Landline
Una adaptación a Crepúsculo por Redana Crisp
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Rainbow Rowell. Yo sólo los mezclo y juego con ellos.
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Domingo 22 de Diciembre de 2013
Capítulo 13
Bella se estiró y giró sobre alguien.
¿Edward?
Tal vez eso erdo. Tal vez si despertaba, Edward estaría aquí... y el tío Charlie y la tía Sue.
Tenía miedo de abrir los ojos.
Sonó un teléfono al lado de su cabeza. Una canción de Beyoncé.
Bella se dio la vuelta y miró a Rosalie, quien se encontraba sentada arriba de la colcha, contestando su teléfono.
—Mamá —dijo Rosalie—, Estoy en la misma casa, esto es perezoso, incluso para ti... bien. Sé paciente, dije que iba a preguntarle. —Miró a Bella—. ¿Quieres waffles?
Georgie negó.
—No —dijo Rose—. Dice que no... no sé, acaba de despertar. Oye. ¿Tienes que trabajar hoy?—preguntó a Bella.
Bella asintió y miró el reloj. No eran las nueve. Jasper no estaría llamando a la policía todavía.
—Está bien —dijo Rosalie en el teléfono, luego suspiró—. Te amo, también... no, mamá, no es que me moleste decirlo, pero estás justo al final del pasillo... bien. Te amo. Adiós.
Terminó la llamada y se dejó caer junto a Bella.
—Buenos días, dormilona.
—Buenos días.
— ¿Cómo estás?
Delirante. Posiblemente demente. Extrañamente feliz.
—Bien —dijo Bella.
— ¿En serio?
— ¿Qué quieres decir con "en serio"?
—Quiero decir —dijo Rosalie—, sé que tienes que decirle a mamá que estás bien, no importa qué, pero si estuvieras realmente bien, no estarías aquí.
—Estoy bien, sólo que no tengo ganas de ir a mi hogar, a una casa vacía.
— ¿Edward realmente te dejó?
—No —dijo Bella, luego gimió—. Quiero decir, no lo creo. —Buscó sus gafas. Se encontraban en la cabecera—. Se sentía enojado cuando se fue, pero, creo que me diría si me estaba dejando. ¿No crees? —lo preguntaba en serio.
Rose hizo una mueca.
—Dios, Bella, no lo sé. Edward no es muy hablador. Ni siquiera sabía que tenían problemas.
Bella se frotó los ojos.
—Siempre tenemos problemas.
—Bueno, no siempre lo parece. Cada vez que hablo contigo, Edward te está trayendo el desayuno en la cama, o haciendo una tarjeta de cumpleaños.
—Sí. —Bella no quería decirle a Rosalie que no era tan simple. Que Edward le hacía el desayuno incluso cuando estaba enojado; y a veces lo hacía porque estaba enojado. Para que pareciera que estaba presente en la relación, incluso cuando era frío y apenas hablaba con ella.
—Cuando era una niña —dijo Rosalie—, siempre pensé que Edward era tu príncipe azul.
Los sentimientos extraños de felicidad de Bella se desvanecieron rápidamente.
— ¿Por qué?
—Porque podía recordar tu boda... ese vestido blanco que llevabas y todas las flores. Edward se veía tan guapo, totalmente tenía el cabello de un príncipe azul, todavía lo tiene, como el príncipe de Blanca Nieves y te llamaba "sol". ¿Todavía te llama "sol"?
—A veces —dijo Bella, mirando fijamente el teléfono.
—Pensaba que era tan romántico...
—Hazme un favor.
Rosalie parecía sospechosa.
— ¿Qué?
—Llama al teléfono de casa.
— ¿Qué?
—Al teléfono fijo —dijo Bella—. Llama al teléfono fijo.
Rosalie frunció el ceño, pero tomó su teléfono celular y marcó el número.
Bella contuvo la respiración y miró el teléfono de disco de color amarillo. Sonó. Exhaló y lo alcanzó.
— ¿Hola? —dijo Bella, mirando a Rose, sabiendo que debía de verse perturbada.
—Hola —dijo Rosalie—, ¿quieres waffles?
—No —dijo Bella—. Te quiero, adiós.
Rose sonrió.
—Te quiero, adiós.
Bella se dio una ducha en el baño de su mamá. El champú de su madre olía incluso peor que el de Rosalie. Como a mazapán.
Se puso sus pantalones vaqueros de nuevo y la remera negra de Edward. Su sujetador vio días mejores, pero aun así era usable. Decidió que su ropa interior llevaba demasiados días de uso; así que la empujó hasta el fondo de la basura y se fue sin ella.
Tal vez deberías conseguir un cambio de ropa interior cuando vayas a casa a buscar tu cargador, dijo su cerebro.
Tal vez deberías callarte, Bella pensó en respuesta.
Después de que estuvo vestida, se sentó en su cama y miró el teléfono.
Hora de hacer frente a esto.
Tomó el teléfono y marcó el número de la casa de los padres de Edward.
Su madre atendió después de que el tercer pitido.
— ¿Hola?
—Hola... señora Cullen —dijo Bella.
— ¿Sí?
—Es Bella.
—Oh, hola, Bella. Edward todavía está dormido. Debe haber estado levantado hasta bastante tarde. ¿Quieres que te llame luego?
—No. Quiero decir, solo dígale que llamaré más tarde. En realidad, ya le dije que lo llamaría más tarde. Pero, iba a preguntarle algo—No podía preguntar por el presidente; parecería completamente demente...—.¿Por casualidad sabe quién es el Locutor de la Cámara de Representantes?
La mamá de Edward tarareó.
—Es Newt Gingrich, ¿no es así? ¿Cambió?
—No —dijo Bella—. Creo que eso es correcto. Su nombre estaba en la punta de mi lengua. —Se inclinó más cerca de la base del teléfono—. Gracias. Mmm, adiós. Gracias. —Dejó caer el receptor y se levantó de repente, alejándose unos pasos.
Luego se dejó caer de rodillas y se metió debajo de la cama, tratando de alcanzar la toma del teléfono y desconectando el enchufe. Tiró de la cuerda, luego retrocedió hacia fuera de la cama y se arrastró hasta la pared de enfrente, mirando fijamente a la mesa de noche.
Tenía que lidiar con esto.
Todavía sucedía.
Tenía que lidiar con ello.
Posibilidades:
1. Alucinación persistente.
2. Realmente un largo sueño. (¿O tal vez un sueño de longitud normal, percibido como muy largo?)
3. Episodio esquizofrénico.
4. Viaje a Algún lugar en el Tiempo.
5. ¿Ya estoy muerta? ¿Como en Lost?
6. Uso de drogas. Sin recuerdos.
7. Milagro.
8. Portal interdimensional.
9. ¿Es Una Vida Maravillosa? (Menos el ángel. Menos el suicidio. Menos la explicación quasiracional).
10. Maldito teléfono mágico.
Tenía que lidiar con esto. Se sentó en el auto y conectó su iPhone. No había llamadas perdidas de Edward. Del Edward de treinta y siete años, el real. (¿Por qué no la llamaba? ¿Se encontraba realmente enfadado? ¡Edward, Edward, Edward!)
Marcó su teléfono celular y ni siquiera se inmutó cuando su mamá contestó.
— ¿Bella?
—Esme.
—Sabía que eras tú esta vez —dijo su madre—, porque vi tu foto en el teléfono. ¿Quién se supone que eres? ¿Un robot?
—El Hombre de Hojalata. Oye, Esme, ¿quién es el Locutor de la Cámara de Representantes?
—Oh, no lo sé. ¿No es ese republicano con los ojos penetrantes?
—No lo sé —dijo Bella, dándose cuenta de que en realidad no lo sabía. ¿Quién vino después de Nancy Pelosi?—. No es Newt Gingrich, sin embargo, ¿no?
—Oh, no —dijo Esme—. ¿No se acaba de presentar para la presidencia? ¿Estás haciendo un crucigrama?
Eso habría sido una excelente coartada; debería haberle dicho a la otra Esme que estaba haciendo un crucigrama.
—Sí —dijo Bella—, Oye, ¿puedo hablar con Edward?
—Acaba de salir.
Por supuesto que sí.
— ¿No te llamó ayer? —preguntó Esme—. Le dije que llamaste.
—Debe haberlo olvidado —dijo Bella.
—Aquí está Alice, ¿quieres hablar con Alice? Alice, ven a saludar a tu madre...
— ¿Hola? —Alice sonaba muy lejana.
— ¿Alice?
—Habla más fuerte, mami, no te puedo oír. —Sonaba como si estuviera sentada al otro lado de la habitación desde el teléfono.
— ¡Alice! —Bella se quitó el teléfono de la oreja y gritó—: ¡Levanta el teléfono!
— ¡Lo estoy haciendo! —gritó Alice—. ¡Pero Tanya dice que no debes poner los teléfonos celulares en tu cabeza, o tendrás cáncer!
—Eso no es cierto.
— ¿Qué?
— ¡Eso no es cierto! —gritó Bella.
— ¡Lo dijo Tanya! ¡Tanya es enfermera!
— ¡Miau!
— ¿Esa es Bree? ¡Déjame hablar con Bree!
—No quiero que Bree contraiga cáncer.
—Ponme en el altavoz del teléfono, Alice.
—No sé cómo.
— ¡Es el botón que dice "altavoz"!
—Oh... ¿así?
Bella se puso el teléfono de nuevo a la oreja.
— ¿Puedes oírme?
—Ajám.
—Alice, no vas a contraer cáncer con el teléfono celular. Y menos por unos pocos minutos al teléfono.
—Miau.
Alice suspiró.
—No es que no me fíe de ti, mamá, pero no eres una enfermera. O una médica. O una científica.
— ¡Un científico! —dijo Bree, riendo—. Los científicos hacen pociones.
— ¿Cómo están? —preguntó Bella.
—Bien —dijeron ambas. ¿Por qué Bella incluso hizo esa pregunta? Siempre las hacía callarse enseguida. Estaría mejor no discutir con ellas sobre el cáncer de cerebro.
— ¿Dónde está papá?
—Está en el supermercado —dijo Alice—. Vamos a hacer las famosas galletas de Navidad de la abuela. Incluso las que tienen bombones de chocolates que se ven como ratones.
—Tienen cerezas al fondo —dijo Bree.
Alice seguía hablando—: Y vamos a hacer bolas de mantequilla de maní y árboles de navidad verdes, la abuela ya me dijo que podía usar el mezclador. Bree va a ayudar, pero tiene que permanecer en la silla, y Tanya dice que suena peligroso, pero no va a serlo, porque papá la sostendrá.
Enfermera Tanya.
—Eso suena maravilloso —dijo Bella—. ¿Me guardarán unas galletas?
— ¡Miau!
—Claro —dijo Alice—. Voy a tener que conseguir una caja.
— ¡Miau, mami!
—Miau, Bree.
—Tenemos que irnos ahora, porque estamos preparando la cocina.
—Alice, espera, ¿le darías un mensaje a papá?
—Ajám.
— ¿Le dirías que llamé para decir te amo?
—Te amo, también —dijo Alice.
—Te amo, cariño. Pero dile a papá que lo amo. Dile que es por eso que he llamado.
—De acuerdo.
—Te amo, Alice. Te amo, Bree.
—Bree está en la cocina con la abuela ahora.
—Bien.
—Adiós, mamá.
Bella empezó a decir adiós, pero Alice ya había colgado.
Alguien llamaba a su parabrisas. Bella levantó la cabeza del volante. Era Phil. En realidad no podía oír lo que estaba diciendo. Bajó la ventanilla.
— ¿Estás bien? —preguntó.
—Estoy bien.
—De acuerdo. —Phil asintió—. Porque, te ves como si estuvieras sentada en el auto llorando.
—Ya he terminado de llorar —dijo—. Ahora estoy sentada en el auto.
—Oh, bueno. Bueno.
Bella rodó la ventanilla de nuevo hacia arriba y escondió la cara en el volante.
Hubo más golpecitos. Levantó la vista.
— ¡Me estás bloqueando! —gritó Phil para que pudiera escucharlo, no porque estuviera enfadado, e hizo un gesto al garaje abierto donde su camioneta ya estaba en marcha.
—Lo siento —dijo Bella—. Yo solo...
Puso el auto en reversa y salió de la calzada. Solo iría a trabajar.
Opciones:
1. Llamar un médico. (¿Terminaría usando drogas? Posiblemente institucionalizada... por lo menos ganaría la compasión de Edward),
2. Consulta psíquica. (Pros: Una comedia muy romántica. Contras: Suena intensiva en tiempo, siempre me han desagradado los livings de los extraños).
3. Haz de cuenta que esto nunca sucedió. Solo hay que evitar teléfono amarillo, al parecer...
4. ¿Destruye el teléfono amarillo? (Conducto al pasado demasiado peligroso. Escenarios de pesadilla posible, es decir, ¿qué pasa si el papá de Marty McFly no lleva a su mamá al baile?).
5. CRISTO TODOPODEROSO. NO TENGO UN CONDUCTO AL PASADO.
6. ¿Llamar un médico?
7.
7.
7. ¿Seguir jugando?
— ¿Señora?
—Lo siento, ¿sí?
—Ese era una vainilla latte Venti, ¿verdad?
—Correcto —dijo Bella.
—Puede seguir adelante. Alguien tocó la bocina, y Bella comprobó el espejo retrovisor. Había al menos cinco coches detrás de ella.
—Correcto —dijo—. Lo siento.
Si esto fuera una película...
Si hubiera un ángel...
O una máquina que decía la fortuna...
O una fuente mágica...
Si esto fuera una película, no sería aleatoria. Una llamada al azar a un punto aleatorio en el pasado. Significaría algo. Entonces, ¿qué significa esto?
Navidad 1998: Bella y Edward fueron a una fiesta. Pelearon. Edward la dejó, o al menos pensó que estaba dejándola. Y luego, una semana más tarde, le propuso matrimonio.
Y ahora hablaba con él durante esa semana, esa semana perdida... ¿Por qué?
¿Se suponía que tenía que cambiar algo? Si esto fuera Quantum Leap (23), habría algo en concreto que se suponía que debía cambiar. (Esto no es Quantum Leap, Bella, esta es tu vida. No eres Scott Bakula(24)).
Pero qué pasaría si...
Navidad 1998. Pelearon. Edward se fue a casa. Regresó. Se propuso. Vivieron no exactamente felices para siempre. Espera, ¿era eso lo que se suponía que tenía que arreglar? ¿La parte no exactamente felices?
¿Cómo se suponía que iba a arreglar algo por el estilo, por teléfono, cuando ni siquiera estaba segura de que era corregible?
Navidad 1998. Una semana sin Edward. La peor semana de su vida. La semana que decidió casarse con ella...
¿Se supone que Bella tenía que asegurarse de que no lo hiciera?
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22- Quantum Leap fue una serie de televisión sobre un psiquiatra que bajaba en el tiempo para mejorar el futuro de las personas.
23- Scott Bakula es el actor que interpreta a Sam Beckett, el protagonista de Quantum Leap.
Amo a esas niñas. Son graciosas. Y bueno, claramente ya vimos que está hablando con el pasado por ese dichoso teléfono amarillo.
Muchas gracias por sus comentarios. Las amo :)
