—Naruto, ¿podríamos?
—¿Po-podríamos qué?
—Ya sabes... em...
Ambos permanecimos en silencio con las mejillas rojas por la vergüenza. Ninguno de nosotros podía ver al otro a los ojos, pero eventualmente Sasuke tragó fuertemente y tomó mi mano con fuerza.
—Tengamos relaciones sexuales.
—Oye, oye, espera. ¿No te parece que es demasiado pronto?
—¿No quieres hacerlo conmigo?
—No dije eso... —El problema no era querer hacerlo o no, es solo que no lo comprendía. Más o menos sabía cómo era que dos hombres lo hacían, pero cuando pensaba en hacerlo, mi mente se congelaba. Además, estaba tan avergonzado que apenas si podía soportarlo. Todavía me sentía confundido por lo que acababa de ocurrir y ahora me pedía que tomáramos otro camino, cuando íbamos tan rápido que ni podía leer las señales.
—Naruto... seré gentil. Comencé a entrar en pánico.
—Sa-Sasuke...
—Lo lamento. Estoy siendo codicioso, ¿no? Pero cuando pienso en tocarte, no puedo contenerme.
Enterró su rostro en mi hombro. Esos suaves labios se movieron debajo de mi mandíbula y mi garganta se estremeció. Acariciaron la curvatura de mi cuello enviando ondas de placer a los músculos que se encontraban ahí.
—¡Ah! Es-espera... en verdad, espera...
—Naruto... —Sasuke jadeó.
Lucía tan desesperado que mi corazón titubeó y no pude acumular las energías para empujarlo. Quizás no notó mi incertidumbre, porque colocó los labios en la piel debajo de mi clavícula y comenzó a succionar con fuerzas dejando una marca.
—Ah...
—Tú yukata estuvo abierto todo el tiempo y es tan sexy, —murmuró.
Sasuke por lo general era demasiado considerado de las otras personas, pero ahora ni siquiera me había vuelto a ver. Era una persona completamente distinta, su rostro estaba enfocado en succionar mi piel. Era un tanto intimidante pero también excitante.
Luego esos labios se adhirieron fuertemente a mi tetilla y succionaron. Sentí una mezcla de placer y dolor y mis caderas comenzaron a moverse por su voluntad. Natsuki continuó succionando, moviendo mi tetilla con su lengua, pero aún no había dominado este arte por completo porque a veces se le escapaba de la boca. Gruñí impacientemente y usó sus dedos para pellizcar la otra.
—¡Ah! Ah... ¿por qué...? ¿Por qué las tocas?
—Yo tampoco sé lo que hago... ¿pero acaso no se siente bien?
Asentí. —Sí, así es, pero... me cuesta respirar. —Susurré. Nunca había estado tan cerca de otra persona y nunca había sentido una lengua en mí. Estaba tan abrumado que se me salían las lágrimas.
—¡Lo-lo siento! —Sasuke inmediatamente levantó la cabeza y me abrazó con ternura. Una enorme mano acarició mi espalda sudorosa y me dio palmadas cuando comencé a sollozar. Gradualmente me calmé y lo abracé también.
—Naruto...
Ambos estábamos excitados y cubiertos de sudor, pero continuamos con el abrazo. El sonido de los fuegos artificiales aún resonaba en la distancia. Podía escuchar también los latidos de nuestros corazones en respuesta a los fuegos artificiales. Sasuke me besó las sienes, detrás de las orejas y mis mejillas. A la vez, abrió el cinto de mi yukata y deslizó una mano en el interior para acariciar mi estómago, costado y muslo. Arqueé la espalda y jadeé suavemente.
Las sensaciones se sentían tan similares a como estar a la orilla del mar y ser acariciado por las olas. Como cuando el océano, cálido por el sol, moja tus piernas, espalda y las puntas de tus orejas, y debajo de ti, la arena comienza a deslizarse y comienzas a hundirte. No es que se sienta "bien" o "mal" solo emocionante. Pero no puedes evitar desear estar ahí para siempre.
—Sasuke, este...
Una onda de calor se adueñó de mi pene y este se encontraba erecto contra el muslo de Sasuke. Sasuke se alejó y luego se deslizó abruptamente por mi cuerpo y acercó su rostro a mi estómago.
No me digas que está por...
Tenía un mal presentimiento de todo esto. Subí a Sasuke con mis brazos e inclinó la cabeza como preguntándome; "¿Qué no puedo?"
Sí, podrás ser lo adorable que quieras, pero de ninguna manera tengo el valor necesario para que me hagas una felación. Sacudí la cabeza vigorosamente. Mi rostro estaba completamente rojo.
—Diablos. Bueno, lo haremos cuando te acostumbres a esto.
—Deja de hablar idioteces o ¡...ah! —Traté de verlo con hostilidad, pero sus manos comenzaron a quitarme el bóxer—. No... oh... oh...—Antes de que pudiera cubrirme, la mano de Sasuke envolvió mi erección.
Nadie jamás en mi vida me había frotado antes y dejé escapar un grito. Un hombre sabe muy bien donde tocar a otro y puede hacerlo suplicar. Los dedos de Sasuke se movieron detrás de la cabeza de mi pene, tocando la vena que se encontraba ahí y la abertura en la punta.
No tenía experiencia con las drogas, pero esto se sentía tan extraordinario que pensé que debía sentirse igual. Mi cuerpo entero estaba quemándome y no podía quedarme quieto. Sabía que me hacía lucir obsceno, pero no podía detener el movimiento de mis caderas, que se mecían tan violentamente que parecía como si estuviera rogándole para que me tocara más.
—Estoy... oh... me voy... —Enterré las uñas en el tatami debajo de mí, estaba tan cerca cuando Sasuke me dejó de tocar—. ¿Eh?
—Espera un segundo. Regresaré pronto, ¿de acuerdo? —Parecía desesperado y tan pronto como terminó esa oración salió corriendo de la habitación.
Me quedé recostado ahí estupefacto.
¿Pero qué diablos fue eso? ¿Acaso se sintió asqueado porque soy un chico?
Palidecí por el temor antes de escuchar pisotones corriendo hacia mí. Escuché varios sonidos estrepitosos, como si se hubiera tropezado o algo. Mientras dejé caer los hombros, la puerta se abrió para revelar a Sasuke sobándose la rodilla.
—¿Estás bien?
—Sí, estoy bien... pero pretende que no escuchaste todo ese ruido. — Sonrió y dejó caer algo sobre el tatami. Parecía ser aderezo para ensaladas, mientras me preguntaba para qué lo necesitaría, comenzó a echárselo en una mano.
—¿Qué-qué estás haciendo?
—Lo siento, no tengo lubricante ni nada.
—¿Lubricante? —Tuve otro mal presentimiento, lo suficientemente grande como para que un frío recorriera mi espalda—. No me digas que vas a... —Sí, sus dedos cubiertos con aceite se acercaron a mi entrepierna y comenzaron a descender. Instintivamente traté de correr, pero antes que tuviera la oportunidad de hacerlo, Sasuke tomó mi erección con su mano libre y me atrapó.
—¡No, no, esto es demasiado vergonzoso!
—Está bien, ¿sí?
No tenía idea a qué se refería con "está bien", pero continuó repitiendo las mismas palabras una y otra vez. Traté de mostrarle una mirada llena de lágrimas y que dijera algo como "eres un imbécil irresponsable" y lo único que recibí en respuesta fue su sonrisa patética que me decía "Naruto, eres tan lindo".
¡No es justo! Debería saber que una palabra gentil significa mucho para mí.
Me sentía amargado, pero perdí y eso fue todo. —Es hora, —susurró y comenzó a tocarme ahí con su dedo, moviéndolo con gentileza.
Grité. —¡Deja de molestarme imbécil!
—No te estoy molestando, te estoy relajando, —respondió con seriedad. Grité que eso era aún peor. Sasuke se aprovechó de mi distracción y deslizó su húmedo dedo en mi interior.
—Oh...
Lo primero que sentí fue una incomodidad. Estaba tan intensamente consciente del hecho de que algo estaba en mi interior, pero no sentí ningún dolor, supongo que eso fue gracias al aceite.
Eh, esto parece ser mejor de lo que imaginé...
O algo así de ingenuo pensé. Tan pronto como el dedo de Sasuke me penetró más, sentí un dolor intenso.
—No, no. ¡Duele!
—Eso es porque te estás estresando. Respira profundamente y relájate...
—¿Relájate? ¡Sí cómo no! ¡Ah... imbécil!
—Mmm... muy bien entonces, trata de abrir las piernas.
—No puedo, es demasiado vergonzoso.
—Pero si te quedas en esta posición, te dolerá. —Sasuke trató de persuadirme y animarme, así que reaciamente hice lo que me pidió—. Buen chico, Naruto...
Sasuke me está viendo desnudo y con las piernas abiertas.
El pensar en eso fue tan mortificante que creí que moriría. Sentí que la sangre se me fue para la cabeza y pensé que perdería el conocimiento cuando... oh... el dedo de Sasuke me penetró. Gradualmente se introdujo hasta la base y se movió como un pez. Me estremecí al ritmo de cada movimiento. No tenía idea si las sensaciones que recorrían mi cuerpo eran calientes o frías, placer o dolor. Pero cuando sentí que la presión era demasiado para mí, sentí una sensación poco familiar que fue tan brillante como un rayo de luz. —¿Qué...? —Jadeé—. ¿Qué... ah... fue eso...?
Terminó en un instante y me dejó confundido, pero luego el dedo de Sasuke tocó cierto punto y volví a sentirlo.
Muy bien, esto es... esto es distinto. Se siente muy, muy, muy bien.
Me asusté y comencé a luchar. —Sa-Sasuke... ¡no, ahí no! ¡Ahí no!
Sasuke me susurró algo al oído, pero en mi confusión no le pude escuchar. Chasqueó la lengua un poco y cubrió mis labios con los suyos. Succionó mi labio superior y mordisqueó el inferior. Era un beso gentil y lo hizo para relajarme. Sentí tanto éxtasis que finalmente relajé mis músculos.
—Sasu...ke... —Ronroneé. Retiró su dedo y me abrazó con fuerzas. Su pecho muscular se acomodó contra el mío y nuestros latidos de corazón se sincronizaron. Sasuke besó mis mejillas, acarició mi cabello y sin advertencia me susurró. —Relájate.
Ni siquiera tuve tiempo para un "¿eh?" antes de recibir la siguiente sorpresa.
El pene de Sasuke estaba empapado, ¿acaso se había echado aceite también? Y algo mucho más caliente y abrumador que su dedo estaba penetrando mi entrada. Pude escuchar un constante y horrendo sonido de humedad.
—Due-duele... ¡Duele, Sasuke!
—Cálmate. Respira profundamente... así, justo así... —Trató de calmarme lo mejor que pudo, pero simplemente sacudí la cabeza como un niño pequeño haciendo un berrinche. Dolía y me estaba matando, sé que me hacía lucir patético, pero no podía dejar de llorar.
—Sasuke, no me mires...
—¿Por qué no?
—Porque ahora estoy hecho un desastre.
—Eso no es verdad. Te ves realmente lindo, Naruto. —Dijo Sasuke con gentileza, pero sacudí la cabeza energéticamente.
Por supuesto que tú piensas eso. Para ti es fácil, estás interpretando el papel del hombre y tienes el rostro más masculino que he visto. En cambio yo, tengo que interpretar a la mujer y estoy tan asustado que es patético. Si me ves actuar tan distinto de lo usual, ¡puede que pierdas interés en mí!
—¿Sabes una cosa Izumi? Me siento muy feliz ahora, —dijo Natsuki justo al lado de mi oreja y luego comenzó a mover lentamente sus caderas. Con cada embestida, algo en mi interior se liberaba y comencé a jadear con arrebato.
La pasión se apoderó de mi cuerpo y temía que me llevara. —Estoy asustado, —dije, llorando como un niño pequeño. Sasuke me reconfortó como uno, dándome palmaditas en la espalda.
—Naruto... resiste. Esto se tornará más intenso.
—¿Eh? ¡Waaa...ahhh! —Su embestida hizo que tocara esa parte de mí que su dedo había tocado antes y grité—. ¡No hagas eso! —Ese estímulo fue mucho más poderoso que antes. Una capa de sudor se formó sobre mi piel y se me erizó. Me di cuenta por primera vez que el placer era tan fuerte que podía volverse doloroso. Por un momento solo podía gemir, pero eventualmente mi boca formó palabras.
—¡No... te dije que no! —Ohhh—. Ya te lo dije ¡no me gusta ese punto!
—¿No prefieres... agh... sentir placer a dolor? —Quizás estaba demasiado ajustado para él, porque estaba gruñendo como si estuviera adolorido.
Sacudí la cabeza diciendo que no, pero Sasuke no dejó de moverse. En este punto dejaron de importarme las apariencias y lloré descontroladamente.
—¡Te... dije que... no! ¡Te odio, Sasu!
En esos momentos, enterré mis uñas en su espalda y me corrí.
Estaba un tanto consciente de que Sasuke me susurró algo mientras se aferraba a mí. El susurro se mezcló con un suspiro y no pude comprender del todo las palabras. Sentí un líquido en mi interior y perdí la conciencia.
Aparentemente, me quedé dormido por un momento.
Cuando abrí los ojos, Sasuke me había recostado en un futón. Las luces estaban encendidas. También me había limpiado y vestido con una camiseta y pantalones deportivos. Era demasiado humillante pensar que Sasuke me había limpiado, pero cada vez que intentaba pararme, no tenía la energía para hacerlo. Probablemente no habría podido cuidar de mí mismo.
—Naruto, ¿puedes sentarte?
Levanté la cabeza al escuchar la voz de Sasuke. En algún punto también se había cambiado de ropa y ahora me miraba a la cara fijamente.
Cuando lo miré, me di cuenta que tenía un vaso de agua en la mano. Me lo entregó después de ayudarme a sentarme y el agua fría se sintió realmente placentera. Mi garganta abusada mejoró. Terminé de beber y luego miré a un punto en el espacio, estaba exhausto.
—¿Qué ocurre? —Sasuke preguntó preocupado después de un rato—.
Estás bastante ido.
—No, nada. Es solo que, de verdad lo hicimos, ¿sabes?
—Bueno, sí, pero... siempre has escogido los peores momentos para ser directo, ¿no? —Sus labios dibujaron una sonrisa. Normalmente él sería el que exclamaba cuando una cosa era vergonzosa, pero cuando lo hacía se tornaba tímido.
—No parece real. Jamás me imaginé que había la posibilidad de terminar así.
—Sí, yo tampoco. —Dijo Sasuke.
—¿Estás seguro? Porque parecías ser el Sr. Confianza al inicio cuando te invité a salir.
—Eso fue porque no hablabas en serio. Pero pensé "esta es mi oportunidad" supuse que si lograba acercarme a ti, aunque salir contigo fuera inútil, por lo menos podríamos ser amigos. —La mirada de Sasuke parecía distante, gentilmente me abrazó y me acercó a su cuerpo.
Nuestras frentes se tocaron y nuestras miradas se encontraron. Me sentía un tanto tímido, pero cerré los ojos y acepté el beso de Sasuke.
—Te amo, Naruto.
Un beso estaba bien, pero su confesión tan directa era demasiado vergonzosa y todo lo que podía darle era una respuesta perversa. —No me murmures estupideces como esas al oído, imbécil.
—Eres tan cruel. Vamos Naruto, dime otra vez que te importo.
—Por supuesto que lo haces, ahora muérete fenómeno.
—¿Tenías que ser así de pesado? —Sasuke imploró. Lucía tan patéticamente triste que no pude contener la risa.
Ahora que lo pienso, solía a molestar a Sasuke así todo el tiempo,¿no?
Nostalgia se apoderó de mí. Cambiamos mucho desde aquellos días en los que solíamos ser mejores amigos. Apenas ayer, ese hecho había sido el origen de mucho dolor, pero ahora me hacía muy feliz. Debía ser porque a pesar de que cambió en el exterior, la gentileza de Sasuke casi no había cambiado.
Abracé a Sasuke con todas mis fuerzas, dejándome llevar por el amor que sentía.
Quizás pueda decirle que lo amo, con la condición que solo lo diga una vez. Hice a un lado la vergüenza, abrí la boca y me acerqué a la oreja de Sasuke.
—Imbécil, —susurré.
[Fin...]
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