***Hola a todos! Aquí tenéis el siguiente capítulo! Siento que me haya costado un poco más, pero como veréis, éste sí es muyyyyy largo. Espero que lo disfrutéis mucho y me contéis lo que os ha parecido! Muchas gracias por vuestro apoyo durante tantos capítulos, nos vemos pronto con el siguiente! ***

***Sailor Moon y sus personajes originales no son de mi propiedad, pero me encanta usarlos para conseguir mi final perfecto! ***

CAPÍTULO 54 – INFORMACIÓN

Luna

Serenity rodó hasta colocarse de lado. Estaba volviendo poco a poco del mundo de los sueños, inmersa en una cálida y reconfortante sensación de total paz y tranquilidad. Se sentía descansada, relajada e increíblemente cómoda. Mientras se despertaba lentamente, movió sus brazos y sus piernas a su alrededor. La sensación contra su piel era de una suavidad tan delicada que empezó a plantearse si acaso estaba tumbada sobre una esponjosa nube. Después, siguió pensando… estaba claro que no podía estar en una nube, pero… dónde estaba entonces?

"Ah!" exclamó, incorporándose de pronto con sus claros ojos azules muy abiertos

Miró a su alrededor, confusa.

Estaba tumbada sobre una cama, la más grande que jamás hubiese visto. Dos personas podrían tumbarse una tras la otra a lo largo, y todavía les sobraría espacio. Y si una se tumbase a lo ancho, con los brazos estirados y todo, aún le sería imposible alcanzar el otro extremo de la cama. Era enorme. Las sábanas eran de un blanco tan puro que casi parecía imposible, y eran lo más suave que ella hubiese tocado jamás. Estaban bellamente decoradas con un delicado diseño de volutas que parecía haber sido cosido a mano por todo el contorno de las sábanas con un hilo de plata. La parte de arriba de la cama estaba llena de cojines igualmente blancos con puntillas que realmente parecían pequeñas nubes adorables. Y sobre ella, la sublime cama tenía una enorme estructura a su alrededor de donde colgaba hasta el suelo un dosel de ensueño de una tela casi transparente que se mecía con sutileza movida por una muy ligera brisa.

Serenity se sintió muy pequeña en esa inmensa cama de cuento de hadas… además de completamente perdida.

"Fi… Fighter…?" llamó con timidez, su voz casi resonando por la amplia habitación. No sabía dónde estaba ni lo que estaba pasando.

En cuanto pronunció su nombre, vio que algo se movía tras las cortinas que conducían a lo que posiblemente fuese la puerta a un balcón, justo frente a la cama. Una silueta apareció tras ellas enseguida. Tan masculina y elegante. Tan inconfundible.

"…Seiya…!" dijo al verle en su forma humana, y empezó a gatear para salir de la cama cuando… "AH!"

"…Odango!" exclamó Seiya, apresurándose a entrar a la habitación y llegar hasta ella "Qué sucede?!"

"Estoy… en pijama…!" dijo, palpando confusa los finos y transparentes volantes alrededor de su cuello.

Una gota de sudor apareció sobre la cabeza de Seiya.

"Casi me provocas un ataque al corazón, Odango…" le dijo, dejando escapar el aire de sus pulmones "Y qué pasa con eso?"

"No llevaba puesto esto ayer!"

"Ah… Ya… Yo te desvestí"

"Que tú… QUÉ?!"

"Qué pasa? Pero si hasta volví a vestirte después con ese camisón…!" se defendió

"Me… viste desnuda…!"

"Sí, bueno, no es como que no te hubiese visto ya antes… Señorita futura madre…"

Serenity hizo un puchero, mientras Seiya sonreía de forma traviesa.

Ella le miró y le devolvió la sonrisa. No podía enfadarse con él por ayudarla… y además tenía toda la razón del mundo.

"Qué… sucedió?" preguntó ella entonces

"Te desmayaste de agotamiento" dijo Seiya "Te traje aquí para que pudieses descansar tanto como te hiciese falta…"

"Pero… dónde es 'aquí'? Dónde estamos?"

"Éste es el dormitorio de la Reina del Palacio de la Luna" dijo Seiya "Tu nuevo dormitorio"

Serenity miró a su alrededor con asombro. Era tan increíblemente hermoso…

"Mío…?" preguntó con timidez

"Claro… Ahora tú eres la Reina"

"Eso es tan… abrumador…"

"Bueno, tómatelo con calma… poquito a poco…" le respondió él "Pero lo más importante… Cómo te encuentras?" le preguntó, sentándose en la cama justo a su lado.

"Muy bien…" dijo con una sonrisa dulce "De hecho, mejor que en toda mi vida"

Seiya sonrió satisfecho.

"Desde luego es lo que dice tu aspecto…" dijo, acariciando con suavidad con uno de sus dedos el dulce y saludable rubor rosado que mostraban las mejillas de su amada "Parece que te hace bien estar aquí… en tu verdadero hogar"

"Seiya…" dijo Serenity, mirándole intensamente a los ojos. Todo era tan nuevo… tan impactante…

"Y qué planeas hacer ahora?" preguntó el rey de las Estrellas, levantándose. Su pregunta acarreaba tantas cosas… Ahora se encontraban justo frente a su nuevo futuro… Había tanto en lo que tenían que pensar, tanto que hacer…

"No estoy segura…" respondió, tan simple y sinceramente como siempre "Pero sé que lo resolveremos juntos" añadió, haciéndole sonreír "Por el momento, me encantaría dar un paseo por el Palacio, y… tengo hambre"

Una gota de sudor apareció sobre Seiya. Incluso en su palacio perlado, su Odango era siempre su Odango.

"Creo que es una idea genial" le dijo con una sonrisa "Vamos a buscar algo que te puedas poner"

"Pero… el qué? Y de dónde ha salido este pijama tan sofisticado, por cierto?"

"Ah! Aparentemente, aparte de reconstruirse, tu Palacio ha regenerado los muebles y todo su contenido, incluida la ropa!" le dijo mientras abría teatralmente una de las inmensas puertas del blanco armario lacado que había en el dormitorio, para mostrarle una exagerada cantidad de vestidos de gala, pulcramente organizados y colgados "No hay mucha opción en cuanto al color, eso es cierto… pero seguro que encontramos algo para ti por aquí!" añadió, mirando lo increíblemente blancos que eran todos los vestidos.

Serenity soltó una risilla al escuchar su chiste, y el alegre sonido resonó por el palacio como el trino de un pájaro, trayéndolo de nuevo a la vida.


Templo Hikawa

Hotaru se despertó con la primera luz del día atravesando la ventana.

Se había quedado dormida poco después de volver de su charla con Mamoru en la cocina, y no se había percatado siquiera de cuándo había regresado Setsuna a la habitación que compartían.

Se incorporó en su colchón, colocado sobre el suelo junto a la cama de Setsuna, y se quedó conmocionada al no encontrarla allí. De hecho, estaba claro que no había dormido en la cama… las sábanas estaban intactas. Una sensación de vértigo y pánico se apoderó de su frágil pecho, que se agarró de forma instintiva con la mano. Acaso Mamoru no había sido capaz de convencerla? Había quizá regresado ya a la Puerta del Tiempo, para evitar la muy dolorosa despedida?

Se levantó de un salto y salió corriendo de la habitación. Afuera, todo estaba en silencio. Supuso que aún era muy temprano y nadie se había levantado todavía. Comenzó a caminar dando pequeños pasitos silenciosos de gatito recorriendo los pasillos de madera, descalza y llevando puesta únicamente la amplia camisa blanca que usaba a modo de pijama y dejaba ver la mayor parte de sus esbeltas y pálidas piernas adolescentes.

No encontró a Setsuna en el baño ni en el salón principal ni en el porche de entrada. Su ansiedad iba a peor con cada habitación que comprobaba sin dar con ella.

Finalmente, miró en la cocina, también vacía. Estaba a punto de romper a llorar de pena cuando vio algo a través de la ventana. Sus hermosos ojos morados se abrieron ampliamente con esperanza, e inmediatamente se acercó a ella de puntillas para mirar afuera.

En ese momento dejó salir todo el aire que había estado reteniendo inconscientemente, en un largo y profundo suspiro que incluso provocó que se le escapasen un par de lágrimas. Setsuna estaba ahí, sentada en las escaleras de madera que conducían a la parte trasera del jardín, con su espalda hacia la ventana a través de la que Hotaru la observaba. Estaba sentada muy cerca de Mamoru, que la rodeaba por la cintura con su brazo, y tenía la cabeza apoyada de forma romántica sobre el hombro de él, mientras observaban juntos el amanecer por entre los árboles en absoluto silencio.

"Vaya… eso es definitivamente sorprendente!" escuchó de pronto Hotaru detrás de ella.

El corazón le dio un vuelco. Se giró rápidamente, asustada por la repentina presencia.

"Mi… Michiru-mama!" dijo, al encontrarse con la elegante senshi. Incluso con el pelo de recién levantada de la cama y llevando puesta una muy sencilla bata corta floreada tipo kimono, parecía una princesa de alguna antigua leyenda.

"El qué lo es…?" preguntó Haruka, entrando en la cocina

"Ha… Haruka-papa…!" dijo Hotaru, ruborizándose. Sus otras dos madres, que por supuesto eran también muy madrugadoras, acababan de pillarla espiando a Setsuna.

"Ven a ver, ven a ver!" dijo Michiru, llamando a su amada con la mano mientras ella se colocaba justo al lado de Hotaru, en la ventana.

"Ver para creer!" exclamó la masculina senshi, que llevaba puesto un top muy ajustado y unos pantalones cortísimos color caqui a juego "Cuánto tiempo llevan así…?"

"No… no ha dormido en nuestra habitación, y cuando me desperté me preocupé y salí a buscarla, y…"

"Oh, en serio? Eso es estupendo!" Michiru estaba muy emocionada

"Entonces al fin le ha confesado sus sentimientos a Mamoru? Cómo es posible?" comentó Haruka

"Ni idea…! Será mejor que vayamos a preguntar!" dijo Michiru, caminando con decisión hacia la puerta trasera de la cocina.

"Qué? No!" protestó Hotaru, terriblemente avergonzada

"Pues claro que sí!" dijo Haruka mostrándose de acuerdo, y las tres irrumpieron afuera de pronto a través de la puerta.

Setsuna y Mamoru giraron sus cabezas, sorprendidos por el ruido.

La senshi del Tiempo se puso de un rojo intenso al instante, levantándose de un salto, mirando a su familia al completo que la observaba con sonrisas bobaliconas… todas excepto Hotaru, que miraba al suelo muy sonrojada.

"Ha… Haruka… Michiru… Hotaru-chan…! Buenos… días…" comenzó ella

"Desde luego que lo son para ti, no es así?" dijo Haruka de forma provocadora, haciendo reír a Michiru

Setsuna se ruborizó aún más.

"Alguna noticia que quieras contarnos…?" preguntó Michiru juguetona.

"Yo… Yo iré… a comprar algo para el desayuno" dijo Mamoru de pronto, desapareciendo en el interior del templo. También él se había ruborizado.

"Chicas…" comenzó Setsuna una vez estuvieron solas "Tengo tantas cosas que contaros…"


Luna

Después de vestirse con el vestido menos formal que Serenity pudo encontrar en su lujoso armario, la pareja fue en busca de la cocina. Afortunadamente, también había sido reabastecida mágicamente a gusto de su nueva Reina, y encontraron gran cantidad de pastelería dulce y zumos exóticos que ambos tomaron con avidez mientras bromeaban y comentaban cosas acerca del palacio. No se habían percatado de la cantidad de horas que habían pasado desde la última vez que habían comido algo.

Después, decidieron dar un paseo por las galerías abiertas del palacio, sus arcadas y sus jardines. El paisaje era increíble, y la luz del sol sobre la superficie lunar producía un hermoso brillo tenue que hacía que todo resplandeciese como en un sueño, pero sin resultar cegador ni incómodo. Calentaba sus pieles con suavidad, como la caricia de un amante.

Caminaron cogidos de la mano durante un rato, dejando que sus mentes descansasen y se deleitasen con todo lo que les rodeaba, mientras se susurraban palabras dulces y disfrutaban de la atención y el contacto de la persona amada. Entonces, encontraron un lugar precioso junto a un lago cristalino en calma, donde un banco de mármol estaba elegantemente ubicado junto a lo que parecía un sauce llorón color plata. Se sentaron allí mientras hablaban en voz baja acerca de todo lo importante para ellos: su familia y amigos, su bebé, sus reinos, su futuro… Juntos, y con una tranquila conversación llena de sonrisas y comprensión, tomaron importantes decisiones relacionadas con su futuro personal y el futuro de todo el Universo. También acordaron regresar a la Tierra ese mismo día, para informar al grupo de sus planes, y acordar con ellos el cómo llevarlos a cabo. Ambos se sentían tan descansados y relajados como nunca en todas sus vidas. Todo era calma y paz, y ambos deseaban que durase para siempre, pero había muchas cosas que debían hacer para poder alcanzar ese futuro que deseaban compartir juntos.

"Oye, Odango…" dijo Seiya de pronto una vez su conversación importante hubo terminado, con sus ojos azul índigo fijos en el lago cristalino que tenían ante ellos.

"Hmmm…?" respondió la Neo Reina distraída, mientras pasaba con delicadeza las puntas de sus pies descalzos sobre las pequeñas florecillas blancas que crecían en la hierba bajo el banco.

"Te acuerdas siquiera de cuándo fue la última vez que te diste una ducha?" dijo al fin

Una gota de sudor apareció sobre la rubia cabeza de Serenity, mientras arqueaba una ceja.

"Estás… Estás tratando de insinuar algo?" replicó ella

Seiya estalló en carcajadas.

"Claro que no, Odango boba!" dijo él "Sólo me preguntaba… Si te vendrías conmigo a nadar un poco"

Al escuchar esas palabras, los ojos de Serenity se abrieron de par en par.

"A… nadar?" repitió

"Sí, eso he dicho"

"Do… Dónde?" tartamudeó ella

"Oh… pues justo aquí en este lago. No se me ocurre un lugar más perfecto que éste"

Serenity se puso colorada.

"A… Aquí?" dijo "Pero… no tengo bañador…"

"Yo tampoco tenía pensado llevar uno… mi dulce dulce inocente Odango" respondió él con su voz más sexy, acercándose peligrosamente a ella.

Sus mejillas se incendiaron al instante, tornándose de un rojo incandescente.

"Se… Seiya…" dijo ella, avergonzada "Pero… esto es… no podemos… estamos… afuera!"

Seiya sonrió. Le encantaba provocarla y verla tan azorada por su causa "No hay nadie más aparte de ti y de mí en todo este planeta, Odango" puntualizó, y después, tomó la mano de ella en la suya, poniéndose en pie y tirando de ella "Ven conmigo, mi Reina…"

Serenity tragó saliva y le dejó guiarla con suavidad hasta la orilla del lago, a sólo un par de pasos de distancia del banco.

"Eres tan arrebatadoramente hermosa que se me hace difícil soportarlo…" le dijo, susurrándole cada sílaba contra su cuello desnudo. Su aliento le cosquilleaba su sensible piel, provocándole los más deliciosos escalofríos por todo el cuerpo. Y aunque sus labios todavía no la tocaban, estaban tan cerca que podía sentir su calidez, y hacía que su deseo creciese inmensamente.

"Seiya…" dijo en una larga exhalación, cerrando los ojos y abandonándose al placer que sentía, mientras notaba cómo las manos de él tiraban hacia abajo del vestido que llevaba puesto.

Ahora podía sentir la brisa lunar contra su cuerpo desnudo, y las caricias de Seiya envolviéndola con su suavidad, firmeza y calidez. Entonces él se detuvo un instante, sólo para desvestirse también, y luego la tomó de la mano con una sonrisa mientras juntos se metían en el agua pura del lago. La notaron fresca contra sus pieles, pero la temperatura era perfecta y tenía la claridad de un diamante, su superficie lanzando también destellos donde la acariciaba la suave luz del sol.

Seiya nadó lentamente un poco alrededor de ella, mientras Serenity le seguía hacia el centro del lago, donde el agua les llegaba hasta los hombros. Entonces, él se unió a ella, colocándose justo delante de su rostro. Estaba increíble, su piel nacarada bañada por la tenue luz solar y sus ojos azul claro tan puros mirándole sólo a él… Esas tímidas mejillas rosadas y ese hermoso pelo, tan rubio ahora que casi parecía de plata, cayendo de sus adorables odangos y esparciéndose a su alrededor por la superficie del agua como un hilo mágico, haciéndola parecer un pavo real abriendo su emplumada y majestuosa cola.

"Te amo, Odango. Mi único deseo es pasar mi vida a tu lado" le dijo, con calma

"Yo también te amo, Seiya. Para siempre" le respondió desde el fondo de su corazón.

Entonces, él movió su rostro hacia adelante. Ella estaba tan ávida de sus besos que cerró los ojos al instante, impaciente por saborear sus labios. Cuando al fin se besaron, la sensación fue tan intensa que ambos gimieron de placer, sus cuerpos juntándose al momento bajo el agua, atraídos como dos imanes. Seiya la sujetó por la espalda, apretándola aún más fuerte contra su firme y musculoso cuerpo, mientras Serenity le acariciaba de arriba abajo: su espalda, sus brazos, su cuello… para después enredar sus dedos en ese suave y húmedo cabello azabache.

Seiya apartó su boca de la de ella y la acercó a su oído, sólo para susurrarle lo mucho que había ansiado este momento.

"Te deseo, Odango… Te deseo tanto…"

"También yo a ti… Seiya…" suspiró como respuesta, deseosa de volver a sentirle

Esas palabras de su amada fueron la chispa que él necesitaba para incendiar toda la lujuria por ella que sentía. Agarró con fuerza sus caderas, y con el poco esfuerzo que requiere alzar un objeto sumergido en el agua, movió su delicado cuerpo hacia arriba y contra él. En un instante, él ya estaba dentro de ella. Ambos gritaron de placer al sentir la conexión con el otro, el agua salpicando a su alrededor con los apasionados movimientos de sus cuerpos.

Esta vez, su encuentro fue terriblemente dulce, ardiente, sosegado y delicioso; igual que cuando se funde el caramelo. No dejaron de moverse con suavidad pero intensidad el uno contra el otro, gimiendo, besándose, lamiéndose y acariciándose con vehemencia el uno al otro hasta que ambos alcanzaron el clímax más placentero.


Templo Hikawa

"Sí, Mamá… eso es!" Minako hablaba por teléfono, bajo la atenta mirada de sus amigas Rei, Makoto y Ami "Sí, ya hemos vuelto del campamento de verano y todas nos estamos quedando juntas en el templo de Rei" Una gota de sudor apareció sobre sus amigas ante la elaborada mentira "Pues claro que te he echado de menos… Pero claro que pensaba ir a verte, Mamá…! Síiiii, no insistas tanto, ya se que estamos a final de julio y hace siglos que no me ves… Mañana iré a verte un rato, vale?" Minako asentía una y otra vez. La ansiosa y aguda voz de su madre podía oírse por toda la habitación "Oh lo hemos pasado genial… Mañana te lo cuento todo… Ah! Y no te olvides de llamar a las madres de las chicas para que no suba tanto la factura de teléfono de Rei!" añadió Minako, lanzándole un guiño a la senshi de fuego, que frunció el ceño como única respuesta "Nos vemos! Besitos! Adioooos" añadió antes de colgar.

"Bueno, qué os ha parecido?" dijo Minako dándose la vuelta teatralmente hacia sus amigas

"Ha sido…" comenzó Makoto

"…absurdo" dijo Rei

"Eehh? Por quéeee?!" protestó Minako

"Era ligeramente difícil de creer, Minako-chan…" dijo Ami, con más educación "Me parece que nuestras madres no se van a creer que hemos estado en un misterioso campamento de verano durante más de un mes y no hemos tenido ocasión de ponernos en contacto con ellas en prácticamente ningún momento…"

"Pues parece que mi madre se lo ha creído sin problemas!" se defendió Minako

"De tal palo, tal astilla…" comentó Rei en voz baja

"Sí, pero no estoy tan segura de si la mía o la de Usagi-chan se lo creerán…" continuó Ami "Especialmente la suya… Con todo lo que ha pasado, Usagi-chan no ha hablado con sus padres en ningún momento durante este último mes!"

"Hmmm… eso es cierto…" dijo Minako "En momentos como éste te envidio, Mako-chan… Tú no tienes que inventarte nada estrafalario para justificar tu comportamiento senshi con tu familia…"

Makoto sonrió con tristeza.

"Es cierto…" dijo "Pero después de todo este tiempo que hemos pasado juntas… Me voy a sentir sola, no viviendo con vosotras…"

"Mako-chan…" dijo Minako con lástima en la mirada, acercándose a su amiga "Seguiremos estando a sólo un paseíllo de distancia… y seguiremos pasando el rato aquí en el templo cuando tengamos tiempo libre, como hacemos siempre! Y además… ahora tienes a Motoki-oniisan, no es así?!" añadió, animándose de pronto y dándole pequeños codazos cómplices a su amiga, que se ruborizó al instante "Eres una chica afortunada!"

"Bueno… Yo no me preocuparía mucho tampoco por la reacción de la madre de Usagi…" comenzó Rei "Cuando le diga que ha aprobado los exámenes finales del instituto, va a quedarse tan alucinada con esa noticia tan increíble que no prestará atención al hecho de que su hija ha estado más de un mes desaparecida!" añadió, medio riéndose

"Es verdad!" confirmó Makoto entre risillas

"Es alucinante que todas hayamos logrado pasar los exámenes!" comentó Minako "Y Ami… Incluso a pesar de que tú saliste corriendo en mitad de tu último examen… tus notas son tan increíblemente altas…! Cómo demonios lo hiciste?"

"Es sólo cuestión de planificarse correctamente, Minako-chan…" dijo con una sonrisa sabia.

De pronto, su conversación fue interrumpida.

"Chicas!" dijo la alegre voz de Hotaru. Estaba más contenta que nunca tras el anuncio de Setsuna de que iba a quedarse a vivir en la Tierra "Usagi y Seiya han vuelto!"

Las cuatro amigas se levantaron al instante, justo para ver a la pareja entrar en la sala. Un segundo más tarde, las Outer senshi, Mamoru y Oodachi se unieron a ellos en el salón principal.

"Usagi-chan!" exclamaron las chicas con alegría, dando saltitos hacia ella

"Hola chicas! Os he echado de menos!" respondió ella con una gran sonrisa

"Usagi-chan, estás… diferente!" comentó Makoto

"Sí…" dijo, pasándose los dedos por sus larguísimos mechones de cabello, que ahora llegaban hasta el suelo y hasta se enroscaban sobre él. Su color se había quedado de ese tono rubio tan claro que brillaba plateado. Su piel también parecía relucir y estaba más pálida, como una perla marina "De hecho… Parece que ya no puedo deshacer mi transformación… mi cuerpo ha cambiado de forma permanente… Creo que me he convertido en…"

"…Serenity" dijo Rei, terminando su frase por ella

Serenity asintió.

"Sí, eso parece"

"Ahora eres la Reina, es sencillamente natural que tu cuerpo cambie en consecuencia" comentó Ami con una sonrisa llena de orgullo

"Entonces tenemos que llamarte Serenity todo el rato de ahora en adelante?" preguntó Minako, haciendo aparecer una gota de sudor sobre las cabezas de todos los presentes

"Eh? Nono, por favor! Es demasiado… formal! Sigo siendo yo… llamadme Usagi como siempre!"

Las chicas sonrieron. Su nueva Reina siempre sería su infantil y alegre amiga Usagi.

"Qué tal el viaje?" preguntó Taiki

"Todo fue como la seda" respondió Seiya "El cuerpo de Galaxia está ya curándose, y…"

"CHIBIIIIIIIIIIIIIII" escucharon todos de pronto, bajaron las miradas y vieron al pequeño remolino fucsia corriendo con sus pequeñas zancaditas hacia Seiya, para después lanzarse a abrazar su pierna.

"ChibiChibi!" exclamó él, y se arrodilló para cogerla en brazos "Hola Madre, yo también te he echado de menos" le dijo con dulzura a la pequeña, dándole golpecitos juguetones en la nariz y haciéndola reír alegremente.

Serenity sonrió satisfecha. ChibiUsa había logrado salvar su alma de la muerte, y su cuerpo ya estaba curándose en la Luna. Era tan fantástico que casi parecía irreal.

"Tenemos… tenemos muchas cosas que queremos hablar con todos vosotros…" anunció ella de pronto, sus mejillas tornándose rosadas

"Sí… Nosotros también tenemos noticias por nuestra parte" añadió Michiru, moviendo la vista hacia la ruborizada Setsuna

Tras organizarse y coger algo para comer y beber, todos se sentaron formando un círculo sobre el suelo de madera del salón principal.

Serenity lo hizo también, y ChibiChibi se sentó en su regazo, tratando de imitar la pose serena de su nuera y consiguiendo un aspecto absolutamente adorable al intentarlo.

Tras mirar a todos a su alrededor, Serenity se percató de algo importante.

"Qué…?" comenzó, mirando a Setsuna que estaba sentada justo junto a Mamoru, demasiado cerca de él para tratarse de su tímida amiga "Qué está pasando ahí?"

Los ojos de Setsuna se abrieron de par en par, y con las mejillas incendiadas, bajó la vista.

Las cuatro Inner senshi movieron la mirada hacia la senshi de pelo verde con asombro.

"Finalmente hablamos…" anunció Mamoru, ante la falta de palabras de la mujer sentada a su lado.

"…Cómo?!" exclamó Rei, empezando a comprender la situación. No se había enterado de nada de esto, ocupada como había estado con su propio nuevo amor.

"Lo…solucionamos todo… y nos confesamos los sentimientos que teníamos el uno por el otro…" continuó Mamoru, tragando saliva "Estamos oficialmente juntos"

"QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEE?!" dijeron las chicas, mientras Haruka, Michiru y Hotaru soltaban una risilla.

"Me alegro tanto…" dijo Serenity con una sonrisa sincera.

Al escuchar estas palabras, Setsuna alzó la mirada para encontrarse con la de su Reina.

"Usagi-san…" sólo pudo decir. Sus ojos estaban llenos de gratitud.

"Heee…. Eso ha sido entretenido" comentó Yaten, disfrutando del show

"Pero… qué hay de la Puerta del Tiempo?" preguntó Taiki con pragmatismo

"Ese tema también esta ya resuelto…" dijo Mamoru

"Charon va a ser su guardiana de ahora en adelante… gracias a nuestra conexión psíquica, ella puede vigilarla desde allí mientras yo vivo mi vida aquí con todos vosotros…" explicó Setsuna con calma "De hecho, ella ya está en la Puerta…"

"Eso es fantástico…" comentó Serenity con una gran sonrisa

"Ah! Y Mako-chan y Motoki-oniisan están saliendo!" añadió Minako de pronto, haciendo aparecer una gota de sudor sobre las cabezas de todos.

Makoto se puso roja como un tomate.

"Minako-chan, no creo que ese sea un tema para una reunión de este ti…" comenzó Ami

"OH! EN SEEEEEEEEEEEEEEEEEEERIO?!" exclamó Serenity de repente

"…no importa" añadió Ami en voz baja, con otra gota de sudor en su frente.

"No deberíamos estar hablando acerca de esos temas importantes?!" añadió Rei, molesta "Qué es eso que vosotros dos teníais que contarnos a todos?"

"Ah, claro…" dijo Serenity "Bueno…" comenzó "Pues…"

"…pues?" repitió Haruka con impaciencia

"Pues…" continuó ella "Ah, sí… el Palacio de la Luna se ha reconstruido completamente por sí solo!"

"Wow, de verdad?" dijo Minako

"Sí! Es impresionante!" añadió Serenity

"Hemos estado pensando en los siguientes pasos a seguir tras la batalla, y ahora que no hay enemigos…" comenzó Seiya, viendo que a su amada le iba a costar una eternidad arrancar "…y como Odango se ha convertido en la Neo Reina y su reino se ha reconstruido… Hemos pensado que es un buen momento para comenzar la nueva era de la Luna… La Era Imperial"

Un profundo silencio se apoderó de la sala.

"Eso… por supuesto si todos estáis de acuerdo…" añadió Serenity con timidez. Todavía no estaba acostumbrada a ser una poderosa gobernante.

"Eso… eso es fantástico, Koneko-chan" Haruka fue la primera en hablar. Se sentía realmente orgullosa.

"Enhorabuena, Usagi-san" añadió Michiru

"Es tan alucinante… Siempre supe que esto iba a pasar, pero parecía un futuro tan lejano…" comentó Makoto

"Es perfecto, Usagi-san. La era más próspera y pacífica del Universo está a punto de dar comienzo…" comentó Setsuna "Todos esperamos con ilusión ver a la Neo Reina Serenity en su trono"

"Entonces… Vais a construir Crystal Tokyo?" preguntó Ami

"No…" dijo Serenity con una sonrisa "Nuestro reino estará en el Palacio de la Luna, en nuestro verdadero planeta de origen… Como siempre debería haber sido…"

"Y qué hay de la Tierra?" preguntó Hotaru, entrando en la conversación

"La Tierra será gobernada por su legítimo rey, por supuesto" añadió la Reina, mirando directamente a Mamoru.

"U… Usagi…" tartamudeó él como única respuesta. No sabía qué decir. Cuando ChibiUsa se despidió de él, le dijo que cuidase de su reino, pero pensó que se refería a que quería que él siguiese apoyando a las senshi, y que su gobernante iba a ser por supuesto la Neo Reina Serenity… Nunca pensó siquiera que ChibiUsa se refería en realidad a que él tenía que proteger la Tierra como su Rey. Ahora por fin entendía sus palabras por completo.

"Sí, Mamoru…" le confirmó Serenity con una pequeña sonrisa "Dejo el Reino de la Tierra bajo tu sabio mandato. Estoy segura de que serás un gran Rey"

"Pero… Yo… Yo… No sé qué decir…" dijo con la voz entrecortada

"Sólo acepta ocupar el lugar destinado para ti… Necesitaré un buen aliado que cuide de este planeta que tanto amo…" dijo ella

"Por supuesto… Usagi" dijo al fin, sonriendo "Cuenta con ello"

Todo el mundo en la sala estaba abrumado por toda la información compartida. Iban a cambiar la historia del Universo.

"Y cuándo va a tener lugar todo esto?" preguntó Rei

"Pues no será tal que ahora mismo, pero… pronto… En las próximas semanas o pocos meses o así…" comentó Serenity

"Tan pronto! Seremos capaces de llevar a cabo un cambio tan importante en tan poco tiempo?" preguntó Minako "Por qué tanta prisa?"

"Bueno…" Serenity se ruborizó de pronto "Hay otro detalle todavía que tengo que contaros…"

Todos permanecieron en silencio. La reacción de su reina les tenía confundidos.

"De qué… se trata?" preguntó Ami, preocupada

Serenity tomó la mano de Seiya en busca de apoyo. Él le lanzó una hermosa sonrisa reconfortante, que ella trató de devolverle. Estaba muy nerviosa.

"Pues… Yo…" comenzó de nuevo "…estoy embarazada de ChibiUsa"

El silencio más denso que jamás se hubiese sentido cayó como una losa sobre la habitación.

Todos tenían los ojos tan abiertos como era humanamente posible, y miraban a su muy joven, inocente, torpe e infantil amiga como si le estuviese saliendo otra cabeza.

"DI… DI…. DISCULPAAAAAAAAAAAAAAAA?!" por supuesto, Minako fue la primera en reaccionar a la bomba nuclear de información que su amiga acababa de soltarles.

"Sí…" dijo Seiya, sus mejillas también ruborizadas por la cantidad de atención que estaban acaparando, y en especial a causa de la mirada asesina que sentía clavada sobre su persona por parte de Haruka "Vamos a ser papás"

"Madre mía!" exclamó Michiru, tapándose la boca con una mano

"Esto… no… puede… ser…" dijo Haruka con una terrorífica voz gutural, su ceja temblando descontrolada

"Usagi-chan, pero si aún somos tan jóvenes…!" dijo Ami, su rostro totalmente colorado

"No sabía que habíais llegado tan lejos en vuestra relación!" comentó Makoto, también sonrojada

"Pero cuándo… cuándo ha sucedido esto?" preguntó Rei "Olvídalo… No quiero saber los detalles…"

"Enhorabuena, Usagi-san, Seiya-san" dijo Setsuna sonriendo.

"Es genial!" exclamó Hotaru, encantada de saber que su mejor amiga ya estaba en camino

"Vaya… Seiya padre… ya?!" comentó Yaten "Tengo miedo…"

De pronto, Minako, que había permanecido en silencio por un tiempo inusualmente largo, exclamó

"HA! Ya no habrá ningún problema con que su madre se enfade por que ha estado desaparecida más de un mes, eh, Rei-chan? Cuando le suelte la bomba de lo de su embarazo, ni siquiera va a acordarse de que su hija no ha aparecido por casa durante tanto tiempo! A Usagi ni siquiera le hará falta usar la excusa de que ha aprobado los exámenes! JAJAJAAAA!"

Una gota de sudor apareció sobre Rei.

"En realidad no creo que eso resuelva el problema de que su madre se enfade con ella, Minako-chan…" le dijo con un temblor en la ceja

"Qué acabas de decir?" preguntó de pronto Serenity "He… he aprobado los exámenes?!"

"Sí colega! Todas lo hicimos!" dijo Minako alegremente "Puedes creértelo?!"

"WOOOOOOOOOOOOOW!" exclamó la reina de la Luna "Has oído eso Seiyaaaaaaa?! He aprobado! He aprobadoooooooo! AAAJAJJAJAJAA!" gritó, abalanzándose sobre él y zarandeándole de lado a lado con emoción.

Una gota de sudor apareció sobre todos los presentes. Y ella iba a ser su reina Y a ser madre muy pronto…

"Sabes… sabes que tienes que contarle enseguida todo esto a tu familia, verdad?" puntualizó Ami, volviendo al tema importante.

"Sí… Lo sé… pero es complicado… Tenía pensado ir a ver a mis padres mañana…" confirmó, ruborizada "Seiya vendrá conmigo también" añadió, dedicándole una dulce sonrisa de agradecimiento

"Una cosa… Por qué no nos lo contasteis a NOSOTROS antes?" protestó Minako

"Hace cuánto que lo sabéis?" preguntó Taiki

"Bueno…" comenzó Seiya, bajando la mirada mientras se rascaba con nerviosismo la cabeza. Sabía que iban a enfadarse con ellos por no contárselo antes…

"Yo… lo sentí de alguna forma al inicio de nuestra última batalla. ChibiUsa… ella me prestó sus poderes desde el interior de mi cuerpo… Ella me protegió de Apocalypse" respondió Serenity

Los ojos de Haruka se abrieron de par en par.

"Espera… entonces esa extraña aura que vi brillar en ti durante la batalla…?" preguntó Rei

"Sí, esa era ella" confirmó Serenity

"Pero… eso significa que luchaste contra Apocalypse embarazada! E incluso usaste todos tus poderes hasta el agotamiento…! Eso es muy peligroso, Usagi-chan!" dijo Ami, muy preocupada.

Michiru podía ver cómo el color abandonaba poco a poco el rostro de Haruka.

"Estoy bien, estoy bien!" dijo la reina con alegría "Todo salió bien al final! No tenía otra opción en ese momento… Tenía que salvaros a todas… Y Seiya me ayudó muchísimo!"

"Pero deberías habérnoslo dicho! Te hubiésemos protegido!" protestó Makoto

"No quería que me trataseis de forma diferente… Si lo hubieseis sabido entonces, habrías estado todo el rato protegiéndome, y habríais bajado la guardia en cuanto a vuestra propia seguridad… Necesitaba que os concentraseis en el enemigo, no en mí"

"Usagi-chan…" dijeron las chicas, conmovidas por la bondad y altruismo infinitos de su reina. Todas podían ver lo mucho que había madurado en el último año, cómo había tomado encantada los deberes y responsabilidades destinados a ella, y cómo iba a convertirse en la mejor gobernante posible para el Universo. Pero sobre todo, les encantaba ver cómo, a pesar de todos sus nuevos e importantes roles, seguía siendo su dulce y atenta Usagi en su interior.


Más tarde ese mismo día, las Outer senshi prepararon su equipaje para regresar a su casa. Ahora que todo estaba tranquilo, no había necesidad de permanecer apelotonados en el templo, que a pesar de ser espacioso empezaba a parecer pequeño con tanta gente viviendo en él. Y tenían mucho en lo que pensar con todas las noticias que la nueva pareja Imperial había traído consigo de la Luna…

"Bueno, nos marchamos ya" anunció Michiru, cogiendo las últimas maletas y moviéndolas hacia la entrada donde una Haruka con gesto serio ya la esperaba "Por favor llamadnos si necesitáis cualquier cosa y estaremos aquí enseguida" añadió

"Claro… Gracias por todo" dijo Rei

"Hasta luego, Hotaru-chan!" dijo Serenity, abrazando a la jovencita

"Nos vemos pronto" respondió ella con una sonrisa

"Usagi-san… Cuídate y descansa, de acuerdo?" dijo Michiru, besándola con elegancia en la mejilla

Serenity se ruborizó ante sus atenciones y asintió obediente.

"Nosotros también nos vamos ya" escucharon decir a Mamoru, que se acercaba hacia la entrada seguido de Setsuna

"Os… vais juntos?" preguntó Minako con una media sonrisa

"Sí… Me quedaré en el apartamento de Mamoru… pero sólo esta noche" dijo Setsuna, su rostro totalmente enrojecido y mirando al suelo.

Hotaru soltó una risilla. Le encantaba ver a su casi madre tan feliz. Parecía una adolescente.

"De acuerdo, os llamaremos mañana a ver qué tal va todo" dijo Michiru para terminar "Nos vemos!"

"Adioooos" corearon las chicas desde el interior del templo.

Cuando el grupo se había alejado ya unos cuantos pasos caminando hacia las vertiginosas escaleras del templo, Haruka se dio la vuelta de pronto.

"Koneko-chan…" susurró únicamente, y dejó caer las bolsas que acarreaba. Se giró, y en tres pasos realmente veloces, estaba de nuevo en el porche principal del templo, abrazando con mucha fuerza a Serenity.

"…Haruka…!" exclamó ella, exhalando sorprendida todo el aire de sus pulmones

Michiru sonrió desde la distancia. Su amada había estado terriblemente callada durante un rato, y eso no era nada habitual en ella. Obviamente, ella sabía sin lugar a dudas cuál era el problema. Cada vez que Haruka estaba preocupada, se quedaba callada. Y después de saber lo del embarazo de Serenity, podía ver con claridad que se había estado preocupando mucho.

"No vuelvas a hacer algo así…!" dijo Haruka en un susurro enfadado al oído de Serenity, aún sin soltar su fuerte abrazo "No se te ocurra ponerte así en peligro por nosotras… No vuelvas a escondernos nunca nada más… Necesitamos… Yo necesito… necesito saber que siempre estarás a salvo…!"

"Haruka…" musitó Serenity, conmovida. Podía sentir la auténtica preocupación en la voz de su amiga, los sentimientos tan intensos y el amor que sentía por ella con tanta claridad… que sus ojos se humedecieron de la emoción "Yo… no volveré a hacerlo… Lo prometo" le dijo al fin.

Eso hizo que el tenso cuerpo de Haruka se relajase un poco a su alrededor.

Poco a poco apartó su rostro de ella hasta que sus ojos se encontraron, sus caras todavía muy cerca la una de la otra. Los ojos de Haruka también estaban enrojecidos.

"Bien…" dijo simplemente "Por favor descansa. Descansa todo lo que puedas"

"Lo haré" dijo Serenity con una sonrisa reconfortante

Entonces, Haruka se irguió para mirar directamente a Seiya, que permanecía de pie unos pasos más atrás.

"Sigue cuidando de ella" añadió secamente, pero en su voz había un deje de gratitud

"Por supuesto" dijo él, con una sonrisa cómplice "Siempre"

Esa respuesta pareció satisfacerla al fin. Le devolvió la sonrisa, y sin decir nada más se dio la vuelta y comenzó a andar hacia donde la esperaba el resto del grupo para abandonar juntos el templo que había sido su hogar durante las últimas semanas.