rortega2
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Joined 10-20-15, id: 7227805, Profile Updated: 10-20-15

Un encuentro inesperado

Era una tarde de invierno, el mes de agosto del año 1990. Me desperté como todos los días, mi madre me esperaba con el desayuno en la cocina y mi padre ya se encontraba camino al trabajo. Puse mis dos pies en el suelo, estaba muy helado, sin embargo, el olor a chocolate caliente que me había preparado mi madre me hizo bajar las escaleras sin pensar en el frío.

Mi madre, siempre cuando tenía un minuto para conversar conmigo antes de irse a trabajar, me decía que tuviera cuidado cuando saliera de la casa. La verdad es que yo siempre la he escuchado, pero nunca había analizado lo que realmente significaban esas palabras.

Mi mamá cerró la puerta y subí a vestirme para comenzar mi día. Miré por la ventana y vi cómo la nieve había cubierto todo, hasta mi vieja bicicleta. Vi a unos niños jugar y no demoré mucho tiempo en querer salir a jugar con ellos. Estaban todos mis amigos del vecindario afuera, Juan, Pablo, Macarena y Sofía. A mis amigos se les ocurrió jugar a tirarnos bolas de nieve, pero Juan me tiró una muy fuerte en la cara y me hizo enojar, por lo que decidí dejar el juego e irme de ahí. Quería seguir disfrutando de la nieve por lo que decidí quedarme un rato más afuera de mi casa.

El pueblo en donde vivo no es muy grande pero es muy entretenido ya que se puede caminar por muchas calles y pasadizos. A veces a mi mamá le gusta salir a encontrarme cuando salgo y camino por esos lugares. Esa tarde tomé un camino por donde nunca había andado y al pasar por un sector me di cuenta que tenía algo que me llamó mucho la atención.

¡Era una pared en donde había muchos nombres escritos!

Apenas la vi, tomé una piedra que estaba al lado de la pared para escribir el mío: “Alma”. De repente sentí una mirada sobre mí, pero no me atreví a mirar hacia atrás porque sentí un pequeño escalofrío. Seguí mirando la pared y mi nombre, que recién había escrito en ella, esperando a que esa sensación de que alguien me miraba se desvaneciera.

Cuando me tranquilicé, me di vuelta y vi unos grandes ojos mirándome fijamente. Me acerqué lentamente ya que me sorprendió lo parecida que era a mí. Esta muñeca no era como las que yo tengo en casa, era más linda que todas las que tengo. Tenía el pelo corto rubio, unos grandes ojos azules, ocupaba unos guantes iguales a los míos, además de tener una chaqueta muy parecida. No podía parar de mirar la vitrina y lo único que quería era entrar, pero nuevamente sentí una mirada sobre mí.

Toqué la puerta, pero tristemente nadie me abrió. Yo estaba muy triste porque lo único que quería era tener esa muñeca, pero no tuve más que irme. Muy enojada, le tiré una gran bola de nieve antes de irme, pero de repente vi que la puerta comenzó a abrirse.

Encontré que esto era muy extraño, pero no podía sacar a esa bella muñeca de mi mente, por lo que decidí a entrar en aquel lugar.

¡Cuando entré no podía creer lo que estaba viendo! Eran cientos de muñecas, cada una más linda que la otra. Lo único que quería era tomar la que se parecía a mí pero ésta ya no estaba en la vitrina, sino que estaba en el estante de atrás, pegada a la pared. No entendía cómo podía haber pasado que la muñeca se cambiara de lugar, pero mi obsesión por ella era tanta, que no me hizo pensar lo extraña que era la situación en ese minuto.

Al final me di cuenta que no estaba sola con puras muñecas, sino que había alguien más en la tienda. Vi su sombra detrás de las muñecas y nuevamente sentí esa sensación que había tenido todo el tiempo, pero más fuerte que nunca.

Yo era solo una niña…

Me agarró la mano y me llevó adentro…

Sentí muchas manos en mi cuerpo y todo se tornó oscuro. Es desde ahí que solo queda mi nombre en la pared del pasadizo.

Fue justo en ese momento, cuando pude entender lo que mi madre todas las mañanas me decía.

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