Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi, grecia y a todos los que leen por el apoyo :3.

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Capítulo 54 Llegó el momento

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Hombre débil. ¿Que no necesita a un hombre débil? ¡Ren Kouen no es uno! ¡¿Quién se cree ese impertinente mocoso?! Una vena se remarca tétricamente en su frente, la sangre hace ebullición, tiene el cerebro tan caliente que parece fuese a derretirse. Aprieta los puños más dispuesto que nunca a ponerle en su lugar pero al ejercer presión en la mandíbula duele como mil demonios. El resto del cuerpo no está en mejor condición.

- Débil.

Susurra en un tono increíblemente bajo, severo. Pudo tomar precauciones, usar los conocimientos como el gran estratega que es. ¿Qué ocurrió con el hombre que planeaba arrinconar a su madrastra? ¿El que podía hacer frente a la rebelión que Hakuryuu deseaba? ¿No es dueño de tres contenedores de rey? ¿No es líder de uno de los imperios más poderosos del mundo?

- Débil.

Suspira pesadamente y se dispone a curarse con Phenex. Ahora comprende lo que Aladdin intentaba decir, claro que eso no quita que sea insolente. Ha de poner en su lugar al muchachito, quizá tengan una pelea pero es algo que harán más tarde. Es claro que el magi llegó porque tiene algo sumamente importante que hacer. La cortada en la espalda del consorte cierra gracias a la habilidad del mismo que luego de caminar se detiene a una distancia prudente de Iskender.

- Capitán. Hay alguien que quiere hablar contigo.

- Lo mencionaste con anterioridad. ¿Quién?

- Tu hija.

En cuestión de segundos el hombre le tenía sujeto del cuello, no lo suficiente para hacerle daño o levantarle del suelo pero si para dejar en claro que no está jugando, una advertencia. Aladdin le encara con valentía, con esos profundos ojos zafiro que ocultan el universo, brillantes, misteriosos y un tanto siniestros.

- Sabes que te amo mocoso, pero ni a ti voy a perdonarte. Ese tema es...

- Que no quieras verlo no significa que no exista. Confío en ella aunque no entienda su situación. No deja de llorar porque piensa que es culpa suya lo que te ocurre. Dijiste que ibas a vivir pero actuas a la inversa. Si estás harto bien, ¿quién soy para detenerte? ¿Pero es justo desperdiciar tu futuro aún cuando otros no tuvieron la opción de elegir?

- No tientes mi paciencia Aladdin. Con gusto me quedaría tu corazón así sea enterrandote una espada en el pecho.

- Je je je no gracias. Es una sensación que no deseo a nadie más.

- ¿Acaso tú... ?

«- Me parece que mencionó algo similar una vez. Que podía engendrar porque una mujer... entonces ocurrió. »

- Mmm mi esposo acaba de cortarme con una, imagino que es mucho peor.

- Ya veo - analiza el trasfondo de sus palabras, acercándose un poco a la verdad - Ese hombre no te conviene.

- Pero es el que elegí.

- Ah, maldita sea. Tu ganas - le libera - Si quieres hablar hazlo, pero no aquí. En privado, en mi habitación - le susurra al oído mientras mira burlón al emperador.

- ¿Pretendes provocar un divorcio? - sonríe.

- ¿Por qué no?

- Je je je. Mmm a veces es bueno cimbrar el corazón. Que no piense que tiene todo seguro.

«- ¿Te pondrás celoso En? ¿Te dará miedo? Es el mismo que tengo al encontrarme con la posibilidad de tu muerte. Debes entender o me harás llorar mucho, también a nuestros hijos. »

- ¿Vendrás? - le rodea por la cintura galante.

- De acuerdo - le sigue sin resistencia y se pierden a la distancia.

- Vaya - una chica - el emperador ha tomado bastante bien que Aladdin...

El aura de Kouen es tan brillante que parece fuego. ¡Está furioso! ¡Ya verá ese mocoso cuando le ponga las manos encima! ¡Ah de enseñarle que es él quién lleva las riendas de la relación! ¡Le castigará sin alimento! ¡Alejara a sus hijos un par de semanas! ¡Le tendrá encerrado en su habitación bajo llave y sin derecho a ver la luz del sol!

- Demonios.

Dice con simplicidad mientras se consume por dentro. ¡No puede hacerlo! ¡Lo ama tanto que la sola idea de hacerlo llorar se antoja repugnante! ¡Le tiene sometido y es aún más frustrante! Debilidad, no hay mejor palabra para describir su estado. Ha bajado demasiado la guardia. Sonríe arrogante. Nunca fué la clase de hombre que tomara el camino fácil. Ni Aladdin el niño dócil y frágil que cae con tan poco. Si busca un ser en el cual creer ciegamente Kouen se lo dará.

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Camarote principal de la embarcación.

Apenas se cierra la puerta Iskender aprisiona al joven entre su cuerpo y la puerta, clava su rostro entre los suaves pechos de Aladdin que se sonroja.

- N-no c-capitán.

- Vamos a darle motivos a ese idiota para dudar - los aprieta con fuerza dejando en libertad un poco de leche.

Acto seguido el hombre sale disparado por los aires hasta terminar impactado contra la pared.

- ¡Aún si estoy molesto con mi marido me niego a serle infiel! ¡Solo En puede tocarme así! ¡Además no estamos solos! ¡¿No te da vergüenza?!

Iskender se pone en pie, le mira confuso y arquea la ceja.

- ¿Has bebido? No es que sea cerrado pero alimentas a tus hijos, ¿no?

- ¡Siquiera lo pensaría!

- ¿Opio?

- ¿Ah?

- Eso explicaría el porque no paras de decir pendejadas. En este lugar hay dos personas. Tu y yo.

- ¿N-no la ves?

- Papá pretende que no existo.

Aladdin palidece, de pronto toda fuerza le abandona, de suerte aún se mantiene en pie. Comprende.

- El capitán no pretende. Para él eres invisible N. Tu eres la hija de Iskender que En asesinó.

- ¡No lo digas! ¡Si lo acepto me tengo que ir y no puedo! ¡Es mi culpa que papá esté así! ¡No sabe lo que hice! - los ojos se le llenan de lágrimas.

Aladdin toca su hombro, es confuso. Es un alma pero puede tocarla, verla y escucharla. ¿Acaso el rukh es el causante por tan poderosos sentimientos? Aunque, contempla a Iskender, ojalá el también tuviera la habilidad.

- N, Iskender. No pueden seguir así, a este paso caerán en la depravación.

- ¿Quién es N?

«- Padre, rey Solomon préstame el poder de tu sabiduría para que puedan decir lo que necesitan. Para que N pueda descansar en paz. »

El magi alza el bastón, invoca el hechizo y todo se llena de luz.

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Hace muchos años en un pequeño país llamado Kai.

Un joven práctica esgrima en compañía de su profesor. Una, dos, tres estocadas provenientes de ambos lados. Saltos, evasiones y ataques frontales majestuosos. Se da entre ellos un maravilloso intercambio, un gran despliegue de habilidad. El muchacho termina tropezando, en consecuencia se va de sentón al piso.

- Ja ja ja. No puedo comprarme con el líder de la guardia real - sonríe.

- ¿Qué dice príncipe Iskender? - sonríe - Lo hizo muy bien. Me da gusto ver que mis enseñanzas no quedan en saco roto.

- ¡Ja ja ja ja! ¡Me lo voy a creer!

- Bueno, de cualquier manera es verdad. Estoy seguro de que en cuanto a talento no se queda detrás de los príncipes Hakuren y Hakuryuu.

- El Imperio Kou, ¿eh? ¿Crees que sea verdad que se aproxima una guerra?

- Es probable. Su padre ha intentado negociar pero insisten con la unificación.

- Me gusta el Reino de Kai como está. Es mi hogar. No quiero que se pierda lo que tenemos, no deberían obligarnos.

- Un príncipe no puede darse el lujo de ser tan negativo. Su padre, el rey es muy sensato. Además si nos vemos en la necesidad de pelear contamos con soldados valerosos - se arrodilla - juro que daré mi vida de ser necesario para preservar la autonomía del Reino.

- Confío en ti pero no me quedaré atrás - sonríe - ¡Y para eso hay que seguir practicando!

- Muy cierto majestad.

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Habitación del príncipe.

Este descansa en la cama, extendido a lo largo prácticamente hecho polvo.

- Uh Ibrahim se extralimitó. Le dije que quería ser más fuerte no morir. Me duele todo - mira el techo con seriedad - Aún así es muy divertido. No imagino mi vida de otra manera. ¿Kai está en riesgo? Ah madre, como me gustaría que estuvieras aquí, hay tantas cosas que me gustaría saber. Debo hacerme fuerte para ser capaz de conservar lo que conociste. El palacio que tanto amaste y a los ciudadanos que con tanta devoción serviste. Me haría tan feliz seguir tu ejemplo.

Habla solo un buen rato hasta que el agotamiento le vence.

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Aladdin que observa en silencio hasta entonces repasa la información en su memoria. De algún lado le suena Kai, ¿pero dónde? Hasta donde sabe, dicho reino no existe en la actualidad. De pronto la historia que Kouen le contara hace tiempo cobra fuerza en su cabeza: "En el pasado existían tres pequeños países vecinos. El Imperio Kou, el Reino Kai y el reino Gou."

- ¡Oh por dios! - el magi se llevó las manos a la boca - ¡Iskender era el príncipe de ese Kai y Hakutoku-ojisan le arrebató su hogar!

El hijo de Solomon apenas si va procesando la información cuando se vuelven nítidas más escenas.

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Cuarto de armas.

Iskender práctica en compañía de su maestro. En esta ocasión en lugar de espada empuña una lanza.

- ¡Ja! ¡Es difícil Ibrahim! - se queja sin detenerse.

- ¡No se queje príncipe! Es elemental que aprenda a dominarla.

- Si prácticamente soy uno con la espada, ¿porque hacer esto?

Un puñetazo en el rostro le tumbó en el suelo.

- ¡No diga tonterías! ¡Arrogancia es sinónimo de muerte! ¡Jamás se crea intocable o invencible! Usted es un miembro de la familia real, buscarán asesinarlo por todos los medios. Es importante ampliar las probabilidades, a mayor distancia con el enemigo más posibilidades para pensar en un contraataque. No asuma que ellos usarán métodos honorables. Las malditas ratas de Gou no dudarán en poner veneno en la comida o agua. Si no tenemos un ojo puesto en nuestras provisiones nos eliminarán.

- L-lo siento, yo no.

- Siempre que lo entienda está bien - le sonríe y ayuda a poner en pie - ¿Continuamos?

- ¡Claro! - se le zafa la quijada.

- Ungh, se me pasó la mano.

- No tec peocucpes. Noc lec diré a papá.

Ambos estallan en carcajadas para luego salir corriendo a la enfermería a causa de una severa hemorragia.

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En el jardín.

- ¡Vamos príncipe debe concentrarse!

Le dice Ibrahim a la vez que da varias estocadas consecutivas, apuntando a zonas vitales. Cada ataque es repelido por uno de igual calidad hasta que el terreno mojado por las recientes lluvias le juega una mala pasada al príncipe que no solo resbala, sino además va a parar con medio cuerpo sepultado en el fango.

- ¡Puaj! ¡Puft puft! - escupe apenas se libera limpiando su boca con fuerza - ¡Que asco me tragué una babosa!

- ¡El baboso es usted por no prestar atención a lo básico!

- O-oye...

- ¿Si?

- ¿Crees que me haga daño? - angustiado.

- ¡¿Cómo voy a saber?! - furioso.

Una suave risa hizo voltear al par en dirección a una muchacha que observaba escondida entre los pilares.

- ¡Ey tú! - el mayor - ¡Está prohibido husmear en los entrenamientos! ¡Largo de aquí si no quieres un castigo!

- ¡Wah! ¡Lo lamento tanto! - se inclina rápida y respetuosamente para escapar en tanto las piernas se lo permitieron.

«- ¿Quién será esa chica? »

Se pregunta Iskender al igual que Aladdin que, no puede evitar pensar en el hecho de que la fémina es muy parecida a él aunque con unos bondadosos pechos que en el pasado le habría hecho muy feliz tener. Lo único que les diferencia es el cabello oscuro de la mujer que lleva suelto y casi hasta el piso.

- Iskender no está enamorado de mi, tal vez le recuerdo a la madre de N.

Entiende que no puede corresponder al capitán pero saberlo dolió porque rememora que Alibaba tampoco estaba interesado en él.

«- Sin embargo En me hace sentir tan especial. He sido muy duro con él, no puedo evitarlo si le amo tanto. »

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En un balcón situado en el segundo piso del palacio que da hacia la entrada.

Iskender y la "misteriosa" jovencita están sentados viendo el atardecer. Ella desvía su atención al chico un segundo para devolverla al sol.

- ¿Duele mucho príncipe?

- ¿No te he dicho un millón de veces que me digas Iskender?

- Ah, es que bueno yo...

- Parece que somos un par de desconocidos - molesto.

- Ah no fue mi mmm - se ruboriza al borde del colapso.

- Un poco.

- ¿Eh?

- Es la respuesta a tu pregunta.

- Oh. Ya veo.

- Ibrahim ha sido más severo de un tiempo para acá. Imagino que le tiene nervioso que pueda distraerme de mis obligaciones. Sin embargo no pasará.

- ¿Por qué no intentas hablar con él?

- Imposible - suelta de lo más natural.

- ¿Tan complicado es?

- Más bien es un hombre al que admiro bastante. Siendo honesto más que a mi padre. Quiero que me reconozca. El día que me gane su respeto iremos a celebrarlo a un bar. Y para eso valen más las acciones, ¿verdad?

- ¡Lo harás bien! - le sostiene de las manos - ¡Porque eres tú! ¡Ah! - le suelta - ¡Perdón me tomo demasiadas libertades aunque únicamente somos amigos!

- ¡Ja ja ja! ¡Eres muy divertida!

- N-no te burles por favor.

- Para nada, te halago.

La jovencita casi se volvió tan roja como el astro rey a millones de años luz.

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Campo de entrenamiento militar.

El príncipe pelea con varios de sus súbditos a la vez. Uno tras otro les vence. Sus movimientos se han vuelto tan precisos que para muchos es casi imposible de seguir aún con la mirada. Es un espectáculo digno del próximo dirigente de Kai, o lo era hasta llegar el turno de Ibrahim que vuelve a derrotarlo.

- Eres un hueso duro de roer.

- Ni tanto mi príncipe - le ayuda a levantar - esta vez tocó mi hombro, de no ser por la armadura me hubiera hecho daño.

- ¿Eso significa? - ilusionado.

- Golpe de suerte, no se emocione tanto.

- Uh - decepcionado.

- Pero diré que quizá esté cerca el día en que no tenga más que enseñarle - sonríe.

Vaya ironía. Un momento que Iskender tanto deseó y no le supo tan dulce como en su imaginación.

- Quite esa cara. No pasará en estos días.

- ¿Eh?

- Tengo que partir al frente. El Imperio Kou se aproxima peligrosamente a la frontera. Las negociaciones fracasaron.

- ¡También iré! ¡Estoy seguro de que algo puedo hacer!

- Usted debe quedarse.

- ¿Por que soy un príncipe? - frustrado.

- Porque debe darle descendientes a la familia real y ya encontró a la indicada, ¿cierto?

- ¿Eh?

- Ja ja ja es usted aún muy inocente mi príncipe. Por eso permita que su fiel servidor se encargue de proteger esa felicidad.

- ¿Uh? ¿Se te zafó un tornillo?

- ¡Ja ja ja! ¡Ah la juventud!

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En un corredor.

La doncella que se parece a Aladdin camina en compañía de Iskender.

- ¿Estás preocupado?

- No - tajante.

- ¿Es por Ibrahim-sama? Un hombre tan fuerte no será derrotado con facilidad.

- Tienes razón - sonríe forzado.

- Bueno. Si no crees en mi juicio hazlo en la frase que recita: "Las malas noticias son las primeras en llegar" Y como no lo han hecho todo va bien.

- Eso no tiene sentido - ladea los labios.

- Je je je al menos te hice sonreír.

- ¿Cómo lo haces? - se detiene para observarla con intensidad.

- Uh - ella se remueve colorada con intensidad.

- Azahar yo...

- ¡Todos a sus puestos! - grita un soldado.

- ¡¿Qué sucede?!

- ¡Oh príncipe esto es terrible! ¡Nos han informado que su padre ha muerto en el frente!

- ¿Qué?

- Y que aprovechando la oportunidad todos se han unido para asesinar a Ibrahim-sama.

- ¡Que se retiren!

- ¡Les han rodeado!

- ¡Pues vamos a apoyarlos!

- ¡Imposible!

- ¡¿Por qué?! - fuera de si.

- Gou aprovechó que la mayoría de los militares se encuentran fuera por la batalla entre el Imperio Kou y el Reino de Kai. ¡Nos tienen cercados!

Iskender se da la media vuelta.

- ¡¿A dónde vas?! - le sigue corriendo Azahar.

- Bueno. Quería que Ibrahim me reconociera, llegó el momento.

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Notas finales.

Hola! Feliz navidad, año nuevo, reyes y san Valentín! (? Anduve muy enferma, aún pero aquí estoy :). Lamento si esta parte les parece tediosa ya que no sale la pareja principal pero es algo que en definitiva no me puedo saltar ya que el pasado de Iskender es algo muy importante para entender el presente del Imperio Kou y algunas cosas que saldrán más adelante XD. Como dije este es un fic mucho más largo de lo planeado pero saltarse "pasos" solo lo arruinará y lo amo mucho como para cometer ese crimen. Una vez más quiero agradecer desde el fondo de mi fujoshi corazón su infinita paciencia. Nos vemos la próxima vez! Y si, Azahar está inspirada en Aladdin porque veo Yaoi en todos lados~ además me gusta esa pareja XD. Los amo compañeros de vicio!