Pensando en hablarles una parte sobre mi existencia a lo mejor sea útil que platique cierta historia bien rara que ocurrió. No tiene demasiado que andaba yo en un huateque algo ebrio y liberté todos los sueños, comencé a danzar en la pista, al terminar aquello único que logré hablar resultó “¿alguien sabe dónde quedó la playera?”, sin embargo eso representa lo menos escandaloso, es más grave cuando le haya dicho a un chavo que caminó a mi lado “no quise haberte tocado, habrá de ser que he sido rarón“, esas y muchas opciones tremendas parecen las que me dirigen a sentir terror de la existencia, ignoro si a todos les ocurre así, si batallan como lucho contra esas excitaciones, que al momento de que más riesgosas aparecen como preferentemente ricas se juzgan. Dios guarde un dejo de cordura dentro de esta psicosis.
¿Por qué no hacen ring ring estos celulares?