Siento si ha bajado la calidad pero nunca estoy conforme y por ello iba a abandonar el fic, cosa que odio profundamente más que la idea de subir algo mediocre. Gracias por seguir leyendo a pesar de mi ausencia.
Wait for me
La mañana era calmada y fría, leves ronquidos, apenas perceptibles eran la única señal de que no estaba sola, eso y los pies de Peridot colgando fuera de la tienda de campaña. Había estado así toda la noche, parecía tener el sueño profundo.
Aunque traté de ser lo más silenciosa posible, el tintineo que hice al sacar la taza del lavaplatos despertó a mi pequeña invitada.
Peridot miró desconcertada a su alrededor una vez se sentó. Su cabello parecía estar desafiando la gravedad.
–Buenos días –la salud, su mirada se posó brevemente en mi antes de que la apartara súbitamente.
Abrió la boca pero no dijo nada, la manta que había puesto sobre ella resbaló dejando a la vista su desnudes superior.
–¿Dónde está mi camisa? –Preguntó mirando alrededor mientras usaba la manta para cubrirse.
–Por ahí –respondí señalando la prenda sobre la mesa auxiliar de la sala.
Peridot se levantó de un salto, no perdió tiempo en tomar su camisa y su brasier.
Está a punto de vestirse cuando giró la cabeza, sus manos apretaron la tela más fuertemente. Negué divertida con la cabeza antes de darle una mordida a mi baguette, no pude resistir giñarle el ojo.
–Voltéate –trató de ordenar pero sonó como una sugerencia. Mi respuesta fue un simple encogimiento de hombros.
–No es como si no te hubiera visto –señalé.
–Solo olvida que esto pasó –dijo mirando al piso.
–¿Eso vas a hacer tú?
–Por favor...
Un tenso silencio nos invadió. Peridot suspiró antes de vestirse.
–Deberías ocultar tu espalda –a pesar de ser marcas apenas visibles, pensé que era bueno advertirle. Asintió distraída.
–Por lo general no soy de las que hace el desayuno y menos en está situación pero voy a hacer una excepción por ti –expresé tratando de aligerar el ambiente.
–Debería irme...
–No va hacer ninguna diferencia –dije mientras ponía una taza sobre la encimera de la cocina. Peridot suspiró, aún con la mirada en el piso, pero se sentó en el banco.
Le serví té y un baguette que anteriormente calenté en la tostadora. Por lo que pude ver apenas si resistió el alcohol, por lo cual era mejor mantener las cosas ligeras para su estómago. Sin embargo, dudo que haya olvidado algo.
–¿Te sientes bien?
–Si –se levantó y se dirigió a al baño, minutos después salió con el cabello mojado, su cara todavía tenía restos de humedad. Apenas si comió, dejó pasar casi minutos enteros entre cada mordida. Traté de sacar conversación pero fue inútil.
–Siento lo que pasó –me sentí obligada a decir para tratar de mejorar su estado de ánimo. –Solo finjamos que esto pasó, las cosas no tienen que cambiar. Peridot suspiró profundamente antes de terminar con su té.
–Deja de ignorarme –me quejé tomando su hombro, –No voy a decir nada siempre y cuando todo vuelva a ser como lo era antes del día en la playa.
–Te enseñaré a conducir en manual –dijo en voz baja con los dientes apretados. Yo asentí. –Gracias, creo que iré a casa en este momento.
–No olvides tu espalda –me despedí, Peridot asintió y se fue.
-7-7-7-7-7-
Los días posteriores pasaron en un borrón, el fin de año se acercó rápidamente, para mí sorpresa y consternación conocí a una chica de nombre Rubí (también conocida como Leggy) no sé en qué momento pasó pero al parecer habíamos estado saliendo un par de semanas. Me invitó a pasar el año nuevo con ella, aunque lo hubiera preferido pasar la noche con el trío de amigos, decidí dejarme llevar. Tenía un poco de curiosidad por la chica.
La noche fue lo más peculiar, me llevó a un restaurante y recibimos el año nuevo en su casa. Fue extraño, estando solo las dos, parecía algo muy serio y formal, nada más relevante pasó, terminé con ella una semana después por mensaje.
Ese mismo día el padre de Jenny nos echó a gritos de su casa, después de encontrarnos dormidos durante la madrugada en la habitación de sus hijas. Aunque traumático fue algo muy divertido sobre lo cual bromear.
También fue en esos días cuando Peridot apareció en mi puerta, parecía más coherente y aunque mantuvo su distancia pudimos pasar un rato agradable... Hasta que casi choco con una palmera. Sin embargo, aprendí a utilizar el modo manual (O por lo menos eso creo).
–Te dije que lo mantuvieras presionado el embrague –se quejó Peridot cuando el auto se agitó hacía delante violentamente por quinta vez. –Mantenlo presionado cada que cambies la velocidad y por atención en el sonido del motor.
–No puedo hacer todo a la vez –me quejé.
–Te acostumbraras –dijo con un suspiro cansado. –Vamos a dejarlo aquí, tengo que ir a comprar algunas cosas. –expresó recostándose contra en el asiento del pasajero.
Para si sorpresa esa misma semana pude poner a prueba mis nuevas habilidades al volante, el trio de amigos me presentó a una antigua amiga de nombre Stevonnie. Stevonnie era una mujer que se consideraba no binaria, era la primera vez que oía el término, en pocas palabras no se identificaba como hombre ni como mujer. Al principio su algo confuso cuando escuché que el pronombre que utilizaban para referirse era "ellos".
Fue bastante agradable con nosotros, al parecer estaba profundamente involucrada en las carreras ilegales que se realizaban en toda la península Delmarva, incluso tuvimos la oportunidad de verla en acción, fue tan amable como para permitir un pasajero por carrera. Stevonnie pareció notar mi profundo interés así que se ofreció a explicarme de manera general todo el asunto.
–Los chicos están organizando una gran fiesta a una media hora de aquí –expresó Stevonnie mientras terminaba de revisar el motor de su auto. Tenía que asegurarse que todo estuviera bien debido a que iban a conducir por la zona más peligrosa, con las vueltas más estrechas.
–Definitivamente estamos dentro –contestó Buck recargado en el auto mientras bebía.
Stevonnie estaba cerrando el capot del auto cuando un chico totalmente vestido de negro se acercó rápidamente. Hablaron por unos cuantos segundos.
–¡Maldición! –se quejó. –Le dije al imbécil de Kevin que su auto era demasiado ruidoso.
Los autos que estaban estacionados alrededor comenzaron a marcharse en todas direcciones. –Parece que tenemos que irnos, la policía estará aquí en unos minutos –nos dijo mientras encendía el auto.
Al parecer no había tiempo para nada más, porque Buck y yo quedamos atrapados en el asiento del pasajero, Jenny ni siquiera estaba en el auto. –No se preocupen, nos encontraremos en la fiesta con su amiga –nos aseguró.
Buck logró pasar al asiento trasero junto con Sour aún con el coche en movimiento, parecía que sería un viaje tranquilo pero características luces azules y rojas nos deslumbraron.
–Mierda –se quejó Stevonnie acelerando un poco poniendo distancia entre ambos autos. La patrulla pareció notarlo por lo que encendió su sirena. –¿Buck crees que puedas cambiar de lugar conmigo? Alejandrita me ha estado vigilando de cerca, ha estado buscando cualquier excusa para arrestarme –pidió mirando el retrovisor frenéticamente.
–No creo estoy algo puesto todavía.
–¿Lapis? –preguntó con una mirada de súplica en su rostro.
–Sí, seguro, apenas si bebí.
Stevonnie desabrocho su cinturón y le indicó a Sour que se pusiera detrás del asiento del conductor para mantener el volante recto mientras cambiábamos de lugar, Stevonnie se abrió paso hacía el asiento trasero y abrió un compartimiento debajo del asiento en donde se escondió acostada.
El auto se sacudió violentamente pero logré mantenerlo, por suerte era una carretera en línea recta con ningún auto a la vista. Me detuve progresivamente mientras nos asegurábamos de que todo estuviera bien. Una vez nos detuvimos la oficial caminó hacía nuestro auto, era considerablemente alta, tenía el cabello teñido de color cian.
–Buenas noches oficial –le dije mientras bajaba la ventana del conductor. Ella solo asintió en reconocimiento mientras le daba una buena mirada al vehículo.
–Tardaste bastante en detenerte –señaló. –Lo siento –me disculpé sin saber que más decir.
Es un auto peculiar ¿no es así? –dijo mientras iluminaba con su linterna a Sour y Buck. –¿Puedes abrir la cajuela? –solicitó.
–¿Puedo saber por qué nos detuvo? –pregunté tratando de hacer tiempo, mientras consideraba que clase de cosas había en la cajuela y en cuantos problemas nos podíamos meternos por ello.
–Revisión de rutina, hubo bastantes reportes de vecinos por ruido y alboroto. Es una ciudad pequeña, a este lo conozco, es el hijo del alcalde pero no creo que te haya visto antes ¿De dónde eres? –inquirió apuntándome directamente con la linterna.
–Estoy visitando a un amigo en la ciudad, se llama Steven –mentí. Siendo la pequeña ciudad que era todos habían conocido a Steven alguna vez en sus vidas, hasta ahora todos habían dicho cosas positivas y amables sobre él.
–Uhm… muéstrame tu licencia, registro y seguro vehicular.
Saqué mi licencia de mi cartera y se la entregué, Buck regresó al asiento del pasajero y comenzó a buscar en la guantera. Utilizó su cuerpo para cubrir la visión de su contenido. Me dio el registro, reviso brevemente su teléfono y luego presionó el botón para abrir la cajuela.
La oficial se retiró un momento mientras revisaba los papeles y el espacio de almacenamiento del auto.
–Al parecer tienes una multa pendiente, incluso estas en el sistema –expresó mientras me regresaba mi documentación. –¿A quién pertenece el vehículo?
– Ah… no lo sabía. Lo pedí prestado a un amigo.
–Necesito que soples aquí –dijo mientras ponía el alcoholímetro cerca de mí. Trate de soplar lo más débil que pude.
–Cero punto quince por ciento, siete puntos arriba de lo permitido –expresó mientras revisaba el aparato. –Estas bajo arresto…
Todo pareció estar borroso después de eso, al principio traté de resistirme pero me amenazó con agregar resistencia al cargo, Buck y Sour me aseguraron que todo estaría bien, así que me resigné y fui llevada en la parte posterior de la patrulla hasta la comisaría de policía en donde me pusieron en una celda provisional, nada más llegar me sacaron sangre. Una amable policía me llevó la cena ya que al parecer iba a pasar toda la noche ahí.
En cuanto desperté se me informó que mi caso había pasado a un juez y que estaba a punto de recibir sentencia, en caso de inconformidad podía ir a juicio pero tendría que pasar más tiempo en la celda por lo que cuando escuché que únicamente tendría que ir a reuniones de alcohólicos anónimos por dos meses y pagar una multa acepté sin problemas. El único problema fue que tenía que pagar mi multa atrasada en el estado donde había cometido la falta, me dieron un plazo de 30 días para hacerlo.
El trio de amigos llegó un poco después, no tuvieron problema en pagar la multa en nombre de Stevonnie, incluso me dijeron que nos había invitado el desayuno y la comida a todos por las molestias. Sacamos el auto del depósito y lo dejamos donde nos indicó, el chico que lo recogió prometió invitarnos a otra carrera en donde estaba seguro que no estaría involucrada la policía.
A pesar de que fue una experiencia que espero nunca tener que volver a repetir fue divertido bromear al respecto.
Las reuniones de alcohólicos anónimos eran dos veces a la semana en el gimnasio de la escuela local, tuve que modificar un poco mi horario de trabajo para poder llegar a tiempo, apenas si había siete personas paulatinamente en el grupo (contándome a mí). La primera sesión prácticamente me obligaron a presentarme y me introdujeron a cada uno de los miembros del grupo, era como una pequeña familia, quien dirigía el grupo era un hombre alto y robusto llamado Snowflake.
Cada sesión consistía principalmente en escuchar y contar experiencias causada por el alcohol, se trataba de compartir vivencias y experiencias que les pudieran servir a los demás a salir de esa complicada adicción. Al final de mi primera semana recibí una ´medalla' en la cual decía que llevaba siete días sin beber alcohol. A veces era entretenido escuchar y otras veces aburrido como el infierno dependiendo quien hablara, por suerte era totalmente voluntario hablar y nunca tuve que decir nada. Durante el inicio de una de las sesiones casi puedo jurar que vi a Perla rondando por afuera del lugar, intercambiamos mirada por un segundo, antes que desapareciera.
Al principio mantuve mi estilo de vida normal, seguíamos yendo a fiestas y divirtiéndonos a lo grande, lamentablemente escuché de uno de los chicos del grupo de doble A que a veces la policía tenía la costumbre de hacer pruebas de sangre para comprobar el estado de sobriedad, y aunque eran raras estas ocasiones de encontrar alcohol en la sangre la multa y sanción podían duplicarse. Por lo cual abandone completamente mi consumo de alcohol y también mi consumo de drogas, era mejor evitar cualquier problema.
El trio de amigos también dejó de beber para apoyar mi causa, o por lo menos trataron al principio, nunca lo noté pero parecía que la mayor parte del tiempo estábamos en algún bar o en una fiesta. Así que nos distanciamos considerablemente, apenas si logré sobrevivir el primer mes. Por lo que comencé a nadar en el mar en mi tiempo libre.
–No lo puedo creer –dijo Peridot riendo entre dientes mientras examinaba mi ficha de "sobrio por un mes". Después de haberle contado la dramática historia de cómo terminé pasando la noche en la prisión. (Aunque realmente apenas había estado sobria una semana).
–Así que mantenlo en secreto o Steven va a regañarme hasta el cansancio, ya tengo suficiente con esas reuniones –bromeé mientras tomaba una de las galletas que se encontraba comiendo. Estábamos fuera del apartamento que compartía con Amatista, esperando a que bajara con Steven, íbamos a ir a un partido de beisbol, me habían invitado de último momento ya que Connie estaba sufriendo por el estrés de los exámenes.
–Tengo curiosidad, quizá algún día me encuentres ahí.
–No te atrevas, –amenacé empujando suavemente su hombro. Sorprendentemente habíamos logrado dejar atrás el incidente en la casa de campaña y aunque era notoria la distancia parecíamos estar bien con eso, era una situación agradable. Aunque Peridot me siga pareciendo linda sé que esta fuera de los límites.
Amatista se unió a nosotras vistiendo una camisa de su equipo favorito, se había vuelto bastante cortés y amigable conmigo, lo que me hace sospechar que Peridot no ha dicho nada sobre lo que pasó, sin embargo, las cosas están mejor así.
–Hora de irnos –dijo Steven.
Lamentablemente creo que fue a partir de ese momento donde las cosas empezaron a cambiar para peor y todo se descontroló….
Gracias por leer.
