Resumen: Ladybug y Chat Noir descubrieron sus identidades por accidente, pero las cosas no salieron para nada como lo habían imaginado. Notando la ruptura entre sus portadores, Tikki y Plagg temen que sean forzados a devolver sus Miraculous.
Notas:
1) Los Personajes no me pertenecen, son propiedad de ZAG Heroes, y los créditos son de Thomas Astruc y su equipo.
2) Este fin está realizado sin fines de lucro, solo por diversión.
3) Puede contener Spoilers de la tercera temporada
4) Advertencia: Contiene muchos OC.
A TRAVÉS DEL TIEMPO
CAPÍTULO 13
Península arábica
Año 1218
Malika tomó la cajita hexagonal y la examinó con atención. Estaba segura de que, cuando Gat 'aswad se fue de su casa, ese objeto no estaba ahí. ¿Había sido el anciano quien la olvidó? Tomó la caja y corrió a la puerta, segura que el hombre no podía haberse alejado mucho al paso que caminaba, pero cuando salió a la calle el hombre ya había desaparecido.
-¿Qué significa esto?- dijo Malika mientras que regresaba al interior de la tienda y se dejaba caer en su silla, mirando pensativa la caja.
Dejándose llevar por la curiosidad, la chica tomó la tapa y la levantó. Una fuerte luz apareció frente a sus ojos, haciéndola soltar la caja y dejarla caer al suelo dando un grito. Un pequeño ser color rojo con negro apareció frente a sus ojos, y Malika gritó de nuevo.
-Aaaaaaah…-
-¿Es en serio?- dijo el pequeño ser frente a sus ojos en un tono exasperado- ¿te enfrentaste al infame Gato Negro sin otra defensa que tu escoba, pero tienes miedo de mí?-
Malika parpadeó extrañada y se acercó con precaución. No sabía que brujería era esa, pero pasada la sorpresa no parecía ser peligrosa. Aún así, la chica decidió tener cuidado.
-¿Qué… cosa eres?-
-¡No soy una cosa! ¡Soy una kwami y me llamo Tikki!- dijo inflando las mejillas y cruzando los brazos.
-Tikki- repitió Malika asintiendo levemenete. Aún tenía algo de miedo por la súbita aparición de Tikki, pero la curiosidad fue más poderosa- lo siento, pero no tengo la menor idea de qué es un kwami-
-Es algo largo de contar- dijo Tikki, mirando a su alrededor. Estaban frente a la puerta abierta de la tienda, y cualquier persona podría mirar al interior- ¿hay un sitio donde podamos hablar y no nos escuchen?-
Malika lo pensó unos momentos, y tras cerrar la puerta de la tienda para evitar otro incidente como el de Qat 'aswad, caminó hacia el patio de la casa, donde tenía tendías las telas que había teñido la noche anterior. Se sentó en el macetero y miró a Tikki.
-Te escucho- dijo ella.
-Bien. Lo primero que tienes que saber es que yo soy un kwami- comenzó a explicar Tikki- cuando usas los aretes de la Catarina y dices las palabras mágicas, puedes convertirte en una heroína con poderes extraordinarios como los de Qat 'aswad y de Tanin. No, tú serás más poderosa que ellos dos, porque tú podrás reparar todo el daño que provocan los demás Miraculous-
-¿Qué es un miraculous?-
-Son las joyas mágicas que te otorgarán tus poderes- continuó la kwami señalando a los aretes que Malika tenía en sus manos- como los aretes, Tanin tiene un collar que le otorga sus poderes, y Qat 'aswad un anillo-
-¿El que usa para destruir todo lo que toca?- dijo Malika, recordando los poderes que los dos criminales tenía, según los rumores. Tanin se podía convertir en agua, viento o relámpago, Qat 'aswad podía destruir todo lo que tocaba.
-Así es, pero tú puedes repararlo- le explicó Tikki.
-Pero… ¿porqué alguien les daría esos poderes a un par de criminales?- dijo la chica arrugando la nariz.
Tikki suspiró tristemente.
-Hace algunos años, alguien robó dos Miraculous a la persona encargara de protegerlos: el del Dragón y el del Gato Negro- explicó Tikki- pasó mucho tiempo sin que se supiera dónde estaban, hasta hace un par de meses cuando aparecieron Tanin y Qat 'aswad. Pero me temo que ambos están siendo usados para hacer el mal a la gente de esta ciudad. ¡Para eso fuiste elegida como heroína! Necesitamos tu ayuda para vencer a esos dos villanos y recuperar los dos Mirauclous perdidos-
Malika miró dudosa a Tikki y a los aretes que aún seguían en el interior de la caja. ¿Ella, pelear contra dos villanos como Qat 'aswad y Tanin? ¡Si ella había tenido suerte de salir con vida después de su encuentro con el Gato Negro! ¿Cómo podía ella contra el poder de la Destrucción?
-No… no sé si pueda hacerlo, Tikki- dijo la chica caminando nerviosamente en círculos en el pequeño patio, evitando las telas que se secaban y pasándose las manos por sus cabellos- yo solo soy una chica, una vendedora, realmente no sé si pueda…-
-Ten más confianza en ti misma, Malika- dijo la kwami sonriendo amablemente- le diste un susto a Qat 'aswad sin siquiera tener poderes como él. Imagina si los tuvieras-
Una parte de él estaba asustada por todo lo que Tikki parecía esperar de ella, pero también quería darle una lección a Qat 'aswad por haberse burlado de ella y de los otros habitantes de la ciudad. Además de ello, siempre se inclinaba a ayudar a los demás y quería defender su ciudad. Si eso lograba terminar el reinado de terror de Tanin y Qat 'aswad en su ciudad, que así fuera.
-Bien, te ayudaré a hacer esto, Tikki- dijo Malika mientras que se ponía los aretes en los oídos- dime qué es lo que tengo que hacer-
La kwami flotó a su alrededor un par de veces con una enorme sonrisa, feliz de que la chica hubiera aceptado.
-Para comenzar, debes decir "Tikki, transfórmame"-
-De acuerdo- dijo la chica tan pronto como se terminó de poner los aretes en sus oídos- Tikki, transfórmame-
X-x-x
Muralla en la entrada de la ciudad
Más tarde
Tras su fracaso en la tienda de telas, la mirada de Qat 'aswad se había fijado en la tienda de un comerciante de joyas y había tomado un hermoso collar incrustado con diamantes. Tras su atraco exitoso en el que el pobre comerciante no había opuesto resistencia, el chico se dirigió a la puerta de la ciudad. Con su bastón, Qat 'aswad ascendió a la parte alta de la muralla y se quedó mirando su botín cuando el portador del Miraculous del dragón, Tanin, llegó a su lado.
-Bien hecho, Qat 'aswad- dijo el recién llegado tomando el collar de sus manos y examinándolo de cerca con una sonrisa satisfecha- realmente eres muy bueno para esto-
Qat 'aswad levantó los ojos para mirar al recién llegado. A diferencia de él, el portador del Miraculous del dragón no parecía ser un adolescente como él, seguramente tendría poco más de cuarenta años. Y a diferencia de él, Tanin irradiaba autoridad y seguridad.
-Estos atracos son divertidos, ¿no lo crees?- dijo el chico de negro sonriendo travieso como un niño pequeño que acababa de hacer una diablura y que se había salido con la suya- esos tontos no oponen ninguna resistencia, tanto miedo que nos tienen-
-¿Oh?- dijo Tanin señalando su frente y una de sus mejillas, las cuales estaban enrojecidas, como si se hubiera golpeado recientemente- ¿y ese golpe que tienes en la cara?-
Qat 'aswad se llevó la mano a la frente e hizo una mueca al tocar el sitio donde la chica de la tienda de telas lo había golpeado con la escoba. Por supuesto que no le diría eso a su aliado, o Tanin seguramente se burlaría de él. Si bien él había decidido voluntariamente dejarla en paz, no quería que el otro ladrón interviniera en ese asunto.
Una leve sonrisa apareció en sus labios. Aquel episodio le había divertido mucho a pesar del golpe y el dolor en su cara. Nunca nadie, menos una mujer, le había hablado así, como él mismo o como Qat 'aswad. Esa chica había llamado poderosamente su atención.
-Muy bien- dijo el dragón interrumpiendo sus pensamientos mientras que dejaba caer el collar en manos del chico de negro y dándole la espalda dispuesto a partir- ¿mismo día, la siguiente semana?-
-Hecho- asintió Qat 'aswad mientras miraba al otro alejarse y perderse entre las casas de la ciudad.
El chico suspiró levemente mientras hacía girar el collar entre sus dedos, su mente aún con esa mujer que había defendido su mercancía de él con su escoba. Era hermosa y valiente, con una mente propia como ninguna otra que conocía. Esa chica sería perfecta para ser una…
Pero antes de que completara la frase en su pensamiento, lo que parecía un proyectil voló hacia él y lo golpeó en la parte posterior de su cabeza.
-¡Ouch!- dijo Qat 'aswad, gruñendo enojado mientras se frotaba el área golpeada, la cual le dolió a pesar del turbante que tenía puesto. ¡Era el colmo! ¿Porqué ese día no paraban de golpearlo en la cabeza!- ¿qué rayos?-
Cuando el chico se giró hacia atrás y levantó la mirada, vio a una mujer vestida de rojo con motas negras. Qat 'aswad abrió los ojos desmesuradamente y se puso de pie, volviéndose hacia ella para mirarla mejor. Ella llevaba puesto un hiyab y babuchas negras, y hacía girar un yoyo en su mano con una expresión segura de sí misma. Sus profundos ojos marrones estaban cubiertos por una máscara roja, y esbozaba una sonrisa valiente en su dirección.
Qat 'aswad no necesitó hacer la pregunta en voz alta para saber quien era. Tan pronto como la vio, supo que ella era otra portadora de Miraculous, aunque jamás había escuchado de otros además del suyo o el del dragón. Tendría que tener una plática con Plagg más tarde.
-¿Cómo te atreves a atacarme por la espalda, insecto?- dijo Qat 'aswad irguiendo la espalda y mostrándole las garras de manera amenazante. Su rabia solamente duró unos segundos, tras los cuales volvió a sonreír travieso- no tienes idea del error que acabas de cometer, metiéndote con el poder de la Destrucción. Te daré tu lección, Catarina-
-Soy Sayida para ti, gatito- dijo la heroína cruzando los brazos con una sonrisa confiada- y seré yo quien te daré una lección-
El chico tomó el bastón metálico que tenía en su espalda, lanzándose contra ella con toda la intención de golpearla. La chica extendió su yoyo entre sus manos y usó el hilo para detener el golpe antes de girarse y patearlo en la boca del estómago, lanzándolo contra la muralla de la ciudad.
-Aaarggg…-
-Será mejor que regreses todo lo que te robaste, Qat 'aswad- dijo Sayida sin cambiar su expresión mientras que caminaba hacia él- ese collar no te pertenece. Le estás causando dolor a otra persona-
Qat 'aswad se levantó y se sacudió sus ropas antes de volverse a Sayida.
-¿Y porqué haría eso, sayidati?- dijo el chico con una sonrisa socarrona en su dirección, poniendo sus manos en la cintura- ¿acaso tú me vas a obligar?-
-Si no haces lo que te digo, sí- dijo ella haciendo girar su yoyo.
-Eres buena, pero no lo suficiente para pelear contra mí. Veamos que es lo que puede hacer una cucaracha como tú contra el poder de la Destrucción- dijo Qat 'aswad levantando su mano derecha- ¡CATACLISM!-
Sayida vio con horror como el puño derecho de su enemigo fue rodeado por la fuerza destructiva. Respiró hondo y volvió a tomar su yoyo.
"Puedo hacerlo, puedo hacerlo", se repitió a sí misma.
-¿Puedes ver esto, sayidati?- dijo Qat 'aswad sin dejar de sonreír- con esto puedo destruir todo lo que toca mi mano. ¿Qué pasaría si te tocara con ella?-
-Veremos si eso te ayuda- dijo la heroína con más seguridad de la que realmente sentía en esos momentos- LUCKY CHARM-
Una tela de dos metros cuadrados, de color rojo con motas negras apareció en manos de la heroína, arrebatándole una carcajada burlona a su enemigo mientras que Sayida miraba a su alrededor buscando cómo usar lo que su poder le había otorgado.
-Jajaja…- rió Qat 'aswad- ¿acaso me quieres vencer con eso? ¡Ni siquiera te servirá para cubrirte del sol, mucho menos cubrirte de mi ataque!-
El chico sacudió los hombros, como si se tratara de un verdadero gato, y se lanzó corriendo contra ella con su poder de destrucción por delante, con toda la intención de destruir el suelo bajo sus pies para no solo asustarla, sino también atraparla e inmovilizarla lo suficiente para quitarle su Miraculous.
-¡Aaaaaaah!-
Cuando Qat 'aswad estuvo a punto de llegar a ella, Sayida extendió toda la tela frente a él, haciéndolo tropezar y caer al suelo enredado con ella. Su poder de destrucción golpeó el suelo debajo de él, creando una grieta y atrapando al chico en su interior mientras que manoteaba para quitarse la tela o salir del hoyo donde estaba atrapado. Sayida le quitó la tela de la cara y sonrió.
-¿Qué era lo que decías, gatito?- dijo la chica con sus manos en la cintura, enrollando la tela en su antebrazo.
Qat 'aswad abrió los ojos desmesuradamente al volverse a ella al caer en cuenta de que Sayida era tan rápida y poderosa como él, y que efectivamente le había ganado esa mano. El chico salió del hueco en el que estaba y dio unos pasos atrás, alejándose de ella.
-Parece que te has ganado un nuevo enemigo, sayidati. Te subestimé, pero no volveré a cometer el mismo error- dijo Qat 'aswad haciendo una leve inclinación y disponiéndose a salir de ahí- hasta la próxima-
-Espera, Qat 'aswad- dijo Sayida intentando detenerlo. No lo tocó, pero el chico se detuvo al escuchar su voz- ¿porqué robas a los demás?-
-¿De qué hablas?- dijo el chico volviéndose hacia ella de nuevo.
-Yo también provengo de una familia pobre, y desde pequeña supe lo que es no tener nada que comer algunos días- dijo la chica en un tono amable, intentando alcanzar el corazón del otro chico con sus palabras- pero tú no estás robado esas cosas por hambre, estás robando por avaricia-
Qat 'aswad la miró por unos segundos, suavizando un poco su expresión mientras que sus ojos estaban sobre los de ella. Así que eso era lo que pensaba Sayida de él, pero no tenía idea de lo que estaba pasando por su mente, no tenía idea con quién estaba hablando. Eso le causó gracia y ternura en partes iguales.
-Estás muy equivocada- dijo Qat 'aswad sacudiendo la cabeza- nos veremos muy pronto y terminaremos con esta pelea. Hasta pronto, sayidati-
Y antes de que Sayida pudiera decir algo más, Qat 'aswad extendió su bastón y desapareció hacia el interior de la ciudad. La chica no alcanzó a detenerlo, pero sí notó que el ladrón había dejado atrás, a los pies de Sayida, el collar que se había robado más temprano. La heroína lo tomó y se dispuso a devolverlo al comerciante que había sido robado, no sin antes devolver todo a la normalidad con su poder.
X-x-x
Palacio del Sultán
Poco después
Qat 'aswad cruzó la ciudad saltando por los techos de las casas, y se escabulló al interior del palacio real por la ventana del balcón principal. Una vez dentro de la habitación, corrió las cortinas y cerró los ojos dejando escapar un suspiro satisfecho a pesar de las dos derrotas de ese día.
-Detransformación-
Qat 'aswad se detransformó en un chico sumamente apuesto, usando ropas del más puro color blanco con toques de hilo de oro, un turbante del mismo color con una pluma color negro. Su pecho y brazos estaban cubiertos de brillantes joyas.
Se quitó el turbante y lo lanzó a la mesa que estaba frente al balcón antes de dejarse caer en los almohadones en el suelo.
-Hey, no te atrevas a dejarte caer así, Ayan- dijo Plagg gruñendo detrás de él- ¡tienes que darme de comer!-
-No te preocupes, Plagg. Ya previne eso- el chico señaló la bandeja que estaba junto a la entrada de su enorme habitación. Había pan, frutas frescas, y queso. Plagg flotó hacia ella y devoró todo lo que había.
Mientras que su kwami comía, Ayan se quedó tirado entre los almohadones, mirando hacia el techo y pensando en lo que acababa de pasar. Había aparecido una nueva heroína tan poderosa como él.
-Plagg, creo que tú y yo tenemos que hablar- dijo el chico de pronto.
-Oh ho ho…- dijo Plagg en tono burlón antes de dejar escapar un sonoro eructo, aún desde la bandeja- no me digas, quieres saber quien es esa chica con la que peleaste hoy, ¿no es así?-
-Exacto. Ella también tiene un Miraculous, ¿verdad?-
-Me extrañaba que no me lo hubieras preguntado antes, cuando supiste de la existencia de Tanin- dijo el kwami- debes saber que hay muchos otros portadores de Miraculous, no solo tu cuestionable amigo y tú-
-¿Cuestionable? Tanin es un buen amigo. Me moriría de aburrimiento entre las sesiones del consejo y las audiencias con los plebeyos si no hiciéramos esto todas las semanas- el chico se volvió hacia él con una expresión de disgusto, pero sacudió la cabeza- dime, Plagg ¿quién es Sayida?-
-No lo sé-
-¡No me vengas con cosas!- dijo Ayan frunciendo el entrecejo- ¿quién es? ¿Ella puede saber quien soy?-
-No- dijo el kwami flotando hacia Ayan y dejándose caer en una de las almohadas en el suelo- no estoy mintiendo. Yo no conozco su identidad y creo que ella tampoco conoce la tuya. Así que no te preocupes, nadie sabe que el sultán está escapando del palacio cada semana, usando poderes que no comprende para robar baratijas en el mercado de la ciudad con un desconocido cuyas intenciones no conoce-
Ayan respiró aliviado. Al menos su secreto estaba a salvo.
-Háblame de su Miraculous-
-Supongo que sigues hablando de Sayida. Ella posee el Miraculous de la Creación- dijo Plagg- se manifiesta por su poder de Lucky Charm, que consiste en crear un objeto que le permite cumplir su cometido si llega a encontrar la respuesta. Tiene un kwami igual que yo, mi Sucrette-
-¿Sucrette?-
-Tikki- aclaró Plagg- así se llama la kwami de Sayida. Lo gracioso de todo este asunto es que mis portadores y los de Tikki siempre están destinados a ser complementarios-
-¿Cómo es eso?- dijo Ayan haciendo una mueca de disgusto ante la sugerencia- ella es tan desagradable y tan… tan santurrona con su "no estás robando por hambre, estás robando por avaricia"- añadió arremedando a la heroína.
-Opuestos, pero complementarios- dijo el kwami dejando escapar una risita burlona- ustedes dos deberían ser compañeros, no enemigos. Es peligroso que el poder de la Creación y de la Destrucción estén enfrentándose constantemente-
-En ese caso, solo tengo que tomar el Miraculous de Sayida para arreglar el problema- dijo Ayan encogiendo los hombros.
-Parece que no lo entiendes, Ayan- dijo Plagg sacudiendo la cabeza- ambos, Miraculous y portador, están destinados a trabajar juntos y no uno contra el otro-
Ayan cerró los ojos y respiró hondo, meditando las palabras de Plagg. Ese día había sido sumamente problemático, sobre todo con el sexo femenino. Primero esa linda chica en la tienda de telas lo habían golpeado con una escoba. Y ahora la aparición de Sayida.
-Quizá deba decirle a Tanin sobre ella- dijo él.
-¿Oh, quieres que se burle de la manera en la que perdiste tan estrepitosamente contra una chica?- dijo Plagg entre risas, y se alivió de ver que Ayan dudó su cometido- adelante, será muy divertido ver eso-
El kwami no sabía exactamente qué había pasado, pero su Miraculous había caído en manos del sultán como un regalo de uno de sus súbditos, quien seguramente no tenía idea de lo valioso que era el anillo. De igual manera el Miraculous de Longg estaba en poder de un desconocido que no le inspiraba ninguna confianza. Los dos portadores habían utilizado su Miraculous para robar o hacer travesuras en general en la ciudad, pero Plagg no podía evitar sentir algo de recelo sobre ese Tanin, sospechando que tenía motivos ulteriores para querer crear caos.
Plagg sabía que Ayan tenía buen corazón, aunque estuviera un poco mal guiado. Con sus consejos y comentarios sarcásticos ocasionales, el kwami contaba en lograr alejar a su portador del camino en el que actualmente se encontraba. Del otro hombre que poseía el Miraculous del Dragón no podía decir lo mismo; incluso tenía un mal presentimiento.
-No, quizá tengas razón, Plagg- dijo Ayan, levantándose para servirse una copa de vino- ya se enterará de su existencia por sí mismo-
Plagg iba a decir algo más, pero las puertas se abrieron de golpe y el kwami se escondió dentro del turbante que Ayan había dejado caer. Uno de los sirvientes se inclinó.
-Su majestad, el consejo está listo para usted, lo esperan-
Ayan rodó los ojos molesto, pero finalmente se levantó de su asiento y salió de su habitación tras tomar el turbante y poniéndoselo en la cabeza.
-Si vuelven a molestarme con la petición de encontrar una reina, me voy a enojar- dijo Ayan al kwami mientras que caminaba hacia la sala del consejo, pero de pronto tuvo una idea y sonrió maliciosamente- o no. Tengo una idea, Plagg, y creo que te va a gustar en esta ocasión-
X-x-x
Tienda de telas
Una semana más tarde
Sayida entró a su casa por el techo después de haber peleado contra Qat 'aswad y Tanin. Al parecer el dragón no sabía de su existencia y se había sorprendido de verla. Los dos villanos la habían atacado, intentando robar su Miraculous, pero no no lograron. No solo eso, sino que los dos quedaron en ridículo.
Al poner los pies en el techo de su casa, Sayida sonrió ampliamente y se detransformó. Apenas llevaba unos días siendo la heroína, pero sentía como si llevaba años. Y parecía que ya se había acostumbrado a sus poderes desde la primera vez en la que se había transformado.
FLASHBACK
Una semana antes
Sayida se dejó caer en el techo de su casa y se detransformó. No pudo evitar dar unos brinquemos de emoción tan pronto como se volvió a Tikki.
-Wow, eso estuvo…-
-¡Lo hiciste, Malika!- exclamó Tikki contenta. Se había entendido muy bien con su portadora- ¡sabía que lo lograrías! No estuvo nada mal para haber sido la primera vez-
-No estoy muy segura, Tikki- dijo la chica mientras se ponía la mano en el pecho para recuperar el aliento. La adrenalina de ser una superheroína la tenía alerta y con su corazón latiendo rápidamente- no pude quitarle su anillo a Qat 'aswad-
-No esperaba que lo hicieras la primera vez- dijo la kwami- pero lo has hecho muy bien-
Malika sonrió mientras se quitaba su hiyab y pasaba un mechón de cabello detrás de la oreja apenada. Había logrado pelear contra el poderoso Qat 'aswad y había logrado ponerlo en ridículo gracias a su Lucky Charm. No sabía quién era él o su compañero, pero pronto recuperaría los dos Miraculous perdidos.
FIN DEL FLASHBACK
Malika se quitó su hiyab y se revolvió el cabello. Tenía una sensación de satisfacción después de haber corrido por los techos de la ciudad. Se dejó caer sobre el suelo y sonrió, disfrutando el sol de la mañana. No pudo disfrutarlo por mucho tiempo porque escuchó que llamaban a la puerta, seguido de un llamado de su padre.
-¿Malika?- escuchó decir a su padre.
-Ya voy, papá- dijo la chica tomando su hiyab del suelo- escóndete, Tikki-
Malika se puso rápidamente el hiyab alrededor de su cabeza, bajo el cual se escondió la kwami, y apresurándose a bajar las escaleras para abrir la puerta. Cuando lo hizo, dio un paso atrás dando un respingo.
Era Luwaih, el hijo del vendedor de especias, quien vivía justo frente a su tienda. Era un chico varios años mayor que ella. Su piel era morena pero sus ojos eran color amarillo claro y tenía una sonrisa amable. Llevaba puesta una Kufiyya color blanco con un agal color negro, además de un traje árabe color verde con dorado, y babuchas verdes. Y casi siempre llevaba colgando de su espalda un laúd que sabía tocar a la perfección.
Los padres de ambos eran buenos amigos y estaban decididos a que los dos terminaran juntos, pero a los ojos de Malika, Luwaih era un amigo a quien conocía desde que se habían conocido juntando en la calle de niños.
-Salam, Malika- dijo Luwaih sonriendo. Tenía una hermosa sonrisa también que, a pesar de que estaba segura de sus sentimientos, hacía que la chica se ruborizara levemente- es un lindo día, ¿no es así?-
-Salam- repitió Malika dando otro paso atrás- claro que es un lindo día. ¿Qué… qué haces por aquí? ¿Necesitas hablar con mi padre?-
-Eh, no… la verdad solamente venía a hablar contigo- dijo el chico recién llegado. Malika no sabía porqué se veía tan nervioso, pero sonrió levemente- te ves feliz hoy-
-¿Dices que normalmente no me veo feliz?- preguntó Malika con una expresión traviesa.
-No, no, claro que no- dijo Luwaih ruborizándose levemente, haciendo reír a la chica, quien se encogió de hombros y señaló la silla junto a la puerta, donde el anciano se había sentado esa mañana para beber agua.
-Espera ahí, te traeré una taza de karak- dijo la chica, y sin esperar respuesta entró a la cocina para tomar la bebida. Cuando regresó, vio que Luwaih había comenzado a tocar su laúd.
Malika sonrió mientras que se acercaba y dejaba la taza junto a él, antes de tomar asiento en otra silla y mirarlo. No había querido pensarlo, pero tal vez su padre tenía razón. Luwaih no era un mal partido para ninguna chica. Él podría brindarle seguridad en caso de que su padre muriera. Sus pensamientos pasaron a la aventura que acababa de tener, la pelea contra los dos villanos. Qat 'aswad, Tanin y la paliza que les acababa de dar. El dragón no parecía muy contento, y seguramente iba a reprender al gato por no haberle advertido de su existencia.
-Tu corazón parece estar muy feliz el día de hoy- dijo el chico mientras que tocaba, interrumpiendo los pensamientos de ella- no sé qué pasó, pero me alegra haber notado eso-
Casi al mismo tiempo, el padre de Malika bajó las escaleras desde su habitación y tomó asiento frente a ellos.
-Salam, señor Gadaff- dijo Luwaih, dejando de tocar por un momento.
-Salam, Luwaih Cafrune- dijo el padre de Malika- no te detengas por mí, sigue tocando-
El chico asintió y se dispuso a haciendo sonar su laúd, cuando de pronto llegó un hombre a la tienda. Los chicos lo reconocieron como uno de los soldados del palacio del sultán. Luwaih dejó su laúd a un lado y se puso de pie con una expresión alarmada. Muhammad Gadaff se puso de pie también y frunció el entrecejo al detectar la alarma de los dos jóvenes.
-¿Qué sucede?- dijo finalmente el padre de Malika.
-Señor Gadaff- dijo el soldado seriamente- el sultán ordena que usted y su hija se presenten de inmediato en el palacio-
X-x-x
Templo de los Guardianes
Época actual
Marinette y Adrien miraban a Tikki con los ojos abiertos desmesuradamente, escuchando su relato con atención, pero ambos habían tenido reacciones muy diferentes a lo que habían escuchado. Adrien había fruncido el entrecejo con dirección a Plagg.
-¿En serio él era tu portador favorito?- dijo Adrien haciendo una mueca- ¡era terrible!-
-Adrien tiene razón. ¿Cómo puedes decir que ese fue tu mejor portador?- dijo Marinette cruzando los brazos- estoy seguro de que no eres tan irresponsable, Plagg-
-No lo soy, coccinelle- dijo el kwami- si no te diste cuenta, estaba intentando manipularlo para alejarlo del dragón y cambiarlo al lado de Sayida-
-Yo sigo pensando que ese Ayan era un completo engreído- dijo Adrien.
-Lo era, como todos mis cachorros sin excepción- dijo Plagg, y tras ignorar un reclamo del rubio, se volvió a Tikki- pero también todos tienen buen corazón, ¿no es así, Sucrette?-
-¡Ya te dije que no me llames Sucrette!- dijo la kwami rodando los ojos y volviéndose de nuevo hacia los dos chicos- ¿en qué parte me quedé?-
-En que Malika y su padre iban a ir al palacio del sultán- dijo Marinette.
-Ah, sí- dijo Tikki- después de que recibieron el mensaje, también Luwaih los acompañó al palacio del sultán porque tenía un mal presentimiento…-
X-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Ya conocieron a Malika en el capítulo anterior, ahora conocieron a Ayan. Esos dos dieron muchos dolores de cabeza a Tikki y Plagg, sobre todo porque comenzaron como enemigos.
sayidati = (árabe) my lady
Sayida = (árabe) lady
Muchas gracias a todos por sus reviews. Abrazos.
Abby L.
