Capitulo 12: Regreso a Nerima
Ya había amanecido cuando Ranma despertó, apenas abrió los ojos sintió una presión en su corazón al recordar que era la última mañana hasta la boda en que podría tener a su prometida así. La joven se encontraba desnuda abrazándolo, con la cabeza en su pecho y él la sostenía fuerte por la cintura, su mano continuaba en uno de senos. No quería irse, no quería volver a casa donde solo esperaban problemas, quería quedarse solo con ella siempre lejos de todos, por su mente pasó más de una vez la idea de "secuestrarla" por tiempo indefinido pero sabía que no podía ser, debían terminar la escuela y afrontar sus problemas como los adultos que eran.
El muchacho intentó dejar de pensar en las desgracias que se venían, y se concentró en su bella prometida que continuaba descansando, podía ver perfectamente como su pecho se inflaba y desinflaba por su respiración – mi hermosa marimacho… quiero tenerte así siempre… no sé cómo soportaré ahora estar en la misma casa pero a la vez tan lejos… - pensó mientras seguía observándola. Empezó a acariciarle el cabello con delicadeza para no despertarla, se veía tan frágil así dormida, siendo que en realidad tenía una fuerza de temer. La apretó contra sí mismo con más fuerza y sintió que quería llorar, los días de paz y tranquilidad junto a ella habían acabado, tendrían que volver a un lugar donde encima no podrían ni siquiera demostrarse afecto a gusto, ya que tanto en la casa como fuera de ella eran espiados. No lloraría, él es un hombre fuerte, no podía llorar por eso… ni siquiera iban a separarse, vivían en la misma casa! Pero recordaba todo lo que había vivido allá y definitivamente no quería volver a eso. Recordaba claramente la impotencia que sintió cada vez que lo interrumpían cuando estaba con ella, como en cada ocasión que intentó declararse su cuñada llamaba a los locos para molestar. No quería volver a eso.
Se encontraba perdido mirándola pero sin verla, concentrado en sus pensamientos cuando ella despertó e inmediatamente se dio cuenta del estado de tristeza-preocupación que tenía el muchacho. Sintió como él la abrazaba cada vez con más fuerza y pudo intuir lo que pasaba por la cabeza de él, no se habían ido y él ya estaba echando de menos estar con ella.
Akane se impulsó hasta que su rostro quedó muy cerca del de su prometido, quién recién se daba cuenta que había despertado, con una mano tomó su mejilla y le dio un beso tierno, lento y muy casto. Ella le sonrió dándole una mirada que decía "Tranquilo, todo estará bien" y él la entendió, la abrazó fuertemente escondiendo su cara entre el hombro y el cuello de ella. Le dio un pequeño beso en esa zona que era tan deseada para él, aún tenía algunas marcas de sus nuevas actividades, lo que lo hizo sonreír, luego se alejó pero continuó abrazándola.
- ¿Qué sucede, Ranma? Estás muy decaído… - preguntó la peliazul acariciando el torso del chico.
- Nada… es solo que… hoy volvemos a casa ¿no? – dijo notablemente triste el chico de la trenza
- Sí… tranquilo, todo va a estar bien! No te preocupes – dijo la muchacha intentando calmarlo.
- Lo sé es solo que… no quisiera que nos fuéramos, estamos tan bien solos… ¿Estás segura que quieres regresar hoy? – dijo el ojiazul rogando porque ella decidiera quedarse un día más
- No se trata de querer o no y lo sabes… es sobre deber… pasado mañana empiezan las clases y debemos descansar bien antes – dijo la menor de las Tendo, aun jugaba con el torso de su prometido con sus manos
- Sabía que dirías eso… al menos vayámonos tarde ¿sí? Solo estamos a 2 horas… podríamos irnos más tarde – dijo el joven Saotome esperando una respuesta afirmativa, mientras más retrasara el viaje, mejor.
- Bien… ¿Qué te parece si llegamos a la hora de la cena? – preguntó la muchacha, entendía bien a su prometido pues ella se sentía igual
- Ya… pero no salgamos de aquí… quedémonos hasta que debamos irnos… - suplicó el muchacho con ojos de cachorrito, quería disfrutar solo de su prometida, de nada más.
- Está bien… pero supongo que ya puedo vestirme ¿no? – dijo la peliazul ante su evidente desnudez
- No… quédate así, hasta la hora del desayuno… solo es un rato más – dijo el chico de la trenza abrazándola y aprovechando de acariciarla.
- Solo un rato… - dijo la chica dejándose hacer, se sentía tan amada como siempre soñó, básicamente Ranma no quería despegarse de ella
- Ya… Akane, tengo una pregunta… ¿Qué hiciste con las sábanas que nos dio Nabiki para navidad? – preguntó el ojiazul, tenía la duda hace rato pero se olvidaba de preguntar
- Oh es cierto… las guardé en mi armario, no sabía qué hacer con ellas… ahora veo que tenía razón y las ocuparemos muy pronto – respondió ella sonriendo.
- Claro que lo sabía… me arruinó como 100 intentos de declaración! Si no fuese por ella tal vez hace tiempo hubiésemos aclarado todo – bufó el muchacho
- Lo sé, pero no podemos hacer nada… hablaré con ella también, no te preocupes! – dijo la menor de las Tendo dándole seguridad a su prometido, no permitiría más intromisiones.
- No debes hacerlo, no cambiará… mientras nos deshagamos de los otros locos todo estará bien – dijo el joven ya más tranquilo, saber que su prometida estaría con él le calmaba bastante y sobre todo le infundía valor, no estaba dispuesto a perder lo que en esos días habían construido. Pensaba y de seguro que si nadie los hubiese interrumpido, capaz que hasta ya tendrían hijos, en pocos días su relación avanzó mucho.
- Bueno, ahí veremos… ahora solo aprovechemos ¿ya? En un rato pediremos la comida – dijo la chica sonriendo feliz, deseaba aprovechar cada segundo con él.
- Sí... ¿Cómo estás? ¿te duele algo? – preguntó el chico de la trenza con auténtica curiosidad, la noche anterior su prometida había tenido un gran esfuerzo físico.
- Estoy bien… me duelen un poco las piernas pero se me pasará cuando me bañe ¿y tú? ¿ya descansaste? – dijo ella realmente interesada, a pesar de que le gustó tener el control en la noche anterior, quería que él se sintiera bien y descansado.
- Ya veo… sí, yo me siento perfectamente… de hecho, creo que debo recompensarte – dijo coqueto el muchacho, ya casi nada de timidez quedaba en ellos en ese aspecto, al menos no mientras estaban solos.
- ¿Ah sí? ¿Y cómo vas a recompensarme? – respondió la menor de las Tendo en un tono igualmente coqueto, esa nueva faceta de ambos le gustaba mucho, siempre había temido que fuesen tímidos para siempre.
- Ya vas a ver – dijo el muchacho posicionándose encima de ella.
Empezó a besarla con ansiedad, podría ser la última vez que estuviese con ella por mucho tiempo, fue desde el principio un beso muy sexual, sus alientos chocaban y podían sentir el aroma del otro, Akane tomaba el cabello de Ranma para no permitir que se separaran a menos que fuera para respirar y él utilizaba sus brazos para no aplastarla. La chica soltó el cabello de él por unos instantes e inmediatamente el muchacho empezó a dar besos a lo largo del cuerpo de ella, pasando la lengua sensualmente por sus labios para después bajar hacia el cuello y terminar en sus pechos, donde estuvo un largo rato degustando el delicioso sabor de su piel mientras ella daba leves gemidos de placer. Ambos seguían desnudos desde la noche anterior por lo que nada se interponía entre ellos, él volvió a su boca y su cuerpo se acomodó de manera que quedaban pegados, se sentían en plenitud y sus intimidades desnudas rozaban con fiereza. Ya era hora de pasar al siguiente nivel y ambos estaban ansiosos. Se miraron fijamente por unos segundos, sus ojos demostraban la fuerza de su amor y de su deseo.
- Akane… anoche lo hicimos en… tu posición… - dijo un poco ruborizado el chico de la trenza, quería continuar innovando en posiciones pero no quería que ella pensara que era un pervertido. En ese momento él seguía sobre ella pero ya no la besaba, solo tranquilizaba su respiración
- Sí… ¿Qué pasa? ¿Quieres hacerlo así de nuevo? – dijo la chica después de controlar su respiración, no le disgustaba para nada la idea, lo había disfrutado mucho y sentir a su prometido desnudo sobre ella solo aumentaba el deseo, sentía su miembro rozar a cada momento.
- No… quiero intentar… otra cosa – dijo el muchacho aún ruborizado, quería hacer algo que vio en una de las revistas de Hiroshi y Daisuke, desde que vio aquella posición había pensado como se vería Akane de esa forma.
- ¿Qué cosa? – preguntó ella muy curiosa, mientras tocaba la espalda de su prometido con cariño.
- Solo dime… si quieres intentarlo – dijo el muchacho con voz ronca, el solo imaginarlo hacia que su cuerpo reaccionara.
- Está bien – dijo ella mientras se miraban fijamente, destellos de deseo salían desde los ojos de ambos, la muchacha se encontraba con mucha curiosidad por saber que planeaba su prometido.
Ranma empezó dándole instrucciones a Akane de cómo debía posicionarse y ella obediente, solo por esta vez, lo hizo. La muchacha estaba completamente roja, está bien que ya haya eliminado sus inseguridades pero aquella posición la dejaba más expuesta de lo que habría imaginado, se encontraba con los antebrazos y piernas apoyadas en la cama, su pecho también se apoyaba en esta y su trasero estaba en alto, no imaginó que su prometido pensara algo así. Por su lado, Ranma casi tenía un derrame nasal al ver la gloriosa imagen de su mujer, realmente tenía un gran cuerpo y un trasero espectacular, y el hecho de ser él quien llevara el mando en la situación solo logró excitarlo más.
Akane no soportaba más la vergüenza e iba a reclamar cuando vio que su prometido se puso atrás de ella y le tomó las nalgas con fuerza, escuchó como la respiración de él se volvía irregular y se dio cuenta que aún sin empezar él ya estaba disfrutando, por lo que decidió dejarlo continuar. Ranma acercó su miembro a la entrada de ella y empezó a penetrarla lentamente, una vez sus intimidades ya fueron solo una, empezó a moverse, esa posición era mucho mejor de lo que él habría imaginado, la visión que le otorgaba aquella posición le provocaba al máximo, no podía parar de jadear aunque lo intentara.
La chica no estaba en mejores circunstancias, el asalto la tomó por sorpresa y le gustó, el hecho de no poder verlo le daba un aire de misterio que le excitó aún más, sumado a los gemidos que él emitía y lo delicioso de las embestidas se sentía en el cielo. Ella también gemía e intentaba mover su pelvis siguiendo el ritmo de su prometido, haciendo las sensaciones más profundas y placenteras, a la vez que él la sujetaba fuerte de las caderas, ambos tenían el mismo objetivo: sentirse lo más unidos posibles.
A medida que continuaban las embestidas y sus movimientos fueron volviéndose mucho más rápidas e intensas, hasta que ambos cedieron ante el orgasmo, ella se desplomó sobre la cama y él sobre ella.
Ranma estaba muy agitado, le hubiese gustado prolongar el acto lo más posible pero la excitación fue extrema, como nunca había sentido el ardor correr por su sangre. Akane estaba también agitada, esa posición había sido extrañamente placentera para ella, al mismo tiempo se sentía muy relajada, como cada vez que terminaba de hacer el amor con él.
- ¿De dónde sacaste esa idea? – preguntó la peliazul una vez sus respiraciones se regularizaron. Ranma seguía sobre su espalda.
- Acaso… ¿no te gustó? La vi en una revista – dijo honestamente el chico de la trenza moviéndose al lado de su prometida, no quería aplastarla debido a que él era mucho más corpulento que ella.
- No dije eso… estuvo genial… no sabía que veías ese tipo de revistas – dijo la muchacha un poco celosa, sabía que esas revistas traían mujeres desnudas y la idea de que él las viera no le agradó mucho, por lo que le dio la espalda.
- No pienses mal! La vi de reojo, la revista la traían los chicos… no seas celosa – dijo Ranma abrazándola por la espalda, aprovechando de darle cortos besos en los hombros desnudos.
- Ya… está bien... – dijo la menor de las Tendo dejándose acariciar, no quería discutir y en verdad le creía, los amigos de su prometido se caracterizaban por ser muy pervertidos, ella intentaba alejarlos de sus amigas siempre.
- Te amo, Akane… gracias por permitirme hacer eso, me gustó mucho! – dijo notoriamente emocionado, no puede negar que pensó en cómo sería hacer el amor con ella antes de pedirle matrimonio, pero siempre pensó que si llegaba a pasar serían más recatados, saber que ambos disfrutaban el explorar su sexualidad solo hacía que su amor y confianza aumentara.
- También te amo, Ranma… yo igual lo disfruté… ahora, si no te importa, necesito ir al baño – dijo mientras se levantaba y se ponía su ropa.
- Bien… llamaré el desayuno, muero de hambre! – dijo también levantándose el chico de la trenza.
Akane fue al baño y se aseó pero volvió a ponerse el pijama, de seguro se iban a quedar acostados hasta que se marcharan. Cuando salió vio que Ranma ya se había vestido, igual que ella con su pijama, y fue el turno de él de ir al baño.
Mientras él se aseaba llegó el desayuno, Akane sirvió y espero que el chico saliera para empezar a comer. A los pocos minutos salió del baño, se veía muy relajado y llevaba su trenza perfectamente atada.
- Akane… de seguro nos preguntarán hoy… ¿Qué tipo de boda quieres? – preguntó Ranma, quería que la boda fuese a elección de Akane, sabía que las bodas eran muy importantes para las mujeres y a él le daba igual, después de todo lo ocurrido en los últimos días él ya se sentía casado pues Akane ya era su mujer, la boda sería solo un trámite.
- Uhmm… no lo sé… debe ser decisión de ambos… la boda es de los dos – respondió mientras comía tranquilamente.
- Yo quiero que tú elijas… a mí me da igual, solo me importa que nos casemos jeje – dijo honestamente el muchacho mientras se llenaba la boca con comida, estaba hambriento.
- Ya… en ese caso, me gustaría tener una boda tradicional… que sea al estilo occidental me traería recuerdos no muy agradables – dijo la chica frunciendo el ceño, a pesar de que ya había pasado tiempo desde que superó su boda fallida, no le apetecía recordarla.
- Está bien… tradicional será, mi mamá estará contenta! – respondió alegre el muchacho, su mamá a pesar de ser bastante liberal en algunos temas, era una amante de las tradiciones.
- Yo creo que nuestros padres estarán contentos sin importar como se realice la boda jajajaj – dijo la chica entre carcajadas.
- Es cierto! – respondió el muchacho en tono alegre.
Terminaron de comer y Akane decidió ordenar por última vez las mochilas, esta vez dejó afuera la ropa que se pondrían para volver, así que después de almorzar se bañarían, guardarían sus pijamas y se marcharían. A Ranma le dio un poco de melancolía al ver a su prometida haciendo los arreglos para la vuelta a casa, en serio no tenía nada de ganas de volver. Extrañaba a su mamá, la comida casera y entrenar en el Dojo pero si lo contrarrestaba con la paz que sentía lejos de Nerima, prefería quedarse en cualquier otro lugar. Lo peor es que sabía que no era la ciudad en sí, sino los locos que llegaron a ella siguiéndolo en algún momento, por lo que de seguro si deseaba mudarse definitivamente en algún momento estos lo seguirían, la única forma de cortar todo de raíz era librándose de ellos, solo esperaba no tener que usar la fuerza con nadie, sobre todo con las chicas, pero si tenía que hacerlo no lo dudaría.
Mientras Akane ordenaba, su prometido esperaba viendo televisión porque aunque se ofreció a ayudar, ella prefirió que no al recordar cómo se encontraba la mochila del chico cuando la ordenó al comienzo del viaje. Cuando terminó se acomodó junto a él e intentó ver la televisión, pero Ranma estaba viendo un programa muy aburrido sobre unos animales, él se veía bastante concentrado así que ella decidió molestarlo para aprovechar de cobrar venganza por todas las veces que él interrumpía sus programas. No supo en que momento su juego de "molestar" a su prometido hizo que terminaran nuevamente en la cama desnudos y agotados, al menos logró su cometido de no permitirle ver la televisión.
Una vez se recuperaron se quedaron acostados acariciándose en silencio, ya sin deseo sexual sino solo por el gusto de compartir el tiempo con el otro. Después de un rato decidieron ver una película, era la última vez que verían una película así en mucho tiempo pues en la casa casi siempre los acompañaba la familia y si no, no podrían estar acostado desnudos en la sala, que era el único lugar con televisión.
Ese día almorzaron tarde, probablemente en un intento por prolongar más su estadía pues después de almorzar debían bañarse para ir a la estación. La comida fue en silencio, la realidad empezaba a golpearlos de a poco, se acababa su pequeña aventura, que en tan pocos días les proporcionó más felicidad a ambos que la que habían sentido en años.
Cuando terminaron de comer ordenaron todo y fueron a la tina juntos, como habían hecho desde que llegaron al hotel. Antes que cualquier cosa se deshicieron todo lo que pudieron de las marcas de sus arranques pasionales, pero las mordidas seguían ahí así que agradecían que fuese invierno y podían taparlas. Akane ayudó a su prometido a lavar su cabello, lo hizo con mucho cuidado y dedicación, algo inusual en ella, pero quería prolongar al máximo la hora del baño, al salir tendrían que irse.
Poco a poco entraron más en contacto, estaban con las emociones a flor de piel. El hecho de tenerse cerca, en agua caliente, solos y sabiendo que no contarían con más privacidad hizo que de un momento a otro comenzaran a besarse sin control, nunca habían tenido ese acercamiento en el baño pues a pesar de estar desnudos ahí tenían otro tipo de intimidad. En esos momentos no había nada de delicadeza, era pura pasión, los besos eran ardientes y húmedos, sus labios estaban rojos e hinchados por la rudeza, sus manos se palpaban como si de eso se tratara sus vidas, no quedó piel sin que se tocaran. Akane finalmente se subió sobre él como tanto le había gustado la noche anterior y Ranma accedió gustoso, esa posición era muy buena para ambos, sus movimientos empezaron siendo muy fuertes, el chico sentía que en cualquier momento se le rompería la cadera. El cuarto de baño estaba rodeado de un aire muy caliente, que provenía del agua y de los muchachos mezclándose con los jadeos y gemidos que ambos emitían, Ranma aprovechando la accesibilidad al cuerpo de ella que esa posición le brindaba estaba extasiado tocándola hasta que una idea vino a su mente, dudó pero decidió hacerlo y afrontar las consecuencias, y con su mano le dio una gran nalgada a Akane. Al contrario de lo que esperaba ella no sacó su mazo ni lo golpeó, de hecho estaba seguro de haberla escuchado gemir, por lo que lo repitió y lo comprobó. Se sentía más tranquilo de no ser el único que disfrutaba un poco de violencia en el acto amoroso, él jamás le haría daño real pero esas nalgadas habían sido sumamente excitantes para ambos.
Continuaron en su tarea muy afanados, Ranma repitió sus acciones un par de veces más hasta que por fin gimieron de satisfacción tras que llegaran al clímax. Se quedaron unos minutos reponiendo sus respiraciones, él la abrazaba por la espalda de manera protectora.
- ¿Por qué me golpeaste? – preguntó Akane una vez recuperada, le había gustado pero Ranma jamás le había levantado la mano bajo ninguna circunstancia por lo que le llamaba la atención.
- No sé… solo quise hacerlo y lo hice… ¿te molestó? – preguntó un poco preocupado mientras le sobaba el vientre, acariciándola netamente por cariño.
- No, no me molestó… de hecho creo que… me gustó… pero me llamó la atención, nunca antes me habías golpeado, de ninguna forma – dijo ella honestamente
- ¿Te hice daño? No fue mi intención! No lo volveré a hacer – dijo en tono angustiado, no quería ser el causante del dolor de ella
- No! Te dije que me gustó… solo fue curiosidad jeje – dijo la muchacha acariciando los muslos de él.
- Ya… si te hago daño debes decírmelo! Y enserio… no sé porque lo hice, pero también me gustó… creo que me agrada que seamos agresivos en esto, a veces – dijo Ranma un poco consternado,
- Sí, yo igual lo he pensado… de seguro es porque somos artistas marciales… - dijo mientras se separaba de su prometido para terminar de asearse.
- Sí, es probable! – dijo el muchacho ya más tranquilo, saberse comprendido en todo ámbito por su amada prometida le hacía sentir satisfacción plena.
Terminaron de bañarse y se alistaron, vieron la habitación por última vez con nostalgia, el lugar había sido muy especial para ellos y su relación. Salieron del hotel a paso lento, cada paso que daban los acercaba a Nerima y eso no era algo que realmente los motivara a avanzar.
Llegaron a la estación y para su mala suerte, el tren salía en 10 minutos por lo que estarían muy pronto en casa. Ranma compró unos chocolates para el camino y apenas su transporte llegó subieron.
Se sentaron uno junto al otro, Ranma abrazaba por los hombros a su prometida y ella descansaba su cabeza en él. Esperaban que el viaje fuese eterno.
...
Dojo Tendo
- DONDE ESTAR AIREN! – gritaba la amazona furiosa, había ido ya 2 veces antes al Dojo Tendo sin encontrar al objeto de su obsesión.
- No sé dónde está Mousse… él es tu airen ahora ¿no? – respondió Nabiki con sonrisa autosuficiente
- Por un demonio Nabiki! DONDE RAYOS ESTÁ MI RAN-CHAN! – vociferó la chica de la espátula, no soportaba la idea de seguir esperando en su casa.
- Ranma ser mi airen, Shampoo lograr que Ranma retomar compromiso! – dijo la amazona con gran seguridad.
- Mi amada Akane Tendo! ¿Dónde te encuentras? He venido para llevarte lejos de la tiranía de Saotome – dijo Kuno ignorando a todos, a su lado estaba Ryoga pero cada vez que iba al Dojo Tendo se mantenía en silencio.
- Ya les dije que ni Ranma ni Akane están aquí, aún no llegan! Tal vez tía Nodoka tiene razón y llegaran solo a dormir – dijo la mediana de las Tendo, estaba aburrida de los escándalos de aquel día.
- Si no nos dices a qué hora llegan no nos iremos – dijo Ukyo mirando a Nabiki con ojos fieros.
- Tus amenazas no me interesan, no tengo idea de a qué hora vuelven… si lo supiera ya les habría pedido dinero por la información… ahora pueden hacer lo que quieran yo saldré con mis amigas – dijo Nabiki retirándose. Los locos solo la observaron sin saber que hacer, la mediana tenía razón, si supiera a qué hora volvían los prometidos ella ya lo habría vendido.
- ¿Qué haremos? – preguntó Ryoga, primera vez que hablaba desde que habían llegado. Un aura de depresión lo envolvía.
- Yo me voy, Konatsu está solo en el restaurant no puedo dejárselo mucho tiempo… volveré cuando cierre – dijo Ukyo marchándose. No pensaba perder su tiempo esperando, ya bastante había perdido cuando salió de viaje en busca de Ranma.
- Shampoo ir a Neko-hanten a ayudar a bis abuela, pero volver también al cerrar – dijo la amazona saliendo por la puerta, no quería añadir más dinero a su cuenta con Nabiki. Cologne se había resignado a perder a Ranma como yerno, sus leyes eran claras y las matriarcas ya estaban al tanto, no había nada que hacer, así que ya no permitía que Shampoo saliera tanto tiempo del negocio.
Las chicas se fueron a sus restaurant a esperar la hora para volver a ver a Ranma, exigirían una explicación y no se irían hasta que él les diera una que las complazca. En cambio, Kuno se marchó alegando que se aseguraría yendo al día siguiente y Ryoga se fue pensando en regresar al anochecer, pero con su sentido de la orientación esperaba volver como máximo en dos días.
…
El viaje de los prometidos transcurría con tranquilidad, Akane iba leyendo el libro que dejó a medias desde que empezaron sus vacaciones y Ranma iba durmiendo abrazado a ella. El vagón iba casi vacío pues muy poca gente viajaba a esa hora, por lo que a veces se daban leves caricias aprovechando la privacidad.
Finalmente llegaron a Nerima. El ambiente se les hizo pesado de inmediato, como antecediéndose a los hechos, al salir de la estación ambos se miraron, se dieron un pequeño beso y tras tomarse las manos emprendieron camino hacia el Dojo Tendo.
En el camino se encontraron con el Doctor Tofú, que los saludó cariñosamente y se sorprendió al verlos tomados de las manos, pero prefirió no decir nada pues sabía que los chicos eran tímidos a veces. Se alegró de verlos así, bastante habían sufrido ya los jóvenes, ahora era momento de que fueran felices.
Tuvieron la suerte de no encontrarse con nadie más en el camino, aún faltaba tiempo para la cena pero de todas maneras decidieron que entrarían a casa, no sacaban nada con alargarlo. Entraron a la casa aún tomados de las manos, muy nerviosos.
- Estamos en casa! – gritó Akane, en cuestión de segundos toda la familia llegó a la puerta, para nadie fue indiferente que los muchachos venían de la mano. Todos se quedaron estáticos unos segundos hasta que Nodoka reaccionó, abrazando a los dos al mismo tiempo.
- Queridos hijos! Por fin regresaron! ¿Cómo estuvo su viaje? – preguntó maternalmente a los dos, definitivamente quería a Akane como a una hija y pronto lo sería legalmente. La señora Saotome los observó de pies a cabeza.
- Bien, mamá! – dijo el muchacho un poco nervioso. Rápidamente toda la familia empezó a abrazarlos y darles las felicitaciones, Soun lloró un poco.
Los prometidos se sorprendieron de que sus acosadores no estuviesen esperándolos en casa, pero no los nombrarían para no invocarlos. Cada uno fue a su respectiva habitación para guardar su mochila, cuando se separaron en la puerta de Akane el sentimiento de nostalgia los invadió fuertemente. Al bajar la familia estaba en la sala y Kasumi servía el té, faltaba poco para la cena. Apenas llegó, Ranma habló a su tío Soun.
- Tío… yo… quiero hablar con usted… a solas – dijo el chico de la trenza, su tío no le daba miedo y sabía que él le daría su bendición como lo hizo tantas veces sin que él la pidiera, pero de todas formas estaba nervioso.
- ¿Qué pasa hijo? – preguntó sorprendido el señor Tendo, toda la familia tenía los ojos fijos en ambos.
- ¿Acaso te vas a disculpar con papá por aprovecharte de mi hermanita?- dijo Nabiki con su sonrisa pícara de siempre, Akane solo rodó los ojos mientras se ruborizaba, Ranma intentó ignorarla pero el rubor también se apoderó de él, no había pasado ni media hora y ya los estaban incomodando. La familia estaba expectante de la respuesta, Kasumi que debía entrar a la cocina quedó en la puerta expectante.
- ¿No puedes estar sin entrometerte? Por favor tío, necesito hablar solo con usted – dijo el muchacho ya más seguro de sí mismo. Akane sabía lo que su prometido hablaría con su papá y se sintió la más afortunada, no era necesario que él hiciera eso pero quería y eso le demostraba que de verdad deseaba estar con ella por decisión propia.
- Está bien, vamos al Dojo – dijo curioso el patriarca Tendo, levantándose de la mesa con mucha curiosidad.
Ambos se dirigieron al Dojo y cerraron la puerta, cuando el sonido de la puerta cerrándose llegó a sus oídos Nabiki corrió a espiar, seguida por toda la familia incluyendo a Akane, si los demás sabían que pasaría ella también.
- No deberían estar espiando, era una plática a solas – dijo la menor de las Tendo mirando a su familia, podía entenderlo de Nabiki y el tío Genma, pero de su tía Nodoka y Kasumi le sorprendía.
- Shh! – fue lo único que recibió de parte de Nabiki, todos miraban atentos por la tabla suelta que tenía el lugar, podían escuchar y ver perfectamente. Ranma estaba sentado en pose de respeto frente al señor Tendo con la cabeza baja, se sentía muy nervioso.
- Dime, Ranma… te veo nervioso, si lo que dijo Nabiki es cierto no es necesario que te disculpes… yo te di mi bendición muchas veces – dijo el hombre muy contento, Ranma sintió como se le subieron todos los colores a la cara. Akane afuera solo rezaba para que su prometido no fuera indiscreto, conociéndolo capaz que por los nervios iba y se disculpaba. La familia estaba muy concentrada en lo que sucedía dentro del Dojo como para notar los nervios de Akane.
- No tío, no es eso… lo diré directamente… - empezó a decir el muchacho jugando con sus dedos, su suegro y los espías lo miraban curiosos y ansiosos por oír – No sé si Akane lo comentó, pero nosotros hemos roto el compromiso que usted y mi padre hicieron
- Sí lo hizo… no me digas que ya no quieren ser los herederos de la escuela! – dijo entrando en pánico el patriarca, afuera Genma estaba al borde del desmayo, y las mujeres miraban sorprendidas.
- NO! Por favor solo escuche – dijo Ranma, ya veía de donde heredó Akane el hacerse de ideas rápidamente – Bueno después de romper el compromiso, yo le pedí a Akane que se casara conmigo por su propia decisión y ella aceptó – dijo el muchacho lento, el señor Tendo lo miraba asintiendo para que continuara – Y es por eso que quiero pedirle formalmente la mano de Akane en matrimonio, le prometo que haré lo que sea para hacerla feliz.
- Hijo mío! ¿Pero qué pides?! Ya la tienes desde que llegaste! Sin duda serás el mejor esposo para mi hija – dijo el patriarca abrazando a su yerno, mientras lloraba a mares como siempre. Ranma solo reaccionó a corresponder el abrazo, de todas maneras le estaba básicamente entregando a su hija.
Fuera del Dojo la familia estaba que no se lo podía creer, Ranma había pedido formalmente la mano de Akane como cualquier novio normal, todos estaban muy felices por la acción del muchacho.
- Ay papá… es como si me hubiese regalado – dijo Akane posando su mano en la cara mientras miraba la escena del Dojo, las palabras de su padre habían sido muy claras.
- Básicamente eso dijo… - respondió Nabiki caminando a la casa, ya no había nada más que ver
- Si te hace sentir mejor, Ranma también es todo tuyo – dijo Nodoka poniendo su mano en el hombro de ella mientras sonreía.
- Gracias tía… - respondió la muchacha, no sabía que debía responder a eso, en realidad Ranma ya era suyo.
- Me alegro mucho por ustedes, Akane. Ranma es un buen muchacho – dijo Kasumi hablando por primera vez, le hacía verdaderamente feliz que su cuñado por fin le diera su lugar a Akane e hiciera este tipo de actos por ella.
- Gracias, Kasumi. Sí lo es jeje – dijo Akane mientras se encaminaba a la casa junto a su hermana. Todo había salido muy bien hasta el momento
Todos se fueron a la casa a esperar, después de unos minutos ingresó el señor Tendo junto a Ranma.
- Ranma ha pedido formalmente la mano de Akane y yo se la concedí – dijo orgullosamente el hombre de larga cabellera, ya había llorado lo suficiente así que pudo hablar sin emocionarse en extremo.
- No podía esperar menos de mi propio hijo, Tendo – dijo en tono orgulloso Genma
- ¿Ya decidieron una fecha? ¿Qué tipo de ceremonia será? – preguntó Nodoka notablemente emocionada. La familia quedó a la espera de una respuesta. Ranma se acomodaba junto a Akane esperando que ella respondiera y se lo indicó con su mirada.
- Sí… será unos días después de la graduación y será una boda tradicional – dijo calmada la menor de las Tendo, aunque por dentro estaba muy nerviosa y básicamente a la espera de que lleguen los acosadores.
- Boda tradicional! Que bien hermana! – dijo muy feliz Kasumi, toda la familia celebraba por los novios, la boda era casi un hecho. Nunca pensaron que ya tendrían fecha lista
- Si será boda tradicional debemos hacer una fiesta de compromiso, como es la tradición nosotros la pagaremos ¿Cierto, Genma? – dijo Nodoka mirando seriamente a su esposo, era una tradición que la familia del novio oficiara la ceremonia de compromiso en su casa, pero como ellos vivían con los Tendo solo deberían pagarla.
- Sssí jeje… – respondió el señor Saotome nervioso, ofuscado por no encontrar agua fría y así poder evitar a Nodoka.
- Tía, no es necesario… - dijo Akane a su futura suegra.
- Lo es! Y yo estoy muy feliz porque la celebremos… será mañana mismo – dijo la mujer muy alegre, ya estaba haciendo los planes en su mente.
- NO! Tía… si insiste en hacerla está bien… pero primero me gustaría saber que pasa con Ukyo, Shampoo y Kuno… no quiero que arruinen nada esta vez – contestó la peliazul en tono suplicante, todos quedaron en silencio pues sabían que era verdad
- Está bien… de seguro llegaran pronto, han venido varias veces a ver si ustedes llegaron… al parecer no quieren entender – dijo Nodoka muy preocupada, no quería que nada se opusiera a la felicidad de su hijo.
- Sí, a pesar de que les mostramos el video del torneo, las fotos que llegaron ayer y las cartas de Ranma… insisten en que no es cierto – dijo Kasumi notablemente preocupada, a veces los amigos de su hermana le daban un poco de miedo.
- ¿Ustedes saben de las cartas? – dijo Ranma hablando por primera vez desde que llegó desde el Dojo, no esperaba que las chicas le hablaran de las cartas a la familia.
- Sí cuñadito… las leímos todos! Vaya que eres intenso… no puedo creer que hayas escrito que harías seppuku si Shampoo te obligaba a casarte con ella – dijo Nabiki, había pensado mucho en eso, sentía un poco de envidia por la devoción que mostraba el chico por su hermana.
- ¿QUE HICISTE QUÉ? – preguntó Akane mirando fijamente a Ranma, quien la miró asustado. Hace días que no veía esas reacciones de ella.
- ¿Acaso tú no viste esas cartas? Ranma escribió que si Shampoo hacia algo en tu contra o de ustedes y después lo obligaba a casarse con ella, antes de que eso pasara haría seppuku – dijo tranquilamente Nabiki, la familia se limitaba a observar.
- No las vio, yo las envié antes de hablar con Akane – dijo el chico de la trenza intentando zafarse, miró con odio a Nabiki.
- ¿Qué demonios estabas pensando? ¿No te dije que nada de promesas estúpidas?! Tú mismo dijiste que no harías ninguna promesa referente al seppuku! – dijo la peliazul enojada, no podía creer que su prometido hiciera algo así, en cierta parte le daba ternura que prefiriera morir a casarse con Shampoo pero no le agradaba la idea de que él hiciera seppuku.
- Lo sé! En mi defensa lo dije después de enviar las cartas… y no hallé que más decir para que nos dejara tranquilos! Al parecer ni eso funcionó – dijo el muchacho cruzando sus brazos en su pecho enfadado, recién habían llegado y ya estaban todos enterados de todas sus cosas, excepto de una menos mal.
- ¿Escribiste algo más que yo deba saber? – preguntó Akane mirándolo mientras entrecerraba los ojos acusadoramente, la familia solo los observaba, aunque siempre los veían pelear notaban que esta vez era diferente.
- También escribió que te amaba y que si tú no lo amabas te conquistaría a como dé lugar… y les repitió muchas veces que no quería nada con ellas… eres afortunada hermanita – dijo Nabiki, vio la frustración y odio en el rostro de su cuñado y decidió ayudarlo, al instante notó como se disipo la furia en los ojos de su hermana.
- Ranma… - dijo Akane poniendo sus manos en su boca, no pensó que sería tan explícito con sus cartas pero le gustó saber que se los hizo saber al máximo a las locas. La familia se sorprendió más aún al ver como Akane cambiaba su semblante y se ruborizaba levemente, definitivamente no eran los mismos
- Bueno Nabiki ya que has expuesto todas mis cosas personales deberías decirme si sabes a qué hora llegaran de nuevo – dijo Ranma, quería salir de esa conversación pues aunque su familia sabía que él y Akane estaban juntos no estaba listo para tener una conversación emocional frente a ellos.
- No lo sé, cuando me fui dijeron que esperarían aquí y al regresar se habían ido – respondió tranquilamente Nabiki mientras comía una de las galletas que Kasumi dejó en la mesa
- Yo escuché desde la cocina… Shampoo y Ukyo volverán cuando cierren sus restaurantes y Kuno con Ryoga dijeron que volverían mañana – respondió Kasumi, feliz de poder ser útil.
- Uff… aún quedan unas horas para eso… un poco más de tranquilidad! – dijo emocionado el ojiazul, mientras más demoraran los locos en llegar, más feliz sería él
- Bastante tranquilidad tuviste cuñadito… y no puedes negar que te ayudé esta vez, descubrí rápidamente que la nota que dejaron era falsa y aún así se las di – dijo Nabiki para que el muchacho recordara su buena acción.
- Si piensas que voy a agradecerte te equivocas, si no fuese por ti y por todas las veces que nos vendiste no habría necesitado irme para poder proponerle matrimonio a Akane – dijo enojado, no podía creer que su cuñada fuese tan cínica, haciéndose la buena persona después de todo lo que le hizo.
- Eso es cierto, Nabiki… Ranma dijo que intentó muchas veces hacerlo y en todas las ocasiones avisaste a esos locos para que interrumpieran – dijo Akane igualmente molesta, su felicidad podría haber comenzado mucho antes.
- Nabiki! Nos privaste de esta felicidad tanto tiempo! Ranma eres tan buen muchacho!– dijo el señor Tendo, sus lágrimas al parecer fueron repuestas porque volvió a lanzar sus cascadas de llanto. La familia miraba molesta a la mediana de las Tendo
- Yo no sabía que le pedirías matrimonio… solo sabía que iban a verse, no es culpa mía… pero para no tener rencores voy a pagar por la comida de su boda – contestó Nabiki, sentía que era un precio justo pues reconocía que había causado daños a la pareja.
- Pero Kasumi y yo dijimos que nos encargaremos de eso – interrumpió Nodoka, con Kasumi habían quedado de acuerdo de preparar el banquete para la gran boda.
- Ustedes lo preparan y yo les compro lo necesario, todos felices! – dijo Nabiki mientras corría a subir las escaleras
- Bueno, eso es un gran avance… Nabiki nunca paga por nada – dijo el señor Tendo, ese día estaba resultando bastante bueno
- Es cierto, papá – dijo Kasumi levantándose, era hora de servir la cena.
Los prometidos se quedaron en la sala con sus padres conversando sobre el torneo cuando Kasumi terminó de servir la cena y llamó a Nabiki. La muchacha venia corriendo pero traía algo entre sus manos.
- Hermanita ¿y este traje de baño? Nunca te lo había visto… es bastante revelador – dijo Nabiki mostrando el bikini a todos en la mesa, Ranma que había empezado a comer se atragantó y Akane tuvo que ayudarlo, eso no pasó desapercibido para nadie. Los patriarcas se encontraban un poco ruborizados pues la prenda sí era bastante provocativa, en cambio Nodoka se encontraba alegre, de seguro su hijo la había pasado bien, por su lado, Kasumi se quedó seria.
- ¿Por qué te metes en mis cosas? DEJA DE ENTROMETERTE! – gritó Akane furiosa, su hermana había revisado su bolso y eso era el colmo, ya estaba harta.
- Akane ¿eso es tuyo? – preguntó Kasumi en su tono habitual. Todos se quedaron expectantes.
- Sí, es mío – respondió seca la peliazul, no quería entrar en esa conversación en ese momento.
- Esto no es algo que tú elegirías… ¿Fue idea tuya cierto, Ranma? – dijo Nabiki moviendo las cejas de forma insinuante, no sacaría dinero de esto pero le gustaba sacar de quicio a los muchachos. Ranma nuevamente se atragantó con la comida, Akane solo golpeó en la espalda esta vez. – Creo que eso es un sí - continuó
- Eso no es problema de ustedes – dijo Akane quitándole la prenda a su hermana, tenía el ceño fruncido y estaba enojada.
- Cuñado pensé que eras más tímido – dijo Nabiki intentando provocar, pero los chicos no cedían, continuaron con su comida fingiendo que no oían nada.
- Nabiki, no es correcto que te entrometas así, ellos ya son una pareja y merecen tener intimidad en esos aspectos – dijo Nodoka, al mencionar la palabra intimidad su hijo volvió a atragantarse, Akane estaba furiosa así que le dio un gran golpe en la espalda, provocando que el muchacho escupiera todo. A Kasumi todo el asunto no le estaba causando gracia, todos se veían muy relajados con el hecho de que su hermana hubiese usado eso a solas con su prometido, para ella eso no era correcto
- Tía, solo quería bromear… pero veo que le atine… Tú se lo regalaste ¿No? Ranma – insistió Nabiki, deseaba una respuesta por pura curiosidad, venderlo no serviría de mucho. El muchacho se la quedó mirando y entrecerró los ojos.
- Sí ¿y qué? ¿Tienes algún problema con eso? – respondió finalmente el muchacho, ni Nabiki esperaba esa respuesta. Sus padres quedaron sorprendidos unos instantes pero después celebraron por su consolidación de pareja, como si con esa respuesta le hubiese respondido más cosas. Kasumi quedó quieta, después fingió no oír nada, ya hablaría después con su hermana. Akane hizo lo mismo, solo que con el rostro encendido. Nabiki quedó sorprendida pero después sonrió.
- Entonces, felicidades! Al fin te comportas como un verdadero novio – respondió la mediana como si el muchacho no la hubiese ofendido con su tono de voz.
- No vuelvas a meterte en mis cosas, Nabiki. Ya no voy a soportar más tonterías! – dijo Akane mirando a su hermana con ojos fieros. La mediana notó que esta vez hablaba muy enserio.
- Hijas! Este es un día de celebración, no discutamos por favor… - dijo Soun Tendo intentando hacer de mediador, casi nunca se metía en las discusiones de sus hijas pero esta vez decidió hacerlo para evitar un desastre.
- Está bien, papá – respondieron ambas al mismo tiempo, pero Akane la miró un tiempo más de forma intimidante.
La cena siguió su curso, los prometidos se daban leves miradas de vez en cuando que no pasaron desapercibidas para la señora Saotome que los estaba vigilando bien. Todo estaba muy tranquilo así que después de cenar la familia pensó que lo mejor sería ver la televisión todos juntos como no hacían desde que los jóvenes se habían ido.
Ranma y Akane no sabían cómo posicionarse para ver la televisión, no podían estar alejados como hacían antes pero les daba vergüenza estar tan cerca frente a la familia. Se encontraban hablando con sus miradas, cosa que podían hacer desde hace un tiempo, de seguro habían desarrollado aquella habilidad con los años de introspecciones, finalmente decidieron que no había nada de que avergonzarse pero de todas formas se ubicaron atrás de todos, de manera que nadie pudiera verlos a menos de que se dieran vuelta, Ranma abrazando a Akane por la espalda, ambos sentados, se sentía natural. La única que se dio vuelta a observar fue Nodoka, que solo les sonrió haciéndolos ruborizar pero sin cambiar de lugar, el resto de la familia también quería ver pero tenían miedo de provocar una separación, así que intentaban mirarlos cuando comentaban algo acerca del programa. Poco a poco ya cada integrante de la familia los había visto, la vergüenza ya había sido superada, todos se encontraban emocionados y Nabiki estaba a punto de correr por su cámara, pero recordó que en cualquier momento llegaban las chicas y lo más probable es que los encontraran así, esa foto no serviría de nada.
Y tal como Nabiki pensó, sucedió. Shampoo y Ukyo hicieron ingreso a la sala para encontrarse con la escena menos esperada, la familia completa viendo la televisión con Ranma y Akane acurrucados, el muchacho no soltó a su prometida al ver la intromisión de sus acosadoras, de hecho, la apretó más hacía él.
Las chicas se sintieron humilladas, pensaron que al notar sus presencias los chicos se despegarían pero no, continuaron ahí juntos y observándolas muy serios. Ukyo no soportó más y lanzó sus espátulas al lugar donde estaba la pareja de prometidos, la familia se levantó rápidamente pues ya auguraban que nada de eso terminaría bien. Ranma en un movimiento muy ágil se levantó con Akane en brazos para esquivar el ataque de la que se supone, era su amiga.
- ¿QUÉ HACES UKYO? – gritó el muchacho que aun llevaba a su prometida en brazos.
- AIREN SOLTAR A CHICA VIOLENTA AHORA! – gritó Shampoo antes de que Ukyo respondiera, le ardía la sangre de rabia al verlos así de juntos, levantó sus chuís lista para atacar.
- Ranma, suéltame… si quieren pelear yo también lucharé – dijo Akane intentando zafarse de los brazos del chico
- No. Nadie va a pelear! Vamos a conversar como adultos… Familia, déjennos a solas – dijo Ranma en tono serio, todos podían notar que en realidad sus palabras no estaban a discusión y cuando la familia salió de la sala, bajó a Akane. Como era de esperarse la familia se quedó en un lugar donde escuchaban todo perfectamente.
- Ran-chan! ¿Por qué te fuiste con Akane? ¿Es que no te das cuenta que no es la mujer apropiada para ti? – dijo Ukyo apelando a la bondad del muchacho, sabía que él no querría herirla.
- Airen! Aun poder retomar compromiso con Shampoo! Shampoo no volver a aldea amazona sin Airen! – dijo Shampoo en tono seguro, Ranma nunca las había enfrentado en persona y estaba segura de que terminaría cediendo.
- ¿Qué no les ha quedado nada claro? En mis cartas les expliqué todo… no sé qué más quieren saber! – dijo Ranma molesto. Akane estaba al lado de él, solo escuchando, ella no tenía nada para decir porque ese era asunto de él.
- Estoy segura de que Akane te obligó a escribirlas! Tú nunca me dejarías por alguien como ella! – dijo Ukyo mirando a la peliazul en tono despectivo. Akane por su parte le devolvió la mirada, no se dejaría intimidar esta vez.
- Akane no supo de las cartas hasta después de que las envié… Lo siento chicas, yo ya les dije que no me casaría con ustedes… aún si Akane no me quisiera… Shampoo, tú te debes a tus leyes amazonas y ante ellas yo ya no soy tu prometido, te dije que no volvería a pelear por ti… y Ukyo, mañana te llevaré el dinero por tu carrito… Ya se los pedí, por favor no insistan! – dijo el muchacho milagrosamente sin un ápice de inseguridad, estaba decidido a dejar zanjado todo ese día.
- PERO AIREN! SHAMPOO SER MUCHO MEJOR QUE AKANE! – dijo la amazona acentuando su curvilíneo cuerpo, cosa que no funcionó para nada con Ranma.
- Akane no será nunca una buena esposa para ti y lo sabes! Yo sí soy una mujer de verdad! – dijo la chica de las espátulas con firmeza, estaba segura de que lo que decía era verdad.
- ¿Mujer de verdad? ¿No eres tú la que se viste de hombre? – dijo Akane, no soportó más estar en silencio mientras esas mujeres la insultaban, ella se sabía torpe en algunas tareas del hogar pero eso no la hacían menos mujer. Ukyo se quedó de piedra al escuchar esa respuesta, no esperó que le dijeran algo así y lo peor fue que era cierto, seguía usando ropa masculina en la escuela y todos los chicos le hablaban como si fuese uno más, excepto Konatsu.
- Chica violenta jamás ser mujer para Airen, ni tampoco chica espátula! Shampoo si ser mujer de verdad, poder complacer en todo lo que él quiera! Akane ni siquiera saber hacer huevos cocidos! – dijo la amazona sabiéndose vencedora, de entre todas ella era quien más cualidades tenia para ser esposa.
- MALDICIÓN! ¿Es que no me están escuchando? YO QUIERO A AKANE, no importa si debo comprar comida toda mi vida! No quiero una esposa para que sea mi maldita sirvienta! – dijo Ranma totalmente ofuscado, las chicas siempre se salían con el tema de la cocina para decir que eran mejores que Akane. Las muchachas lo vieron impresionadas, no esperaban esa actitud tan decidida, él siempre flaqueaba cuando intentaban hacerlo decidir, pero se notaba plenamente decidido por Akane.
- Ran-chan! Yo seré lo que tú quieras… no me dejes por favor! – dijo la cocinera de pizzas japonesas lanzándose a los pies del chico mientras sollozaba, sabía perfectamente que Ranma no soportaba ver a las mujeres llorar. Shampoo se la quedó mirando y pensó en imitarla, pero su orgullo amazona no se lo permitía.
- Ukyo… yo ya tomé una decisión y esperaba que tú, siendo mi amiga, la respetaras… no quisiera perder tu amistad, pero si no hay de otra… no dejaré a Akane… y si ella llegara a dejarme tampoco estaría con alguna de ustedes porque no las quiero de esa forma – dijo el muchacho lentamente, intentando utilizar las palabras correctas para que las chicas entendieran sin hacerles tanto daño. Su prometida le tomó la mano y se la apretó en señal de apoyo, todo estaría bien mientras ella siguiera a su lado. Ukyo miró la escena con rabia, todo era tan real que le escocían los ojos, había guardado la esperanza de que sus trucos funcionaran, pero no fue así.
- RANMA CASARSE CON SHAMPOO! – dijo la amazona haciendo caso omiso de las palabras de Ranma, levantó sus chuí y los apuntó hacia él – SI RANMA NO QUERER PELEAR POR SHAMPOO, SHAMPOO OBLIGARLO A LUCHAR! – continuó mientras le lanzaba sus armas, dispuesta a pelear y dejarse perder para poder cumplir con sus leyes. Ranma y Akane los esquivaron, la peliazul no soportó más! No dejaría que Ranma peleara con ella.
- Tendrás que vencerme a mí primero! Sabes que ya no tan fácil de vencer como antes! – dijo Akane poniéndose en posición, al menor movimiento de la amazona la atacaría. Ranma se quedó estático, eso era todo lo que quería evitar. Ukyo se limitó a observar, estaba pensando que hacer para que el chico de la trenza retomara su compromiso o al menos hacerlo dudar de quedarse con Akane.
- NO! NADIE VA A PELEAR! Shampoo… ya te dije que si intentas que me case contigo… haré seppuku! Y eso va para ti también, Ukyo! – dijo Ranma interponiéndose entre Shampoo y Akane, que se lanzaban llamas con la mirada. Akane nunca había luchado por él y esta vez estaba dispuesta a hacerlo sin dudar, de seguro que saberse correspondidos les provocaba ser más celosos. Al hacer la mención al seppuku su prometida lo fulminó con la mirada, odiaba esas promesas.
- RAN-CHAN! ¿En serio prefieres morir que ser mi esposo? ¿Tanto asco te doy? – dijo Ukyo totalmente dolida, su orgullo estaba mil metros bajo tierra.
- MILES DE HOMBRES QUERER DESPOSAR A SHAMPOO! ¿TU SER EL AFORTUNADO Y DECIR QUE PREFERIR MORIR? – dijo la amazona, le costaba creer que sus encantos no rindieran efectos en él, justo en el hombre que le interesaba.
- No me dan asco, solo no las quiero de esa forma! Y mantengo mi postura… solo me casaré… con Akane – dijo el muchacho ya sin saber que más hacer para que entendieran, retrocedió y tomó a Akane del brazo para alejarla de las chicas – No sé qué más decirles… si me quisieran tanto como dicen desearían que yo fuera feliz… y solo seré feliz con Akane – continuó.
- Ran-chan… no insistiré más por hoy… pero no aceptaré tu dinero ni tampoco el termino del compromiso! – dijo Ukyo mientras se acercaba a la puerta, sabía que ese día no conseguiría nada, necesitaba armar un buen plan.
- Airen casarse con Shampoo, no hay más opciones! – dijo la amazona sin vacilar, ella aún no se rendiría tan fácil como Ukyo.
- Sí las hay… cásate con Mousse! Él sí te quiere, y yo sé que también tienes sentimientos por él ¿Por qué te obcecas en estar conmigo? – dijo Ranma ignorando a Ukyo, cosa que le dolió más a la muchacha.
- ÉL NO SER TAN FUERTE COMO PARA SER ESPOSO DE SHAMPOO! SHAMPOO NECESITAR GRAN GUERRERO PARA DAR GRAN DESCENDENCIA! – dijo la chica de cabello morado, era verdad, tenia algunos sentimientos por el chico pato pero él no era tan fuerte como para merecer ser su esposo y sus problemas de visión, solo empeorarían a sus hijos.
- Si es fuerte, te digo que me venció! Yo jamás mentiría con algo así! Por supuesto que contigo se contiene… yo tampoco sería capaz de pelear con Akane utilizando toda mi fuerza – dijo Ranma intentando hacerle ver a Shampoo que Mousse era un buen partido, en realidad no habían peleado pero le hizo creer a la chica que sí, aunque lo que dijo era cierto, Mousse había mejorado mucho y ya era muy fuerte, lo más seguro es que se contuviera para no herir a su amada.
- BASTA! Shampoo irse por hoy! No permitir que Airen escape de su compromiso – dijo Shampoo acercándose a la puerta donde aún estaba Ukyo, se había quedado observando que sucedía.
- No hay compromiso… - dijo Ranma, no podía creer que Shampoo fuese tan terca, parecía que la chica viviera en un mundo de fantasía donde seguían comprometidos.
- Shampoo, si insistes en desobedecer tus leyes llamaré a las matriarcas de tu aldea… acepta de una vez que Ranma no será tuyo y tú también Ukyo – dijo Akane mirándolas fijamente, las chicas podían notar que su mirada era diferente, sabían que la menor de las Tendo era celosa pero nunca la habían visto con ese instinto de protección tan alto, ni menos pelear o discutir por Ranma directamente.
La chicas decidieron no responder, ese día había sido revelador para ellas y habían descubierto que sus temores eran ciertos y efectivamente Ranma y Akane estaban juntos, podían notar que ninguno estaba dispuesto a romper la relación, pero eso no las detendría aún, todavía quedaban cartas por jugar. Abrieron la puerta y la familia cayó de frente, pues estaban pegados del otro lado escuchando.
- Esos son mis herederos! Su amor es tan grande! – dijo Soun al verse descubierto, ya podía opinar de todo lo que había escuchado.
- Hijo, ahora sí que puedo decir que te comportas como todo un hombre! – dijo Nodoka con emoción.
- Al fin te pusiste los pantalones, Ranma – dijo Nabiki sonriendo a su manera.
Las supuestas prometidas de Ranma vieron con horror como la familia se deleitaba con sus desgracias, sin despedirse de nadie se marcharon del lugar. Cada una buscaría por si sola la manera de tener a Ranma.
- Salió mejor de lo que esperaba… pero este no es el final, volverán – dijo Akane ignorando los comentarios de su familia mirando solo a Ranma.
- Lo sé… ya tendrán que hacerse a la idea, no hay manera de que esté con ellas – dijo Ranma, sintió la necesidad de besarla pero toda la familia estaba ahí y como siempre, expectantes.
- Estoy agotada… iré a dormir, Buenas noches a todos! – dijo Akane caminando hacia las escaleras, no quería lidiar con la familia, quería estar en paz. Pero de todas formas le daba tristeza saber que esta noche dormiría sola.
Ranma se quedó observándola mientras ella subía y sintió la necesidad de ir con ella, pero la familia estaba ahí, como siempre. Sabía que si la seguía de seguro ellos iban a ir a espiar, así que ideó un plan para al menos poder despedirse de ella como corresponde, aunque intentaría quedarse a dormir.
- Yo iré a entrenar un poco – dijo Ranma partiendo hacia el Dojo, la familia que ya lo conocía sabía que mentía, así que supusieron correctamente que iría a la habitación de Akane por la ventana.
El chico de la trenza llegó hasta la ventana y la tocó ya que estaba cerrada, Akane que ya se había puesto su pijama y se encontraba sacando sus cosas de su mochila de viajes para guardarlas supo inmediatamente quien era el que tocaba y sin mirar abrió.
- ¿Qué sucede, Ranma? – dijo la chica deteniendo su tarea, el chico había entrado pero aún no decía nada.
- No quiero que pelees con ellas por mí… pueden hacerte daño – dijo el muchacho en tono paternal, detestaba ver a las mujeres sufrir pero no soportaba cuando Akane lo hacía.
- Sabes que puedo vencerlas… tienen que entender o nunca estaremos tranquilos – respondió mirándolo fijamente
- Lo sé… pero intentare de que lo entiendan sin tener que luchar, no quiero que tengas ningún rasguño, todo esto es responsabilidad mía – dijo Ranma sentándose en la cama.
- Está bien, pero si me atacan voy a defenderme… - contestó la muchacha alzando una ceja, no estaba a discusión.
- Bien… ¿mañana me acompañarás a dejarle a Ukyo su dinero?- preguntó el chico de la trenza a su prometida, no queria ver a solas a su amiga de la infancia para evitar cualquier malentendido.
- Si tú quieres, sí – dijo la chica, ya había terminado de ordenar así que se sentó al lado de su prometido. A pesar de que era tarea de Ranma solucionar todo eso, le gustaba saber que quería su compañía, además era por un bien para ambos.
- Si quiero… esta es la primera noche que dormiremos separados, después de todo… - dijo el muchacho, intentando tantear si sería posible colarse en la habitación de ella esa misma noche.
- Si… me sentiré un poco sola, sobre todo porque ya no quieres que duerma con P-chan… - dijo Akane sin pensar en sus palabras, que molestaron en extremo a su prometido. Odiaba que ese cerdo estuviese cerca de ella, aunque no lo habían visto desde que se fueron.
- Ni se te ocurra meter a tu habitación a ese maldito cerdo! – dijo ofuscado, ese tema lo sacaba de sus casillas, antes de que ella contestara continuó – yo también me sentiré solo… crees que se darían cuenta si yo me quedara contigo… ¿solo un ratito? – al terminar puso la cara de cachorrito más adorable que pudo.
- Esta noche no… ¿viste cómo nos vio Kasumi? Sobre todo cuando Nabiki mostró el bikini… de seguro estará más alerta que nunca – dijo Akane con mucho pesar, ella también quería seguir compartiendo lecho con él. Ranma solo la miró desanimado así que ella continuó – Primero debo hablar con ella… pero sinceramente hoy ya no estoy de ánimos… mañana lo intentaré y bueno, ahí veremos que sucede… ¿Te parece?
- Maldita Nabiki siempre quiere arruinar todo! Espero que Kasumi nos deje tranquilos pronto, no quiero que pelees con ella… - dijo sinceramente el chico de la trenza, sabia lo especial que era Kasumi para su prometida, no quería ser él quien las hiciera pelear – Yo… esperaré lo necesario
- Gracias, Ranma… será un poco difícil estar tranquilos aquí… ya nos habíamos acostumbrados a estar todo el tiempo juntos y solos… pero yo sé que estaremos bien, encontraremos la forma ¿ya? – dijo la menor de las Tendo acariciando el rostro de su prometido.
En ese momento la familia se acomodó afuera de la habitación de Akane para intentar oír algo, lamentablemente no alcanzaron a oír casi nada, pero continuaron ahí. Los patriarcas dijeron que esa sería la única vez que los espiarían pues solo querían saber si la relación iba bien enserio, y porque tenían curiosidad de cómo eran los muchachos mientras estaban solos.
- Está bien, Akane… entonces me iré a mi habitación, estoy cansado… - dijo Ranma acercándose a la chica, pudo sentir la presencia de su familia atrás de la puerta y rodó los ojos, Akane también la sintió.
- Sí, yo también… Buenas noches, Ranma – contestó la chica acercándose para besarlo.
Por unos segundos se olvidaron de que la familia estaba atrás de la puerta y sus besos dejaron salir unos característicos sonidos.
- ¿Están besándose? – preguntó Kasumi en voz baja, no esperaba escuchar algo así tan rápido.
- Eso parece – respondió Nabiki, estaba tan sorprendida como su hermana mayor.
- Oh Saotome, ya puedo escuchar las campanas de boda! – dijo el Señor Tendo en un susurro pero sin poder contener la emoción en sus palabras
- Siento que nuestro heredero se acerca a pasos fuertes, Tendo! – replicó Genma alzando los brazos.
- Ya deberíamos irnos, no queremos interrumpir sus momentos íntimos… - dijo Nodoka con una gran sonrisa en su rostro, su hijo definitivamente era todo un hombre.
Kasumi al escuchar las palabras de Nodoka empujó la puerta, dejando ver a unos sorprendidos Ranma y Akane que se encontraban para su suerte, solo sentados en la cama.
- ¿QUE ESTÁN HACIENDO AQUÍ? – dijo Akane muy molesta y avergonzada, se había olvidado de su familia por unos momentos y por bajar la guardia, la habían sorprendido en esas actitudes tan poco castas. Ranma se quedó en silencio con los ojos muy abiertos, no sabía que decir, no esperaba ser descubierto en esa situación.
- Solo queríamos ver como se llevaban! Con Saotome prometimos no interferir más! – dijo el patriarca Tendo muy nervioso, cuando su pequeña se enojaba lo retaba muy fuerte.
- Lo que dice Tendo es cierto, solo queríamos comprobar que todo fuese real! Ahora que lo sabemos no interrumpiremos ni espiaremos! – dijo Genma retirándose rápidamente junto con su amigo, no lo admitiría pero su nuera a veces también le daba un poco de miedo, el mismo que le provocaba Nodoka.
- Vaya, que bien! Espero que todos sigan su ejemplo – dijo Ranma mirando a Nabiki, que fingió demencia rápidamente.
- Hermana, quiero hablar contigo – dijo Kasumi muy seria, los prometidos sintieron escalofríos.
- Tendrá que ser mañana, querida Kasumi… necesito hablar urgente con Akane! – dijo Nodoka espantando a Kasumi y Nabiki de la habitación de Akane, Ranma iba a quedarse pero ella le pidió que se retirara. Con cara de estar caminando hacia la muerte, el muchacho se retiró. La peliazul se estaba poniendo nerviosa, suponía que su tía querría saber detalles de su relación y no se sentía preparada para hablar de eso.
- ¿Qué pasa, tía? ¿Por qué necesita hablar conmigo?- preguntó con temor y con el corazón a mil. Ni siquiera sintió la presencia de Ranma, que había decidido espiar desde afuera para escuchar que quería su madre.
- Hija, cuando eres una mujer mayor captas muchas cosas… y cuando ustedes llegaron pude saber inmediatamente que su relación ya estaba muy avanzada… - dijo Nodoka al sentarse al lado de su nuera, Akane estaba asombrada pues realmente esa era la conversación que quería evitar. Por fuera de la ventana Ranma se encontraba rojo de vergüenza, su mamá era muy entrometida en esos temas.
- Que dice, tía… nosotros no… - intentó decir la muchacha, que estaba empezando a temblar de nervios y su rostro se había coloreado de un leve rubor.
- Yo lo sé, no estoy preguntando y no tiene nada de malo… si crees que los voy a regañar por comerse el postre antes de la fiesta no es así – dijo tranquilamente la señora Saotome, sabía que la chica de seguro tenía miedo de lo estricta que era ella y su hermana mayor en cuanto a las tradiciones, pero en ese sentido ella era más liberal.
- Tía… - empezó nuevamente la menor de las Tendo, cada vez más roja. Ranma estaba a fuera al borde del colapso, su mamá no era nada sutil, no quisiera estar en los zapatos de Akane en ese momento. La muchacha no consiguió continuar pues fue interrumpida nuevamente.
- Solo quiero saber, y no te preocupes porque ya decidí que no haré que mi hijo haga seppuku independiente tu respuesta, solo quiero saber la verdad – dijo Nodoka mirando fijamente a la muchacha y asegurándose de que ella entendiera. Akane asintió para que continuara – Quiero saber si… ¿mi hijo fue varonil? ¿fue capaz de hacerte feliz?... no es que no confíe en su masculinidad, pero Genma no le enseñó nada en esos aspectos… y se niega a hablar conmigo de esos temas – terminó de decir la mujer poniéndose la mano en el pecho, Akane estaba con los ojos como platos por las preguntas de su suegra, suponía que diría algo así pero no quería que pasara. Aunque no podía negar que la mujer tenía mucha razón, el tío Genma no le había enseñado nada a Ranma, suspiró y se ruborizó más al recordar el día después de su primera vez, cuando el muchacho casi sufre un colapso al ver las manchas de la sabana. En las afueras de la habitación, Ranma sentía mucha curiosidad por saber que contestaría Akane, pero también sentía tanta vergüenza que empezaba a marearse, su mamá definitivamente era muy entrometida.
- Eeeh… si tía, no debe preocuparse… por eso – balbuceó la muchacha, ahora sí roja hasta las orejas, sus palabras eran una respuesta positiva para todo, cosa que aún no contaba a nadie más. Afuera Ranma estaba al borde del desmayo, todo eso estaba siendo demasiado para sus nervios, al menos sabía que su mamá no dudaría más de su virilidad.
- Muy bien! No sabes lo mucho que me alegra saberlo! No te preocupes que no se lo diré a nadie… pero sería estupendo tener un nieto pronto! Cuando quieran estar solos, solo házmelo saber y sacaré a todos de aquí! – dijo Nodoka muy feliz, dando pequeños aplausos y sonriendo en grande. Esas noticias eran muy buenas para ella, su hijo a pesar de recibir nula educación en el trato de una mujer había hecho un buen trabajo con su nuera y eso la enorgullecía.
- Tía… - intentó decir Akane, sus nervios solo iban en aumento con las palabras de la señora Saotome. No quería romper sus ilusiones de tener pronto un nieto, pero no pensaba dárselo aun.
- No sientas vergüenza! Ya casi eres mi hija!... creo que me iré a dormir… si Ranma no llega a dormir a la habitación, no diré nada! Buenas noches – dijo la mujer caminando rápidamente hacia la puerta, sin permitir replicas.
- Aaaah! Maldición! Espero poder descansar ahora, no puedo creer que no haya negado nada frente a tía Nodoka, que vergüenza! – pensaba la muchacha acostándose en la cama. Estaba intentando calmar sus nervios cuando sintió nuevamente un ruido en su ventana. – Ay no puede ser, ya le dije que no podía quedarse aquí…- En ese momento la ventana se abrió y tal como ella suponía, Ranma entró.
- Ranma ¿Qué pasa? Te dije que no podrías quedarte aquí… aún debo hablar con Kasumi y ahora sí que no tengo mente para eso – dijo Akane aún acostada en la cama, no pensaba salir de ahí hasta el día siguiente.
- Estuve escuchando la conversación que tenías con mi mamá… lo siento, fue muy indiscreta – dijo el chico de la trenza que aún se encontraba con el rostro en tono levemente rosado. Se sentó cerca de ella.
- Sí, ya lo creo… al menos ya pasó y sin ningún incidente – dijo la chica suspirando, estaba totalmente agotada.
- Ya lo veo… quería verte otra vez antes de ir a dormir… Buenas noches – dijo el muchacho acercándose a ella, la chica sonrió pues su prometido podía ser bastante tierno a veces, le gustaba esa parte de él.
- Gracias, yo también quería verte… Buenas noches, te amo – dijo Akane al besarlo, esta vez sí fue solo un pequeño beso de despedida, no quería volver a emocionarse, lo más probable era que Kasumi irrumpiera nuevamente pronto y ella fingiría estar dormida para no hablarle.
- Yo también te amo, Akane… Adiós – dijo Ranma con pesar, no quería despedirse de ella pero no iba a presionarla a hablar con su hermana, tampoco se arriesgaría a dormir ahí sin que Kasumi tuviese los límites claros, no quería hacer un escándalo a mitad de la noche.
Ranma se fue a la habitación que compartía con sus padres, a pesar de estar ahí con ellos se sentía solo, extrañaba a su prometida, el calor y el aroma que ella le daba. Esperaba que pronto hablara con Kasumi, no sabía si soportaría mucho estando lejos de Akane y de solo recordar algunos de los escándalos que había dado la mayor de las Tendo en el pasado cuando lo encontraba en la habitación de la peliazul le daba escalofríos, y eso que en esos momentos no eran pareja, solo conversaban o jugaban a las cartas. Kasumi abría la puerta y gritaba, haciendo que todos aparecieran en la habitación en un dos por tres, aunque últimamente la familia ya ni acudía a sus gritos, acostumbrados. Algunas veces cerraron con llave pero la mayor tenía una copia, que utilizaba de ser necesario.
Akane se quedó dormida rápidamente, a pesar de que extrañaba dormir con Ranma, estaba muy cansada, ni siquiera había dormido en el tren y el día había sido muy muy intenso, pero antes de caer en brazos de Morfeo recordó la mañana llena de amor que tuvo con él, el contenido de las cartas que le mandó a sus otras prometidas y el cómo las encaró, su rostro tenía una sonrisa inmensa cargada de paz. En cambio, Ranma se quedó despierto mucho tiempo, sintiendo como su amada marimacho le hacía falta cada vez más, hasta que el sueño lo venció.
Continuará…
Hola a todos! Vuelvo a postear este capítulo porque me dí cuenta que al subirlo se le cambiaron muchas palabras, LO SIENTO! cuando vi sus reviews pensé que estar con gripe de verano sumado a las fiestas y que no lo había revisado tanto como siempre, habían provocado un descuido y por eso que se repetían tantas cosas, hasta hoy revisé el capitulo desde la página y me fijé el desastre que había! ni sé como lo entendieron, lo siento mucho! Espero que esta vez aparezca bien.
No me molesta ni me tomo a mal los comentarios que mencionan errores (mientras sean respetuosos) de hecho, me sirven mucho para intentar mejorar! así que les agradezco a quienes me escribieron. Muchas gracias!
