Magnus utilizó todas las posibilidades que se le ocurrieron, aunque aun le faltaba invadir el sistema informático de la policía de Nueva York para trazar la genealogía de su madre. No es como si, los antecedentes penales en los registros de la policía fueran de mucha utilidad, pero después de que las webs de genealogía quedaron vacías, era necesario mirar fuera de la caja.
Durante todo el tiempo, Jace mantuvo su mano en el brazo de Magnus (mucho desde el punto de vista de Alec) para ver si podía canalizar en sus lecturas maternas. No encontró nada más allá de la tercera generación. Era como si el árbol genético fuese limpiado. No encontró nada.
Magnus tuvo que leer y releer el árbol genealógico del libro que Alec había pedido a James para llevar con él, y no solo para apreciar la letra cursiva de su madre, se enfocó en los nombres de su madre, abuela, y su bisabuela. Entonces nada.
Y estos nombres no aportaron nada.
- Nacieron en Escocia - Magnus dijo, pensando en voz alta - ¿Podemos intentar en los viejos registros de la iglesia de la zona, o los datos del censo? - rápidamente escribió en el buscador fechas de censos en Escocia - Hubo un censo en 1901. Si tomamos de referencia los nombres...
Sus palabras fueron cortadas cuando su padre, obviamente molesto, salió de la habitación. Con un profundo suspiro, Magnus empujó el ordenador portátil lejos y le siguió. Lo encontró en la pequeña cocina, haciéndose a sí mismo una taza de té.
- ¿Papá?
James dejó la olla y negó con la cabeza.
- Yo sé que puede explicarnos algo, Magnus ¿Pero para qué? Esto no cambia nada.
- Porque entonces lo sabré - dijo Magnus - Algo no está bien en mi composición, padre. Algo que hace mi sangre especial, algo que afecta a Alec ¿No te molesta?
James enfrentó a su hijo.
- Por supuesto. Pero no la traerá de vuelta.
- No, eso no pasará - Magnus dijo en voz baja - Pero podría salvar mi vida. O la de Alec. Y eso es algo que no puedo ignorar, Papá. Si puede salvar a Alec, entonces tengo que hacerlo.
Magnus levantó la vista para encontrar a Alec de pie en la puerta. Se acercó lentamente, dando a Magnus una pequeña sonrisa.
- Tu padre tiene razón - Alec dijo, tomando la mano de Magnus - Esto no cambia nada. Magnus, creo que tu teoría sobre la combinación de linaje de vampiros tiene credibilidad. Es absurda y fantástica, pero no más que cualquier otra cosa que encontraste anteriormente. Eso explica muchas cosas, y por más que tratamos de buscar las respuestas, no habrá ninguna. Nunca hubo una llave humana antes, por tanto, desenterrar los recuerdos de tu madre, sólo servirán para alterar a tu padre.
Magnus suspiró otra vez y miró al suelo.
- Está bien. Lo sé. Lo siento, papá.
James le dio una sonrisa triste.
- Todo bien, Magnus. Pero gracias, Alec.
- ¡Aquí! - Jace dijo, apareciendo de repente en la cocina con un viejo, viejo libro abierto en la mano - En el siglo IX, hubo un registro de una crianza en Jacarta que no tenía linaje del pasado o futuro cuando fue tocado por un lector... - Jace hizo una pausa y miró a Magnus y James explicando - ... Al igual que yo. Me llaman lector. Este niño no tenía pasado, ni futuro ¡Su madre dijo que había sido seducida y preñada por un incubo!
- ¿Su madre vivió? - dijo Alec.
- Bueno... - Jace hizo una mueca - ... Ella sobrevivió al nacimiento, sí. Pero los mataron a los 2 enseguida. No les gustó lo desconocido, al parecer, pero fue documentado.
- ¿Así que, piensas que mi teoría de mi sangre ser descendiente de los vampiros podría ser correcta? - Magnus le preguntó.
Jace se encogió de hombros y su sonrisa se convirtió en una sonrisa.
- Lo creo.
- Eso no explica por qué tu madre fue asesinada sin embargo - Alec dijo en voz baja.
- Tal vez ella lo sabía. Tal vez estuvo en eso de alguna manera - Magnus ofreció. El miró para su padre y paró cualquier emoción - Pero no importa. No es importante ahora, si ella lo sabía o no. Papá tiene razón; no va a traerla de vuelta.
Con el ceño fruncido, James asintió.
- Si sabía algo, ella nunca lo dijo.
Magnus suspiró y dejó caer la cabeza hacia atrás.
- Bueno, tengo que investigar lo qué me va a dar respuestas. Catarina mencionó 5 segmentos en una piedra que Genghis tenía. Tengo que averiguar qué demonios es.
- ¡Uh! tal vez pueda ayudar con eso - dijo Raphael – Estudié historias del mundo en la Universidad.
- ¿Universidad? - preguntó Magnus - No sabía que los vampiros fueron a la universidad.
Raphael le sonrió.
- Cuando era humano, asistí en La Sorbonne en 1920 - él pareció sonrojarse un poco - Soy experto en defensa táctica, sí. Es por esta razón porque me pidieron de cuidar a James, pero la historia del mundo es mi pasión.
Magnus sonrió de vuelta para el vampiro francés.
- Catarina - Magnus dijo, sabiendo que dondequiera que ella estuviera, ella lo escucharía – ¿Puedes explicarme a mí y a Raphael lo que viste en la losa de piedra?
Mientras todo el mundo estaba alrededor de la habitación, Catarina se sentó en el sofá, y utilizó las manos para describir la losa de piedra que vio en su visión.
- Un disco de piedra grande del tamaño de un plato de comida, 10 centímetros de grueso - dijo - Es repartido en 4 segmentos, pero hay un círculo en el centro, que es la quinta sección. Está en una habitación que es bien vigilada. Sea lo que sea, es importante para él.
Raphael asintió.
- Sí, hay cuatro símbolos mitológicos en China - dijo – Ellos representan cada elemento. El Dragón azul es la madera, el Tigre blanco es el metal, la Tortuga negra el agua, y el Pájaro bermellón el fuego.
- Pero eso tiene 5 secciones - Magnus recordó.
Raphael asintió con la cabeza hacia el pizarrón
- ¿Puedo?
- Por favor.
En él, Raphael dibujó un círculo y partiéndolo, rápidamente escribió en cada uno los cuatro símbolos. Dentro del círculo dibujó un círculo central y un ojo de buey en una diana de dardos, y lo señaló.
- Este elemento central afecta a todos los símbolos. Es el más poderoso. Cada símbolo representa también las estaciones del año, de los cuales sabemos que son sólo cuatro. Debemos tomar en cuenta que en los últimos siglos en la cultura china, ha habido mucho debate sobre el quinto símbolo y algunos afirman que no existe.
La habitación estaba mortalmente en silencio. Todos los ojos estaban puestos en Raphael. Clary habló primero.
- ¿Cuál es el quinto símbolo?
Magnus sabía sin lugar a dudas lo que el quinto símbolo era. Sólo lo sabía. Él respondió.
- Piedra.
Raphael asintió.
- Sí. Piedra o tierra. Central, tocando todos los demás elementos, conquistando todos los poderes.
Jace asintió, mirando a Alec.
- Eso explicaría por qué puedes transferir todos los poderes de los que te rodean, después de que bebiste de la sangre de Magnus – dijo Jace - Es por qué nuestros poderes podrían realizarse a través de él.
Alec comenzó a gruñir. Su mandíbula apretada y sus ojos azules brillaron.
- No me gusta. Hay demasiadas fuerzas en juego aquí. No hay mucho que podamos controlar.
Magnus deslizó sus manos alrededor del cuello de Alec y lo atrajo hacia sí.
- Sin embargo, las respuestas son buenas. No me importa, siempre y cuando sepamos a lo que nos estamos enfrentando. Y mientras nosotros avancemos juntos. Vamos a estar bien.
- Catarina - preguntó Clary - ¿Algo ha cambiado?
La mujer vampiro mayor, todavía quedándose sentada por un momento, sacudió la cabeza. Sus ojos se movieron lechosos y parpadeó, viendo cosas que sólo ella podía ver.
- Sin cambios. Magnus todavía estará enfermo. Pase lo que pase, lo afecta sólo a él. Es muy difícil de ver - ella hizo una mueca de dolor - Hay un manto escondiendo eso de mí. Estoy segura de eso.
Alec gruñó un poco más fuerte y se echó hacia atrás, y se volvió de espaldas a Magnus.
- Jace, tú yo podríamos saltar allí ahora y sacarlos del juego.
Magnus agarró la camisa de Alec y le dio la vuelta, de repente muy enojado.
- ¡Hey! ¿Juntos, recuerdas? Como los compañeros ¿Y si ellos tienen un vidente como Catarina, y saben que vas? Ellos les pueden dar una pequeña fiesta de bienvenida con una estaca en el puto corazón.
Alec parpadeó, claramente sorprendido por el tono de Magnus.
- Yo estaba...
Magnus apretó el agarre de la camisa de Alec y gruñó.
- Bueno, pues detenlo, maldición. Vamos juntos. Siempre.
Alec se presionó contra Magnus, gruñendo con un ruido sordo, profundo. Sus ojos perforaron a Magnus. Sus colmillos brillaron en las comisuras de la boca. Magnus sintió una piscina de deseo al instante en su vientre.
- ¡Uf! - Jace se quejó - Por favor, ustedes dos ¡Basta de tensión sexual!
- Llévalo a otro lugar - Catarina intervino, agitándose el cuello de la camisa, como si de repente estuviera caliente.
Magnus sonrió a pesar de su sangre tronando. El crujió los dientes muy humanos y fingió morder el cuello de Alec. Magnus oyó decir a Catarina:
- Una hora, Alec - Y de repente se encontró de espaldas en una cama extraña.
Alec se arrodilló sobre él, todo dominante y gruñendo.
- Nunca muerdas a un vampiro en el cuello - dijo Alec, su voz baja y ronca.
Magnus sonrió y dio la vuelta a Alec, sujetándolo hacia abajo para variar. Alec parecía sorprendido con la explosión de fuerza de Magnus. Sus ojos se abrieron, y su gruñido desgarró el aire.
Magnus agarró los brazos de Alec a la cama, con los rostros apenas a una pulgada de distancia.
- ¿Dónde estamos?
- La Suite presidencial en Armani Milano - Alec dijo en un ronroneo - Esta solo y bloqueado.
- Parece que has hecho esto antes - Magnus susurró, sus labios tocando a Alec.
Sonriente, Alec sacudió sus caderas.
- Sabes que yo he hecho tal cosa.
Magnus cayó contra él, duro, abriendo los muslos de Alec más ampliamente. Nunca se sintió tan poderoso, tan dominante y posesivo.
- Tú no hablarás de ir a cualquier lugar con cualquier otra persona - Magnus le gruñó y soltó los brazos de Alec para que pudiera girar su cabeza, dejando al descubierto el cuello del Alec - Y si quiero morder tu cuello, yo jodidamente lo haré con facilidad.
Y lo hizo. Hundió sus dientes en el cuello de Alec, y Alec se arqueó por debajo de él, flexionándose cuando se vino. Con la ropa aun puesta y su pene intocado, Alec se convulsionó cuando su orgasmo llegó. Todo lo que Magnus podía hacer era esperar y ver con asombro extasiado, como Alec se revelaba debajo de él.
Finalmente se calmó, al parecer, sin huesos y flexible. Parecía borracho y sonriente, sus colmillos asomaban por debajo de sus labios rosados. Sus ojos medio abiertos, y sonrió.
- A Chruthaidheir - murmuró - Gràidhean.
Magnus puso sus manos en la cara de Alec, besándolo profundamente.
- ¿En españo? (inglés en el texto original).
Alec se rió y sus ojos se pusieron en blanco.
- Oh Dios, mi amor.
Magnus lo besó en los labios sonriendo.
- Enséñame palabras en gaélico.
Alec agarró la cara de Magnus, mirándolo profundamente a los ojos.
- Mo ghaol Bith-buan - susurró, con tanta reverencia, que las palabras sonaron como una oración.
Magnus esperó por él traducir.
- Mi eterno amor.
Magnus repitió las palabras.
- Mo ghaol bith-buan.
Alec tragó saliva y sus ojos fueron de zafiro fundido. Miró a Magnus, levantándose juntando sus rostros, antes de unir sus bocas. Esta vez hicieron el amor, con respiraciones lentas y ejes golpeando, de manos unidas y besándose suavemente, ellos nunca, nunca, cerraron los ojos.
Magnus nunca se sintió tan lleno y feliz. Alec estaba en él, sí, pero en más de un sentido. El impregnó todos sus sentidos, todas sus células, y por la forma cómo Alec lo sostuvo, fue como si tratara de llegar a ser uno con él.
Magnus había aprendido algunas palabras en gaélico de su tiempo con Alec, pero algunas cosas había que decirlas en inglés. Tomó la cara de Alec en sus manos, mirándose en sus ojos flameando de lujuria, los labios hinchados por los besos, y sus dientes de vampiro.
- Yo también te amo.
Con sólo unos segundos de sobra, 1 hora después de que se fueron, Alec y Magnus saltaron de nuevo a la casa en Japón. Todavía envueltos alrededor del otro, Magnus estaba mordiéndose el labio inferior y Alec estaba riéndose.
- ¡Uf, basta! - Jace gritó con un gemido. Alec se echó a reír, no porque Jace estaba implorando, sino porque lo dijo en japonés. No era frecuente de él hablar en su lengua nativa.
- No te puedo ayudar - Magnus dijo, medio riendo contra la cabeza de Alec. El claramente no necesitaba de Alec para interpretar lo que Jace había dicho. Su gemido y el tono desesperado dijo todo.
- Te estás poniendo peor - dijo Clary.
- Al menos estamos vestidos - Magnus dijo, haciendo a Alec reír - Aunque el equipo limpieza de ese hotel estará un poco perplejo.
Jace soltó una risa, a pesar de quejarse anteriormente.
- Ustedes 2 están cada vez peor - él repitió lo que Clary dijo - El olor de las hormonas procedentes de ustedes dos, asfixia, y es peor ahora que antes ¿Al menos ustedes 2 pueden estar en la misma habitación, sin tocarse?
Magnus hizo un ruido gutural bajo y apretó a Alec más, lo que fue un claro "No" muy verbal.
- ¿Por qué tuvimos que estar de vuelta dentro de 1 hora de cualquier manera? - preguntó - Nosotros podríamos habernos quedado mucho más tiempo.
Apenas cuando dijo eso, el teléfono móvil de Magnus sonó.
- Debido a eso - dijo Catarina.
Con un brazo todavía alrededor de Alec, Magnus leyó en la pantalla.
- Es el Dr. Garroway.
Anuncio él y después hizo clic en el botón de respuesta.
- Hola Doctor, usted está en altavoz.
- Magnus, sí. Tengo los resultados - dijo el médico.
- Bueno ¿Qué encontró? ¿Trazos de Criptonita?
-No mucho - dijo el médico. Parecía que estaba sonriendo – El recuento de células blancas eran normales, el recuento de plaquetas fue perfecto. El recuento de glóbulos rojos fue... Inusual. Tu concentración de hemoglobina corpuscular fue baja, lo que en un primer momento pensé que estaba mal.
- ¿Por qué?
- Se trata de un resultado de sangre típico de los pacientes con quemaduras, que tú claramente no tienes - dijo el médico – La hemoglobina está muy concentrada en el interior de las células rojas. Contigo, más aún. Me pareció que fue una mala interpretación, pero entonces hubo más resultados que no cuadraban.
Magnus frunció el ceño.
- ¿Y?
- Bueno, hice una serie de pruebas, tal como lo pediste. Y eso incluía una prueba de electroforesis de proteínas séricas. Ahora, tú siempre tuviste un alto contenido de hierro - dijo el doctor Garroway - Y aun tienes. Pero estas lecturas son... bueno, muy inusuales.
- Describa inusual.
- Bueno, las proteínas en tu sangre están por todo el lugar, Magnus. Y las lecturas no tienen sentido - se escuchó el sonido de mover papeles - El trifosfato de adenosina es alto. Tu hormona adrenocorticotrópica, y tus niveles de transferrina están fuera de la carta.
Magnus frunció el ceño y cejas fruncidas.
- ¿Qué significa eso, doctor? Lo necesito en español (inglés en el texto original).
- En una analogía muy simplificada, Magnus, trifosfato de adenosina es básicamente energía y las hormonas adrenocorticotrópicas viajan al cerebro. La transferrina es una proteína de sangre, que se une al hierro en sangre. Gran parte de esto puede causar hemocromatosis en los seres humanos, pero Magnus, tienes otras lecturas que implican un exceso de hierro. Y desde el análisis de sangre del año pasado, estos resultados son nuevos. No tiene sentido.
Alec podía sentir los ojos de Clary y Jace en él. El doctor estaba equivocado: esto estaba empezando a tener sentido.
- ¿Qué tengo que hacer?― Preguntó Magnus.
- Bueno, puedo hacer todas las pruebas de nuevo - dijo el Dr. Garroway - Aunque no estoy seguro de que hará alguna diferencia. Magnus, voy a ser franco contigo. Con estas lecturas, yo diría que necesitas hospitalización y más pruebas de función hepática, cardiomiopatía, la densidad ósea y la función cerebral. No es bueno, Magnus.
Magnus se había puesto pálido, y miró a Alec, luego a Clary y Jace y, finalmente de vuelta a Alec. Su voz era baja y distante.
- Muy bien, doctor. Yo no creo que tenga que preocuparme por ello.
- Magnus, yo no...
- Doctor, está bien - dijo Magnus. Miró de nuevo a Clary y Jace - Gracias por haberlo hecho. Algo me dice que estas lecturas no son tan sorprendentes, como usted piensa - colgó la llamada y deslizó el teléfono del otro lado de la mesa, lejos de él.
Miró directamente a Alec.
- Dime lo que eso significa. Puedo decir a partir de las miradas en sus rostros, que ustedes saben alguna cosa.
Alec tomó la mano de Magnus y lo hizo sentarse en el sofá.
- No sé nada científicamente, Magnus - dijo Alec - A pesar de lo que el médico encontró, tiene sentido. Estos compuestos sanguíneos elevados son una explicación del poder en tu sangre.
- ¿Cómo? - preguntó Magnus - Porque todo lo que yo escuché fue, complicaciones hepáticas, de corazón y cerebro.
Alec sacudió la cabeza rápidamente.
- No, Magnus. Nunca llegarás a eso. Te lo juro.
Clary se sentó del otro lado de Magnus. Ella le tomó la otra mano y sacudió la cabeza.
- Alec está en lo correcto, Magnus. Los 3 elementos elevados o compuestos en tus resultados de sangre, son la principal fuente de combustible para los vampiros - explicó ella - Las proteínas puras de energía, pura energía para cortex cerebral, hierro para el oxígeno, la función cerebral y la potencia muscular.
- Es como combustible de alto octanaje - Jace añadió – Energía de batería 100%.
Magnus se mordió el labio inferior y parecía perdido en sus propios pensamientos por un tiempo.
- ¿Eso es lo que Max quería decir sobre el sol en mi sangre? Tal vez no estaba hablando de la luz solar brillante saliendo del disco solar en Egipto. Tal vez esto significa literalmente, el poder del sol como energía.
- Posiblemente - dijo Alec - Eso sin duda explica cómo curaste a Jace de manera tan rápida.
- Y porqué Alec ha experimentando altos niveles de... bueno, de todo - dijo Clary. Ella miró directamente a Alec – Puedes transferir los dones, no puedes estar separado de él, las necesidades de dependencia son más altas, ustedes están más en sintonía uno con el otro que la mayoría de las parejas predestinadas en mil años. Todo es intensificado.
- Y todo esto confirma la teoría de la sangre descendiente de vampiros de Magnus - Jace promovió - Si el incubus que embarazó a tu bisabuela acababa de alimentarse, entonces es lógico que estos tres elementos fueran altos en tu sangre, y se transfirió genéticamente a través de generaciones.
- Y eso me está matando - Magnus dijo en voz baja – Incluso Catarina dijo que mi sangre es demasiado potente para que un ser humano pueda sobrevivir - sonrió fuertemente a Alec y se encogió de hombros.
- Si no luchamos esta guerra pronto, o lo que sea, que se supone debemos hacer, entonces no voy a ser capaz de luchar. Ustedes están aparentemente olvidando una cosa: soy humano. Mortal. Al contrario de ustedes, mi sistema será apagado sin reiniciar. Y si yo no puedo ser transformado en un vampiro, entonces esto es realmente el fin del juego.
Alec gruñó, un sonido bajo de trueno, viniendo desde el fondo de su vientre. Como si gruñir fuera todo lo que podía hacer, como si no pudiera entender esa idea, no podría incluso comprender las palabras que decir. Su vocabulario, su voz, le falló.
Magnus entendió eso completamente. Tragó en seco.
- Voy a conseguir un poco de aire - dijo, poniéndose de pie y caminando hacia la puerta principal. No esperó para que alguien le dijera algo. Él simplemente bajó por las escaleras de la sala de entrada y la salida, donde ningún vampiro podría seguirlo. La luz del sol.
