¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?
Capitulo 50
Me sentía muy cansada. Era como si hubiera corrido un maratón, a parte de los dolores que sentía por todo el cuerpo.
-Bella- una mano helada acarició mi mejilla-, hemos llegado a casa.
Lo primero que noté es que estaba todo oscuro y lo único que resaltaban eran los brillantes ojos de Edward mirándome con amor.
-Creo que me quedé dormida- dije con voz pastosa.
-Sí. Antes de que arrancara el coche ya estabas profundamente dormida.
-Estoy muy cansada- gemí.
-Entonces será mejor que entremos para que puedas acostarte- dijo y salió del coche para poder ayudarme a salir a mí. En momentos como este agradecía esa costumbre que tenía de ayudarme a entrar y salir del coche. Ahora ni siquiera podía hacer eso sola-. ¿Quieres que te lleve en brazos?
-No me tientes- suspiré apoyándome en su costado-. Pero tengo que hacer una urgente parada en el baño- gruñí-. Tu hija decidió que apoyarse en mi vejiga es cómodo- me quejé y Edward rió mientras entrábamos en casa.
-¿Qué tal os fueron las compras?- preguntó Alice con desdén.
-¿Por qué preguntas si ya lo sabes?- le respondió Edward con el mismo tono y ella se congió de hombros.
Sentí como el pie de Renesmee se clavaba en mi vejiga.
-Bueno, mientras que vosotros os hacéis preguntas estúpidas- me solté de Edward-, yo me voy al baño antes de que tengamos un accidente- dije y fui lo más rápido que pude al baño.
Cuando acabé, suspiré tranquila. Unos minutos más, y hubiera tenido un vergonzoso problema.
Salí del baño y caminé hacia la sala, donde estaban todos, menos Edward.
-¿Te apetece comer algo?- me preguntó Esme con una sonrisa amable.
-No, gracias, estoy demasiado cansada como para comer- me quejé acariciando mi gran tripa. Todavía sentía a Renesmee inquieta-. Lo único que quiero es acostarme, poner los pies en alto y dormir.
-¿Pies hinchados?- preguntó con cariño.
-Demasiado. Es como si fueran a estallar.
-Ponlos en alto, y que Edward te dé un masaje con una crema efecto frío- aconsejó y yo asentí.
-Espero que a Edward no le importe- dije y me giré, pero antes de poder terminar de dar un paso, choqué contra su duro pecho-. Oh- gemí frotando mi barriga.
-¿Estás bien?- preguntó preocupado mirándome de arriba a abajo.
-Sí.
-En ese caso...- me subió en sus brazos- será mejor que vayas a descansar ya. Un masaje te espera arriba- y me guiñó un ojo.
Cuando llegamos a la habitación, me dejó en el suelo con cuidado y yo caminé hacia el armario para sacar nuestros pijamas.
-Ponte cómoda y túmbate en la cama- dijo cogiendo su pantalón de mi mano y entrando al baño.
Lo primero que hice fue quitarme la camiseta, porque era lo más sencillo de sacar. Me puse la del pijama, y después me quité los pantalones, pero cuando los iba a sacar de mis pies, recordé que llevaba zapatillas, y que yo no podía desatarme los cordones. Bufé.
-Edward- le llamé y él salió del baño con un bote de crema en la mano. -¿Ahora los vampiros se ponen crema antes de dormir?- bromeé y él rodó los ojos.
-Es para tu masaje- me sacó la lengua de manera juguetona, pero entonces notó que yo estaba ahí con la camiseta del pijama, y el vaquero por los tobillos-. Bella, ¿qué haces así?- rió
-Oh, que gracioso- ironicé mirándole mal-. No puedo quitarme las zapatillas.
-Cierto- recordó y al momento estaba agachado en frente de mí sacando mis zapatillas y mi pantalón-. Mmm...- suspiró con los ojos cerrados y yo me sonrojé. Su nariz quedaba justo en frente de mi sexo-. Deberíamos probar esta posición, ¿no crees?- preguntó arrastrando sus dientes por encima de mi braga.
-Edward...- quería decirle que estaba cansada, pero sus atenciones no me dejaban hablar con claridad.
-Dime- suspiró, pasando sus labios por mi muslo hacia arriba.
-Yo...- cerré los ojos cuando noté que sus manos bajaban mis bragas con rapidez y su frío aliento chocaba contra mí.
-¿Si?- preguntó inocentemente arrastrando su nariz por mi pubis.
"A la mierda"
-No pares- dije mirándole desesperada por que profundizara y se dejara de juegos.
-¿Te parezco con intención de parar?-se burló-. Apóyate en el poster de la cama- dijo empujándome levemente por las caderas para poder tener el punto de apoyo. Levantó mi pierna y la colocó sobre su hombro-. Perfecto- sonrió acercándo su boca a mi sexo.
-No- dije, y al momento Edward se volvió a alejar.
-¿Qué ocurre?- preguntó preocupado.
-Aún no es perfecto- dije y estiré mi mano para coger la suya. Entrelacé nuestros dedos y nos apoyé en la pierna que tenía sobre él-. Ahora sí es perfecto- dije y él sonrió ampliamente asintiendo una vez.
-¿Puedo comer ya?- pidió sonando casi desesperado, y con mis mejillas sonrojadas asentí. Al momento noté como su fría y húmeda lengua hacia contacto con mi sexo.
-Oh, Dios- gemí cerrando los ojos.
Esperaba que nadie nos oyera o al menos que estuvieran lo suficientemente ocupados como para ignorarnos.
Unos minutos más tarde me encontraba tumbada en la cama, temblando y el doble de cansada de lo que había llegado.
Miré a Edward con ojos cansados y vi como se relamía los labios con una gran sonrisa.
-¿Quién quiere sangre cuando tú estás mucho mejor?- bromeó.
-Edward...- me quejé abochornada.
-¿Mmmm?- preguntó de manera juguetona apartandome el pelo de la frente.
-¿Desde cuando te has convertido en un pervertido?- arqueé la ceja divertida.
-Desde nuestra primera noche de bodas.
Cerré los ojos y al instante noté como las frías manos de Edward terminaban de vestirme rápidamente.
-Estoy muerta- gemí.
-Quizá debería haberte dejado descansar- noté como su voz sonaba preocupada.
-¿Me he quejado en algún momento?- abrí un ojo para mirarle-. No te preocupes, solo estoy cansada- me acomodé en la cama lo mejor que pude, y al instante sentí como se colocaba a mi lado y nos arropaba.
Volví a cerrar los ojos y Edward besó mi cabeza.
No había tenido masaje, pero ¿quién quería un masaje, cuándo tu amado vampiro te regalaba semejantes orgamos?
Estaba lista para una larga noche de sueño reparador.
...
Dos horas más tarde.
-Grrr...- gruñí incómoda de nuevo. Hacía diez minutos que me había despertado, y no encontraba una buena postura para poder dormir.
Había pasado de estar tumbada en su pecho, colocarnos en cucharita, y a estar cada uno en una punta de la cama.
Me giré de nuevo pensando que sería la postura definitiva, pero a los dos minutos volví a moverme.
-Bella...
-No, Edward, ahora no digas nada- dije enfadada. Me dolía la espalda, los pies, la cabeza, tenía mucho sueño, estaba muy cansada, Renesmee no dejaba de moverse y no encontraba una buena postura para poder dormir.
-No sé qué puedo hacer- sonó desesperado.
-Por el momento dejarme la cama- al instante se levantó y yo rodé medio cuerpo hacia su lado, quedando tumbada en diagonal.
Estaba empezando a quedarme dormida, cuando Renesmee pateó suavemente mi vejiga, obligandome a levantarme, o eso intenté.
-Edward...- gruñí cuando él no se movió.
-Lo siento- al momento tiró de mis manos para poder ayudarme a levantarme.
Esto de no poder valerme por mí misma me estaba cansando.
Gruñí para mis adentros.
En cuanto estuve en pie, y asegurándome de que no iba a caer por mi mal equilibrio, fui lo más rápido que podía hacia el baño.
Un par de minutos después estaba saliendo del baño con la vejiga vacia.
Caminé lentamente hacia la cama bajo el ojo preocupado de Edward. Sabía que él no tenía la culpa de que yo no pudiera dormir, pero no podía evitar sentirme enfadada. Estaba muy cansada por las compras del día anterior, aunque no me arrepentía, pero había pasado demasiado tiempo sin apenas moverme, que al hacer un esfuerzo, que para cualquier persona sería normal, para mí era como si hubiera corrido un maratón de varias horas.
Renesmee volvió a removerse, pateándome en la costilla.
-Oh- gemí, llevandome la mano a la zona golpeada.
-Bella- al instante Edward estaba delante de mí, colocando su helada mano sobre la mía.
-Una patadita- dije con dificultad.
-¿Te duele mucho?- preguntó con precoupación.
-No- mentí. La verdad es que sí me había dolido, pero era mejor no preocuparle más de lo que ya estaba-. Tranquilo. Ha sido un golpecito de nada- medio sonreí-. Ella está creciendo muy rápido y mi cuerpo no es lo suficiente grande para ella- acaricié mi gran barriga. Mis pies habían desaparecido de mi vista hacia varios días.
-Cariño, no es tu culpa- dijo bajito mirando mi tripa.
-¿Mmm?- pregunté.
-Tenemos una hija muy inteligente. Nos pide perdón por los golpes. Está intentando moverse con cuidado, pero tal y como has dicho, se está quedando sin espacio- frunció el ceño-. Quizá deberíamos provocarte el parto.
-¿¡Qué!?- exclamé sobresaltada.
-Bella, inducir un parto es algo bastante común y más en más primerizas.
-No voy a dejar que me saques a Renesmee- me alejé protegiendo mi barriga con mis brazos.
-Bella...- Edward dio un paso y yo retrocedí.
-No- dije firmemente-. ¿Qué pasa si ella no está preparada? Hace semanas que dejamos de poder verla por el monitor.
-Ella está preparada- afirmó.
-No- fruncí el ceño-. Renesmee saldrá cuando quiera.
Realmente no sabíamos sí ella estaba totalmente formada. Solo sabíamos que crecía a una velocidad sobrehumana, pero no si ya estaba lista para nacer. Y la verdad es que yo tampoco estaba lista para que saliera de mí. Era un pensamiento egoista. Sabía que no podía quedarse toda la vida dentro de mi tripa, pero todas las madres tenían 9 meses para mentalizarse y yo apenas había tenido unas cuantas semanas para acostumbrarme a estar embarazada, como para que me la fueran a quitar tan rápido.
Lentamente volví mi paso para la cama y me tumbé con cuidado.
Renesmee siguió removiéndose inquieta.
-¿Qué pasa?- le susurré a mi pequeña.
Edward me miró preocupado.
-Algo le pasa, a estado todo el tiempo intranquila- fruncí el ceño mirándole.
-No lo sé- se sentó en la cama y colocó su mano sobre mi barriga-. Creo que ni ella lo sabe.
-¿Quizá tenga hambre?- la verdad es que no había estado comiendo mucho ultimamente. Siempre había oído eso de que las embarazadas comian por dos y tenían antojos raros, pero en mi caso estaba siendo al contrario. Comía lo justo y necesario para sobrevivir, ni más ni menos, y ni hablar de antojos.
-¿Quieres que te prepare algo?
Lo medité un segundo.
-La verdad es que no tengo hambre, pero quiero saber si es eso lo que ella necesita. Quizá no la estoy alimentando lo suficiente- dije más para mí misma.
-Te haré un bocadillo- se levantó de la cama y salió de la habitación.
Acaricié mi barriga preocupada mientras sentía como Renesmee se movía cada vez más inquieta.
Un minuto después Edward había regresado con una bandeja con mi bocadillo, un cuchillo, y un vaso con agua.
-Gracias- sonreí, mientras me colocaba la bandeja sobre las piernas.
Cogí el cuchillo para partir el pan, ya que era demasiado grande y era muy incómodo comerlo así. Agarré el pan y empecé a cortar, con tan mala suerte, que no había calculado la distancia entre mi dedo y el cuchillo, que cuando había casi terminado de cortar el bocadillo, también lo hice un poco con mi dedo.
-Ohh- solté el cuchillo de golpe y vi el brillo de la sangre empezar a salir.
Renesmee se enloqueció dentro de mí.
-Bella- Edward al momento estaba apartando la bandeja de mis piernas y examinando mi corte.
-Lo siento- dije respirando por la boca-. Renesmee- gemí, al sentir otra patada en mi estómago-. Algo va mal- le miré preocupado.
-No sé qué le pasa, no entiendo nada- frunció el ceño-. Sus pensamientos no son coherentes.
-Carlisle- gemí al sentir otra patada demasiado fuerte en mi costilla.
Al instante toda la familia se encontraba en la habitación.
Grave error. Ya que mi dedo seguía sangrando y mi familia no era del todo normal.
-Sangre- susurró Alice con los ojos negros.
-Quien no se sienta lo suficiente controlado, que salga- dijo Carlisle con voz autoritaria mientras se acercaba a la cama-. ¿Qué ha ocurrido?- preguntó de manera profesional mientras examinaba mi dedo.
-Me corté- quité mi mano entre las suyas-. Es Renesmee...- no pude terminar mi frase porque Edward me interrumpió.
-Le a dado otra patada.
-¿Dónde?
-En las costillas.
-Bella, tengo que examinarte- dijo Carlisle mirandome fijamente-. No sabemos que tan fuerte a sido el golpe.
-A sido una patadita- defendí a mi pequeña.
-Lo sé, pero ella es fuerte- me ayudó a incorporarme, pero ese movimiento se me estaba haciendo más complicado. Ahora dolia-. Esme, prepara mi despacho- dijo y ella salió disparada por la puerta.
Iba a comenzar a caminar, cuando me encontré con dos integrantes de mi familia con los ojos negros como el carbón y los dientes apretados.
Jasper había salido de la habitación en algún momento. Lo entendía. Sabía que a él le resultaba más difícil estár cerca de la sangre, y probablemente Alice estaba con él.
Rosalie me miraba fijamente o más bien miraba mi dedo.
Y podía ver en la cara de Emmett el debate entre el cariño que sentía por mí o dejarse dominar por su naturaleza.
-Lo siento- volví a susurrar.
-Bella, deja de pedir perdón- dijo Carlisle con cariño-. Cortarse no tiene nada malo.
-Sí, cuando vives en una casa llena de vampiros sedientos- susurró Rosalie. En sus palabras no había rencor, solo era una afirmación.
Hacía varios días había escuchado por accidente una conversación.
-No sabemos cuando se pondrá de parto- esa era la voz de Alice-. No puedo ver nada.
-Eso significa que puede pasar en cualquier momento- susurró Edward.
-No sabemos a qué nos enfrentamos. Quizá deberíamos estár en casa todo el tiempo posible...- dijo Carlisle.
-¿Y la caza?- preguntó Emmett.
-Mientras que no sepamos cuando va a nacer Renesmee, creo que lo mejor sería que estuvieramos juntos.
Hacía varios días que ellos deberían de haber ido de caza, pero no lo habían hecho por miedo a dejarme sola y que los necesitara.
El único que había cazado recientemente era Edward y había sido en la luna de miel. El resto llevaba más tiempo sin hacerlo.
-Quizá deberíais salir de caza- dije.
-No, no te dejaremos sola- negó rápidamente Edward.
-Edward, no podeis estar aquí encerrados sin alimentaros- me quejé-. No sabemos cuando nacerá Renesmee. Puede pasar ahora, mañana, en una semana o en un mes- bufé-. No podeis estár esperando tanto tiempo.
-Quizá podamos salir en grupos, así siempre habría alguien con Bella- propuso Emmett.
-No es una mala idea- asintió Carlisle.
-Rose, Esme y yo podemos salir esta noche- continuó Emmett-. Y mañana por la noche podríais salir el resto.
-Yo no iré. Estoy bien- dijo Edward.
-Edward...- empecé, pero él me volvió a interrumpir.
-No, y no es discutible- dijo con su mirada penetrante-. No pienso dejarte sola. Estoy bien. No tengo sed.
-Pero...
-No.
Gruñí.
-Tranquilos- apaciguó Carlisle-. Lo discutiremos en otro momento. Ahora tenemos que revisarte- dijo mirándome.
Acaricié mi barriga. Renesmee no paraba.
-No sé qué la ocurre, no para de moverse.
-Veremos que puedo hacer.
Salimos los tres de la habitación a paso lento. Cada paso que daba se me hacía más complicado. El último golpe había sido el más fuerte.
-¿Bella?- Edward me miró preocupado.
-Estoy bien- forcé una sonrisa que no me la creí ni yo.
-Mentira- bufó y se acercó para levantarme la camiseta justo en la zona en la que me había golpeado el pie de nuestra hija. Edward cogió aire y lo soltó de gope-. Tienes un cardenal.
-¿Qué, en serio?- intenté mirarme la zona, pero no vi nada raro-, Yo no veo nada.
-Es pronto para tu vista, pero mañana lo tendrás.
-Edward, llévala hasta mi despacho y tumbala en la camilla. Está todo listo para revisarla- dijo Carlisle mientras desaparecía escaleras abajo.
Edward me lavantó en sus brazos en un moviendo ágil pero delicado.
Rápidamente llegamos al despacho de Carlisle, que desde que habíamos descubierto que estaba embarazada, se había convertido en una habitación de hospital. Incluso me atrevería a decir que su despacho estaba mejor equipado que el hospital de Forks.
Esme nos esperaba al lado de la camilla con una sonrisa preocupada.
-¿Cómo va el corte?- preguntó con voz maternal.
Ni me acordaba de mi estúpida torpeza. Mi prioridad ahora era saber que mi hija estaba bien.
-Ya no sangra- comenté examinándolo. No parecía que fuera a necesitar puntos.
-Bella- Carlisle entró cerrando la puerta detrás de él-. Tengo que hacerte unas radiografías. No sabemos la gravedad de los golpes.
-¿Pero no será peligroso para ella?- pregunté preocupada.
-Ella es fuerte como nosotros. No creo que esto le afecte- dijo examinando mis costillas.
Así pasamos el resto de la noche, entre pruebas y radiografías.
Tal y como suponía, no tenía nada roto, pero por muy poco. Los golpes habían estado a punto de romperme dos costillas.
Seguíamos sin saber que le ocurría a Renesmee, que al parecer se había tranquilizado lo suficiente como para dejarme descansar al menos por un rato.
Había estado todo el día y parte de la noche demasiado inquieta, pero al cortarme había enloquecido. Era como si...
-Sangre- susurré.
-¿Bella?- preguntó Edward que se encontraba a mi lado.
-Eso es lo que necesita: sangre- dije mirándole.
-¿Puede ser?- le preguntó a Carlisle.
-No lo podemos saber con seguridad, pero solo hay una forma de averiguarlo- dijo y caminó hacia su escritorio-. Tengo sangre compatible contigo, Bella.
Apreté los dientes al ver las bolsas llenas del líquido rojo.
"No es sangre, no es sangre". Repetí en mi mente para no vomitar.
Carlisle abrió una de las bolsas y Renesmee enloqueció de nuevo.
-Oh- gemí, colocando la mano sobre mi barriga.
-Creo que tu teoría es cierta- dijo Carlisle acercándose-. Si está sedienta, creo que deberías...
Cogí aire y asentí.
-Esme, necesitaremos un vaso- dijo mirándola.
-Espera- dijo Edward preocupado-. Que no sea un vaso transparente. Será más fácil.
Esme asintió y salió de la habitación. Un segundo después estaba de vuelta con un vaso totalmente decorado y una pajita rosa.
-¿Estás totalmente segura de esto?- preguntó Edward con el vaso en la mano.
-Solo quiero que ella esté bien- dije y me entregó el vaso.
Cogí varias bocanadas de aire por la boca, cerré los ojos y me llevé la pajita a los labios.
"No seas cobarde" dije en mi mente, y chupé.
Toc, toc. Hola... Alguién se acuerda de mí? OMG, sí, sé que no merezo vuestro perdón por haberos dejado tiradas sin capítulo tantísimo tiempo, pero a veces las cosas se complican, trabajo, familia, pareja, inspiración, tiempo... y al final, entre unas cosas y otras, lo vas dejando, dejando y cuando te quieres dar cuenta han pasado varios años O.O Pero estoy decidida al volver y aunque me cueste no dejaré las historias tiradas, tal y como os prometí.
En mi pobre grupo abandonado dejaré la foto del vaso del que bebe Bella al final del capítulo.
Gracias por los comentarios del anterior capítulo ^^
(Ana): Bueno, mejor tarde que nunca XD, aquí estoy de nuevo y con capítulo nuevo.
(Jane Bells): Muchas gracias por tus palabras. No te imaginas lo que significa para mí el saber que te ha gustado tanto la historia y que aún pasado el tiempo sigues esperando actualización. Gracias de verdad.
Grupo Facebook: EML-Fanfiction
También podéis pasaros por mis otras historias que pronto tendrán actualización también. En cuanto me ponga con ellas jeje:
No todo es lo que parece.
Outtakes pov Edward. ¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?
¡Éste cuerpo no es mío!
Encarcelada.
Una luz entre la oscuridad.
Sorry por las faltas que encontréis.
Espero que os haya gustado el capítulo y me dejéis muchos reviews.
Besitos =)
