Notas de la Autora: Canción 44 y nos acercamos a los peores momentos de los 40!
Gracias Ryn-Rei, Nazu y Kira por sus reviews!
Ryn-Rei, te respondo a tu último review (los otros los respondo en privado porque sino seguro que me echo un capítulo de fic entero sólo respondiendo XD). Te has leído todo el fic en tres días, creo, debo decir que me sorprende mucho y también me alegra muchísimo que la historia te haya gustado tanto como para leértela así de rápido :D sí, hasta ahora fuiste la única que captó la referencia haha, o al menos la única que lo mencionó. You're special! Y Kazemaru se equivocó en grande... MUY grande, porque dejó que el rencor de las ideas que se hace en la cabeza (ya que está convencido de que Goenji lo engaña, que si bien no es del todo falso tampoco es del todo cierto) le impulsaran a hacer algo de lo que se tendría que arrepentir. Sobre lo de que "nada va a ningún buen lugar" hahaha :'( es verdad, soy bien malvada, pero juro que cuando todo empiece a desenmarañarse, algunos (?) terminarán bien... creo... en realidad... yo aún no sé qué pasará con todos ellos xD sobre Fubu y Mido, sabremos pronto qué pasará con ellos.
Nazu, cebollita-kun (alguna vez le pusiste ese apodo, ¿verdad? XD) en realidad es un amor de niño al que le tocó un montón de porquería en la vida. Y aunque lo ha medio intentado, le cuesta mucho salirse de ese agujero en el que lo tiraron. Kidou también es un amor, tanto que me lo mencionan que ya me dieron ganas de escribir sobre él otra vez pero todavía faltan algunos capítulos para eso haha :'(
Kira, te extrañé en el capítulo pasado pero sabía que regresarías! *dramática* De Saginuma lo único que lamento es que no tiene tanta participación en este fic, más que para revolver las vidas de todos como un titiritero tras bambalinas. Tsunami es bello! Pero como Aphrodi lo maltrate demasiado, mejor lo envuelvo y te lo mando para tu cumpleaños xD
Gracias nuevamente y ahora capítulo :)
Disclaimer: Ni Inazuma Eleven ni las canciones me pertenecen.
Advertencias: Sentimientos revueltos y dependencias imbatibles.
TASTE THE FLESH
Song 44. Inside out
(/watch?v=yyCcEhmf5bI)
Gazelle se sabía el número de Burn de memoria. No lo tenía registrado -el teléfono se lo había regalado Hiroto y guardar el número de Burn le habría parecido la epítome del cinismo-, pero se lo sabía.
Podía llamarle en cualquier momento. Marcarle y dejarle una llamada perdida que reposara en la pantalla de su teléfono móvil hasta que el otro le viera, llamándole la atención.
Podía escribirle un mensaje y decirle cualquier cosa.
Cualquiera.
Acordar verse en algún lado. Pedirle que le hiciera un favor.
Cualquier cosa.
Sintió la garganta seca, los ojos ardiéndole. Guardó el teléfono en su bolsillo y bajó el rostro. Los pasos aproximándose, aplastando el césped de los jardines de la universidad, debieron ser suficiente para alertarlo. Pero no se movió hasta que sintió unos brazos rodeando su cintura y unos labios en su cuello. Los labios siempre calientes y siempre demandantes de Burn. Se sintió estremecer cuando el calor del aliento ajeno chocó contra su piel, cuando los labios se retiraron para volver a tocarle un poco más arriba, succionándole con una suavidad que no parecía pertenecerle del todo.
–Haru…
El nombre sonaba natural en sus labios, pero también indebido. Había pasado tanto desde que lo había pronunciado por última vez de esa manera, dirigiéndose a él, llamándole como nadie más tenía permitirlo llamarle. Sonaba a todas las cosas que alguna vez habían sido pero también a todo el final que se suponía que era ahora lo único que les quedaba.
–Fuu –respondió Burn, nuevamente con una suavidad que no sonaba nada a él. ¿Acaso era posible, siquiera ínfimamente probable que algo en él hubiese cambiado? ¿Qué todo aquel tiempo hubiese servido para algo?
Gazelle hizo el amago de voltearse y Burn le dejó, pero sin soltarle, permitiéndole movilidad entre sus brazos. Gazelle elevó los ojos para mirar finalmente al otro.
Sus ojos estaban rojos. Hinchados. Y su aliento estaba contaminado con aromas que él se sabía de memoria.
Burn estaba totalmente drogado.
Gazelle exhaló con sorpresa y un poco de miedo. Los labios de Burn volvieron a caer sobre él, besándole en la boca ahora con más ganas y una agresividad que era más típica de él. Gazelle respondió al beso, con los ojos abiertos, frunciendo el ceño ante la vista de Burn cerca de él, la manera en que sus párpados temblaban y sus cejas se movían hacia arriba y abajo, mechones de cabello completamente rojo cayendo sobre su frente.
Rojo.
Se quedó paralizado por un momento, pero fue breve. Después volvió a besar a Burn, separando sus labios para que la lengua ya entrenada del pelirrojo hiciera en él los movimientos estudiados que se sabía de memoria. Las manos le presionaban de la cintura, de pronto con más fuerza, como pasaba siempre que Burn quería algo más de él.
Los labios del de ojos dorados se separaron de Gazelle para susurrarle algo en el oído. Sin soltarle, pero con una voz tan quebrada y vulnerable que Gazelle no sabía cómo decirle que no.
Gazelle salió más tarde del baño de hombres que estaba cerca de los salones de los de física y matemáticas, que no eran muchos, motivo por el cual los baños solían estar desocupados. Había silencio entre los pasillos y un vacío total que desafiaba sólo el viento, soplando y arrastrando hojillas por el suelo.
Gazelle masajeó con una mano temblorosa y ansiosa el pequeño bulto que la bolsita que había retirado de las manos de Burn había formado en uno de sus bolsillos. Miró por encima de su hombro y no había nadie siguiéndole. Parpadeó y luego volvió a voltearse para irse.
Burn le había susurrado apenas algunas cosas ininteligibles, entre caricias y suspiros. Hablándole del vacío sobre su cama, de las horas calorosas de sus tardes, de la inutilidad de mirar la televisión en medio de su silencio y soledad. De que Fortissimo no era suficientemente bueno -Gazelle se abstuvo de preguntarle qué era lo que eso significaba- y que Saginuma tenía razón -se cuestionaba con respecto a qué, pero tampoco preguntó-.
Jamás había visto a Burn así y no sabía lo que hacerlo le hacía sentir. Su mano temblaba cuando sacó su teléfono para marcar el número de Hiroto.
… And this is inside out
I want you here but all we have is gone…
(… Y esto está al revés
Te quiero aquí pero todo lo que tenemos se ha ido…)
Notas de la Autora: ¿Hacer "eso" a cambio de "eso" cuenta como venderse? Quizá Shindou querría opinar.
No sé si pueda resultar confuso el por qué Gazelle pasó de repente a actuar así, pero si es el caso, prometo que en unos capítulos más quedará un poco más claro.
(Btw, esta canción es muy, muy buena, y creo que encaja un montón con la situación de estos dos).
En el próximo capítulo: Shirou, Ryuuji y cosas que dejan de existir.
Nos leemos pronto!
