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-... ¿Rias has encontrado algo sobre ese humano? - Akeno preguntó cortésmente a su amo, estando sentada en uno de los sillones, en su mano esta una pieza de ajedrez, estaba mirando con atención el tablero del juego, pero alterno su mirada hacia su amo, expectante por su respuesta.
La expresión de Rias se alteró por solo unos segundos, pero logro retomar su compostura. -Por ahora nada de mucha importancia ... solo algunos datos curiosos- Respondió con su característico tono elegante de la alta clase de Demonios, está en su asiento determinado como presidenta del club, volteo su rostro evitando que su amiga/ciervo lograra ver su expresión.
Esto le pareció algo gracioso a la Demonio peli negra, al ver cómo su amiga estaba evitando que se diera cuenta de su enojo, muy seguro por no haber encontrado aún información que demuestre el valor de su amo le estaba dando a ese humano. Por no tener fundamentos en su decisión de tenerlo como su objetivo en el lugar del poseedor de Boosted Gear, solo dejaba como Akeno tener la razón en que ese humano no vale tanto como Rias piensa. Al final Rias estaba molesta no solo por no encontrar información de ese humano, sino que también estaba molesta que ella no podía demostrar que tiene la razón, teniendo por ahora la decisión equivocada y su amiga Akeno como quien estaba en lo correcto. En otras palabras, le molestaba perder.
-¿Ara ara entonces aun quieres vigilarlo aun después de no encontrar nada interesante? - Akeno pregunto divertida haciendo su jugada moviendo la pieza que tiene en su mano, hizo que su tono de voz de se escuchara como si estuviera recalcando en claro su error, sabiendo como serio el comportamiento de su amo ante esta pregunta.
Estando su cabeza volteada, en su frente apareció una vena a la vez que frunció el ceño, segundos después volteo a ver a Akeno, dándole una mirada penetrante. -Solo ha pasado una semana que comienzo a investigar, aun es poco tiempo como para retractarme de mi decisión ... además, si fuera tan fácil encontrar algo relevante de, el entonces eso lo volvería alguien normal, ¿No lo crees? - Respondió cruzándose de brazos de sobremanera colocándolos debajo de su gran escote, sus pechos se agitaron cuando ella se movió bruscamente, se esforzó en no perder su imagen como la serena presidenta y amo del clan Gremory, pero que su amiga le diera esa sonrisa algo altanera le estaba resultando una tarea muy difícil.
-Jaja si tú lo dices Rias te deseo suerte ... la necesitaras- Akeno dijo alegremente sin abstenerse de repetir por la expresión de su presidenta, no se inmuto por como la estaba mirando amenazadoramente.
El ceño fruncido de Rías aumenta junto con el número de venas en su frente, curvando sus labios en una mueca. -¡No la necesito, ya verás como encontrare información tan importante de mi futuro siervo que te dejara con la boca abierta, solo espéralo Akeno! - Grito tirando a un lado su actuación seria y refinada señalándola acusadoramente con su dedo índice, mostrando su verdadero rostro, su paciencia no logro resistir ante las palabras de su mejor amiga.
La Demonio peli negra no logro retener su risa al ver esa faceta de su amiga, tenía un tiempo sin poder verla, desde que se volvió presidenta del club su tiempo libre se redujo y tuvo que esconder su verdadera personalidad en una expresión fría. Sabía que el peso en sus hombros era muy grande al ser la heredera del clan Gremory, pero no podía evitar sentirse triste al ver como su mejor amiga se aislaba de sus seres más cercanos, fingiendo ser alguien que no es solo por mantener una buena imagen a los demás clanes. Momentos como estos eran muy pequeños, donde podrían tener una larga y buena conversación en el cual puedan disfrutar, por lo que aprovecho para divertirse molestando un poco a su presidenta, así que de una manera esta agradecida por ese extraño humano, por regalarle este momento divertido con su mejor amiga Rias.
-... Por cierto, Rias, ¿De quién es el turno para vigilarlo? - Akeno pregunto dejando de lado las bromas, su tono de voz cambio a uno más serio, miro con detenimiento a su amo.
La heredera del clan Gremory igualmente dejo de hacer su puchero regresando a su personalidad fría y serena como presidenta. -Es turno de Koneko, ahora se encuentra siguiéndolo por la ciudad, le ordene si encuentra algo relevante me informará lo más pronto posible- Miro el tablero pensando en su jugada, toco una pieza y la levanto. -... Realmente espero que tenga éxito, es necesario saber más sobre ... Allen Walker- Dijo con una voz fría superando a la de su amiga Akeno, contrario a su tono de voz sus ojos brillaron con intensidad, cuando menciono el nombre de su objetivo, justo hizo su movimiento usando un peón.
Allen Walker se encontraba caminando por la ciudad sin la presencia de su único amigo Sirzechs, algo extraño debido que siempre cuando sale es en compañía del Maou, pero la razón es simple con pensarlo, y eso era la hora del día. El sol estaba iluminando por completo las calles sin excepciona alguna, la ciudad estaba tan animada al estar llena de peatones de todas las edades, los autos llenaban las calles aumentando más el ruido en la ciudad. Aun no es de noche por lo que su amigo Sirzechs no puede acompañarlo al estar ocupado por su trabajo como Maou. Desde hace una semana después de lo ocurrido en su encuentro con la Demonio peli negra, Allen ha salido solo adentrándose por las calles, para poder acostumbrase andar por la ciudad sin la necesidad que el Demonio más fuerte lo acompañe, al principio le resulto complicado por no saberse de memoria las calles que lo conducen por su departamento, pero después de caminar por el mismo camino logro memorizarse varias partes de la ciudad.
-...No les entiendo nada- Allen se quejó dando un largo suspiro, miro como varias personas estaban murmurando mientras lo señalaban, esto provoco que su ceño se frunciera levemente, pero toco el puente de su nariz logrando tranquilizarse regresando a su expresión habitual.
Aunque lograra poder andar por la ciudad él solo, eso no significaba que pueda aprender Japones en los pocos días que ha estado en este mundo, por lo que le resultaba muy complicado poder comunicarse con algunos ciudadanos. Si no fuera por algunas personas saben inglés entonces le resultaría imposible poder acostumbrase a esta nueva sociedad, pero en las calles cuando las personas se acercaban, siempre murmuraban algo sobre el señalándolo como si les importara poco ser discretos, sumándole que no lograba saber que decían porque ellos usaban su lenguaje natal. Al principio no le daba importancia que mencionaran algo sobre él, pero con los días esto se volvió una rutina, una rutina muy molesta y pesada, no podía salir en las calles sin que nadie se le quedara viendo como si estuviera en presencia de algún animal exótico.
-Uffff realmente tengo que aprender muchas cosas... ¿este mundo no puede darme algún descanso?- El peli blanco dijo pesadamente, dando otro largo suspiro, en sus ojos resaltaban esas ojeras las cuales resaltaban más en el transcurso de estos días, estaba dando pasos lentos sin estar atento a su alrededor.
Las pesadillas no paraban, esas pesadillas donde mostraban las muertes de sus compañeros, como su mundo se volvía un caos solo porque el no estaba para poder ayudar. Esto le paso gran factura por no poder conciliar el sueño como debería ser, al comienzo solo eran unas horas en que no podía dormir después de tranquilizarse podía regresar a su cama a descansar, pero luego se tornó complicado volver a conciliar el sueño, cada día las horas en que no podía dormir aumentaban llegando a un punto, que solo eran minutos en los cuales podía descansar sin que esas pesadillas lo interrumpan. No solo le debía a esas terribles pesadillas, después de haber presenciado esa tortura de la Demonio peli negra, esa escena se repetía una y otra vez en su mente sin la necesidad que tuviera que dormir, esto aumento más su cansancio a niveles que nunca antes había tenido, superando incluso sus días en ese infierno que tuvo que soportar de niño en su trabajo en el circo, tal vez no recibió algún daño físico pero el mental era demasiado como para compararlo.
Allen bajo su vista mirando el suelo perdido en sus pensamientos, intentaba olvidar lo sucedido con ese Demonio de cabellera negra, pero la sonrisa sádica y sus ojos llenos de éxtasis aparecían en su cabeza. No pensaba que este mundo lo tumbara tan rápido sin darle tiempo de prepararse, todo va tan rápido como para poder adaptarse a este mundo, aún tiene tantas cosas que aprender que le resultaba estresante el pensar en todo eso. Está cansado, solo quiere poder descansar por lo menos una vez, que este mundo lo dejara en paz y pueda dormir sin sentirse preocupado de ser sometido por la oscuridad, pero cada día esta cruel realidad le mostraba lo complicada que resultara su nueva vida.
Apretó con firmeza su puño por la frustración, sabía que no era fácil esta nueva vida, lo había comprendido el mismo día que tuvo esa larga conversación en esa cabaña, el cambio entre su mundo y este es tan drástico que le está resultando muy complicado poder adaptarse. Pero gracias a su compañero y amigo Maou ha logrado por lo menos soportarlo un poco, debido a su gran apoyo no ha sido por completo vencido por este mundo, esto es algo que realmente le agradece mucho, que Sirzechs ha estado cuando más lo necesitaba, cuando estaba tan vulnerable él fue a su ayuda.
-...Tch- Allen rechisto con molestia, algunos recuerdos de hace unos días pasaron por su mente, sujeto su cabeza como un intento para olvidar lo sucedido, olvidar ese sentimiento de culpa en su corazón.
Cuando comenzaron sus pesadillas, Sirzechs le ha preguntado cómo se encuentra en todos estos días, con una mirada y expresión que reflejaba su preocupación por su salud. Esto hizo que su culpa aumentara más, porque hasta ahora no aceptado su ayuda, en todas esas preguntas le ha estado ocultando su problema, ignorando la preocupación del Demonio peli rojo. Sabía que su amigo solo trataba de ayudarlo y por eso se sentía muy mal, porque su razón del no contarle la verdad, es en no meterlo en más problemas de lo que se encuentra el Maou más fuerte. Por todo lo que le ha contado, además de los pocos recuerdos no tan nublados en su mente, entendía que Sirzechs siempre se ha visto involucrado en muchos problemas, después de todo su meta de conseguir la paz entre las facciones, no es para nada simple, para ello no puede distraerse por estos problemas insignificantes para su Facción y su familia. Esas pesadillas no son nada con todo lo que tiene que enfrentarse Sirzechs, por eso no puede permitirse involucrarlo en su problema, por el bien de su querido amigo, aun si eso significa sufrir las consecuencias.
Estaba tan distraído que no logro darse cuenta cuando una joven se le acerco, extendiendo su mano entregándole un folleto. -Por favor tome uno- Escucho una suave voz, respetuosa al momento de ofrecerle ese papel, tomando desprevenido al peli blanco.
Allen levanto su mirada observando el dueño de esa voz femenina, encontrándose con una joven japonesa, por su aspecto está cerca de los 20 o incluso un poco arriba de esa edad, sus ropas eran un poco extrañas al tener como adorno unas alas negras en su espalda, su rosto es simple sin destacar del resto, pero sus modales le dotaban de varios puntos.
El ex-exorcista recibió cortésmente el folleto regalándole una elegante sonrisa. -... Muchas gracias- Dijo con su tono característico, pero sin el mismo impacto, al tener una expresión tan cansada y con una voz ronca.
Una gota de sudor bajo por la cabeza de la joven, sorprendida que lograra mantenerse de pie ante tal estado de insomnio, pensaba preguntarle por su salud, pero se retuvo, recordando algo importante que le menciono su "jefe". Tomando la decisión de marcharse, le devolvió una cálida sonrisa antes de despedirse sin decir nada, adentrándose ante la multitud.
Allen miro curioso a esa joven, un poco sorprendido por que hablara tan fluidamente ingles como si fuera su idioma natal, pero lo ignoro y metió el folleto en su bolsillo, no le dio importancia su contenido, simplemente siguió con su camino por la ciudad. Nuevamente se adentró en sus pensamientos, recordando esas pesadillas, esa escena de tortura, a esto su ceño se frunció más, sus ojos se opacaron, su corazón poco a poco se estaba adentrando a una profunda oscuridad hecha por este mundo, que no le a dado alguna tregua en poder acostumbrarse a todo lo sucedido.
(Mente de Allen Walker)
-... Ahhh...ahhh...ahhh-Respiro con pesadez, por cada respiración sus pulmones le dolían, el sudor estaba empapando todo su cuerpo, en su rostro el sudor bajaba a mares, sus piernas le pesaban por cada paso, su vista cada vez se tornaba nublada, pero hizo un esfuerzo sobre humano logrando soportar su gran cansancio.
Seguía corriendo a la velocidad que sus piernas cansadas le permitían, continuaba corriendo sin mirar atrás, no despegaba su mirada de enfrente, siguiendo adelante sin importarle como que tan desgastado esta su cuerpo. Lo único que le importaba era poder escapar, si tenía que desgastar de tal manera su cuerpo para poder salir de esto, entonces daría sus piernas con gusto si eso significaba escapar. Pero para su mala suerte, el lugar donde se encontraba era tan extenso que parecía infinito, poco a poco lograba escuchar varios pasos atrás, cada vez más fuertes y aumentando de cantidad como si de una multitud de personas lo estuvieran persiguiendo.
Pasaba por toda una ciudad, o por lo menos lo que debería de ser una, las construcciones estaban destruidas por completo, por todas partes donde pisaba se encontraban las ruinas de lo que era una pacífica y hermosa ciudad, pero ahora todo estaba desolado y en pedazos, no había algún rastro de vida en esta ciudad. Para el pesar de Allen tenía que ignorar esto aun si le dolía ver la destrucción de lo que era una ciudad poblada, sabiendo que todas las personas que vivían en este lugar sufrieron el mismo destino, aunque para su suerte no se encontraban los restos de sus cuerpos, por lo que no tenía que soportar ver sus cadáveres, de esa forma no se sentiría tan culpable de no poder hecho algo para evitar tal tragedia.
Por cada segundo su velocidad disminuía, le dificultaba poder respirar y sus piernas le dolían tanto que sentía que estaba por perderlas. Al contrario, esos pasos se escuchaban cada vez más cercas, cada vez aumentaba de número, esto provoco que la tez de su piel palideciera. Estaba aterrado, por cada segundo se acercaba lo que tanto temía, aun si se esforzó tanto para poder dejarlos atrás, todo fue en vano, lo que sea que lo siguiera estaba por alcanzarlo. En su mente pasaron varios planes de escape, pero su desesperación era tanta que le impedía formular uno que lograra convencerlo, su miedo le complicaba poder razonar, estaba por completo a la merced de su enemigo.
Sin darse cuenta algo se acercó lo suficiente como para ponerse adelante, obstruyendo su camino dejándolo atrapado, Allen intento buscando otra ruta de escape, observo a sus costados, pero para su mala suerte, estos estaban siendo cubiertos por varias cosas que le impedían seguir adelante. Sin remedio alguno se vio forzado mirar con detenimiento lo que le tapaba todas las rutas de escape, al hacerlo tembló de miedo al volver a mirar eso, la razón de su miedo y porque estaba tan decidido en escapar, y eso eran sus "compañeros".
Estaba siendo rodeado por sus compañeros de la Orden negra, los mismos compañeros que han estado a su lado en todas sus batallas, con los cuales ha a disfrutado varios momentos, los que tanto atesoraba incluso más que su propia vida, sus grandes amigos que le daban esa razón de vivir o por lo menos lo eran antes de todo lo sucedido hace unos días. Algo en ellos era diferente, su comportamiento brusco y más claro su apariencia, todos tienen como vestimenta sus respectivos trajes de su trabajo, aunque demasiados desgastados, en varias partes están rotas y sucias, en ellas no solo estaban cubiertas por suciedad y mugre, un líquido rojo manchaba varias partes de sus ropas e incluso sus cuerpos, pero lo que le aterro tanto fueron sus rostros. En ellos se mostraba con más claridad su piel, la cual estaba tan podrida que varias partes de su rostro como nariz o algún ojo no se encontraban, en sus ojos no mostraba algún signo de vida, estaban tan pálidos como su tez superando incluso la del ex-exorcista que se encuentra muerto del miedo.
Era simplemente imposible que ese cuerpo tan en mal estado fuera el de un ser vivo, no, era más imposible que pudieran moverse estando muertos, es ridículo que lograran alcanzar la velocidad de Allen siendo que sus músculos ni deberían de funcionar. Pero aun si todo estaba rompiendo la lógica, los cuerpos de lo que eran una vez sus queridos compañeros, está enfrente de él, sus ojos estaban presenciando como sus amigos lo intentaban dañar.
-¡Porque escapas Allen Walker, fue tu culpa que todo esto ocurriera!, ¡Estamos muertos por que nos diste la espalda y nos abandonaste!- Lenalee sentencio con una voz distorsionada, sino fuera por su apariencia le sería imposible al ex-exorcista poder saber si era su querida compañera.
El cuerpo sin vida de Lenalee se lanzó intentando atraparlo, pero con un ágil movimiento, se hizo a un lado esquivando por completo a su compañera. No fue la única en haberse acercado, varios cuerpos se lanzaron en busca de inmovilizarlo, esto complico demasiado a Allen, quien con gran esfuerzo logro esquivar a cada muerto que intentaba tocarlo. Lamentablemente la cantidad de cadáveres es tan ridícula, al estar rodeado por completo, le dificultaba poder esquivarlos, por no poder tomar un buen tramo de distancia, le era cada vez más poder esquivarlos, además su cuerpo estaba en las últimas. Razón del porque termino cediendo ante la multitud de muertos vivientes.
-¿¡Allen porque nos abandonaste!?, ¿¡No somos tu querida familia!?, ¡No te mereces nuestro perdón maldito brazo rojo!- Fueron unos cuantos gritos de todos sus compañeros, llenas de ira y rencor totalmente dirigidas a Allen, su odio era presente en sus ojos que brillaban por un intenso instinto asesino, abriendo sus mandíbulas a un tamaño sobre humano.
Los gritos de odio fueron aumentando, el insulto "brazo rojo" era tan constante que le era imposible a Allen no verse afectado en recordar todos los problemas de su niñez por su brazo rojo, esto solo hundió más en la desesperación al ex-exorcista. Lo sujetaron firmemente en cada una de sus extremidades, por cada segundo se veía envuelto entre el mar de muertos, aprisionándolo sin darle alguna tregua. Intento forcejear con todas sus fuerzas en busca de poder escapar, pero se lo impedían sujetándolo tan fuerte incrustando sus dedos perforando su piel, además del fuerte agarre y que estos se ponían encima, le estaba resultando prácticamente imposible escapar. Los gritos aumentaban de fuerza, sus voces enfurecidas sedientas por venganza estaban taladrando los oídos del pobre ex-exorcista, sus ojos sin vida por una extraña razón brillaban con intensidad por ansias de infringirle el mayor daño posible.
-...yo...y-yo...lo s-siento...m-mucho...r-reamente...lo...siento-Allen se disculpó desde el fondo de su corazón, pero entre los fuertes gritos su voz solo fue un leve mormullo perdiéndose ante el gran escándalo, cerro sus ojos siendo incapaz de seguir mirando como sus compañeros buscaban venganza, como pedían a gritos su muerte.
Le era imposible usar su inocencia para defenderse, jamás intentaría lastimar a sus compañeros, por eso nunca intento activarla o atacar cuando estos se dirigieron a él con la intensión de atraparlo. Se sentía tan culpable de ser la razón de la muerte de sus amigos, por no poder estar ahí ayudando a detener esa cruel guerra, en no poder hacer algo para poder evitar que este cruel futuro sucediera. Era tanta su culpa, llegando al punto de haber pensado en unos instantes sacrificarse de tal forma de acabar con ese odio en sus corazones.
-¡Allen te maldigo por convertirme un Akuma!- Un fuerte grito provoco que todas las voces de los miembros de la Orden negra se silenciaran, ahora todo estaba en silencio a excepción de esa voz, por su tono el dueño es un hombre o por lo menos lo era.
Esa voz sorprendió gratamente al peli blanco, dejándose vencer por su ansiedad y confusión abrió sus ojos solo para comprobar si no estaba equivocado, cosa que no sabía si estaba feliz o aterrado por presenciarlo. Sus ojos captaron la imagen de sus recuerdos de la última vez que vio su padre Mana, lamentablemente no era como el deseara que fuera, en lugar del humano Mana su padre adoptivo, está el arma creada con el alma de Mana. Este estaba solo a unos centímetros cerca, todos sus compañeros que lo tenían preso desaparecieron sin dejar rastro, no solo eso el lugar donde se encuentra es completamente distinto, en lugar de la ciudad en ruinas, se encuentra en oscuro bosque o por lo menos eso era lo que parecía, le era muy complicado verlo con claridad por culpa de la oscuridad. Tomando por completo desprevenido al desconcertado Allen, el Akuma ataco con su extremidad directo al rostro, dando de lleno por la parte izquierda del rostro.
-¡Ahhhhhhhh!- Allen toco con su mano su rostro, sin poder soportar el dolor sus piernas cedieron, cayendo al suelo sin poder evitar estremecerse del dolor infligido, el daño era tanto como para poder resistirlo, sin darse cuenta su mano se había llenado de su sangre, la cual estaba bajando desde su frente hasta su barbilla.
El Akuma sin importarle el dolor del que estaba pasando el niño, se acerco y lo sujeto firmemente rodeando su cuello, impidiendo que este pueda escapar. Estaba decidido en asesinarlo y tomar su cuerpo, pero algo dentro de el le impedía simplemente bastarle con solo matarlo con un movimiento, deseaba causarle el mayor daño posible, sus instintos como arma le gritaban que lo viera su expresión al recibir dolor. Sin poder controlarse aumento su fuerza en su agarre, se inclinó hacia adelante estando solo unos centímetros cerca de su rostro, observando al peli blanco que en su expresión mostraba un claro dolor y miedo, esto solo provoco que su mente se vería envuelta por sus deseos por verlo sufrir.
Allen miraba con gran miedo a lo que se supone que era su padre adoptivo, la persona más cercana que atenido, como estaba torturándolo sin remordimiento. Intento forcejear, pero su miedo le impedía moverse tan siquiera un centímetro, estaba desesperado no sabía qué hacer para detenerlo, cada vez más lo estaba estrangulando más fuerte impidiendo que pueda respirar y lastimando su garganta. No podía creer que la persona que tanto lo ha cuidado lo esté lastimando sin algún remordimiento o culpa, la persona que tanto ama y respeta está apunto de matarlo. Esto le rompió por completo el corazón a Allen.
-...¡Mana soy yo Allen!, ¿¡No me reconoces!?- Allen suplico llorando que se detuviera siéndole difícil poder hablar, pero el Akuma hizo caso omiso a su petición, al contrario este aumento más su fuerza sometiéndolo a un gran dolor. Su vista se tornaba cada vez más nublada, su mente se estaba adentrando en la oscuridad, pronto seria su fin. -...P-por...f-favor...quien s-sea...a-ayudem-me...-Allen rogó a la nada con un mormullo.
(Mundo real)
-Oye...¿Te encuentras bien?-Una dulce voz le hablo con delicadeza, cerca de su oído como si le estuviera susurrando, esa voz claramente de una joven de corta edad.
El peli blanco ignoro esa voz, siguiéndose agitando mientras varias gotas de sudor bajaban de su rostro. La dueña de esa voz al ver como el peli blanco la ignoro por completo, decidió seguir insistiendo esta vez moverlo con sus manos. -Vamos despierta...no me ignores- Dijo con molestia, aunque su tono de voz es irreconocible, al ver como este seguía ignorándola dejo de medir su fuerza y con fuerte movimiento de su puño le propino un golpe directo en su cabeza.
-¡Ahhhhh!-Allen grito desconcertado sujetándose su cabeza con dolor, se inclinó hacia adelante sentándose en su cama, se sobo como un intento de aliviar el tremendo dolor en su cabeza, pero fue en vano, fue tan fuerte que era completamente imposible que esa fuerza fuera la de un humano normal.
-Te había dicho que no me ignoraras- La joven dijo disgustada, se había sentido ofendida cuando el ex-exorcisto ignoro su preocupación y sus buenas intenciones de ayudarlo.
Allen seguía sujetándose la cabeza. -...Lo siento, estaba dormido- Se disculpo amablemente sin verse afectado como esa joven le hablo descortésmente.
La joven solo dio un suspiro. -Mas vale que no lo vuelvas hacer...tonto- Dijo con reproche, que por su tono de voz no era necesario verla para saber que estaba haciendo un puchero.
-Está bien lo prome...to...- Estaba a punto de volver a disculparse, pero sus sentidos se despertaron por completo, gracias a esto logro entrar en razón. -¡Ahhh!- Grito agitándose nuevamente por la sorpresa, fue tan fuerte su grito que incluso la dueña de esa voz soltó un chillido como el de un gato. Sin controlar bien su cuerpo, este se inclinó hacia atrás superando el borde de su cama, cayendo fuertemente en el duro suelo.
La joven quien había soltado ese grito por haberse espantado por la acción repentina del peli blanco, sus instintos se alarmaron tanto que no pudo evitar saltar hacia atrás, sujetándose con firmeza rodeando tanto brazos como piernas al primer mueble que estuviera cerca. Allen quien ahora sufría de aún más fuerte dolor de cabeza, pensando detenidamente, se supone que nadie más que el debería o podría estar en su cuarto, además esa voz era la primera vez que la escuchaba, incluso era demasiado tarde como para que alguien estuviera despierto. Soportando su dolor se levantó y miro con detenidamente la dueña de esa voz. La joven quien lo había despertado bruscamente se encontraba sujetando con fuerza su ropero, mirándolo con nerviosismo ya que algunas gotas de sudor estaban presentes en su frente.
Como lo pensaba el dueño de esa voz es una mujer o mejor dicho una niña, un año más joven que él, tiene un cabello corto llegándole hasta sus hombros de color blanco, tanto que incluso puede compararse al suyo. Su tamaño corresponde a una niña de su edad, le llegaba hasta su cintura, sus ojos son de color castaño. Su cuerpo subdesarrollado no contrastaba con su edad, no como otras dos jóvenes que se había topado, su rostro con detalles delicados se asemejaba a la de una muñeca, junto que su expresión sin emociones solo aumentaba más su parentesco. Lleva puesto una blusa blanca junto con una pequeña falda del mismo color, también lleva un broche de cabello en forma de gato negro aun costado. A primera vista cualquiera se vería atrapado con su lindura y ternura sumándole más punto su rostro inexpresivo, pero esto no afecto en nada a Allen.
-¿Quién eres y que haces en mi hogar?- Allen pregunto mirando con detenimiento a la niña, poniéndose en guarda preparándose si esta niña atacara, estaría listo para contraatacar, al tener la ilusión en su ojo maldito y sellado su inocencia, estaría en una difícil situación si su oponente es un Demonio.
La niña dando pequeñas respiraciones, logro tranquilizarse del susto propinado por el peli blanco, se soltó del ropero y renovando su expresión neutral acercándose dando pasos tranquilos. Antes de estar a solo unos centímetros de Allen, se arrodillo mirando hacia el suelo, en ello agarro algo tirado y se levantó. -Soy Koneko miembro del clan Gremory, fui invocada por ti para realizar un contrato- Respondió sin emoción alguna, apuntando con su dedo índice el papel sujetado su otra mano.
Allen miro confundido lo que sujetaba esa niña, observando un pedazo de papel, al verlo con más claridad no pudo evitar ensanchar sus ojos por la sorpresa. Ese pedazo de papel era el mismo que esa joven que se topó en la ciudad le había dado, pero lo que le dejo sin palabras era su contenido, un círculo mágico estaba trazado en él, uno muy parecido al que usaba Sirzechs para poder transportarse en largas distancias. Nunca había imaginado que ese trozo de papel viniera en el un círculo mágico, estaba tan distraído que le restó importancia lo que venía en él. Ahora comprendía que esa niña es un Demonio, pero ahora otra cosa lo dejaba muy preocupado y eso era que esa niña llamada Koneko es miembro del clan de Rias, eso significaba que podría involucrarse en varios problemas, tanto el cómo Sirzechs.
Pensando en una manera de ocultar su relación con Sirzechs decidió fingir ignorancia de los Demonios. -¿Un contrato?, no te entiendo...¿Cómo lograste entrar en mi habitación?, además ¿Eres humana?- Pregunto mintiendo realmente muy bien, en su tono de voz estaba presente esa confusión.
Koneko asintió en afirmación. –Este círculo lo usamos para poder transportarnos a cualquier lugar sin importar donde sea. Contestando tu otra pregunta es un no, no soy un humano, en el clan Gremory todos somos Demonios. Y por último los Demonios realizamos contratos con los humanos, cuando humanos con una fuerte codicia toman esto este papel para desear lo que quieren, nosotros, los demonios, seremos convocados. Como mis demás compañeros estaban ocupados yo fui quien decidió en venir aquí- Respondió secamente, nuevamente con su tono sin emoción y su expresión neutral.
Esta información tomo por sorpresa a Allen, sobre los contratos era algo que Sirzechs no le había mencionado, no tenía idea que los Demonios tuvieran contacto con los humanos de esa forma. Aunque no podría culparlo, él no quería saber más de este mundo hasta poder adaptarse, así que era normal si esta información no la sabia. Pero algo lo confundió, Koneko le menciono que solo humanos con codicia podían invocarlos, pero no se considera como alguien codicioso, todo lo contrario, su única meta era la misma que su compañero, pero ese sentimiento como codicia no la sentía, entonces no comprendía porque logro invocarla. Es un error o tal vez para los Demonios la "codicia" sea diferente a la de su mundo, aunque realmente no creía que fuera simplemente un malentendido por términos diferentes, ambos mundos son tan parecidos que hasta ahora sola la tecnológica era la gran diferencia que a logrado encontrar.
-Lo siento...pero creo que te equivocas debe de ser por otra razón, yo no tengo codicia, cosas como el dinero o lo material realmente no me importa- Allen respondió cortésmente rascándose la parte posterior de su cabeza, luego se levantó del frío suelo de madera de su departamento.
La joven Demonio llamada Koneko ladeo su cabeza mientras miraba con los ojos en blanco al ex-exorcista, estrechando sus ojos para verlo con más detalle buscando si ese humano realmente estaba hablando enserio, cosa que confirmo al ver la mirada de convicción del peli blanco. -No estoy equivocada, después de todo es la única manera en que un humano pueda invocarnos a nosotros los Demonios. Además cuando invocaste un Demonio del clan Gremory, fue tan fuerte tu deseo que nos vimos en la necesidad de cancelar los demás contratos que teníamos en la lista...Nos causaste muchos problemas, ¿no lo entiendes?- Negó agitando su cabeza, mirando con decepción al peli blanco, no entendía porque ese humano se esforzaba por fingir o simplemente no se ha dado cuenta.
-...¿Fue tan fuerte mi deseo?-Allen repitió como un mormullo ahogado, esa respuesta de la peli blanca lo dejo confundido, no comprendía en qué momento fue capaz de invocarla.
Sin poder saber cómo fue que la invoco, busco en sus recuerdos las posibles formas de haber hecho algo como eso. En ello recordó lo que hizo al haber llegado en su departamento, realmente no hizo nada fuera de lo normal, su rutina diaria la volvió a repetir. Por lo que pensó que fue lo que hizo antes de que esta Demonio apareciera, cruzaron por su mente el momento cuando fue adormir, eso solo lo dejaba más confundido, en todo el día no hizo nada fuera de lo normal. Cuando pensaba que no encontraría la respuesta, los recuerdos de sus sueños se hicieron presentes. Ensanchando sus ojos esa pesadilla invadió su mente.
[Ahora lo entiendo...entonces fue por eso...]Allen pensó con molestia y decepción, por fin comprendía cual fue ese deseo, eso solo lo entristeció, la cruda realidad por la cual estaba pasando le hizo entender los problemas de su vida.
Antes de despertar de esa pesadilla, con desesperación había rogado con todo su ser "ayuda", no le importaba quien fuera solo deseaba poder huir de ese infierno, de escapar de sus compañeros que buscaban venganza, tenía demasiado miedo como para poder hacer algo el mismo. Pero esa no era la primera vez que en sus sueños pedía ayuda, hasta ahora despertaba dando un salto en su cama, aterrado por lo que paso en esa pesadilla. Aunque estaba vez fue diferente, en las anteriores veces, solo sus compañeros aparecían persiguiéndolo, pero justamente esta noche, su padre Mana hizo acto de presencia estando punto de matarlo y usar su cuerpo, tal vez porque en esta ocasión su miedo había superado las anteriores veces. Bajando su mirada desanimado, se sentó en el suelo ignorando todo lo que lo rodeaba, en su mente solo estaban esos recuerdos, esa pesadilla que no lo dejaba en paz. Nuevamente su cansancio y estrés lo invadían, haciendo que ese pequeño brillo en sus ojos se opacara.
Sin prestarle atención a Koneko quien se percató de su repentino cambio de comportamiento. -...¿Oye te encuentras bien?- Pregunto preocupada acercándose, pero no recibió respuesta alguna, por lo que decidió volver a preguntar, esta vez sujetándolo del hombro. -Te había dicho que no me ignoraras- Dijo con algo de molestia, aunque su expresión era más de preocupación que dé enojo.
-...-Pero Allen no respondió ni siquiera su expresión cambio cuando Koneko le hablo, realmente está por completo atrapado en su mente, encerrado en esa pequeña burbuja que lo aislaba del mundo, que lo consumía más en sus penas.
La Demonio Koneko se preocupó más al ver como el humano la ignoraba, cosa que la confundía por no saber porque se mostraba así de "triste". Tal vez su rostro no podía verlo bien porque Allen también había agachado su cabeza, pero era lo suficiente claro como para que lograra ver su expresión. Esa expresión de melancolía ya la había visto antes, al pensar en ello los recuerdos de su pasado le vinieron en su mente, estremeciéndose al recordar ese accidente que le cambio su vida. Comprendiendo por fin por lo que ese humano estaba pasando, entendía por la difícil situación que está viviendo en estos momentos, busco con su gran olfato si alguien más estaba acompañando al joven, pero su nariz no logro detectar un aroma diferente. Esto solo la preocupo más, estaba pasando por un fuerte problema estando solo, sin que nadie pueda ayudarlo, incluso ella tuvo el apoyo de su amo y sus demás compañeros. Por ello no quería que este humano sufriera más de lo que ya lo estaba siendo, aunque al no poder conocerlo se sentía incomoda, hasta ahora no era muy buena hablando con extraños, incluso en su trabajo como Demonio era la que menos contratos realizaba, pero no podía dejarlo solo.
Dando un pequeño suspiro, se llenó de ánimos para poder actuar. -...¿Cómo te llamas?- Pregunto con una voz delicada, su tono sin emociones sufrió un cambio, ahora por fin se lograba saber su estado de ánimo. Había pensado en varias formas de poder entablar una conversación, pero al final solo encontró la más simple, "presentarse".
Allen no había respondido, pero sintió como era sujetado en sus hombros y un peso encima en su regazo, después la fuerza del agarre en sus hombros desapareció cambiando en su barbilla, una fuerza más haya de un humano lo obligo a mirar quien le había hablado. -...Allen...Allen Walker- Respondió secamente, sus ojos brillaban con melancolía observando, como la Demonio Koneko le estaba regalando una leve sonrisa de alivio con un pequeño brillo de felicidad en sus ojos.
-Entonces...¿Esos sueños no te dejan dormir?- Koneko pregunto un poco confundida, sabía que el joven peli blanco le estaba ocultando mucha información importante, pero comprendía porque lo hacía, después de todo apenas se acaban de conocer.
Aun costado a pocos centímetros de distancia estaba Allen, sentados en el techo de su departamento en medio de la oscura noche, el cielo nocturno estaba siendo ocultado por varias nubes apenas la luz de luna logro iluminar una fracción de la ciudad por suerte justamente donde se encontraban ambos jóvenes peli blancos. era tan tarde que incluso pocos autos estaban pasando por las calles, ninguna persona estaba caminando. Gracias a esto Allen no tuvo que preocuparse de no activar la maldición de su ojo por la angustia de si un humano se cruzara con un Demonio renegado. Además, que el techo de su departamento ha sido recientemente el lugar más relajante como para poder tranquilizar su miedo por esas pesadillas, así que, si la Demonio Koneko lo obligaba a hablar, este sería el mejor lugar para él.
Allen asintió afirmando lo dicho por la peli blanca, se sentía un poco culpable por no decirle por completo la verdad y ocultar gran parte de esta. Pero era algo que se veía por completo obligado en ocultar la mayor información respecto a él, después de todo si lo hiciera también estaría involucrando a su compañero Sirzechs. Por lo que tuvo que idear una forma de solo contarle algunas cosas lo suficiente como para no revelar información importante.
Koneko ladeo su cabeza, no comprendía del todo el problema del joven, entendía que pesadillas como esas asustaría a cualquiera. Pero que fuera la razón del porque está en noches en vela sin poder descansar, es imposible incluso para una niña de su edad podía entenderlo, aunque tal vez fue gracias a que una corta edad a tenido que sufrir problemas que una niña no debería de pasarle. Realmente deseaba poder ayudarlo, pero si Allen no se abría a ella entonces no había forma de ayudarlo, esto hizo que pensara en darlo solo, pero un apretón con firmeza en su puño derecho, renovó su convicción en apoyarlo.
-...¿Estas seguro que solo son esos sueños?, ¿No hay algo más?- Koneko pregunto mirándolo fijamente, su voz fue leve casi como un mormullo pero el gran silencio de la ciudad hizo que su voz se escuchara claramente.
Allen se sorprendió, su mentira no había funcionado como el esperaba, aparto su mirada ante los ojos de la peli blanca. Si, sabía muy bien que esos sueños no es el causante de su mal estado mental, era algo mas que las provocaba, por eso se sentía confundido que una niña que un siendo un Demonio lograra ver en su mentira, que entendiera que solo por esas pesadillas se encuentre en ese estado. Y eso era su pasado, la vida que había dejado atrás hace unos días, el haber cambiado su vida por completo conllevó perder lo más importante de su vida, el nunca volver a estar con sus compañeros, su querida familia. El no saber si ellos aún siguen convida estando en medio de una guerra contra el Conde del Milenio le preocupaba y aterraba, era tanta su preocupación que cada día no podía dejar de pensar que por haberlos dejado a su suerte seria la razón de sus muertes, se sentía tan culpable que todas las noches, en sus sueños se mostraban lo que más temía.
El haber guardado silencio ignorando su alrededor, preocupo a la niña Koneko, quien lo estaba mirando con una clara preocupación reflejada en su rostro. Pensaba que podría entablar una buena conversación para poder solucionar ese problema del joven, pero fue todo lo contrario, Allen no cooperaba en nada solo le ocultaba la verdad y en estos momentos la ignoraba. Esto la puso triste pero entendía porque se comportaba de esa forma tan fría, siguen siendo unos extraños, ¿Cómo alguien en su pleno juicio le contaría sus problemas a un desconocido?. Estaba por rendirse y dejar solo al ex-exorcista con la preocupación si podría solucionar sus problemas él solo, pero antes de poner de pie en su mente se vinieron sus primeros días al unirse al clan Gremory, su nuevo hogar con su nueva familia.
Curvando sus labios en una sonrisa, ahora había encontrado una nueva forma de poder hacer que el joven Allen le tuviera más confianza. Tal vez era algo apresurado de su parte, pero era la única manera que pudo encontrar. Reuniendo nuevamente el valor para hablar. -Sabes yo...Hace pocos años estaba en otro clan...junto con mi hermana mayor, era muy feliz estando con ella. Realmente estaba orgullosa de mi hermana mi única familia, siempre me cuidaba en lugar de nuestros desaparecidos padres...-Dijo con tristeza su sonrisa se transformó en una mueca, su expresión se volvió agria, aun le dolía recordar su infancia.
Allen al escuchar la voz sensible de la niña, no pudo evitar mirarla, pero aun teniendo esa fría mirada algo que le dio un poco de miedo a la pequeña Demonio. Le presto la atención que quería, pero no respondió, siguió guardando silencio mirándola fijamente. Tenía curiosidad el motivo del porque cambio de clan, si estaba feliz con su hermana en su anterior familia, aun no sabía cómo son las costumbres de los Demonios, por lo que su curiosidad le ganaba.
Koneko al ver que por fin se ganó su atención decidió aprovechar esta oportunidad, siguiendo contando con su pasado. -Era un poco complicado el seguir aun amo que casi no le hablaba, pero estando con mi hermana podría ignorarlo, sabía que me protegería y que siempre estaría a mi lado- Continúo contando, sin darse cuenta abrazo sus rodillas acercándolas a su pequeño pecho, recargando su barbilla sin despegar su mirada a los ojos fríos del joven, quien poco a poco estaba cambiando su mirada. -Era muy feliz siempre que estuviera con mi hermana...pero sin darme cuenta todo cambio. En un día varios guardias vinieron por mí, encerrándome en un cuarto, tenía miedo, pero pensaba que mi hermana vendría por mi...pero desde ese día nunca más la volvió a ver, nunca fue a buscarme...- Le dificulto hablar, los recuerdos que tanto le dolían volvieron a su mente, una pequeña lagrima amenazaba con brotar de sus ojos, pero logro retenerla.
Esta era la primera vez que le contaba a alguien su pasado, debido que su amo ya estaba enterado desde antes de encontrarse. A ningún extraño le pensaba contar algo tan importante, pero justamente hoy, era lo que estaba hablando con un humano en lugar de estar realizando un contrato. Nunca había pensado que algo como esto ocurriera, pero al ver esa expresión del joven Allen, entendía que estaba sufriendo lo mismo que ella le había pasado, perder un ser querido. Por eso algo en ella se negaba dejarlo solo, no podía ignorarlo y dejarlo a su suerte, ¿Esto es lo que se llamaría empatía?, no lo entendía muy bien, apenas estaba llegando a la pubertad como para saber qué hacer en estas situaciones tan complicadas.
Esto llamo mucho la atención del joven, quien se sentía ahora más culpable por haber hecho que una niña reviviera su triste pasado. Dejo de mirarla fríamente, ahora no podía seguir ignorándola, entendía muy bien ese sentimiento de pérdida, cuando sin esperarlo tu ser más querido te dejaba sin poder hacer algo al respecto. -...¿Cómo fue que te uniste a otro clan?, ¿Qué paso con tu anterior clan?- Pregunto sin poder maldecirse por preguntar algo muy sensible para la niña, pero era lo único que se le ocurría además de que realmente quería saber que le sucedió.
La expresión de la pequeña niña se alteró un poco, estaba mezclada por varias emociones que le era difícil a Allen saber cuál de todas era la cual predominaba. Pero sin dejarlo de mirar a los ojos, siguió hablando. -...Mi hermana, asesino a mi anterior amo, por eso mi anterior clan ha desaparecido. Ese mismo día mi actual amo me unió a su clan, desde ese día pertenezco al clan Gremory- Koneko respondió con una expresión un poco tensa, pero sin sucumbirse a la tristeza, no se negó en aclarar la duda al peli blanco.
Allen miro desconcertado a la pequeña niña, no esperaba que su hermana fuera capaz de hacer un acto como ese. Sin darse cuenta había apretado con fuerza su puño, sabia Koneko no solo estaba muy triste por ser dejada por su hermana, sino que también traicionada porque su ser más querido y el cual miraba como una meta a seguir, había hecho algo estúpido sin una razón. Esto hizo sentir más culpable por hacer que esa pobre niña recordara algo como eso. Pero algo en él se sentía feliz, no era para nada saber que la pequeña Koneko había sufrido, sino más bien ambos entendían el perder lo más importante de su vida.
Koneko logro ver como la mirada del joven peli blanco había cambiado sutilmente, esto confirmo sus suposiciones. Él también había pasado por algo igual, ambos perdieron un ser querido, esto hizo que volviera a sonreír al saber que tienen algo en común después de todo. -Sigo sin poder olvidar a mi hermana...pero estando con el clan Gremory estado muy feliz, me apoyaron mucho...por eso se cómo te sientes, si quieres te ayudare en lo que pueda- Dijo aun melancólica pero un poco más feliz, regalándole una sonrisa.
El peli blanco miro sorprendido como la pequeña Demonio había acertado por completo, pero lo que más le sorprendía era que tiene la suficiente madurez para entender estos problemas. El en esa edad era igual pero debido a su dura infancia, eso le entristeció un poco, saber que la niña a su lado había sufrido lo mismo solo hace pocos años. Por eso ya no pudo seguir ocultándole la verdad.
-...Yo abandone a mis amigos, no solo eso, fue en el momento en que más necesitaban...ni siquiera sé cómo están, ya nunca más podre volver a verlos ni hacer contacto con ellos- Allen decidió hablar, ya no podía seguir mintiéndole a la niña que se había abierto con sinceridad.
Koneko miro un poco confundida al peli blanco, tal vez su pasado sea parecido pero es diferente. Ella no tuvo más elección que soportar todo lo que le sucedía, pero Allen fue el mismo quien decidió separarse de sus compañeros, por eso Koneko no encontró palabras para poder motivarlo, solo pudo morder su labio inferior con impotencia.
El ex-exorcista comprendía porque la Demonio no había hablado, había comprendido las diferencias entre ambos, por lo que se vio impotente de poder encontrar palabras para ayudarlo. Desde que había decidido sacrificarse entendía que nunca más volvería a ver a sus amigos, pensaba que estaba preparado para las consecuencias. Pero nunca se preparó para estar atrapado en otro mundo, seguir con vida sin poder volver con sus compañeros. Eso era lo que más lamentaba, no solo era su preocupación por saber si se encontraban bien, era su tristeza de no volver a estar con sus seres queridos, el no poder disfrutar esos momentos donde convivía con sus amigos, el nunca más poder hablar con ellos.
Sin darse cuenta sus ojos se habían vuelto cristalinos, amenazando que en ellos comenzaran a brotar las lágrimas que había retenido estos días desde que estaba en este mundo. [...Los extraño] Allen pensó tristemente recordando cada momento que disfruto acompañado de sus amigos.
Nunca pensó que una nueva vida fuera tan difícil, el dejar a tus seres queridos sea tan triste, el saber que nunca más podrás volver estar con ellos no solo era tan complicado, que lo dejara tan desbastado que no podía pensar en ellos. Pero lo que más le afectaba, era que esto sucediera sin que lo deseara, jamás busco estar en este mundo, sufrir por no poder estar con sus amigos, todo esto nunca quiso que pasara. Por su nueva vida que le fue obligada tomar, ahora está siendo envuelto por tantas situaciones que solo le complicaban su vida.
Allen sin darse cuenta se había vuelto atrapado en sus pensamientos, había dejado a un lado todo lo que se encontraba cerca de él, por eso se sorprendió cuando sintió que algo había posado suavemente en su cabeza, sintiendo como su cabello estaba siendo frotado. Alzando su vista se topó con una pequeña mano, la cual seguía acariciando su cabeza, al saber el dueño de dicho brazo miro aun costado, encontrándose como la pequeña Demonio Koneko le estaba dando una sonrisa resplandeciente donde estaba siendo visible sus blancos dientes. Jamás pensó que esa niña con expresión neutra sin sentimientos, le estuviera dando tal sonrisa y además estuviera haciendo ese gesto para poder apaciguarlo.
Koneko no dijo nada, pero su sonrisa era más que suficiente para transmitirle lo que pensaba a Allen. Quien miro extrañado esa sonrisa, no entendía el porqué de estas acciones, por lo que se quedó callado mirando atentamente como la Demonio seguía acariciando su cabeza. Por un momento ese peso en sus hombros se alivió un poco, esa tensión que había sentido en el aire desapareció por completo, su mente nublada se había aclarado lo suficiente, para darle paso a los fragmentos de su memoria del día que lo había marcado.
INICIO DEL FLAHSBACK
-¡Mana!..ahhh...¡Espérame Mana!- Allen grito corriendo siguiendo a su padre adoptivo, quien estaba enfrente de él, estaba cansado pero se negaba en descansar si eso significaba en retrasar a Mana, esforzó a sus piernas seguir corriendo.
Como era habitual su padre iba a rumbos desconocidos, sin quedarse en un lugar fijo, le era complicado para un niño como el poder seguirlo sin muchos problemas, pero se estaba en negación de tan siquiera separarse de su único ser querido. Por eso no le importaba donde fuera, siempre estará con su padre a todo momento.
Su padre seguía caminando hasta que en un momento se detuvo, algo que alegro al joven quien pensaba que le había hecho caso, pero en lugar de esperarlo se había caído al suelo bruscamente. -¡Mana!- Allen grito preocupado esforzando a sus piernas seguir corriendo mas rápido, logro llegar hasta donde estaba su padre.
Se arrodillo y rápidamente lo sujeto para comprobar su salud. -¿Mana?,¡Mana, Mana, Mana!- Sacudió el cuerpo de su padre esperando que este le respondiera, mientras lo miraba con gran preocupación.
Mana con dificultad sujeto el brazo de su hijo adoptivo. -Allen, escucha no te detengas nunca, pase lo que pase- Con esfuerzo logro mencionar, mirándolo fijamente.
Las lagrimas salieron en los ojos del pequeño Allen, quien se negaba por lo que estaba por suceder. -¡No quiero, Mana!, ¡por favor, no te mueras!- Rogo con todas sus fuerzas, sujetándolo mas fuerte mientras las lágrimas seguían bajando de su rostro.
-...Sigue caminando, no importa hacia donde- Nuevamente le volvió a recordar su última enseñanza, esforzándose para que sus palabras llegaran a su hijo
El pequeño niño negó con su cabeza agitándola a sus costados, a lo que estaba por suceder. -¡No me dejes solo!- Grito con más fuerza, las lágrimas estaban aumentando, cada vez se estaba desesperando más, al saber que su ser querido estaba por dejarlo solo.
Mana sujeto con fuerza el brazo de su hijo-¡Sigue caminando, Allen!...hasta el día...en que...mueras- Hizo el mayor esfuerzo sobre humano para poder decir sus ultimas palabras, perdiendo por completo sus fuerzas soltó el brazo de Allen, cediendo por completo a su muerte, sin antes volver a mirar el rostro de su hijo.
El padre adoptivo de Allen dejo de hablar, el lugar se volvió reinado por el silencio, preocupando al pequeño niño. -¿Mana?- Pregunto por completo confundido, movió el cuerpo de su padre, pero no recibió respuesta alguna. -No es posible...- Sin poder creerlo, negando tal suceso abrazo el cuerpo de Mana con fuerza. -¡No es posible!, ¡no te mueras!- Rogo con todo su ser, el no abandonarlo, pero nuevamente no escucho una respuesta de su padre. Sin aceptarlo agito con fuerza el cuerpo de su padre esperando alguna respuesta que nunca escucho.
-¡No quiero que mueras!- Allen grito con todas las fuerzas que sus cuerdas vocales le permitían, todo en ese momento se había vuelto borroso, los segundos se habían vuelto horas, no sabía cuánto tiempo había pasado esperando que su padre despertara, pero jamás sucedió.
FIN DEL FLASHBACK
-...Padre- Allen murmuro para si solo mirando detenidamente el rostro delicado de la niña, tan leve fue su voz que para cualquier humano seria imposible escuchar, en su tono aún estaba esa melancolía, pero algo más estaba mezclado, volviéndose una emoción diferente.
Gracias a los grandes y desarrollados sentidos de Koneko logro escuchar sin problemas, ladeando su cabeza confundida. -...¿Padre?- Pregunto extrañada, por haber sido llamada padre, eso provoco que mirara con los ojos en blanco al ex-exorcista, regresando a su expresión neutral de siempre.
Allen hizo un gesto de negación. -Lo siento...Koneko estaba distraído- Se disculpo mostrando por primera vez una sonrisa con un leve sonrojo en sus mejillas cerrando sus ojos, no era su típica sonrisa elegante de un caballero, sino una diferente, solo la que mostraba cuando estaba con sus amigos.
Tomando por sorpresa a Koneko, no solo por ver por primera vez la sonrisa del peli blanco, sino que también le sorprendió que esa sonrisa fuera tan resplandeciente. Ademas que el rostro del joven se había tornado tierno, mas de lo que esperaba, semejándose a un niño inocente que había recibido su juguete que tanto esperaba. Por tal sonrisa fuertes ganas de abrazarlo y acariciar tanto su cabeza como mejillas, la estaban invadiendo, acompañado de un fuerte sonrojo en su rostro que agradecía que el peli blanco no estuviera mirándola.
FIN DEL CAPITULO
¡Hola y que tal a todos!, por primera vez dirigiéndome a ustedes los lectores, para avisarles algunas cosas, primero con este capitulo subido el fanfic en esta plataforma esta al igual que en wattpad. Gracias a todos los que han leído y les gusta el fanfic, sin su apoyo no estuviera siguiendo publicando.
Otro aviso mas, necesito informarles que la dejare pausada hasta comenzando el año 2020(Enero), el porque, no es que no tenga idea de como seguir con la historia, es todo lo contrario yo tengo pensando ya los puntos importantes que conformaran el fanfic, en realidad es que debido a ciertos problemas no tengo casi tiempo libre.
Pero no todo es malo, lo que seria este mes y mas o menos la mitad de Diciembre estaré ocupado, pero los días que por fin tendré libre tengo pensando realizar un prologo de un nuevo fanfic que pienso publicar como un especial, ¿De que tratara?, pues solo diré que es otro fanfic crossover pero no diré que anime/manga o novela ligera se verán involucradas, quiero que sea sorpresa. Aunque si me mandan un mensaje por privado con gusto les responderé ya que sabre que realmente les interesa. Tengo pensado publicarlo en fin de año, esperenlo con ansias.
Bueno antes de despedirme, responderé a los comentarios, que desde ahora lo haré (claro si es que hay comentarios a que responder).
Lautarotsmaidana: Gracias por el apoyo, espero que hayas disfrutado de los capítulos.
Eso es todo de mi parte por ahora, ¡Nos vemos en una próxima actualización!
