Capítulo XIV: Horrores del Futuro; Parte I.
Ruinas de Chicago: Año 50 del Reinado del Terror (Año 2071 D.C).
Hilera interminable junto a hilera interminable ensanchaban la lúgubre columna. Hilera inabarcable tras hilera inabarcable alargaban la macabra masa "humana" en su trajinar constante y aterrorizado. Hileras que se reunían, se entrecruzaban, chocaban, se dispersaban y se volvían a reconstituir para así engrosar un conglomerado errante, humano y mutante, que no podía ocultar la desesperación que lo embargaba como conjunto y en cada personalidad que lo integraba. Desespero que se traducía en una infinita sucesión de lamentaciones, gemidos, llantos y gritos y que venían produciéndose desde hacía una cantidad incontables de días, semanas y meses.
Tales expresiones de malestar eran bastante comprensibles después de todo. Pese a todo lo terrorífico que resultaba vivir en las miserables "viviendas" derrumbadas y pulverizadas de las calles de los antiguos barrios de la devastada Vieja Chicago, existía el común acuerdo que no podía haber nada peor que la desventura de ser electo para residir como siervo o trabajador permanente en las Urbanizaciones de los Magnates de Nueva Chicago. Durante más de tres décadas se venía implementando la medida de utilizar a los habitantes de las áreas urbanas ruinosas, para el beneficio de los habitantes de las nuevas urbes, en las actividades laborales que se requirieran de ellos y, hasta la fecha, por razones jamás explicadas, ninguno de los trabajadores extraídos había sido capaz o había desarrollado la voluntad de regresar a sus antiguas residencias o con sus viejas familias.
Así que, para escapar de un destino al que temían más que a la muerte misma, por no comprender que les esperaba en su nuevo lugar de residencia y trabajo, una masa enorme de personas prefería abandonar sus residencias y acogerse a la caridad dudosa de los desolados yermos que circundaban ambas metrópolis. No paraban de propagarse rumores, para cerrar el vacio generado por la falta de respuestas verdaderas sobre lo que acontecía tras los muros de las Nuevas Ciudades habitadas y dominadas por las Elites. Algunos, afirmaban que los habitantes de las Urbanizaciones de los magnates eran nuevas tribus repletas de caníbales que se preparaban jugosos festines con las carnes de los reclutados. Otros, aseguraban que se obligaba a los raptados a participar en salvajes enfrentamientos armados contra otros capturados, en inmensas edificaciones deportivas o estadios para la sangrienta diversión de los potentados; como si se tratara de la versión moderna de los combates de gladiadores de la Vieja Roma. Según otros, eran convertidos en trabajadores forzados, para laborar en las minas, talleres, y granjas artificiales que abastecían de alimentos y material las viviendas y mansiones de los Amos de la Evolución. Se creía con una seguridad nacida de la desesperación que las hijas, hermanas, novias, esposas; en definitiva las hembras de la comunidad; habían desaparecido para obligarlas a pertenecer a los círculos de amor de los Jerarcas del Régimen; nombre ridículamente cursi con la que los poderosos definían en la actualidad a los harenes, prostíbulos y cualquier centro de servidumbre femenina existente para su gozo y beneficio.
Solo unos pocos, demasiado deseosos de creer que sus hijos e hijas poseían un futuro más luminoso que el suyo propio y habían logrado escapar de las miserias de su existencia en los guetos proletarios, aseguraban que se encontraban gozando de un tratamiento excepcional, con trabajos maravillosamente remunerados y unas condiciones de vida apenas inferiores a la de los magnates mismos. Insistían que eran mitos o cuando menos exageraciones los relatos sobre la soberbia sádica de los mandamases y que toda la barbarie que se había tenido que soportar durante las grandes guerras que asolaron territorio americano y parecía que el resto del mundo solo fueron desencadenadas por las exigencias propias de las confrontaciones bélicas más crudas y por la obsesiva terquedad de los pretendidos salvadores revolucionarios, hoy día desaparecidos en quien sabia que basural extraterrestre o interdimensional. Insistían en repetir lo que se predicaba desde una cantidad mayoritaria de la opinión pública desde hacía décadas: cada una de las carnicerías y matanzas sin sentido, acontecidas durante las Guerras de 2018-2021, 2029-2041 y 2048-2058 fueron desencadenadas por culpa expresa del fanatismo de los revolucionarios, de los terroristas y de los traidores con ínfulas megalómanas. Y por supuesto por culpa de la falta de adecuada operatividad de los infames Avengers y Fantastic Four y la traición descarada de los X-Men.
Pero ambas agrupaciones, nacidas en el seno de los desesperados, desconocían pruebas concretas de cualquiera de sus teorías y por lo tanto se mantenían en la ignorancia y la simple presunción de posibles hechos y deseadas o creíbles realidades. Y por carecer de tales pruebas y por no poseer los medios para lograr la adecuada verificación de los planteamientos de cualquiera de ellos, ambos grupos se decidían por permanecer integrados en el grueso de los que migraban, que en su inmensa mayoría preferían olvidar y no hacer preguntas y no involucrarse en las confrontaciones ociosas de los que creían en el desastre de sus descendientes y los que por el contrario preferían creer en su entronización soñada. Después de todo discutir sobre lo que le podía estar ocurriendo a los desaparecidos entre los muros de las Metrópolis no cambiaria para nada el destino de estos y lo más seguro es que, cualquiera de los que en ese momento se encontraban huyendo, pronto o más temprano que tarde, descubriría en sus propias carnes cual era la teoría con más visos de realidad.
-¿Por qué será que estos estúpidos se dedican con tanto entusiasmo a predicar sus tesis sin comprender que solo hacen daño a todos los demás? ¿No comprenden que con sus teorías no aportan nada nuevo a nuestras propias pesadillas? Lo único que tenemos que hacer es correr lo más rápido que podamos e intentar llegar con seguridad a Fort Hope. Si es que esa mierda existe. Hasta los seguidores del Terror temen adentrarse en los Yermos.
-Y como iba a ser de otra manera si ellos conocen mejor que nadie y con una perfección absoluta las extrañas criaturas y las temibles enfermedades que asolan las Tierras Yermas. Fueron ellos y sus malditos ejércitos los que con sus armas, sus poderes y sus ambiciones desmedidas dieron origen a la bestial Región. Comprende de una vez Karl que nadie conoce mejor los males del mundo que los creadores de los mismos.
-Cállate de una vez por todas Maxim. Eres tú quien no parece darse cuenta que no estamos ya en 2040 o en 2057. Todas tus peroratas revolucionarias lo único que logran es colocarnos en peligro a todos los que intentamos atravesar los Yermos y conseguir algún refugio seguro. A nadie le interesan las opiniones resentidas de un partidario de los traidores que fueron aniquilados en las guerras de purgación. Los únicos y verdaderos culpables de los desastres que padecemos.
-No me extraña que prediques tantas estupideces juntas, Karl. Tú familia ya predicaba en fecha tan lejana como 2019 su apoyo a la causa de los responsables reales del caos en el que nos hemos hundido. Tú abuelo incluso estuvo involucrado en la creación de las patrullas paramilitares humanas que peinaron y asolaron los barrios de las Grandes Ciudades del Noreste durante la Gran Purga Final de 2021. Y tu padre participo como Comandante de los Ejércitos Libres; mercenarios con nombre bonito; durante las carnicerías de 2041 y 2058 que prácticamente despoblaron California, Texas, Georgia y Oregón y redujeron a la mitad las poblaciones de todo el Noreste y Canadá. Aunque debo reconocer que fue realmente divertido ver como tu arrogante familia caía en desgracia durante la Purga Interna de 2060-2062 y todos los que sobrevivieron se vieron obligados a refugiarse entre nosotros, los apestados y los inferiores.
-Eres un maldito perro apestoso…
-Puede ser. Pero, pese al mito que ustedes, los Amos, construyeron con sus victorias en las Guerras entre las Clases, resulta completamente falso que los "Traidores" hayan sido vencidos. Por lo menos militarmente. Para 2056-2057 dominaban tres cuartas partes de Estados Unidos y la única razón por la que abandonaron la lucha y permitieron que los Señores recuperaran el poder fue debido a la traición de unos cobardes patanes que se dejaron comprar por los Gubernamentales y les intentaron asesinar. Como resultado de ello, las crédulas masas supusieron que los "Traidores" no podían manejar su propio ejército y se negaron a acatar las directrices del Comando Revolucionario, amotinándose en masa y exigiendo una nueva Dirección. Hasta sus parejas los traicionaron y apoyaron a los nuevos candidatos al Poder.
-Eso demuestra que eran débiles y poco confiables.
-No. Solo demuestra que no estaban lo suficientemente endurecidos, pese al horror vivido, como para aplastar a la mierda que los rodeaba y creyeron que en este mundo bastaba con tener la razón para conseguir la victoria. Con las masas apoyando a otros jefes, sus propias familias apoyando a la Nueva Dirección y con la Nueva Dirección apoyada en secreto por las Elites, los Líderes de la Triada intentaron presentar las pruebas que tenían de la traición de la Dirección, de las manipulaciones de los miembros de la Elite y del error de confiar en los farsantes y saltarse la cadena de mando existente. Los abuchearon, atentaron contra sus vidas y los quisieron encerrar bajo cargos de demencia. Lograron huir y encontraron refugio en la Federación Intergaláctica, que a diferencia de los nuestros si logro salir triunfantes en su propia Gran Conflagración contra las Elites; ¡Y de que gloriosa y aplastante forma! No fueron ustedes los que los vencieron. Fueron las debilidades e inconsistencias del populacho, la traición de sus presuntos comandantes y de sus propias familias y por supuesto sus propias falencias como líderes los que los llevaron al desastre. Y por ello es que ustedes, farsantes, están aquí.
"Y la prueba de las maravillas de nuestros Amos se demostraron cuando, en el acto de traición más gigantesco jamás elaborado con anterioridad, procedieron a perseguir y asesinar a aquellos que habían apoyado el complot contrarrevolucionario. Cada uno de los comandantes, asesores, familiares y partidarios de los antiguos líderes de la Revolución que había confiado en las promesas de paz y perdón proclamadas por el Alto Gobierno de las Elites fue localizado, capturado, torturado y ejecutado públicamente como demostración de lo que acontecía con los imbéciles que creían en las promesas del Poder.
-Eran vulgares insurgentes y bandoleros que se merecían el destino que los Amos le tenían reservado. Eran de tan baja categoría que no solo habían traicionado a su país y a sus líderes, sino que tomaron el camino de la traición contra sus propios compañeros de facción y buscaron encontrar la salida fácil a sus miserias sin confrontar con las consecuencias de sus responsabilidades.
-Estamos de acuerdo en que eran unos perros cobardes que buscaban escapar de sus responsabilidades para con sus compatriotas y sus camaradas de partido. Pero su traición fue realizada bajo las promesas y garantías juradas en público por el mismísimo Supremo Poder y este las incumplió brutalmente. ¿Por qué él es mejor que esos perros rastreros?
Se podía palpar el odio mutuo que se profesaban, sin intentar siquiera ocultarlo, ambos interlocutores. Tanto Maxim como Karl dejaban salir con sus palabras y su expresión corporal agresiva lo que pensaban de la persona y las ideas del contrario y parecían determinados a culminar su confrontación verbal con métodos mucho más radicales y definitivos. La única razón por la cual no se habían dedicado en ese preciso instante a reventarse cada centímetro de sus pellejos en una pelea callejera brutal y vulgar se encontraba en la figura femenina que se encontraba parada justo delante de ellos y a la cual ambos demostraban un respeto casi reverencial. La misma fémina que había impedido que se mataran hacia tres años atrás cuando se dieron cuenta que estaban viviendo en el mismo sector plebeyo.
Muchos opinaban que Clarisse era una mutante que de alguna manera lograba mantener ocultas sus capacidades y habilidades de manipulación y que estaba usando estas habilidades para mantener integrados a los desesperados exiliados. Solo esto parecía explicar que motines sangrientos hubieran sido evitados en los 15 años que la muchacha llevaba entre ellos. Y solo esto evitaba que personas que se detestaban tanto como lo hacían Maxim y Karl no se estuvieran matando en este preciso instante. Pero, pese a que estas sospechas se habían ventilado públicamente en más de una ocasión, la chica se había negado a contestar ninguna pregunta al respecto y seguía negándose a hacerlo. No presentaba declaración ni tan siquiera ante los integrantes del Consejo Temporal de la Comunidad, electo hacia ya una década y que contaba, al menos en teoría, con la autoridad para administrar los asuntos de todos los integrantes del conglomerado que en estos momentos abandonaba Vieja Chicago.
La aceptación pasiva por parte del Consejo de esta rebelión personal de una sola chica de la comunidad intrigaba a prácticamente cada individuo vivo de los exiliados. Entre los dirigentes electos existían varios Homo Superior capaces de contrarrestar las capacidades mentales de los mutantes más poderosos conocidos en la Historia del planeta, incluyendo a Charles Xavier, y Jean Grey. Resultando inexplicable la falta de acción para imponerle la voluntad colectiva a la extraña muchacha. Una muchacha que no solo demostró su capacidad para repeler la autoridad del Consejo, sino que realizo en una amplia variedad de oportunidades algunas demostraciones de sus capacidades al imponer la retirada de agentes del Poder, sin que se desencadenaran baños de sangre ni sangrientas represalias. Pero ninguna maquina y ninguna mente había logrado detectar durante esos momentos el empleo por parte de la joven de ninguna capacidad o habilidad especial; dejando sin respuestas o explicaciones plausibles a todos los que presenciaron las interacciones entre Clarisse y los intrusos del Alto Gobierno.
Cosas sin explicación comprobada y que alimentaban la paranoia creciente de una población al borde del desastre. Una población que se preguntaba que sería en realidad peor: recorrer el largo camino desértico hacía el casi mítico Fort Hope en medio de los peligros que se relataban en las leyendas de décadas o arriesgarse a caer capturados por los mercenarios y agentes del Nuevo Orden. Y otra vez era un tema omnipresente Clarisse y sus presuntos poderes. Había sido ella la que había insistido con más vigor en la necesidad de evacuar los desolados barrios de la Vieja Chicago y aventurarse en dirección al quizá inexistente Fort Hope, pese a la oposición inicial del Consejo, que de modo unánime rechazo la propuesta considerándola demasiado arriesgada y con niveles de peligrosidad extremos. Violando descaradamente los estatus escritos, y los no escritos también, Clarisse exigió la implementación de las viejas costumbres y la determinación del destino de la comunidad por parte de los integrantes de la misma comunidad por medio del proceso eleccionario. Apenas transcurrieron seis semanas de un debate más intenso de lo esperado y, para sorpresa de todos, casi las tres cuartas partes de los pobladores exigían las mismas medidas que solicitara Clarisse desde el comienzo de la confrontación verbal con el Consejo.
Y con un orgullo desmedido y demostrando que poseía el conocimiento del funcionamiento de la Comunidad mejor que los integrantes más antiguos de la misma, saco a relucir públicamente que era el Consejo, al negarse a aceptar un debate público y a respetar la voluntad de la mayoría, el que estaba violentando los estatus escritos y verbales y que ella poseía la razón desde el principio. Y en efecto, al revisarse las leyes con las cuales se construyo la Comunidad durante los años de las guerras civiles, se pudo constatar que en estas se encontraban establecidas las determinaciones en las que se imponían que, de encontrarse los miembros de la comunidad en desacuerdo abierto, el motivo del enfrentamiento debía ser puesto sometido a referéndum y la opción mayoritaria resultaría aplicada y seria acatada por la agrupación o agrupaciones derrotadas. Así, eran los Jefes del Consejo y no la chica revoltosa los que estuvieron negando la voluntad legal y legítima y no les quedo más remedio que aprobar la realización de la mentada acción electoral. Y de ahí, al triunfo clamoroso de la opción del exilio, no los separo más de tres semanas. El resultado estaba a la vista: Quince mil personas intentando abandonar sus hogares de media o de toda la vida, para emprender una odisea repleta de vicisitudes siniestras.
Quince mil personas que si veían a los lados y a su espalda podían comprobar que masivas aglomeraciones humanas diferentes pululaban rodeándolas. Una demostración que no solo su Comunidad había considerado prudente proceder al abandono de sus hogares tradicionales y que su ejemplo se propagaba como reguero de pólvora por cada población más o menos organizada de las ruinosas barriadas de Vieja Chicago. Los especialistas en cálculos matemáticos y los ociosos de toda la vida se habían dedicado a contabilizar las masivas concentraciones humanas que se iban constituyendo de modo automático y quedaban pasmados de sorpresa por el volumen de los fugados. Los constantes rumores que dominaban las conversaciones matutinas, vespertinas y nocturnas de los emigrados llevaban la cifra de los participantes en el Éxodo a no menos de medio millón de personas. Prácticamente la mitad de la población actual de la antiguamente majestuosa metrópolis americana.
Sin embargo casi nadie daba crédito a la versión de semejante aluvión de humanos. Si era imposible negar que una cantidad apreciable de personas intentaban abandonar la vieja metrópoli, resultaba completamente inverosímil concebir y más aun creer que semejante marejada estuviera ocurriendo ante la vista de los perros de presa del Alto Poder. Si el volumen de los emigrantes fuera de alguna manera tan elevado o cuando menos relativamente cercano a las exageradas cifras que se estaban manejando, lo más seguro o concebible estribaría en una salvaje arremetida de los soldados del Gobierno y de los Grandes Magnates para impedir por los medios más enérgicos que fueren necesarios la pérdida de su prácticamente gratuita mano de obra. Fuese cual fuese la verdad de los métodos empleados para lograr la conformidad de los integrados en las Nuevas Ciudades; fuese real la variante más oscura y tenebrosa o fuese real la versión más edulcorada; ninguna autoridad gubernamental y ningún potentado empresarial permitiría la fuga masiva de sus trabajadores sin intentar cuando menos realizar una política de contención amistosa y de convencimiento y persuasión de cierto nivel de rigor.
Y como si les hubiera leído la mente o tomara un extraño placer en demostrar la validez de los aspectos más negros y desagradables de las teorías que crecían en las torturadas mentes de los más desesperados, Clarisse decidió justo en ese momento afirmar una de sus previsiones tétricas; justo el tipo de previsiones que mejor se le daban realizar y que contaban con la malísima costumbre de volverse realidad material, tangible y sufrible con alarmante y desesperante regularidad:
-Es hora de continuar movilizándonos y dejarnos de confrontaciones estúpidas o de conjeturas indemostrables o completamente fútiles, aun cuando se pudieran comprobar. Los Jerarcas consideran divertido permitirnos un respiro y ofrecernos una esperanza vacía y han decidido otorgarnos cuando menos 24 horas de gracia antes de caernos encima con toda su poderosa maquinaria criminal.
-¿Y cómo podrías afirmar semejante cosa con tal rotundidad? ¿Acaso son tus extraños y malditos poderes mutantes hablando?
-No sé si mis "poderes" son una maldición o si mis conocimientos provienen de alguna clase de "habilidad" especial, apartando la sed de conocimientos y la absoluta falta de estupidez e ingenuidad. Pero puedo asegurar sin asomo alguno de dudas que los matarifes de New York ya están escogiendo quiénes serán sus mejores sabuesos para desencadenar el Infierno sobre nuestras decrepitas cabezas.
-Es imposible que estés segura que tus palabras son reales. Llevamos más de una semana organizando o poniendo en ejecución nuestros planes de fuga y hasta ahora los Amos nos han dejado tranquilos. No creo que de la noche a la mañana vayan a cambiar de opinión solo para divertirse.
-Tienes toda la razón, Marcus. No cambiaron de la noche a la mañana sus planes, estos siempre han sido los mismos desde que se apoderaron del poder en nuestra antigua nación y en todas las demás partes del planeta donde lograron afincar sus malditas garras. Odian todo lo que según ellos sea debilidad o a los representantes carnales de la misma. Y consideran que jugar con las esperanzas de sus víctimas, por cruel que pueda sonar el acto en sí, forma parte crucial de la existencia de los poderosos y de los mandamases. Ya lo han hecho antes, aunque ustedes en su estúpida cerrazón con respecto a todo lo que acontezca fuera de los muros de sus barriadas no lo hayan querido escuchar o se lo hayan tomado a guasa.
-Jamás cosa semejante ha acontecido. Ni siquiera en la época más atroz de las Guerras por la Salvación.
-Son tan patéticos que hasta llaman por su nombre oficial a las campañas que los esclavistas en el Trono emprendieron en contra de nuestros ancestros y nuestra clase. Se creen que los revolucionarios e insurgentes eran terroristas que querían nuestro exterminio y que se aliaron con los malvados alienígenas para conseguir su propósito; y se creen la pantomima que nuestros opresores se han construido de ser nuestros salvadores. Y olvidan que fueron las armas y las Hordas de nuestros "Amos" los que transformaron nuestro planeta en un gigantesco erial, que apenas posee una cuarta parte de la población que tenía antes de la llegada del Reino del Terror.
-Que esos horrores pasados sean una realidad no bastan para creer que las cosas…
-Sean iguales a las de antaño. Tienes razón. No son iguales. Son peores. El planeta se sigue despoblando por culpa de las enfermedades y las hambrunas, masas enormes de personas desaparecen sin dejar rastro y nadie tiene los cojones de intentar parar los desmadres de estos hijos de puta. Solo el día de ayer, y es noticia confirmada por las propias redes holográficas del Terror, aparecieron muertos de inanición y enfermedad unas trescientas mil personas en las calles de diferentes "ciudades" de la antigua Texas. Y hace dos días se encontraron muertas por hambre y enfermedades desconocidas unas quinientas mil personas en el mismísimo Estado de New York, pese a ser este estado la capital del Imperio Mundial del Terror.
-Bueno, te concedo…
-No me concedes nada. Son realidades salvajes que estallan en nuestras propias caras día con día y con una masividad monstruosa y nos quedamos parados sin hacer nada. Y en cuanto a las masacres que ustedes niegan; solo su sedentarismo patético impide que se enteren de la verdad. Hace tres semanas, en Filadelfia, fueron cazados y exterminados los integrantes de cuatro comunidades que intentaban simplemente llegar a New Jersey para conseguir una mejor calidad de vida. Sí, cuatro comunidades, no menos de sesenta mil personas asesinadas sin piedad en apenas quince minutos, por la propia mano de Armagedón. Y, hace dos meses, la población entera de Vieja Atlanta desapareció en medio del fuego nuclear cuando los portavoces de sus comunidades presentaron un pliego suplicando un aumento del mísero 10% en las asignaciones alimentarias. Vieja Atlanta contaba con una población no menor a las cuatrocientas mil personas. El autor del ataque fue el Gran Señor en persona. Y para ir un poco más lejos, pero solo un poco, hace seis meses fueron cazados, torturados y liquidados los integrantes de una veintena de comunidades en Savannah, New Orleans, Portland y Detroit por solicitar humildemente su reintegración como Ciudades autónomas al amparo del Gobierno Imperial y lejos de la tiranía de la Iglesia del Armagedón. Olvidaron que la Iglesia y el Imperio son la misma cosa pese a diferencias puntuales y como resultado trescientas mil personas fueron masacradas. Y apenas ayer desaparecieron en una tormenta nuclear las Urbes de Akron, Flint y New Massachusetts. Quinientas mil personas más perecieron. Su culpa, negarle el paso a una caravana de apestados con el incurable Terror nocturno. Uno de los viajantes era sobrino del Gran Señor. Un millón y cuarto de víctimas mortales en apenas cuatro casos y en un planeta que no supera los 1500-1800 millones de habitantes y en un país que no te supera los ciento treinta millones de súbditos. Y eso que vivimos tiempos de paz. Ahora, atrévete a decirme que son cosas del pasado, Cretino y Cabrón.
-Semejante lenguaje entre una comunidad respetable y en boca de una dama demuestra cuán bajo hemos caído en nuestros modales civilizados. No creo que sea prudente sostener una conversación con tales características lingüísticas. El Consejo no lo aprueba.
-Me importa un carajo lo que opine el Consejo; Richard. Si en vez de preocupase por la forma de expresarse que poseemos las mujeres cuando nos arrechamos por la incapacidad de los hombres y por su cobardía, el Consejo se preocupara por defender los derechos de sus miembros y se dedicara a interconectarse con las otras comunidades para responder contundentemente a las bestialidades de nuestros "Amos" nada de lo que he mencionado anteriormente hubiera acontecido y no estaríamos preocupándonos por nuestra seguridad y vida en estos momentos.
-Solo poseemos tú palabra afirmando que los acontecimientos que relatas sucedieron realmente. Nadie ha escuchado sobre expediciones de castigo exterminadoras contra súbditos insumisos desde los tiempos de las Guerras de la Salvación, excepto por supuesto las mentiras que acaban de salir de tus labios. Sin aportar pruebas concluyentes pretendes que aceptemos tu versión de los hechos y nos pleguemos a tus deseos. Pretendes que culpemos a las autoridades legítimas por las muertes de las víctimas de las enfermedades y de las hambrunas. Simples hechos naturales imposibles de controlar por cualquier ser viviente en este planeta. Tus palabras saben y huelen a revuelta.
-Puede que mis palabras sepan y huelan a revuelta porque constituyen una clara demostración de la verdad. Los tiranos siempre han creído que la verdad resulta extremadamente subversiva y peligrosa para sus intereses egoístas.
-Huelen y saben a revuelta porque pretendes menospreciar todos los logros que hemos conseguido en las últimas décadas gracias a los Amos.
-¿Cuales logros? ¿No saber donde se encuentran tus hijos, nietos, hermanos, tíos, padres y un largo etc.? ¿No saber si mañana vas a comer, beber, vestirte o siquiera si te vas a mantener con vida antes de que algún encaprichado millonario decida que desea jugar con tú pellejo? ¿Saber que quizá esta noche sea la última que la comunidad vea antes de ser exterminada por los caprichos de los Magnates? ¿Ver cómo millones mueren de enfermedades y hambrunas brutales todos los años, sin que nuestros dirigentes hagan nada para impedirlo y que de hecho se diviertan con nuestras penalidades? ¿De esos logros estamos hablando?
-Nos hemos liberado de los Señores de la Guerra, de los saqueos, de las matanzas sin sentido a manos de innumerables ejércitos de bandoleros circulando por nuestras calles y ciudades noche tras noches. Hay orden.
-Cierto. Nos hemos liberado de los Señores de la Guerra, las matanzas y masacres a manos de los ejércitos innumerables. Ahora tenemos un solo Gran Bandolero en el poder. Y las masacres, carnicerías y saqueos se los debemos a un solo ejército de matones malparidos. Dices la verdad. Un gran avance. En vez de multitudes de malditos a los que desear la perdición, debemos enfrentarnos a uno solo; El Estado del Terror; si tenemos la voluntad y la valentía para hacerlo.
-No eran esas las intenciones de mis palabras.
-Por supuesto que no lo eran. A ti y a todos los demás representantes del Consejo les faltan las bolas para llevar adelante las acciones necesarias que nos saquen de nuestras miserables existencias.
Un gesto enérgico de la muchacha dio por finalizada la conversación. Esta, tras levantar la mano en señal de no querer escuchar más las palabras de sus detractores y elevando la cabeza como si quisiese escuchar con atención los sonidos que poblaban las desoladas vías hacia los Yermos, no pudo ocultar una expresión de consternación y de honda preocupación. Parecía que cualquier cosa que hubiese pretendido dilucidar la había llenado de una especie de autentico miedo. Cosa que en realidad aterro hasta a sus más empecinados enemigos. Jamás la habían visto atemorizada por nada y semejante característica en un mundo donde francamente todo daba pánico servía de aliciente incluso a sus más enconados adversarios para proseguir. Aunque no lo reconocieran ni por el premio de ostentar el cargo más importante entre los potentados de las Nuevas Ciudades, los más acérrimos enemigos de Clarisse encontraban fuerza en la determinación de la joven y cada vez que esta demostraba su tenacidad ellos creían, a su pesar, que podían existir esperanzas de avanzar, pese a no estar de acuerdo con sus tesis y deseos. Por eso el ver prácticamente paralizada por el miedo a una mujer que se había convertido en cierta forma en la baza de todos para continuar constituía una fuerza paralizante y tenebrosa.
-Nunca llegue a pensar que la reacción de estos matones resultaría tan rápida y mucho menos que contara con tal despliegue de poderío desmedido. Que Él en persona se encuentre aquí solo puede significar que aparte de mí aquí se encuentra un factor de poder con autentico relieve.
-Se puede saber que tanto balbuceas, temblando llena de pánico, tú sola.
-¡El Emperador se encuentra en las barriadas de Chicago la Vieja! Va a desencadenar la Purga personalmente.
-El Gran Señor no ha desencadenado una campaña en persona en años.
-Una patraña falsa si recuerdas lo que te acabo de comentar sobre los sucesos de Atlanta. Aunque es muy cierto que el Gran Bastardo limita sus apariciones a los lugares y momentos en los que siente que puede existir el nacimiento o desarrollo de una amenaza real a sus arbitrariedades salvajes. Yo soy para él completamente intocable, así que entre ustedes debe existir alguien con algún poder, habilidad o conocimiento que lo transforme en firme peligro a sus intereses protervos.
-Caramba, estas más loca de lo que cualquiera de nosotros hubiera podido llegar a creer en algún momento de tú presencia entre nuestro pueblo. Hablas como si fueras algo más que una simple comunitaria.
-Se nota, Luke, que ustedes son; al igual que prácticamente todo el resto de las comunidades de los antiguos Estados Unidos de América; una pandilla no solo de cobardes incapaces de reconquistar la iniciativa de sus vidas, sino una masiva población de ignorantes desinformados y completamente aislados de la realidad nacional, continental, planetaria, y mucho más de las realidades galáctica, universal y del Multiverso.
-¡Multiverso! Ahora sí creo que estas completamente demente. Te crees tan importante como para sostener una conversación sobre tú persona en la que figure también la Realidad de los trillones de trillones de diferente Universos existentes. Es desconcertantemente demencial.
-Y ustedes son estúpidos. Lo demencial estriba en que haya podido estar con ustedes durante largos espacios de tiempo durante años y no hayan sido capaces de ubicar quien soy y de donde vengo pese a las caracterizaciones de mí que hacían los informes periódicos de los mercenarios y noticieros de la Tiranía.
-No comprendo…
-Una alta, pelirroja, atractiva hembra humana, con los ojos de un verde intenso. Poseedora de una cintura cimbreante, piernas largas y bien torneadas, de postura y gestos regios y arrogantes, con una piel de apariencia tersa y delicada, blanca nórdica con la piel hermosamente bronceada por una obvia exposición prolongada a los rayos del sol y con una firme fuerza muscular obtenida por una evidente y regular actividad física. Así es la descripción realizada por las autoridades sobre las características físicas primordiales de la hija de los Traidores, agregando además la posesión de unos firmes y, por lo que la vestimenta dejaba notar, hermosos pechos; y unas firmes, redondeadas y posiblemente bonitas nalgas.
Las personas más cercanas a la joven se la quedaron mirando apenas termino de realizar la descripción física y claramente sexual que las autoridades habían hecho sobre la Hija de los Traidores. Y para su completa consternación comprendieron que las características de la hembra descrita que habían salido de su boca la calzaban a la perfección a ella misma. El color de ojos, la textura y color de la piel, el pelo, la raza, la altura (no menor a 1,89 metros), las nalgas y los pechos, las piernas y el evidente atractivo que ejercía sobre los machos de la especie eran en ella idénticos a los de la hembra detallada por los gubernamentales.
Y pese a que la primera vez que la vieron llegar a las puertas de su comunidad todos consideraron que se trataba de uno de los especímenes femeninos más impactantes que habían visto en sus vidas, nunca vieron que sus características eran idénticas a las de la odiada descendiente de los líderes de las insurrecciones plebeyas de antaño. Les parecía que en los países de origen nórdico, hembras pelirrojas, altas y hermosas resultarían especímenes comunes y corrientes. Un cliché que no resultaría cierto ni tan siquiera en la época dorada anterior a los Grandes Exterminios.
Pero los mismos que estaban dispuestos a aceptar el enorme parecido de Clarisse con la hembra descrita por los Señores no acertaban a comprender por qué, incluso si era verdad que esta era la Hija de los Traidores, esto resultaría tan relevante. La Revolución había sido aplastada hacía años, los líderes del levantamiento estaban, según todos los indicios, muertos y ella no era su poderosa y hábil madre, solo era su hija, y no quería esto decir que hubiera heredado sus dotes como por arte de magia. Los hijos no siempre poseían el talento y las capacidades de sus padres. Aunque debían reconocer que por lo menos en cuanto a belleza física y atractivo sexual, la hija no tenía nada que envidiarle a su hermosa y famosa madre; la noble que se hizo revolucionaria extremista y unió su vida a la de dos hombres de esta miserable tendencia política; uno de ellos el padre de Clarisse.
La hija de unos líderes desprestigiados y vencidos no parecía representar un nivel de peligrosidad lo suficientemente relevante como para provocar la movilización del Alto Poder en persona. Solo una aspirante a ocupar los más elevados sitiales de la megalomanía podía llegar a considerarse tan importante como para desencadenar una persecución de tal magnitud en su contra. Aun suponiendo que las autoridades quisieran asegurarse que la joven no pretendiera retomar la batuta pérdida por sus padres e intentaran detenerla y confinarla para suprimir cualquier intención vengativa, lo más probable estribaría en que se movilizara a algún subordinado con autoridad local o a lo mucho regional en su contra. No que se presentase el mismísimo Emperador personalmente.
Clarisse notaba entre la decepción y el desprecio que las personas a su alrededor consideraban que la presencia de una descendiente de los comandantes de la sublevación que había intentado sacar a América del estado de postración en el que había caído les parecía de una irrelevancia absoluta y que estaban tan acostumbrados a concebir únicamente como fuerzas a tomar en consideración a los Amos de New York que cualquiera que presentase un posible contrapoder era inmediatamente desdeñado como una farsa más. Por lo visto las personas no confiaban en las capacidades de nadie para confrontar al Poder establecido, fuera ese nadie alguien venido de fuera o ellos mismos. Patético.
-Incluso-afirmo Luke, confirmando los pensamientos de Clarisse a plenitud- si resultase ser verdad que eres la hija de los principales agentes de la Rebelión de los Salvajes no comprendo por qué el mismísimo Emperador se preocuparía por perseguirte personalmente. No creo que representes tanto peligro solo por tener los progenitores que posees. Eso suena sumamente engreído.
-Porque a diferencia de ustedes, los Altos Matones, perdón Señores, si revisan las noticias y sucesos más importantes sobre la faz de este planeta y de todos los demás todos los jodidos días del año. No mantienen cobardemente la cabeza enterrada bajo la arena, como los cobardes que "comandan" esta comunidad y los mamarrachos que "lideran" las comunidades de las otras ciudades de esta antigua y desaparecida gran nación.
Impidiendo cualquier replica contra sus palabras, movió enérgicamente las manos y la cabeza, dando a entender que por los momentos la conversación había llegado a su definitivo final. Los violentos destellos que llegaban a los ojos de todos los que quisieran mirar a sus espaldas demostraban que los Perros del Exterminio ya habían llegado a las calles de Chicago y se encontraban desatando su furia homicida. Necesitaba ver con detalle que ocurría en las martirizadas barriadas de la antigua urbe. Necesitaba saber cuáles serian las consecuencias para las personas, de su actual estado de impotencia, para comprender la mejor manera de redimirlas después de haberse recuperado plenamente de los acontecimientos que la debilitaron hasta tal punto en las Colonias de Refugiados Terrestres en Marte y Júpiter.
Lo que vio, cuando extendió su capacidad visual hasta las calles de la urbe, la dejaron temblando de asco, aprehensión y un odio aun más profundo que el que ya tenía contra los matarifes del Poder. Pudo observar como el comandante mismo de las tropas de la Guarnición Imperial en Chicago la Vieja, el famoso Savage se dedicaba a prodigar personalmente el castigo que consideraba pertinente contra los insumisos. Y lo que consideraba pertinente rayaba en la locura: convertido en la extraña bestia en la que podía metamorfosearse a voluntad; una complicada mezcla de Quimera, con Dragón, con Hidra, con Cancerbero, se regodeaba desgarrando las gargantas de los infortunados que caían a niveles demasiado próximos de sus ensangrentadas fauces. En el momento en el que enfoco su mirada Savage tenía una presa en cada una de sus tres cabezas y comía las gargantas de sus víctimas extasiada y lentamente, deteniéndose a degustar la sangre que chorreaba sus colmillos y caía al suelo. Gracias a las virtudes cicatrizantes de su saliva las gargantas de sus presas iban cerrándose luego de cada mordisco lo que prolongaba la agonía y el dolor de sus infortunados contrincantes. Pudo ver que Savage no solo se daba un banquete con sus tres cabezas de perro infernal, sino que su cola; que culminaba en tres cabezas de dragón; también se daba su propio manjar. Cada una de las cabezas de la cola mantenía sus colmillos enterrados en los cuellos de igual número de personas y le iban inoculando un doloroso veneno que los mantenía incapacitados de moverse al mismo tiempo que iba digiriendo sus órganos internos poco a poco, transformándolos en una especie de jugo que luego comerían. Las víctimas de la operación permanecían vivas y conscientes durante todo el proceso. Solo podía llegar a imaginarse el brutal dolor. En realidad lo conocía muy bien. Ya ella se había enfrentado a esa bestia anteriormente y solo sus poderes impidieron que fuera masacrada por ese engendro como veía que ahora masacraba a un montón de humanos desarmados y sin poderes.
Mientras Savage se daba un banquete tan monstruoso, su lugarteniente Predator se dedicaba a obtener su propio festín y aniquilar la existencia de cualquier desafortunado que pasara aterrado por sus cercanías. Su sadismo no tenía motivos para envidiar para nada al de su Maestro. Nadie sabía de dónde salían las bestias, pero lo cierto era que alrededor de Predator una especie de Lobos enrabietados atacaban a los circundantes, propinando salvajes dentelladas y arrancando pedazos enteros de la corporeidad de las víctimas. Piernas, pies, manos, brazos, costillas se encontraban siendo masticadas por las bestias de Predator mientras este mantenía una especie de sonrisa macabra en su rostro. El mismo emanaba de su cuerpo un tipo de feromonas que drogaba a sus presas, haciéndolas incapaces de ofrecer resistencia contra sus bestias, que así tenían la oportunidad de darse un descomunal hartazgo. Sus poderes resultaban también curativos impidiendo la muerte rápida de los que estaban siendo devorados en vida y prolongando su sufrimiento por horas.
Unas cuadras más allá se encontraban uno de los grupos más efectivos de las milicias paramilitares del Terror. Había gozado de temible fama en los tiempos de las Guerras entre las Clases. Masacraron en medio de orgías de dolor a los pobladores y milicianos de Pittsburgh, Detroit, New York, Washington, Indianápolis, Minneapolis, Oakland y Sacramento. Las cifras de ciudadanos asesinados por el grupo, que no ascendía a más de un centenar de criminales, adiestrados en técnicas de combate extremas, se contabilizaban en más de un millón de víctimas. Como tan pequeño grupo de mercenarios pudo liquidar de la existencia a tantas personas se comprendía al ver el espectáculo que sus armas estaban ofreciendo en las calles de la urbe. Los Tecno; llamados así por emplear solo maquinaria de altísima y última tecnología y de poseer inclusive partes enteras de su cuerpo cambiadas en nuevas modalidades robóticas, poseían una de las armas definitivas de la Guerra "Convencional".
Ya sus padres le habían contado la existencia del arma hacia años atrás y le habían descrito la forma en que actuaba y la potencia demencial de sus efectos. Pero nunca la había visto en acción durante sus treinta y siete años de vida. Y, en parte, debía esa maravilla a la actuación de sus propios padres. Durante la Segunda Gran Insurrección lograron engañar a los Tecno haciéndoles creer que existía una guarida de milicianos mal armados en una edificación abandonada del Sur de Chicago. Cuando llegaron los Tecnos, se encontraron con sus padres en persona, secundados por una agrupación selecta de sus mejores tropas, provistas de blindaje y rifles de alta capacidad y notable poder destructivo, de tecnología alienígena, pero fabricados en talleres secretos en América. No quedo un solo Tecno con vida y gracias a la presencia de poderosos telepatas entre los rebeldes se localizó y destruyó los cuarteles de la maldita banda. Cada arma, prototipo, plano, plan, clon o aparato creado por los Tecno fue aniquilado a niveles subatómicos y se desapareció todo rastro de su existencia. Pero en la última década el hijo de uno de los Tecno primarios había logrado reconstruir el grupo y, obviamente, en su cerebro habían quedado debidamente guardados los recuerdos de su padre, porque las temibles armas se encontraban en perfecto estado operativo.
Los gritos desesperados de quince mil personas; escuchados al mismo tiempo; daban cabal cuenta del poder y efectividad del arma. Los Tecno se habían colocado a un kilómetro del área que atacarían, colocaron una especie de batería artillera de tres bocas en posición y dispararon una sola bocanada. Un extraño rayo salió disparado del cañón y empezó un rebote de velocidad relampagueante contra todas las casas de una barriada entera. En total unas tres mil casas fueron golpeadas en el ridículamente rápido espacio de tiempo de diez segundos. Todos los habitantes salieron pegando gritos agónicos, implorando piedad, y retorciéndose de agudo e insoportable dolor. Gracias a su poderosa visión, Clarisse, pudo captar que la desesperación provenía del hecho que el arma se los estaba comiendo vivos o los estaba desintegrando paso a paso, parte por parte. El rayo era una especie de partículas nanorobóticas que iban expandiéndose por el cuerpo de las víctimas y les iba destruyendo los átomos lentamente. En una demostración más del sadismo de los agresores, los nanorobots avanzaban, destruyendo y al mismo tiempo drogando a la víctima, impidiendo que se desmayara por el dolor y obligándola a soportar física, mental y visualmente el atroz proceso de su muerte. El proceso era irreversible y ningún remedio era capaz de repeler la acción de los destructores y ningún poder era capaz de destruirlos. Así que, la víctima moriría desintegrada y en medio de dolores espantosos, pese a cualquier cosa que se intentase.
Y en los cielos, sin intervenir pero observando atentamente la masacre, se encontraba el Gran Señor en persona, con una expresión claramente satisfecha y repleta de gozo.
Y no solo eran estas demostraciones de barbarie las que destrozaban la existencia de toda una ciudad. Actos igual de brutales, pero de una naturaleza más tradicional y menos espectacular, llenaban de sufrimiento a los desamparados habitantes de la urbe, condenada a la extinción. Soldados de las Fuerzas de Pacificación Territorial allanaban las casas de los aterrorizados habitantes y ametrallaban sin siquiera una advertencia de rendición a los que se encontraran ocupando las viviendas. Hombres en edad de combatir pero completamente indefensos al no contar con armas, desde que las comunidades decidieron acatar las Leyes de Desarme de 2062, eran destripados, descuartizados o desmembrados en presencia de sus familiares y/o amistades y minutos después lo eran estos justo enfrente de los despojos del padre, hermano, marido, hijo, novio, tío, abuelo y un largo etcétera. Los niños eran arrancados de los brazos de sus madres y decapitados o baleados en presencia de estas justo antes de entregárselos como alimento a los animales salvajes que acompañaban a las huestes gubernamentales. Las mujeres eran despojadas de su vestimenta y sexualmente asaltadas en los mismos sitios donde habían visto caer a sus parejas, padres o hijos. Con fiera impotencia presencio como una chica que no superaría los dieciocho años, y quizá fuera menor, tuvo que padecer la acometida de cinco matones de las Fuerzas Pacificadoras, encima de los restos de su padre y de su novio y en medio de las carcajadas de los asaltantes; a los que pudo escuchar jactándose de lo delicioso que era poseer a las hembras de los vencidos justo entre los restos de los impotentes que no las pudieron defender. Según ellos era una demostración de superioridad viril.
La furia que la embargaba casi la hacían dejar de lado su "neutralidad" e intervenir con demencia homicida contra esa ruin muchedumbre de perros de presa de la Tiranía. Pero las faenas sangrientas que tuvo que realizar hacía solo tres semanas atrás, destruyendo esas bases militares secretas del Régimen en Marte y Júpiter la habían dejado completamente exhausta y el único poder que literalmente le quedaba era su prodigiosa visión y su audición. Por lo demás era una simple y patética humana sin poderes, como todos o casi todos los demás. La única cosa que le quitaba la sensación de fracaso e impotencia de la boca y de todo el cuerpo era que en tan solo una semana recuperaría todas sus capacidades a pleno poder y se encargaría que esas bandas salvajes pagaran por el despreciable espectáculo que tuvo que soportar. ¡Oh! Y también había otra cosa que la resarciría de esta abominación de espectáculo. En tan solo dos semanas sus poderosos amigos llegarían y se encargarían que ninguna nación extra planetaria pretendiera interferir con lo que se avecinaba; iba a ser un espectáculo realmente hermoso y digno de verse.
