1 Allí en medio de un hermoso bosque se encontraba un gran castillo, rodeado de buena gente. En el castillo vivía el rey Arthur y la reina Molly, ambos tienen siete hijos. El más grande se llama Charlie y es el que por ahora ayuda a su padre en los problemas del castillo, Bill es el segundo después de Charlie y aborrece el trabajo de príncipe; tras tantas súplicas hacia sus padres consiguió entrar en el ejercito de su propio castillo, lo que tanto anhelaba. El tercero se llama Percy desterrado por traición hacia su pueblo y padres. El cuarto se llama Fred seguido por segundos de su gemelo George, ambos viven lejos del castillo…”viviendo nuevas experiencias”. El sexto se llama Ronald actual príncipe del castillo, no le gusta mucho el puesto pero debido a la falta de sus hermanos le tocó a él tal trabajo, también claro está, quiere sentir la responsabilidad que lleva su padre en los bajos y cansados hombros de su padre. La séptima es la pequeña del castillo Ginny, princesa, admirada por todos los niños del pueblo. Hoy era un día tranquilo en la que el pueblo hacía una fiesta anual, la “fiesta del amor”. Ron siempre había querido ir a esa fiesta pero sus padres se lo impedían siempre. Por lo tanto Ron, un chico de dieciocho años, guapo, pelirrojo, con pecas en sus mejillas, y su pelo en capa, se asomaba a una de las ventanas que sobre el bosque se veía un poco el pueblo. El aire le daba suaves caricias en la cara, esto hizo que Ron cerrara los ojos para disfrutar de tan fresca caricia. Oyó tras de sí el abrir y cerrar de la puerta, se viró y allí en su cama colocando una ropa elegante estaba su madre. Mamá… ¿No podría…_ intentó preguntar Ron a la vez que se acercaba su madre. Ya te he dicho muchas veces que no, Ron _ dijo su madre sin levantar la cabeza de su tarea _ Ni tu padre ni yo queremos que te suceda nada… ¡Que estupidez_ gritó Ron nervioso ¡De eso no pensasteis cuando decidisteis lo de mis hermanos! Baja el tono de voz jovencito _ dijo la reina con semblante serio mirando a su hijo Lo de tus hermanos fue diferente… ¿Por qué es diferente_ dijo Ron exasperado sentándose en la cama. Porque eres el futuro rey _ dijo Molly posando una de sus finas manos en el hombro delgado de su hijo _ No queremos que nadie te haga daño¿entiendes? Supongo… ¿para qué es esto_ dijo Ron tocando la ropa. Hoy viene tu prometido, Oliver… Ron por toda respuesta dio un disimulado puñetazo a la cama y se levantó hacia la ventana bufando. Ron, por favor… no montes uno de tus numeritos y haz que tu padre se sienta orgulloso de ti… por una vez _ terminó la reina saliendo de la habitación con un suave paso. Ron antes de vestirse miró por última vez en ese día el hermoso atardecer. ¡Bienvenido_ exclamó el rey Arthur a la vez que estrechaba las manos de los reyes Wood _ Espero que os acomodéis como en vuestra casa. Gracias por tu hospitalidad Arthur, mi esposa y yo estamos muy contentos con tu recibimiento _ dijo el rey Wood comenzando a caminar hacia el interior del castillo con el rey y la reina Weasley. Oliver que se quedó plantado en la puerta principal caminó hacia el primer sirviente que pilló. ¿Podría decirme donde estás el príncipe Ron? Sí príncipe Oliver… se encuentra en los jardines interiores _ dijo haciendo una reverencia. Gracias, sirviente _ dijo Oliver alejándose. Ron estaba sobre un banco de piedra en los jardines interiores del castillo, en su mano derecha tenía un rosa blanca y la miraba con anhelo, hasta que alguien lo abrazó por detrás y una barbilla se apoyaba en su hombro. Hola Ron… ¿Qué hace algo mío a la vista de cualquiera_ dijo besando el inicio del hombro y el cuello, eso a Ron le incomodó bastante. Me conoces de hace dos días… ¿y ya soy tuyo_ dijo Ron empujando no muy fuerte a Oliver hacia atrás y levantándose para mirarle enfadado. Oh, amorcito… ¿por qué esa cara_ fingió preocupación Oliver para después reírse a carcajadas. Eres un falso… _ dijo Ron con odio lanzándole la rosa en la cara y empezando a caminar para irse, pero un brazo lo agarró por la cintura atrayéndole hacia el cuerpo de Oliver. ¿A dónde ibas_ dijo con malicia Oliver. Eso a ti, no te concierne… _ dijo intentando salir del agarre _ Suéltame, ahora. No _ dijo tajante para besarle luego. Ron forcejeaba, pero el agarre le dolía así que se dejó llevar. Así es como te tienes que comportar _ dijo soltándolo. ¿Quién dice que después de esto me volverás a ver_ dijo Ron desafiante mirando a Oliver con infinito odio. Yo… ¿sabes? Tus padres no te contaron todo por lo que veo… hoy he venido para afirmar por completo nuestro matrimonio _ después de haberlo dicho, Oliver lo besó con lujuria… y se fue. Ron estaba destrozado, No puede ser… no quiero creerlo se decía una y otra vez con lágrimas de agonía en sus hermosos ojos celestes. …Por eso yo…Oliver Wood, sentencio con esta firma en los documentos que Ronald Weasley será mi esposo dentro de un mes… _ dicho y echo, Ron veía horrorizado todo esto desde la puerta del gran salón en donde estaban también los dos reyes. "Es increíble…" pensó mientras cerraba de un suave pero sonoro portazo la puerta. Ron caminaba por los solitarios pasillos con la cabeza gacha pensando en lo que el destino le iba a deparar, justo cuando pasaba frente una de las ventanas del pasillo amplio un ave comenzó a picar el cristal con desesperación. Ron se había quedado unos cinco minutos observándolo hasta que abrió un poco la ventana haciendo que el pájaro pasara a gran velocidad. Después de haber cerrado la ventana se dio la vuelta buscando al animal, cuando lo vio tieso y quieto sobre una cabeza de mármol en el que representaba a su tatarabuelo. Éste tenía la pata estirada, Ron lo miró ceñudo pensando, hasta que luego comprendió y se acercó al ave. ¿Eres un pájaro mensajero_ preguntó Ron al animal sabiendo que no iba a recibir una respuesta por parte de este, tal fue su sorpresa que el animal soltó una débil nota dando atender que había acertado. Ron comenzó a desatar el mensaje con delicadeza de la pata del ave para no hacerle daño. Cuando lo consiguió quitar el pájaro silbo feliz y se posó en el hombro de Ron como esperando algo. Ron un poco extrañado por la presencia del pájaro tanto en el castillo como en su hombro se encaminó a su antiguo camino y dirección, su cuarto. Por favor… que alguien me recoja de este infierno… _ dijo Ron en un susurro acostado en su cama boca arriba tapándose la cara con las manos, estaba entrando a un sueño por el cansancio y la frustración cuando el piar suave del pájaro, que era de una especie extraña mitad azulado y con plumas doradas, comenzó a sonar. Ron de mala gana lo miró, pero luego se dio cuenta de que no había abierto la carta, una carta en la que por fuera no decía nada, sólo llevaba un sello plateado con una gran “M” en medio. Con dedos ligeramente temblorosos abrió la carta mostrando en su interior un doblado pergamino en donde por el reverso de la hoja se distinguía una hermosa caligrafía fina y cursiva. Ron tomó asiento en el borde de su cama para leer la carta con más claridad ya que una gran ventana se situaba por el lado izquierdo de su cuarto. Estimado señor Weasley, Ronald: Weasley, Ronald, príncipe y heredero del castillo y tierras del otro lado del lago cristalino, me complace comunicarle que ha sido invitado al castillo de los Malfoy al otro lado del lago cristalino, para pasar una semana en el castillo. Al final de la semana se celebrará el décimo octavo cumpleaños del príncipe heredero del castillo tierras sólidas, debido a esto el invitado permanecerá en el castillo durante el periodo anterior para el reconocimiento del príncipe… le avisamos con antelación de que si ocurre algún comportamiento inadecuado por parte de usted le devolveremos a su castillo lo antes posible, más la negación a pisar el reino y sus tierras. Preséntese mañana en la puerta del castillo Malfoy cuando el sol esté en lo alto del cielo. Atentamente: El rey y la reina Malfoy Por las barbas de mi tatarabuelo… _ exclamó Ron mirando con los ojos grandecidos por la sorpresa al pájaro _ Desde luego pajarito… no faltaré a esta oportunidad, me conformo con estar fuera de esta cárcel una temporada... aunque desearía que fuera eternamente. Ron se levantó de la cama aún asombrado, echó una última ojeada su carta y la guardó en el tercer cajón de su amplio escritorio de roble pulido a mano, busco con frenesí y con una sonrisa una pequeña llave y con ella cerró el cajón. Después de haber guardado la llave y estar sentado con las piernas cruzadas sobre la cama mientras acariciaba la suave pancita del pájaro, alguien tocó a la puerta. Adelante _ dijo Ron ausente mirando los hermosos colores que producía el plumaje dorado y azulado del pájaro. Ajeno a todo, no se percató que cierto individuo despreciable para su cuerpo se situaba cerca de él. Hola mi vida _ susurró la voz de Oliver en su oreja, provocándole ascos. En ese momento, Ron ocultó al pequeño pájaro entre sus manos, rezando porque éste no piara ni fuera descubierto. Ron como si fuera a hacer algo interesante se levantó de la cama y se dirigió a su balcón dando una hermosa imagen del lago cristalino, aprovechando el momento soltó al animal, el cual salió despedido, desapareciendo en una par de segundo de su campo visual, y allí un poco más allí estaba el castillo Malfoy, con sus banderas verdes restregándose contra el viento feroz. Algo en el fondo del corazón de Ron le decía que debía ir… Como deseo que llegue mañana _ susurró Ron dejando que el viento se llevara sus palabras. Antes de que hiciera cualquier cosa sintió un par de brazos fuertes rodearle la esbelta cintura, también notó como el cuerpo del propietario de esos brazos lo estrujaba contra sí. ¿Recibiste correo_ dijo Oliver posando su fina nariz sobre el pelo pelirrojo de Ron para aspirar su olor a hierba suave y fresca. Ron palideció… “¿Habrá visto al pájaro?”. Continuará... Gracias por leer , espero vuestros comentarios, Hasta otraaaaaaaaaaaaa |