Los Personajes de "Ranma ½ son propiedad de Rumiko Takahashi"
Después de ti, después de todo
Capitulo (12)
De la casualidad, de los deseos y los problemas
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R.S
Como lo había prometido, ese día la pasaría con Liang, no más excusas, no más promesa rotas, pasaría el mejor día con su compañía, divirtiéndome con él, cumpliría todo lo que me pidiera, jugar, correr, caminar y hasta nadar si él así lo requería, ya había defraudado mucho a mi pequeño y tenía que enmendar mis errores de alguna manera.
A partir de hoy retomaría mi papel como padre, no solo como el perfecto proveedor económico, si no el ser que este ahí para mi pequeño, el hombre que pueda llegar a ser un ejemplo a seguir, nunca es tarde para recapacitar, fue triste darme cuenta, pero pude entenderlo al reflejarme en sus pequeños ojos afligidos.
Yo había desempeñado un pésimo papel con mi hijo, inconscientemente descargué mi ira, mi frustración en un ser inocente, tal vez nunca hubo un regaño, ni mucho menos un grito, pero mi indiferencia lo estaba matando, Liang no tenía la culpa de los errores de mi juventud, mi hijo no pidió nacer en un matrimonio disfuncional, donde cada día yo buscaba hacer sufrir a su madre a manera de venganza.
Mi pequeño no era feliz y eso me caló en el alma, Liang llevaba mi sangre era un Saotome y yo me comportaba como el ser más estúpido y ruin del mundo, me sentí fatal al escucharlo narrarme las historias de los pequeños Tendo, él ansiaba sentirse querido y atendido, por eso hoy me hago la promesa a mí mismo, de ser mejor padre cada día con él.
A pesar de haber dormido unas cuantas horas, lo hice de una manera tan profunda que no me costó salir de la cama, mire el reloj ubicado en la mesita de noche, marcaba las 8:45, era buena hora para iniciar un buen día padre e hijo, así que entré al baño y tomé una ducha con agua tibia, la cual fue una delicia.
Terminé solo con una toalla en mi cuerpo, para escoger unos Jeans, playera rojo oscuro y mi chamarra negra con deportivas del mimo color, en unos quince minutos ya estaba listo, ahora solo faltaba el protagonista de este día.
Deje atrás mi habitación para ir a tocar la puerta de mi pequeño hijo, pero no tuve respuesta, después de varios intentos abrí la puerta lentamente, para observar el interior de la alcoba pero no había nadie, la cama estaba perfectamente tendida, no parecía haber señales de Liang por ningún lado.
No me preocupe, lo conocía y podría estar desayunando en el comedor o simplemente en el cuarto de televisión. Pero me lleve una grata sorpresa al bajar las escaleras, en una de las sillas del recibidor me esperaba con una enorme sonrisa, aseado y vestido de manera formal pero cómoda.
-Por fin bajas papá, temía que fueras a despertar después de mediodía…- habló mirando el reloj de Spiderman en su muñeca, lo miré con una ceja arqueada ¿desde cuándo niños de su edad son sarcásticos?- Debemos irnos antes que mamá se dé cuenta y quiera ir con nosotros-
Sonreí ampliamente ante la ocurrencia de Liang, pero él tenía razón, teníamos que salir lo más rápido posible antes de que Xiampu se le ocurriera colarse con nosotros, arruinando el paseo de ambos.
- ¿Desde qué hora estas despierto? - pregunté tomando su mochila para ver dentro de ella.
- Estoy despierto desde las seis, no pude dormir de la emoción- Respondió tratando de quitarme la mochila de mis manos.
-¿Una cámara…? No necesitas llevar algo así Liang -
-¡Claro que sí! quiero tomar muchas fotografías de nuestro día, para mi Álbum… ¡Papá! ¡Tenemos que darnos prisa! ¡Regrésame la mochila!- Liang me ordenó que regresara su pequeña mochila azul, mientras yo alzaba sobre el nivel de mis hombros sus pertenencias, esperaba que usara alguna técnica o movimiento que yo a su edad ya dominaba a la perfección, pero nada. Definitivamente mi hijo era muy diferente a mí, a su edad yo habría hecho algo más que saltar.
Me di por vencido y terminé regresando la mochila que pronto colocó en su espalda
-Muero de hambre… ¿tú, no? – aquello salió de mis labios en un tono resignado, camine hacia el auto tomando las llaves para quitar la alarma, y así pudiera entrar rápidamente al auto. Liang corrió entusiasmado y se acomodó en el asiento del copiloto, me coloqué en el volante observando fascinado las expresiones de mi hijo - Quisiera un enorme plato de ramen… ¿Qué te parece?-
-Sii, mis tripas lloran por comida – se quejó mirando su pancita.
-No creo que sean las tripas, lo más probable es que sean las lombrices exigiéndote comida–Liang me miró con ojos abiertos algo asustado, la idea de tener lombrices en su estómago no le agradó, se miró de nuevo su pequeño cuerpo, tratando de cubrirlo con las manos.
-¡No puedo tener lombrices! En el colegio la enfermera nos dio medicina para eso, estaba tan mala, que los pobres bichos se murieron…- reí a más no poder, la cara de Liang fue totalmente cómica digna para fotografiarse.
-Es posible… yo nunca tomé nada de eso… había veces que no comía en días y creo que eso las mató, murieron de inanición – recordé cuando tenía un poco más de su edad, en esos viajes de entrenamiento duramos casi tres días sin probar alimento y todo porque mi padre perdió lo poco que teníamos, gracias a mí, encontramos un pequeño lago y pesqué unas cuantas carpas, devoré como seis piezas de pescado esa tarde, esos recuerdos eran tan vividos en mi mente que no podía evitar compararlos con las comodidades que ahora tengo.
Puse en marcha el auto, estaba a punto de salir del garaje, cuando mis ojos distinguieron la silueta de Xiampu en la puerta, estaba parada de manera arrogante, tratando de pedir explicaciones.
-¡Ranma! ¡Liang! ¿A dónde van?- maldije por lo bajo y Liang exclamó un "oh no, estamos en problemas" detuve el auto quedando a medio salir.
Con la gracia y habilidad que le caracteriza por ser una guerrera Amazona, en un abrir y cerrar de ojos llegó hasta mi ventanilla. Se cruzó de brazos y nos miró como si estuviéramos apunto de hacer un crimen.
-¡Que maneras de salir de casa, son esas! Lo puedo creer de tu padre Liang ¿pero de ti?- rápidamente el niño bajó la mirada apenado.
-Deja de decir bobadas Xiampu, solo iremos a dar un paseo – saqué mis gafas de sol, colocándomelas, restándole interés a la conversación – si nos permites, se nos hace algo tarde…
-Entonces los acompaño…- Xiampu se giró para llegar a la puerta del copiloto, en ese momento Liang dirigió su vista hacia mí de manera suplicante, y entendí de inmediato su suplica, mi hijo no quería que ella nos acompañara – Hijo anda baja y usa el asiento de atrás, para yo poder ir al lado de tu padre.
-Xiampu, eso no se va a poder –
-¿Por qué no? Yo también quisiera a acompañarlos-
-Lo sé, pero este día es solamente para los dos, tenemos un itinerario exclusivamente de padre e hijo, ya habrá una salida en que te nos puedas unir, lo siento, pero hoy no será-
Azotó la puerta con fuerza, alejándose muy molesta del auto, le dirigió un gesto desagradable a Liang tratando de mostrar lo enojada que se encontraba con el niño, este se hundió más en el asiento, evitando su mirada.
- De acuerdo, los dejo que tengan su día, espero que se la pasen de maravilla- camino con grandes zancadas al interior de la casa, dando un segundo portazo.
No me asombre de aquella escena, pues ya esperaba que esta decisión saliera contraproducente para ella, cosa que no me importó en lo más mínimo, una pelea más, una pelea menos me daba igual.
- Mamá se molestó conmigo… pero es que si nos acompaña, ustedes se pondrán a pelear como la vez del parque de carreras- la voz de mi hijo, se escuchaba algo agobiada.
El niño recordaba ese día como un total caos y no estaba lejos de la realidad, en esa ocasión Xiampu estaba empecinada en llamar a la prensa para hacernos una sesión fotográfica y entrevistas, aparentando ser la familia perfecta, en una salida armoniosa. Me negué rotundamente ante la estúpida idea, yo simplemente quería pasar una tarde divertida junto a Liang, pero para su mala suerte eso no paso, todo aquello se nos salió de control.
-Lo se hijo, pero tu madre lo entenderá, ya verás… - acaricie sus oscuros cabellos despeinándolo un poco, de esa manera se parecía más a mí – ¿qué te parece si de regreso le traemos un poco de helado? Con ese detalle se pondrá feliz.
-Si… ¡De fresas y moras!, ese es su favorito… - dijo emocionado - ¿crees que otro día, podremos ir los tres de paseo? un día de campo quizá.
-Tal vez… si te portas bien, claro…- le acondicione, un día los tres no sería el fin del mundo, tenía que hacerlo por él. – Dejemos la plática y pongamos en marcha el auto, que nos espera un fabuloso día-
Las horas pasaron volando, pasamos buena parte de la mañana en el restaurante favorito de Liang, era un lugar decorado con la temática de los superhéroes de Marvel, posé frente a la cámara de Liang, actuando de manera exagerada las posturas de las estatuas de cera de la exhibición, me hizo comprarle pijamas de todos los personajes junto con el martillo de Thor.
Todo sería fantástico mientras no me golpeara con aquel artefacto, aún tengo cierta aversión a los mazos, reí internamente por aquel pensamiento bobo.
Después de casi tres horas de superhéroes, nuestra segunda parada fue el parque de diversiones, donde los juegos mecánicos serian nuestra distracción, estuvimos pasando de un juego a otro, hasta que lamentablemente fui reconocido por unos fans, estuve retenido por aproximadamente unos cuarenta minutos firmando autógrafos y tomándome fotografías con las personas a mi alrededor, a Liang no le agradaba mucho la situación, muchos creerían que para el hijo de un famoso artista marcial, campeón tres veces seguidas sería algo bueno y divertido, pero para mi pequeño era todo lo contrario.
Era tan molesto para él, que lo comparaba con comer vegetales en el desayuno, Liang prefería mantener la distancia en todo este mundo, no le agradaba la atención brindada por la prensa, ni mucho menos los chismes de la farándula, la única que le sacaba provecho a todo ese escándalo era Xiampu, ella amaba tener que ir a los eventos y ruedas de prensa, tratando de acaparar todas las miradas, quería ser el centro de atención de todos, con aquellos exóticos y entallados vestidos.
Ante la incomodidad de mi pequeño tuvimos que abandonar el parque de diversiones.
Decidí llevarlo al acuario y al museo de ciencia, no eran lugares muy divertidos para mí, pero un día antes me lo había mencionado muy entusiasmado por conocerlos. El tiempo pasaba rápido y en un parpadeo ya eran las seis de la tarde, a pesar del inconveniente del parque, Liang había tenido un increíble momento.
Mi pequeño expresó en más de una ocasión lo feliz que se encontraba, me sentí muy bien al respecto y me recrimine mentalmente por no hacerlo más seguido.
-¿Qué te parece un enorme helado para terminar el día? – le pregunté, a pesar que el clima era frio, siempre era un buen momento para comer un enorme helado de chocolate, bañado en confitería, justo como me gustaba cuando era un adolescente.
-¡Me parece genial! ¡Yo quiero uno enorme, con muchas chispitas de colores...!-
-¡Igual yo!- secundé la idea de mi hijo emocionado, por mi mente cruzaron aquellos helados que comía, cuando me transformaba en Ranko, sonreí con nostalgia, fueron buenos momentos, siempre en compañía de… no pude evitar suspirar, de nuevo llegaba ella a mi mente, sus rasgos tan inocentes e infantiles de la adolescencia, recordé lo vergonzoso que era para mí ser visto comiendo los postres de las chicas, ese pensamiento machista lo dejé de lado, ahora no me importaba si me veían tal cual comiendo ese tipo de helados.
Llegue al local, aparcando el auto justo en la parte delantera del ventanal principal, Liang se quitó el cinturón rápidamente y bajó de manera desesperada del auto, tanta era su prisa por llegar al interior de la heladería, que no me esperó, teniendo yo, que correr para poder alcanzarlo, abrió bruscamente la puerta haciendo que la persona que salía del local chocara con mi pecho.
- Oh perdón, disculpe no fue mí…- como si fuera obra de dios, ella apareció frente a mi… sabía que el destino quería decirme algo, lo sentía en mi corazón o tal vez sería la suerte que me sonreía de nuevo, pero el verla precisamente ahí fue tan grande mi alegría, este día sí que había sido perfecto, mi corazón quería salirse de su cavidad, latía tan fuerte que me dolía el pecho, todo este tiempo llorando a escondidas su ausencia, llorando su abandonó, llorando este amor que en vez de ir olvidando o desapareciendo, cada vez se hacía más grande, estoy completamente seguro que en ese momento cuando estábamos frente a frente, deje de respirar, creía que si hacia el más mínimo movimiento aquella hermosa visión desaparecía como tantas veces ocurrió en mis sueños.
En ese instante quería abalanzarme hacia ella, abrazarla, decirle que a pesar del tiempo y la distancia seguía enamorado como un completo idiota de ella, necesitaba sentir de nuevo su dulce aroma inundar mi olfato, tenía tantas ideas en mi mente para este encuentro, pero sus ojos me paralizaron, ya podía ver mi cara de impresión congelada con la más boba sonrisa de un chiquillo enamorado, abrí mis labios para gritarle lo necesitado que estoy de ella, pero lo único que pude emitir fue un anhelante suspiro seguido de su nombre.
-Akane…- disfrute como cada centímetro de su cuerpo se tensaba, al escucharme, al fijar su preciosa mirada en la mía, rápidamente un rubor infantil tan característico de ella apareció en sus mejillas, lo amé al instante.
"Maldición" me repetí en mi mente, la amo, la amo tanto, que todos aquellos años sin ella fueron una agonía, no existía día en que no la recordara, siempre estaba en mis pensamientos, en mi cabeza todo ese tiempo giraban "los hubiera" "por qué." Pero ahora el destino la ponía frente a mis ojos una vez más.
Mis instintos me pedían a gritos tomarla del rostro y besarla, borrar todo rastro de cualquiera que allá profanado esos labios, que siempre fueron míos, saborear lo dulce y la suavidad de su boca, quería experimentar de nuevo el revoloteo de las mariposas en mi estómago cada que la tocaba, cada que estaba cerca de su pequeño y hermoso cuerpo.
Gracias al cielo de súbito recordé que no iba solo, detuve todo tipo de impulso aunque mis manos y mi cuerpo dolieran por la necesidad de rozar su tersa y cálida piel, no sé cuánto tiempo pasó, pero decidí enfocarme en otra cosa antes de que mis instintos salieran a flote, empuñe con fuerza mis manos a los costados de mi cuerpo, tratando que el dolor que causaban mis uñas enterrándose en las palmas de mis manos, me trajeran de nuevo al mundo real.
Miré que en su mano llevaba un vaso térmico, del cual había derramado un poco de líquido caliente en su ropa
- Akane, lo siento eh tirado tu bebida en ti, espero no te hayas quemado mucho… Vamos dentro a limpiarla
Akane tenía la mirada en la prenda mojada, mascullo un Damn it al ver como la bebida quemaba parte de su pecho. Frunció el ceño y me miro de esa manera tan desafiante y cargada de sentimientos, ese gesto, el chistoso y adorable mohín que hacia al molestarse, el cual siempre fue culpable de que yo la quisiera hacerla enojar, internamente agradecí por ello, después de tanto tiempo, me sentí como si tuviera dieciséis años de nuevo, ahora esperaba que me diera con algo, una bofetada, empujón, un puñetazo y si era posible yo mismo le daría el mazo de Liang, para que me diera con él, solo para recordar viejo tiempos, para sentir de nuevo su atención en mí.
-¡Maldición!… traspaso la tela- la escuche decir mientras se encorvaba y separa la prenda de su piel, ¡vaya encuentro! a buena hora se me ocurre tirarle encima una bebida caliente, yo y mi maldita suerte, solo con ella me pasa, cuando quiero que todo sea perfecto, simplemente lo arruino.
-¡Papá! ¡Ten más cuidado!- dijo Liang "regañándome"- ahora tendrás que pagarle su café… y todo por estar distraído papá- lo miré arqueando una ceja, ya hablaría más tarde con él, acerca de salir así del auto.
-¡De verdad lo siento Akane!... Liang salió deprisa del auto y yo iba tras de él, abrí la puerta muy rápido… fue mi culpa – Trate de disculparme, hablaba como loco en realidad lo único que quería, era que sus ojos de nuevo se posaran en mí, pero tan rápido como todo paso, una de las chicas que mesereaba trajo un paño para "secar" su ropa, era obvio que eso no resultaría, tendría que cambiarse de prenda y revisar que no tuviera alguna quemadura.
-Seguro que si…- hablo en voz baja, apretando los dientes, aún seguía esa Akane tan desconfiada y malhumorada dentro ella.
-Señorita Akane, disculpe a mi papá, hay ocasiones que tiene ese tipo de accidentes- miré de nuevo a Liang incrédulo, ¡claro que yo nunca tenía ese tipos de accidentes!
-¡Eso no es cierto!- afirmé – ¡Liang… no es bueno decir mentiras!-
- No se preocupen, fue solo un accidente, pudo haberle pasado a cualquiera…- trató de reconfortar a Liang, sonriéndole cálidamente, como solo ella sabía hacerlo, ese simple acto podía bajar las defensas de cualquiera, traspasando hasta la más fuerte coraza, pude sentir como me sonroje al verla sonreír, de inmediato observe a mi hijo, esperando que no se percatara de mi inmaduro gesto, pues me percate que aunque estuviera en las nubes, mi cuerpo no lo estaba.
Liang observaba embobado a Akane mientras ella se dirigía a él, con aquel cálido gesto en su rostro, mi hijo rápidamente agacho la mirada totalmente sonrojado, me sorprendí ante su acción, ya era la segunda vez que lo hacía con ella.
Muchas veces observe como mi marimacho derretía a los hombres con ese gesto, pero verlo reflejado en mi hijo a su corta edad era impresionante, parece que el poder de Akane no tenía limites, ella tenía ese efecto en el sexo opuesto.
- Y dime pequeño… ¿vienes por un helado?
-¡Sii! –Contesto de manera eufórica, pasando a segundo término su sonrojo -a mi papá y a mí nos encanta comer helado... ¿y a usted también le gustan?
Akane asintió muy sonriente olvidando por un momento la humedad de la prenda
-Los adoro… mi favorito es el de chocolate con muchas chispitas de colores en encima y con una cereza al final – veía aquella escena tan surrealista, que me era fascinante, Liang no era un niño muy abierto, él prefería estar apartador y pasar desapercibido, no le gustaba ser el centro de atención. Con muy pocas personas lograba abrirse, lo hacía con mi madre y Kumiko que prácticamente lo cuida, ahora lo veía interactuar tan fácilmente con Akane.
-¡Que coincidencia! ¡También es el de mi papá! - Salí de mi ensoñación cuando hablaron de mí, mi burbuja reventó y yo regresé a tierra - ¿Verdad papá?
-Lo siento hijo… ¿qué decías?
-Olvídalo… lo siento señorita Akane, no sé qué pasa con el últimamente – se inclinaba un poco más a ella, para poder hablarle con complicidad, como si se conocieran de años. Esto a Akane le causó tanta gracia que la hizo reír, una pequeña carcajada cantarina salió de sus labios – oiga señorita Akane…. no veo a Mia-chan por ningún lado… ¿esta ella aquí? – y yo por instinto, me tense un poco ante el cuestionamiento de mi hijo, estaba tan absorto en su presencia, tan fascinado con su belleza, todo mi mundo en ese momento giraba alrededor de ella, que jamás me puse a pensar en los demás.
- No, no lo está… ella esta patinando con sus primos no muy lejos de aquí - agradecí en mi mente a Kamisama por esa poca información, si la pequeña no estaba presente, lo más lógico era que el maldito pato cegatón tampoco estuviese.
- ¡Patinar papá! ¡Nos falta ir a patinar! – Y Akane volvió a reír divertida – eso apuntalo para el próximo domingo… por cierto, Mia-chan está invitada a ir ¡también los gemelos! Yo me divierto mucho con ellos…-
-Apuesto que si pequeño… y por la invitación a patinar con Mia-chan muchas gracias, yo sé que a ella le gustara mucho la idea – contestó la invitación de mi hijo agradecida, mientras acariciaba el cabello de Liang.
-Bueno me retiro. Ya es tarde y mi niña no tarda en estar en casa, disfruta mucho por mi ese enorme helado de chocolate – era mi oportunidad, tenía que aprovecharla y no dejarla ir, era ahora o nunca, no perdería nada, a final de cuentas en la guerra y en el amor todo se vale.
-¡Espera! ¿Tienes en que irte? – pregunté totalmente esperanzado, en una respuesta que me diera la oportunidad de pasar más tiempo con ella, no me importaba que solo fueran unos cuantos minutos más, y que simplemente en silencio disfrutara de su presencia en el auto, necesitaba tenerla cerca, solo quería observarla con discreción, solo para mi unos cuantos minutos, admirar lo hermosa que era, y como los años la habían convertido en la más hermosa mujer, sinceramente lo único que buscaba era sentir su mirada en mi otra vez.
-No… camine hasta aquí - dijo simplemente, restándole importancia al asunto, debo de admitir que me dolió el ver la manera en que me observó, esa mirada la vi decenas de veces, era una mirada amable, cordial como cuando se dirigía hacia Ryoga, tensé mi cuerpo al recordar ese gesto y su seca respuesta, mi corazón anhelaba buscar algo dentro de ella que me diera alguna mínima esperanza.
-Podemos llevarte, el clima está enfriando y tu estas con la ropa húmeda por mi culpa, además tienes que checar si tienes alguna quemadura - esperaba que toda mi explicación sirviera y ella aceptara, la vi pensar por unos segundos, yo solo repetía en mi mente… por favor... por favor… por favor… kami ayúdame.
-No es necesario de verdad, si tuviera una quemadura, no estuviera aquí tan tranquilamente. Gracias… además no esta tan lejos del Dojo…- miró su reloj y comenzó a caminar a la salida- ¡huy! Ya es muy tarde, tengo que irme… Liang yo le digo a Mia de tu invitación, ok… adiós pequeño, adiós Ranma -sin tiempo a dejarme decir alguna palabra salió deprisa del local, dejándome con un enorme hueco en el estómago, ¿en realidad me olvido? ¿Dejó de amarme? Esas preguntas rondaban por mi mente agobiándome, matándome lentamente, mientras yo seguía observando su camino, de manera anhelante, rogando a todos los Dioses por tenerla de nuevo.
- Papá tienes que ser más cuidadoso, no puedes ir derramando las bebidas calientas a las personas y más si son tan bonitas como la mamá de Mia-chan-
-¿Cómo?- miré a mi lado pero él ya estaba haciendo su orden- ¡hey niño! ¿Qué quieres decir con eso?
-Nada papá, olvídalo mejor disfrutemos nuestros helados de chocolate… señorita el mío con una cereza por favor- lo observé con ojos entrecerrados al parecer Akane había causado cierta simpatía en Liang y eso no terminaba de sorprenderme.
Después de terminar los helados, era tiempo de regresar a casa, dirigí mi vista a el reloj de mi muñeca y calcule el tiempo que le debió haber tomado a Akane en llegar al Dojo, si los cálculos no me fallaban ella debió llegar hace aproximadamente unos quince minutos.
Pagué la cuenta y nos dirigimos a la salida, aun en mi mente seguían retumbando las mismas preguntas, trataba de buscar una pequeña señal en nuestro encuentro, percibía levemente en mi ropa su aroma, caminaba distraído disfrutando de esas pequeñas sensaciones de un loco adolescente enamorado.
El frio del exterior choco en mi rostro trayéndome de vuelta al mundo real, la temperatura era bastante baja, pero no tanto como para que iniciara una nevada, el pronóstico tenía días anunciando que pronto nevaría, cosa que no ocurría.
-Papá… ¿Cuándo eras joven tuviste muchas novias? –Ese comentario me hizo fijar la vista en mi hijo- ¡¿Qué?! Es solo una pregunta… -parece que mis ojos podían revelar más de lo que quisiera.
-¡Sé que es una pregunta! Pero mi duda es, por que te interesa eso –
-Quiero saberlo – Como dije Liang era muy diferente a otros niños, aquí otra prueba de ello.
-Pues… -de pronto con fastidio las caras de mis autoproclamadas prometidas cruzaron mi mente, pero hubo un rostro que se instaló haciéndome suspirar, esos ojos castaños y piel blanca siempre estaban presentes en mis pensamientos, también llegaron a mi mente las chicas con las que tuve un desliz de una noche, que siendo sincero, ni siquiera recordaba sus nombres o tenía algún recuerdo físico de ellas, solo estuve con mujeres por satisfacer mis necesidades, con las cuales solo estuve por frustración, por enojo, por embriagarme queriendo olvidar o llenar el vacío que dejo cierta persona.
Después de haber tenido esos cuerpos noche tras noche siempre ocurría lo mismo, la sensación de melancolía, soledad y rabia me inundaban, el recuerdo de Akane llegaba con más fuerza a mí afligido corazón, siempre era lo mismo, ninguna de ellas se parecía a mi marimacho. Me había convertido en un patán tratando de olvidarla, perdí el rumbo de mi vida, mis convicciones, incluso mis metas, todos aquellos planes a futuro, ahora se veían difusos, y lo peor en el transcurso fui lastimando a la persona que más quiero en este mundo, que era Liang mi hijo.
-¿Papá?- la voz de mi pequeño me saco me saco de mi mundo de pensamientos.
- No, no tuve muchas… de echo solo tuve una y tú la conoces… - dije sin pensar mucho en las consecuencias de mis palabras, mientras recordaba ciertos momentos que tuve con mi gran amor, la única prometida para mí, la única mujer que hizo girar mi mundo de manera adecuada, recordé los bellos momentos vividos a su lado, lo agradable que era despertar a lado de la mujer que amas, despertar con un cálido beso en las mañanas.
-¡Ya se! – Contestó de manera sonriente mi pequeño -¡¿Es mamá verdad?!- suspire algo agobiado por su inocente respuesta, no podía decirle que su madre jamás fue mi novia, ni siquiera podía contemplarla como una amiga, con solo recordarla me ponía de mal humor, pero que podía responderle a mi hijo, ya bastante mal le hacía ver las constantes discusiones.
- Si hijo… era tu madre -su rostro se ilumino al escuchar mi mentira, regresó su vista a la ventanilla, pero seguía con una sonrisa de oreja a oreja. También regrese mi vista a la carretera.
- Y…. ¿a qué edad puedo tener novia? –eso sí que me desconcertó, ¿novias? ¿Él está hablando de novias? ¡Apenas está comenzando a escribir los Kanjis y ahora quiere saber cuándo puede tener novias!
-¿Qué pregunta es esa hijo?... estas muy chico para eso-
-Es que… hay alguien que me gusta papá -escuché a mi hijo decir que alguien le gustaba y me descolocó un poco, pero después me causó algo de gracia y no pude evitar mostrar una sonrisa.
-Así que era por eso eh… ¿te gusta una niña de tu salón?- le pregunté directo pues aquella escena me parecía bastante graciosa y el negó con un movimiento de cabeza– ¿es de otro salón? – negó de nuevo- ¡de tu clases de Kempo!
-¡No! No es de la escuela y ni del Dojo papá… -
-No entiendo hijo…- hable sin entender – bueno eso no importa, tú no tienes edad de estar pensando en esas cosas, el tener novia es… complicado.
-¿Como las matemáticas?- me preguntó y yo solté a reír.
-¡Mucho más complicado que eso!... lo único que puedo decirte es que seas un buen niño con ella, ten paciencia… ya podrás tener novia cuando estés grande.
-Lo intentare… pero creo que será muy difícil- el semblante de Liang cambio un poco, se concentró en mirar por la ventanilla hasta llegar a casa, bajó del auto y tan rápido como pudo entro a la casa.
No lo detuve, deje que entrara después de todo él tenía prisa en entrar a su hogar, mientras yo me tomé mi tiempo en salir del auto, necesitaba volver a mi martirio. Respire profundo tratando de convencer a mi cuerpo y mi mente que tenían que volver a la rutina, a mi espantosa vida de señor de la casa, el marido ejemplar, soportar estar con el ser que arrebató mi felicidad, me detuve en la puerta un momento más, en verdad esto era cansado y triste.
Pase al interior de aquella casa la cual debería de llamar mi hogar pff… ni yo podía creerme eso, levanté la vista hacia la estancia y lo primero que veo es a la maldita momia junto a su nieta Xiampu, había reunión de brujas el día de hoy y no fue avisado.
-Buenas noche querido yerno… -repudiaba su voz, su presencia, las observé sentadas junto a la chimenea, Liang se acercaba a ellas mientras la tatarabuela le entregaba un regalo.
-Buenas… -mi rostro era de lo más osco e incómodo, hablé entre dientes.
-¡Qué bueno que ya están aquí! -dijo emocionada Xiampu- le pediré a Kumiko que sirva la cena... ¡te va a encantar amor! -y como si fuéramos un matrimonio perfecto, se acercó a mí y besó mi mejilla cariñosamente para desaparecer en la cocina, quise limpiarme con la mano, pero no tenía por qué armar una escena dramática frente a la visita, el asco inundaba mis sentidos.
Miré como la abuela le daba unos regalos a Liang, pero este no estaba muy interesado en ellos, los viejos artefactos chinos nunca serian un regalo de interés para un niño como él.
-Gracias abuela… -la cara de Liang era algo forzada tratando de ser amable – es… algo muy bonito-
-¡Sabía que te gustaría! Este cinturón está hecho con escamas de auténtico Dragón chino que vivió hace más de 1000 años…-
-Si, si, si abuela lo pondré en su caja y estará en un lugar muy seguro… gracias, pero si me disculpas ya es tarde y tengo que dormir, mañana hay clases… adiós- me reí encantado ante tal escena, me recargue en el marco de la puerta cruzado de brazos, con una sonrisa en el rostro, no podía con tremenda burla – ¡adiós papá! ¡Este día fue Genial!
-Adiós hijo… -lo vi subir las escaleras muy contento.
Una vez con Liang fuera de mi alcance visual, fije mi vista a la anciana sentada en el sillón principal -y… ¿por cuánto tiempo la tendremos de visita? ¿Cuándo se va?
-Veo que no te agrada verme… -era obvia la respuesta.
-¿Usted qué cree...? cuando usted hace acto de presencia siempre es para lo mismo –
-En efecto, estoy aquí por lo mismo… -habló mientras tomaba la taza de Té, para dar un pequeño sorbo -espero que entiendas y aceptes lo que te pido.
-¡Jamás! Sabe muy bien que está perdiendo el tiempo aquí, no dejare que se lleve a Liang a china…. -le advertí.
-Yerno… no vine a discutir contigo, ya hemos discutido por muchos años y yo ya estoy cansada de esto, vengo de forma pacífica… estoy aquí para arreglarlo de manera civilizada- bufe con sorna, a esa vieja momia no le creía ni los buenos días, mucho menos le creía su son de paz – Yerno… como sabrás, tengo un cargo importante dentro de la tribu…-
-Lo sé y eso es algo que a mí, no me importa-
-¡Pues debería!- dijo ahora subiendo su tono de voz- el concejo de la tribu ha sido muy agradecido con ustedes al dejarlos permanecer aquí y no en china y…-
-¡Ellos deberían estar agradecidos conmigo!- le grité no pudiendo moderar mi tono de voz, ahora estaba muy cabreado – si no fuera por la muy buena cantidad de dinero que reciben de mí, no vivirían tan cómodamente, ahora resulta que les tengo que agradecer que no me molesten, patrañas, ese soborno… no… no… perdón "DONACION" sirve para callarles la boca, son igual de corruptas y convenencieras todas las Amazonas, ahora veo que ustedes no son las únicas, mi dinero prácticamente le da de comer a su maldita, tribu o aldea como quiera llamarle…. No vengas aquí con estupideces, métaselo muy bien en la cabeza, ¡Liang no se ira a china! – salí de ahí hecho una furia, haciendo resonar mis pasos en el suelo, estaba a punto de subir la escaleras, cuando Xiampu salía del área del comedor, algo asustada por mis gritos, sabía que había escuchado todo.
-¡No la quiero en mi casa!- le grité lo suficientemente alto para que su abuela escuchara - ¡te lo advierto Xiampu, si no se va ella lo hare yo…!-
Xiampu me vio con ojos muy abiertos, alcance a distinguir que se fue a paso veloz con dirección donde se encontraba la vieja Bruja.
La señora estaba muy mal de la cabeza, si creía que yo iba a permitir que se llevaran a Liang a china, pasé por fuera de la habitación de mi hijo y abrí ligeramente la puerta, él estaba plácidamente dormido en su cama, no quise molestarlo así que me fui a mi habitación.
Cada que la momia pisaba la casa era un caos, siempre venía a lo mismo y siempre era la misma respuesta, por nada dejaría que mi hijo siguiera esas estúpidas costumbres y mucho menos lo dejaría irse, el apenas era un niño.
Me deje caer pesadamente en la cama y puse mi ante brazo en la frente, cada vez era más difícil esta situación, cada día era más insoportable que el anterior, esas estúpidas tradiciones y leyes Amazonas me tenían cansado, cerré los ojos ignorando lo que ocurría abajo.
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X.W
La llegada de mi abuela fue toda una sorpresa, en verdad no la esperaba y al tenerla aquí ya sabía de ante mano los problemas que tendría con Ranma.
-Abuela debiste avisarme que llegarías hoy, solo me causaras problemas con mi esposo -la dejé pasar a la estancia principal, pronto ordené un par de tazas de Té, y nos sentamos frente a la chimenea.
-Querida nieta solo quería darte una sorpresa… y aunque te avisara de mi llegada desde mucho antes mi yerno terminara molestándose – la abuela tenía razón, Ranma siempre terminaba molesto con ambas, estuviera ella o no presente, las discusiones siempre protagonizaban nuestras vidas.
- ¡Y vaya que lo fue...! estaba por salir, ahora tendré que cancelar mis planes por tu llegada, tengo un itinerario ¿sabes? -y en verdad lo tenía, al ser una figura pública, tenía que mantenerme siempre perfecta, uno nunca sabe cuándo podrías ser captado por una cámara y al ser yo la esposa de un Artista marcial tan reconocido, tenía que estar al nivel de una celebridad, aunque para ser sinceros mi belleza y mi muy bien dotado cuerpo, ya daba mucho de qué hablar, podía sentir la envidia de todas las pobres zorras que me rodeaban. Mi abuela me observó duramente y eso me hizo callarme para tomar asiento a su lado. -¿Cuál es el motivo ahora para tu visita?-
- Ya lo sabes, es de suma importancia que regreses a china, Zuonling está presionando a la Mayora y eso no es bueno… - miré a mi abuela que seguía tan serena como siempre, pero en su voz podía oír la preocupación, en ese preciso momento Kumiko, entro con una charola con tazas de Té, las dos callamos ya que nadie podía oír de lo que hablábamos, le ordené que se apurara y que no molestara para nada, la mujer solo asintió y se disculpó dejándonos a solas.
-¿Qué ha dicho el Consejo?- le pregunté algo nerviosas, la abuela al ser parte del consejo tenía cierta inmunidad y privilegios, pero todo tenían un límite y yo, ya no tenía tanto margen de disculpa.
-No mucho… preguntan por Liang, por Ranma… por ti… -no me gustaba para nada que mi nombre fuera recordado y mencionado muchas veces en la tribu, no de esta manera – Xiampu… yo no podre aplacar el cuestionamiento del Consejo y mucho menos de la mayora.
-¡Pues lo tendrán que seguir haciendo!- le contesté sin medir mi tono de voz. Conté hasta diez para calmarme pero me era difícil, ahora que Ranma me había escupido a la cara que tenía una amante, mi histeria estaba a flor de piel. -Subiré la cifra que mensualmente te giro, espero que con eso se puedan conformar por un tiempo…-
- Es lo más probable, con el consejo sí, pero la mayora es un caso diferente y todo lo complica Zuonling, cada vez le mete más saña e ideas en la cabeza y lo peor es que ella tiene por qué…-
- ¡Zuonling es solo una resentida que aún sigue con la idea de quedar al frente de la tribu y del clan y tampoco supera que su hija no pueda serlo! - sonreí al recordar la última vez que me enfrente con su hija, Zuoming. No puedo negar que fue difícil hacerla caer, pero al final yo fui la ganadora y así obtuve el derecho legítimo para estar al frente del clan.
- Puede ser… pero no estés tan segura, recuerda que aún no estamos libradas del todo, tú no has cumplido con las normas de la tribu, al contrario, cada vez estas más lejos de ellas- contemplé a mi abuela enoja, eso ya lo sabía de sobra, pero la vida que ahora llevaba era mucho mejor que en la aldea.
Mi belleza no podía estar recluida en unas estúpidas chozas, tenía que ser exhibida para deleite de los demás, yo que podía ser la misma encarnación de una Diosa, no merecía estar alejada de los reflectores y luces de los escenarios.
-Abuela… no tienes por qué recordármelo, lo sé. El consejo debería agradecerme por toda la ayuda que les doy y no solo por eso, Liang es muy valioso, que eso no se les olvide – tomé un sorbo de la taza y disfrute el cálido liquido caer por mi garganta – Querían verme casada con el mejor Guerrero, lo estoy. Querían descendencia de esa unión, la hay ¿No sé cuál sigue siendo el problema?- dije sin entender por qué hacían tanto escándalo, yo había cumplido con todas sus peticiones, la mejor guerrera Amazona, unida al mejor guerrero, tengo un heredero, ¿qué más quieren de mí?
-¡El problema es que desde que salimos de china no has regresado! ¡El consejo sigue dudando...! -mi abuela se puso de pie y caminó a la chimenea encendida por unos minutos, como si en el fuego encontrara las soluciones a nuestros dilemas– Xiampu, mi niña… - se dirigió hacia mi lentamente, arrastrando su largo cabello en tonos plateados demostrando la sabiduría que los años le habían dejado- recuerda que seguimos con el pequeño detalle de la muerte de Minmei-
Abrí los ojos olvidando ese pequeño detalle, ¿Cómo lo había olvidado? Ese maldito suceso seguía ensombreciendo mi vida, maldita sea… por que hacían tanto escándalo por la muerte de esa mujer, ella se había convertido en un estorbo, su destino era morir, digamos que nosotras solo acortamos su agonía.
Si mi abuela creía, que con mencionarlo me pondría a temblar estaba muy equivocada, yo era la mejor guerrera Amazona, era la esposa del hombre más fuerte, yo era simplemente perfecta, la fallecida Minmei, era una pequeña piedra en mi zapato que eliminaría lo antes posible.
-Lo suponía…- dijo mi abuela – estas tan metida en tu vida de Glamour, riqueza y fiestas que has olvidado que esto es muy importante – la mire ofendida – vives en un mundo de materialismo mi niña.
-Solamente estoy disfrutando de mi posición, eso es todo -mi abuela negó con la cabeza, no creyendo lo que mi boca escupía- cualquiera en mi lugar lo haría, ¡solo mírame! Soy la mejor guerrera Amazona, tengo riqueza, fama, belleza y lo más importante. Soy esposa de Ranma Saotome, el mejor Artista marcial de los tiempos ¿Cómo no voy a disfrutar de todo eso?- me merecía cada uno de los halagos que yo misma me hacía, yo luché por lo que soy ahora, pase por sobre todas las personas que tenía que hacerlo, quité del camino todo estorbo y no me importaba quitar de en medio a quien tuviera que eliminar, digamos que son daños colaterales, no existía nadie a mi nivel, eso era obvio.
-Solo pido que regreses a china, por unos días y lleves a Liang contigo… el consejo necesita que presentes al niño, eso lo debiste hacerlo desde que tu hijo era muy pequeño Xiampu y no lo has hecho-
-¡Y tú sabes el por qué!- le hablé exaltada, elevando mi tono de voz – no podía ir a china, no podía dejar a mi Ranma solo, tenía miedo que se fuera a buscar a la estúpida de la Tendo…- aflojé mi postura fingida de diva, ya cansada en el enorme sofá, pronto sentí la pequeña mano de mi abuela en la espalda, tratando de confortarme – todo este tiempo eh temido por que el regrese con ella... – cómo era posible que yo… Xiampu tuviera miedo de la estúpida de Akane, recordé como todas las noches vigilaba que Ranma no intentara huir al lado de esa estúpida.
Los primeros años tuve que poner hierbas y brebajes en sus bebidas para que cayera rendido en las noches y no se levantara tratando de huir, me la pasaba en vela cuidando que no se fuera de mi lado, y lo peor del caso es que en el transcurso de esas noches el muy cretino, hablaba entre sueños mencionando su nombre desesperado, en ocasiones decía lo mucho que la amaba y la deseaba. En cambio a mí me repudia, le provoco asco, si mi abuela supiera eso sería la vergüenza de la familia. Era increíble como el hecho de mencionar a la menor de las Tendo, hacía que toda mi seguridad y ego cayera hasta el suelo, viéndome tan vulnerable en la soledad de mi hogar.
-Ya que tomas el tema… supe que Soun falleció- yo asentí de manera mecánica ante la pregunta - ¿estas consienten de que la chica Tendo está aquí? – conteste de nuevo con un movimiento de cabeza positivo.
- Ella esta, es obvio que tenía que estar aquí para despedir a su padre –
-¿Pues te veo muy tranquila al respecto, tú misma la viste? -
-No. no fui al funeral, todos me odian… no sería bien recibida y además no tenía ganas de verles la cara a todos ellos – pero en realidad moría de la curiosidad por ver a la muy estúpida de Akane Tendo y al patético de Mousse, no pude evitar sonreír internamente, solo de pensar ¿Cómo reaccionaría mi eterno enamorado al verme de nuevo? con malicia se formó una sonrisa en mi rostro, al recordar la actitud cursi de un adolescente enamorado. ¿Seguiría teniendo esas mismas actitudes conmigo? Como es posible que lo dude, sonreía más ampliamente, era obvio que al verme se le caería la baba por mí, y no lo culpo ese efecto es muy normal en los hombres al verme, nadie puede resistirse a mí, mi cuerpo es hermoso, mi rostro en bello soy la mujer perfecta.
Estoy segura que al primer chasquido de mis dedos lo tendría comiendo de mi mano, como siempre, dejando sola y triste a la perdedora de Akane, una vez más yo estaría sobre ella, triunfante y ganadora.
En un principio cuando me entere de la noticia de la relación no pude evitar sorprenderme, yo sabía que esa mujer no era su tipo, y vaya que se conformó con poco, debió deprimirse el pobre chico pato al estar con Akane y no con una mujer como yo.
La menor de las hermanas Tendo eran tan poca cosa, tan común, tan pusilánime, al hacer un conteo mental de todas las características de aquella chica, me di cuenta que esa parejita eran tal para cual, tan patéticos y poca cosa, que decidieron unir sus vidas como premio de consolación.
-¿Me estas prestando atención? – regrese de mis pensamientos y asentí para fijar de nuevo mi atención a la abuela, fingí que estaba al tanto de todo lo que dijo – ¡Esto es serio niña! Si la menor de las Tendo está aquí, eso puede ser un peligro para tu matrimonio, y alargara la lista de problemas que ya tenemos…-
-No creo que ella sea un problema ahora, y si mi matrimonio corriera peligro no sería por Akane… -
Mi Abuela me miró contrariada, y frunció el ceño enojada.
-¡¿Qué quieres decir Xiampu?!-
-Lo que oyes… el muy cínico me lo confeso en mi cara, Ranma tiene una amante - sentí en el pecho la herida viva y latente, más que nada sentía mi ego lastimado, ultrajado de nuevo, yo que era tan mujer, tan femenina, tan deseada por muchos, y ahora era desplazada por una segunda mujer en la vida del mi esposo.
Aun podía sentir la energía negativa correr por mi cuerpo, cada que recordaba la manera tan indiferente en que me lo gritó en la cara. Pero esto no se quedaría así, ya encontraría a esa zorra y me pagaría esta humillación con creces, nadie se burla de mí y queda impune, si había logrado desterrar a la Tendo que era una muy dura contrincante, esta buscona barata sería fácil para mí.
-¡¿Y estas tan tranquila?! ¡¿Por dios Xiampu que pasa contigo?! –
-¡No lo estoy! ¡¿Crees que me gusta saberme engañada?! ¡Por supuesto que no! no es la primera vez que Ranma tiene una amiguita de esas, el cree que puede ocultarlo pero es un secreto a voces, pero esta vez lo aceptó en mi cara… le durara muy poco el gustito-
-Xiampu… no me gusta para nada el rumbo que está tomando todo esto, por un lado tenemos la presión de consejo, por otro la muerte de Minmei y ahora lo de mi Yerno… tenemos que poner una solución cuanto antes-
-Eso lo se abuela…- escucho el motor de un auto afuera, observó entre las cortinas de la ventana que es el Auto de Ranma – ya han llegado… intenta de nuevo convencer a Ranma -la abuela asiente ante mi comentario y yo me acomodo de nuevo en el sofá, tomo la taza de té como si nada ocurriera, tratando de disimular la intensa platica, la puerta se abre de manera brusca dejando ver a Liang que entra como un torbellino con dirección a la planta de arriba.
-¡Hijo! Ven a saludar a tu Abuela…- lo detengo al pie de las escaleras, observó lo sucio de su cara y ropa que aún tenía manchas de chocolate, lo miró seria y arqueo mi ceja para que vea que aún sigo molesta con ellos- Liang… esperó que no seas un niño grosero y seas bueno con la abuela…-
-Si mamá… abuela que gusto verte-
-Y el mío Liang… tu madre me dijo que saliste de paseo, me alegra que te diviertas te eh traído un regalo -
-Gracias abuela, me divertí mucho, espero que el siguiente fin de semana podamos ir a patinar – dijo emocionado, escucho el abrir de la puerta principal, el sonido de sus pasos firmes se acercan a la estancia donde nos encontramos, observó como su cuerpo se posa en el marco de la entrada donde estamos, el semblante de Ranma es serio, de total desagrado, sé que está molestó, su mandíbula esta tensa, su postura es desafiante con los brazos cruzados en el pecho, no le gusta para nada que la Abuela este aquí.
- Buenas noches querido yerno – saludo mi abuela provocándolo.
-Buenas…- contesto de mala manera, evidenciando su malestar. Definitivamente yo no sería parte de esto, así que aprovecharía la oportunidad de huir de las peleas, dejándolos solos.
-¡Qué bueno que ya están aquí! - exclame con algo de exageración y me acerque a él plantándole un beso lo más dulce posible en la mejilla, pude sentir la repulsión que le causó mi acercamiento, era tan obvio- le pediré a Kumiko que sirva la cena ¡Te va a encantar amor! – Ranma seguía sin emitir una sola palabra, tampoco movió un musculo, mucho menos intento verme a la cara, me dolía la manera en que me trataba yo solo quería un poco de amor, salí de la estancia rumbo a la cocina donde me encontré a Kumiko leyendo un libro sobre el desayunador.
-Kumiko! ¿Haz preparado la cena? –
-Así es señora Xiampu, prepare pastel de carne y espinacas, estará lista en unos quince minutos –
-Me parece bien… mi abuela se quedara a cenar, pon otro lugar en la mesa - Kumiko a sintió y se puso de pie rápidamente para tomar los cubiertos y colocarlos en la mesa. La idea de cenar pastel de carne me dio igual, supervise el horno para ver el proceso de la comida, el pastel tenía una pinta muy apetitosa.
Ya no recordaba la última vez que había cocinado, pero estaba segura que había sido hace bastante tiempo.
Tomé una botella de vino junto con unas copas para llevarlas al comedor donde Kumiko arreglaba un lugar más a la mesa. Podía escuchar ligeramente la conversación que mantenían en la estancia, Kumiko ya había sido testigos de un sinfín de escenas como esta, ya estaba acostumbrada, por lo cual no le sorprendió, escuchar gritos, ese era el pan de cada día en esta casa.
Preste atención a lo que decían, la abuela intentaba convencer a Ranma de que Liang viajara a china, pero él siempre se negaba, preferible que este molesto con la Abuela que conmigo, espere un poco más, pero la voz de Ranma era más alta y cada vez más fúrica. Salí del comedor encontrándomelo al pie de las escaleras, tratando de subir.
-¡No la quiero en mi casa!- me gritó -¡te lo advierto Xiampu, si no se va ella lo hare yo…- abrí los ojos preocupada por su amenaza, veo que mi abuela está en la estancia de pie, tratando de encender su pipa, me dirijo a ella de manera rápida mientras que en la planta de arriba escuchó la puerta de la habitación de Ranma cerrar con fuerza, parecía que quería desaparecer el inerte mueble de la casa.
-¡¿Qué ha pasado?!- pregunto preocupado – ¡¿Qué leas dicho?!
-Lo mismo de siempre hija, Liang tiene que venir conmigo, pero el yerno cada día que pasa tiene más rencor hacia mí- sin importarle la amenaza de Ranma, mi abuela tomó de nuevo asiento y estiro su mano para tomar la taza de Té, la llevó a su boca y se quejó de lo mal que sabía- esto ya está frio y amargo…. Xiampu, ya no importa las amenazas de Ranma, Liang ira a china por las buenas o por las malas -me miró a los ojos y pude ver la determinación en su mirada, sabía que si mi abuela cumplía lo dicho me haría tener problemas con Ranma, que pondría en jaque mí ya frágil y muy destruido matrimonio.
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A.T
Caminé lo más rápido que pude, ya no sentía el frio, ni tampoco sentía lo humedad de mi prenda manchada por la bebida. ¡De todos los lugares de Nerima tenía que ser precisamente ese! mire hacia atrás observando el camino que me llevaba de nuevo al Dojo, cada auto que pasaba me ponía algo paranoica y me imaginaba que aparecería por la calle invitándome a subir a su auto proponiéndome de nuevo llevarme al Dojo, apresure más mi paso a tal grado que llegue a trotar, no quería que pasara, no estaba lista para estar a solas con él, lo sucedido hace minutos fue diferente, no solo éramos nosotros, su hijo estaba presente.
En mi pecho los latidos de mi corazón están desbocados, por el reciente recuentro, me sentía como una tonta, tan solo unos cuantos minutos y ya me provocaba nervios.
Divise a unos cuantos metros la casa, los autos de mis hermanas y el que había rentado con Mouse, él ya estaba en casa y mis hermanas seguían ahí, me preocupe, de verdad me preocupe; después de nuestra charla seguía algo resentidas con ella respecto a Mousse
Entre a la casa, la iluminación del jardín estaba encendida y todo lucia muy hermoso, escuche las risas de los niños y de mi hermana, pero no la de Mousse.
Traspase la puerta y me descalce, había mucho ruido, risas y charlas amistosas -¡es un animal! ¡Un pez! Y...y ¡es naranjal!- gritaba con desesperación Nabiki- ¡ya se! ¡Buscando a Nemo!
-¡Si!- afirmó Mousse- ¡10 puntos para ti!... esa fue fácil, hasta yo que estoy ciego adivinaría – exclamó Mouse cediendo el turno a Nabiki al frente.
-¡Ay papá! Es que era muy fácil, solo apuntaste a la Naranja e hiciste tus manos como un pececito ¡¿Cómo no iba a ganar?!- acusó indignada Mia.
En lo que antes era el comedor ahora era una sala de juegos, todos estaban sentados en el suelo y hacían equipos, al parecer jugaban con mímicas, más de uno ya había perdido varias rondas.
-¡Akane llegaste! – hablo Mouse poniéndose de pie para acercarse a mi – Que alivio que estés aquí, si no llegabas en diez minutos ya iba salir a buscarte…- Mousse me abrazó tan cálidamente que me reconforto mucho, se separó de mí y besó mi frente, yo le sonreí, todo bajo los ojos de mis hermanas.
-No te preocupes, es que tuve un pequeño percance pero ya estoy aquí….-señale mi ropa con la gran mancha de Latte en ella – y…. ¿a que jugaban? Se ve divertido.
- ¡Y lo es Mamá! La tía Nabiki va ganando… y mi papá perdiendo - dijo desilusionada
-Como veras hermana no tendré hijos, pero estoy a la orden con todas las películas infantiles que existen – y guiño un ojo a los gemelos que estaban sentados a su derecha y se contenían la risa.
-Aunque no lo creas cariño La nena tiene razón, tu hermana tiene más repertorio que el mío- me tomó de la mano y me sentó a su lado sujetándome de la cintura para tenerme cerca.
-¡Claro! La tía Nabiki no se pierde cada estreno del cine y cuando es para niños estamos en primera fila- aclaro Inna.
-Son los privilegios de ser accionista de la cadena de Cinemas de Tokio… es una inversión bastante entretenida- dijo triunfante haciendo alarde de su muy grande fortuna… ya lo creía yo.
-Buenos chicos creo que es hora de irnos…- dijo Kasumi levantándose – Akane quisiera que nos viéramos… ¿te llamo mañana para confirmar la hora?- yo asentí sin decir una palabra, como dije aún estaba algo resentida con ellas, con ambas.- ¿Qué te parece la idea Nabiki?
Pero Nabiki que estaba ocupada en cuclillas despidiéndose de los niños, ella contesto con un "Si, si, está bien".
-Bien, hasta mañana hermana y disculpa el mal entendido, de verdad lo siento mucho…- las palabra de Kasumi eran sinceras, se di un poco con mi actitud ante ellas y mañana seguiríamos con la charla que quedó inconclusa, me abrazo y se despidió de mí, los niños que ahora habían obedecido a la primera también se despidieron.
- Adiós tía…- dijeron al mismo tiempo – Gracias por todo… gracias tío Mousse- los chicos también se despidieron de Mousse llamándolo Tío, algo que lo sorprendió pero que le gustó mucho.
La casa quedo en licencio, los antiguos habitantes se habían marchado a sus nuevos hogares y ahora solo la habitaban tres personas que pronto regresarían a su rutina lejos de aquí.
Me quede de pie en la estrada de la casa y mi mente viajo al pasado, mi padre barriendo las hojas secas en caminito de piedra, Kasumi cocinando, la música de Nabiki desde su recamara y…Ranma y el tío Genma peleando por la última pieza de pescado. Sonreí con nostalgia el pasado jamaras regresaría…
-Mamá… tengo sueño. – mi hija llego a mi lado tallándose los ojos con insistencia bostezando un par de veces, ya era hora de llevarla adormir.
-Claro amor, vamos a dormirte…- la tome en brazos y se me acomodo en el hombro recostando su cabecita- vamos a despedirnos de papá…- camine al comedor donde Mousse ponía orden colocando de nuevo la mesa en su lugar. – Mousse, llevare a la niña a dormir te veo arriba...-
Mousse acepto y besó la cabecita de Mia deseándole buenas noches.
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Después de un cálido y reconfortante baño para ambas, lleve a Mia a la cama , claro que no podría pasar por alto leerle su cuento favorito , a la tercera página ya había caído rendida, para mi princesa el día estuvo lleno de aventuras, como ella me dijo, cantó en el auto con su prima, fueron al parque degustaron unos ricos pastelitos en forma de pez, según ella… se subieron a todos los juego mecánicos del lugar y al final disfrutaron de la pista de patinaje, donde se cayó obteniendo un pequeño raspón en su rodilla el cual aún le causaba cierto dolor. A pesar del accidente en la pista de patinaje, no fue motivo para que su día terminara mal.
Me acomode a su lado, recostándome a la par de mi hija para contemplar su tranquilo dormir un rato, detallé con mi vista cada centímetro de su carita, ante mis ojos era la más hermosa de las niñas. Estaba muy agradecida de tenerla a mi lado, por la bendición que había sido su llegada, la amaba tanto, que jamás imagino amar así a nadie más.
Era un amor tan diferente, tan puro, tan único en el mundo. Con una de mis manos acaricie su pequeña frente, haciendo a un lado sus cabellos oscuros como la noche, al verla dormir así tenía mucho parecido a su padre, no pude evitar sonreír al hacer esa comparación.
-Te amo mi nena… -susurre y bese su frente descubierta.
Poco a poco comencé a salir de la cama para no despertarla, tomé su muñeco de conejo al cual nombro copito, lo puse entre sus brazos. Caminé hacia la salida y cerré despacio la puerta, me dirigí a mi antigua habitación donde Mouse quitaba el exceso de agua con una toalla de su oscura cabellera, solo usaba un muy ajustado bóxer blanco que incitaba a ver aquel formado cuerpo.
-¿Listo?- pregunto Mouse.
-Si… quedo dormida a la tercera página de su cuento... – me senté en el borde de la cama y cruce mis piernas, mientras observaba con detenimiento sus movimientos – me contó todo lo que hicieron cuando salieron de aquí… hay ocasiones en las que pienso que Mia necesita tener más niños con quien jugar-
-Sí, yo también pienso lo mismo… los gemelos han sido unos niños muy buenos con ella, cuando tuvo el accidente en la pista, la consolaron y la trataron de animar, fue algo muy tierno – Mousse recargo su amplia espalda en la puerta del armario, recordando aquella linda escena, levanto el rostro hacia el techo de la habitación como queriendo ver esos recuerdos, sus ojos estaban más hermosos que nunca, y su pose tan varonil, dejando ver lo masculino de su cuello, los movimientos de sus brazos hacia su cabeza resaltaban sus gruesos y musculosos brazos.
No pude evitar recorrer su cuerpo con mi mirada, mis ojos se pasearon de manera lasciva por su anatomía perfecta, el hombre que tenía parado enfrente a mí, era tan… tan… Bello, Si… esa era la palabra correcta para describirlo, mordí mi labio inferior inconscientemente mientras mi vista se deleitaba con sus músculos, sentía que la lujuria ante esa visión se hacía presente.
-Es la segunda vez en el día que te pillo mirándome – le escuche hablar y salí de mi morbosa ensoñación – que tramas pequeña diablilla… -los colores me subieron de súbito al rostro, girando disimuladamente para tomar el cobertor que aun cubría la cama.
-No sé de qué hablas… -le dije mientras comenzaba a gatear en la cama para tomar mi lugar, pero él fue mucho más rápido y llego a su lugar antes que yo.
- Claro que si… pero si no me quieres invitar a lo que tramas está bien, no insistiré – ahora resulta que "el indignado" es el, se cruzó de brazos y giro su rostro hacia un lado como en ocasiones Mia lo hace, reí a tan perfecta imitación, recostándome sobre su pecho, tome parte del cobertor cubriendo nuestros cuerpos y así entrar en calor - ¿alguna vez te ha cruzado por la mente regresar a vivir aquí?
No me sorprendí por su pregunta, tarde o temprano la haría, pero mi respuesta salió como un acto reflejo, que eso si me sorprendió - No… mi vida ya no está aquí… -conteste viendo directo a sus preciosos ojos que se iluminaron por esa encantadora sonrisa.
-Tampoco la mía… -pude ver en su rostro que había algo más que me quería decir, pero no se atrevía a hablarlo- Akane… mientras veía a Mia convivir con sus primos, no pude evitar pensar en algo.
-Así… ¿en qué? ¿Si se puede saber? – la curiosidad me alcanzó, y quise saber. Sentí como su mano subía lentamente desde mi rodilla hasta mi muslo.
-Ya que tenemos una vida estable, el centro cada vez es más fructífero… estaba pensado en que es tiempo de que Mia tenga un hermanito o hermanita… -esas palabras sí que no las vi venir y como un resorte me levante de su pecho.
-¡¿Perdón?!- dije algo desconcertada - ¿Me… me estás diciendo que quieres tener otro hijo? – Mouse sonrió ante mi reacción- ¿estás seguro que, el que tuvo el accidente sobre la pista de hielo no fuiste tú?, mira que hay veces que olvidas tus contactos…-
-Cien por ciento seguro linda, no estoy diciendo que ya, pero podíamos planearlo más adelante, en un año o tal vez dos, no sé, pero es que al ver a los niños hoy… pues sentí el deseo de hacer más grande la familia, es todo – me relaje un poco, la idea al principio fue algo descabellada, no por el hecho de tenerle miedo a embarazarme otra vez, sino porque él me lo pedía.
En el caso de mi pequeña Mia fue algo diferente, ella no fue algo planeado, simplemente llego a nuestras vidas como un hermoso regalo, claro que cuando llegó no fue el mejor momento, pero los tres salimos adelante y así lo hemos hecho hasta ahora.
-No quiero que pienses que te estoy presionando, ok –Mousse seguía hablándome muy serenamente pero firme, totalmente convencido de sus palabras.
- Descuida, no lo creo así, pero…. ¿de verdad? ¿Quieres tener otro hijo? - pregunte con una mezcla de incredulidad y emoción. La verdad la idea de tener otro bebe era muy hermosa, por dentro me sentí muy feliz, el asintió con una bella sonrisa en su rostro que me confirmaba lo seguro de sus palabras – no sé qué decir, todo es tan… repentino, tan grande y tan… bello –la emoción se quería salir de mi pecho, estaba desbordando de amor, él me lo estaba proponiendo a mí, era como un sueño, la proposición más hermosa que he recibido en toda mi vida.
- Lo se… sé que es un paso importante, pero creo que es el momento adecuado, es el tiempo correcto y Mia sería la hermana mayor más feliz por tener un hermanito, ya sabes cómo fue cuando Gill tubo a Zoe, la idea de ser una hermana mayor le encanto, creo que por ese lado no tendremos problemas… - sentí en mi pecho una calidez inmensa, recordé el día cuando me enteré que estaba embarazada, al principio sentí un pavor que jamás en la vida había experimentado, pero después ese miedo fue disipado por la ilusión y el amor de saber que un ser dentro de mí se estaba formando, una vida nueva vendría al mundo, esos motivos me dieron todas las fuerzas de salir adelanta por ella. La verdad quería sentir de nuevo esos sentimientos y emociones – solo piénsalo, ¿ok? puede ser dentro un año o dos… - la voz de Mousse con aquella propuesta me encantaba.
-Está bien…- hable muy contenta y con las emociones a flor de piel – hagámoslo… acepto…
-¿Qué? ¿Lo dices en serio? - ahora el sorprendido era el - ¿ahora...? ¿así de fácil…?
-Yo… yo estoy lista, estoy lista para tener otro bebe, nuestro bebe… – dije feliz y entusiasmada.
- No lo puedo creer… creí que te pondrías algo histérica- me confeso entre risas y emoción, mientras tomaba su cabeza, algo confundido por mi rápida respuesta – pensé que me llamarías loco- me tomo de la cintura, acercándome más a su cuerpo, comenzando a darme besos cortos por todo el cuello- o que no aceptarías… pero aceptaste – hablaba entre cada beso, sonriendo por la decisión que ambos habíamos tomado, se acercó a mis labios y los acaricio con su boca, fue un tierno beso, lleno de amor y promesas, de compromisos. Pego su frente con la mía, respirando nuestros alientos, sonriéndonos con complicidad – Gracias…
-No tienes nada que agradecer – reí picara ante sus ojos llenos de ilusión, me encantaba ver ese gesto en su rostro, iluminaba mi vida –te amo- le dije en un susurro sobre sus labios, mientras cerraba mis ojos dejándome llevar por la calidez de sus labios, esos labios tan suaves, tan dulces y a la vez tan varoniles.
Posaba su cavidad sobre la mía llena de amor y romanticismo, era un ser tan paciente que cada caricia suya sobre mi cuerpo me estremecía, sus manos fuertes, grandes y ásperas por el ejercicio y el esfuerzo de su trabajo me excitaban, el hecho de sentirlas sobre mi espalda delineando mi silueta me volvían adicta a ellas, cada día lo necesitaba más, lo anhelaba con ansias, quería más de él.
Subió sus manos hasta mi rostro acariciando los costados de mi cara, mientras esos besos cortos y dulces iban subiendo lentamente de nivel, se separó un poco de mis labios sin soltarme, para observar mi rostro, sus pulgares acariciaban mis mejillas.
-Eres tan hermosa, tan perfecta –hablaba de manera ronca, gutural sus ojos oscurecidos por el deseo y la pasión del momento que está por venir, me doy cuenta que es la oportunidad de actuar y hacerle lo que muchas veces él ha experimentado con mi cuerpo.
Beso su boca con devoción, anhelando cada roce , cada caricia de él, bajo lentamente de su boca para delinear su mandíbula con mis labios ,esa parte de su rostro es tan tosca, tan fuerte que me enloquece, voy dejando un rastro, un camino húmedo de besos, que yo sé le encantan, bajo un poco más, lentamente a su cuello con el mismo ritmo dando pequeños mordiscos, suaves y candentes, juego un poco con su manzana de Adán, lo cual lo hace reír con los ojos cerrados, totalmente embriagado por el momento, mueve su cabeza de forma que me da más accesibilidad a esa zona, sonrió por aquel acto, el cual me dice que voy por buen camino.
Me separo de su cuerpo y observo su amplio pecho tan trabajado por el ejercicio, con las yemas de mis dedos empiezo a delinear sus marcados músculos. Cada canalillo entre un musculo y otro, es dibujado por mis dedos, el paso del tiempo lo ha favorecido notablemente, el trabajo duro y sus rutinas de ejercicio le habían dado un cuerpo de ensueño, al igual que esas cicatrices en su cuerpo, lo hacían ver tan masculino y rudo, mordí mi labio inferior saboreando en mi mente el sabor de su piel.
Acerque mis labios a cada cicatriz de su cuerpo, una por una, besándolas con amor y a la vez con deseo, esas marcas en su piel le daban un toque de ferocidad, y con las características físicas tan favorables de su anatomía, era un conjunto completo de perfección ante mis ojos, en ese momento me vino a la mente como la mayoría de las mujeres lo observaban, deseosas de su atención, mordí un poco uno de sus hombros.
-Eres mío – sonrió por mi posesividad y asintió
-Siempre- contesto con la respiración algo agitada
Yo ya estaba a horcajadas sobre él, en cada beso podía sentir como su masculinidad se erguía más y más, producto de la excitación del momento, sugestivamente rosaba de vez en cuando esa parte al sur de su cuerpo, Mousse jadeaba con los ojos cerrados al sentir mis lascivos roces en su cuerpo, tratando de provocar la avalancha de emociones que yo sabía explotarían en cualquier momento.
Sentía como sus manos se anclaba en mis muslos con fuerza sin llegar a lastimarme, mientras se dejaba llevar inmerso en el placer, estaba delineando con mis labios todo lo que estaba a mi alcance, cuando siento que sus manos me toman con fuerza acercándome a él, con su mano en mi nuca y la otra en mi espalda, haciendo que esta acción me hiciera verlo fijamente a los ojos.
-Ahora me toca a mí- su voz era tan ronca y sensual, que yo solo pude perderme en sus ojos y en las intenciones que se reflejaban en ellos.
Me recostó con suavidad sobre la cama, mirándome fijamente, lentamente me despojo de la parte superior de la pijama, mirando mi cuerpo, sonriendo de lado de un modo tan estúpidamente coqueto y encantador.
-Ya te dije lo hermosa que eres- rio por las ocurrencias que tiene –Entonces diré lo mucho que te Amo- besó mis labios saboreando mi boca y mi lengua, siento como termina el beso, con un mordisco tan gratificante en mi labio inferior jalándolo de manera sexy.
Su cuerpo tibio esta sobre mí, aunque el frio en la parte de afuera de la habitación es mucho, yo no siento ni una pizca de este, al contrario puedo sentir como el calor de Mousse y sus caricias hacen que mi sangre arda, es tan alto y fuerte, que me siento tan pequeña, tan frágil entre sus brazos.
Sus besos y caricias son tan tiernas que en cada toque de sus labios me hace el amor, Mousse siempre esta tan preocupado por hacerme sentir plena, llena de amor y complicidad, es tan atento a todo lo que nos rodea, que con un simple cambio de ritmo en mis besos a él le dispara una alarma interna, la cual le dice que es el momento de volverse feroz y salvaje a la hora de nuestro acto carnal, maldecía internamente todo lo que me hace sentir, me encantaba, la perfección en su tacto y en sus besos.
Besó mi cuello y mi mandíbula saboreando mi piel, podía sentir pequeñas succiones y sus dientes clavarse en mi cuerpo producto de los besos apasionados, dejándome totalmente entregada a las sensaciones, con su mano libre tocaba mi silueta desde los muslos hasta lo alto de mis brazos, dejando mis extremidades superiores por arriba de mi cabeza sosteniéndolas en una posición de total sumisión ante él.
Bajó a mi clavícula lento y tortuosamente sabiendo de mi agonía, con ese simple acto sentía mi centro palpitar desesperado por él, la humedad en mi era inminente, la calidez en mi bajo vientre pedía a gritos su cuerpo en mí.
El preámbulo y los juegos en el acto eran una delicia, lo cual me hacía estallar haciendo constantes paradas en el nirvana durante nuestras sesiones de intimidad, sus manos acariciaban con devoción mi cuerpo, su perfil delineaba parte de mi cuerpo, con su nariz surco un camino hasta mi pecho oliendo mi aroma, el sentir su reparación, lo tibio de su aliento, mi piel se erizaba al instante.
Desabrocho mi sostén dejando desprotegidos mis senos, los acaricio, los beso, los mimo con sus manos y sus labios, quería grita, quería más. Descendió dramáticamente hasta mi vientre besándolo muy dulcemente mi abdomen.
-Esta pequeña parte, guardara un niño de ojos verdes y cabello azulado- sonrió hacia mí – prepárate para recibir a un mini Mousse, cuidaras muy bien a nuestro hijo- beso de nuevo mi vientre, delineando mi ombligo y bajando con sus dientes la parte baja de mi pijama, haciéndome reír, con sus manos termino de quitar el pantalón del pijama, dejo mis bragas de encaje negro expuestas, beso mi intimidad por encima de la tela, haciéndome aún más difícil el resistirme a sus encantos, yo con mis manos tapaba mi boca tratando de evitar que saliera algún gruñido muy alto. Delineo mis piernas y pies con sus labios y el perfil de su nariz, subió de nuevo por mis piernas, llegando a mi pelvis y bajando mi ropa interior.
Mis ojos seguían cerrados entregándome a las dulces sensaciones que mi pareja me regalaba, sentí como su rostro se posicionaba entre mis piernas, beso la parte exterior de mi intimidad y sin un previo aviso pude experimentar la tibiez de su lengua asaltar mi botón de placer, di gracias al cielo por semejante deleite, acariciaba mi centro con tal devoción, que tuve que morder mi mano para no jadear tan fuerte, estalle en placer al sentir su mano subir por mi vientre hasta mi senos, daba pequeños pellizcos mientras sus boca seguía lamiendo mi intimidad.
Él se sintió satisfecho al sentir como me retorcía y arqueaba mi espalda entregada al placer de sus caricias, entrelazaba mi mano en sus largos cabellos, no podía resistir más, necesitaba verlo, me urgía. Erguí un poco mi cuerpo para observarle, topándome con su mirada esmeralda oscurecida, mientras lamia una y otra vez mi interior, yo jadeaba y podía jurar que mis mejillas estaban encendidas por aquel contacto, me encantaba, me volvía loca.
-Te amo Mousse- hable entre jadeos y suspiros –Te amo-
Rápidamente subió hasta mi boca para tomarla con deseo, con pasión, nuestras lenguas se fusionaron con intensidad, con desespero, mis manos rápidamente bajaron hacia el estorboso bóxer, lo quite rápido la prenda dejando su miembro a merced de mis manos, lo acaricie y pude percibir que estaba preparado para mí.
Rápidamente se colocó entre mis piernas e introdujo lento su miembro en mi intimidad, era la intromisión más delicada y anhelante que he tenido, lo disfrutaba lo amaba, podía sentir como se abría paso ante mi cuerpo, como mi anatomía se estrechaba al sentirlo, yo gemía al igual que él, sus ojos, su placer se veía reflejado en su cara, era un momento que me encantaba ver, como su rostro de transformaba por el placer experimentado al penetrarme. El vaivén fue de menor a mayor, mientras me besaba y mordía mi mandíbula, yo ya no era dueña de mi cuerpo, yo le pertenecía, era de él, todo mi ser le pertenecía. Mousse había aprendido como amarme, era el perfecto amante.
Y de un rápido movimiento gire nuestros cuerpos quedando yo en la parte de dominante, era mi turno de llevar el control, sonrió con algo de sorpresa, pues él sabía lo que venía después de ese movimiento.
-Me toca- hable totalmente poseída por la pasión, mis movimientos eran lentos ahora era mi turno de torturarlo, yo sabía que parte de mi cuerpo le gustaba, y le encantaba apreciar, no era necesario que me lo dijera yo veía como todo en el cambiaba a la hora de estar en esa posición, sus sentidos se enloquecían y perdía el control al igual que yo, saque su miembro de mi cuerpo, para girarme y quedar de espaldas a él, aun sentada a horcajas, me agache un poco hacia enfrente y volví a introducirlo en mí su intimidad. Pude escuchar ese gruñido, que me alertaba el buen camino me llevaba, sus manos se paseaban por mi espalda y glúteos, podía sentir la desesperación en el vibrar de sus manos, la ansiedad al acariciarme parecía que quería aferrarme a su cuerpo, formar un solo ser con ambos.
Su áspera mano dibujaba mi silueta y mi columna, mis movimientos eran lentos de arriba abajo, sentí como me empujo con sus manos hacia enfrente para que yo quedara aún más inclinada y así darle una vista perfecta del acto que ambos estamos llevando. Escuchaba una y otra vez sus jadeos guturales, roncos, masculinos, productos del placer.
Me detuvo un poco, para contemplar mi cuerpo de espaldas, sentí como se incorporaba un poco sin quitar nuestra unión, sentí su aliento en mi espalda, lamio y beso cada rincón de ella, dejando leves mordiscos, él sabía perfectamente lo que hacía y lo que esto provocaba en mí, delineo mi cuello y nuca al igual que mis hombros, era perfecto.
Bajo hacia mi espalda baja para acariciar y besar esa parte que tanto le gustaba.
-Sabes lo que me gustan estos pequeños hoyuelos en su espalda- los beso entre jadeos –Me encantan—su voz y su aliento sobre esa parte de mi anatomía fue el detonante para que yo llegara plácidamente al clímax.
Sin soltarme me inclino totalmente para poder quedar de manera dominante detrás de mí, él ya estaba hincado tocando mi espalda y penetrándome cada vez más fuerte, con más fervor, yo trataba de callar y sofocar mis jadeos en las sabanas, sentía como sus manos recorrían mis muslos, mis caderas y mi espalda, mientras que el choque de nuestras intimidades era cada vez más delicioso.
Nuestros cuerpos estaban sudorosos por el vaivén de nuestros cuerpos, y sin más el orgasmo de nuestros cuerpos llego de manera explosiva, un jadeo mayor lleno su boca y estremeció su cuerpo, sentí como vacío dentro de mí su semilla, suspire al palpar su cuerpo sobre el mío, totalmente relajado y sin fuerzas, aun seguíamos unidos, su cabeza estaba recostada entre mi cuello, aspirando mi aroma, tratábamos de tranquilizar nuestras respiraciones, yo comencé a reír al terminar el acto contagiando a Mousse, ambos satisfechos y llenos de amor.
-¿Estoy pesado? –pregunto mientras reía en mi cuello, haciéndome cosquillas
-Para nada –conteste juguetona
-Bueno, pues aquí dormiré, ¿espero no te moleste? –hacia sonidos como si estuviera roncando, lo cual me hacía reír a un más.
-Basta… Mousse… no hagas eso…. Levántate – se dejó caer a un lado de mí, con una sonrisa dibujada en su rostro y los ojos cerrados, suspiro de manera grande tratando de controlar las emociones del momento, yo lo observaba detenidamente recostada boca abajo aun lado de ese cuerpo tan fuerte y grande.
-Estuviste maravillosa, como siempre –hablo antes de abrazarme y atraerme a su pecho, esa era mi forma favorita de dormir, su pecho se había convertido en mi lugar favorito.
Acaricie sus músculos aun húmedos por el sudor, estaban algo brillosos, con las yemas de mis dedos seguí el camino de estos hacia arriba, delineando su mandíbula y cuello, tomo mi mano que jugaba y la beso, beso mis dedos.
-Te amo y en verdad quiero que esto pase-
-Te amo más… y yo también deseo esto – le dije mientras sonreía por sus palabras, no supe cuánto tiempo paso, pues el calor de su cuerpo me arrullo de manera rápida, su respiración era el mejor somnífero para mí, ambos caímos en los brazos de Morfeo de manera absoluta.
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Todo estaba en completa oscuridad, pero podía percibir el sonido de las olas a lo lejos, el olor de agua salada inundaba mi olfato, relamí mis labios como reflejo y pude sentir el sabor a sal que te da la brisa marina. Aunque mis ojos no vislumbraban nada, pues todo estaba en penumbras podía asegurar que me encontraba cerca de un cuerpo de agua como el mar, camine lentamente y sentí los granos de arena fría y húmeda entre los dedos de mis pies, esas sensaciones lejos de asustarme o mortificarme, me agradaban todo aquello me era familiar.
Poco a poco la claridad fue llegando a mis ojos, permitiéndome observar con detenimiento el lugar y si, no estaba errada en mis conclusiones, mis extremidades estaban plantadas sobre una playa hermosa, el viento soplaba con intensidad, haciendo que mis cabellos se balancearan de un lado a otro, mi vestido bailaba a la par de la brisa marina que jugaba con él, me encanto sentir el choque de aquella pequeña ventica en mi cuerpo, los olores a la naturaleza, la temperatura que llevaban era una deliciosa caricia para mi piel, el calor de sol reflejado en mi espalda y rostro, era una sensación relajante.
-¿Es un hermoso día verdad? -escuche su voz tras de mí y me gire sorprendida, lucia relajado, con una sonrisa en su rostro, vestía de blanco con una camisa de lino desabotonada dejando ver su imponente pecho- ¿Por qué me miras con esa cara marimacho?
-¿Qué… que estás haciendo aquí?- pregunte desconcertada, mire a mi alrededor buscando a una persona el particular pero solo había una pequeña casita blanca a lo lejos.
-No te preocupes por él, no lo sabrá… si tu no le cuentas, claro… – rio un poco y poso sus ojos azules como el mar en mí, extendió su mano y yo la mire dudosa- ven… caminemos un poco.
Estaba algo confundida y me preocupaba que esta situación se malentendiera, miré su mano debatiéndome si aceptar o no, pero al final lo hice, mi mano era insignificante a comparación de la suya.
La sensación de nuestras manos unidas fue algo nostálgica, tanto así que mis ojos se cristalizaron por los recuerdos, las emociones vividas, las tragedias que nos unían, la infinidad de veces que juramos amarnos, todo eso paso por mi mente con ese simple contacto tan ligero e inocente, las olas del mar mojaban nuestros pies y borraba las huellas que dejábamos en la arena, llevándose toda evidencia que habíamos estado juntos.
-Me gusta aquí, ahora entiendo por qué no quieres regresar… -su voz sonaba vacilante, parecía asomarse algo de inseguridad en su temple – si yo tuviera la oportunidad de empezar de nuevo lo haría, todo, desde cero… -voltee mi rostro para observarlo, sin entender lo que decía.
-Te fuiste Akane… -dijo sin más y su semblante cambió por completo, seguimos caminando pero su agarre fue más preciso, no quería soltarme para nada – te fuiste de mi lado y rehiciste tu vida olvidándote de la nuestra y ahora me toca vivir sabiéndote en brazos de otro, ahora teniendo un hijo suyo dentro de ti… tú no sabes cómo me matara eso Akane – abrí mis ojos y detuve mi paso y sus ojos miraron en dirección a mi cuerpo – No sabes lo que daría porque ese niño fuese mío Akane…. -toque mi vientre y sentí lo abultado de este, me percate de la vestimenta que usaba y al igual que el vestía de blanco y lino -yo sé que algún día regresaras a mí y yo siempre estaré esperándote…. Porque nadie, escúchame Akane… nadie te amará como yo, nadie dará la vida como yo…-
-Ranma… -miles de viejas heridas comenzaron a doler, el recuerdo de aquel día vino fresco a mi mente y miles de lágrimas salieron de mis ojos sin poder evitarlo – Ranma… ¿Por qué me hiciste esto? ¡¿Por qué?! ¡Yo te amaba…! y tú me lastimaste, ¡jugaste con migo!
-Yo jamás te haría daño, jamás… los dos fuimos víctimas en todo esto, la única diferencia fue que yo aún no sé cómo vivir sin ti y tú ya me olvidaste…-
Y como si de una aparición fantasmal se tratase, él se fue disipando, la brisa del mar fue borrando su silueta para solo dejar sus huellas en la arena- ¿Ranma? no te vayas… ¡no te vayas Ranma! ¡No me dejes! ¡No te eh olvidado! ¡Siempre estás aquí! -grité golpeando mi pecho con desesperación - ¡jamás te olvidare! ¡Ranma te amo!
-¡Noo! -grité en medio de la oscuridad, mientras mi cuerpo por inercia se levantó de la cama agitada, desesperada.
-¡Akane, amor! ¿Qué pasa?- Mousse se despertó por causa de mi grito, aun sin entender que pasaba, lo abrace para que me diera consuelo, aun nuestros cuerpos estaban desnudos - shhh…ya tranquila, solo fue una pesadilla…-
Ignorando lo que había ocurrido en mi mente, el suponía que todo había sido un mal sueño, pero no lo fue, sentí el frio clima sobre mi piel desnuda, note que seguía sin ninguna prenda sobre mi cuerpo, parte del cobertor estaba sobre mi cadera cubriéndome parcialmente. Había pasado unas pocas horas desde que había hecho el amor con Mousse, él también estaba en las mismas condiciones que yo.
-No estoy segura de que haya sido un mal sueño… -dije mirando a un punto en la oscura habitación.
-¿Qué fue… que fue lo que soñaste?..- me pregunto acariciando mi cabello y peinándolo con su manos, pero el recuerdo de su voz llego de repente "no lo sabrá, si no le cuentas…".
-No importa, ya no lo recuerdo…-fingí olvidarlo, pero estaría fresco en mi memoria – soy una tonta por eso…-
-Por supuesto que no, es normal no recordar un sueño… ahora regresemos a dormir, a menos…-
-¿A menos que?- pregunte algo confusa por su tono.
-A menos que planees pasar el resto de la noche despierta – susurro besando mi hombro hasta mi cuello – sonreí por su ocurrencia, no puedo negar que sus besos y sus caricias calman mi mente agitada y confusa, me dejo llevar por la sensación de bienestar que me está brindando y que necesito – si es así, sabes que estoy más que dispuesto a pasar la noche despierto contigo…-
Cierro los ojos y siento su pecho en mi espalda, su respiración en mi cuello y sus manos bajando por entre mis pechos, mi respiración se hace entre cortada y dificultosa….
Como era posible que esto estuviera pasando, por que un simple sueño pondría mi mundo de cabeza, más que el sueño era el protagonista de este, yo estaba segura que amaba a Mousse, al hombre, al padre, al amigo, mi pareja, yo lo amaba, no solo era cariño y agradecimiento.
Lo deseaba con desesperación, anhelaba cada roce, cada caricia siempre que se encontraba lejos deseaba tenerlo conmigo, siempre quería más de él, amaba sus pláticas y su manera de escuchar, la complicidad que él representaba en mí, y luego los recuerdos de Ranma golpeaban mi mente de esa manera, desenterrando sentimientos que creí muertos, era normal o verdadero que una persona pueda amar a dos personas al mismo tiempo, era mi cabeza, mi imaginación me estaba jugando sucio como siempre…
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Abrí lentamente mis ojos, sintiendo en ellos la claridad del día filtrándose por las cortinas de la ventana, percibí lo desprotegido de mí cuerpo, aún seguía desnudo y un poco sensible después de la intensa actividad de la noche anterior.
Sonríe recordando la manera en la que hicimos el amor, por mi mente pasaban las escenas de la noche anterior, donde nuestros cuerpos se fundían producto de la pasión y el amor que sentimos el uno por el otro, pero así como esas bellas escenas surcaban mi mente y también llegaron las imágenes de aquel sueño que me hizo despertar a media noche de manera agitada y por qué no asustada.
Gire mi cuerpo para observar a mi acompañante, Mousse seguía plácidamente dormido bocabajo, su cabello estaba algo revuelto, su espalda blanca estaba completamente descubierta, las cobijas cubría desde el inicio de sus glúteos hasta sus tobillos, mi acompañante era algo inquieto cuando se lo proponía al dormir, me acerque a su fuerte espalda tratando de percibir su olor, acaricie con mi nariz y labios el canalillo de su columna que me guiaba hacia abajo, bese su espalda baja como despido, esa mañana.
Abandone la comodidad y calidez de aquel lecho lentamente para no despertarlo, tome la ropa desperdigada que había por el suelo colocándola en su lugar, mire mi cuerpo en el reflejo del espejo observando en mi piel las huellas de la noche anterior, algunas partes enrojecidas por la fuerza de sus manos, una que otra marca producto de un beso apasionado alrededor de mi cintura, recordé las ocasiones en las que pude sentir sus dientes demandando más y volví a sonreír algo sonrojada, pues el causante de todo esto estaba tendido en la cama totalmente expuesto, su fuerte anatomía estaba tan vulnerable que parecía ser tan tierno.
Quería quedarme a su lado un rato más pero después de aquel sueño, tenía que salir de la casa para ir a una tienda farmacéutica y confirmar lo que mi corazón presentía, pues al tratar de recordar mi último periodo pude ver que existía un cierto retraso el cual me puso a pensar.
Me vestí con unos pantalones de mezclilla, una básica playera de manga larga azul marino, utilice una Pashmina de lana café a cuadros y para terminar mis botas cafés altas hasta la rodilla, cuando termine de cambiarme Mousse ya había despertado, me pidió que regresa de nuevo a la cama, pero no podía hacerlo, tenía que salir de mis dudas cuanto antes, con mucho pesar me dejo salir de la habitación, use como pretexto que no teníamos efectivo y solo así me dejo ir.
Tomé mi bolso y subí al auto que había rentado, miré la hora en mi reloj, faltaban poco para las nueve de la mañana, estaba a punto de arrancar el auto cuando mi teléfono sonó con la melodía de Pink Martini cantaba en tono bajo en el auto Y vi en la pantalla que era el número de Kelly mi amiga, desde California.
-Hello! – La entusiasta voz de Kelly hizo que me despegara el celular del oído, - ¡amiga! ¿Si me escuchas?...-
-Claro que te escucho Kelly, te escucho bastante bien… de echo –
-¡Perfecto! Pero dime… ¿Por qué no te has comunicado? Mira que me tienes bien abandonada…- reí ante la actitud sentida de Kelly, ella era imposible.
A pesar de su edad yo pensaba que aún no terminaba de madurar, era aproximadamente cinco años mayor que yo, pero tenía toda la chispa de una jovencita de veinte, mientras yo estudiaba ella se la pasaba de fiesta en fiesta y me contaba de sus conquistas.
– ¡No te rías! Es cierto… desde que te fuiste me siento sola y aburrida… ¡es más! Mis salidas nocturnas ya no son lo mismo, si tu no me regañas por llegar tarde a casa, sin ti prefiero estar tumbada en el sofá mirando Grey… y eso ya es mucho decir – yo reía y reía de las ocurrencias de mi amiga, hablaba hasta de lo que no y ahora al tenerla lejos me di cuenta lo mucho que la extraño.
-No seas tan exagerada, deberías aprovechar que no estoy sobre ti diciéndote que hacer y lo que no-
-mmmm… naah, prefiero tenerte aquí, es más divertido hacerte enojar…- encendí la calefacción ya que el auto estaba frio, me imagine a Kelly sobre el sofá de mi sala con la pantalla de sesenta pulgadas bien cerquita de ella, para tener la visión del doctor Shepart en su máximo esplendor.
- ¡¿Quién te entiende?! Te quejas de que no te dejo vivir y ahora me quieres ahí, sabes necesitar un novio-
-¡Nop! Los hombre ya no me van – rodé los ojos ante su declaración - ahora lo mío serán las chicas… ellas son más fieles que los hombres, científicamente comprobado…-
-¿Así? ¿Y de que revista médica lo leíste o qué?-
-¡Mejor aún! yo misma lo comprobé – me confesó, ya la imaginaba a ella frente a mi con su rubio cabello y ojos café, mandándome besos.
- Tu sí que no tienes lucha…-
-¿Cómo están Mousse y my StweetHeart? – pregunto por ellos, Kelly amaba con locura a Mia y a Mousse lo quería como a un Hermano, eso decía ella, pero estaba segura que en su momento lo vio con otros ojos.
-Muy bien, Mia a congeniado a la perfección con mis sobrinos, el resto de la familia nos recibió con los brazos abiertos… era algo que esperaba –
-¿Y cómo estuvo la ceremonia de tu padre? ¿Hubo muchas personas?-
-Bastantes personas… tuve la oportunidad de ver a unas pocas amistades, no a todas como hubiera querido, Ya habrá tiempo de ello… y sobre la ceremonia, fue como todas, triste y nostálgica-
-Me gustaría estar ahí con ustedes… ¡Pero no! Alguien tenía que hacerse cargo del negocio familiar y dejaron a Kelly al mando-
-Yo sé que no hay nadie mejor que tú para eso, sé que tendrás a los chicos bien vigilados –
- Ya sabes que si lo hare…-
-Kelly… hay algo que quiero decirte- mi voz cambio a una más seria y pude notar que había preocupado a Kelly.
-¡¿Qué pasa Akane?! Me preocupas…- dijo alarmada. - ¿está todo bien con my Stwweetheart? ¿Con Mousse?
-Con ellos todo está bien, pero… tengo la sospechas que estoy embarazada…-confesé en voz baja, como si alguien me pudiera escuchar - ahora mismo estoy en el auto con rumbo a la farmacéutica para comprar una prueba casera.
-¡Eso es genial! ¡oooh Muchas felicidades!- grito Kelly como loca- ¡seré de nuevo Tía!
-¡Calma Kelly! Dije que era una sospecha, en cuanto lo confirme serás la primera en saber… bueno la segunda, Mousse me propuso tener otro hijo, si son ciertas mis sospechas él se pondrá más que contento-
-¡Ya lo creo que sí! huy… quisiera darte un mega abrazo, pero estas muy lejos… mejor lo reservo para cuando llegues-
- Esperare ese abrazo cuando llegue a casa, ya no te puedes echar para atrás- mire de nuevo mi reloj, notando que me había tardador casi veinte minutos hablando con Kelly – linda te dejo tengo un asuntito que hacer, te marco de nuevo, ¿ok? I love you...-
-¡I love you to!- y colgamos los teléfonos, mire la pantallas de teléfono donde indicaba que la llamada terminaba, la imagen de Kelly desapareció y continúe con mi propósito, sabía que Kelly no diría nada, ella era una gran confidente y amiga, confiaba en ella ciegamente.
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Estaba indecisa pues ya había comprado más de una prueba casera de embarazo en la farmacia más cercana al Dojo, pero no sabía si realizarla en casa o hacerlo afuera y llegar con la buena noticia, no quería emocionar a Mousse y Mia y que fuera una falsa alarma.
Aparque el carro en el parque que muchas veces fue testigo de las incontables discusiones entre los locos de Nerima y yo, era imposible no recordar la cantidad de veces que me vi envuelta en una bonita platica o un bonito paseo entre Ranma y yo. Todo Nerima me tenía recuerdos gratos y tristes a la vez, y como no, la mayor parte de mi adolescencia la pase en esos lugares, era imposible no recordar lo vivido.
Volví la mirada a la bolsa de plástico que contenía las pruebas de embarazo, me hacía mucha ilusión tener en mi vientre la vida de un nuevo ser, un bebe mío y de Mousse, quería ver de nuevo la cara de sorpresa y ternura que Mousse expresó en su rostro cuando supo de Mia, cuando la sostuvo por primera vez en sus brazos, la manera en que le sonrió por primera vez, definitivamente quería vivir eso de nuevo.
Estaba tan metida en mi ilusión que no vi que alguien se acercaba a la ventana y tocaba el cristal, para mi sorpresa era nada más y nada menos que Ukyo, que me saludaba muy efusivamente y con una enorme sonrisa, mis labios dibujaron una sonrisa también, la última vez que la había visto fue durante la ceremonia de papá y solo de lejos, no tuve la oportunidad de acercarme a ella.
-¡Sabia que eras tú!- casi grito mientras bajaba el cristal de mi ventanilla- ¡lo sabía! Cómo no reconocer esa melena azulada tan característica de ti Akane!
-¡Ukyo que gusto verte!- lo dije sinceramente, me había dado tanto gusto tenerla frente a mí que me quite el cinturón y guarde la bolsa plástica entre los asientos para bajarme y saludarla mejor.
-¡Solo mírate! vivir lejos de casa te ha cambiado mucho ¡y de qué manera!... toda una fashionista- dijo sin dejar de mirarme de arriba abajo – hasta envidia me das mujer… Hahaha.
-No es para tanto- dije con modestia – pero viviendo en un lugar donde la presentación es muy importante, no lo puedes evitar…- y no lo decía a juego, creyéndolo o no, mi forma de vestir y de comportarme tuvo que cambiar drásticamente, me fue bastante difícil y también me costó mucho dinero, y no solo a mí, sino también a Mousse, quitarle el uso diario de su vestimenta típica, con las túnicas le costó mucho trabajo.
-¡¿Pero qué hacemos aquí?! Vamos a mi restaurante y tomemos algo caliente para ponernos a platicar, mira que tenemos mucho tema de conversación…-
-¡Claro!, sube y dime donde es…-
Iba camino al Dojo ya eran las once de la mañana había pasado dos horas fuera de casa, si no es por la llamada de Mousse creo que ese pequeño rato con Ukyo se habría convertido en tres horas más, disfrute mucho la plática con ella como siempre me llevaba muchas sorpresas y risas por sus ocurrencias.
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Como primer punto el interrogatorio que me hizo acerca de mi vida con Mousse me hizo reír, quería saber cada detalle de mi vida con él, creo ese era un tema tabú para todos, le conteste lo que a la mayoría, lo extraordinario que era como padre y pareja.
Segundo punto me entere de que Ukyo y Ryoga Vivian juntos como pareja lo cual me hizo muy feliz, pues ambos eran buenas personas y se lo merecían, se veía en el rostro de mi amiga la ilusión y el amor que ella sentía por él.
Tercer punto las instalaciones del nuevo restaurante de Ukyo eran muy bonitas y grandes, todo esto gracias a su socio que era el benefactor de la mayor parte de los comerciantes de Nerima, ya que después de un fuerte tifón lo habían perdido todo, incluso ese socio había ayudado a las personas que perdieron su patrimonio, reconstruyendo a casi todo Nerima, donando gran parte de sus ganancias a la gente necesitada del pueblo, Ukyo hablaba muy emocionada de su gran amigo de toda la vida, Ranma había sido un gran apoyo para ella y todo Nerima.
Y cuarto y último punto Mousse y yo habíamos sido invitados a cenar esta noche en compañía de Ukyo y Ryoga.
Todo esos pensamientos rondaban mi cabeza, como había cambiado Nerima en estos años, las nuevas parejas que se formaban, los nuevos negocios y los nuevos habitantes de este lugar, el tiempo no perdona y de eso no me cabe la menor duda, yo solo salí por una prueba casera y ahora regresaba con un amplio repertorio de los acontecimientos en la vida de mi amiga Ukyo.
Al llegar mi hermana Kasumi me esperaba en el comedor junto a Mousse y Mia.
Al entrar al comedor estaban con la portátil de Mousse y este le mostraba la página Oficia del centro y como había nacido.
-Gracias a Kelly tuvimos la oportunidad de comenzar este proyecto, su padre creyó en nosotros y nos tubo la confianza para invertir en el centro, gracias al trabajo en estos años crecimos mucho…-
-Es una increíble historia, digo… no podía imaginar lo que pudo sentir esa chica, pero por fortuna ustedes estaban cerca y pudieron sacarla de esa horrible situación…- mi hermana estaba contrariada ante la historia de Kelly- y puedo imaginar lo agradecido que estuvo su padre con ustedes, a tal grado de hacer lo que hizo por ustedes…-
-Así es…- dije entrando a la estancia, Mia corrió para abrazarme y darme un beso, para después regresar a lo suyo, seguir coloreado en el estanque con los peces Koi – estamos profundamente agradecidos con el señor Pannoff, estamos en deuda con el… siempre lo estaremos- Mousse me sonrió de la manera más sincera, me acerque a él para sentarme a su lado, me rodeo con su brazo sobre mis hombros, para darme un beso en la cabeza a manera de saludo.
-De modo que… al saber que su hija estuvo a punto de ser violentada sexualmente, y tú interviniste, el padre de la chica cómo agradecimiento ¿les propuso poner ese centro? – Kasumi hablaba refiriéndose a Mousse.
-No tanto así, la familia de Kelly tiene mucho dinero e influencias, no sabíamos que era un político en ese entonces, cuando la rescatamos de ese desgraciado, su padre me ofreció trabajo para darle entrenamiento en artes marciales al departamento de policía… una cosa llevo a la otra, y la idea de crear un lugar, para que las mujeres aprendieran artes marciales y que se puedan defender fue idea de Kelly, al principio no estábamos seguros, teníamos poco tiempo de llegar, pero Kelly fue haciéndose nuestra amiga, se hizo muy apegada a nosotros, para el señor Pannoff nosotros éramos como un especie de terapeutas para su hija si ella estaba feliz y se sentía a salvo con nosotros él estaba tranquilo…- relato Mousse, yo miraba a un punto en específico sobre la mesa recordando todos aquellos momentos, los tenía muy frescos en mi memoria y creía que jamás lo olvidaría.
-Un día nos encontró entrenado – sonreí – para ella era algo desconocido y fascinante, quedo prendada en las artes marciales.
A Kelly se le ocurrió enseñar lo básico en el arte de las armas ocultas a más mujeres para que se pudieran defender, Mousse tenía poco trabajando en el departamento de policía y yo estaba atareada con la universidad, los gastos en fin… al final aceptamos, ella y su padre nos ayudaron con el establecimiento, el primer año la renta corrió por cuenta del padre de Kelly, se acondicionó y en poco tiempo ya da vamos clases…-
-Por un momento me sentí como Bruce Lee- dijo Mousse riéndose - Kelly estaba encargada de la publicidad, gritaba a los cuatro vientos que tomaran clase con nosotros, mi rostro salía en las revistas, diarios y carteles pegados por todos lados, Kelly es algo obsesionada cuando se lo propone… nos fuimos siendo populares y crecimos en instalaciones y otro tipos de clases, eso sí… cada Dólar fue pagado de vuelta al señor Panoff…- aclaro Mousse.
-Me gustaría conocerla…- dijo Kasumi conmovida.
-Estamos más que seguros ella etaria encantada de venir y conocer Japón –
Seguimos platicando hasta que se dio la hora de comer, esta vez fue mi turno de cocinar, quería demostrarle lo mucho que había aprendido, el menú de ese día fue pasta carbonara con unos recién horneados panes de ajo y parmesano. Mis sobrinos llegarían al Dojo dentro de una hora aproximadamente así que llegarían justo a tiempo, para ellos pasta Bolognesa.
-Todo huele delicioso Akane, ¿Quién te enseño a cocinar comida italiana?- pregunto mi hermana.
-Kelly tiene una obsesión por la comida Italiana, cuando estaba embarazada de Mia, mis antojos más fuertes era la comida Italiana, no importaba que fuera, todo lo que tuviera salsa de tomate, queso, ajo y albaca era mi vicio, ella cuido de mi en muchas ocasiones hasta que me enseño como cocinar… tuvimos que remodelar la cocina de su departamento como dos veces hasta que pude hacer mi primera salsa de tomate –
-Menos mal que era una joven con solvencia económica, para reparar su cocina tantas veces – se río Kasumi- pero me alegra saber que pudiste cocinar al fin… papá estaría muy orgullosa de ti, créelo- agradecí las palabras de Kasumi, también yo lo creía, sabía que mi padre ahora que estaba junto a mi madre estarían feliz por mí.
En cuanto el pan salió de horno, mis sobrinos hacían acto de presencia, el aroma del pan recién horneado y la mantequilla con ajo inundo toda la casa, mis podres sobrinos morían de hambre y mi hija no se quedaba atrás, estábamos alrededor de la mesa, Mousse abrió una botella de vino que solo él y Kasumi tomaron, como seguía la duda de mi posible embarazo no quise arriesgarme… aunque moría por una copa, Kelly me hizo una ferviente amante del vino.
Mi teléfono volvió a sonar, era Nabiki.
-Hola Hermanita, te hablo para informarte que no podré asistir, tengo una junta algo importante y no la puedo postergar mucho… ¡quiero esos informes ahora!- grito sin despegarse del teléfono – lo siento pero trabajo con cada inútil, creo que habrá recorte de personal… ¡Si no tengo los informes en mi escritorio ya!- contuve la risa al escuchar a una podre chica pidiendo disculpas por la tardanza de dichos papeles – en fin hermanita, mañana será…-
-No te preocupes, lo entiendo yo le digo a Kasumi que no vendrás Hoy-
-Correcto… ¡ah sí por cierto!... tenemos que vernos con el abogado de papá, la lectura del testamento ya está lista será el próximo viernes – había olvidado por completo el tema del Testamento.
-Muy bien, el viernes será …-
-También díselo a Kasumi… te dejo la inútil de mi asistente no sabe que informes necesito - y a gritos y regaños Nabiki colgó.
-No quisiera ser la asistente de Nabiki en estos momentos…- dije dejando el teléfono un lado.
-Oh no…-dijo Kasumi- esa chica también será despedida, igual que las otras… también que me caía Lin… ella tan linda -exclamo Kasumi con pesar.
-¿Lo hace muy seguido? -pregunto Mousse al ver la reacción de mi hermana Kasumi- hasta acá pude escuchar como grita por unos documentos… podre chica.
-Esta es su quinta Asistente en cuatro años… la última salió llorando de su oficina - dijo con pesar – pero ya sabemos cómo es Nabiki…-
-Por supuesto que lo sabemos… ya será su sexta asistente, pero en fin. Así es ella- me encogí de hombros olvidando el tema de la asistente – por cierto, Nabiki no vendrá está muy ocupada, pero que nos pondríamos de acuerdo mañana y que la junta con el abogado de papá será este viernes…- Kasumi asintió y seguimos comiendo, la comida había sido deliciosa, los chicos repitieron porción y se habían comido todas las reservas de pan con ajo.
Después de la comida Mousse jugó con ellos en a las escondidas ya que el clima se había calmado un poco y el sol aparecía con fuerza dándonos un poco de calor.
Kasumi y yo fuimos a la habitación de Papá, desde su muerte las puertas se mantuvieran cerradas y ya era tiempo de abrirlas, era necesario que se ventilara. A pesar que se había purificado todo el cuarto, se cambió el tatami y se reemplazaron las puertas aún tenía su olor, ese perfume que mi madre le regalo y que jamás dejo de usar permanecía en el aire, abrimos las ventanas y la luz del sol entro iluminándolo todo, esta habitación permanecería con las puertas abiertas pero respetando la memoria de papá.
Después de unas horas Kasumi se marchó con los niños, Tofu estaría en casa y mi hermana quería recibirlo a su llegada, además la cita en el restaurante de Ukyo seria a las siete y para eso sería pronto. Tome un baño rápido seque mi cabello y marque algunas ondas con la pinza caliente.
Mientras Mousse le daba un baño a Mia, yo me disponía a buscar que conjunto vestir esa noche, opte por un vestido de lana gris oscuro con algo de vuelo, por encima de mis rodillas, una chamarra Negra y sobre ella una bufanda tejida roja, busque unas medias negras y tome mi bolso rojo para combinar… aun no sabia que zapatos usar, solo me faltaba eso, me había maquillado levemente y yo ya estaba casi lista, cuando veo que Mousse regreso de la habitación contigua con la ropa medio húmeda, y con la mirada baja, capte que había tenido problemas con el carácter de la niña, pues era cierto que Mousse era demasiado débil ante los berrinches de la nena.
-Lo siento, pero no quiere lo que le has escogido, tendrás que buscar otra cosa- Mousse venia de una batalla campal con una niña de siete años y él había perdido.
-¡No…! se hará tarde – dije algo molesta por aquel pequeño berrinche, Mousse encogió los hombros y se metió al baño para terminar de vestirse.
Yo corrí a la otra habitación y después de diez minutos de psicología inversa, un largo discurso y constantes llamadas de atención, se dejó cambiar al final, busco ella misma entre su ropa un encontró un vestido del mismo color que el mío, ya no había tiempo de pelear, así que por hoy ella sería la ganadora.
Ambas vestidas con un atuendo muy similar en lana color gris, puse unas mallitas negras para protegerla del frio al igual que unas botitas invernales negras y su gorrito del mismo color que sus mallas, dejando su cabello suelto, Mia-chan por fin estaba lista. De regreso a la habitación observe detenidamente a Mousse quien ya estaba listo, vistiendo completamente de negro, resaltando su colguije en color plata alrededor de su cuello, con una gabardina a cuadros color gris, al ver su conjunto no pude evitar reír con ganas y el solo me miro con una ceja alzada sin entender.
-¡Ay cariño!- le dije – los tres vamos vestidos con los mismos tonos… de negro y gris –
-Es cierto… pero lucimos bien, ¿verdad?- me giño un ojo mientras mostraba una blanca sonrisa.
-¡Por supuesto que sí!-
Al final escogí unos altos botines negros para variar, ya que mi altura era bastante baja siempre trataba de disimularla con zapatos bastante altos.
El trayecto del Dojo al restaurante fue rápido, pero como el clima había descendido varios grados usamos el coche. Mia estaba entusiasmada por que pronto comería esas ricas "pizzas japonesas" al llegar Muosse quedo asombrado por el nuevo giro que tenía el restaurante, lucia mucho mejor de noche, el anuncio de Kuonji lucia increíble iluminado.
Nos estacionamos a unos metros de distancia, no muy lejos de la puerta principal, atreves de los ventanales se podía observar que había varias mesas ocupadas por comensales.
-Esta genial…. Bastante bien diría yo- comento Muosse admirando la fachada- me recuerda aquel lugar donde fuimos nuestra primera cita –
- Cómo olvidarlo… se te paso la mano con el vino- hable con algo de gracia
-No fue para tanto… solo me pase de copas, y fue muy poquito, poquitito- se excusó, mientras con su mano me señalaba lo poco que se había excedido.
-Mmmmm poquito, si como no…- entramos al restaurante donde una Hostess nos pedía nuestros nombres, estábamos a punto de darlos, cuando escuche a lo lejos que nos llamaban.
-¡Akane, Mousse! ¡Ya están aquí! Pasen…- Ukyo nos recibió con brazos abiertos, estaba muy entusiasmada al igual que nosotros – Por favor Rita, ellos son grandes amigos míos, que sean muy bien atendidos, ella es la hija del señor Soun.-
- Un gusto señorita, siento mucho la pérdida de su padre, aquí lo queríamos mucho, era nuestro mejor cliente desde que Kuonji abrió sus puertas, esperemos que sea de su agrado como lo fue para su padre…- Rita, fue muy amable, y hablo con respeto de papá, me alegraba que mi padre fue recordado.
-Así que tú eres Mia… hola, yo me llamo Ukyo y soy amiga de tus papás desde mucho tiempo – Ukyo se presentó ante Mia, al principio la niña se ocultó detrás de las piernas de Mousse como siempre lo hacía cuando conocía a alguien, pero al decir que nos conocía, ella se animo y saludo cordialmente presentándose.
- Hola yo me llamo Mia Mutzu, pero me puedes llamar Mia-chan o princesa…-
-¡Ahh que tierna! Me derritió el corazón… ella es adorable- nos alago – pero pasen les daremos la mejor mesa del lugar – y al decir esas palabras a lo lejos dos meseros comenzaron a preparar una mesa algo apartada de las demás, estaba cerca de una gran chimenea bajo un bello juego de lámparas colgantes, la mesa era privada ya que parte de ella estaba rodeada de plantas y luces pero nosotros teníamos una vista de todo el lugar.
Caminamos hacia nuestra mesa acompañados por la anfitriona del lugar, nos sentamos y un mesero nos brindó la carta, como yo seguía con la duda de la prueba de embarazo, decline la idea tomar alcohol, me decidí por un poco de agua mineral, Mousse pidió sake y para Mia un poco de Te dulce.
-Como verán chicos, ya no es solo un restaurante de Okonomiyakis, es una fusión de lo tradicional con lo vanguardista, pero si desean ordenar los clásicos Okonomiyakis, sus deseos son órdenes… si tienen espacio para mas quisiera hacerles una degustación de nuestros platillos estrellas-
-Wow… me perece genial, si es así, comenzare con los Okonomiyakis… tengo años que no como unos decentes... pediré uno de res y cerdo- ordeno Mousse dejando sobre la mesa el menú.
-Yo el mismo de siempre- pedí – y para Mia uno especial de Pollo… ¿Qué te parece Mia-chan?-
- ¡Yes mom! –
La comida llego en un abrir y cerrar de ojos, en menos de diez minutos ya teníamos nuestros platillos servidos en la mesa, la verdad en cuanto llegaron fueron devorados, Mousse los disfruto como nunca, podía verlo en su rostro, mientras Mia tomaba grandes bocados haciendo movimientos de mano positivos aprobando el sabor de los platillos. Yo no podía evitar reír ante los juegos de padre e hija, ambos hacían ruidos mientras comían disfrutando el sabor de las clásicas pizzas japonesas.
Yo aprovechaba las ausencias de Ukyo para acercarme a Mousse, me gustaba ponerlo nervioso en lugares públicos, amaba como trataba de contenerse, el sonrojo de sus mejillas y como sus ojos se iluminaban ante mis palabras picaras en su oído, el trataba de alejarse o esquivar mis jugueteos pero le era imposible, pues con mis pies acariciaba sus piernas, cosa que yo sabía él no podía ignorar, provocándolo a que me diera un apasionado beso en un concurrido restaurante.
-Si no paras esos juegos, te acorralare en el primer rincón de este lugar y ahí mismo lo haremos- hablaba con voz muy baja casi imperceptible, después de haberme besado -¿entendiste Traviesa?
Yo asentía con la cabeza, mientras que colocaba mis codos sobre la mesa sosteniendo mi rostro con las manos, mordía mi labio inferior, haciéndole ojitos, disfrutaba tanto este juego con él.
-Me lo prometes- jale su suéter negro hacia mí y coloque mi frente, sobre la suya siguiendo nuestro juego, el solo reía de manera coqueta y algo nerviosa, mire discretamente a Mia pero ella seguía divertida observando el vapor de los ventanales.
-Vaya ustedes dos no pueden quitarse las manos de encima- Ukyo trataba de unirse a nuestra mesa, pero contantemente era requerida para recibir clientela importante o para dar el visto bueno a los platillos, cuando se sentaba con nosotros platicábamos de muchas cosas, de Mia, el centro, el restaurante, de su relación con Ryoga, que para Mousse también fue una sorpresa el saber que vivía junto a Ukyo.
La velada cada vez era mas amena, recordamos viejos momentos, hacíamos bromas y chistes de nuestros años de juventud, pero nuestra charla fue interrumpida por Rita.
-Disculpe señorita Ukyo, pero el señor Ranma esta aquí, y exige hablar con usted – al escuchar el nombre de Ranma mi corazón se detuvo, un silencio sepulcral se hizo presente en la mesa Y Ukyo rápidamente lo noto
-¿Ranma esta aquí?- preguntó asombrada poniéndose de pie - ¿con quien viene? –buscándolo por el lugar, encontrándolo en la barra, yo disimuladamente trate de seguir el camino de su vista y pude distinguir a duras penas una silueta en la barra, sentado con un vaso en la mano, mi ángulo era muy malo por lo cual no pude distinguirlo bien.
- Viene con la señorita Yamoto – suspire con calma al saber que no venía con Xiampu, no sabría quién era la señorita Yamoto pero me alegre de que no fuera ella.
Ukyo nos miró con algo de pena, sabia en la que se había metido.
-Qué pena chicos, no sabia que el vendría… no quisiera incomodarlos- Ukyo se disculpó, pero pronto Mousse la paro diciéndole que no tenía por qué sentirse así.
-No hay de que Ukyo, no te preocupes por eso… Nerima es un lugar muy pequeño, tarde o temprano nos cruzaríamos con él, además eso ya ocurrió y no hubo ningún problema, ¿verdad cariño?- solo asentí con la mirada, inconscientemente me acerque mas Mousse y tome su mano – si tienes que ir con él, no detengas… puede que sea importante –
-Gracias chicos… la verdad es que si, viene con la diseñadora que remodelo el restáurate, de seguro trae los planos para la nueva sucursal… ¡ohh quisiera que la conozcan! ¡ella ha trabajado con los Dojos también Akane! – cuando Ukyo me hablo del trabajo que hizo con los Dojos, mi interés me delato, quería conocer a quien había trabajado en el Dojo de la familia y agradecerle por su magnífico trabajo.
-¡Claro! Me gustaría conocerla, así podría pedirle algunas opiniones para futuras remodelaciones para el centro – comente - ¿qué te parece Mousse?
- Por mi esta bien, debo reconocer que hace un buen trabajo, el Dojo de los Tendo quedo muy bien… sin mencionar tu Restaurante Ukyo-
-Genial… regreso en un momento- y como si fuese un rayo Ukyo llego hasta la barra, intente poner mi atención a la niña que veía unos videos de Barbie y el Cascanueces, pero la curiosidad me mataba por ver más allá de las mesas.
-Esta sentado en la barra mirando para acá- dijo Mousse- No está muy cómodo por lo que veo… y no lo disimula mucho, gracias al cielo las miradas no matan, si no yo estaría muerto o pulverizado en este momento – Mousse hablaba mientras observaba fijamente en la misma dirección en la que Ukyo se había dirigido.
-¡Mousse!... tu tampoco lo haces nada mal - le llame la atención, sentí de pronto mis mejillas arder de la pena, ante lo que ocurría.
- Ukyo está hablando con una mujer Bastante guapa… ¿Qué estará haciendo con Saotome a estas horas?- Mousse miro su reloj checando la hora – ya pasan de las nueve… es algo raro de tengan unos planos a estas horas, ¿no crees?-
-¿Qué no dijo Ukyo que era para su restaurante nuevo? además eso no nos interesa- dije no tomándole importancia.
-Es cierto… pero no me deja de parecer extraño… ya vienen – Mousse me narraba lo que ocurría ya que yo les daba la espalda, continúe con mi atención en la niña, tome una toallita húmeda de mi bolso, algo que nunca debía faltar y limpie su mejilla.
-Disculpen la demora chicos, ella es la diseñadora y arquitecta que ha trabajado en el restaurante y en los Dojos, ella es Azuky Yamoto… Azuky ellos son Akane y Mousse viejos amigos míos y de Ranma-
Me puse de pie para saludar a la señorita Yamoto, ella era una mujer bastante atractiva, a pesar de lo alto de mis tacones, me superaba con mucha facilidad por lo menos con media cabeza, a pesar de traer zapatos bajos, su cabello era largo y ondulado de un castaño claro, de piel clara y ojos café claro que llegaban parecerse a la miel, era muy bonita, y no parecía ser Japonesa cien por ciento.
-Encantada señorita Yamoto… usted parecer ser extranjera -comente, muy extrañamente me intereso saber un poco más de ella.
-Bueno… mi madre es inglesa y mi padre es japones, como vera fueron más fuertes los genes de mi madre – los cinco reímos un poco, ante el pequeño chascarrillo de la mujer.
-Ukyo me dijo que trabajo en la remodelación del Dojo de mi padre, quería agradecer su trabajo y reconocer lo bien que quedo…- yo estaba tratando de agradecer a la mujer frente a mí por el estupendo trabajo, cuando siento que Mousse se levanta de manera rápida, haciendo que mi vista se posara en él, su mirada estaba al frente, desafiante y sin basilar.
-Buenas…- en ese instante entendí la actitud de Mousse, Ranma apareció frente a nosotros, para seguir aquel duelo de miradas, trague en seco, no lo pude evitar – Akane… Mousse- sentí la fuerte mano de Mousse con posesión rodear mi cintura, me acerco a su cuerpo eliminando la distancia que existía entre él y yo, como si con aquel movimiento diera la advertencia de "no te acerques mucho a nosotros"
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Bueno chicas aquí está un capítulo más, yo sé que más de una querrá lincharme, torturarme, asesinarme y todo lo que le siga que me inflija dolor y sufrimiento….¡ Pero es que todo tiene un por que!
Solo esperen a los siguientes capítulos que ya están tomando forma…
¡Tengo que agradecer a la chica que me a estado ayudando y ¡ MUCHO!... Jaly querida…una vez mas gracias, porque sin ella cada capítulo sería un embrollo! Es mas… puedo decir que hasta mi beta es. ;D
Chicas si hay algún error, plis perdónenme, pero es que las malditas faltas no las veo, hasta jaly se les van las muy perras, sin más las veo en el próximo cap.
FELIZ NAVIDAD! (atrasado)hahahaha
