Harry escuchó la voz de Lucius, en el vestíbulo eso significaba que ya había terminado, espero un momento para que se fuera, y luego bajar. Lucian y Scarlet, platicaban mientras que con un par de hechizos se quitaban la pintura de la ropa.

-Scarlet, no puedo quitarle la pintura a mis anteojos – Se quejó el muchacho. Las manchas de pintura corrían de un lado a otro para no ser removidas – Estas pinturas con movimiento son una lata.

-Haber préstamelos – Le arrebato Harry los anteojos – A ti no te gusta el quidditch ¿Verdad Lucian?

-No me menciones deportes Harry – sonrió el muchacho, le devolvieron sus lentes e impresionado observo como brillaban - ¡Gracias! ¿Cómo lo hiciste?

-Bueno, cuando uno juega quidditch debe buscar todas las formas de mantener sus gafas limpias y aun así después hay que limpiarlas – Harry le mostro como hacerlo – Scarlet ¿Tu padre se fue con tu abuelo?

-No, el abuelo se fue solo, que yo sepa mi padre, continua en su despacho no ha salido

-Gracias hija ¿Ustedes van a salir?

-Si, como te comente iremos al bosque prohibido a tomar un par de fotografías

-Diviértanse y recuerden los límites no queremos que haya problemas – sonrió

Harry, llamo a la puerta del despacho, pero no obtuvo respuesta, volvió a llamar y nada. Quizás Draco, había salido por su chimenea aunque le parecía extraño que no le hubiera avisado. Entro al despacho y para su sorpresa allí se encontraba su pareja, con la mirada perdida y una mueca de odio; sentado frente a su escritorio, inmóvil.

-Draco ¿Qué pasa? ¿Por qué no contestaste? ¿Qué quería tu padre?- Preguntó Harry, sin aproximarse demasiado. Draco, a penas levanto la vista advirtiendo la presencia de Harry.

-Él quería…- Dijo lentamente, hizo una gran pausa – Él quería un nieto varón, de su sangre – las últimas palabras las pronunció casi con asco – Me negué – se apresuro a decir antes de cualquier replica de Harry

Harry se acercó y lo abrazo por detrás, sin embargo Draco, se retiro por un impulso.

-Me dijo que si no se lo daba tendría que recurrir a mi hermano ¿Puedes creerlo? Tengo un hermano – Draco, se levanto de su asiento – Un bastardo en la familia – dijo despectivamente – Nunca dude que tuviera amantes pero, ¿Un bastardo? No pensé que fuera su estilo.

Harry, miraba estupefacto a su pareja, no sabía qué hacer, ni que decir. Desde su punto de vista la situación no le parecía tan grave, de hecho hasta le parecía agradable, así Draco no tendría que hacer lo que su padre quisiera.

-Claro, tú no lo entiendes, a ti no te pesa la sangre, la familia o el honor – dijo austeramente. A Harry, le dolió un poco el comentario, pero trato de olvidarlo - ¿Cómo se sentirá mi madre cuando se entere de esto? ¿Sabes que me dijo? Que piensa reconocer a ese bastardo para que pueda ser un Malfoy.

Draco, se desplomo en un sofá, por mucho que quisiera ocultarlo la situación le calaba y bastante. Harry se acerco a él, guardando un poco la distancia.

-Sí, sé que es estúpido pero, aun así me duele, me incomoda, me mortifica. Crecí con una escala de valores que no puedo modificar, un bastardo es semejante a ser un squib o peor. No sé qué mierda se le metió en la cabeza para querer hacer esto, pero yo lo voy a impedir, no a la manera que él quiere…

Draco, se detuvo de hablar un instante para escuchar las voces provenientes del vestíbulo, era un incesante parloteo ¡Y en francés! Solo eso le faltaba.

-No tenía idea de que los Delacour, fueran a venir hoy – Dijo nefasto.

-Según tengo entendido se marcharon ayer después de la graduación, quizás Julien, esté hablando con Marianne a veces ellos platican en francés – Respondió Harry, extrañado.

Potter, salió del despacho para pedirle a su hijo que hablara más despacio o subiera a su habitación. Camino hacía el vestíbulo esperando encontrarse a Marianne, pero grande sería su sorpresa al ver a la mujer que acompañaba a Julien.

-Fle, Fle, Fleur – Tartamudeó, los colores se le iban del rostro quedando tan pálido como la leche – Tú estás muerta, no eres Fleur ¿Quién eres? – dijo apuntado con su varita.

-No Harry, no estoy muerta lo sabes bien, aunque técnicamente me mataste cuando me presentaste a mi hijo y sin consideración alguna me lo arrebataste – contesto Fleur, con firmeza. Harry bajo su varita, ahora entendía lo que pasaba.

Draco, se sirvió un trago, aun seguía escuchando mucho ruido ¿Qué pasaba? ¿Por qué Harry, no regraba? Con el vaso de whisky en mano salió a ver lo que ocurría. Harry, Julien y ¿Fleur? No, no podía ser, esa humanoide veela estaba muerta; volvió a observar la escena, allí continuaban los tres, no era invención de su mente. Sin decir una palabra dejo caer su vaso, dio media vuelta y se marcho.

-¡Padre, espera! – Grito Julien, tratando de detener a Draco, pero Harry lo aparto.

-Déjalo Julien, no ha sido su día, le explicaremos después cuando yo haya entendido todo esto – Volteo a ver a Fleur - ¿Qué es lo que pasa? ¿Cómo llegaste aquí?

-¡Me mentiste! Dijiste que mi madre había muerto – Grito Julien furioso – No solo a mí sino, que también a los abuelos y a la tía Gabrielle ¿Por qué lo hiciste papá? – miro a Harry, con los ojos llenos de lágrimas.

-Yo nunca te he mentido Julien, tu madre está muerta ¿A caso no vas todos los veranos a Niza a visitar su tumba con tus abuelos? Esta mujer en efecto es Fleur Delacour, pero no es tu madre – Respondió Harry, Julien frunció el seño no comprendía - ¿Con que derecho te apareces ahora así de pronto?

-Con el mismo derecho que tú usaste aquella mañana que apareciste en la casa de los Weasley, con Julien, en brazos diciendo que era mi hijo - se defendió Fleur – Además la última vez que nos vimos añadiste que lo podía visitar cuando quisiera.

-No fue exactamente eso lo dije, explique las cosas, la que se tomo demasiado a pecho el papel fuiste tú. En cuanto a la visita, no pensé que lo tomarías tan enserio y ¿Por qué ahora?

Parbleu! – Exclamó enojada en francés - ¿Cómo no me lo iba a tomar enserio? Hubiera llegado mucho antes pero apenas logro dar con tu estúpida dimensión.

-Alto, alto ahora soy yo quien no entiende nada – Dijo Julien. Harry, contuvo la respiración estaba irritado, espero un momento antes de hablar pues no quería decir nada que hiriera a su hijo.

-Es una historia muy compleja Julien ¿Haz escuchado alguna vez el nombre de Lord Voldemort? – Julien, permaneció pensativo creía haber escuchado el nombre, pero no estaba seguro – Siéntate y te contaré.

Draco quería perderse en el mundo, no saber nada de nada ni de nadie, eso no solucionaría sus problemas, sin embargo deseaba relajarse un rato antes de volver a la "batalla". Scarlet, su padre, el bastardo y ahora la francesita que no tenía idea de dónde había salido ¡Vaya día! El único lugar que podía llenarlo de paz o al menos hacerlo invisible era el Londres muggle. Draco, caminaba por una zona muy transitada llena de bares, tiendas y restaurantes ¡Eso es, necesitaba un bar! Entro al primero que vio, se sentó en la barra y observo las botellas de colores que había tras la barra.

-¿Qué le servimos? –Preguntó una coqueta mujer no mayor de 20 años.

-Whisky on the rocks – Contestó sin voltear a ver a la chica.

Draco, bebió el whisky de un solo trago; enseguida pidió otro que bebió más lentamente, así continuo por un rato. Llevaba cinco whiskys y su aun nostalgia persistía. Estaba a punto de pedir el sexto trago cuando se dio cuenta de que una chica lo observaba fijamente. El rubio la volteo a verla era muy guapa, tenía lindo cuerpo, cabello largo, ondulado y castaño, hermosos ojos miel, no tenía más de 25 años. La chica le sonrió Draco, respondió con una amarga sonrisa y levantando su trago casi vació.

-Otro – Dijo Draco, la chica se acero.

-Es el sexto trago que pides – Comentó

-¿Y? – Draco, torció la boca y levanto una ceja - ¿Acaso me estás observando?

-Es imposible no hacerlo, tú expresión es tan melancólica que llama enormemente la atención – Draco, permaneció pensativo, observo a la mujer le resultaba extrañamente familiar – Supongo que debes tener mucho problemas.

-Si supieras- se atrevió a decir el rubio añadiendo un tono sarcástico para no mostrar debilidad. Draco, quería terminar la conversación con esa mujer, sin embargo, algo lo incitaba a seguir hablando – Draco Malfoy.

-Un gusto Draco, un nombre poco común, nunca lo olvidare – Sonrió – Soy Jean. Dime ¿Te puedo ayudar en algo Draco? – el rubio soltó una falsa carcajada.

-Acompañándome otro trago

Después de un trago más Malfoy, comenzó a hablar o mejor dicho a llorar. Abrazó con fuerza a Jean, sin embargo de inmediato se retracto, por más mal que estuviera no podía perder la compostura.

-Lo siento, una disculpa esté no soy yo – Dijo muy formalmente.

-No tienes porque disculparte, todos tenemos nuestros momentos. En verdad cuando necesites hablar, puedes contar conmigo – Jean introdujo una tarjeta en el traje de Draco.

Draco, salió del bar necesitaba hablar que lo escucharan, lo acompañaran y aconsejaran, necesitaba a alguien pero a quién. Sirius, con él tenía una gran confianza desde el último año en Hogwarts, seguro lo ayudaría. Se dirigió a Gridmaud Place, llegando a la puerta del número 12 empezó a tocar con fuerza, no tardaron mucho en abrirle Sara, quien lo paso de inmediato.

-¿Qué es lo que pasó Draco? – Dijo asombrada nunca había visto a Draco, en ese estado tan deplorable casi cayéndose de borracho.

-Sirius, necesito ver a Sirius – Contestó Draco

-Está en la biblioteca ¿Quieres que te ayude a subir?

-Aun no estoy tan mal para eso – Dijo un poco ofendido

Draco, subió a la biblioteca abrió la puerta sin tocar, en unos cómodos sillones estaba sentado Sirius junto a su hijo mayor Lucian. Al ver entrar a Draco, la reacción de ambos fue de sorpresa, sin embargo Lucian, estaba pasmado apenas en la mañana y toda la vida había visto a ese hombre con una compostura digna de admiración, sin decir siquiera una palabra fuera de lugar; y ahora lo veía totalmente ebrio, blasfemando por lo bajo.

-Necesito ayuda – Dijo Draco, por primera vez en mucho tiempo se abría. Miro a Lucian, de arriba abajo ese chico tenía algo que no le agradaba.

-Sí, ya lo note. Lucian, nos dejas solos – el muchacho salió de la biblioteca sin apartar la vista de Draco – Hueles raro no fumaste hachís ¿Verdad?

-No, que va, solo estoy totalmente alcoholizado porque mi vida es una total mierda – Dijo enfatizando las últimas palabras. Se dejo caer en el sofá – No sé por dónde empezar ¿Qué tal con un whisky?

-Sí, estas muy mal – Dijo Sirius, ese no era el carácter de Draco – Empieza por el principio

-El principio, el principio… Es Julien, ya no sé qué hacer con él, tengo miedo de lo que pueda a hacer, sabes si no fuera por Harry, hubiera reprobado el último año ¡Y allí está el problema! Harry, es demasiado permisivo yo, pongo las reglas Julien, las rompe y Harry dice que no es grave. Julien, me recuerda tanto a Harry, en sus tiempos escolares.

-Sí, ya lo había notado – contesto Sirius – Gracias a dios pasaron los tiempo de guerra y Julien, no se meterá en ninguna estupidez.

-Bueno, pues no creo que Julien, se metiera en algo así o hiciera cosas graves de esa índole porque aunque me cueste aceptarlo mi hijo no es tan brillante – Decir eso era un golpe al narcisismo de Draco, y apenas empezaba la pelea – Luego sigue Scarlet, es buena chica pero ¡Cómo me jode con su pinches campañas!

-Sí, Lucian, me comento que ahora esta protestando contra la industria de ingredientes de pociones porque no quiere que hagan con seres vivos

-No sé que esté haciendo ahora en realidad, pero protesta contra todo lo que ve y le causa grandes problemas a Harry, por ende él explota y no sabe qué hacer, le cuesta mantener los estribos – Draco, tomo aire- No te lo tomes personal lo que voy a decir, pero no me gusta para nada que Scarlet tenga novio ¡Es una niña! Y después si sale embarazada o…

-Draco, escúchame sé que te preocupa Scarlet, pero ambos sabemos que eso no es lo que te trae ebrio y apestando a tabaco – Draco, miro directamente a los ojos a Sirius - ¿Qué fue lo que pasó?

-Hoy en la mañana mi padre fue a hablar conmigo, quería un nieto varón obviamente yo me negué ¿Y sabes que me dijo? Que iría a buscar a mi hermano ¡Tengo un hermano bastardo! – Sirius, se quedo congelado ante las palabras de Draco - ¿Entiendes como me afecta? Me duele, me hiere ¿Te imaginas como se sentirá mi madre?

-Quizás y ese hermano no exista y solo fue un inventó de Lucius, para hacerte tener un hijo varón – Dijo Sirius, preocupado. Lucius Malfoy, era tan orgullos y defensor de las buenas costumbres que jamás se atrevería a sacar a ese hijo.

-No, sé que es verdad, lo note en su rostro – Draco, calló un momento – Eso no es todo, se va mi padre, salgo de mi despacho ¿Y a quién crees que me encuentro? A la mismísima Fleur Delacour, sé que suena imposible pero allí estaba.

-Draco, eso es imposible Fleur, murió hace casi 18 años – Dijo Sirius, incrédulo.

-Pues aunque no lo creas llegó Fleur, no su hermana era ella y estaba acompañada de Julien, ve a casa y allí la veras – Dijo Draco, fastidiado – No quiero ir a la casa, no quiero que Harry, me vea así ¿Puedo dormir aquí?

Harry, estaba sentado en la mesa del comedor era hora de la cena aunque él, no tenía hambre. Scarlet, había llegado hace un rato, aun no entendía del todo la situación, sin embargo no le caía bien esa mujer.

-Que ya sirvan la cena – Dijo Harry, fastidiado

-Pero padre aun no ha llegado, se enojara si empezamos ahora – Dijo Julien

-Draco, no llegara al menos esta noche – Contesto Harry, despectivamente, se levantó de su lugar y se fue.

Delacour en casa, Delacour, en casa ¿Cómo había llegado allí? Eso era lo de menos, lo que importaba ahora es que estaba invadiendo su espacio y pretendía quedarse allí y Harry, no se oponía.

-Te digo que ella no es la Fleur, con la que estuve casado y si fuera tú sabes que me importo un comino – Explicaba Harry - ¿No la ves? Luce más chica que nosotros.

-Sigue siendo la odiosa veela Julien, está obsesionado con ella dime si no es la Delacour, madre de Julien ¿Cómo demonios sabes quién es? ¿Qué tal si es un espía o algo por el estilo y quiere dañar a Julien? – Dijo Draco histéricamente - ¿Por qué no se va con su familia? Ellos estarán muy contentos de recibirla.

-Porque para ellos está muerta

-¡Para nosotros también lo estaba! – Salió Draco, de la habitación dando un portazo.

Draco, se encerró en la biblioteca buscando la paz entre los libros, recorría los instantes, leía los títulos, pero nada lo llenaba; debía comprar más libros, cogió un libro al azar y lo abrió por la mitad, comenzaba a leer cuando se escuchó que tocaban la puerta.

-Adelante – Contesto Draco, un poco fastidiado, sin embargo pensaba que era su hija y a ella, no le podía negar nada. Pero fue grande su sorpresa al ver que era la veela quien entraba - ¿Qué quieres?

-Lo que menos quiero es molestar - Draco, estaba a punto de abrir la boca, pero ella lo detuvo – Escúchame, a mí lo que menos me interesa en este mundo es Harry, ni si quiera tengo una amistad con él, hace muchos años fuimos compañeros en el torneo de los tres magos y apenas intercambiamos palabras luego, cuando me casé con Bill, una que otra vez platicábamos con los Weasley.

-Es extraño el universo, mundo o lo que sea de dónde vienes, jamás me imaginaría a Harry, junto a todos esos – Pensó Draco, en voz alta.

-En fin, yo vine aquí por Julien, entiéndeme que no pretendo quitártelo, estoy muy agradecida contigo por todo lo que has hecho con él, es un chico refinado, elegante y educado; dudo que eso haya sido obra de Harry – Suspiró – Trata de comprenderme ¿Cómo te sentirías si te dieran a Julien, por un momento y luego te lo quitaran? – Draco, permaneció callado.

-No sé qué pensar – Dijo después de tiempo – No por Julien, sino por ti debo admitir que la Fleur, de aquí me causaba celos; durante el torneo de los tres magos fueron pareja, después tienen un hijo y luego, se casan ¿Qué pretendes que piense? Que tan solo fue un devaneo, no lo creo aunque Harry así lo asegura. Ahora llegas tú, más joven y hermosa que nosotros, al fin eres una veela – dijo despectivamente – Julien, te ama y Harry… ¿Qué quieres que piense?

-Harry, me odia porque cree que mi presencia destruirá a su familia y no porque vaya a tener cualquier cosa con él, sino porque tú no me soportas ¿Entiendes el problema? – Draco, bebió un vaso de whisky de un trago, dejo de mirar a la veela – Lo único que yo pido es que me dejes convivir con Julien, no pudo irme a Francia, mis padres no pueden saber de mí.

-De acuerdo, hagamos la situación soportable – Se levantó y extendió la mano a Fleur – Demasiados problemas tengo – Se estrecharon la mano y Draco, salió de la biblioteca.

Para el joven Malfoy, esto no significaba una tregua, sino un descanso.

Lucian, estaba sentado en las tres escobas, bebía una cerveza de mantequilla como todavía el chiquillo que era, observo el calendario que estaba en la pared, faltaba exactamente un mes para que se fuera a Le Sorbona; miro de reojo su reloj sería mejor que se marchara no quería llegar tarde con el señor Malfoy, guardo las fotografías que acababa de tomar y se fue.

La mansión Malfoy le parecía… rara. Scarlet, le había contado un poco como era, sin embargo, él no le había creído lo de los pavo reales blancos ¿Pavo reales blanco para qué? El lujo era excesivo, no le agradaba. Al entrar lo recibieron dos elfos domésticos que le indicaron que el señor Malfoy, estaba en la biblioteca, pero la casa era excesivamente grande, esperaba no perderse.

Subió hasta por las escaleras principales, dio vuelta a la izquierda y toco la segunda puerta tal como le habían indicado los elfos. La puerta se abrió sola, en efecto allí era una biblioteca, sin embargo no se encontraba Lucius, en su lugar estaban dos señoras unas rubia y otra morena.

- Disculpen, buscaba al señor Malfoy – Dijo Lucian, apenado. La mujer morena sonrió

-¿Y qué hace el pequeño canuto buscando a Lucius? – Pregunto Bellatrix, maliciosamente – Eres el primogénito de Sirius Black ¿Cierto? Ya nos habíamos visto, pero no habíamos tenido la oportunidad de platicar. Puedes llamarme tía – rió Estrepitosamente.

Asustado Lucian, retrocedió unos pasos, sintió que alguien tocaba su hombro era Lucius.

-¡¿Quieres callarte Bellatrix? - Dijo agresivo Lucius, más calmado volteo a ver al muchacho – Los ineptos de los elfos se equivocaron al darte indicaciones, vamos a mi biblioteca personal.

-¡Eh! Lucius, ¿Para que quieras al pequeño canuto? - Grito Bellatrix, pero Lucius, ya no respondió.

Llegaron a la biblioteca personal de Malfoy, un lugar más pequeño, cómodo, pero, terriblemente lúgubre. Además de libros en los estantes había objetos raros seguramente oscuros y frascos de pociones

-Draco, es más como Cissy, delicado, delgado frágil – Comentó Malfoy, estaba de espaldas hurgando en los estantes – Tú eres más fuerte, fornido – el chico no tenía la más mínima idea de lo que hablaba.

Malfoy, se volteó y le mostró dos pequeñas botellitas ambas de contenían un líquido verde esmeralda idéntico.

-¿Sabes qué son? – Lucian, negó con la cabeza - ¿En qué casa estuviste en Hogwarts?

-Orgullosamente Gryffindor, igual que mi padre – sonrió el muchacho.

-¡Eso es imposible! – contestó sorprendido Lucius, saco una tercera botellita pero con liquido transparente, sin preguntar le arranco unos cabellos al joven Lucian, y los deposito en la botella.

El muchacho comenzaba a creer que la familia Malfoy, estaba completamente chiflada. Nadie dijo nada, permanecieron observan la botellita que no tardó mucho en dar el mismo color verde esmeralda que las anteriores.

-Pero tienes alma de serpiente – Dijo Malfoy, rodeo al chico, examino su rostro, vio sus ojos, toco su cabello – Facciones afiladas, ojos color platino, cabello rubio aunque un poco más oscuro, complexión fornida y alma de serpiente.

-No lo entiendo señor Malfoy – Dijo Lucian, confundido.

-¿Sabes de pociones? –Pregunto Malfoy

-No es mi fuerte, aprobé con aceptable –

-Tomo estás dos botellas – le entrego una pequeñas botellas con liquido transparente – La función de estás pociones es comparar los genes, si toman en mismo color y pueden mezclarse sin explotar significa que los genes son los mismos y hay una parentela muy cercana.

Lucian, empezaba a entender el camino por el que Malfoy, lo conducía aunque aún no tenía muy claro el objetivo. Malfoy, se cortó un cabello y lo deposito en una botella, Lucian hizo lo mismo. Las pociones no tardaron nada en tomar el mismo color verde esmeralda Malfoy, acerco un frasco más grande.

-Mezclas - indicó Malfoy. Con las manos temblorosas Lucian, mezclo ambas pociones en el frasco. No hubo ninguna explosión, solo salió un ligero humo plata con olor a hierbabuena.

-¿Ahora entiendes? – dijo Malfoy

-Bueno ¿Quién no está emparentado en este mundo? Su esposa vendría siendo mi tía – Dijo Lucian.

- Narcisa, no es nada tuyo. Esta poción solo muestra genes muy cercanos Lucian, eres mi hijo – Dijo Malfoy.

El muchacho quedo en shock ¿Cómo podía ser hijo de semejante monstro? Él era hijo de Sirius Black y punto.

-¡¿Está usted loco? ¿Qué pretende con esto? ¿Qué me aleje de Scarlet? ¡Jamás! – Grito Lucian, abrió la puerta para irse – Jamás sería hijo de alguien como usted – Salió furico de la mansión Malfoy