Disclaimer: Todo pertenece a J. K. Rowling.

Esta historia participa en la tabla de invierno de TanitBenNajash.

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25 para Navidad

14 Cormac McLangen: Nieve

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Está nevando. Cormac observa la nieve caer al otro lado de la ventana. Hay algo hipnotizante en esa visión y entre eso y el calor de la chimenea está empezando a quedarse dormido.

Tiene ya los ojos cerrados y está bien arrellanado en su sillón favorito cuando lo escucha. Es un sonido tan bajito que al principio Cormac no puede identificarlo, pero en cuanto escucha con un poco más de atención se da cuenta de lo que es: un gato.

Cormac no tiene mascota y tampoco ninguno de los vecinos. Supone que se tratará de un gato callejero y, aunque a él no le gustan demasiado los animales, siente pena por él. Debe estar pasando mucho frío.

No quiere abandonar el calor ni la comodidad de su salón, pero tampoco es un desalmado. Así que sale en busca del presunto gato en apuros. No tarda mucho en encontrarlo. Se ha metido en su porche, seguramente en busca de calor. Es un gatito muy pequeño. Cormac se pregunta cómo habrá llegado allí. Lo coge en sus brazos y lo mete dentro de la casa. El animal se sacude la nieve del pelaje, de un bonito tono castaño. No parece temerle a Cormac, así que probablemente esté acostumbrado a los humanos. Quizá tenga un dueño que lo esté buscando. Cormac espera que así sea porque él desde luego no se lo va a quedar.

Sin embargo, van pasando los días y nadie aparece para reclamarlo, a pesar de los carteles que ha colocado en el callejón Diagon, y la verdad es que al final Cormac se alegra de que sea así.