Disclaimer: Los personajes no son míos, les pertenecen a sus respectivos dueños.
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Capitulo 13: Mirando hacia adelante
Si hubiera querido, pudo alzar sus escopetas infernales y disparar hasta que no haya nadie vivo, pero no lo hizo. Gabriel Reyes se entregó sin hacer uso de la fuerza, que hasta los propios equidnas y GUN se quedaron sorprendidos a la rendición del enemigo. Fue el único en ser capturado, los demás, escaparon durante y después de la batalla.
Había pasado una semana. El juicio se llevaría a cabo en el Palacio Presidencial, en la sala de conferencias. Las unidades policiales acordonaron cada rincón del perímetro, dejando paso a la prensa y a ciertas personas para presenciar el acto. El criminal de guerra llegó arriba de un vehículo blindado, con cinco soldados GUN bajo su custodia, con armas de gran calibre por si las cosas se complican. Al bajar, los flashes de las cámaras, la prensa, la gente eufórica, los noticieros y los curiosos lo abundaron. A lo lejos, desde un tejado, la francotiradora Widowmaker junto a Nack la comadreja divisaban el show. Fue extraño ver a Reyes sin la máscara y las ropas negras, ahora vestía el traje naranja, encadenado desde las muñecas, sólo con la libertad de usar sus pies para caminar.
-Es curioso…
-¿Qué preciosa?
-Gabriel puede teletransportarse como si fuera una nube de humo, y no está escapando.
-¿Enserio? – Nack se oía sorprendido. - ¿Cómo un superpoder?
-Algo así… – Widow se apoyó sobre la barandilla, para observar mejor. – No sabes las cosas a las que fuimos sometidos.
-Oye si quieres podemos acercarnos a ver como le va en el juicio, ya sé cual será su sentencia pero si cambias de opinión…
-Shadow me había dado cinco minutos para escapar después de que ganamos, tal vez tenga que aprovechar mejor esa oportunidad. Es mejor que me vaya, alguien tiene que capturar a los que se escaparon.
-Escuché que ofrecen buena paga por cada soldado del régimen, creo que… - Nack notó que la francotiradora no se encontraba más ¿Cómo desapareció? Estaba hablando solo. Éste bajó la copa de su sombrero y sonrió. – Nos veremos pronto, muñeca.
Nack bajó ágilmente hasta el suelo, queriendo estar cerca del destino de Reyes.
Las mayores autoridades de Mobius estaban presentes como jueces. La duquesa Elise de Soleanna, a pesar de estar en una silla de ruedas, asumió su responsabilidad. La presidenta Sara de Central City se encontraba nerviosa, sería la que leería los actos criminales des acusado. Knuckles en representación de las víctimas del pueblo Equidna, sería tanto jurado como juez. El comandante Shadow de las fuerzas GUN estaba a cargo de la seguridad del recinto, como de los jueces y el acusado. Gabriel Reyes, escoltado por dos policías y dos soldados GUN, se abría paso. Las fotos no se hacían esperar. La prensa relataba en vivo todo lo que pasaba cada segundo. El público lo miraba con miedo, otros con odio. Logró distinguir entre las personas a Brigitte Lindholm, la hija del fallecido Torbjorn Lindholm, y a la doctora Angela Ziegler. El acusado se colocó frente a los jueces, sentándose en una silla con una mesa a centímetros cerca, con un micrófono y una jarra de agua con un vaso de vidrio vacío. Se sentó colocando sus manos arriba para que la seguridad lo viera, tomó aire y se preparó para lo que venía. Los jueces se sentaron, la presidenta Sara se puso unos anteojos, para dar inicio al juicio.
-Gabriel Reyes, ex comandante de la unidad de elite Overwatch, ex comandante de la agencia Blackwatch, comandante de las fuerzas Talon, único miembro vivo de las autoridades máximas del Régimen ¿Sabes porqué estás aquí?
-Si… Si. – La segunda vez lo dijo con claridad.
-Sabes que no es un juicio común. Estás consciente de eso ¿No? – Dijo Elise.
-Si… señoría. Lo sé. – Respondió el acusado.
-No sabemos como es la justicia de tu mundo pero. – Knuckles hizo una pausa. – Nadie escapa de la ley. Según estos papeles de aquí, estás bastante complicado.
Los jueces continuaron hablando. Brigitte sintió que alguien la empujaba desde abajo. Pensó que era Tails pero era Nack, que se acercó al show como alguien normal. Ella junto con Angela lo saludaron.
-Oye creí que estarías con Sticks. ¿Puedes ver o te consigo un banquito mas grande? – Dijo la pelirroja.
-Puedo ver grandota, gracias… Doctora. – Nack la saludó asentando la cabeza.
-¿Alguna noticia de Sombra?
-No aún no, doctora. Todavía no puedo creer que se haya escapado del hospital sin ser vista por nadie. Los guardias que la vigilaban eran patéticos. Mobius es un planeta gigante, y hay lugares que son imposibles de acceder. Hay que ser muy fuerte para sobrevivir ahí afuera.
-Oigan miren lo que pasa. – Dijo Brigitte.
La presidenta Sara tomó el libreto con la información obtenida del criminal presente. Abrió la carpeta, comenzando a leer los actos criminales cometidos.
-Gabriel Reyes, estás bajo cargos de asesinato, conspiración, uso de la fuerza total, genocidio, crímenes contra la vida, obstrucción de la justicia, encargos de asesinato, espionaje, crímenes de guerra, derrocamiento del gobierno, apoyar golpes de estado, invasión armada. Eh… ¿Cómo te declaras?
Todos dentro de la sala esperaron la respuesta. Pero era obvia, sólo esperaban a que realmente las haya cometido. Gabriel Reyes tomó agua fría de la jarra, sirviéndose en el vaso de vidrio. Pensó en todas las vidas que arrebató. No podía echar toda la culpa a la guerra, ordenes eran ordenes. Nunca se había sentido tan… libre. Giró la vista, enfocándose en Brigitte Lindholm. Ella esperó a que hable. Miró a la doctora Ziegler unos instantes. Reyes cerró sus ojos, murmurando perdón. Alzó con todo valor sus ojos, posándose en los jueces, y se decidió a hablar.
-Me declaro culpable.
Se podía oír el asombro de parte de la multitud en la sala, esperaban otra respuesta. Las fotos no se hicieron esperar ni tampoco las cámaras de los noticieros. Gabriel Reyes sería sentenciado a prisión, por los crímenes que cometió, por el resto de su vida. Los jueces y los demás vieron como la policía y los soldados GUN aseguraban las esposas en sus muñecas, llevándose al criminal de guerra a Prison Island, su destino final. El juicio había terminado.
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Habían pedido Hot Dogs para comer, junto con bebidas. La orden había llegado a los minutos de la mano de Amy Rose. Su cafetería abundaba de gente. Eran más de las doce del mediodía. El doctor Eggman fue el primero en morder lo que pidió.
-Escuchen chicos… - Les habló a Brigitte, Angela, Sonic, Tails y a Amy que, había parado a descansar. – No sé como sentirme después de lo que hice… le quebré el cuello a una persona.
-Si pero era mala… muy mala. – Dijo Sonic mordiendo a su Hot Dog.
-No es eso es que… maté con mis manos, con mis propias manos a Noiman. Nunca creí poder llegar a ese extremo.
-Eggman, nos salvaste la vida. De no ser por eso, no estaríamos hablando en este momento. – Brigitte lo tomó de la mano, sabiendo que no estaba solo.
-Oigan, no sé como se arreglaban en su mundo con los malos, ustedes seguro están acostumbradas. Ya es la segunda vez que hago algo así, directamente.
-Sé lo que sientes, Eggman. – Dijo Angela. – Un momento de mi vida, me había alejado de OverWatch por esa razón, mataban. El comandante Jack Morrison en su momento me había dicho él lo que hacía, era porque nadie más podía. Lo que quiero decir es, que tenía el corazón para mancharse las manos, y que nadie más que él, era el indicado. Si, va en contra de mis principios pero… no había un hombre más valiente, más sacrificado, que Jack. – La mujer suspiró con melancolía.
-Oye gordito ¿Sabes quien te puede ayudar en eso? Knuckles. – Dijo Tails. – Viene de una tribu guerrera, y creo que todos aquí es el indicado para ayudarte en eso.
-Tails tiene razón, Eggman. Knuckles puede ayudarte ¿Quién sabe? Tal vez hasta te haga poderoso sin usar las Esmeraldas Chaos. Podría guiarte a encontrar algo paz. – Dijo Amy mientras se levantaba para seguir trabajando. – Bueno, creo que seguiré hasta la una. Brigitte ¿Me ayudas?
-Si Amy claro… Eggman, piénsalo.
Aún no lo creía, estaba recibiendo ayuda y hablando con los que antes eran sus enemigos, se volvieron amigos. El doctor Ivo Robotnik había cambiado mucho desde el año pasado. No lo pensó demasiado, ya tomó una decisión.
El Sol se posaba en el horizonte, Sky Sanctuary se volvía una obra de arte entre las nubes, con su naturaleza colgando de los bordes como el agua que se dispersaba al caer. Los equidnas, tanto jóvenes, adultos, niños, ancianos, veían como un inquietante Eggman, cargando una mochila, con un gorro, anteojos, con ropa cómoda, se acercaba al líder de la tribu más vieja del planeta Mobius, Knuckles. Se dice que el que sabe de dolor, lo sabe todo, y el equidna como sus hermanos, su pueblo, sabían de eso. El doctor Eggman comenzaría una nueva vida.
En otro rincón del mundo, en la base militar GUN, Silver el erizo gris, miraba ese bello atardecer antes de que la noche domine los cielos. Sabía con certeza de que, en algún rincón, DeadEye Joe continuaba con vida, riéndose como loco. Temía lo que trataría de hacer luego de la derrota definitiva total de su ejército. Con o sin él, el mercenario cibernético no dejaba de ser peligroso. Tarde o temprano, lo encontraría, y terminaría con su vida, asegurando así el destino de Mobius.
-Sabía que estabas aquí. – El comandante Shadow se acercó a él por detrás.
-No estoy conforme, comandante. Él sigue vivo, sé que es así. – Dijo el erizo gris. – No voy a estar tranquilo hasta que ese mal nacido muera.
-Ten seguro de que así será. Igual te agradezco por lo que hiciste. – Silver miró a Shadow con intriga. El comandante continuó hablando. – De no ser por todo lo que hicimos para ganar, no seguiríamos vivos, eso es una deuda que no puedo pagar. Si en otra realidad yo estoy muerto, voy a encontrar, no… vamos a encontrar a Joe, por los que murieron aquí y allá, Silver.
El erizo gris sabía de los problemas al viajar en el tiempo, y no dudó en arriesgarse, y Blaze murió por eso. Todos en su futuro, murieron por evitar lo peor. Y no cometería errores. La guerra aún continuaba.
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Epílogo…
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Se había distanciado de los conflictos bélicos. Vivía tranquilo con su rana y mascota Froggy en aquel espeso bosque, con un tranquilo lago frente a su cabaña. Había pasado media hora pescando la cena. El gato Big llamó a su mejor amigo anfibio para que venga a su lado, no salió del hogar cuando lo nombró. Con los pescados colgando de su mano, se levantó junto con todo el equipo de pesca, retornando a la cabaña, para cocinar. Notó que el piso estaba pegajoso, no prestó atención. Big se inquietó al ver un manchón de una sustancia roja que formaba un camino a su habitación. Su mascota, Froggy, estaba partida a la mitad, con sus tripas y sangre adornando su cama. Big no pudo reaccionar a tiempo, ni siquiera lo escuchó, lo último que sintió y vio, fue una mano afilada de metal traspasar desde su peluda espalda hasta ver por segundos su corazón. Luego Big, no sintió nada más. Su cuerpo se encontraba en el suelo, desangrándose como una canilla de agua. Con todo su cuerpo cibernético dañado por la caída, sin la Phantom Ruby en su pecho, el mercenario DeadEye Joe levantó los pescados con dificultad.
-Esto no termina.
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Fin.
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No aguanté nada jajajaj el último capitulo de este fic, que llegó a su final. Ahora que no cuenta con un ejercito a sus espaldas ni con la Phantom Ruby, DeadEye Joe tomará venganza, que se verá en The Red Bullets, concluyendo también la Saga Rises. En verdad fue una odisea en escribir este fic pero me gustó, y espero que a los que hayan seguido y lo leyeron también les haya gustado. Les mando cordiales saludos, felices fiestas para todos y para Montanahatsune 92 que, fue un fiel seguidor de la historia. Bueno, no quiero arruinar nada le lo que viene ahora y con el final de la Saga Rises y con el fic de La venganza de la Viuda, comenzará la Fase 4 de mi FicVerse, iniciando la saga Cruzaders. Nos estamos leyendo muy pronto por aquí! Hasta luego lectores!
