Y el capítulo 13, en el que por fin la Compañía del Cristal, jajaja, clara referencia al Señor de los Anillos, se pone en marcha para atravesar las Barreras y reactivarlo para salvar los tres mundos ¿Podrán conseguirlo? Quédate y lo descubrirás.

500 años después

Inur

La Partida

- No podemos esperar más, mientras nosotros estamos aquí charlando tan despreocupadamente, otro terremoto ha sacudido la superficie. Ya es hora de tomar medidas al respecto ¿Capitana Unohana…?

- Debería ser capaz de ponerse en pie- fue la respuesta de esta.

Todos volvieron a mirar a Aizen, quien con una leve sonrisa y ante el asombro de todos, se incorporó hasta sentarse.

- Uf, este suelo sí que era incómodo- dijo, frotándose la espalda con una mano.

- ¿Qué esperabas, una cama?- exclamó Toshiro, por lo bajo, Momo le dio un codazo.

- Te hemos sacado de tu Celda, te hemos liberado de esa silla, ahora es tú turno, dinos cómo llegar hasta el Cristal- dijo Yamamoto.

- Son Barreras hechas de Energía Espiritual, Shinigami, Hollow y Humana- explicó y hace falta unir esas tres Energías para volver a reactivar el Cristal. En cuanto a como pasar dichas barreras… bastará con utilizar un Poder igualo superior al de estas para deshacerlas.

Todos se miraron, cierto sentido sí tenía, pero.. la única persona con semejante Poder era…

- ¿Y uniendo los poderes de varios Shinigami?- quiso saber Daisuke.

- No lo sé- dijo Aizen- puede ser.

Tras esto, todos los capitanes, e septo Yamamoto, Unohana y Renji, que custodiaban a Aizen, se plantaron frente al Cristal y, concentrando todo su poder, intentaron deshacer la Barrera, pero, pese a que esta osciló un momento, se mantuvo estable.

Suspiro general. No, estaba claro que sólo él podía hacerlo,, sólo él podía eliminar la Barrera; pero Aizen seguía jugando con su moneda, esperando a que, de nuevo, la atención del grupo recayera en él.

- Es imposible- declaró Daisuke- ni todos juntos lo hemos logrado.

- Siento decirlo- dijo Ichigo- pero parece que sólo Aizen puede abrir la Barrera.

- Eso parece- dijo este, abstraído en otra cosa.

Los Capitanes comenzaron a discutir sobre lo que debían hacer; por un lado estaba Ichigo y Momo que opinaban que tenían que dejar que Aizen intentara romper la Barrera y por otro estaba Toshiro que opinaba que era muy peligroso dejarle ir sólo hasta allí. Al final, y como siempre, fue Yamamoto quien puso fin a la discusión.

- Por un lado comprendo a Hinamori y Kurosaki, tienen razón, no podemos seguir perdiendo el tiempo, si Aizen dice que puede abrir la Barrera, tenemos que intentarlo; pero por otra parte entiendo la preocupación del Capitán Hitsugaya y la comparto. En ningún caso dejaría que este hombre deambulara solo por ahí, no con su historial. Por eso, he decidido que seis Shinigami lo acompañarán.

- Yo iré- dijo Toshiro muy serio.

- Y yo- declaró Momo.

Todos la miraron, pero nadie se atrevió a decirle nada.

Todos miraron a Ichigo. Este suspiró.

- ¿Por qué me miráis a mí?- quiso saber, aunque no necesitaba respuesta; él había sido el único que había logrado derrotar a Aizen y, eso antes de que lo Sellaran, así que si sucedía algo…

- ¿Y los otros tres?- preguntó Daisuke.

- Pues…- Momo miró a Aizen un momento- Yo quiero llevarme a Airun conmigo- concluyó- Creo que… Se le dan muy bien los Kido y….

- Entonces yo tendré que llevarme a Suzume- dijo Ichigo- Porque dudo que la una venga sin la otra, además, seguro que encontraría la forma de venir.

- Entonces… ¿Quién será el tercero?- Toshiro se imaginó caminando por oscuras cuevas y túneles con Matsumoto haciendo de las suyas y puso cara de estar a punto de vomitar.

- ¿Qué tal Shiraga? Ya sabéis, nuestro Tercero, el pequeño de cabello blanco.

- Así sea- dijo Yamamoto y mandó llamar a los tres personajes. Airun y Suzume se apresuraron a salir corriendo y aparentar que estaban ocupadas, pero Ichigo les sonrió con complicidad.

Tras cosa de diez minutos consiguieron localizar a Shiraga. Mientras, se ocuparon del, cómo llegar hasta el Cristal.

- Sé caminar solo- informó Aizen- No soy un inválido. Y…. no estoy sordo Capitán Hitsugaya, oigo todo lo que dices.

- ¿Así qué sí?- dijo Toshiro- Pues venga, no pierdas el tiempo y ponte en pie de una vez.

- De acuerdo- dijo y, soltando algunas injurias por lo bajo, logró ponerse en pie y dar un par de pasos, pero las fuerzas le fallaron y estuvo a punto de caer. Airun, que estaba a su lado lo sujetó lo justo para que no cayera, pero no tanto como para que los demás lo notaran.

- Por lo de antes- le dijo al oído.

En ese momento, el Cristal emitió un extraño brillo azulado; Aizen observó este fenómeno con curiosidad ¿Qué había sido eso? Durante una breve fracción de segundo, había sentido como el Hogyoku había reaccionado ¿Es que ese cristal tenía alguna relación con el Hogyoku? No, eso era imposible, el Hogyoku lo había creado Urahara por casualidad, era imposible que estuvieran relacionados.

- Aizen… ¿Estás bien?- preguntó Airun en voz baja.

- ¡¿Yo…?! Sí, no es nada- fue la respuesta.

En ese momento el joven Shiraga irrumpió en la sala a toda velocidad; jadeaba, pero aún así logró gritar.

- ¡Otro terremoto! Hay que darse prisa.

El grupo estaba listo para partir. Momo y Suzume abrían la marcha, luego Aizen, ayudado por Airun, aunque intentaba que no se notase mucho, luego Shiraga y por último Ichigo y Toshiro.

El resto de los capitanes y tenientes los acompañaron hasta la primera barrera mientras les deseaban suerte y demás frases motivadoras.

Llegaron frente ala Primera Barrera.

- ¿Y ahora qué?- preguntó Toshiro.

Aizen suspiró y dio un paso hacia la Barrera. La observó ¿Qué tenía que hacer? No lo sabía. Notó como Airun le tocaba la mano izquierda, tal y como había hecho él un rato antes.

- Quizás valga con tocarla- le dijo al oído.

No perdía nada por probarlo. Levantó su otra mano y la acercó a la Barrera; sintió como si un rayo recorriera su cuerpo y estuvo a punto de soltar un grito, pero sintió la mano de Airun apretando la suya y el dolor fue menguando. Suspiró y sintió como el poder de esa chica se unía al suyo; sí, esa chica tenía mucho poder, hacía mucho que no encontraba a nadie así.

Cerró su ojo y dejó que aquél extraño poder lo recorriera, era reconfortante, notó como las fuerzas le volvían. Aquella sensación que lo recorría se concentró justo en el punto donde tenía el Hogyoku y sintió como el Sello de Urahara se debilitaba un poco, así que se concentró en extraer poder del Hogyoku y….

Una luz azulada envolvió a los seis personajes y… visto y no visto, desaparecieron sin dejar rastro; el único que quedó allí, inconsciente, fue Shiraga.

Cuando esta se disipó, se encontraban en un pasillo iluminado por antorchas. Todos miraron a su alrededor, hasta hacía un momento estaban en la Sala del Cristal y ahora….

- ¡¿Dónde estamos?!- exclamaron todos, mirando a su alrededor.

El pasillo se extendía durante larga distancia y, al final, una puerta cerrada y, en su centro pudieron ver una esfera roja del tamaño de un puño.

- Esto es el Laberinto de las Esferas- dijo Aizen.

- ¿Laberinto? Eso no me gusta- gruñó Ichigo- ¿Tienes idea de qué hay que hacer?

- No, no lo sé todo- respondió Aizen, divertido- supongo que hay que hacer algo con esas esferas- señaló la puerta y, acto seguido empezó a caminar.

- ¿Cómo sabes el nombre de este sitio?- quiso saber Suzume.

Aizen se detuvo y la miró un momento.

- Porque lo pone ahí- señaló la puerta, justo encima de la puerta.

- Lo pone en la puerta- se burló Toshiro por lo bajo.

El grupo se acercó a la puerta.

- Bienvenidos al Laberinto de Las Esferas, donde deberéis usar vuestra mente para lograr llegar hasta el final. Usad estas esferas para abrir el camino. pero cuidado, no todo es lo que parece. Un consejo, dos son mejor que uno- leyó Aizen.

- ¡¿Qué quiere decir eso?- preguntó Suzume, echando un vistazo a la esfera.

- Ten cuidado- dijo Aizen- puede ser peligroso.

Suzume retrocedió.

- Sí son como la Barrera y la tocas, puedes hacerte mucho daño. Creo que… a parte de mí… solo Kurosaki podría manipularlas- explicó; por supuesto, no iba a decir nada sobre Airun y su pequeño secretito, esta le sonrió- Yo lo intentaré- Aizen se acercó y, con cuidado, extrajo la esfera de la puerta. Entonces, la puerta se deslizó a un lado, dejando el paso libre.

Tras las oportunas muestras de asombro, el grupo comenzó a moverse de nuevo. Algunas antorchas colocadas en la pared marcaban el camino a seguir. En cierto momento otra puerta les cerró el paso.

- Quizás nos hemos equivocado- sugirió Suzume.

- No es posible, era un camino recto- respondió Airun.

- Creo que hay que colocar esta escena en este hueco- Aizen señaló un agujero en la puerta.

Suzume se acercó y lo examinó; sin duda la esfera roja cabía perfectamente en ese agujero.

- Desde luego esa cosa cabe aquí.

Aizen alzó la mano en la que tenía la Esfera y se acercó un poco a la puerta.

- Espera- dijo Toshiro- antes tendríamos que…

Pero antes de que este pudiera decir nada más, Aizen había colocado la esfera en el hueco. Al hacerlo la puerta se dio la vuelta y, sin poder hacer nada, Aizen y Suzume se precipitaron al interior de otra sala, la pared giró y tapó el hueco.

- Será…- gruñó Toshiro.

Ichigo se lanzó contra la puerta, pero sólo logró darse de bruces y caer al suelo con un gran chichón. Gruñó y miró la puerta, cómo si esperara que su mirada la derritiese.

- Aizen…- murmuró.

Mientras, Aizen y Suzume se encontraban en otra sala.

Esta sala era más pequeña, sólo una antorcha al fondo y, en el centro, un altar con una esfera amarilla.

Aizen cayó al suelo de bruces, le había pillado por sorpresa ¡Una puerta giratoria! Muy divertido. Logró incorporarse apoyándose en la pared, observó la puerta y luego la esfera.

Suzume consiguió evitar darse de morros contra el suelo y se puso de pie. Examinó rápidamente su alrededor y después se volvió hacia la pared.

- Oh... no ¡Capitán! ¡Capitán, ¿me oye?!- gritó, golpeando y empujando la pared en un intento de abrirla.

- No se abrirá- dijo Aizen- sólo gira en una dirección.

- Pero… tenemos que volver con los demás-

- Pues… por esa puerta es imposible.

- ¡¿Cómo lo sabe?!

- Sentido común- respondió este.. Está claro que esta es una de las pruebas del Cristal, seguro que hay otra salida por aquí.

- Pero… ¿Y mi capitán? Estará muy preocupado, tenemos que volver con ellos… ¿Qué hace?

El hombre se había acercado al altar y había cogido la Esfera. En ese momento, este se hundió en la tierra y la pared ascendió, mostrando unas escaleras de subida.

- Creo que el camino correcto es este- indicó el hombre.

Suzume lo miró y luego la puerta.

- Espere, no podemos irnos.

- Ya te he dicho que esa puerta no se va a abrir- dijo Aizen.

- Pero…

- ¿No te gusta la idea de estar aquí conmigo? ¿Crees que voy a hacerte algo malo?- Suzume lo miró- No puedo usar mis poderes y tú, en cambio, puedes usar los poderes de tu Zanpakuto.

- No se trata de eso- respondió esta, intentando disimular. La verdad era que no le hacía mucha gracia esa situación; conocía la fama que precedía a ese hombre y sabía que si se le antojaba no tendría ningún problema para acabar con ella, un simple sello no lo detendría.

Aizen sonrió con dulzura.

- Venga, no te preocupes, Suzume ¿Puedo llamarte así?

Suzume asintió con la cabeza.

- Bien, a mí puedes llamarme Sosuke si quieres.

- Yo… no, no puedo, usted…

- Oh, venga, no te pongas así, ya estoy cansado de que todo el mundo me llame Aizen, a estas alturas de la vida, conlleva connotaciones desagradables y… Me gustaría empezar de cero otra vez.

Suzume lo miró, allí, con cara de no haber roto un plato en su vida. Y sin querer, un sentimiento de lástima la envolvió y un deseo de ayudarle creció en su interior. Suzume sabía que no podía fiarse de Aizen, pero… había algo en su mirada. Cuanto más lo miraba, más se sentía de aquella manera.

- De acuerdo.

- Perfecto. Entonces, vamos. Estoy seguro de que ellos encontrarán la forma de reunirse con nosotros- resolvió el hombre, echando a andar.

Por otro lado, Ichigo y los demás discutían sobre qué debían hacer en esa situación.

- No te preocupes, conozco a Suzume de toda la vida, seguro que está bien.

- No olvidemos que estamos hablando de una Teniente- corroboró Momo.

- Sí, pero no olvidéis que está sola con Aizen- dijo Toshiro- y no olvidemos que… ese tipo…es un manipulador y…- Momo le dio un codazo, quizás con demasiada fuerza.

- ¡Capitana…!

- Lo siento Shiro ¿Me he pasado?- Toshiro sólo pudo asentir con la cabeza- A lo que voy es que…

- Lloriqueando no haremos nada, será mejor que nos movamos y encontremos el camino que nos corresponde ¿No crees, Ichigo- propuso Airun.

- Sí, ternéis razón, Suzume es mi Teniente, seguro que está bien- Ichigo se puso en pie- Venga, en marcha.

En otro lugar

Aizen y Suzume caminaban por un largo corredor.

- ¿Echas de menos ser un Shinigami?- preguntó Suzume, se habían detenido para descansar un poco; no es que ella lo necesitase, pero sabía que Aizen sí, aunque no lo dijera.

- Sí, quizás… A veces… En algunas cosas.

- ¿Cómo qué?

- Un baño- fue la respuesta- un largo baño caliente. Prueba a pasarte 500 años encerrado en una celda sin apenas moverte y con la misma ropa.

- Ti-tiene razón- otra vez ese sentimiento de lástima; intentó imaginarse el tormento que debió ser eso para él- lo siento, debió ser horrible.

- Un poco, pero te acostumbras.

Suzume lo miró. No hubiera sabido decir el que, pero había algo diferente en él, no parecía el mismo que había visto a penas un par de horas antes en la Cámara del Cristal.

- Venga, debemos seguir- Aizen se puso en pie y echó a andar; Suzume lo siguió, aún sin poderse quitar aquella idea de la cabeza, lo observó mientras caminaba, pero no vio nada extraño- Mira, por aquí se nota corriente- dijo.

Avanzaron un poco más y llegaron frente a una puerta con dos aberturas para la Esfera.

- ¿Y ahora?

El hombre observó la puerta, había dos huecos pero sólo una esfera; desde que se habían separado en dos grupos, Aizen y Suzume habían subido unas escaleras donde habían tenido que usarla Esfera amarilla para abrir la siguiente puerta que los había llevado a una sala muy amplia con un gran agujero en el centro y al otro lado, una esfera de color blanco.

En cuanto atravesaron la puerta, esta se cerró tras ellos.

- ¿Y ahora qué?- quiso saber Suzume.

- Mmm, no nos queda más remedio que continuar- respondió el hombre- si quieres volver a ver a tu Capitán- se volvió hacia Suzume y sonrió- A no ser que quieras quedarte toda la eternidad aquí conmigo.

Suzume gruñó por lo bajo y avanzó hasta llegar junto a su compañero.

- Bueno…- dijo Aizen, divertido- Veamos lo que tenemos aquí.

Aizen avanzó un poco más hasta llegar casi al borde del agujero, entonces, el suelo comenzó a temblar y, como si nada, se materializaron, justo delante de ellos, dos losas de piedra que tenían dibujados, una X y la otra un círculo.

- ¿Y ahora qué?

- No lo sé- dijo el hombre- pero tendremos que cruzar la sala para coger la esfera.

- ¿Y cómo?

- No estoy seguro.

Suzume suspiró, tras la conversación anterior Suzume estaba inquieta, seguramente Ichigo estaría muy preocupado por ella, la estaría buscando y más al darse cuenta de que estaba sola con Aizen. tenía que regresar con los demás.

Echó un vistazo por la sala, tenía que haber una manera de cruzar. Entonces se fijó en el suelo y esos extraños dibujos.

- ¿Qué significan esos dibujos?- preguntó Suzume.

Pero Aizen no la escuchaba, en todo aquello había algo… siempre se repetía el mismo patrón, se habían dividido en dos equipos y, en ese, él y Suzume sumaban dos igual que esas dos losas que… forzó su ojo lo más que pudo y vio, dibujadas en lo que parecía el vacío, unas líneas blancas que dibujaban el contorno de un tablero y, en él, había dos dibujos ¿Qué era aquello que ponía en la puerta del inicio?

- Dos son mejor que uno- susurró, sí, no podía ser una coincidencia- Usad el cerebro para superar las Pruebas..

Suzume lo miró, confusa.

- ¿Le ocurre algo?- quiso saber.

- Esos dibujos… La X me recuerda a la forma de dos Zampakuto al cruzarse- dijo Aizen- Y el círculo puede representar al Kido.

Suzume lo miró, confusa.

- Esa forma… me recuerda a la forma de un tablero y…- señaló las dos losas de piedra- esas son las casillas. Y creo que nosotros somos las piezas- añadió, respondiendo a la pregunta de la chica- Tendremos que ganar la partida para cruzar la sala y conseguir el premio

- Entonces… ¿Hay qué utilizar una Zampakuto en esa casilla? Pero nosotros sólo tenemos una, la mía ¿O no? ¿Dónde está la suya?

- No lo sé- respondió este, poniendo expresión de tristeza- Supongo que la habrán escondido en alguna parte, quizás sellada como yo- se echó las manos a la cara- No digo que no lo comprenda pero… ¡Oh, Kyoka Suigetsu! ¿Dónde estás?- hizo como que sollozaba.

Y ahí estaba de nuevo, ese sentimiento, ¿Cómo se sentiría ella si un día perdiera a Mizu Suringu? Mal, como si perdiera parte de ella misma, pues así debía sentirse Aizen; le puso una mano en la espalda para consolarlo y pudo sentir, pese a todos los sellos la tremenda energía que fluía por su cuerpo.

- Pero tú sí tienes la tuya- Suzume asintió y se llevó la mano a la cintura- Creo que tú debes colocarte en la casilla de la X, después de todo, perteneces a la Décimo primera División. Y yo me colocaré en la otra, porque ahora mismo sólo puedo usar mi Kido.

- Tiene sentido- aceptó Suzume.

Dicho y hecho, cada uno se colocó en una casilla.

- Y ahora qué?- preguntó Suzume, pero cuando aún no había terminado la frase, el techo se abrió y una esfera amarilla descendió y se quedó flotando frente a Aizen.

Mientras, en otro lugar

Por otro lado, Ichigo y los demás también habían llegado a una sala donde pudieron ver un par de tableros vacíos y una caja sobre cada uno y, al final, una Esfera de color blanco.

- ¿Y ahora qué?- quiso saber Toshiro- ¿Qué se supone que es esto?

- Supongo que habrá que superar la Prueba- respondió Airun- supongo que esa Esfera abrirá la puerta.

Momo abrió una de las cajas y miró su contenido con sorpresa.

- ¡Pero qué!- los demás se acercaron y pudieron ver, apiladas en su interior un montón de piezas- ¡¿Qué se supone que es esto?

- ¡¿Un puzle?!- se sorprendió Ichigo- ¡¿Qué clase de prueba es esta?!

- Alguna finalidad tendrá que tener- dijo Airun- Vamos, digo yo.

Suspiro general.

- Somos cuatro y hay 2 tableros, así que nos dividiremos en dos grupos- dijo Ichigo- Hinamori y Hitsugaya y Takagi y yo.

- ¿Y eso?- se sorprendieron los demás.

- Porque Hinamori y Hitsugaya empiezan por la misma letra- dijo Ichigo, tras meditar unos segundos. Los demás lo miraron sin saber si reír o llorar.

- Pero nosotras somos de la misma División y, somos chicas- apuntó Airun.

- Eso da igual, comencemos de una vez- apremió Toshiro- No tenemos tiempo que perder, a saber lo que estará tramando ese.

Airun suspiró.

- Se llama Sosuke Aizen- dijo esta.

Momo la miró un momento.

- ¿Cómo sabes tu su nombre completo?

- Pues…

- No tenemos tiempo para hablar de tonterías ahora, comencemos de una vez.- repitió Toshiro.

- Shiro tiene razón, vamos Airun- y dicho esto, Momo, seguida por su Teniente, se colocaron frente a uno de los tableros.

- Bien, veamos lo que nos depara el futuro- dijo Momo.

Nota de la autora:

Mientras lo escribía, me imaginaba esta melodía sonando: watch?v=HUU9SaOik0s

Espero que os esté gustando como avanza la historia y trataré de llegar pronto al Cristal, la reunión de todos los protagonistas y al climax de la Saga donde Aizen nos dará una pequeña sorpresa.