Reporte de misión; 345.56 x6, párrafo 2C.

La Misión de búsqueda y captura del Grimm clase S+ fue completada, logramos la misión y recuperamos el espécimen. Lamentablemente no puedo decir que la incursión fue un éxito…
Uno de nuestros operativos, Summer Rose, fue herida de muerte, las lesiones sufridas en su cuello, pecho y cuerpo fueron lo suficientemente severas como para causar su muerte.

Como capitán y comandante a cargo de la misión, mi deber era traer a todo mi equipo a salvo a casa, aunque el objetivo de búsqueda y captura fue un rotundo éxito lo cierto es que no puedo sentirme orgulloso.
Una compañera murió en el transcurso de lo que suponía ser una misión sencilla… por lo que, aunque la misión fue completada con relativo éxito, lo cierto es que fue un fracaso.

El desempeño de mis compañeros de escuadrón fue excepcional, aunque Qrow rompió filas y casi pone en peligro la misión. Aunque a este punto realmente no puedo culparlo por intentarlo, él pudo haber evitado lo que ahora es una de las peores desgracias de mi carrera como capitán.

Yo le prometí que volvería a casa.

El Beowolf demostró tener habilidades por encima de lo común, era inteligente, metódico, estratégico, no pudimos saber si podía comunicarse con nosotros o sí podía entendernos, no… pudimos examinarlo… tratamos de apegarnos al código militar, pero nos fue inútil seguirlo.

No teníamos la fuerza mental en esos momentos. Al llegar a las instalaciones de Beacon, la prioridad principal fue saber si aún podíamos hacer algo por Summer, incluso si ya era demasiado tarde, debíamos intentarlo. Era nuestro deber como con ella como con su familia y amigos.

Demás está decir que para cuando llegamos ya no había más nada que hacer, el líder de equipo; Qrow Brawen, nos insistió hasta el final en intentar hacer algo por ella, pero lamentablemente eso no pudo ser.
Sí hubiéramos tenido el equipo necesario y a un médico de campo en nuestro equipo era muy probable lograr salvarle la vida, no teníamos ni el equipo ni el personal adecuado para realizar un milagro.

Entregamos el Grimm al director Ozpin, para su futuro estudio, esperamos resultados inmediatos de la investigación y si pueden descubrir lo que hace tan especial a este Grimm. Si es el siguiente paso en la evolución de los Grimm, más vale que el sacrificio haya valido la pena.

Summer Rose; fue Asesinada en Combate, la hora de muerte fue a las 06:17 de la mañana, unos minutos antes del amanecer.
Sufrió dúrate sus últimos momentos de vida, pero pudo irse en paz.

Yo el capitán: James Iron Wood.
Tomo completa responsabilidad de lo ocurrido en la misión.
En cuanto a los familiares y amigos cercanos de Summer, Qrow se encargará de eso. Le dije que no tenía porqué hacerlo, pero él insistió en hacer esto por su cuenta, dijo… Que tenía una promesa que cumplir.

Fin del reporte…

Qrow veía al suelo del hospital, pensando con sus brazos apoyados sobre sus piernas, había dejado de emitir sonidos, pero las lágrimas seguían cayendo en un pequeño charco. Se preguntaba si todo esto era un sueño o si era algún tipo de ilusión macabra.

Su mente estaba en otra parte, muy alejada de ese lugar en aquellos instantes. Veía a sus manos y se preguntaba, ¿por qué estaban cubiertas por la sangre de su amiga? ¿Por qué su rostro tenía una huella sangrienta? Todo debía haber salido de acuerdo al plan, todo esto tenía que ser un sueño, o una horrible, horrible pesadilla.

¿Pero si lo era por qué no podía despertar aún? Quería imaginar que seguía en ese bar de mala muerte donde Winter y James lo habían encontrado. Perdido y alcoholizado, imaginándose todo lo que estaba viviendo.

Quería pedir auxilio y despertar de una maldita vez, pero sin importar cuanto lo intentara, no podía despertar de este sueño donde el dolor era lo único real.

No fue hasta sentir a su lado a alguien, quien finalmente pudo mirar a otro lado que no fuera el suelo. Solo para ver a Ozpin quien parecía igualmente preocupado como los demas. Glynda no se encontraba a su lado, al igual que todos no estaba preparados para una noticia tan devastadora y dura como lo era saber que una amiga muy querida había muerto de una manera tan horrible.

Y Ozpin no era que no hubiera vivido esto antes, pero vivirlo una y otra vez no lo hacía fácil. No era para nada fácil.

-Qrow ¿Cómo te sientes? - Preguntó el hombre de cabellos blanquecinos, mientras que el otro solo desviaba la mirada al suelo.

- ¿Sabes…? No lo entendía… no… podía entenderlo… mi mente era incapaz de racionalizarlo- Decía Qrow con una voz agotada y ronca, por todos los gritos que había dado esa noche.
-Creía… quería creer que tú tenías la culpa, quería culpar a Tai, realmente quería hacerlo… quería… Hacerlos responsables de mi propia desgracia. Pero al final me di cuenta de que todo esto fue mi culpa- Decía mirando al vacío sintiendo nada, pero resintiéndolo todo.
-Yo pensé que esto era lo que quería… que lo deseaba más que nada en el mundo, realmente quería hacerles daño, pero no así, no de esta forma… y al final parece ser, tuviste la razón todo este tiempo, ella no me necesitaba. No merecía a alguien como yo. a un desgraciado cuya única cosa buena que ha hecho en su vida pudo ser alejarse. Ella estaba bien… ella estaba tranquila, hasta que yo volví y destruí todo eso, destruí sus sueños. Solo por volver a mostrarme en su puerta… si hubiera sabido que esto habría pasado, me hubiera quedado ahí afuera, donde no podía hacerle daño a nadie salvo a mí…-

-Qrow…- Ozpin trató de darle consuelo, pero él se alejó.

-¡No! Tu no tienes la culpa de esto, tu la mantuviste a salvo… tu la cuidaste y trataste de darle un significado a su vida. Y Tai le ofreció una vida tranquila, le dio dos hijas y todo eso lejos de mí- Qrow hablaba con una profunda pena atravesándole el pecho…
-Supongo… que esto, es lo que me gano por buscar mis deseos egoístas sobre los demás…-

-Qrow…- Ozpin entonces intentó acercarse a él para posar su mano sobre el hombro de su alumno. Mientras él aún seguía llorando como un animal herido.
-Yo… yo lo siento-

-No… No lo hagas, yo… no debí haber dudado de ti- Qrow respondió asintiendo levemente con la cabeza.

-Trataste de unirnos de nuevo… y yo lo jodí todo… siempre fuiste muy justo cinmigo Oz, lo único que te pido…- fue así que él levantó su mirada afligida hacia Ozpin
-Es que cuando termines de hacer lo que tengas que hacer con esa cosa… me des su maldita cabeza-

Ozpin miró con sorpresa a su alumno, esos ojos… llenos de dolor, él había recibido tantos golpes, había sido humillado, despreciado y olvidado, incluso por las personas que consideraba su familia, los únicos seres que le habían demostrado autentica humanidad y hermandad habían sido él, Summer y Taiyang…

Ignorar su petición, sería como traicionar a su propio hijo. Ozpin realmente no sabía que hacer o que responder, solo sabía que tenía que decirle algo a su querido alumno.

-La venganza no está en nuestras manos Qrow…- Le decía levantándose de su asiento.
-La venganza… está en las manos del destino- Sentenció finalmente caminando en la dirección contraria, Qrow levantó su vista hacia su mentor, no había podido entender lo que dijo, o porqué le había dicho tales palabras. Ozpin se detuvo respiró profundamente y suspiró.
-Descansa hijo, mañana en la mañana… estará hecho, tú ahora tienes que lavarte… y darle la noticia a Taiyang-

Había algo sobre esas viejas leyendas, donde se cuentan historias de héroes y villanos. Donde los héroes cuentan la historia desde su punto de vista, lo cierto es que esos héroes de las leyendas contaban la historia después de haber salido victoriosos.

El ganador era siempre el que contaba la historia, pero esta no había sido una victoria, no podía serlo. Esta victoria parecía una derrota, habían recuperado al espécimen, habían regresado a casa y lo más probable era que ahora el espécimen era examinado y abierto mientras aún seguía vivo.

Pero una amiga había muerto, una madre que no volvería a ver a sus hijas, una esposa que jamás volvería a los brazos de su amado. Y una mujer que representaba lo mejor de la humanidad, quizás en otra historia en otro tiempo, esta historia podría contarse como una fabula donde la heroína moría sacrificándose heroicamente.

¿Pero qué clase de sacrificio significaba el morir desangrándose como un miserable perro? ¿Que podía ser lo glorioso de morir sin poder estar con las personas que amas? Quizás lo peor sería morir solo.

De cualquier forma, él había prometido algo y no podía echarse para atrás, no ahora.

El día siguiente llegó al hogar de Summer, era extraño, la última vez que había llegado tuvo una conversación bastante incomoda y ahora se presentaba para dar la noticia que nadie más quería dar. Pero alguien tenía que hacerlo.

Tocó la puerta un par de veces. Escuchando los pasos que venían hacia él y la alegre voz de Tai respondiendo del otro lado, Qrow tuvo que morderse el labio inferior, podía asegurar que había tenido un buen día, podía escucharlo en sus palabras…

Apenas abrió la puerta lo primero que vio fue a Tai, quien sonreía, pero su sonrisa se volvió en una mueca confundida, al ver a Qrow parado frente a su puerta. Algo le decía… que algo no estaba bien.

No fue hasta que Qrow le entregó el manto de Summer que lo pudo comprobar. Lo miró y este tenía una espesa mancha carmesí sobre la tela blanca, la tomó entre sus manos temblando mientras lo hacía y al desenvolverlo, no pudo soportarlo. su capa tenía una enorme mancha roja que se extendía en toda la tela blanca, parecía… una rosa hecha de sangre, con pétalos esparcidos en toda la blancura de la capa, Las palabras no eran necesarias, era claro lo que había ocurrido, su amada esposa había muerto.

Por primera vez en muchos años Tai rompió en llanto apretando esa hermosa capa entre sus manos, silencioso, como un cuchillo afilado que había perforado una herida que apenas había sanado. Y ahora sangraba, sangraba sin parar por un corazón que había sido herido en el pasado.

-Tai… Ella no va a volver…-

-¿Papá, donde está mami?- Preguntó una voz a sus espaldas, preocupada por no poder ver a su madre en el marco de la puerta, solo a el mismo hombre extraño que había visto antes en el pasado. Tai no podía mostrarle la capa, pues su frágil corazon se rompería con solo ver algo tan horrible, por eso mismo la envolvió rápidamente para entonces mirar sobre su hombro a sus hijas.

Era difícil como padre decirle a un hijo que su madre jamás iba a volver, Finalmente tenían estabilidad, finalmente tenían amor, finalmente tenían algo hermoso… Y todo se había desvanecido en un abrir y cerrar de ojos.

Poco tiempo más tarde, se hizo un funeral, reuniendo a amigos y compañeros de Summer… Tanto de Beacon como de Atlas y Heaven. Decir adiós era difícil y más cuando no se estaba preparado…

Tai estaba devastado, perdido más allá de todo, esto era lo que él más había temido. La posibilidad de perderlo todo de nuevo, quizás era esa ilusión de la dicha lo que lo había obligado a creer que un suceso tan horrible como esto jamás ocurriría.

Lo quería negar, pero era real, era tan real como el dolor que sentía, primero el amor de su juventud y ahora el amor de su vida, todas las mujeres que amaba terminaban desvaneciéndose como polvo en el viento, desde su madre, hasta Summer.

Yang quien apenas era una niña tuvo que entender a la fuerza lo que significaba la muerte, teniendo que afrontar una situación tan dolorosa a su temprana edad, abandonada por su madre biológica y perdiendo a su madre adoptiva, no podía soportarlo, el imaginar no poder estar nuevamente junto a mamá, no poder escuchar su voz, admirar su belleza, escuchar sus historias… O pasar un solo minuto más con ella, todo eso se había perdido.

Y quien menos lo podía comprehender era Ruby, no entendía por qué enterraban a su mamá, ella había prometido volver, si la enterraban ella no podría volver a arrullarla, darle consuelo en las noches llenas de pesadillas, cantarle, prepararle galletas o estar a su lado cuando la necesitara. No entendía por qué la estaban enterrando, ella solo estaba dormida.

Solo estaba durmiendo, solo estaba un poco malita, no entendía por qué la habían puesto e una caja de madera y habían cubierto su cuerpo con rosas blancas y menos porqué ahora la enterraban. Mamá solo estaba dormida y solo necesitaba despertar, pero Ruby no sabía que mamá jamás iba a despertar de ese sueño.

Tai abrazó a sus hijas con fuerza, sintiéndose por primera vez en años derrotado. La había perdido y con ella había perdido el sueño que ambos habían compartido por mucho tiempo, se había ido. Ahora solo quedaban las cenizas de ese hermoso cuento.

Qrow, Ozpin y Glynda veían al viudo en su peor momento, lo único que realmente le quedaba en esta vida eran sus hijas. Todos estaban de luto, incluyendo a un pequeño cuervo que veía a la distancia, creía que al separarse de ellos podría simplemente vivir su vida, desasociando sus sentimientos, despreciándola y dándole poca importancia.

Pero incluso ella no tenía un corazón de piedra y le dolía ver la partida de alguien que había significado mucho para su vida, de las dos ella siempre fue la mejor, y por eso aunque se hubiera sentido traicionada en el pasado, seguía siendo su mejor amiga, y no podría haber elegido a otra persona para ser la madre de su propia hija… ella era la mejor de las dos y siempre sería lo que Raven jamás pudo ser, una buena madre.

Y ahora el lugar donde ella solía meditar se volvía su lugar de descanso eterno, el único lugar donde ella se sentía tranquila y en paz. Un lugar de descanso apropiado, frente a un amanecer dorado.

Y la lápida, marcada con una Flor, decía;
Summer Rose

Y así gentilmente me dispersó.

Había pasado un tiempo, Qrow se encontraba en un bar, exceptuando a lo que usualmente iba todas las semanas, esta vez iba por qué necesitaba hablar con alguien que se encontraba ahí en la barra, sufriendo en silencio con un vaso de cristal en una mano y otra sobre su frente.

-Tai…- Qrow lo llamó desde la puerta, obligando al hombre de ojos azules a verlo, pero rápidamente desvió su mirada.

-Vete Qrow… no quiero hablar con nadie- Dijo le dijo volviendo su mirada a la barra, pero eso no evitó que Qrow siguiera acercándose.

-¿Que haces aquí?- Le preguntó el hombre de cabello oscuro sentándose a su lado.

-Una mejor pregunta… ¿Por qué te importa?- preguntó Tai de regreso tomando un trago de su vaso.

-No lo sé… Quizás por el hecho de que tus hijas te necesitan…- Respondió Qrow apoyando sus brazos sobre la mesa.
-Escucha… esto tiene que parar, sé lo que sientes… yo…-

-No… tú no sabes lo que se siente Qrow…- Respondió Tai bebiéndose todo el licor de su vaso.

-Tú… no sabes lo que se siente, no sabes lo que se siente verlo pasar frente a tus ojos dos veces…-

-Pero sí lo sé Tai… yo ya he tenido que afrontar… ese dolor, el problema es que nadie estuvo a mi lado entonces- Qrow comentó en voz baja, llamando a la furia de Tai-yang.

-¡No digas eso! Cuando tú necesitaste ayuda yo te tendí la mano ¿¡Y tú qué hiciste Qrow!?- Le preguntaba sujetando fuertemente del abrigo a su antiguo amigo.

-¿¡Que hiciste!?- Le explicaba respuestas moviéndolo con furia de un lado a otro.

-Me dijiste que te había arruinado la vida y que era un pedazo de mierda. Tú no tienes nada que hacer aquí y menos venír a reprenderme-

-Tai… escúchame…- Qrow le pidió tranquilamente intentando calmarlo.
-Yo no estaba pensando bien, yo estaba perdido y no podía racionalizar, así como tú ahora no puedes razonar bien, tú lo sabes-

-¿Lo sé? ¿¡Que si lo se!?- entonces Tai empujó a Qrow para alejarlo.
-Yo lo único que sé es que tú querías a mi esposa. Yo te arruiné la vida ¿recuerdas? Largate, tú mismo lo dijiste… yo no soy nadie para ti…-

-Tai, por favor esto es importante- Él hombre de ojos rojos entonces se apresuró a intentar hablarle nuevamente.

-No… no lo es, tú no eres nadie para mí… así que te diré lo mismo que me dijiste esa noche- Tai le habló levantándose de su asiento para encararlo.
-Tú y yo… no somos hermanos… tú y yo, ¡NO SOMOS…-

Fue entonces que Qrow lo agarró con fuerza de la playera, tratando de levantarlo del suelo con ira.

-¡Ruby y Yang estuvieron a punto de morir hoy!- Le grito con fuerza a la cara silenciándolo al instante.
Yo las he estado cuidando en tu ausencia estas últimas semanas, Yang sabe que Summer no era su verdadera madre y fue a buscar a Raven, se llevó a Ruby consigo y unos Beowolfs casi las asesinan a las dos-
Me importa una mierda lo que opines de mí, maldíceme, grítame e insúltame si quieres, pero no te permitiré abandonarlas. No te voy a permitir abandonar a esas pobres niñas. Ya perdieron a su madre, no voy a permitir que pierdan ahora a su padre, no cuando más lo necesitan- Decia con furia, pero al mismo tiempo con tanta tristeza, algo que Taiyang notó en su mirada.
-Summer me hizo prometerle que no importaba lo que pasará… que yo cuidaría de Ruby y de Yang. Si tú no eres capaz de hacerlo, yo si. Porque le hice una promesa a mi mejor amiga, tú puedes rendirte si quieres, pero yo aún tengo una promesa que cumplirle-

Tai entonces bajó su mirada afligida al suelo, mientras que sus lágrimas comenzaban a desbordar de sus ojos una vez más. Fue así que alzó su puño hacia Qrow, quien esperaba que lo golpeará con toda su ira, pero en lugar de eso, era la tristeza lo que acompañaba ese lento y débil golpe. El cual detuvo con facilidad.

-No es justo Qrow, no es justo…- Tai le decía con la voz quebrada, apretando los ojos y los dientes por el llanto.

-No es justo hermano… Eso no debía pasar, va en contra de las... putas leyes del universo... finalmente éramos una familia y tuvieron que arrebatarme eso de nuevo… ¿por qué pasó esto, hermano? ¿por qué a mí? - le preguntaba para finalmente alzar su mirada.
-¿Ahora qué voy a hacer?-

Qrow no pudo decir nada, pero en su voz y en su mirada podía verse a sí mismo hacía no mucho tiempo, por eso mismo se acercó a él para abrazar a su hermano con fuerza.

-Cumplamos con la última voluntad de Summer… hermano- Le respondió aguantando con fuerza el no quebrarse como Tai.

Fue con eso que los dos hombres decidieron salir de aquel solitario bar, donde solo existían recuerdos tristes, para volver a casa donde las niñas los esperaban con anticipación, ya habían perdido a sus madres, no podían perder ahora a su papá.