¡Antes que nada!

Este es el primer capítulo del especial doble. Este abarcará la trama original mientras que el otro capítulo será el de Preguntas y Respuestas.

Responderé a los reviews del capítulo 12.

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Sin más, comencemos…

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Tanto Tsubasa como Tomoe habían vuelto al lugar en el que los jóvenes entrenadores ya habían traído los suministros.

- ¿Qué trajiste Yoshimaru? – dijo Iwaki quien tenía la "maña" de llamar a los demás por su primer nombre.

- Bueno, traje algo de carne, algunos condimentos y esto es para ti Iwaki-san – dijo el castaño lanzándole una botella de salsa.

- ¡Por la gracia de Dios! – exclamó la peli mostaza en español – Chile Fantasma, mi favorito.

- Me alegra que te haya gustado. Por cierto, tengo algo para Arihara-san y Tsukumo-san.

- ¿Para nosotras? – dijeron ambas.

- Sí – Nishimura sacó de la bolsa unos helados de chocolate – este es para ustedes.

- No puede ser – dijo Tsukumo – se supone que estos helados cuestan bastante.

- Es una recompensa de mi parte – dijo Nishimura – tómenlo como un regalo.

- ¡Gracias Nishimura-kun! – dijo la capitana abrazando a su amigo.

- ¿A-Arihara-san?

- Vaya Arihara-san, no te conocía esas mañitas – dijo Nakano mirando con picardía.

- ¿Por qué lo dices? – dijo Tsubasa.

- A-Arihara-san, ¿p-puedes despegarte un poco? – dijo el joven.

- ¿Por qué? – Tsubasa se dio cuenta hasta que miró hacia abajo y notó que tenía uno de los brazos del joven entre sus pechos - ¡Aaaaww! ¡Lo siento Nishimura-kun!

- E-Está bien.

- Yoshimaru, hagamos la barbacoa – dijo Degel salvando a su amigo de la incómoda situación.

- Y-Ya voy – el chico fue con sus amigos y solo se dedicaron a hacer la comida.

- Realmente se mira que tienes mucha química – dijo Nakano.

- N-Nakano, este…

- ¿Qué opinas Kawakita-san? – dijo la periodista - ¿Kawakita-san?

- ¿Eh? – Tomoe finalmente reaccionó – e-este… sí, creo que realmente harían buena pareja.

- ¿Lo ves? Hasta Kawakita-san me da la razón.

Mientras seguían molestando un poco a Tsubasa, Tomoe tenía la mirada triste, cosa que solo Tsukumo a lo lejos, notó.

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- ¡Ya está la comida! – dijeron los tres entrenadores.

- Gracias por la comida.

Desde pinchos con carne y vegetales hasta salchichas cocinadas eran los distintos platillos que los tres equipos disfrutaban.

- ¡Está delicioso! – dijo Iwaki – Veamos que tal sabe con salsa picante.

- ¿Realmente le va a echar eso? – dijo Jinguji mirando a la peli mostaza.

- I-Iwaki-Senpai es así – dijo Tomoe que estaba al lado de Jinguji.

Varias chicas conversaban entre sí, aunque había unas más alejadas que otras.

Kousaka era una de esas. Aunque ya había rechazado la invitación de parte de su entrenador, realmente pensaba si debía ir.

Hasta que…

- ¿No vas a venir? – preguntó una voz.

- Nishimura – la pequeña rubia miró al castaño – no me interesa.

- ¿Sabes? Aunque estemos de campamento, realmente deberías relajarte un poco.

- Entiéndelo, no necesito relajarme.

- Bueno, si necesitas algo, no dudes en hacérmelo saber.

- Bien, gracias.

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Pasados unos minutos, todos los tres equipos se reunieron alrededor de la fogata.

- ¿Saben que sería genial? – dijo Aoi.

- ¿Qué cosa?

- Contar historias de terror.

- ¡Eso sí que no! – dijeron Shinonome y Jinguji al mismo tiempo.

- ¿Por qué? Realmente es una buena idea – dijo Tsubasa.

- Tsubasa-san, creo que contar historias en medio del bosque es algo tétrico.

- Vamos Waka, no me digas que tienes miedo – dijo Yoshimi.

- N-No es eso…

- ¿Quién quiere comenzar?

- ¡No nos ignoren!

- Yo comenzaré – dijo Yoshimaru – la historia se llama "El Hombre del bosque"

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Los cuatro leñadores rodeaban el fogón, estaban sentados sobre troncos y conversaban animadamente, sobre una parrilla hervía una olla con guiso. Era de noche, los árboles que los rodeaban estaban inmóviles, ni una brisa. Agitaba sus hojas, la única ilusión de movimiento era creada por la luz Inquieta del fogón, que hacía temblar las sombras. Estaban acampando en el bosque que estaban talando, dormían en carpas remendadas, los fines de semana llegaba el camión que los arrimaba hasta La ciudad. Uno de ellos se levantó a revolver la olla.

- Esto estará pronto, creo que me quedó un poco…. - un grito espeluznante lo Interrumpió, el grito los alertó y se levantaron.

- ¿Qué fue eso, un perro? - preguntó el más joven del grupo, su voz denotaba nerviosismo.

- Saquen esa olla del fuego y échenle más leña para que alumbre más - dijo el más veterano de ellos, que era el que tomaba las decisiones. El hombre continuó ordenando con voz firme pero serena.

- Que cada uno agarre su linterna, y tengan el machete a mano, entre esos árboles puede andar cualquier bicho - dijo bicho, pero estaba pensando en algo más siniestro. Volvieron a escuchar el grito y los hizo estremecerse, esa vez se escuchó más cerca. Ningún animal conocido ni ser humano podría emitir un sonido tan espantoso, oyeron pasos, era algo grande y andaba en cuatro patas. Aquella cosa estaba cerca, podían sentir como los espiaba, iluminaban con sus linternas, pero con tantos árboles amontonados era fácil huir de la luz. El más veterano sacó un revólver e hizo unos disparos en dirección al ruido. Lo que los asechaba se alejó lentamente. Permanecieron de pie y alertas por media hora más, estaban en silencio, oyendo el retumbar de sus corazones, cuando el más veterano volvió a hablar.

- Parece que se fue, mejor vamos a comer, mañana viene el camión y nos vamos de aquí - durante la cena no dijeron una palabra, sus sentidos estaban puestos en el bosque.

Apenas amaneció llegó el camión. Mientras transitaba el improvisado camino que los conducía hasta la ruta, vieron a un hombre caminando entre los árboles, el hombre volteó hacia ellos y los señaló, después sonrió de forma malévola, no se supo nada después de eso, supuestamente encontraron el camión semanas después, pero no hallaron rastros de los hombres.

Fin.

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- ¿Qué les pareció chicos? – dijo el entrenador de Satogahama - ¿Chicos?

- ¿P-Por qué contaste la historia sobre un bosque? – dijo Waka abrazando con fuerza a Kurashiki.

- ¿A poco les dio miedo?

- C-Claro que no – dijo Nozaki abrazando con fuerza a Akane, la cual ocultaba su rostro en su capucha.

- Y-Yoshimaru, eso no da miedo – dijo Sayaka.

- ¿En serio?

- Sí.

- Entonces… ¿podrías soltar a Makino-san?

- ¿Eh? – Jinguji se dio cuenta de que realmente estaba asfixiando a Makino, ya que su cara estaba azul.

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5 Minutos después…

- ¡Sigo yo! – dijo Iwaki.

- ¡No! – dijeron las chicas de Satogahama sabiendo cómo era la peli mostaza.

- ¿Por qué no?

- Si quieres puedes ser la última – dijo Nishimura.

- Bien.

- Yoshimaru, si quieres puedo contar una – dijo Rito.

- Dale Rito, cuéntate una.

- Bien – el entrenador de Kogetsu se alistó – esta historia se llama… "El bosque de los niños"

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En la ciudad circulaba una historia que contaba que los jóvenes que acampaban en aquel bosque amanecían con su mapa pintado de sangre y con letras de pequeños niños. Estos jóvenes siempre acababan volviéndose locos…y algo más sucedía. Al cabo de los años esto dejó de pasar…Pero ahora unos jóvenes decidieron saber si aquella historia es cierta o simplemente es una leyenda urbana. Deciden hacer un trabajo sobre "la leyenda". Decididos cogen su cámara y la tienda de campaña para pasar la noche en el bosque y grabar todo lo que sucede. Todo va muy bien hasta que empieza a anochecer. Cuando todos están en la tienda de campaña empiezan a oír misteriosos chillidos y carcajadas de pequeños niños, asustados salen de la tienda, pero como estaban tan intrigados sacaron su cámara y empezaron a grabar. Lo único que escucharon fueron aquellas extrañas carcajadas.

Al amanecer decidieron coger todo y marcharse al campus. Cuando empezaron a caminar para buscar el coche se dieron cuenta que estaban totalmente perdidos. Preocupados sacaron el mapa, cuál fue su sorpresa al ver que éste estaba totalmente pintado con sangre y con letras de niños pequeños, la pregunta era: ¿quién pintó ese mapa aquella noche? Empezaron a sentir mucho miedo porque no querían volver a pasar la noche en el bosque. Poco a poco iba pasando el día y el pánico a que anocheciera no les dejaba pensar en nada. Sin quererlo llegó la noche y tuvieron que volver a acampar, teniendo la esperanza de que pronto amaneciera. Esa noche volvieron a escuchar aquellos misteriosos ruidos, con la cámara en mano escaparon de allí adentrándose en aquel frondoso bosque. Al mirar hacia atrás vieron que faltaba uno de ellos. Los otros dos empezaron a llamarle y mientras esperaban su respuesta sólo oían aquellas carcajadas de los niños como si estos supiesen donde se encontraba su compañero perdido.

A la mañana siguiente los dos chicos estaban totalmente locos por ese miedo que se había creado en el bosque. Empezaron a sospechar mutuamente pensando que el otro era el asesino y culpable de la desaparición de su amigo.

Intentaron buscar una salida, pero lo único que encontraron fue una casa donde poder pasar la noche más tranquila (o al menos eso pensaban). Esa noche se adentraron en la casa en busca de refugio y empezaron a buscar alimentos ya que llevaban dos días sin probar bocado. Al no encontrar nada ni a nadie bajaron al sótano y allí descubrieron a su joven amigo rodeado de pequeños niños que cantaban felizmente "ahora os toca a vosotros…" Al oír esto los dos chicos salieron despavoridos del sótano, pero era demasiado tarde…

A los pocos días las familias de los jóvenes encontraron una cinta de video donde se mostraba la espantosa muerte de sus tres hijos, y todos se preguntaban ¿quién fue el que grabó aquella masacre?

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- ¡Estuvo buena! – dijo Degel chocando los 5 con Rito.

- D-Dejen de contar historias sobre bosques – dijo Tsubasa abrazando con fuerza a Tomoe, igualmente correspondiéndole.

- Vamos, no creo que sea para tanto – dijo Tsukumo que se veía calmada, al menos eso se miraba.

- K-Kana… me asfixias – decía Iwaki siendo abrazada del cuello por la peli negra. Lo mismo para Aoi.

- U-Ustedes se espantan porque quieren – dijo Tsubaki temblando un poco y eso que estaba recostada en un árbol.

- Oye Kousaka-san, ¿Por qué no te acercas?

- N-No, gracias.

- ¿Alguien quiere contar una?

- Yo lo haré.

- ¿Makino?

- Bien, puedes contar.

- Bien – la chica de Seijo se puso al frente – esta historia se llama… "La Autopista fantasma"

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La carretera principal que va de Baltimore a Nueva York al llegar al kilómetro 12 se cruza con una importante autopista. Se trata de un cruce muy peligroso, y en muchas ocasiones se ha hablado de construir un paso subterráneo para evitar accidentes, aunque todavía no se ha hecho nada.

Un sábado por la noche, el doctor Eckersall regresaba a su casa después de asistir a una sala de fiestas. Al llegar al cruce redujo la velocidad y se sorprendió al ver a una deliciosa jovencita, vestida con un traje largo de fiesta y haciendo auto-stop. Frenó de golpe y le hizo una señal para que subiera a la parte trasera de su descapotable.

– El asiento de delante está lleno de palos de golf y de paquetes -se disculpó. Y a continuación le preguntó:

– Pero, ¿qué está haciendo una chica tan joven como tú sola a estas horas de la noche?

– La historia es demasiado larga para contarla ahora -dijo la chica. Su voz era dulce y a la vez aguda, como el tintinear de los cascabeles de un trineo.

– Por favor, lléveme a casa. Se lo explicaré todo allí. La dirección es North Charles Street, número XX. Espero que no esté muy lejos de su camino. El doctor refunfuñó y puso el coche en marcha. Cuando se estaba acercando a la dirección que le indicó ella, una casa con las contraventanas cerradas, le dijo:

– Ya hemos llegado. Entonces se giró y vio que el asiento de atrás estaba vacío.

– ¿¡Qué demonios…!? -murmuró para sí el doctor. La chica no se podía haber caído del coche, ni mucho menos haberse desvanecido. Llamó repetidas veces al timbre de la casa, confuso como no lo había estado en toda su vida. Después de un largo tiempo de espera, la puerta se abrió y apareció un hombre de pelo gris y aspecto cansado que lo miró fijamente.

– No sé cómo decirle qué cosa más sorprendente acaba de suceder -empezó a decir el doctor-, una chica joven me dio esta dirección hace un momento. Yo la traje en coche hasta aquí y…

– Sí, sí, lo sé -dijo el hombre con aire de cansancio-, esto mismo ha pasado otras veces, todos los sábados por la noche de este mes. Esa chica, señor, era mi hija. Murió hace dos años en un accidente de automóvil en ese mismo cruce donde usted la encontró…

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-… el fin.

- Estuvo interesante.

- D-De suerte fue en otro país – dijo Nozaki quien abrazaba a una Akane que le faltaba poco para desmayarse.

- Q-Que bueno que eso no pasa aquí ¿verdad Tomocchi?

- C-Cierto Tsubasa.

- Chicas, ¿están bien? – Yoshimaru miró al resto de las chicas de Satogahama.

- S-Sí, estamos bien – respondió Honjou en nombre de todas, las cuales se hallaban muertas del miedo.

- ¿Y ustedes? – ahora fue Degel a las chicas de Seijo.

- E-E-Estamos bien.

- ¿Qué tal ustedes? – dijo Rito mirando a su equipo de Kogetsu.

- M-Más o menos.

- ¿Puedo contar una? – dijo Aoi.

- Adelante Asada-san.

- Bien – la peli lila levantó la voz – mi historia se llama… "El bosque de los suicidas"

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Una noche, alguien iba conduciendo por una carretera, a travesando un bosque donde habían ocurrido muchos casos de suicidios. El bosque parecía no tener fin. El conductor del coche notó que había algo en la carretera y cuando estaba ya cerca vio que era una pareja tendida en el suelo. La chica no se movía, pero el chico estaba haciendo señales pidiendo ayuda.

El hombre se bajó del coche y le preguntó:

- ¿Qué os ha ocurrido?

- Vinimos a suicidarnos…nosotros queríamos casarnos, pero nuestros padres se oponían a nuestra relación, por eso vinimos aquí, pero estoy arrepentido, por favor llévanos a algún hospital…

El hombre llevó al coche a la chica que no se movía y ayudó al chico a subir.

Corrió todo lo que pudo hasta llegar al hospital más cercano, allí explicó todo lo que había pasado mientras sacaban a la chica y al chico del coche. Parecía que el chico había perdido el conocimiento.

El hombre tuvo que esperar un buen rato hasta que salió el médico que estaba examinando a los dos jóvenes.

- Doctor, ¿cómo están? ¿Salvarán sus vidas?

- Siéntese…vamos a ver, según lo que explicó los encontró en el bosque, ¿verdad? ¿Hace cuánto tiempo?

- Hace como una hora o un poco más.

- ¿Y dice que habló con el chico?

- Sí, la chica no estaba consciente, pero el chico me explicó lo que pasó.

- Es que…es muy extraño… los he examinado y los dos están muertos por lo menos desde hace cinco horas

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-No da tanto miedo – dijeron los tres chicos.

- N-No me jodan – dijo Sayaka abrazando a Makino quien también estaba temblando de miedo.

- Y-Ya no quiero oír más historias de terror – dijo Hase en terror total.

- C-Creo que no podré ir a dormir bien – dijo Kotoha temblando.

- Q-Quiero ir a dormir – dijo Aisaka.

- Vamos, unas historias no harán mal.

- Quieren historia de terror, les daré una – dijo Tsubaki apareciendo.

- Vamos Kousaka-san, cuéntanos una.

- Bien – el pitcher de Kogetsu se quitó la paleta de la boca – esta leyenda se llama… "La leyenda del crimen extraño"

- Que nombre tan original – dijo Jinguji.

- ¡Cállate! – dijo Kousaka – bien, dice así…

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Hasta no hace mucho tiempo, justo antes de construir la Avenida de la Real Fábrica de Sedas o Ronda Sur de Talavera, existían las ruinas de un viejo caserón en la zona de Entretorres. Este caserón fue utilizado durante la posguerra y hasta bien entrados los años cincuenta como prostíbulo. La casa era regida por un hombre llamado Carlos el cual iba siempre vestido de blanco. Llevaba un sombrero de ala ancha y corbatas de lo más extravagantes. A pesar de que todo el mundo conocía la dedicación de ese lugar, Carlos era un hombre bien acogido por la sociedad, y sus negocios si bien no estaban bien vistos, se toleraban por parte de las autoridades.

Al parecer una noche de 1951, una de las prostitutas que ejercían su labor en la casa apareció muerta en su cama con una puñalada en el vientre. La policía y la Guardia Civil, después de realizar sus investigaciones concluyeron en que se trataba de un hecho muy extraño. Nadie oyó los gritos de la mujer mientras era asesinada. En sus manos había heridas producidas por la hoja de un cuchillo y todo aparentaba como si hubiera sido ella misma la que se lo hubiera clavado. Los análisis forenses determinaron un suicidio y algo más: la prostituta estaba embarazada. Dos años después todo parecía haberse olvidado, aunque la habitación donde murió la joven no volvió a ser utilizada. Carlos, el amo del local, mandó cerrar con llave la habitación y nadie entró allí durante varios meses.

En verano de 1953, una mujer de unos 30 años llegó al prostíbulo. Como aquella noche de mercado, todo estaba lleno, Carlos no tuvo más remedio que alojarla en la habitación de la pobre prostituta muerta dos años antes. Cuando abrieron la puerta la sorpresa y el pánico aterrorizaron a ambas personas. En las paredes alguien había dibujado caras con terribles lamentos, también había cruces y animales como lechuzas, gatos y ratones. Carlos alojó a la nueva mujer junto con una compañera y a la mañana siguiente mandó pintar el cuarto. Sin embargo y a pesar de su esfuerzo, las caras de lamento volvían a aparecer una y otra vez en la pared. Carlos empapeló el cuarto, pero una súbita humedad hacía que los lienzos se cayeran y brotaran de nuevo las terribles imágenes. La voz se empezó a correr por la ciudad y un mal día Carlos tuvo que cerrar su negocio y se marchó de Talavera. Desde entonces la casa permaneció en ruinas hasta aproximadamente 1994 en la que fue derrumbada para hacer una avenida. Existe una película en super8 en la que se reflejan las horribles caras de pena que se suponen son de aquella mujer que se clavó un puñal desesperada por algo que nunca sabremos realmente…

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- ¿Qué les parece?

- Estuvo buena, tengo que admitirlo – dijo Ryo.

- ¡Ukita-san, despierta! – decía Nozaki a su amiga castaña quien se había desmayado del miedo.

- Pobre Ukita-san, no aguantó.

- V-Vamos, no es para tanto – decía Tsukahara tratando de hacerse la valiente.

- Tsukahara-san, estás temblando como gelatina.

- Yo tengo una – dijo Taketomi – se llama… "El autobús fantasma"

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La historia relata sobre una carretera de Rusia, era bastante peligrosa y estaba rodeada por un precipicio sumamente profundo y de roca sólida. Una noche un autobús circulaba por aquel peligroso camino. La mayoría de los pasajeros iban dormidos. La lluvia comenzó a caer muy fuertemente, cuando el autobús inició el descenso por las famosas curvas que eran muy cerradas y peligrosas.

Los pasajeros se dieron cuenta de que el autobús iba demasiado rápido, reclamando al conductor este solo pudo decir: –¡Están fallando los frenos! - era imposible controlar el volante y en pocos segundos en una curva el autobús se precipita al vacío, murieron muchos en el instante del golpe, otros quedaron inconscientes, fueron consumidos por las llamas cuando el autobús se incendió. Nadie escuchó los gritos de los pocos pasajeros que pedían ayuda y murieron de una forma terrible. En la central seguían esperando al autobús No. 40 el último de la noche, pero jamás llegó su destino.

Poco tiempo después, por la carretera comenzó a circular un autobús antiguo, pero muy bien conservado, con pasajeros muy bien vestidos, que siempre iban despiertos, pero sin pronunciar una sola palabra. De vez en cuando recogía a gente en medio del camino, transportándolos, sin contratiempos cerca de su destino, pues nunca llegaba a la terminal, el conductor les pedía que bajaran un poco antes diciendo

–Baja ahora y no te gires antes de que cierre la puerta o jamás dejarás el autobús.

Quienes obedecen escuchan el sonido de la puerta al cerrar y el motor del autobús arrancar, pero no ven nada alejarse. Los desobedientes que se giran, ven el autobús hecho pedazos, dentro de él esqueletos descarnados, personas calcinadas, y desmembradas. Se dice que a partir de ese momento su fantasma sube al autobús y viajará eternamente en él por causa de su desobediencia.

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- ¡Estuvo genial!

- N-No me vuelvo a subir en un autobús – dijo Waka quien ya caía desmayada.

- Creo que ya deberíamos parar – dijo Degel.

- ¿Por qué?

- Mira – el entrenador de Seijo señaló a los grupos y varias de las chicas se habían desmayado del miedo.

- Bueno, si quieres cuenta la tuya Iwaki-san.

- ¡Bien!

- Por favor, no – decían las chicas de Satogahama con sus últimas fuerzas.

- Bien – la peli mostaza se notaba muy emocionada – se llama… "La leyenda de las monedas de oro"

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Esta es una leyenda de terror típica de Córdoba que se escucha en todas las zonas de la ciudad. La historia trata sobre una antigua casa del centro de la ciudad que se dice está encantada y cuenta que en ella hace mucho tiempo vivía una familia acomodada que tenía una hija pequeña y varias criadas a su servicio. Una noche mientras la niña dormía escuchó unos ruidos en el pasillo, abrió lentamente la puerta de su cuarto para mirar el pasillo que comunicaba los cuartos, enormemente largo y oscuro, lleno de cuadros y enlosado. Al final del pasillo la niña vio lo que parecía un niño de su edad levantando una de las losetas y metiendo algo dentro de un hueco en el suelo. La niña no podía creerlo, lo que vio relucir en la mano del muchacho al pasar por la tenue luz que entraba por la ventana eran monedas de oro. Cuando el niño se fue salió y se dirigió hacia allí; entonces apareció una de las criadas con una vela enorme que también había visto lo que había pasado y quería sacar partido. Decidieron que no dirían nada a nadie, todas las noches se acercarían y con la ayuda de la luz de la vela levantarían la loseta y sacarían las monedas hasta acabarlas. Todas las noches la niña, que por su tamaño cabía dentro, se metía en el hueco bajo la loseta e iba dando monedas a la criada, quien las iba guardando en un enorme saco. Las noches pasaban y aquel tesoro parecía no acabarse nunca. Cada noche que pasaba la vela iba consumiéndose más y más, pero las monedas seguían saliendo a pares y no querían dejarse ninguna. Una noche en medio de su labor la vela comenzó a parpadear haciendo amagos de apagarse, la criada le dijo a la niña que saliera del hueco, que ya tenían dinero de sobra. La niña le hizo caso y abandonó el escondrijo, pero en el último momento una moneda cayó del saco al hueco y, en un acto de avaricia y sin pensárselo siquiera, la muchacha se metió de nuevo en el hueco. La criada intentó agarrarla, pero no pudo, mientras le gritaba que por favor saliera de allí y dejara la moneda, pero en medio de ese griterío la vela terminó de apagarse. En el momento justo en que el último rayo de luz salió de la vela la loseta se cerró ante los ojos de la criada dejando a la niña dentro. La criada decidió no decir nada a nadie, los padres dieron a la niña por desaparecida y el tema se fue olvidando con el tiempo. Pero aún en la actualidad dentro de esa casa se siguen oyendo por las noches los gritos de auxilio de la niña que repiten noche tras noche en el pasillo "Por favor…socorro…sacadme de aquí…". Incluso la policía ha acudido multitud de veces ante la llamada de los vecinos que oían voces pidiendo ayuda, pero al llegar al viejo caserón lo único que siempre han encontrado es una vela vieja y consumida puesta justo en el centro de una loseta…

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- ¡Mamá! – gritó Tsubasa súper aterrada.

- ¡No grites Arihara! – decía Ryo luchando por no caer.

- Bueno, creo que deberíamos ir a dormir.

- ¿En serio? – dijo Yoshimaru - ¿no contaremos otra?

- Tal vez para la próxima.

- Que lastima – dijo el castaño – yo quería contar la historia del escritor de Fanfiction que se la pasó todo un día escribiendo un fic y cuando lo iba a terminar llevaba 20000 palabras y se fue la luz y el Word no se le guardó y se le perdió el documento.

- Amigo, ¿quieres traumarlas?

- Está bien, me callo.

- Vamos a dormir – dijo Rito a los tres grupos, pero solo los chicos e Iwaki pudieron dormir tranquilos.

Las chicas, estaban muertas del miedo en medio de la noche.

Y esa noche, sería legendaria.

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Continuará…

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Continúa la próxima semana, ya que el capítulo 15 es el especial de Preguntas y Respuestas #2.

Disfrútenlo.