El tiempo pasó.
Tres meses después, durante todos los días Amy no se había rendido en ningún momento para demostrar que la chica inútil había desaparecido, gritos, llantos, risas, momentos inolvidables y otros que solamente quería enterrar ahora formaban parte de todo lo que ella significaba.
Todo lo que ella quería ser.
Dios, es que tampoco había sido nada fácil lograr los retos que cada mañana el agente Black le daba, siendo vigilada con el fin de que hasta el más mínimo error fuera detectado y prontamente castigado, cada noche era un sueño inalcanzable el sentirse plena con sus propios resultados, incluso hasta imposible que de igual forma siempre se los echaban en cara ya fueran buenos o malos.
Por supuesto que agradecía el apoyo de cada uno de los chicos, e increíblemente hasta de Scourge, quien a pesar de todo siempre estuvo presente en cada caída y éxito de la eriza, solo una sonrisa o comentario de su parte, pero después de todo era reconfortante decir que existía cierta relación de trabajo amena.
Las suelas de sus zapatos hacían contacto con el piso de concreto, su mirada carente de emociones era una clara advertencia para cualquier pobre diablo que interrumpiera en su camino, el cual luego de varios minutos terminó, las puertas se abrieron y cada una de las personas ahí presentes voltearon a observarlo con detenimiento.
Eligiendo el mismo lugar cada vez que aquella junta se daba a cabo, con la posición del sol ejerciéndose a su favor para que las sombras le dieran en el punto exacto, a la vista de todos, el más emocionado era el, siendo el líder del mejor equipo de toda la organización no era una tarea fácil.
Amy se encontraba sentada en una de las sillas que el general tenia frente a su escritorio, justo a la diestra de Rouge quien se mantenía relajada con las piernas cruzadas y recargada en el respaldo de la silla cuando juró, en un tiempo bastante corto, sentir una mirada posicionarse sobre ella generándole escalofríos involuntarios, de no ser porque la interrupción de alguien llamó la atención de todos juraría que empezaría a temblar sin control, totalmente paranoica sobre el origen de ese presentimiento, pues en efecto, así lo percibía, como algo opaco, sombrío.
¿Puede alguien explicarme que está pasando? ¿Por qué putas nos llamaron? – Fue Scourge quien rompió el silencio de aquella habitación, ganándose una mirada llena de reprimenda por parte del zorro albino a su lado, este al notarlo solo se jactó enseguida en su cara orgulloso por arruinarle el día a su jurado rival.
Cállate, ten más respeto por nuestro mayor al frente, ¿Es que eres imbécil? – Yuki simplemente estaba harto de la actitud tan altiva y desvergonzaba que ese hombre se cargaba todos los días, a su parecer era como lidiar con un niño, uno totalmente sádico y hormonal.
¿Y quién va a obligarme, flacucho? Con esos brazos de fideo no creo que puedas hacer mucho. –
Mira estúpido, te voy a enseñar a… –
¡Ya basta! – Rouge los miro mal, frunciendo el ceño desde su lugar.
Tsk, apresúrense entonces. – El de chaqueta negra resignado solo se cruzó de brazos mirando a otro lado.
El tiempo de espera ha concluido – La voz del hombre en traje hizo que cada uno se dirigiera hacia su persona, incluso Shadow quien hasta el momento se había mantenido totalmente ajeno a la situación, él porque era fácil de explicar, siempre que este iniciaba sus explicaciones con una frase así, era porque el cambio de algo se avecinaba, y con cierta eriza rosa esta vez acompañándolos era casi obvio el desenlace, al menos para el todo parecía tan claro que en sus pensamientos ya existían varios posibles caminos trazados como desarrollo. – Mis subordinados han revisado cada uno de los informes diarios que la Señorita Rouge les mandaba con respecto al progreso de Amelia Rose. – La murciélago guiñó un ojo como respuesta, el cual sobra decir que fue ignorado. – y aunque no son los resultados perfectos si son los que nos esperábamos, han demostrado que las lecciones si han marcado una diferencia con respecto al primer día del despertar, y debido a eso hemos llegado a la conclusión de que es momento de que realicen su primera misión todos juntos como equipo.
Hubo muchas reacciones, Scourge sin esperar a nada mostro su sonrisa maquiavélica con los dientes afilados, Yuki se mantuvo sereno pero a la expectativa, Rouge se cruzó de brazos con una expresión indescifrable, nadie podía decir a ciencia cierta si estaba feliz o enojada, Amy abrió enormemente los ojos sorprendida pues aunque muchas noches había fantaseado con que finalmente la dejarían demostrar de lo que estaba hecha tampoco se esperaba que de repente se lo soltaran así sin más, por alguna extraña razón tuvo la curiosidad de ver hacia sus espaldas, cierto erizo azabache con la reacción que él tendría y ella ya más o menos se esperaba.
Simple, no la quería cerca, aunque él fue quien principalmente se había encargado de su entrenamiento muy en su interior estaba consciente de lo inútil y estorbosa que la consideraba.
Sin embargo, algo en esa nueva noticia le removía el estómago adquiriendo una posición entusiasta, y es que, ella no tenía por qué complacerlo todo el tiempo.
Ni ahora, ni nunca, si ella estaba feliz y satisfecha con sus resultados bastaba y sobraba para su mundo, obvio que su actitud positiva no surgió de un día para otro, tuvo que pasar todo ese tiempo para que se pudiera dar cuenta de que su antigua yo no era del todo solo una chica de aparador, había sido difícil claro que sí, pero ¿Imposible? Jamás, para nadie.
Por otro lado, contra todo pronóstico de lo que cada uno de los personajes ahí dentro pudieran esperar, el de vetas rojas se reincorporo avanzando unos cuantos pasos hasta estar unos diez centímetros mas adelante que ambos rivales jurados, el general claramente lo volteó a ver esperando una respuesta y el, el arqueó una ceja tomando el folder de todos los datos acerca del trabajo sobre el escritorio, tomándose unos minutos para analizar cada párrafo con suma atención, hasta la chica de ojos turquesa se estaba exasperando por esperar, luego de eso, el líder levantó la cabeza, chasqueando la lengua y aventándole los papeles al erizo verde que lo miró mal mientras este cruzaba los brazos en medio del lugar demostrando una mirada totalmente peligrosa a ojos de todos.
No pienso usar ningún maldito traje. – Ante tal comentario, los chicos confundidos se levantaron a leer los documentos sostenidos ahora por el zorro el cual se los había arrebatado al chico irreverente que solo gruñó también fijándose.
Tendrán que hacerlo, no pueden asistir a un evento como ese en ropa de guerra. – Contradijo el hombre todavía sentado y relajado ante la situación, parecía no preocuparle la forma en como este había actuado y no paraba de observarlo con ojos de pistola, de todos modos, el terminaba teniendo todas las cartas bajo su poder lo quisieran o no.
Cena de caridad… ¿Qué diablos? ¿Qué es esto, vejete? – Pregunto Scourge con un enorme signo de interrogación encima de su cabeza.
Con todo respeto señor, esto es una estupidez, yo no soy un soldado para este tipo de cosas. – Yuki enserio detestaba la idea de verse envuelto entre tanto rico estirado con modales tan absurdos como sus propias vidas.
Vaya, al fin fueron condescendientes con una dama como yo y nos asignaron una misión que no arruine mi ropa, me agrada. – Esta vez fue Rouge quien tuvo el privilegio de regodearse de victoria en medio de tres chicos que estaban a punto de destruir aquellos archivos ahogados en infinito odio.
Silencio.
¿Por qué…? – Ahora toda la atención recayó en una peli rosa que veía concentrada y perdida, los nombres objetivo, el lugar y las instrucciones en general.
Precisamente porque ninguno de tus nuevos compañeros se ha enfrentado a una problemática así antes es la razón de que deben hacerlo, queremos evaluar sus acciones frente a dos elementos nuevos, una recluta que nunca antes ha ganado una "aventura" por si sola –Amy claramente ofendida frunció el entrecejo con eso. – frente a una escena poco usual sobre la cual no sabrán a la primera como actuar.
¿Acaso ellos eran sus conejillos de indias?
Señor, hay mejores agentes que podrían lograr esta misión a la primera, no es necesario que nosotros podamos controlar cualquier cargo que se nos estipule, por algo estamos asignados para el campo exterior, no uno donde lo más importante es las apariencias. – Yuki no se iba a rendir, no al menos antes de dar batalla.
Van a hacerlo, Yuki, no hay opción, esa fue la decisión y así se hará, ¿Ya olvidaron de quienes dependen? – De no ser porque tenía razón cada uno de los chicos ya lo habrían derribado al suelo de un puñetazo. Ese humano sabía dónde darles en donde más dolía, el orgullo, y para alguien como Shadow o Scourge eso era un golpe demasiado bajo.
¿De verdad no podremos retractarnos? – Insistió por última vez Amy, quien hasta el momento era la única que se había mantenido calmada y sin detestar al 100% el trabajo, después de todo eso significaba una oportunidad ¿Cómo negarse a eso?
No. – Claro y sin salidas.
Fue así como el equipo más valioso en G.U.N salió de la oficina rumbo al almacén, donde más que nada iban a recibir la ropa para ese estilo de episodio, después el siguiente rumbo fue hacia el departamento de armas, donde Yuki tomo la responsabilidad de darles a todos alguna que otra cosa tanto de equipo como armamento para cuando fuera necesario, como auriculares especiales, esclavas para diferentes partes del cuerpo que ayudarían en caso de que hubiera trampas, etcétera.
Cuando el recorrido terminó, los chicos se fueron para su edificio con órdenes estrictas de un Shadow fastidiado recordándoles que el punto de partida seria a las 9:00 pm de la noche de ese mismo día.
Eran las 3:00 pm, así que no iban a tener que esperar mucho, sobra decir que la más emocionada era cierta murciélago que seguía a una calmada Amy por los pasillos.
Con el tiempo corriendo, la relación de estas chicas había mejorado bastante a comparación del primer día, el cual, ya de por si no había sido tan malo como la pequeña se lo esperaba, resultó en que su compañera era una mujer bastante interesante, la cual podría tener un carácter si la hacían enojar de los mil demonios que hasta el mismo Shadow evitaba aguantar a tener una personalidad con un toque de picardía bastante grande.
No se quejaba, ella no se consideraba perfecta tampoco y lo sabía es por eso que también agradecía las veces en las que la oji turquesa la había descubierto llorando en plena soledad al recordar a sus viejos amigos, o de lo malo que había sido ese día, fue esa noche en donde descubrió que Rouge poseía un gran corazón a pesar de lo que dijera, era sería cuando así el momento lo requería, sabia tomar decisiones bajo presión que daban un buen desenlace, justa, valiente y definitivamente ambiciosa cuando el tema de las joyas aparecía.
Sin olvidar de que la murciélago siempre ha demostrado lo independiente que una mujer puede ser, recordándole que ser fuerte y débil al mismo tiempo no era malo, después de todo simplemente tenías que ser tú mismo ignorando lo que los demás quieren que seas, coqueta con quien sea que a ella le llamara la atención y atrevida, pues no se cohibía para nada si algún chico intentaba maravillarla.
Lo que Amy ignoraba era una cualidad que desde ella había llegado Rouge poco a poco dejaba en el olvido, sin embargo, el revelarlo ahora haría las cosas más fáciles para el lector, cosa que no sería interesante. Ahora bien, Amy era capaz de admitir eso y muchas otras cosas tanto buenas como malas de la peli blanca, y lo mejor de todo es que sin contar a la coneja enfermera ahora de corazón podía decir que no estaba del todo sola, tenía su apoyo.
Claro que, no poseía toda su confianza ciega, pero por algo se empezaba ¿No?
Al fin tenía una chica con quien hablar cosas de varios temas especiales, y no podría desaprovecharlo.
Ya que después de todo, hablar con Yuki sobre menstruación y/o demás no era cómodo más para el que para ella.
Yuki, él era otra historia, desde el primer momento la había apoyado y ayudado cada vez que se derrumbaba, aguantando ser abrazado con efusividad como si de una niña se tratara con sus padres, aconsejarla cuando no sabía qué hacer, y ser su cómplice cuando se equivocaba en ciertas cosas, ese zorro le había tendido la mano desde la primera vez que se vieron, una amistad que ahora si podía decir era confortable y sincera, ya que Yuki también se había abierto con sus sentimientos en una que otra ocasión, y eso para Amy significaba demasiado.
¿Y qué dices, rosita? ¿No te encantó el vestido que elegí para ti? Déjame decirte que yo lo iba a agarrar, pero cuando lo levante y te interpusiste entre mi belleza y el espejo supe entonces que era perfecto para ti. –
La voz de Rouge logró sacarla de sus pensamientos haciéndola reír por su comentario, pues por un momento había olvidado que esta la estaba acompañando a su habitación para ayudarle a arreglarse, maquillarse y estar lista, cosa que a su nueva amiga le gustaba demasiado, tratarla como una muñeca a lo que Amy solo se dejaba hacer encantada, disfrutando de todas esas pijamadas en donde Rouge la había despertado abruptamente de su sueño para ver películas y comer todo tipo de dulces.
Era divertido.
Y ya no veía las noches como una oportunidad para recaer.
Ya fuera que Rouge se diera cuenta de eso o no, de todos modos, se lo agradecía de corazón.
Perdona por tropezarme justo cuando te estabas viendo, Rouge, no era mi intención el planear tener un moretón – respondió la oji jade rascándose la nuca y divertida ante una mirada llena de reprimenda por parte de la mujer.
Ya no importa, escogí otro que esta hermoso y solo me costó la el 50% de descuento para que lo cortaran por la parte de la espalda. – Junto ambas manos con unos ojos de estrellas haciendo reír a la contraria que luego de terminar el pasillo sacaba las llaves para incrustarlas en el pomo de la puerta. Cuando entraron, esta se fue inmediatamente a tumbar sobre la cama con las manos y piernas extendidas mientras que Rouge pasaba sin problema de sentarse en una silla frente a un escritorio.
Cielos, Rouge, es mi primera misión, al fin podré ir con ustedes… – Hablaba al mismo tiempo que su mirada se posaba directamente en el techo, sin pena a mostrar una enorme sonrisa.
Estaba emocionada, en serio estaba dispuesta a dar todo de sí para no ser más la princesa en apuros y por fin demostrarse a sí misma lo mucho que había progresado.
Porque, joder, ella era Amy Rose, la eriza más positiva y alegre de todo Mobius. Ya era momento de regresar a su vieja personalidad y dejar poco a poco esa chica deprimente.
No le hacía nada bien.
Sí, me alegra cariño, pero no lo olvides, baja un poco esa emoción y aterriza, estaremos esparcidos por todo el salón, cada uno tiene asignada una tarea, concéntrate. – Eso también era verdad.
Después de todo, no era lo mismo que irse a ciegas de aventura con sus amigos.
Esto era más estratégico, tenía mucho menos que perder, pero más que la haría retroceder.
Se quedó callada por un rato, poco a poco bajando esa expresión de antes y adquirir una más pensativa, aunque al final esta regresó y la chica se reincorporó para quedar sentada en la orilla de la cama.
Lo sé, pero no pienso volver a la cama mientras se van a un viaje peligroso y lleno de sucesos increíbles, yo también tengo para aportar, y no deseo retractarme a mi palabra de seguir adelante dando la cara sin rendirme, ya no. –
Rouge solo se quedó escuchándola, orgullosa de ver esa mirada tan decidida de su parte.
¿Estás segura de eso? – Amy asintió, y ella mostró sus dientes devolviéndole la sonrisa llena de motivación. – Entonces que empiece el juego.
Pasaron cinco horas, mientras las chicas habían aprovechado el tiempo para platicar, pedir comida a domicilio y disfrutar un rato para ellas solas, los hombres en cambio se habían esparcido cada quien, en sus asuntos, ya sea entrenando o hacer algunos deberes en otros sitios.
Cuando finalmente fueron las 8:00 de la noche, cada uno en su habitación se alistaron, de malas, pero finalmente lo hicieron y como era de esperarse por el género masculino, que, aunque no fuera siempre para ellos si aplicaba, su tiempo para prepararse duro menos de 40 minutos.
Al menos Yuki y Shadow ya estaban listos, con una mirada de pocos amigos, porque el traje no les daba libertad de moverse con mayor facilidad, el ridículo moño que Yuki pensaba tener y el innecesario par de zapatos tontamente lustrados sacándoles brillo absurdo de Shadow el cual los repudiaba con toda el alma.
De hecho, un dato curioso es que sus habitaciones ahora se encontraban en el mismo piso, el del Agente Black al fondo del pasillo, el del zorro albino al principio justo a un lado de las escaleras y el de Scourge en medio de los dos. Lástima por el pobre diablo que se atreviera a dar paso dentro de la morada del azabache, eso Yuki lo sabía muy bien, es por eso que cuando fue el primero en estar listo y tocar la puerta de este trago duro luego de notar que por mirar de reojo lo que había dentro este ya lo estaba enterrando diez metros bajo tierra con solo mirarlo fijamente a los ojos.
Aunque, vamos, con tanta seguridad ¿Quién no tendría ni una pizca de curiosidad?
¿Alguna razón por la que estés aquí? – Alzó una ceja, serio como de costumbre, pero algo confundido por ello.
Ha… – El pobre de Yuki no podía evitar sentirse nervioso ante esos ojos inyectados en sangre a pesar de que su intención no fuera nada más allá de amistosa. – Creí que podríamos ir juntos. – Cuando este otro torció la boca en una mueca que discretamente demostraba que se estaba burlando el soltó todo el aire que había retenido algo ofendido de que tanto él como ese idiota lo trataran como el más ingenuo.
Por qué él no se consideraba así, era alguien serio, bueno, al principio de conocer a las personas era bastante frio y desconfiado pero cuando consigues obtener su amistad conociéndolo poco a poco se ve a primera vista que este zorro podía ser catalogado como uno de los chicos más dulces, tímidos, algo juguetones, maduros y caballerosos que alguien pudiera conocer, no por nada estaba en el top 3 de los chicos más deseados dentro de la organización, cosa que claro que no le importaba para nada, no claro que no.
Y por supuesto que quienes más lo conocían eran ese trio sumando a la ya no tan novata chica peli rosa
Pero eso es un relato para otra ocasión.
Como sea, de todos modos, así me aseguro de que no falten. – Respondió Shadow, resignado cerrando la puerta y dándole la espalda a un Yuki que no pudo aguantarse una sonrisa grande pero que rápidamente borró cuando este volvió en sí viéndolo extrañado. – ¿Y el otro idiota?
Estaba demasiado contento en su interior como para notar que este lo había insultado a él también, el sólo lo seguía rumbo a la habitación de cierto malandrín problemático.
Quien sabe, pero no me sorprendería que siguiera en ese chiquero que llama cuarto. – Arqueó los ojos recordando la horrible escena que se topó cuando un día entró de un portazo y se encontró a este hombre dándole duro a una chica, en medio de toda una montaña de basura, ropa tirada por todos lados y cosas abiertas que ya no podían llamarse comida, si las paredes hablaran estas ya se habrían quejado de la forma tan inhumana en la que ese idiota vivía.
Tsk, será mejor que ya esté listo. – Amenazó.
Dos pasos más, Yuki se encargó de patear una segunda vez la puerta que daba al cuarto de Scourge, ambos chicos estaban de brazos cruzados listos para ver a un erizo verde tirado en la cama haciendo quien sabe que cochinada en cualquier sentido, no es que quisieran verlo así, pero ya estaba acostumbrados a que esperar de él.
Aunque ni una ni la otra, con el umbral casi destrozado se dejó ver a un humo de loción que cierto prospecto se estaba echando provocando una tos en los presentes del otro lado.
¿Pero qué demonios…? – Fue Yuki quien sorprendido miraba a Scourge, ya bañado, limpio, y listo con el traje que se le había asignado, el cabello bien peinado y una enorme sonrisa junto a las cejas fruncidas luego de verlos.
Hola caballeros. – Si Shadow no fuera casi casi un ser robótico con nulos sentimientos este ya se había soltado una sonora carcajada junto a Yuki, quien en cambio no se contuvo para nada.
Debes estar bromeando. – Fue lo único que dijo para luego ignorarlos a los dos y empezar a irse siendo seguido ahora por ambos chicos.
El de peli verde cerró la puerta con seguro alegándole a Yuki que pagara por el minúsculo raspón que sus ojos vieron, a lo que el aludido sólo lo dejó sin respuesta dándole un golpe en el hombro, el que claramente fue respondido por uno por parte de este ya encendido y retándole a una batalla.
Ninguno se dio cuenta, pero ya estaban en el punto de reunión, ya eran las 9:10 pm y no había rastro de las chicas, el primero en fruncir el ceño, por obvias razones fue Shadow el cual levanto la cabeza observando el único cuarto con luces encendidas en el edificio, unos gritos lejanos que no alcanzaba a entender ni tenía el suficiente interés para esforzarse y una única explicación.
Típico de las mujeres, tardan siglos en estar listas. – Yuki solo se le quedaba viendo aun asombroso de verlo tan presentable. – ¿Qué tanto me vez, pendejo?
Si…si es Scourge… – El nombrado sólo lo vio de mala forma ante la cara burlona del zorro.
Vamos. – Los dos se le quedaron viendo a Shadow quien ya estaba de camino al cuarto de cierta pequeña con hermosos ojos color jade, ya no fastidiado, enojado, Shadow odiaba la impuntualidad.
¡Oh sí, hay que espiarlas quizás estén desnudas! – Lo siguió totalmente feliz y emocionado un Scourge con ojos de corazón y la lengua babeando de fuera.
A veces me pregunto si dentro de esa cabeza existe al menos una mínima pizca de materia gris, siempre me equivoco. – El azabache miró de reojo a Scourge quien estaba a punto de golpear al albino.
Ni si quiera eso…–
¿Qué estaba pasando con las chicas? Sencillo de explicar, Rouge en el último par de horas había estado discutiendo con la peli rosa sobre que tener una lencería debajo de ese sensual vestido siempre era importante, al principio Amy solo quiso ignorarla, porque para ella ese lindo vestido era uno completamente sencillo, negro con corte corazón en su pecho y con una falda de holanes adornado con orillas doradas, lindo y discreto, sin embargo, de no ser porque al sacar el dichoso conjunto de una enorme caja que esa loca había sacado de la nada toda feliz ya le había seguido la corriente distraída.
Demonios, ese pedazo de tela debía ser considerado como hilo dental, y esas ligas conectadas a unas medias de gato era ridículas, ni hablar del corsé que de solo verlo seguramente le sacaría las tripas al momento de amarrárselo, horrorizada y sin otra forma de actuar empezó a correr alrededor de todo el cuarto siendo seguida por una mujer que desplego sus alas dispuesta a atraparla.
Los gritos de urraca empezaron, unas cuantas cosas se tiraron de los estantes y una Amy ya lista, peinada y vestida temiendo por su vida ante una murciélago que en cambio ella si se había puesto otro conjunto un poco diferente debajo de su vestido rojo.
Todo paso demasiado rápido.
Los chicos ya habían subido las escaleras, Shadow seguía al frente listo para sacar a la fuerza de ser necesario a las dos, porque estaba seguro que ambas se encontraban ahí dentro juntas, con los puños apretados y su venita ya más creciente los otros dos solo planeaban que en el funeral de sus compañeras uno se atascaría de comida y el otro se quedaría solo en medio de un par de locos.
Mientras, Rouge había conseguido tumbar a Amy contra el suelo, poniéndose sobre ella, dándose de manotazos porque tenía los calzones normales que ella planeaba ponerse, claro, tenía ya unos puestos, pero esos eran más bonitos a su parecer, insultándola con su buen gusto y caridad, vaya la redundancia, de darle unos mejores.
Los pasos se iban haciendo más sonoros, ninguna se dio cuenta de eso.
Shadow estaba que las ahorcaría de nada más verlas.
Amy estaba chillando alto mientras Rouge le había arrebatado la prenda íntima y por burlarse alzándola hacia arriba y menearla como si fuera matraca.
El pomo de la puerta fue abriéndose.
Amy encrespo sus orejas, ya un poco consciente de un ruido extraño afuera.
Finalmente, lo que era de esperarse, sucedió.
Para el terror de Amy y el momento como para retratarlo en una foto.
Las bragas de Mi Little Pony salieron volando cayendo en el rostro de cierto erizo de vetas rojas.
Todos se quedaron en silencio, tanto los chicos asombrados de ver tal escena y las chicas (en especial Amy) de ver lo que había sido arrojado a la persona que menos esperaban ver en ese preciso segundo.
Lo peor de todo no fue eso, si no lo siguiente:
¡Si, quítense la ropa! – Yuki veía enojado a Scourge que al contrario de los dos levantó los brazos emocionado como si estuviera viendo un partido por la televisión, el zorro de inmediato le pego tremendo manotazo a la cara para taparle los ojos a pesar de que este forcejeaba indignado.
Amy quería morir, morir y revivir en otro continente.
¡Por el amor de dios, Shadow agarró las pantaletas lentamente con su diestra y se les quedo viendo en silencio!
…
–Están rotos. – Señalo un hoyo que tenían por la parte de atrás.
Lo último que Amy vio antes de desmayarse fue a un Scourge estallando en carcajadas, a un Yuki golpeándolo porque lo estaba contagiando y a un Shadow con los ojos entrecerrados y la ceja alzada aun sosteniendo sus pobres calzones que no tenían la culpa de nada.
De lejos ese había sido el día más vergonzoso de toda su existencia.
