Disclaimer: Los personajes de la serie no me pertenecen, como a nadie en FF.


Paz.

Su habitación me da toda esa tranquilidad, claridad, evoca exactamente eso… paz.

Es la luz o tal vez la falta de todo. Las cortinas casi trasparentes dejando entrar el color gris de afuera, las gotas de la lluvia golpeando la ventana, esa simple madera que sostiene ese enorme colchón con un solo cobertor blanco, pulcro, que me da el sentimiento de acostarme en una nube o para ser precisos adentro de ella.

Ella me invita de un lado levantando la cobija y se da la vuelta para entrar por el otro lado y encontrarnos nuevamente en medio.

—Cúbrete la espalda —me dice tomando el cobertor con la mano y llevándola hasta mis hombros, pero no se va. Acomoda su mano tras mi nuca acariciándola con su pulgar—. Trata de dormir un poco, deja entrar al calor y descansa —susurra cerrando los ojos, posando su frente con la mía y rozando apenas mi nariz con la suya.

¿De dónde viene todo esto? ¿De la pena que le doy?

No importa, no ahora. No quiero pensar sus motivos o alterarme por lo que signifiquen.

—Estás helada —dice quitando su tibia mano de mi cuello y siento un corto escalofrío por el golpe con la baja temperatura nuevamente. Frota sus palmas exhalando calor en medio y cubre mis mejillas…

Paz…

—Gracias —le digo mirándola a los ojos y ella me sonríe con tristeza.

—Él me pidió no volver —me dice frunciendo sus labios—, pero debí volver, debí estar ahí.

Sé que se arrepiente, de cierta forma yo también de no haberle dicho lo que sucedía, pero Sikowitz me pidió, antes de empeorar, que no lo hiciera, que él sabía que ella estaba bien.

—No habría servido de nada, pasó en coma los últimos cinco días, no habrías logrado más que dejarte en descubierto.

Además que, de cierta forma, la culpan. Aunque no existe la posibilidad de que ella causara esto, Tori tiene la culpa de todo, es la excusa perfecta para cada cosa que sale mal. Una razón más para evitar a mis «amigos» en estos momentos.

—Descansa Tor… Izzy… No pienses en esto, solo descansa un poco… ya habrá tiempo para hablar.

—Tori —me susurra—. Tori para ti, solo contigo —murmura quedándose cada vez más dormida y pronto siento como su respiración se hace más profunda.

No sé como sentirme, todo duele, todo es tan frío, todo menos esto, menos nosotras dentro de esta cama.

El día, cada ves, oscurece más. La suave lluvia se va tornando en una tormenta, el ruido de las gotas golpean cada vez más fuerte contra todo allá afuera, el viento resopla contra los árboles y sin embargo aquí, con ella… estoy en la más tibia y confortable paz.


Nota:

Gracias por el tiempo, por leer y por todos sus comentarios. Los aprecio muchísimo.