10 de junio.
En un complejo de apartamentos de San Francisco.
Alrededor de las 10 AM.
Ella se despertó teniendo una extraña sensación, un mal presentimiento. Sabía que algo malo pasaba, porque cada vez que sentía algo en su marca en forma de estrella significaba que era el precedente de un suceso desagradable: así fue, por ejemplo, con la pelea contra Los Smiths.
De todas formas, Amanda desconoce completamente el porqué de esa sensación, y temía que su día le diera motivos para justificarla.
Amanda decidió levantarse, y cautelosamente se dirigió hacia el pasillo fuera de su apartamento, para luego tocar la puerta del apartamento de sus amigos.
Luego de decidir mudarse a San Francisco, Amanda y los hermanos Johansson decidieron establecerse en un mismo complejo de apartamentos. La joven quería tener un lugar propio para vivir, mientras que los hermanos decidieron mudarse juntos. Para protegerla, ellos alquilaron el apartamento que está pegado al de Amanda. Para pagarlos, los Johansson empezaron a trabajar en un taller, mientras que Amanda permanecía gran cantidad del tiempo escondida en su apartamento.
Para empezar con su lista de malas pasadas, sus amigos no respondían al llamado en su puerta. Golpeó reiteradas veces, pero nadie contestó. Parecía que ambos habían ido a trabajar al taller, pero lo extraño era que, generalmente, ellos se turnaban para ir a trabajar. Amanda ya no contaba con la protección de sus amigos, o al menos no hasta que supiera algo sobre ellos.
Rápidamente ella volvió a su apartamento, y se encerró, tal y como le habían dicho que lo hiciera en caso de peligro. Sin embargo, al pasar el tiempo, Amanda comenzaba a aburrirse de una manera exagerada: sumado a todo esto, para su poca suerte se le agregó que la electricidad se cortó en todo el edificio, dejándola sin siquiera con la poca televisión que estaba mirando.
Después de mucho dudarlo, y de cambiar 7 veces de posición en el sofá, Amanda decidió finalmente que iba a salir a caminar. Además, ella estaba confiada de que aún tenía su gran Stand listo para ser utilizado en caso de emergencia.
Al salir del edificio, notó que en uno de los pasillos había un niño mirándola, lo que le llamó la atención puesto que en los 2 meses que ella estuvo alojada allí nunca había visto ninguno. Al volver a mirar hacia la columna en la que se ocultaba aquel niño, vio que no había nadie ni nada. Tuvo una bizarra sensación, un impulso que le decía que le convenía quedarse; Amanda volvió a recordar que no había nada para hacer en su apartamento, así que sin volver a pensarlo salió por la puerta de la recepción hacia la calle.
Amanda miraba paranoica hacia todos lados, pero a la vez se sentía tranquila: sentía que estaba dejando atrás un miedo. Sin embargo, en medio de su camino se le generó una duda.
- ¿Qué demonios hago? – pensó ella, deteniendo su caminata.
Reflexionó unos segundos, y recordó que podría intentar ir a buscar a sus amigos para estar completamente segura, pero otro pensamiento cruzó su cabeza: ella quería dejar de depender de los demás para mantenerse a salvo.
- Todos tienen su propio Stand bien desarrollado, y cada uno sabe defenderse en una situación de peligro. Vamos Amanda, se supone que el tuyo es el más poderoso de todo el grupo, pero no volviste a hacerlo aparecer. – se reprochaba a sí misma por dentro.
La joven recordó cuando, en la pelea contra Los Smiths, ella fue capaz de disparar una especie de proyectil de fuego. Finalmente, se decidió por comprar latas para practicar ese disparo, para ver si podía replicarlo, y comenzar a entrenar su propio poder. También sabía que debía comprar algún extintor o tener agua cerca al momento de practicar.
Caminó una manzana, hasta llegar al mercado. Entró y comenzó a buscar pasillo por pasillo el sector de los enlatados. Todos la observaban, puesto que Amanda había salido de su apartamento tal cual se había despertado. Era una joven muy bella, pero no se preocupaba mucho por su imagen.
Nuevamente, mientras caminaba por el pasillo, sintió de nuevo una mirada sobre ella. Al voltear, no vio a nadie, pero oía pasos. Decidió ignorar esa sensación, y tomó un par de latas de la alacena.
Al retirar los productos de la góndola, vio por los huecos entre los productos que, en el otro pasillo, había un niño: era el mismo niño que vio en el apartamento, pero esta vez se veía completamente perdido, y ni siquiera le había prestado atención.
El niño siguió caminando, mirando hacia todos lados como buscando a alguien, pero en ningún momento se fijó del todo en Amanda. Parecía estar murmurando, o sollozando.
Amanda decidió no darle mucha importancia, y terminó de agarrar las latas que necesitaba, y fue directo a la caja a pagar, y al estar en la fila, nuevamente, vio que aquel niño deambulaba por los pasillos con la mirada perdida. Su turno en la caja finalmente había llegado.
- Señora. – dijo el cajero.
Amanda no contestaba. Su mirada estaba fijada en aquel niño, que ni siquiera le estaba prestando atención.
- Señorita. – dijo el cajero nuevamente.
La joven torció la cabeza, para analizar mejor la imagen del pequeño, el cual finalmente la miró de forma fija.
- Ehmm, ¿señorita? – repitió una vez más el cajero, tocando el hombro de Amanda.
La chica reaccionó, y al darse cuenta de lo que pasó tuvo mucha vergüenza. Pasó las latas por la caja, y volvió a mirar hacia donde estaba el niño, pero él había desaparecido. Metió los productos en una bolsa, y se dirigió a la salida, pero justo cuando estaba a un paso de salir del mercado, tuvo que detenerse porque algo se le había cruzado por delante: un gato.
- ¡Ay, pero que preciosura! – exclamó la chica, agachándose para acariciarlo.
Amanda amaba a los gatos, pero aquel gato en especial había salido de la nada. Ella, que no pudo resistirse a mimarlo, ignoró aquel dato, de no ser porque a los pocos segundos apareció otro gato más, con la particularidad de que era idéntico al primero, pero a diferencia del otro, cayó desde el techo del mercado.
Cuando la chica miró hacia arriba, otro gato más estaba cayendo. Apenas pudo esquivarlo con el primer gato en brazos, mientras que veía como caían un par de gatos más. Todos desde adentro del negocio miraban hacia la puerta, y observaban aquel fenómeno.
Cayeron aproximadamente 14 gatitos, todos idénticos entre sí, y una vez que cesó la lluvia minina, Amanda salió del lugar. Dejó al primer gatito en el suelo, y miró hacia el cielo: había una gran nube oscura en el cielo, pero con la peculiaridad de que parecía estar flotando únicamente sobre toda la manzana.
Mientras miraba hacia arriba con confusión, oyó que alguien salió corriendo por detrás de ella: era aquel niño, que estaba persiguiendo a uno de los gatitos. El pequeño no tuvo éxito, puesto que todos los mininos se escaparon, aunque el niño parecía sonreír al verlos.
· Los gatos me gustan mucho. Me calma verlos, pero nunca pude tener uno de mascota. – dijo el niño en voz alta, presuntamente hablándole a Amanda.
La chica miró hacia ambos lados, pero vio que no había nadie más que ellos dos. Decidió prestarle atención, solamente porque también le gustaban los gatos.
· ¿Cómo que nunca pudiste tener uno? – preguntó Amanda.
· Nop. Mi mamá nunca me…
El niño se quedó sin palabras, y su sonrisa se volvió tristeza. Empezó a sollozar. Amanda no sabía qué había hecho mal, y tenía miedo de que el niño la hiciera quedar mal.
· Mi mamá… no la encuentro por ningún lado. Necesito volver a verla. – dijo el niño, con tristeza.
Amanda sospechó un poco del niño, pero no lograba ver un enemigo en los ojos de aquel niño: realmente estaba dolido por estar perdido. Ella se agachó para ponerse a su altura y hablar mejor.
· ¿Cuál es tu nombre, amigo? ¿Hace cuánto la perdiste? – preguntó ella.
· Me llamo Indie, y la perdí hace una hora. La estoy buscando por toda la manzana, y pensé que estaría aquí haciendo las compras. Ella me dijo que estaría aquí.
· ¿Cómo es ella? – preguntó Amanda – podemos ir con la policía, y ellos la encontrarán más rápido.
El niño volteó bruscamente.
· ¡No! ¡Ahora lo recuerdo! – gritó el niño.
Amanda se asustó por la repentina reacción.
· ¡Ella me dijo que me esperaría en el parque! ¡Recordé que ella compraría cosas para un picnic, y que luego iríamos allí!
· Bien… pero conviene que primero vayamos a la estación de policía. Puede que ella ya haya ido allí buscándote, Indie.
Indie se notó molesto. Comenzó a hacer un berrinche. Parecía tener alrededor de 10 años.
· ¡VAMOS AL PARQUE! ¡AL PARQUE, AL PARQUE!
La tormenta sobre el cielo sonó con un trueno distante, indicando que se acercaba una fuerte lluvia.
Amanda no tenía una pizca de paciencia para el niño, y poco le importaba ya que él fuese fan de los gatos: realmente ella estaba a punto de irse caminando del lugar.
· Compórtate como adulta, Amanda. No abandones al niño. No necesita otro abandono. Sé fuerte. Dale lo que quiere. – se decía a ella misma mientras suspiraba para calmarse.
· Bien, amigo Indie, iremos al parque. No está a más de dos manzanas, pero prométeme que no te despegarás de mí. – le dijo Amanda.
El niño comenzó a sonreír, y extendió su mano para que ella la tomara. Como si fuese su hijo, ella comenzó a caminar junto a él hacia aquel parque. Al volver a mirar hacia el cielo, notó que las nubes comenzaban a moverse lentamente, y tenía miedo de que ambos quedasen bajo la lluvia.
Pasó un buen rato desde que habían llegado al parque, y ya eran casi las 12. Amanda estaba tratando de entretener al niño para que no se diese cuenta de la ausencia de su madre: lo había jugar en los juegos, jugaron a la búsqueda del tesoro, y también lo hacía jugar con otros niños de su edad al fútbol.
Mientras el chico jugaba, Amanda notó que las nubes se habían disipado un poco, pero su observación fue interrumpida por el niño tironeando de su vestido.
· Oye, ¿no has visto a mi mamá no? Tengo miedo de que ella me haya visto jugando y haya decidido irse un rato más hasta que yo terminara.
· No, no la he visto Indie. Creo que deberíamos ir con la policía a que nos ayuden a buscar, será más fácil. – dijo Amanda.
· ¡No! La voy a esperar aquí, ya lo dije. – respondió el niño con capricho.
Ambos quedaron en silencio, porque la joven sinceramente ya no sabía qué hacer para entretenerlo.
· ¿Me compras una gaseosa? Tengo mucha sed y eres adulta, podrías comprarme. – preguntó el niño repentinamente.
· Niño, solamente soy 8 años mayor que tú, además que crecer no incluye el dinero. Gasté todo en mis compras. – dijo ella.
· Tienes que tener más. Tengo sed, por favor. ¡Quiero una gaseosa!
Amanda comenzó a respirar enojada revoleando los ojos para arriba. Tomó su billetera violentamente y la abrió frente al niño, mostrando que no tenía nada.
· ¿Lo ves? Vacío. Nada. Nothing. – dijo Amanda enojada.
El niño observó en silencio.
· ¡Mentirosa! Seguro tienes escondido dinero en tus bolsillos. ¡Quiero una gaseosa! ¡Quiero, quiero, quiero! – gritó el niño.
Mientras el niño hacía su escena, el viento comenzó a soplar más y más fuerte. Amanda vio cómo las nubes volvían a formarse. De repente, comenzaron a caer unas gotas. La joven tomó al niño del brazo y lo llevó hacia un lugar techado para evitar mojarse.
· Me imagino que tienes un paraguas. – dijo el niño.
· Negativo. Esperemos unos momentos a ver si deja de llover.
La lluvia no era torrencial, y a los pocos instantes cesó. Antes de salir del lugar techado, Amanda notó que había algo extraño en el agua de lluvia: era burbujeante, y tenía un color más opaco que el agua común.
El niño salió por detrás de Amanda y juntó un poco de esta lluvia con su mano, para luego bebérsela.
· ¡Eres desagradable niño! – dijo ella, empujando su mano y dejando caer el agua que el niño había juntado.
· ¡Loca! ¡Estaba bebiendo gaseosa! Además de que eres mala y mentirosa por no querer comprarme, eres mala persona. ¡Mala persona! – dijo el niño gritando.
Todos alrededor comenzaron a ver a Amanda, pero ella solamente prestó atención a lo que había dicho el niño.
· ¿Dijiste "bebiendo gaseosa"? – preguntó ella.
Amanda tomó un poco de agua de lluvia, y la bebió. Para su sorpresa, el agua que había llovido no era agua común: era gaseosa. Bebió dos veces para comprobar que lo que decía el niño era cierto.
· Alguien nos debe estar oyendo, o están usando de chivo expiatorio a este niño para atacarme. Definitivamente esto es obra de algún Stand enemigo. – pensó ella.
El niño volvió a arrodillarse en el suelo y a beber la gaseosa.
· Niño, no estamos seguros aquí. Debemos ir con la policía. – dijo ella.
· P-pero mi mamá dijo que – decía el niño entrecortado, aun con gaseosa en su boca.
· Tienes razón, soy la adulta a cargo, y debes obedecerme. Han pasado 40 minutos y tu mamá no vino, así que tarde o temprano irá a la estación de policía, y ellos te llevarán a tu casa.
· ¡Pero debo hacerle caso! – insistió el niño.
Amanda, sin decir una palabra y ya sin paciencia, tomó al niño del brazo con fuerza y comenzó a hacerlo caminar junto a ella, casi arrastrándolo por el suelo hasta que él pudo ponerse bien de pie.
Nuevamente, la tormenta se agravó. Amanda comenzó a desesperarse por no saber qué caería del cielo, y trató de apurar su paso junto al niño, hasta que sintió un pinchazo en su brazo. Al mirarlo, vio que tenía un clavo clavado en él. Pensó que había sido el niño, pero luego vio que habían caído un par de clavos más al suelo, y algunas personas de alrededor. Sin embargo, vio que ningún clavo fue a parar hacia el niño.
· La nube de la tormenta nos viene siguiendo desde el mercado. Llovieron gatos cuando el niño se sentía triste. Llovió gaseosa cuando el niño tenía sed, y ahora están lloviendo clavos a la par del enojo del niño. ¡Él es el usuario de Stand!
Ella, que tenía al niño agarrado del brazo, rápidamente lo soltó e intentó alejarse de él.
· ¡No te vayas! ¡No quiero quedarme solo! – gritó el niño.
De repente, las nubes comenzaron a bajar, rodeando el área con una neblina espesa, casi sólida, como si se tratara de una espuma muy densa. Amanda intentó atravesar la niebla, pero al intentarlo ésta comenzaba a empujarla para evitar que escapara.
Amanda volteó, y vio al niño.
· ¿Aun quieres la gaseosa? Es verdad, tenía un poco de dinero guardado. Si quieres podemos ir a comprar alguna. – dijo la chica, rascando su cabeza con vergüenza.
· Lo único que quiero es a mi mamá. – dijo el niño, con un tono muy serio.
· No puedo hacer nada para ayudarte, niño, y veo que tienes un poder bastante espeluznante.
· Por culpa de este poder que tengo, mi mamá fue capturada por ellos. – dijo el niño.
· ¿Quiénes? – preguntó Amanda.
· Lo siento mucho. Realmente me caes bien, cuidaste de mí, y también te gustan los gatitos, pero tuve que traerte hasta aquí para que te vinieran a buscar. – dijo el niño, buscando algo en su bolsillo.
· Bien, este sería un buen momento para que apareciera mi Stand y poder contraatacar el poder de este niño. – dijo Amanda.
La chica comenzó a apretar sus puños, y a hacer fuerza, pero nada ocurría. Intentó nuevamente atravesar la niebla, pero cada vez era más sólida y no pudo siquiera avanzar ni la mitad de lo que había avanzado en el primer intento.
Ella volteó, y vio que el niño estaba por sacar algo de su bolsillo, por lo que rápidamente arrojó una patada. Ella intentó darle a la mano del niño, pero sin querer la patada fue a parar a la cara de éste, tumbándolo.
El niño, que lentamente se levantó, comenzó a sollozar mientras se limpiaba la sangre de su pómulo. La tormenta encima de ambos se tornó casi negra, y comenzó a arrojar chispazos.
· Debo limpiar mi herida de inmediato, o se va a infectar. Odio los gérmenes. ¡Los odio! – dijo el niño, mientras se tocaba la raspadura en su pómulo.
· Este niño hace unos instantes bebió agua directamente desde el suelo, y ahora está intentando desinfectar una simple raspadura. Realmente me saca de quicio. – pensó Amanda.
Desde el cielo, comenzaron a caer cajas de gasas, y botellas de agua oxigenada. Amanda no podía creer el grado de irrealidad que poseía el Stand de este niño. Indie tomó una caja, y una de las botellas, y comenzó a preparar una gasa para pasársela por su herida.
· Siempre fui de lastimarme con facilidad, así que mi madre me enseñó a curarme sólo. – contó el niño.
Desde su bolsillo, Indie sacó un teléfono celular.
· No me vuelvas a interrumpir, por favor. Fuiste muy maleducada al golpearme. Los adultos no deben golpear a los niños. – dijo Indie, comenzando a marcar en el aparato.
Amanda rápidamente tomó una de las latas y se la arrojó directamente al teléfono del niño, haciendo que caiga al suelo, para que luego ella lo pisara para romperlo.
· Lo siento niño, pero me vas a decir quién te envió, y luego veremos si te presto mi teléfono para que llames. No tiene juegos, así que ya quiero que te ahorres la escena de caprichos para cuando me lo pidas. – dijo Amanda, con otra lata en su mano lista para ser arrojada.
El niño cerró sus puños con furia, y comenzó a avanzar hacia la chica. La tormenta tronó, y comenzaron a llover teléfonos celulares. Al prestar atención, Amanda notó que eran del mismo modelo que el que acabó de romper. Indie se detuvo en medio de su avance, y tomó uno de los teléfonos.
· Mi poder se llama Clouds & Cream, y puede crear copias idénticas de cualquier cosa haciéndolas llover. Las copias son idénticas al objeto original, copiando también los recuerdos o datos. – explicó el niño.
· Y veo que también de cierto modo puedes controlar las nubes. Verdaderamente impresionante, niño. – dijo Amanda.
· Las nubes sobre nosotros me persiguen a todos lados, y me obedecen, pero casi nunca me dejan elegir qué cosas copiar. Al menos me hicieron caso para no dejarte escapar.
El niño comenzó a escribir en el teléfono.
· El teléfono que rompiste fue clonado completamente. No perdí ningún contacto, ni tampoco los juegos que tenía. Me subestimaste y me maltrataste por ser un niño. Si hubieses sido buena persona me hubiera costado más traicionarte, porque nos hubiéramos hecho buenos amigos. – dijo el niño.
· ¿Quién te envió a capturarme? – preguntó Amanda.
Indie dejó de escribir inmediatamente, y empezaron a salir lágrimas de sus ojos. La tormenta comenzó de nuevo a activarse.
· Me hiciste recordar su rostro. – dijo el niño.
Desde el cielo, cayó un rayo entre ambos, que levantó una inmensa polvareda. Tanto Amanda como Indie comenzaron a toser, hasta que el polvo desapareció. En el lugar donde cayó el rayo, apareció una persona. El niño la miraba con terror.
· Es mi padre. – dijo Indie, con mucho miedo e impotencia.
· ¿Cómo? ¿Puedes clonar a las personas? – preguntó ella.
· Si, pero no pueden hablar, y a los pocos minutos se desvanecen. Pero pueden defenderme. – dijo Indie – Yo no quise hacerlo aparecer.
· Pero, es tu Stand, tu debes intentar controlarlo. – dijo Amanda.
El clon del padre de Indie permanecía quieto e inmóvil.
· Como te dije, las nubes no me dejan elegir qué copiar. Es inconsciente, y no puedo controlarlo. Hace solamente unos meses que tengo este poder, y al obtenerlo mi padre me quiso enviar a una organización junto con otros usuarios para poder "entrenar".
El niño comenzó a golpear al clon con mucho enojo, pero ni siquiera se inmutaba. Parecía ser un muñeco inerte, sin conciencia ni mente propia. Finalmente, el niño se cansó, y secó sus lágrimas.
· Él me entregó, y como me negué a ayudarlos con mis poderes, la organización se llevó a mi madre. ¡Todos los adultos apestan! ¡No quieren a nadie más que a su trabajo! ¡Mi madre era la única que me quería! Quiso evitar que papá se enterara de mi poder, pero no pudo.
El niño pegó una patada al clon de su padre por puro rencor, y luego volvió a tomar el teléfono. Amanda no sabía qué hacer.
· Niño, ¿sabes por qué me quieren capturar? No será bueno para nadie si terminas de enviar ese mensaje. – dijo Amanda, tratando de acercarse.
El clon se puso frente a Amanda, y la empujó hacia atrás. Indie seguía escribiendo.
· El mundo entero corre riesgo, Indie. Si consiguen mi poder, todo se habrá terminado. No van a devolverte a tu mamá porque no habrá lugar para que puedan vivir juntos. – agregó Amanda, hablando por arriba del hombro del clon.
El padre del niño bruscamente golpeó a Amanda en el abdomen, y luego la empujó de nuevo.
· No hables de mi madre. – dijo el niño, deteniendo su escritura para advertirle. – No me importan tus problemas, yo solamente quiero volver a ver a mamá.
El niño comenzó a escribir de nuevo, y Amanda ya no sabía qué más decirle para convencerlo de que se detenga. Sumado a esto, su Stand no aparecía. Pensó en una última estrategia.
· Ellos vendrán personalmente a buscarme, y cuando lo hagan podemos vencerlos, Indie. Luego de ganarles podremos encontrar a tu madre. Mis amigos también son usuarios de Stand, y juntos seremos imparables. Solamente deja que les avise a ellos primero, y les tenderemos una trampa. Te prometo que la encontraremos. – dijo Amanda.
Indie dejó de escribir. El clon del padre estaba a punto de volver a atacarla, pero Indie chasqueó sus dedos y el clon desapareció. La nube de la tormenta en el cielo se tornó de un gris más claro, y comenzó a llover, pero esta vez era agua normal.
El agua se empezó a acumular de forma extraña frente a ellos, hasta formar a una persona: una mujer, de cabellos rubios, y ojos de color azul profundo. El niño la observó con profunda tristeza.
· Ella… es mamá. – dijo Indie.
El niño abrazó al clon, el cual ya había tomado la consistencia de una persona normal, y luego la soltó. Secó un par de lágrimas.
· No vas a poder encontrarla, ni tú ni nadie, porque ella no está perdida. Ella fue asesinada por el líder de la organización. La mató frente a mis ojos, de un solo golpe, con su Stand que tiene esos ojos aterradores. Me da mucho miedo. – contó el niño.
· ¿Entonces por qué quieres hacer esto? No hay forma de recuperarla, Indie. – dijo Amanda.
· Si, la hay… tu poder hará que Brando sea capaz de revivirla, y traérmela de nuevo. Él me lo prometió. – dijo el niño, con cierta esperanza.
Nuevamente, Amanda no sabía qué más decirle. Sintió de nuevo que todo el peso del mundo recaía en ella.
· Por culpa de mi poder también mucha gente murió y fue lastimada, Indie. Nunca elegí esto. Tampoco soy capaz de controlar mi poder, y si pudiera hacerlo, muchas cosas hubiesen cambiado.
· Estás tratando de ser buena conmigo, ya detente. No somos parecidos. Solamente lo de los gatitos. – respondió Indie.
· Si mi poder fuese capaz de revivir a la gente, yo también hubiese revivido a mis amigos, o a mi madre. Ella también fue asesinada por gente de esa organización, pero sé que ella luchó hasta el último segundo de su vida para mantenerme a salvo, y no voy a desperdiciar su esfuerzo, y por eso estoy intentando hacer las cosas bien.
· Detente. – dijo el niño, viendo cómo cada vez más sus historias se parecían.
· La realidad es dura, y tienes que entender que una vez que alguien perdió la vida, no hay nada que se pueda hacer. No podremos traerla de regreso, pero puedes hacer que esa bondad que ella dejó en ti sea bien usada, Indie. – dijo Amanda, extendiendo su mano para que el niño la tomara.
Indie dudó unos momentos, hasta que finalmente tomó la mano de Amanda. La joven le sonríe al niño, pero luego siente una extraña sensación viniendo de su mano al igual que Indie, y ambos vieron un destello saliendo desde sus manos.
Amanda soltó al niño, y este retrocedió mientras agarraba su mano, la cual seguía brillando. La tormenta hizo caer un rayo sobre la mano del niño, y éste comenzó a gritar, para luego caer al suelo arrodillado y llorando.
· ¿Qué ocurrió? ¿Qué hiciste, Indie? – preguntó Amanda.
· ¡Me duele mucho! ¡Trae las cosas para curarme por favor! – gritó el niño.
Él dejó ver su mano, y estaba completamente quemada por el impacto del rayo. La tormenta estaba muy activa, y las nubes se iluminaban sin parar como si fuera un show de luces. Ninguno de los dos sabía qué estaba pasando.
Finalmente, un último rayo cayó a unos metros de donde ellos estaban. Al voltearse ambos, vieron que en el lugar había aparecido una persona.
· No puedo creerlo. – dijo Amanda.
Al ver con más claridad, Amanda vio que aquella persona era un clon de ella misma. Tenía la misma ropa, los mismos ojos, e incluso tenía la misma marca de estrella en su espalda.
· Usaste tu poder para copiarme. – dijo Amanda.
· ¡No lo controlo! ¡No elegí copiarte! Ya te he dicho que no controlo mi Stand.
La tormenta dejó caer dos rayos más, haciendo aparecer otros dos clones de Amanda a los costados del primero.
· Detenlo, niño. ¡Haz algo! – gritó Amanda, tomando al niño desde el cuello de su camiseta.
· ¡No lo estoy controlando! – comenzó a gritar Indie con desesperación.
En medio de su discusión, los clones de Amanda comenzaron a emanar un aura, y las marcas en sus espaldas tomaron un color más brillante parecido a un rojo vivo.
Amanda volteó, y cuando vio a los 3 clones, éstos dejaron salir algo de sus cuerpos: sus Stands. Amanda se aterrorizó, y el niño se quedó boquiabierto.
· Parece ser que también puedo copiar a las personas con sus respectivos Stands. No sabía que mi poder podía llegar hasta ese punto. – pensó Indie.
Amanda soltó al niño, y retrocedió unos pasos. Realmente estaba aterrada, y ahora se sentía más que indefensa.
· Entonces… si ya tengo almacenada a Amanda en mi lista de cosas para copiar, significa que no necesito que ella venga conmigo. Su poder puede ser extraído de cualquiera de sus clones. – terminaba de realizar Indie en su mente.
El niño, viendo que Amanda estaba completamente fuera de sí, aprovechó y comenzó a moverse lentamente por un costado, mientras enviaba las coordenadas por mensaje en su teléfono.
Los clones de Amanda comenzaron a acercarse a la chica.
El niño, al darse cuenta de que ya no necesitaba de la Amanda original, inconscientemente permitió a los clones que la matasen para deshacerse de ella.
· Si tengo que pelear hasta el final, que sea como hiciste tú, mamá. – pensó Amanda, mientras se preparaba para pelear con los clones.
El primer clon envió un golpe a Amanda, el cual le impactó en la cara. Ella devolvió el golpe con una patada que impactó en la pierna del clon, haciendo que caiga.
Por un costado, atacó el segundo clon, que con su Stand transformó el suelo en arena movediza. Mientras Amanda caía lentamente dentro de la arena, el clon le asestó un par de puñetazos.
El tercer clon comenzó a seguir al niño porque éste se sentía solo. El clon cargó al niño en sus brazos, y comenzaron a alejarse lentamente.
Amanda, al ver que el niño se estaba yendo, se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo.
· ¡Te conté cosas que nadie sabe, y te ofrecí una alternativa para que trabajemos juntos Indie! ¡No me dejes aquí! ¡No entregues esos clones! – gritó Amanda, mientras se seguía sumergiendo en la arena y era golpeada brutalmente por los dos clones.
La joven finalmente comenzó a sentirse ahogada, puesto a que la arena ya estaba tapándole la boca, y ella seguía hundiéndose. Uno de los clones le dio una patada en su cabeza, para que perdiera la conciencia y terminara de hundirse, pero -no sé si para su fortuna- seguía consciente mientras lo único que veía era la arena tapar su vista.
La arena terminó de taparle los ojos, y su cabeza desapareció de la vista de los clones, sumergiéndose completamente en la arena movediza. Para asegurarse, el clon volvió a transformar la arena en suelo sólido, sellando a Amanda completamente debajo del piso.
No se oyó ningún quejido más. Indie se sentía algo triste, pero sabía que ahora podría traer de regreso a su madre.
Los otros dos clones comenzaron a caminar en dirección hacia el niño para acompañarlo, pero de repente sintieron una especie de sismo. Al ver el suelo, observaron que comenzó a romperse, dejando grietas con una gran luz roja saliendo de ellas.
Desde las aberturas en el suelo, salieron un par de manos que tomaron de los tobillos a los dos clones. Al entrar en contacto con ellos, los clones comenzaron a ver cómo de su piel empezaban a salir burbujas y vapor, como si se estuvieran derritiendo. Finalmente, las manos salidas de la tierra dejaron fluir un impulso de energía a través de las piernas de los clones, cuyas bocas y cavidades oculares comenzaron a emitir un fuerte destello rojo.
Finalmente, los clones se transformaron en vapor absoluto. Al voltear para ver, Indie sabía que esto no era obra de su Stand, y que tampoco auguraba nada bueno.
Desde el suelo, salió bruscamente un brazo levantando un puño, el cual apoyó sobre el suelo, como intentando salir desde debajo de la tierra. Indie comenzó a notar que, por algún motivo, se estaba acercando hacia aquel brazo emergente. Al ver al suelo, el niño se dio cuenta que el piso estaba siendo succionado hacia aquel lugar, como si se tratase de la cinta de una máquina caminadora.
Indie, cargado todavía sobre los brazos del clon, comenzó a desesperarse.
· ¡Haz algo! ¡Detenlo! ¡Tú tienes un Stand poderoso! ¡Haz algo, maldito clon! – gritó Indie al clon.
El clon dejó al niño sobre el suelo, e hizo aparecer su Stand para atacar aquel brazo, pero una grieta avanzó rápidamente hacia él, y se extendió por su cuerpo, para finalmente hacerlo estallar. Indie había quedado solo.
Desde aquel vórtice en el suelo, el brazo se arrastró y dejó ver que pertenecía a Amanda, la cual estaba resurgiendo desde debajo del suelo con el poder de su Stand. Pudo sacar todo su cuerpo, y se puso de pie nuevamente. Se veía completamente enojada, llena de poder, y su Stand estaba parado a su lado, amenazante.
· Enviaste a esos clones a enterrarme viva. – dijo Amanda – Y quisiste usarlos para entregar mi poder a ese maldito de Brando.
· ¡Ay no! ¡Aléjate! – gritó el niño.
Indie intentó correr lejos de Amanda, pero el suelo seguía arrastrándolo en dirección hacia ella. Finalmente, luego de intentar escapar con todas sus fuerzas, el niño tropezó y fue llevado frente a la joven.
La chica lo observó desde arriba.
· No tienes la culpa de todo esto, Indie. Tu no elegiste esto, y yo tampoco, y cada uno tiene un motivo diferente por el cuál pelear.
El niño se levantó, y Amanda seguía mirándolo fijamente.
· Sé que realmente quieres recuperar a tu madre, pero si te dejo ir con Brando todo estará perdido.
· ¡Por favor! ¡Lo prometo! ¡No voy a avisarle a nadie sobre ti! ¡No me lastimes! – gritó el niño entre lágrimas.
· Aprenderé a usar este poder, y veré si puedo hacer regresar a tu madre, Indie.
· No lo entiendes. Ellos tienen el cuerpo de mamá, y sin él no puedes regresarla. Necesito hacerles caso, o se enfadarán y lo destruirán. – dijo el niño, cada vez llorando más.
Entre medio de su llanto, Amanda notó que una sombra estaba cubriendo el lugar, y que cada vez era más grande. Al ver hacia arriba, vio cómo se aproximaba un camión que había sido arrojado desde la nube de Clouds & Cream.
Amanda abrió los ojos con una gran sorpresa, y solamente un segundo para reaccionar.
-¡¡¡HEEEEEEELLRAISER!!! – gritó Amanda, haciendo que su Stand lance una ráfaga de golpes al camión.
Antes de que el vehículo los aplastara, fue transformado en polvo brillante por el poder del Stand de Amanda.
· Elegí nombrar a mi Stand "Hellraiser", y creo que su poder es transformar las cosas a mi voluntad. Veo que es una especie de contraparte de tu Stand, siendo que eliges crear las cosas.
· ¡Yo no elegí que cayera un camión! ¡Ya te dije que es un Stand inconsciente! ¡Perdón, perdón, perdón! – dijo el niño llorando con mucha culpa.
· No he dicho que fuera tu culpa, pero inconscientemente sabes que no quieres cooperar conmigo, y que no quieres seguirme. Quieres entregarme al enemigo.
· ¡Fue Brando! ¡Él me hizo beber esa agua roja! Yo no quise tener este poder, fui obligado a conseguirlo para pelear. – dijo el niño, desesperado.
· ¿Dijiste… agua roja? – dijo Amanda, entrecortada.
De repente, su Stand volvió bruscamente a su cuerpo, y ella comenzó a agarrarse la cabeza. Un fuerte dolor apareció en su marca en forma de estrella, y empezó a tener visiones.
Se vio sumergida dentro de un lago con agua roja, y cuando intenta sacar su mano fuera del agua, en su mano tiene agarrada una flecha.
Amanda comenzó a gritar, y cayó de rodillas al suelo. Indie, al ver que Amanda estaba teniendo este ataque, aprovechó y comenzó a correr de nuevo.
Ella vio cómo alguien le arrebataba la flecha, y acto seguido hubo un gran destello. Vio todo el mundo teñido de rojo, y ve a su amiga Jessica muerta a sus pies. Frente a ella, había una persona con un aura oscura levantando la flecha. La persona volteó, y con sus ojos rojos penetró la mirada de Amanda.
La visión terminó. Amanda supo que un futuro terrible estaba viniendo.
La chica estaba arrodillada en el suelo del parque, completamente debilitada.
· No puede ser... ese no puede ser el futuro. ¿Qué significa el agua roja? – se preguntó Amanda a sí misma.
Amanda, al levantar a vista, vio al niño en la lejanía, escapando.
· No puedo permitirlo. Ya no más. – dijo Amanda.
Amanda comenzó a emitir de nuevo su aura roja. Sus ojos comenzaron a brillar con el mismo color, y Hellraiser apareció por detrás de ella. El Stand tomó el suelo como si fuese una alfombra, y lo tiró con fuerza hacia él. A los pocos segundos, se vio cómo Indie salía despedido por los aires.
El niño comenzó a respirar con desesperación. Estaba frente a los ojos de Hellraiser, como si el Stand fuese un juez de almas.
· ¡Te juro que no hice nada! ¡Estaba yendo por ayuda! ¡Pensé que estabas teniendo un ataque y quise ir a buscar un médico! – gritó el niño, excusándose, pero no veía ningún cambio en Amanda.
· Ya no más. – dijo Amanda.
Hellraiser apoyó su dedo índice sobre la frente del niño, y comenzaron a expandirse grietas desde allí hacia todo su cuerpo. Indie observó a Amanda con una mirada perdida.
· Lo siento tanto, mamá…– dijo Indie por lo bajo.
Luego de terminar su frase, el cuerpo entero de Indie se transformó en un gran conjunto de mariposas que rápidamente salieron volando en dirección al cielo, el cual lentamente se comenzaba a despejar, mientras la nube del Stand de Indie iba desapareciendo.
Hellraiser volvió al cuerpo de Amanda, y ella cayó rendida al suelo, lamentándose por la acción que acababa de cometer. En el fondo, ella sabía que había hecho lo correcto.
En el suelo, mientras secaba sus lágrimas, Amanda encontró el teléfono que Indie tenía guardado, y lo tomó para revisarlo. Al desbloquearlo, observó que tenía una notificación:
MENSAJE ENVIADO CORRECTAMENTE.
Al ver qué mensaje había sido enviado, Amanda leyó que el mensaje en cuestión era para confirmar que ella se encontraba en aquel parque.
Brando ya había recibido la localización de Amanda.
