DISCLAIMER: LOS PERSONAJES EN SU MAYORÍA PERTENECEN A J. K. ROWLING, ASÍ COMO EL UNIVERSO EN QUE SE DESENVUELVEN.
Nota Traductora: Hola de nuevo! Espero ahora no hartarlas con las publicaciones tan recurrentes jajaja Aunque tengo el presentimiento de que no será así :) Muchas gracias como siempre por el apoyo! Disfruten el capítulo!
Nota Autora: Gracias por todas las palabras amables, y un llamado especial a los que dejan Review como Invitado y no puedo contestar por MP. Aprecio mucho los reviews.
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La Forma Correcta de Actuar
Traducción de "The Right Thing To Do" de Lovesbitca8
Capítulo 14
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—Hermione Jean Granger, ¡DESPIERTA!
Hermione abrió los ojos de golpe y se sentó, alcanzando su varita, para encontrar a Ginny Weasley parada sobre su cama.
—¿Qué? ¿Qué pasó? —su corazón estaba acelerado y sintió como si le hubieran arrojado un balde de hielo.
—¿Qué demonios es esto? —Ginny se mantuvo encima de ella, un pie a cada lado de sus piernas, y levantó el periódico. Sus ojos eran amplios y brillaban, sorprendentemente despiertos.
—¿Qué… Digo, bueno, qué es eso? —Los ojos de Hermione aún se ajustaban. Agitó la varita y encendió todas las bombillas en la habitación.
Ginny se arrodilló sobre ella y le arrojó el periódico a la cara, leyendo el encabezado en voz alta mientras el cerebro de Hermione registraba la página.
—El Desventurado Romance entre Hermione Granger y Draco Malfoy.
Hermione jadeó y arrancó las páginas a la pelirroja de aspecto feroz. Desdobló las páginas superiores para encontrar una foto de dos jóvenes afuera de Cornerstone. Sus ojos se entrecerraron, y se percató de que los dos jóvenes eran ella y Draco. Apenas y podía reconocerse, ¿Skeeter había retocado la foto?
—¿Cuándo pasó esto? —Ginny chirrió y Hermione contrajo el rostro mientras sus ojos recorrían el artículo, atrapando frases como "la vistió en el trabajo" "ojos llenos de lujuria" "almuerzo con su madre"
—Yo- yo. ¡Ayer! —el timbre de voz de Hermione lentamente alcanzaba el de Ginny sin su permiso—. Los dos almorzamos ayer con Narcissa y-
—¡Ya lo sé! —Ginny rebotó—. ¡El artículo continúa en la página siete!
—¡¿Qué?! —Hermione se precipitó entre las páginas hasta encontrar la página siete, que destacaba algunos otros pormenores de la tarde, incluyendo fotografías de los tres en Fortescue, y una fotografía de ellos dos cruzando la calle, la mano de Draco bajando a su espalda para guiarla.
—¡Por qué no me dijiste nada!
—¡No estaba planeado! Draco me pidió que los acompañara a almorzar-
—¿Él te lo pidió? —Ginny la tomó por los hombros.
—Hum- sí, pero estaba claro que fue Narcissa quien se lo solicitó. Después caminamos hacia Fortescue… —Hermione apuntó la fotografía de ambos caminando. Draco columpiando su bolsa de Cornerstone entre los dedos de una mano, y usando la otra para tocar su espalda— …Y después almorzamos con Narcissa —apuntó la fotografía de los tres sentados en el porche, Narcissa se veía totalmente regia en su túnica y sombrero—. ¡Y después volví al trabajo! ¡Es todo!
—¡Eso no explica esto!
Ginny arrugó las páginas hasta encontrar la fotografía de los dos en la página principal.
—Skeeter debió haberla alterado. Esa mujer-
Hermione se detuvo a mirar la foto. Ahí estaba la sonrisa torcida de Draco, y la forma en que sus ojos habían brillado al verla. Ella se había dado la vuelta, subiendo el peldaño de la puerta en Cornerstone, y después giró con una sonrisa. Era exactamente como si un chico encaminara a una chica a casa después de una cita, justo como lo recordaba.
Le había dado sus condolencias a todas las mestizas y nacidas Muggle que no se casarían con él, y Draco había sonreído de lado, diciéndole que no debía confiar en los periódicos.
—Oh, por Merlín, esto es terrible —Hermione se cubrió el rostro con ambas manos.
—¿Terrible? ¡Es lo más maravilloso que ha pasado en meses! —chilló Ginny.
—¿Cómo puedes decir eso? —Hermione la tomó del brazo—. Mira lo desesperada que me veo. ¡Mira lo fácil que es creer todo lo que dice Skeeter!
—Hermione —Ginny rió entre dientes y tomó su rostro—. ¡Es fácil de creer porque es tan mutuo! —Ginny pinchó el rostro de Draco con su dedo. Hermione sintió que sus mejillas se sonrojaban, mirándolo sonreírle en la fotografía—. Si tú estás desesperada, —dijo Ginny, volteando las páginas hasta la fotografía de los tres en el porche—. Entonces él está famélico.
Hermione bajó la mirada para ver a Narcissa charlando animadamente con ella, Hermione dándole pellizcos al bollo que tenía en frente, y Draco mirándola. Observó a Draco dar un sorbo a su taza de té, alternando la vista entre ella y su madre, y terminando con los ojos sobre ella mientras relamía el líquido de sus labios.
—Eso no… eso no… es decir, Ginny. En persona no fue así. ¡No es nada preciso!
—¡¿Cómo lo sabes?! ¡Ni siquiera estás mirándolo en la foto!
—Oh, por Dios —Hermione cerró los ojos—. Oh, por Dios. ¡Es el periódico del domingo! ¡Todos los que conozco verán el artículo!
—¡Peor aún! ¡Éste ejemplar se entrega por todo el mundo! —Ginny soltó una carcajada, y después las dos tuvieron el mismo pensamiento—. Ron va a verlo —Ginny alzó una ceja.
Hermione negó con la cabeza y levantó las manos. —En verdad no puedo lidiar con esto ahora. Por Dios, ¿en verdad no ocurrió nada más interesante en el mundo Mágico durante el fin de semana para que ocupara la página principal del Profeta Dominical? —Hermione cerró el periódico arrugando las esquinas.
—Bueno, presentar a la nueva "Pareja de Poder" del mundo Mágico es bastante importante, diría yo.
—¡Dime que No dijo eso! —Hermione jadeó y Ginny apuntó la frase en la página.
Sra. Skeeter,
Me siento honrada de que encuentre tan importante mi vida personal, pero apreciaría una re-impresión que refleje los siguientes cambios, con la finalidad de mantener su precisión.
Draco Malfoy en efecto ha visitado la Librería Cornerstone desde su liberación en Agosto, pero no ha estado "cortejando" a la Srta. Granger. Ha estado patrocinando su librería favorita.
Draco Malfoy no ha visitado a la Srta. Granger cada Sábado y Domingo desde su liberación. Si el Diario el Profeta se molestara en revisar, las fechas que ha visitado la Librería son las siguientes: Sábado 4 de Septiembre, Sábado 11 de Septiembre, y Sábado 16 de Octubre. Si gusta puedo prestarle el libro contable de la Librería Cornerstone para corroborarlo.
La Srta. Granger y Draco Malfoy no han sido encontrados "besuqueándose" entre los anaqueles de la Librería Cornerstone, y debo solicitarle a sus "testigos" que reexaminen su testimonio, ya que una falsa acusación como ésta puede costarle a alguien su trabajo. Si tal cosa llegara a ocurrir, dicha empleada seguramente demandará al Diario el Profeta, a la autora, y a los testigos.
Si las mentas colocadas en el mostrador para clientes son las "favoritas" de Draco Malfoy, Hermione Granger era completamente ajena a dicha información; ella no se encuentra saliendo con ningún mago, y no tiene intención de "sacarlo a la luz pública hasta el día de su boda".
Y por último, la Srta. Granger SÍ se encontraba disponible para dar comentarios, simplemente no fue requerida para emitirlos. De haberlos solicitado, habría exigido a la autora que retirara la historia.
Sinceramente,
Hermione J. Granger
Ese día en Cornerstone fue un infierno. El artículo de Rita había puesto a Cornerstone en el mapa para muchos magos y brujas, y Hermione no podía ser más feliz por ello, pero desafortunadamente el flujo de nuevos clientes sonreía a Hermione con ojos amplios y codiciosos. Para medio día, cuando se dio cuenta de que había más de veinte personas recorriendo los anaqueles, y de que ninguno había comprado nada aún, concluyó que estaban esperando a que Draco apareciera.
Hermione comenzó a aproximarse a ellos, preguntándoles si necesitaban recomendaciones, o que conjurara alguna silla cómoda para que se sentaran a leer, y terminando con "Cuando termine de revisar, podrá encontrarme en la registradora."
Eso hizo que muchos se fueran, incluyendo una bruja que solamente compró un libro, pero había estado de pie entre los anaqueles por veinte minutos, llorando, y diciéndole lo maravilloso que era ver una unión así suceder después de tantos años.
Morty bajó algún tiempo después, echó un vistazo alrededor de la abarrotada tienda, y dijo —Escúchenme, todos ustedes. La Srta. Granger no dará entrevistas privadas el día de hoy, ya que se encuentra trabajando. El Sr. Malfoy no tiene libros reservados, por lo que no vendrá a visitarla. Por favor regresen con cuidado los libros a donde los encontraron, o tráiganlos a la registradora, donde Yo estaré cobrando, ya que la Srta. Granger saldrá a almorzar.
Los ojos de Hermione se pusieron rojos mientras bajaba la vista con una sonrisa hacia el libro contable. Morty colocó una mano sobre su hombro.
—Sí yo fuera usted, Srta. Granger —susurró—. Tomaría hoy mi almuerzo en un lugar distinto a Fortescue.
Hermione volteó a mirarlo.
—¿Has estado colocando las mentas para él?
Hermione soltó una carcajada, sabiendo perfectamente que Morty había elegido las mentas mucho tiempo atrás.
—Espero que no pienses que nada de eso es cierto. Yo jamás emplearía mi horario laboral para… besuquearme. —La palabra se sentía vil al salir de sus labios.
—Sí, sí, lo sé, Srta. Granger —Morty se quitó los lentes para limpiarlos—. Pero tenga cuidado. —Hermione volteó a mirarlo, y Morty apuntó al periódico que un cliente había dejado sobre el mostrador. Sus dedos descansaron sobre la fotografía de ella y Draco caminando, su mano descendiendo a su espalda, y su ligero encogimiento mientras volteaba hacia el piso—. Ningún chico persigue "lo inalcanzable" por tanto tiempo.
Hermione jadeó. Morty levantó una ceja y caminó hacia las escaleras.
Inalcanzable. ¡Inalcanzable!
La frase la molestó durante el resto del día y a la mañana siguiente.
Si había alguien jugando a ser inalcanzable, era-
Hermione detuvo aquel pensamiento. Nadie estaba jugando a ser inalcanzable. No había ningún cortejo.
Al día siguiente Hermione tomó la red Flú para llegar al trabajo, e ignoró cualquier mirada o susurro mientras abordaba el elevador. Compartió ascensor con una joven mujer que reconoció como estudiante de Slytherin un par de cursos por encima de ella. La mujer la miró y rodó los ojos. Hermione no sabía por qué se había sentido tan contrariada, pero seguramente habría reacciones en todos los diferentes matices del espectro.
Hermione salió del ascensor en su piso y mientras caminaba hacia su escritorio escuchó que Aiden la llamaba.
—¡Granger!
Hermione tomó aliento para calmarse y se giró a mirarlo —Buenos días, Aiden —en verdad no estaba de humor para ninguna broma suya.
Aiden trotó para alcanzarla, inclinándose a su lado en forma conspirativa —¿Escuchaste la noticia?
—¿Qué noticia?
—El retiro de Rosenberg.
Hermione pestañeó —¿Rochelle Rosenberg? ¿De la oficina de-?
—Recolocación de Elfos Domésticos —Aiden le sonrió. El cerebro de Hermione daba vueltas—. Claro, estoy diciéndote esto como cortesía profesional —dijo en tono generoso—. Planeo aplicar por la posición, y tú obviamente no obtendrás el puesto primero que yo. —Hermione rodó los ojos dramáticamente, como George habría hecho—. Tengo más antigüedad que tú, así que…
Hermione cambió de hombro su bolsa y negó con la cabeza sonriendo —Sí, empezar un día antes que yo te da tanta antigüedad. —Sabía que ella no intentaría aplicar al cargo.
—Bueno, es algo para pensar —dijo, caminando de vuelta a su escritorio—. Ah, por cierto, tienes visita. —Aiden asintió hacia el cubículo de Hermione.
Las cejas de Hermione se juntaron, intentando recordar si tenía junta. Esperaba que Mathilda no hubiera tenido que esperar mucho.
Dobló la esquina de su cubículo y encontró a Draco Malfoy, sentado en su silla con las piernas sobre el escritorio, hojeando uno de sus documentos. Levantó la vista hacia ella y sonrió.
—Hola, amante mía.
Las mejillas de Hermione se incendiaron y soltó el aliento en una bocanada que transformó en carcajada.
—Buenos días, Malfoy —se tomó un momento para colocar su abrigo sobre el perchero y meter su bolsa en el cajón—. ¿Qué te trae por aquí?
—Robards.
—¿Ah? —Se sintió decepcionada y aliviada a la vez. Se giró hacia él y descubrió que no se había levantado de su silla—. ¿Algo más respecto a los huevos de dragón? —Hermione colocó las manos sobre sus caderas, ya que no tenía idea de qué hacer con ellas.
—Ah, no —Draco agitó una mano—. Todo ese asunto quedó arreglado el Viernes. El comprador fue capturado y están interrogándolo. —Draco levantó la vista—. Pensé que llegaría a los periódicos, pero al parecer había cosas más importantes que reportar éste fin de semana.
—Claro —Hermione intentó devolverle la sonrisa—. Aparentemente. —Se giró hacia un gabinete e intentó parecer ocupada, ya que Draco seguía sin levantarse de su escritorio—. Le escribí a Skeeter para pedirle que corrigiera algunas de sus descaradas imprecisiones. Pensé que las correcciones aparecerían en el Profeta de hoy, pero espero que las publique ésta semana. —Sacó varios documentos en los que trabajaría ese día y un nuevo frasco de tinta, a pesar de estar segura de que el frasco junto al pie Draco estaba lleno.
—¿Imprecisiones? —Draco hizo una mueca en tono burlón, y Hermione deseó que cerrara la boca—. ¿Quieres decir que esas mentas no eran para mí?
Hermione contuvo una sonrisa y golpeó sus pies con uno de los documentos, ya no teniendo otra cosa que hacer mas que sentarse en su escritorio. Draco bajó los pies de golpe y se levantó, abotonándose la túnica. Hermione se apretujó para pasar frente a él, ignorando la forma en que sus cuerpos se rozaron uno al otro.
—¿Dijiste algo sobre Robards? —Hermione desplegó sus archivos y reemplazó un frasco de tinta lleno con otro frasco de tinta de lleno.
Draco le extendió un memo. Hermione lo miró rápidamente, después se sentó y lo abrió. Era una copia.
Mathilda,
Esperaba poder tomar prestada a Granger para que trabaje en un caso con Malfoy. ¡Creo que los dos juntos podrían tener el caso resuelto para el final de la semana!
Espero que puedas disculparla una semana.
Gawain
¿Una semana? ¿Trabajando con Malfoy?
—Reservé la sala de conferencias arriba para ésta tarde, en vista de que el Piso 4 tiene salas y cubículos horriblemente pequeños. Creo que mi cubículo es del doble de tamaño que el tuyo, Granger —miró alrededor con la ceja levantada—. Y soy temporal. —Hermione lo miró fijamente. Draco se giró para salir y espetó sobre el hombro—. Te veo a la una, Granger.
Estaba en graves problemas.
Resolvieron el caso para el Miércoles por la tarde. En parte debido a su inteligencia combinada, y en parte gracias a que Hermione trabajó con tanto esmero como con los Horrocruxes con tal de largarse de aquella sala de conferencias. Resolvieron un caso de Runas Antiguas, lo que requería la más absoluta concentración. Algo prácticamente imposible cuando Draco se veía y olía como… Draco.
El Martes, Hermione había llegado a la sala de conferencias treinta minutos antes, para tener un poco de paz antes de que Draco se le uniera. No funcionó. Él llegó veintiocho minutos antes, llevando una taza de café para ella y una de té para él. Draco colocó la taza frente a ella y comenzó a hablar de Runas, sin siquiera darle oportunidad de agradecerle. Después de aproximadamente veinte minutos, una vez que Draco se había instalado y comenzado a leer, Hermione bebió un sorbo de su café, descubriendo que lo había preparado exactamente como le gustaba.
—¿Cómo supiste que tomaba café en vez de té?
Draco cambió la página.
—Todo el mundo sabe que prefieres el café, Granger —Hermione pestañeó. Draco continuó leyendo—. Has estado derramándolo por años encima de los libros de la Biblioteca de Hogwarts.
Hermione jadeó —Yo jamás he-
La comisura de sus labios se retorció —Sacaba libros después de ti y encontraba las páginas manchadas con restos de café. Prácticamente empapadas.
Hermione sabía que la estaba molestando. Lo miró mientras volvía a cambiar de página, conteniendo una sonrisa burlona, e intentó recordar la última vez que Harry o Ginny le habían ofrecido café en lugar de té.
El Miércoles por la mañana, Hermione voló dentro de la sala de conferencias, lívida.
—¡Esa perra! —Hermione le restregó en la cara el periódico de esa mañana y levantó la vista a tiempo para ver a Draco escupir el té había bebido a medias—. Lo siento —lo saludó con la mano—. Pero es malvada.
Draco limpió su boca con una servilleta y dijo —supongo que te refieres a Skeeter.
—Sí —Hermione le arrojó el periódico y notó que estaba usando la túnica azul que hacía resaltar sus ojos. Maldito fuera—. Escribí una nota de seguimiento anoche preguntando el estatus de las correcciones, y la amenacé con escribir mi siguiente nota a su editor. ¡Y hoy por mañana imprime esto!
Hermione lo observó mientras sus ojos recorrían la página, buscando hasta que encontró un recuadro de una pulgada de alto en la parte inferior derecha de la página, y luego entrecerró los ojos.
—Corrección al artículo "El Desventurado Romance entre Hermione Granger y Draco Malfoy". Granger y Malfoy no han sido encontrados besuqueándose en la Librería Cornerstone.
Draco la miró por encima del periódico, y Hermione alzó los brazos exasperada.
—¿Esperabas más, Granger?
—¡Exijo más! ¡Exijo una re-impresión!
Draco cerró el periódico y se lo lanzó de vuelta sonriendo con ironía. —¿Y qué partes del artículo del Domingo te ofendieron tanto, Granger?
Hermione pestañeó, con las manos en la cadera. Podía sentir cómo el calor se agolpaba hasta alcanzar su cuello.
—Las imprecisiones.
Draco miró hacia donde sus dedos jugueteaban con una parte astillada de la mesa —Creo que Skeeter reportó que te visité en el trabajo, te invité a comer con mi madre, y después te acompañé de vuelta. —Draco volteó a mirarlo por debajo de las pestañas—. ¿Acaso no fue lo que sucedió?
Las cejas de Hermione se juntaron. Esto era una trampa ¿cierto?
—Bien, entonces —Hermione se cruzó de brazos—. Fue su interpretación artística de las cosas. "Ojos llenos de lujuria" y exageraciones-
—Ahhh, pero creo que los "ojos llenos de lujuria" eran los míos —Draco alzó una ceja—. ¿Estás preocupada por el alcance del Profeta? Si llego hasta lugares como… digamos, ¿Irlanda?
El rubor había comenzado a subir por su mandíbula; y Draco la miraba tan despreocupadamente.
—No, en realidad no —Hermione se encogió de hombros—. Honestamente estaba más preocupada por tu reputación que por la mía. —La sonrisa petulante se desvaneció de los labios de Draco—. Pero si a ti no te importa, dejaré el asunto por la paz.
Hermione tomó asiento frente a la mesa. Despreocupadamente.
—¿Mi reputación?
—Sí —Hermione abrió su libreta—. Si yo tuviera una novia para cada día de la semana, estaría apresurándome a remediar las cosas después del artículo.
Es peligroso, Hermione. Retráctate… retráctate.
Draco rió entre dientes. El sonido la atravesó, pero mantuvo la vista fija en sus notas.
—Es muy amable por tu parte el preocuparte por mi vida social, Granger. Pero creo que mi séquito se ha incrementado —Draco arrastró las palabras—. Nada impulsa la reputación tanto como tener a la Chica Dorada entre tus brazos.
Hermione lo miró fijamente. Draco levantó una ceja, y empujó la taza de café que no había notado hasta ahora en su dirección.
El Jueves y el Viernes transcurrieron sin eventos notables después de que ella y Draco resolvieron el caso de Runas Antiguas. Recibió una nota personal de Robards agradeciéndole por haber donado su tiempo a la Oficina de Aurores, y expresando sus más sinceros deseos de volver a trabajar con ella.
El Sábado por la mañana se levantó tarde, se puso cualquier cosa y salió al punto de aparición local con el tiempo encima. Apareció a un lado de Florean Fortescue y el flash centelló a su derecha.
—¡Srta. Granger! —gritó el reportero—. ¿Cómo terminó las cosas Draco Malfoy con usted? ¿La tomó por sorpresa? ¿O ya la decepcionó?
Hermione trastabilló; miró al reportero, cámara en mano, y le sonrió con malicia.
—¿Disculpe? —Hermione lo acorraló con la mirada—. Incluso si en verdad hubiera salido con Draco Malfoy y él hubiera terminado las cosas conmigo, ¿cómo se atreve usted a hacerme esa clase de preguntas?
El reportero se encogió de hombros —Bien, entonces ¿conoce a Katya Viktor? ¿Y qué piensa usted de su relación con su amigo Draco Malfoy? —sonrió petulantemente.
—No la conozco. Así que no tengo comentarios. Que tenga un buen día.
Hermione se giró y continuó caminando por la calle rumbo a Cornerstone, con la cabeza dando vueltas.
¿Quién carajos era Katya Viktor?
