Soy algo más, Cap. 11
Al día siguiente, Hydranoid prácticamente obligo a Masquerade a curar su pierna con un medicamento que fueron a comprar a una farmacia cercana de la ciudad (usando su usual disfraz del día de la feria) y también comprar una venda para cubrir su pierna, cabe mencionar que el joven rubio se negó a usar un short incluso estando dentro de su casa, no le gustaba como le quedaba ese tipo de ropa, se sentía… expuesto en cierto modo, así que uso su pantalón holgado de la piyama, pero con la manga de una de las piernas doblada para que la venda no se moviera de su lugar, después de eso, el rubio no pudo escapar de Hydranoid, a pesar de la orden de Naga de derrotar de inmediato al Dragonoid, Hydranoid fue más fuerte para el enmascarado y este tuvo que quedarse en casa todo el día, no se quejó mucho, pues por alguna razón, a pesar de que todo el día anterior había estado soleado, hoy había una lluvia desatándose ferozmente en la ciudad.
El joven rubio miraba la tormenta que se desataba afuera de su casa, en la seguridad del techo y las paredes, las gotas de lluvia golpeaban y se deslizaban suavemente por el cristal, ligeramente empañado por el calor del aliento del joven, Estaba sentado en el suelo, levantando la rodilla de su pierna herida y la otra totalmente extendida en el suelo, recargándose en la pared y lo que era parte del marco de la ventana, su Bakugan estaba sobre la rodilla, en un alta voz se escuchaba música tranquila de piano entre la lluvia ( /uFoC3x-xUY4 -escuchen la música mientras leen este capítulo, vale la pena-), Hydranoid pensaba en el ligero frio que entraba a través del cristal, a pesar de estar cerrado, pensaba que el día estaba muy gris y oscuro, pero la música, mezclado con ese ambiente, era de paz, pero a la vez… como una pequeña aura deprimente.
Hydranoid pensaba qué ese escenario era perfecto para tener una taza de café entre las manos y una cobija cubriéndolos del frio, ya que en ocasiones anteriores, así había sido y había visto a su maestro, pero hoy… estaba muy callado, solo se quedaba viendo a la ventana, respirando y suspirando en repetidas veces, el pequeño se quedó callado, sin querer molestar o empezar a interrogar a su maestro… pero todo eso cambio cuando vio una suave gota de agua descender por su mejilla, por debajo de su máscara, ¿acaso su maestro estaba llorando?
Hydranoid: Maestro… ¿Está bien?, ¿se siente mal?.. Su herida… ¿Duele tanto?
Masquerade al volver ligeramente a la realidad, tomo su máscara y se la quitó para poderse limpiar los ojos, pero a Hydranoid se le apretó el corazón al ver que sus ojos, estaban llenos de lágrimas, pero que esa gota era la que había ganado en descender en contra de los deseos del rubio.
Masquerade: Lo siento Hydranoid, no quería que lo notaras.
Su voz sonaba quebrada y ligeramente ronca, se notaba que había hecho un inmenso esfuerzo en no emitir ruido alguno en llorar o que se notara que estaba sufriendo, su ego y orgullo, aunque no era necesario en ese momento, se lo prohibía totalmente, pero la verdad era que el joven, estaba sufriendo… pero no por la herida en su pierna.
Hydranoid: Maestro, ¿Qué sucede?, por favor, dígamelo.
El rubio, apenas se limpió las lágrimas con parte de sus guantes, se colocó la máscara para notarse más sereno, pero frente a su Bakugan, ya no era un secreto sus emociones en ese momento… ni en ninguno, seguramente.
Masquerade: No es nada, es solo que… me hundí en mis pensamientos.
Hydranoid. ¿En qué pensaba, maestro?
El Bakugan hacia todo su esfuerzo para sonar sincero, pero dócil y comprensivo, no le gustaba ver a su maestro sufrir, y nunca lo había visto llorar en su vida, no lo alarmaba como tal… pero si sentía cada parte de su cuerpo sufrir al ver así a su maestro.
Masquerade: Solo estaba pensando… en una trivialidad sin importancia.
El joven rubio no quería revelar sus emociones reales, no quería que su compañero viera que era débil, que hacia un mar de historias o ideas en su cabeza que no lo dejaban dormir a veces, pero su mente y su voz lo traicionaron, haciéndolo decir lo que pensaba.
Masquerade: Es solo que no puedo dejar de pensar… en toda esa gente allá afuera… todos nacidos de padres desde jóvenes, todos con una meta en la vida… buscando ser alguien en días a futuro, y… bueno… yo no soy como ellos.
Hydranoid escuchaba atentamente a su maestro, sabía que si lo interrumpía o hacia un comentario que pudiera ser hiriente, bien podría perder la confianza de su maestro, pero lo que decía, con esa voz tan quebrada y triste, le hacía desear reconfortarlo o tan siquiera abrazarlo, pero no podía, y prefirió quedarse quieto, escuchando.
Masquerade: Yo no tengo una forma física como tal, este cuerpo… esto que soy (mirando su mano derecha frente a él), se alimenta del núcleo Silente del maestro Naga, gracias a esta energía estoy vivo, pero… (Apretando el puño, y bajándolo, impotente de hacer algo al respecto para sí mismo)
Su voz termino cediendo a un ligero ahogo de gemido de dolor, dando a entender que estaba a nada de romper a llorar.
Masquerade: Lejos de las peleas, yo… no tengo una razón para estar vivo frente a los demás, yo solo llegue de la nada, para ellos soy un estorbo, un enemigo, un intruso en sus vidas y si no estuviera… la vida seguiría adelante sin mí, no les importaría que desapareciera para siempre, no sería más que un recuerdo más en sus mentes, borrándose lentamente hasta no quedar nada, yo… yo…
Las lágrimas cayeron devastadoramente a sus mejillas, los dientes del rubio apretaban fuertemente, en un intento vano por controlarse a sí mismo, sus mejillas estaban sonrojadas, y en un desespero por limpiarlas, se volvió a quitar la máscara, pero no volvió a ponérsela, sus ojos estaban ligeramente hinchados y sus mejillas, sonrojadas por la presión y el intento de calmarse, logro obtener algo de serenidad, para intentar hablar más tranquilamente, mirando hacia la ventana, aun con lluvia allá afuera, no tenía el valor ni la fuerza para ver a su Bakugan directamente, su orgullo había sido herido por sus emociones... y su expresión era completamente de dolor... de tristeza.
Masquerade: No quiero morir Hydranoid… no quiero morir… es patético y absurdo, pero… me encanta esto, ver el sol irradiar por las ventanas, o ver la lluvia caer en el bosque, la luna brillante y las estrellas en medio de la noche… me enamore de la literatura, del sabor de esas bebidas y comidas que saboreo cada día, el calor del agua al ducharme, la suavidad de la cama al caer dormido… amo vivir, no me importa que los demás me odien o si me quedo solo por siempre… soy feliz dentro y fuera de las peleas, disfruto de existir… conforme la fuerza de Naga aumenta, sé que viviré, pero…
Se detuvo, mirando la oscuridad de las nubes y la lluvia, cambiando de dirección con el viento, haciendo que solo se escuchara la música y las gotas caer en la tierra de afuera.
Masquerade: Si no soy lo suficientemente fuerte… si no soy lo suficientemente hábil, si no lo logro… si Naga no se vuelve el rey absoluto de los dos mundos… esto que soy… a nadie le importara qué se vaya.
Hydranoid: A mí me importa.
Masquerade volteo los ojos para ver a Hydranoid, escuchando su voz profunda, pero que ahora mismo, buscaba sonar lo más sincera posible.
Hydranoid: Maestro… usted no está solo, y entiendo perfectamente que para usted, esto no es un juego… es una pelea por sobrevivir, por seguir vivo, y le prometo que daré todo lo que tengo para qué la voluntad del maestro Naga se haga realidad… Vestroia estaba separada y rota desde que yo nací, no me sorprende en lo más mínimo, y que colisione ahora no me preocupa ni me importa, ni siquiera siento el deseo de volver… solo quiero…
Miraba a su maestro, avergonzado, sus lágrimas habían parado de caer, pero su mirada, su expresión era solemne, tranquila, pero atenta.
Hydranoid: Solo quiero… quiero…
El pequeño Bakugan se resignó a mentir, podía decir muchas cosas, pero sentía que si decía lo que en verdad sentía… podría perderlo todo en cuestión de segundos.
Hydranoid: Solo quiero que usted esté bien… en el nuevo mundo, yo seguiré siendo su mascota, su fiel sirviente, y podrá vivir plenamente, con ayuda de ambos núcleos en el control del amo Naga, maestro… yo estaré junto a usted, pase lo que pase, peleare por usted.
Masquerade miraba con cierta ilusión a su compañero de peleas, suspiro, sintiendo un peso irse de sus hombros, debían pelear, y lo harían.
Masquerade: Gracias… Hydra.
En la mente de Hydranoid, un plan se estaba formando, el conseguir el núcleo Infinito eran deseos de Naga y de su maestro, pero… el robaría algún día el núcleo Silente.
El núcleo silente fue lo que le dio vida a su maestro, y Naga no podía controlarlo por no ser un Bakugan evolucionado, si el evolucionaba a su máxima capacidad, podría arrancarlo del cuerpo de Naga y el manejaría mejor ese poder, Naga y Hal-G serian historia si ese plan salía bien, el viejo doctor no le importaba, y la necedad y soberbia de Naga era lo que lo hacía tan débil, si él tenía el núcleo Silente, le daría a su maestro todo el poder que necesitara y formar un cuerpo estable y perfecto, tal vez incluso, un cuerpo inmortal para que jamás tuviera miedo de morir de nuevo, él también se alimentaba de los Bakugans caídos, el controlar el núcleo silente sin dejar de ser él mismo, no debería de representar problemas, estaba dispuesto a correr el riesgo.
Pero ese plan no funcionaría si no evolucionaba más, debía ser más fuerte que Naga, tenía que ser más fuerte que cualquier Bakugan visto antes, era su deseo, por él… por ambos.
Hydranoid: Maestro.
El rubio volteo a verle.
Hydranoid: Por favor, ayúdeme a evolucionar también, no quiero que los peleadores sean un pesar para usted otra vez, por favor… ayúdeme a ser el Bakugan máximo, así el maestro Naga conseguirá sus planes. (Mintió al final)
Masquerade lo vio con una expresión agradable, como si lo retaran a un desafío que sabía que podía ganar, la lluvia se convertía en ligeras gotas cayendo del cielo, y el sol comenzaba a salir de entre las nubes, dando a su paso el calor y la luz que la lluvia había arrebatado, iluminando a ambos en un suave rayo de esperanza a través de la ventana, Hydranoid estaba dispuesto a enfrentarse y derrotar a quien fuera, no retrocedería, su determinación estaba al máximo punto… haría lo que fuera… con tal de ver sonreír a su maestro.
Este capítulo es cortito, pero tengan en cuenta que los otros eran más largos y aparte… hoy es mi cumpleaños No. 23, sip, el 31 de Enero, así que también quería celebrar escribiendo y publicando algo tierno como regalo para mí, pero lo que se viene va a ser bueno, créanme, la pelea por la supervivencia de Masquerade está por comenzar, así que, espero verlos en el siguiente capítulo, y gracias por dar su tiempo a leer esta historia a pesar de todo, gracias.
Nos vemos en el próximo capítulo, cuídense mucho.
LunaDarkus.
