La luz que proveía el techo de cristal se sentía como una caricia confortable, aunque por dentro sintiera ocasionalmente un escalofrío. Tomaron un taxi hasta el centro comercial, el cual Sunny pagó. Hasta entonces él se percató de que a su futura hermanastra en realidad no le faltaba dinero.
Y allí terminaron, tomando una malteada cerca del barandal de cristal desde el que tenía una vista completa del patio interior del centro comercial un piso más abajo. Allí se disponían varias sillas en torno a mesas circulares de los cuales los puestos de comida disponían libremente. Sin tener dueño en específico, cualquiera podría sentarse para esperar a una cita que tardaba en llegar o descansar de tanto comprar.
Cual ave rapaz, sus ojos velozmente atravesaron de norte a sur el espacio, viendo el número de muchachas de su edad que estribaban bajo sus pies.
Sunny se apoyó de espaldas contra una columna próxima al barandal.
"Vamos tigre, escoge a tu presa" Soltó con una risita traviesa y una mirada por la que se asomaba un poco de malicia, cruzando sus brazos, solo para mirarle con una sonrisa. Como si le estuviera desafiando.
"¿T-tú quieres que baje y hable con alguna de ellas?"
"Obvio que sí. Esto no es algo con lo que se nace" la muchacha levantó la vista y se quedó pensativa por un momento "bueno sí, se nace para esto. Pero también se puede aprender, y esto no lo aprendes sin equivocarte".
"Pe-pero y... y si hago el ridículo" El adolescente temblaba de solo imaginar el escenario:
De pronto una chica se comienza a reír de él, se aproxima otra, le pregunta a la primera que por qué se ríe y también comienza a reírse y así se replica una y otra vez, hasta que el centro comercial entero se ríe de él.
Aislado como paria, sin poder pisar el centro comercial de nuevo hasta que…
"Despierta" le instó Sunny acompañado de un chasquido de sus dedos. Sus ojos de un cereza intenso debido a la luz le envolvieron con cierta seguridad, al desaparecer su sonrisa, se aclaró la garganta y prefirió ver hacia otro lado. Justo en ese instante, Sunny se le aproximó y puso su mano en su hombro.
"Hoy has venido a hacer el ridículo" Dijo, con total serenidad. Cuando este la observó con cierto desafío en su expresión, esta volvió a sonreír. "!Oye! ¿Esperabas una receta mágica como un perfume o algo que hará que las vuelvas locas de inmediato?" dijo con mofa "Eso solo pasa en tus dibujitos, si quieres lograrlo, tendrás que hacer el ridículo y fracasar cientos de veces."
"Pe-pe-pe…pero"
"Sin peros, Chips. Aunque sí hay un detalle que hará que no parezcas un debilucho pervertido con sudor en la frente" Entonces, ella se volteó "aunque te veas como uno… hay que arreglar eso después" agregó.
"¿Pretendes darme seguridad insultándome? ¿Estabas en el club de la pelea no?" Le respondió este, con cierto aire de rebeldía en su voz, pero se cortó de inmediato cuando observó que los ojos cereza de Sunny le enfocaban nuevamente.
"Ahí está la diferencia."
"Cuál"
"A ver, niño listo, te lo explico con chubis. Si no nos hubiéramos conocido ¿Me habrías dicho eso?"
"Sí"
"La verdad" Exigió Sunny con hastío. "No trates de impresionarme, tú y yo sabemos que ni en tus sueños te habrías comportado así conmigo"
Cómo olvidar la primera vez que la vio.
Estaba en el salón de educación física cuando la vio… bueno, no a ella precisamente, sino a la chica de facciones perfectas y de acento que le derretía la piel de solo escucharla hablar. Sunny estaba al lado de Fleur De Lis, obviamente, se le quedó viendo como un embobado por varios segundos, admirando sus facciones y la simetría de su cuerpo.
En el momento en el que esta se fue, pudo ver a Sunny, que le observaba entretenida, su expresión de brazos cruzados, mirada altiva y sonrisa poco pronunciada eran tan claros que hasta él entendió el mensaje "Eres un perdedor, disfruta de la vista porque es todo lo que puedes conseguir" Y aunque se mereciera uno de sus insultos, sus ojos cereza eran tan intimidantes que dejó de ver en esa dirección y, durante todos los juegos de la amistad, la chica que después conocería como Sunny Flare le pondría sumamente nervioso solo con la mirada.
Tanto fue el impacto psicológico que tuvo que…
"Es una costumbre tuya quedarte como una estatua, qué tal, tienes tu propia chiripiolca." Dijo la muchacha, mientras le daba un ligero empujón.
"Lo siento… es que recordé cuando nuestros padres nos presentaron"
"Ah, esa cena" Rememoró ella.
El susodicho impacto de aquellos ojos tuvo sus repercusiones el día que finalmente Laurel y Sunbed decidieron formalizarlo todo ante sus hijos y presentarlos.
Entonces, en una mesa se sentaron para comer cuatro personas. A los ojos de la mayoría se veía que el ambiente era algo tenso, el par de jóvenes que debían pasar por los hijos de la pareja no tenían química alguna, como una estatua de hielo y un cervatillo, precisamente Sunny se comportó de forma aceptable, lanzando algunas preguntas a Laurel en lo que llegaba el aperitivo, ignorando por completo a Microchips, quien agradeció su suerte, porque Sunny no tenía el menor asco en preguntar cosas personales y hasta parecía ser una oficial del buró de investigaciones.
Así obró, con actitud inquisidora, hasta que recordó que ese militar tenía un hijo pervertido que no dejaba de mirarle los pechos. Había cometido un craso error al ponerse su falda de tubo beige con su blusa rosa de cuello en v, pero no era su culpa, la genética no había favorecido en nada a su hijo.
Hastiada del agasajo visual que este se daba, finalmente le enfrentó, bastó con la mirada de sus ojos cereza para propagar el terror en los del muchacho. No hizo falta que este se hiciera cenizas, los nervios le chamuscaron toda la confianza que tenía, sus mejillas aparecieron al rojo vivo.
Y a la cadencia del momento, el mesero llevaba amablemente una bandeja con una ensalada de remolacha y zanahoria. Microchips levantó la mano para tomar el plato, el movimiento brusco y el hecho de que el mesero no se esperaba ese comportamiento resultaron en una bandeja que se inclinó hacia el lado de Sunny el plato se resbaló hasta salir volando por el aire e impactar contra los muslos de la fémina.
"Ah, disculpa, n-n-no era mi intención" Microchips tomó unas servilletas y de inmediato trató de quitarle la ensalada de la falda. El mesero, Sunbed y, desde luego, la propia Sunny Flare observaron atónitos cómo el adolescente tocaba los muslos de la adolescente en su inútil intento de quitar las manchas de remolacha de su falda. Le tomó unos segundos darse de cuenta de lo que andaba mal.
"L-lo si-siento" Trató de pronunciar bien sus palabras, su rostro ya parecía estar realmente al rojo vivo y, para lo peor, sus manos se habían quedado inmóviles, de hecho, todo su cuerpo parecía una estatua. Sunny tomó al joven por las muñecas, presionándolas con tanta fuerza que este sintió el dolor y la ira que Sunny contenía detrás de una sonrisa bien fingida.
"Qué car…" Ella se percató velozmente de que todos a su alrededor ya se habían volteado a ver lo ocurrido. Lo que hubo de ser un grito se transformó en un tono menos intenso "…Descuida, ¿Recordaste traerle sus pastillas mamá? Porque creo que no las tomó" Sentenció, ahora fingiendo preocupación en su voz, pero sin abandonar su intento por fracturarle las muñecas. La expresión de dolor del muchacho convenció a los curiosos. Sí, definitivamente era una familia, en la cual, el adolescente tenía una enfermedad psicomotriz.
Así pudieron salir velozmente del restaurant con la excusa de volver a casa para darle a Microchips sus medicamentos, cuando se despedían, Laurel le agradeció por arreglar todo en el restaurant, prometiéndole reponerle la falda algún día.
"Laurel todavía me debe una falda" rememoró ella con una sonrisa "¿Qué diablos te pasó ese día por cierto?"
"No te incumbe" Respondió con cierto coraje el muchacho. "Me hiciste quedar como un enfermo frente a todos allí."
"Eso te ganas por andar desnudándome con la mirada. Que bien que ya no seas así." Aclaró con cierto orgullo en su voz. "No quiero pisotearte el orgullo, mejor volvamos a lo que importa. Ni de chiste me hubieras hablado así, ni siquiera hubieras sido capaz de mantenerme la mirada. Y eso era porque tú solo te preocupabas por lo que yo podría pensar de ti y, sí, pensé que eras todo un marrano cuando te conocí."
"Para ser alguien que le gusta ir al grano, estás dando muchos rodeos para insultarme" La adolescente rodó los ojos con una sonrisa cómplice.
"Bueno, el punto es que no le des importancia a impresionar a la chica o quedar bien con ella."
"¿Cómo?" Más que un enigma, aquello era un absurdo total, Microchips se lo dejó saber a la perfección con su expresión.
"Calma, tigre. Te lo explico mejor. Si vas y actúas con eso en mente, tu intención no solo es evidente, también provoca que la chica te rechace de inmediato casi siempre."
"Por qué" Cuestionó intrigado Microchips, observando a una muchacha que, casualmente hizo contacto visual con él y de inmediato volvió a observar a su amiga.
"Es cierto, apenas sabes algo de mujeres. Bien, hermanito, digamos que una chica simplemente no puede decir que sí a la primera ni quedarse colgada por un chico sin más. Si lo haces, quedas como una zorra y todo el mundo te señala con el dedo".
"Pensé que esas cosas no te importa…"
"No me compares con ellas, soy mejor en este juego que cualquiera de las chicas allá abajo. Yo cortejo a los chicos y me tiro al que quiera cuando me dé la gana y nadie nunca me señala porque conozco las reglas y sé sacar provecho de todas ellas".
"Entonces, la primera regla es hacer como que no quiero nada cuando quiero realmente". Parafraseó el muchacho, bajando los hombros, como si tratara de apaciguar a la adolescente, quien apoyó su rostro sobre su palma derecha y su codo, a su vez, sobre el barandal.
"Mmm… no, tibio, pero todavía no es el punto".
El silencio del muchacho se mezcló con una mirada de incertidumbre. Dudando de sus facultades racionales, Microchips se apoyó sobre el barandal y nuevamente observó a esa muchacha.
La había visto en la fiesta que organizó Sunny en su casa, tenía el cabello blanco recogido en dos coletas, su piel lavanda era pálida, y, casi parecía que manaba tranquilidad de su persona, al menos hasta que ambos volvieron a cruzar sus miradas. Sí, puede que los anteojos hicieran difícil ver sus cejas, pero sus párpados indiferentes ocultaban unos ojos que salían a relucir como dos orquídeas en el desierto, como si solamente esos ojos pudieran ser todo lo que daba vitalidad a su imagen.
Entonces, ella volvió a observar a la amiga mientras le hablaba.
"El punto es que realmente no te importe, no solo tienes que actuar como si… tienes que convencerte a ti mismo que el fin no es impresionar a la chica, tampoco pienses en que te la vas a encamar y la llenaras de almíbar, esas cosas no te van a pasar, créeme." Insistió Sunny.
"¿Me dices que actúe como un idiota con cada chica que me parezca linda?" Cuestionó de inmediato el muchacho.
"Nah, solo te digo que no preocupes por mostrarte como un galán rompe catres protagonista de película de acción. Eso solo te hará inseguro a sus ojos y cualquier señal de desaprobación de su parte te minará la poca seguridad que posees. Resultado, terminas amargado en un rincón porque la chica se ha perdido tu supuesto valor que ni siquiera tú has sabido apreciar ni mostrar".
"Entonces… me estás diciendo que no la trate con interés y al mismo tiempo que no sea un idiota haciéndolo… qué diablos"
"Ah, Micro, sé que eres listo. Pero creo que esto es un maratón para esa cabecita tuya. La respuesta es tan simple que la mayoría no le presta atención."
"Te pago para que me ayudes, no para que me tortures…" replicó el adolescente sacándole una sonrisa a Sunny.
"Ahí tienes el punto: solo diviértete, no te lo tomes en serio, olvida los pensamientos de me la cogeré esta noche o ella será mi próxima novia. Cuando te diviertes, casi cualquier chica bajará las defensas pues pensará que no la estás viendo como un trozo cogible de carne… ya ese mismo instante o en un par de días verás que pasará lo que tenga que pasar."
"Pero eso no me asegurará que…"
"Nah, nada lo hará. Con el tiempo te harás más y más hábil, pero siempre alguna te rechazará. La diferencia es que de esta forma ya te acercarás a más de una chica a la que ni en sueños te hubieras acercado antes y si no termina como quieres, al menos harás una amiga y esta amiga tiene amigas, puede que incluso más lindas que ella o que se adapten mejor al tipo de chica que estás buscando como novia." Dijo Sunny, mientras sus ojos parecían brillar mientras le dedicaba una sonrisa al patio de comidas.
"Sunny, eres maquiavélica" Comentó el adolescente. Pero ella todavía se mantenía la mirada fija en el patio de comidas. Se parecía mucho a la de un jugador profesional, centrado, con una mente que funcionaba al ciento por ciento para analizar lo que sucedía. ¿Acaso era un juego para ella?
"Todavía no has visto nada" Declaró esta. "Ahora que sabes el truco, ve y habla con esa que está a en el extremo izquierdo, creo que es de mi preparatoria".
"¿Y por qué de tu preparatoria? ¿Por qué mejor no lo intento con una que yo conozca aunque sea de vista?"
"Oye, dejé claro que harías el ridículo muchas veces antes de lograr algo. Es mejor que sea con una chica que ya no verás de nuevo que con una chica que pueda contarle al resto de tu escuela lo que hiciste."
"No soy tan importante como para que cuente algo que hice"
"¿Te arriesgarías?" Cuestionó Sunny con la misma sonrisa maquiavélica en sus labios, acción que marcó el punto final de la conversación.
Microchips entonces tragó saliva y comenzó a caminar, sentía como si sus pies le estuvieran latiendo, movía los dedos de sus manos constantemente. Las escaleras electrónicas de pronto parecían ir a toda velocidad una vez las tomó. ¿Qué decir? ¿Cómo decirlo? ¿Cómo diantres divertirse en una situación así?
"Suerte, tiro al blanco" le dijo desde lo alto una voz un poco ronca que reconoció de inmediato, observó en su dirección para confirmar que se trataba de la amiga de Sunny Flare: Indigo Zap, que le saludaba con la mano de manera efusiva y con una sonrisa cómplice, como si tratara de humillarle y darle ánimos al mismo tiempo. ¿¡Qué carajos les pasa a las de la CP!? Se cuestionó él.
"Chica, lo que haces es caridad ¿O qué rayos?" Sunny se volteó para observarle con atención.
"No capto la idea"
"No quiero ofenderte, pero me hiciste ayudarte a convencer a Lemon de que era buena idea quitarle la virginidad; también manipulaste a Lemon… ella ya no me quiere ni hablar ¿Sabes? Y todo para que él termine como un perro abandonado. ¿Tanto odio le tienes?" Indigo Zap entonces se aproximó a la Sunny, su piel se erizó al sentir la cercanía de la deportista. "Puede que no te entendamos del todo, pero al menos para mí, eres nuestra amiga y has tirado la amistad de Lemon a la basura como si no te importara. Todo para hacerle daño a un chico que ni conoces…"
"La recuperaré dentro de unas semanas…" susurró Sunny. "Y qué ¿Acaso te importa Micro?"
"Para nada, es solo que… a veces eres un poco impredecible. Si querías darle una paliza, ya lo has hecho y… ya sabes… hay un límite en todo esto… porque lo sabes ¿Verdad?"
"¿Dime, el límite lo vas a poner tú?" Interrogó la fémina con observando al adolescente que, con un rostro enrojecido, apenas sí lograba sostenerle la conversación a la muchacha que, por lo demás, se empezaba a incomodar.
"Soy tu amiga, Sunny. Eso tú lo sabes muy bien. Pero a veces me asustas… a todas nosotras la verdad."
"Bien, no tienes que ponerte melosa… lo hago por caridad." Declaró la de piel turquesa. "Solo míralo, es un perdedor. Bueno, te miento. No es solo caridad, también es un reto; imagínate cuán buena puedo ser si logro convertir este cero a la izquierda en un ocho o un nueve".
"¿Un reto?" Indigo levantó una ceja, observando directamente a Sunny Flare. "A veces me pregunto si no nos ves como piezas de un tablero" Recriminó la de googles.
La de piel turquesa no se animó a responder, prefirió observar a Microchips con una sonrisa. No había pasado ni un minuto y ya se retiraba, por poco resbala antes de subir por la escalera eléctrica. Pero, de un momento a otro, se detuvo, dio media vuelta y se acercó a la primera chica con la que había hecho contacto visual.
"Espera, ¿Por qué Sugarcoat está allí?"
"Solo para darle algo de confianza."
"¿La chica menos expresiva del mundo le dará confianza?"
"Tratar de ligársela le dará a entender el punto"
Sugarcoat, desde luego, actuaba de forma fría, apenas sí respondiendo a las palabras de Microchips, este a su vez, cada vez se ponía más y más nervioso, tratando de estirar el cuello de su camisa, y con su pie derecho en constante movimiento, era obvio que estaba llegando al borde.
Hasta que finalmente dijo algo que despertó el interés de la adolescente, que, con un leve, sutil, casi imperceptible cambio en sus labios, dio la impresión de estar sonriendo y observándole, respondió a las palabras de Microchips.
"Lo veo y no lo creo…"
"¿Qué estamos viendo?" Dijo de repente la voz dulce una muchacha al lado de Sunny, el susto de inmediato le sacó un grito y retrocedió hasta chocar con el hombro de Indigo.
"Sour Sweet ¡Me asustaste!" Recriminó Sunny.
"No es mi culpa que no seas lo suficiente hábil, señorita manipuladora" Replicó con un tono de voz más arisco la adolescente de piel amarilla. "Escupe Su ¿Qué se supone que debemos ver?" dijo ya con mayor calma.
"A Tiro al blanco" Respondió Indigo Zap, mientras Sunny recuperaba la calma y volvía a apoyarse al barandal.
"¿Tu hermanastro?" Le preguntó Sour a Sunny.
"Sí"
"Esto va a estar bueno" decía con malicia y tal como si estuviera a punto de ver una función de espectáculo "Pero que car… ¿Qué hace con Sugarcoat?"
"Eso mismo me pregunto" Agregó la deportista.
"Solo tienen que mirar y lo entenderán" Interrumpió la de ojos magenta.
De forma literal pronto el adolescente parecía dejar atrás los nervios, moviendo las manos en expresiones que acompañaban su habla, su sonrisa afloró y, de pronto ya no parecía un cachorrito tratando de encontrar un rincón dónde ingresar. De pronto parecía otra cosa…
"Enseguida lo despacho" Sentenció de pronto Sunny Flare, dirigiéndose a la escalera eléctrica. "Nos perderemos la pista de patinaje" Agregó ya más lejos.
"Espera ¿No le dejarás disfrutar el momento?" Le preguntó Indigo, apoyándose en el barandal.
"Ya aprendió lo que tenía que aprender" Dijo desde la escalera.
Indigo Zap se quedó viendo al muchacho, hasta se podría sentir pena del pobre muchacho. – No muchos aguantaron ser el juguete de Sunny – pensó para sí misma, poco antes de mirar el rostro de su amiga bipolar, mismo que ya tenía un tono neutral.
