
Me propongo contarte miles de historia que jamás olvidarás, una tras otra sin que apenas puedas respirar. Sustituyendo tus momentos de emociones por grandes ventiscas de color entre los que mis dedos correrán deslizándose entre el teclado de mi mente y las pulsaciones de los sentidos.
Tu desgarradora visión se verá perturbada por mi enorme capacidad de trasmitirte los pasos de mis latidos y los esfuerzos de mi piel por fundirse con aquel que ya no está aquí, junto a mi, pegado a la derecha de mi costado como si fuese una simple prologanción de mi respiración.