Los personajes principales le pertenecen a Stephanie Meyer la historia es mía queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de la historia sin mi autorización.


Capítulo 10

POV Bella

1996. Forks (Washington)

— Tus manos están sangrando pilluelo — dije haciendo a mi hermano sobresaltarse.

Me miró con preocupación y luego a sus manos.

— Fue un día pesado con Charlie — explicó sin dejar de mirar el cielo.

Teníamos suerte de que fuese un día sin lluvia en Forks.

Seth suspiró y dio una calada a su cigarrillo diciendo:

— Todo será mejor algún día B, nos iremos de aquí juntos y te daré el cielo. — prometió antes de mirarme y sonreír.

Él tan sólo tenía ocho años en ese entonces.

ACTUALIDAD...

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Respiro una y mil veces sin encontrar mi paz, todo está volviendo como el puto karma, como si yo fuese la mujer más mala de este mundo y esté pagando facturas de errores que, admito, no recuerdo haber cometido.

No puedo decir que lo hago, no recuerdo lo que estoy malditamente pagando, aunque quizás debería hacerlo, siendo claro que llevo un equipaje tan gigante en mi espalda como Jesús llevo su cruz. Sería mentir si dijera que sé quién fui en mi vida pasada, Claire habla de que en su vida pasada era una hermosa Marilyn Monroe, yo quizás fui judas o alguien peor. No soy una santa, en su tiempo quise serlo amando a un monstruo y terminé matándolo de un tiro.

Grito entrando a mi celda y dando mil vueltas sin encontrar sosiego. Quisiera poder haber golpeado a mi madre hasta que su cerebro le llegara a su lugar, sin embargo, eso sería un karma peor que el de haber asesinado a mi marido.

— Swan…

Julie tiene sus esposas en la mano y masca un chicle como si fuese una vaca. Arrugo mi nariz y ella gira los ojos llamándome estúpida en su mente. Sonrío ante eso, no puedo escuchar como insulta a las personas en su mente, pero puedo imaginarlo y en mi mente suena divertido.

— Tienes visita. — dice y yo no me levanto.

— Si es mi madre de nuevo...

— Es tu hermano. ¿Crees que dejaría que la zorra drogadicta te pusiera un dedo encima de nuevo? Con todo el respeto que te mereces claro, siendo que es tu jodida madre.

Me interrumpe dejando caer la noticia como si fuera un balde de agua fría. Aprieto mis manos y veo el tatuaje antes de levantarme y dejar que me pongan las esposas. No he demostrado jamás ante nadie mi debilidad y esta vez no será la excepción.

—¿Cómo es que hoy después de tanto tiempo tu familia aparece? —pegunta Julie.

Para la sorpresa de cualquiera, yo no tengo respuesta para eso.

Cada paso se siente una y mil veces más pesado de lo normal, Julie me hace girar en el lugar contrario de las visitas hacia el cuarto de interrogatorio en donde dos hombres custodian la entrada.

— Oye guardia, este no es el camino. — digo sintiéndome nerviosa.

Julie rueda los ojos de nuevo y me quita las esposas antes de obligarme a entrar.

Cuando mi hermano nació, yo estaba por cumplir siete años. Mi madre llevaba años intentando volver a ser madre sin ningún fruto, bueno, eso sin contar el hecho de que mi padre a penas la tocaba lo suficiente para lograrlo. Cuando ella lo logró, se volvió una mujer feliz y más aún cuando mi padre supo que su apellido no quedaría perdido, ya que iba a ser un varón. Seth dejó de gustarle a mamá en cuanto empezó a padecer de cólicos y a llorar cada hora, dejó de importarle en cuanto empezó a caminar sólo, ella no había logrado jamás su cometido, pues la atención de mi padre había vuelto a ser el trabajo y la de ella el alcohol.

Cuidé de Seth y me volví su madre, aprendí a base de libros viejos y recortes de los periódicos como calmar sus cólicos, luego le enseñe a caminar, a ser firme y a no tropezar hasta que mis padres me casaron con Jake y, aun así, cuando podía escapaba de la enorme mansión y lo vigilaba, aunque papá lo llevaba a diario al aserradero y él tenía el mal hábito de fumar como chimenea. Entonces, de un momento a otro, él sí tuvo el valor de preguntar por qué yo usaba tanto maquillaje, él sí tuvo el valor y me vio rota y entonces, dejé de ser la adulta y él se convirtió en mi guardián.

Se escapaba de casa y, a veces, tirando huevos en la puerta o haciendo ruidos en el patio, desviaba la atención de Jacob hacia él y, aunque era un gran corredor y Jacob nunca lo atrapó, el hecho de que un día vio la depravación de Jacob lo hizo correr y llorar como si hubiese visto un asesinato. Puede que ese día yo haya matado algo de mi hermano menor y puede también que él sí hubiese visto algo de mi morir allí, no lo culpo y jamás lo hice, él era tan solo un niño que me prometía el cielo y yo era una niña que había tenido que crecer muy rápido. Después de ver a Jacob violarme en nuestra casa, Seth jamás volvió a ayudarme y pasaron dos meses antes de que yo pudiera verlo si quiera a los ojos.

El aire me faltó al verlo, sus ojos seguían teniendo el mismo color cielo que los de mi abuela y aún había dulzura en ellos, aún había inocencia. Era todo un hombre alto y fornido, muy guapo, con el rostro de Charlie, pero con la gran diferencia de que no había arrugas en su frente porque su ceño pasara todo el tiempo fruncido. Se había convertido en un hombre con todo el sentido de la palabra.

— Parece que has visto un fantasma — dijo en un susurro

Su voz ronca me hizo sollozar y taparme la boca porque realmente no quería llorar frente a mi hermano pequeño. Sentí vergüenza, él estaba viéndome en un uniforme en el que jamás desearías ver a nadie no cuando lo amas. Aún así, estaba allí cumpliendo una promesa, promesa que me había hecho cuando era tan solo un pequeño e inocente niño.

— Has... —me detuve intentando tragarme el nudo que tenia atorado en mi garganta — Has crecido mucho pilluelo…

Seth sonrió y rodeo la mesa diciendo:

— Joder —antes de levantarme en sus brazos y abrazarme con fuerza.

Hice lo mismo con él, devolviéndole el abrazo respirando su perfume y dejando que la debilidad me ganase soltando las lágrimas que tenía en mi.

— Oh Dios.

Fue lo único que pude decir mientras lo tocaba rogando al cielo esto no fuera un sueño, que la imaginación no estuviese jugándome una mala broma. Toque sus mejillas que también estaban llenas de lágrimas y él sorbió su nariz antes de limpiarme el rostro.

— Sigues sin decir una sola mala palabra ¿eh? — dijo besando mi frente antes de abrazarme de nuevo.

Nos reímos y yo toqué su rostro.

— Deberías intentarlo, es sano, cariño.

Rodó los ojos y bufó.

— Me acabo de sentir con siete años de nuevo B.

Le pegué con cariño en el pecho y lo empujé.

— Apuesto que sí. Con lo viejo que estas hoy necesitas que te recuerde que fuiste joven un día.

Seth abrió la boca indignado y me dijo:

— ¿Estas fastidiándome? ¡Mírate en un espejo!

—Bueno viéndolos juntos, la edad no se les nota para nada — dijo una voz a nuestras espaldas explotando nuestra burbuja.

Zafrina sonrió tensa y Edward le frunció el ceño antes de sonreírnos. Le devolví la sonrisa pensando en que ni dándole mi vida al diablo podría pagarle a Edward todo lo que había hecho por mí, empezando por mi hermano.

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POV Edward

— ¿Más café?

— ¿Cuándo ibas a decirme de Alice?

Mi madre se tenso de espaldas a mí y con manos temblorosas tomó una taza antes de ponerla en el taburete y servirse café. Fue entonces cuando lo note, estaba más pálida de lo normal y ojerosa, parecía preocupada, y eso me preocupó mucho.

— Creo que abordar un tema así es difícil Edward. No me eches la culpa...

— Sabes que no podría hacerte algo así, Esme — la interrumpí.

Ella tomó un largo sorbo de café antes de empezar a hablar.

—No sabía que Alice estaba viendo a ese hombre. —admitió antes de mirar a la nada— Él se parece tanto a Paul y me asusta… — dijo en un susurro molesto.

Paul Lahorte.

Una época que todos recordábamos muy bien era el novio alcohólico de Alice adolescente. El imbécil casi la mata luego de que un día se emborracharan y terminaran probando la cocaína. Mi hermana terminó en el hospital con una sobredosis y Paul en la morgue. Alice dejó de ver a los hombres igual y, por más que intentamos ayudarla, ella nunca habló del tema, solo despertó en el hospital y cuando dijimos que Paul estaba muerto, un suspiro de alivio había salido de sus labios. Luego de eso, ella se había sumido a sí misma en depresión tras depresión hasta que un día se levantó como si no hubiese pasado el tiempo alejando a su familia y regresó a la normalidad, volvió a la escuela y se convirtió en arquitecto. La apoyamos mucho, pero todos estábamos creciendo y viviendo nuestros problemas, mi madre, en cambio, había vivido su vida cuidándonos a todos.

— ¿Es alcohólico?

— No lo ha traído a casa cariño—

Se levantó y evito mirarme, sabía que era una mentira él venía a cenar cada viernes a la casa. Mi padre me había dicho eso y hoy era viernes.

— Debo estar divagando, yo... —se detuvo y suspiro— No me hagas caso — dijo abriendo el refrigerador y rebuscando algo en él, evitándome.

—¿Dónde está papá? — pregunté cambiando el tema.

Esme lo agradeció, supongo, pues suspiró con tranquilidad diciendo:

— Debe estar por llegar ¿Vas a quedarte a cenar?

Preguntó antes de girarse con un bol lleno de carne.

—No — dije tomando mis cosas y comenzando a guardarlas.

Mi madre suspiró y me dejó levantarme antes de decir:

—Tu padre está preocupado por ti.

La miré un momento y ella continuó.

— Sé que no lo crees y estás en todo tu derecho de estar molesto por lo de tu hermana, pero hijo, somos tu familia.

— Una familia es diferente mamá.

Esme suspiró con decepción diciendo:

— Esa mujer está alejándote de nosotros…

—¿Disculpa?

La pregunta salió de mis labios con indignación y Esme parpadeó sorprendida por mi tono antes de continuar:

— Jamás te había visto discutir con tu padre por algo y ahora estás enojado con él por...

— Haber omitido el hecho de que Alec McLaren se sienta en tu mesa para comer tu cena cada viernes ¿Qué maldito día es hoy madre?

No me disculpe por verla palidecer sin embargo continué.

— Isabella Swan ni si quiera tiene nada que ver en esto.

Eso la enojó.

— Desde que estas en ese caso has cambiado, te enojaste con tu padre y con tu hermana por una mujer que está presa desde hace más de diez años, una mujer que ni si quiera conoces. —Alzó las manos con molestia y continuo— ¡No voy a permitir que todo lo que tenemos como familia se venga abajo porque de repente se te ocurrió ser un abogado que defiende a una mujer que asesinó a su marido mientras dormía!

—No sabes de lo que hablas — dije antes de tomar mi chaqueta.

Iba a irme, pero antes de hacerlo le dije:

— La obligaron a casarse con un hombre al que apenas conocía y sufrió abusos físicos y psicológicos de una manera en la que te daría escalofríos y te haría llorar—me detuve viendo a mi madre llevarse una mano a la boca— La violó frente a su hermano, un pequeño niño de diez años, antes de dejarla inconsciente y luego fue y predicó en la iglesia como si nada hubiese pasado. Tienes razón en algo mamá. De pronto me he convertido en el abogado que quiere defenderla de haberle metido un tiro a ese hijo de puta, pero ¿sabes por qué lo hago? —pregunté sin dejarla responder — Porque yo no le habría metido un tiro en la frente, yo lo habría hecho pagar cada una de las cicatrices del alma rota de esa mujer hasta verlo vaciarse como él lo hizo con ella.

Cerré de un portazo y los ojos de Alice me vieron con lágrimas en sus ojos. Alec estaba con ella. Pasé de ellos queriendo evitar el drama que estaba desatándose en la casa de mis padres y escuché a Carlisle llamarme a lo lejos. Sin mirarlos a los tres, me subí en mi auto y me fui. No iba a jugar a la familia feliz con ellos. Porque yo no era un maldito juguete.


Al fin llegó el esperado encuentro con Seth, ya iba siendo hora. Y por otro lado, Edward se encuentra un poco presionado en su familia, con Alec metiéndose en medio. Esta historia parece que no hace más que enredarse, pues no sabéis lo que os espera todavía, jajajajja

Alice569 bienvenida!

Agrademos a todas las personas que leen y siguen la historia, ya sean lectores fantasmas o dejan un comentario. Para estas últimas os nombramos en agradecimiento:

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Nos leemos la semana que viene

Un saludo

Jpv