Ninguno de los personajes de Southern Vampire Mysteries o de True Blood me pertenecen. Son propiedad de Charlaine Harris y de Alan Ball.
Pam detuvo a su creador antes de que saliera. Intentó hablar lo más bajito posible aunque sospechó que Nesut podría oírla de igual modo. Se había quedado muy impresionada con aquella vampiresa que en apariencia no era más que una chiquilla pero que destilaba una aura de poder como no había conocido nunca. Se preguntó qué clase de habilidades y poderes habrían adquirido los emperadores a través de los milenios.
-¿Qué hacemos con lo de Sookie?-preguntó Jason ignorando el tono bajo de Pam.
-No sé cuándo se marchará la emperatriz. Mientras tanto, cuida de ella, Jason, durante el día y tú haz lo propio durante la noche, Pamela.
-Por supuesto-Eric se marchó. Bajó las escaleras trotando y vio a la reina de pie junto a la mesa, inspeccionando algunos de sus papeles.
-Me temo que mi escolta te destrozará el jardín-los vampiros cavaban sus tumbas en el césped de Eric, preparándose para dormir bajo tierra.
-Si me acompañáis, mi dormitorio está por allí-la reina le siguió, entraron en el cuarto y ella se sentó en la cama.
-No os molestaré mucho tiempo, hay otros vampiros a los que quiero visitar mientras esté aquí.
-No es una molestia, majestad.
-Y no temáis nada de mí. No estoy aquí para causarte perjuicio, Eric. Mañana mismo recomendaré al consejo que tomen en cuenta tu persona para el gobierno de Lousiana.
-Sois muy generosa.
-Y os mandaré uno de mis hechiceros para que vean a vuestra humana.
-Es demasiado.
-No lo es. Lamento lo que le pasó a Appius, y todos los problemas que te causó-Eric no se atrevió a mirarla, porque pensaba que el tema de Ocella podría darle más que un dolor de cabeza, podría hacerle perder la cabeza-Él vino aquí porque yo le di la espalda cuando acudió a pedir mi ayuda para contener a su nueva criatura. Alexei Romanov… se puso peor tras visitar mi corte en Rusia y saber que yo era la zarina de los vampiros. Appius esperaba que le librara de su error. Tú has sido el único de sus hijos que no malogró, y suerte que os encontré a tiempo y logré que te liberara de su yugo, porque te habría llevado a la perdición como a ese pobre chiquillo-se calló unos segundos-No quería liberarte. Tuve que obligarle-insistió.
-Lo sé, majestad.
-Estaba loco por ti.
-Yo también le amaba, pese a todo. Y lloré su muerte.
-Lo sé.
-Mi señora, yo…
-No fue culpa tuya o de tu humana-interrumpió-Yo le negué mi ayuda cuando la pidió, le dije que iba siendo hora de que aprendiera a cuidar de su progenie, le recomendé que diera muerte definitiva al joven Alexei. Fui una estúpida. ¿Acaso él no estaba tan trastornado como el príncipe ruso? Y yo nunca podría haber acabado con él. No debí esperar que él lo hiciese. Pero al final sí que hizo algo bien, se sacrificó por ti-Eric levantó la vista y tragó. Vio la pesadumbre en los ojos de la reina. Como él, la reina había amado de una manera rara y enfermiza a Ocella, censurándole a la vez que justificándole.
-Va a amanecer. Por favor, descansad, y no os mortifiquéis-se levantó de la cama y salió por la puerta, dejando a Nesut en sus propias tribulaciones. Se reunió con Pam, pues no les quedaba tiempo para buscar un nuevo escondite en el que pasar la noche, de manera que tendrían que compartir el ataúd de viaje que guardaba en otra de las habitaciones de la casa o dormir en el garaje. Nada más salir al comedor le llegó el aroma a sexo que se respiraba en la habitación de Sookie. No subió las escaleras, voló, abrió la puerta con tanta fuerza que ésta volvió a cerrarse a causa del golpe. Jason le miró enfurecido y Pam se agazapó en un rincón. Eric quitó el edredón que cubría a Sookie. Se echó encima de ella. Le arrancó el pijama y la olisqueó de arriba abajo como si fuera un animal.
La miró a los ojos, cerrados, nariz contra nariz, boca contra boca, frente a frente. Era como si ahora mismo estuviese en los brazos de otro. No, ahora mismo estaba en la cama con otro, con un hombre, lo olía, lo notaba, lo sabía. No solo era que lo percibía su nariz, sino que cada célula de su cuerpo se lo estaba gritando: Sookie estaba acostándose con otro.
-Eric, va a amanecer.
-Cállate, Pam-cerró los ojos y siguió indagando en lo que le llegaba de Sookie a través del vínculo.
-¡Está saliendo el sol!-le gritó-¡Eric!-Jason la cubrió con una manta y la empujó hacia la puerta, guiándola hacia el garaje donde podría esconderse del astro rey-¡Eric! ¡ERIC!-Pero no tuvo que llamarlo mucho más tiempo porque el vikingo apareció pocos segundos después, mientras Jason corría una lona de plástico negro sobre la puerta de la cochera a modo de cortina para que les tapara hasta la más mínima claridad del sol. Jason se disculpó para ir con su hermana-Estás quemado.
-Estoy bien.
-No es cierto. Tienes un derrame en el ojo. Y sangras por el oído.
-Me recuperaré.
-Deberías descansar.
-¡No me trates como a un bebé!-y la empujó hacia la pared. Pam se agachó, se quedó sentada y así sucumbió al día, sin decir nada más. Sin embargo él era incapaz de dejarse llevar por el sueño, por más que lo necesitara. Nadie molestó su sueño durante el día y para sorpresa de Eric, durmió más allá de la puesta de sol. Pam no quiso decirle nada, pero le preocupaba el cansancio de su señor.
Hacía un par de noches había visto cómo a Sookie le brotaba una herida de la nada y ahora esto. Pam consideraba a Sookie algo así como una amiga y tampoco le gustaba no saber qué estaba sucediendo con ella. Siempre que percibían algo raro en la chica se acercaban para mantener el contacto físico con ella, pero evidentemente no había criaturas invisibles que rondaran a la camarera.
-¿Sabes quién es Leticia Perr?-preguntó Pam durante la vigilia-La frígida de pelo canoso que acompañaba a Víctor la noche que se presentó en el Fangtasia y nuestro gogo atacó a un chico que intentó subirse al podio, ¿la recuerdas?
-Vagamente, pero sí.
-Te ofrece el local de Víctor como símbolo de paz.
-Qué detalle. ¿Lo hemos aceptado?
-Le he dicho que no podía regalar algo que no era suyo y que, como vas a ser rey, tomarás posesión de todo lo que pertenecía a Víctor, includia ella.
-Buena respuesta.
-Eso me pareció.
-Pero, Pam, creo que estás vendiendo la piel del oso antes de cazarlo.
-Tonterías. Nesut lleva dos semanas viajando de aquí para allá por toda la geografía norteamericana, visitando a sus hijos y a los hijos de sus hijos, moviendo hilos y acojonando al personal. Ella quiere que seas rey y está dejando claro que es lo que quiere. ¿Sabías que ha obligado a Tenesee, Virginia, Nueva York, Maine y Ohio a hacer donaciones para poder reconstruir la grandeza de Luisiana? ¡Lo mejor es que las han hecho!
-No pueden negarse.
-Eric-Pam le cogió la cara y desvió su atención por un momento-Nesut vuelve esta noche para verte en persona. Tienes que estar entero. No importa lo favorito que seas para esto, cuando ella vuelva a Europa lo hará para no salir de allí en mucho tiempo. Víctor ha muerto y deberías aprovechar el apoyo de Nesut y de Akkad para garantizarte… no tu posición, sino nuestra seguridad. Y también la de ella-dijo indicando con la barbilla hacia la cama donde dormía Sookie-él asintió-Bien. Peinaré a Sookie.
-Déjala, quiero bañarla.
-Como quieras-Eric marchó al servicio y empezó a llenar la bañera. Luego volvió a por su mujer para asearla, le gustaba hacerlo a él. Pam se quedo, mientras tanto, sentada en la mecedora de Sookie, mirando por la ventana. La luna se reflejaba blanca en el estanque del jardín, parecía una gran moneda de plata nueva que alguien hubiese lanzado al agua para pedir un deseo. Eso hizo Pam, deseó que todo saliese bien. Cuando abrió los ojos vio una limusina aparcada en la entrada de la casa. Había perdido la noción del tiempo y su creador ya había sacado y secado a su amiga, incluso había cambiado las sábanas de la cama. Lo que no había hecho era secarle el pelo a Sookie. El aroma del jabón en el cabello y en la piel llenó la habitación y Pam y Eric pensaron a la vez que el olor a limpieza era una de esas pequeñas cosas insignificantes que provocan fugaces momentos de felicidad verdadera. El sonido de una puerta de automóvil abriéndose y cerrándose, seguida de otra, les sacó de su limbo.
-Está aquí. Vayamos a recibirla-Y eso hicieron. Bajaron las escaleras a la velocidad del rayo y le abrieron la puerta a la emperatriz Nesut.
-Majestad-la saludaron con una reverencia.
-Vamos, vamos…-dijo ella-Ahora somos los dos monarcas-tomó de la barbilla a Eric y le obligó a ponerse de pie. Una vez lo hizo, tenía que mantener el brazo totalmente extendido. Era una vampiresa feroz, pero había sido una mujer menuda. Hoy llevaba una peluca de pelo natural de color castaño y hasta los hombros-Os presento a Orgetórix, uno de mis queridos hijos-Por la puerta entró un anciano vampiro, encorvado por la edad a la que se le había convertido, pero que obviamente disfrutaba de la buena salud de que la que gozan todos los vampiros. Iba vestido como un enterrador: traje negro con corbata del mismo color y una camisa blanca que se confundía con su larga barba plateada. Saludó con una inclinación.
-¿Dónde está la humana que querías que viera, mi señora?-pronunció. Tenía un acento indescifrable, como la persona que aprende más idiomas de los que es capaz de hablar.
-Sookie está arriba.
-Pues vamos, quiero acabar con esto lo antes posible. Ya te expliqué mis condiciones, Eric.
-Y yo las acepté-Nesut le cogió del brazo y tiró de él escaleras arriba.
-Síguenos, hijo-Y eso hizo el anciano-Orgetorix es una eminencia. Le encontré de casualidad, no mucho antes de encontrarme con Ocella, pero no le hables de tu creador-dijo en voz baja, aunque Eric estaba seguro de que el vampiro podía oírle-Nunca se llevaron bien.
-Era un romano bruto, sucio y estúpido-Nesut chasqueó la lengua. Era evidente que Orgetorix obtenía un trato especial por parte de su creadora. Eric les abrió la puerta del dormitorio de Sookie-Está completamente rodeada de magia.
-¿Puedes curarla?-cuestionó. El anciano se inclinó sobre Sookie, la olisqueó, dijo unas palabras en voz baja, sacó una bolsa vieja hecha con el estómago de un cordero y roció a Sookie con unas hierbas, como quien condimenta una ensalada.
-¿Y bien?-preguntó Nesut con una impaciencia impropia para alguien de su edad. Obviamente quería acabar con todo aquello lo antes posible. El druida la miró pero no dijo nada. Aún así, Eric supo que creador y progenie se entendían a las mil maravillas-Así están las cosas, Eric. Como rey de Luisiana no puedes permitirte este tipo de… distracciones-indicó con la cabeza a Sookie-Si ella despierta no me opondré a vuestra relación, tu no vida es tu no vida; pero mientras ella esté así estarás centrado en lo que debes estarlo. ¿Queda claro?
-Sí, su graciosa majestad.
Llegan las vacaciones estivales y muy probablemente no podré actualizar capítulo en la próxima semana. Pero en cuanto vuelva, seguiré subiendo los capis. ^^
