Chicas disculpen la demora, la universidad me tenia totalmente atrapada al igual que lecturas de unos libros que tenia pendientes junto con una amiga..
Se que muchas me quieren matar, pero aqui estan si les doy un aviso pasara un tiempo pero jamas abandonare mis historias, solo que aparte de FF tengo mi vida..
Recuerden es una adaptacion la historia original es de ATENEA85 y los personajes de Sailor Moon de Naoko..
Sin mas les dejo el capi..
Gracias a mi beta princessqueen, eres un sol..
CAPITULO 44 JUSTO AHORA
¿Era fruto de mi imaginación o Neherenia me estaba pidiendo salir un día? ¿A mí?. Llevaba meses soñando con este momento, esperando con fervor el milagro de que Neherenia un día me hiciera caso. Bueeeeno, ahora no solo me hacía caso sino que también me estaba pidiendo una cita, mientras se lamía los dientes con la lengua. Mierda. Eso era una indirecta muy directa. Neherenia no sólo quería tomarse un refresco conmigo...no. Quería todo. Argggh. Joder, de todas las malditas semanas que esperé esto... ¿ tiene que ser ahora?
- Bueno...- me pasó el dedo por el pecho - ¿Qué me dices? - parpadeó varias veces en un intento de ser seductora.
- Esteeee, esteeee...- miré a ambos lados por si había alguien que me pudiera salvar...espera, ¿no hay nadie en los pasillos? Miré el reloj...- Eh...llego tarde a clases, me tengo que ir...- me di la vuelta para irme, pero Neherenia me cogió de la manga del jersey.
- Espera... ¡espera! - suavemente me deshice de su mano.
- Llego tarde...eh...luego hablamos, ¿sí?
¡Bien! Eso al parecer la dejó contenta y, sobre todo y lo más importante, callada. Jesús, sí que era insistente la chica. Corrí literalmente hasta mi clase, que por cierto ya había empezado. El señor Sandler me miró mal por primera vez desde que llegué a esta universidad, así que intenté sentarme sin hacer mucho ruido. Riyouu también me miró raro. Dios...presentía que este día iba a ser memorable...
- ¿Qué demonios te pasó? - susurró mi compañero – Tú nunca llegas tarde...
- Siempre hay una primera vez – espete. Riyouu agachó la cabeza – Lo siento...- suspiré – Neherenia me entretuvo en el pasillo y...
- ¿Neherenia? - asentí - ¿La morena? - volví a asentir - ¿La de los...pechos grandes? - rodé los ojos.
- Que sí, joder...- Riyouu me miró aún más extrañado - ¿Y ahora qué pasa?
- Eh...bueno...eso te lo debería de preguntar yo a ti, ¿no crees? Primero SerenaTsukino, ahora NehereniaBlack... ¿Quiénva a ser la próxima? ¿Heidi Klum?
- Ah... ¿pero sabes quién es Heidi Klum? - pregunté sarcástico.
- Que chistoso, Darien – contestó Riyouu – Ayer tuvimos la primera reunión del club de ciencias después de las vacaciones...y no apareciste.
- Bueno...ayer por la tarde estuve un poco...ocupado – sí...ocupado...follando, niño.
- Los chicos te tienen aprecio, ¿sabes? Veo muy bien tu cambio de look de friki a...metrosexual y todo eso – me reí por lo bajo – Pero recuerda quien estuvo contigo antes de que cambiaras – reconozco que me sentí un poco mal por el comentario de Riyouu. Era la pura verdad.
- Intentaré acudir a la próxima reunión, ¿de acuerdo? - le palmeé el hombro.
Las palabras de Riyouu me hicieron reflexionar. ¿Mi cambio físico había sido tan devastador? Sí, imbécil. Antes las chicas no te hacían ni caso. Ahora mírate. Te duele el cuerpo entero del sexo desenfrenado y salvaje de ayer, y esta mañana te ha acosado literalmente una chica hermosa. Pues si...si me ponía a pensarlo me daba un poco de vértigo. Yo pasé de la nada a todo. ¿Para qué andarse con rodeos?
Salí de la clase del señor Sandler con la cabeza como un bombo de feria. Nunca pensé que diría esto, pero ahora mismo la idea de ver a mi hermano comiendo como un cerdo y oír los gritos de mi hermana se me hacía la mejor idea del mundo. Me moría por llegar a la cafetería, estar con los chicos...ver a Serena...
Caminé en soledad por el pasillo ante la atenta mirada de varios alumnos; al parecer aún no había pasado de moda...Ya estaba viendo la puerta de la cafetería cuando Neherenia se cruzó en mi camino. Estuve a punto de rodar los ojos, pero me contuve. Me sonrió ampliamente y me puso ojitos.
- ¿Ahora te parece buen momento para hablar? - abrí la boca y la cerré varias veces sin que ninguna palabra saliera de mis labios. Hace unas semanas habría sido por vergüenza...ahora simplemente deseaba escapar de allí...
- Mis...mis hermanos me esperan para comer y...
- Y nada. En la mesa solo están la parejita feliz...y Serena – murmuró – Así que no tienes excusa...ven...
Me llevó a un lado del pasillo por el que no pasaba mucha gente. Miré detenidamente a Neherenia; llevaba encima más pintura que un cuadro de Picasso y el escote que llevaba rozaba lo ordinario; su perfume era demasiado picante para mi débil nariz...Y era casi tan alta como yo porque llevaba unos zapatos con una plataforma que parecían ortopédicos. Jooooder...a buena hora me fui a fijar en todo esto...
- Hasta ahora no me has respondido...- suspiró teatralmente – Por un momento pensé que me estabas esquivando...- me rasqué la cabeza.
No, no...no son sensaciones tuyas...te estoy esquivando de verdad, con premeditación, alevosía...y nocturnidad no, porque era de día, sino también...Ok, ¿y ahora qué se supone que tengo que hacer? Neherenia me estaba ofreciendo la oportunidad por la que llevaba tanto tiempo luchando, así...sin esfuerzos. A mí, sinceramente, no me apetecía salir con ella...Si la rechazaba sentía que le estaba fallando a Serena, nuestras clases y todo eso...Entonces recordé lo que Serena me dijo...Ignórala...Según Serena el hecho de ignorar a la persona a la que le gustas hace que le gustes más aún... Está bien, no quería que Neherenia se encaprichara aún más conmigo, pero ya lidiaría con eso más adelante. Ahora iba a ignorarla con todas las de la ley.
- Sí, bueno...es que tengo muchas cosas que hacer – Neherenia alzó una ceja – Ahora mismo me resulta imposible salir contigo, Neherenia – su cara de incredulidad no tenía precio.
- Ahora no puedes...- murmuró - ¿Y dentro de un par de semanas? - me dieron ganas de gritar ante la insistencia de la chica.
- Eh...puede ser – Neherenia sonrió – Ahora, si me disculpas...tengo que irme...
Pasé por su lado dejándola confundida. Mucho me temía que era de los primeros chicos en dejarla plantada. Según me acercaba a la puerta de la cafetería me iba sintiendo cada vez peor... ¿Y si Serena se enfadaba conmigo por desaprovechar esta "maravillosa" oportunidad? ¿Tendría que haber aceptado la invitación? Oh, mierda...Lo primero que iba a hacer sería hablar con Serena. Me metí en la cafetería rápidamentey comprobé que apenas quedaban alumnos. ¿Qué pasaba hoy? ¿Tenía que llegar tarde a todos los jodidos sitios? Miré el reloj; con razón apenas había gente, faltaban cinco minutos para que retomáramos las clases. Fui directamente hasta la mesa donde nos sentábamos siempre. Sí, el ambiente entre mi hermano y Rei no había mejorado mucho y lo peor de todo es que mi tonto hermano ni siquiera se daba cuenta de la cara de su novia...Parecía que últimamente todo estaba patas arriba, el puto mundo al revés...
- ¿Qué te pasa? ¿Dónde has estado? - preguntó Serena con gesto confundido mientras recogía sus cosas.
- He estado hablando con Neherenia – esperé a ver alguna reacción por parte de Serena, algo que me avisara de...no sé, algún sentimiento por su parte...
- Qué bien – dijo finalmente. Sí, wow...qué bien...y una mierda qué bien.
No sé qué esperaba encontrarme por parte de ún pequeño gesto o comentario que demostrase que no le gustaba Neherenia, quizás...un poco de celos. Pero no, Serena tenía ahora mismo ese gesto férreo con las que los demás compañeros la conocían. Hablando de compañeros... ¿Habría visto a Haruka? Ese maldito...ese maldito había tenido más agallas que yo al confesarle sus sentimientos. Ya me lo dijo mi padre durante la cena de Navidad...No seas cobarde que puede venir otro y robártela... ¿Y si Serena estaba pensando en su declaración? ¿Y si Serena decidía empezar algo con él? Oh, oh, oh...eso me ponía de un mal humor de cero a cien. Así que iba a empezar a jugar mis cartas...en mis mangas había sitio para alguno que otro as.
- Eh... ¿podemos hablar un momento? Sé que tienes clases, pero...podrías saltártelas...por favor...
Serena hizo un amago de sonrisa y caminó a mi lado. Cuando vi de nuevo esa pequeña falda se me olvidó Neherenia, Haruka y su prima...La cogí de la cintura y casi la arrastré por la cafetería hasta la parte trasera del jardín. Allí estaba esa vieja caseta...¡si! La dejé pasar primero y cerré con el pestillo. Serena me miraba confundida...
- ¿Qué pasa? - la miré de arriba a abajo. Esa camiseta le quedaba deliciosamente ajustada... ¿y yo qué le tenía que decir? Ah, sí...Neherenia...
- Neherenia me invitó a salir...- Serena asintió con la cabeza despacio...
- Ya... ¿y bien? ¿Qué le dijiste? - ahí viene lo bueno...
- Yo...es que, argh...Serena, lo siento...pero no pude aceptar su invitación.
Y lo que hizo a continuación sí que no me lo esperaba ni de lejos. Sonrió ampliamente.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Sí, sí, si...¡Sí! Juro por todo lo sagrado que esas palabras salidas de la boca de Darien fueron totalmente orgásmicas para mí. Tanto que no pude evitar sonreír como una zorra...
- ¿Y se puede saber por qué no la aceptaste? - Darien me miró...y se pasó de nuevo la mano por el pelo. ¿Era mi sensación o estaba nervioso?
- Bueno...tú me dijiste que...tenía que ignorarla un poquito, ¿no? - asentí – Pues eso, la ignoré...
Ese es mi Darien. Me llenaba de emoción que hubiera rechazado a Neherenia, al menos por el momento...como si no quisiera volver a verla en la vida. Pero como ese no era el caso y era yo su profesora en artes amatorias...por una puta vez en mi vida decidí ser legal y aconsejarle, a pesar de estar jugando yo misma en mi contra.
- Eso está...bien. Pero creo que no deberías de estirar mucho la cuerda. El jueguito de ignorarla lo puedes seguir durante unos días, pero no lo puedes alargar mucho. A Neherenia a veces se le cruzanlos cables... aparece otro chico que le guste y... ¡zas! Te...te quedas sin ella...- Darien asintió mientras comprendía mis palabras.
- Ya...- pareció pensárselo – Es...es que tengo un problema. Aún...aún no me encuentro del todo...entrenado – frunció el ceño.
- ¿Entrenado?
- Sí, ya sabes...aún no me siento seguro...creo que necesito practicar más – suspiró.
- ¿Practicar más...sexo? - asintió rápidamente – Pues después de lo de ayer me dejas asombrada Darien... Te veo más que preparado para cualquier cosa...
- Pues yo aún no me veo...del todo...seguro...
Este chico o tiene muy poca autoestima o es un maldito perfeccionista. Que necesitaba practicar más. Joooder, pues nada...si él quiere practicar y entrenarse, lo haremos. Por mí no había ningún tipo de problema... ¡Un hurra por los entrenamientos!
- Ok, me parece bien...
- Pues vamos, al ataque – Darien avanzó hacia mí con esa cara de obseso sexual que tanto me gustaba – Espera – le puse la mano en el pecho - ¿Aquí y...ahora?
- Sí, te dije que quería estrenar esta caseta...Además, nos hemos saltado una clase...no creo que pase nada porque nos saltemos dos, ¿no?
Pueeees claro que no, cariño...Si hay que saltarse un par de clases por una buena causa...pues se hace. Darien enganchó las manos en mi cintura y pegó su cuerpo totalmente al mío. Estaba excitado, ¿había algún momento del día en el que su pene se tomara un descanso? Bueno, no tenía ningún tipo de problema si ese pedazo de carne decidía hacer horas extras conmigo.
Darien y yo avanzamos hasta una de las paredes para besarnos con pasión, como siempre. Darien no perdió el tiempo, me metió las manos por debajo de la camiseta que llevaba y me tocó los pechos por encima del sujetador mientras movía sus caderas contra las mías. Una de las manos viajó hasta mis muslos y subió, subió, subió...
- ¿No tienes frío con esta falda? - me preguntó antes de tocarme donde más falta me hacía.
- Pues...no, y ahora mucho menos...
Sonrió contra mi boca y ahora sí, metió la mano en la unión de mis piernas y me acarició por encima de las braguitas de encaje haciendo que soltara un gemido quedo. Yo no quise quedarme atrás, así que metí las manos por su jersey e imité sus gestos.
- Imagínate que...- gimió cuando le toqué el trasero – Imagina que ahora viene el jardinero por las tijeras de podar – deslicé su jersey por los brazos hasta quitárselo por la cabeza.
- Pues como no pode las plantas con las tijeras de la oficina de la señora Cope...- Darien sonrió contra mi cuello – Aquí no pasa ni el director...
Darien me cogió por los muslos para que los enroscara en sus caderas, me recostó de nuevo contra la pared y volvió a atacar mis labios. Sus caderas se chocaban contra las mías, aunque aún estábamos vestidos...Le agarré del trasero y le empujé aún más contra mi cuerpo, como si eso fuera posible.
- Oh, por Dios...Ya ok – gruñó Darien – Date…la...vuelta...
Oh sí, oh sí...Me giré despacio, temblando de anticipación cuando oí el ruido de la cremallera del pantalón de Darien. Me apoyé en la pared áspera y alcé mis caderas ofreciéndole mi cuerpo. Me agarró de la cintura y pegó su intimidad a la mía, frotando su erección por encima de mi ropa interior. ¿Y todavía decía el muy desgraciado que no se sentía seguro? Darien pasó sus manos por mi espalda, me subió la camiseta descubriéndome el sujetador y deshizo el broche. Sus dedos se pusieron en contacto con mis pezones, que se endurecieron acto seguido.
- Darien – susurré...
- Eres tan suave, Serena...
Miré por encima del hombro cuando sus manos se separaron de mi cuerpo. Darien se inclinó levemente para quitarme la ropa interior. Me ayudó a sacarla, primero una pierna, luego la otra...y quedé totalmente expuesta.
- Arquea la espalda un poco más, Serena – gruñó contra mi cuerpo.
Espera, espera...¿quién demonios es aquí el profesor como para dar órdenes? No me dio opción a preguntarle, ya que amasó mis nalgas con esas enormes manos hasta llegar a mi intimidad. Me moví contra su mano en busca de roce, me estaba poniendo mala...literalmente. Sentía mi humedad entre los muslos casi de manera vergonzosa...Darien me cogió de las caderas y de un empujón me penetró.
- Por... Dios...- murmuró.
En otro momento me habría reído, pero no estaba para risas; estaba para jadeos y gemidos. De esta forma, en esta postura losentía más intenso, más profundo...y si a eso le sumamos las medidas de Darien...sí, ahora mismo no me podía mover mucho. Las manos de Darien no estaban quietas; viajaban de mis caderas a mis pechos, siguiendo un caótico patrón. Yo lo único que podía hacer era sujetarme a la roñosa y desvencijada pared de esa caseta para soportar las rudas embestidas de Darien.
- Creo...que estoy teniendo – jadeo – las mejores vistas de mi...joder… de mi vida – dijo en un gemido.
- ¿Te gusta lo que ves? - jadeé. Se apretó fuerte contra mi cuerpo, ambos jadeamos fuertemente – Ok, no hace falta que me contestes...
Su mano pasó de mis pezones por mi estómago en dirección a... ¡sí! A mi clítoris. Casi chillé cuando sus dedos hábiles separaron mis pliegues, acariciando y tirando de ese pequeño trozo de carne. Entonces estallé. Apoyé la frente en la pared y me mordí el labio para no gritar de placer. Darien me siguió a los pocos segundos, emitiendo ese sonido ronco que hacía cuando se corría. El único sonido que se podía sentir era el de nuestras respiraciones aceleradas.
- Madre del amor hermoso – susurró mientras se apoyaba en mi cuerpo.
- Esta mañana estás muy cristiano, ¿no? - se rió a mis espaldas.
Se separó de mi cuerpo. Sinceramente, no podía con la vida. Entre la sesión de hoy y la de ayer, sentía que me dolían hasta las pestañas. Jeeesúuus. Sentí las manos de Darien en mi espalda; me estaba abrochando de nuevo el sujetador. Cuando terminó de colocarme la camiseta cogió mis bragas, ve tú a saber dónde cayeron, y me las puso. ¿Se podía ser más perfecto? Me sonrió de lado antes de ponerse su jersey.
- ¿Por qué me miras así? - me preguntó sonriendo.
- Porque no creo nada de lo que me dijiste. Eso de que no te sientes seguro en el sexo...- se pasó la mano por el pelo intentado domarle.
- Y es verdad...- alcé una ceja mientras intentaba que mi molesto corazón se calmase un poco - ¿Cuánto hace que dejé de ser virgen? Creo que un par de semanas...Necesito entrenamiento...
- Te van a rebautizar como la bomba sexual – sonrió ampliamente.
- Bueno...me gusta el apodo...
Recogimos nuestras cosas y salimos de ese lugar; este iba a permanecer en la lista de los lugares memorables...No tenía ni la menor idea de la hora que podía ser, pero me daba lo mismo. Caminamos hasta el interior, para llegar al pasillo central en el que se dividían las facultades. Había gente por todos lados.
- ¿Qué demonios pasa? - le pregunté a Darien.
- Ni idea – miró el reloj – Sólo quedan diez minutos para salir...- se encogió de hombros.
Entre el gentío pude ver la cabellera pelinegra de Seiya que estaba siendo arrastrado literalmente por Mina. Nicolas y la "contenta" Rei les seguían.
- ¿Saben qué es lo que pasa aquí? - le pregunté a los chicos.
- Se va a anunciar a la persona encargada de organizar el baile de carnavales, tenemos que ir al campo de fútbol – fruncí el ceño – Serena, sólo quedan un par de semanas...- me respondió Mina.
- ¿Y a ti que te pasó? - me preguntó Nicolas. Lo miré sin entender – Tu pelo...parece que vienes de echar un polvo...- oh, por favor...Miré a Darien, se estaba tapando la boca con la mano para no reírse.
- No te rías, Chiba – le susurré mientras volvía a su lado para salir fuera.
- Al final no usaste el peine, Serena...
- ¿Tan mal está? - dije intentando peinarme sin éxito.
- Comparado con un nido de pájaros...no...
El director de la universidad, el señor Campbell, se subió a las gradas para hacerse ver; era un hombre de unos cincuenta años, con una incipiente alopecia y una no tan incipiente barriga.
- Chicos, chicas... Los hemos querido reunir en un momento para anunciarles la persona que va a organizar nuestra fiesta de carnaval y la temática que tendrá. Saben que esta fiesta tiene un significadoespecial para esta universidad, así que espero que todos acudan al baile...- hizo una pausa de inflexión – Bueno, la organizadora que hemos elegido se trata de una persona con un expediente académico inigualable y unos valores como persona que no abundan en estos tiempos...Esa persona es la señorita BerylMetalia...
- Como no – murmuró Mina...
Algunos alumnos aplaudieron a la puta de Beryl mientras subía a las gradas junto al señor Campbell. La imagen era hasta cómica ya que le sacaba como quince centímetros de altura. Esta era la de los "valores"...
- Estoy muy orgullosa de ser la elegida para organizar este evento. Muchas gracias por confiar en mí, señor Campbell – sonrió como si fuera buena – Como ha dicho el señor director, espero que todos acudan. La temática de este año será el Renacimiento...Oh – puso cara de pena – No sé si alguna de nuestras alumnas podrán acudir con esos vestidos tan ajustados y esos corsés...- se hizo un silencio – Estoy hablando de Mina Chiba – me tensé, miré a Mina y a Rei... Estaban tan confundidas como yo, ¿qué demonios...? - Está embarazada, así que tendremos en cuenta si decide venir con otro tipo de traje...No pasa nada, Mina...Seguro que vendrás guapísima...
Para entonces un tercio de los alumnos de la universidad miraban a Mina... Aunque yo sólo tenía ojos para la puta pelirroja. Iba a arrancarle todos y cada uno de los rizos de su cabeza.
Gracias a las que se preocupan de que no doy señales de vida.. Gracias a las que comentaron.. Y gracias a las lectoras silenciosas..
Nos leeemos en el prox capi..
