¿Qué tal lectores? Como verán, cambiamos la presentación, ahora los comentarios irán aquí arriba jaja. Con el capitulo anterior cierra oficialmente el primer arco, ahora podemos adentrarnos en el segundo que abarca todo lo que es shippuden. Si tienen alguna petición, sugerencia o pregunta, no teman en decirlo, hasta se pueden regalar dedicatorias o escenas a partir de ahora. Para ya no quitarles el tiempo, demos inicio al nuevo arco y al nuevo capítulo :D

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, hago esta historia con el único fin de entretener.

Arco II

Capítulo 14: El rescate del Kazekage

Hacía mucho tiempo que no dormía tanto, las misiones por lo general le impedían tal cosa, aunque por el lado bueno, ya no lo eran las pesadillas. Desde que había hablado sobre eso a Kakashi y Rin, aquellos sueños simplemente se esfumaron, permitiéndole disfrutar en su tiempo libre de un largo y profundo sueño. Claro que, tal vez más del que debería.

—Obito, despierta —Kakashi empezó a removerle, pero el Uchiha se rehusaba a despertar—, Obito…

—Déjame dormir…—balbuceó adormilado, aunque se vio obligado a abrir su único ojo—¿Qué haces aquí Kakashi…? —Gruñó al reconocer al hombre de hebras plateadas.

—Eres muy dormilón, ya casi es mediodía —se burló, sonriendo divertido bajo su máscara.

—¡¿Medio día?! —Exclamó, levantándose de inmediato con cierta torpeza al enredar su pierna con el futón—Tsunade-sama va a matarme, se supone que debía ir temprano a su oficina —hablaba con un fuerte temor en su voz al pensar en la rubia enojada.

—Tranquilo, no creo que se enoje, alguien cambió un poco sus planes para el día de hoy —expuso de forma relajada, intentando que así su amigo se tranquilizara—. Vine porque quería comentarte eso, también Rin me pidió que me asegurara si habías comido bien.

—¿Alguien? ¿Rin? —Enarcó una ceja, apenas entendiendo lo que el otro le decía. Entendía que su novia estaba atorada con mucho trabajo en el hospital y por ello no la había visto en unos cuantos días.

—No —Kakashi suspiró—: Naruto, Naruto regresó a la aldea y Tsunade-sama volvió a asignarlo junto a Sakura como mis subordinados. Más tarde averiguaré que tan fuertes se han hecho en estos años.

Obito detuvo lo que hacía para ver a su compañero con sorpresa. Habían pasado casi tres años desde que Naruto se marchó a entrenar bajo la tutela de Jiraiya, seguro había crecido mucho tanto en físico como en fuerza.

—Se parece más a Minato-sensei…

Ambos jounin sonrieron con nostalgia, fijándose en la tabla de corcho sobre el escritorio, en la cual había múltiples fotografías de ellos a lo largo de sus vidas. En una de ellas, estaban junto al Cuarto Hokage, el día de la misión del puente Kannabi.

—Ha pasado mucho tiempo, estoy seguro que él y Kushina-san estarían orgullosos del ninja que se ha convertido —comentó el Uchiha sonriente—. Si vas a ponerlos a prueba, yo quiero ver eso.

—Te han derrotado, Kakashi, en verdad eres patético cuando se trata de esos tontos libros —se burlaba el azabache ante la derrota del Hatake.

—Nunca me dejaras olvidarlo, ¿cierto? —Suspiró con pesadez, había caído en un truco bastante ágil, al menos con ello corroboraba lo mucho que habían mejorado Naruto y Sakura en combate—Estoy orgulloso de ustedes dos, sus respectivos entrenamientos han dado fruto, lo que significa que las misiones que realizaremos como equipo no serán nada fáciles.

—Jeje, eso es lo que yo esperaba, misiones más complejas —sonrió el rubio, llevando sus manos tras su cabeza como soporte—¿Qué te pareció, Obito nii-chan?

—Lo han hecho muy bien. No dudes que estas cada vez más cerca de convertirte en Hokage, Naruto —respondió, sintiéndose orgulloso del progreso del rubio—. A Rin le agradará saber que pudieron poner en aprietos a Kakashi.

—Eso no es verdad —protestó el mencionado antes de suspirar, provocando risas entre sus dos estudiantes.

—Ya que no tengo dudas de la eficiencia del nuevo equipo Kakashi, creo que podré asignarles una misión pronto. Por ahora, sería bueno que recobraran las energías —señaló Tsunade quien había observado el largo combate junto a Jiraiya, Shizune y Obito.

Sunagakure

La noche cayó en la aldea oculta en la arena. La brisa fría soplaba, trayendo una sensación de tranquilidad a sus habitantes. Nadie podría imaginar que en esa calma, la calamidad asechaba como un cruel cazador a su presa.

—Odio tener que usar los métodos del mocoso de Deidara, la arcilla explosiva me restringe el combate cuerpo a cuerpo —Gari bufó con fastidio al ver todas las figuras que había tenido que preparar para esa noche—¿No iras a buscar a tu amigo? Seguro le gustará tu nuevo juguete.

—Gaara no es un oponente que luche cuerpo a cuerpo, esto es más útil para una batalla de larga distancia —respondió Komushi desde el interior de la marioneta Hiruko— Cuando estés cerca, golpéalo con tu taijutsu explosivo.

—Eso es lo que pretendo —respondió tronando sus dedos—. Admito que me gustaría luchar contra la famosa Pakura, pero dudo que me quede suficiente chakra para eso…

—Ni ella ni Sasori están en la aldea, por eso es el momento ideal para atrapar al Ichibi.

Gari invocó a su águila y así dio inicio a aquella devastadora noche en la cual el Kazekage cayó en las garras de Tsuki no Me para defender a su aldea.

La noticia sobre el secuestro del Kazekage había llegado a oídos de Konoha pronto al ser el principal aliado de Suna. De ese modo, fue asignada la primera misión para el equipo Kakashi. Al llegar, la primera instancia fue salvar a Kankurō, quien había resultado envenenado con un compuesto desconocido y su vida peligraba.

—Tal vez Sasori-sama podría realizar un antídoto para el veneno, pero él no se encuentra en la aldea en estos momentos —explicaba uno de los médicos de la arena a la pelirrosa, quien revisaba todos los signos del castaño.

—Depender de shinobis de otra aldea para resolver nuestros problemas es bastante denigrante —Chiyo suspiró antes de mirar a los otros dos ninjas de Konoha que estaban junto a ella, fuera de la habitación donde atendían a Kankurō—. Pero si la princesa de las babosas fue quien la entrenó, hay más probabilidades de que se salve.

Kakashi miró a la anciana y luego al niño de dos años que aguardaba sentado a su lado. Había escuchado mucho sobre Sasori de parte de Obito y Rin, eso aparte de sus ya conocidas hazañas como un marionetista de élite, pero nunca habría imaginado que su padre hubiera luchado contra el padre de este. Y ahora, estaba sentado junto a su abuela y su hijo, era una especie de casualidad llamativa.

—¿Y el mayor? —Preguntó, llamando la atención del rubio y la anciana—Obito me dijo que tenían dos…

—Está realizando una misión en una granja de otra aldea del país del viento, hace poco se graduó de la academia ninja —respondió, desviando su mirada hacia el niño pelirrojo—. Supongo que es mejor que no estuviera durante el ataque que hubo…

Cuando Kankurō se encontró fuera de peligro, el equipo de Konoha junto a la anciana se puso en marcha para rastrear a los dos renegados que habían secuestrado al Kazekage. A Chiyo no le agradaba la idea de dejar a su bisnieto, pero en cierto modo se sentía en el deber de hacer algo por Gaara, además que confiaba en su hermano para cuidar de Takumi.

Que ninjas de otra aldea colaboraran con tanto fervor para salvar a Gaara le sorprendía mucho, entendiendo en el proceso el afán de Naruto por hacerlo. Ambos eran jinchuurikis, ambos habían llevado vidas muy tristes y dolorosas a causa de eso, pero habían decidido salir adelante.

—Aun no comprendo que es lo que Komushi pretende haciendo todo esto —hablaba Chiyo mientras saltaban de árbol en árbol—. Desde su encuentro con mi nieto Sasori, no nos ha quedado más que especular sobre sus objetivos.

—A veces las personas que uno aprecia hacen cosas que no podemos entender —Sakura levantó la mirada hacia Naruto, quien iba más adelante en su desespero por rescatar a su amigo. No pudo evitar pensar en Sasuke por un momento—. Tal vez usted pueda hacerlo entrar en razón…

—Quisiera creerlo, porque no quiero herir el corazón de Sasori y Pakura de tener que contarles lo contrario…

Pronto el equipo Gai se unió a la búsqueda, con mas miembros sería mucho más rápido encontrar a Gaara.

—No entiendo porque debimos hacer un procedimiento diferente esta vez, ¿Qué rayos pretendía Ichigo extrayendo al biju de su interior? —Komushi refunfuñó por enésima vez, no le gustaba la idea de estar sin chakra tras un procedimiento tan complejo—Pudimos hacer lo mismo que con el primero y ya…

—Extraer el biju en lugar de encerrarlo en un genjutsu reforzado con el poder del rinnegan…—Gari observó el cuerpo del Kazekage, entre cerrando sus ojos—Tampoco comprendo que pretende, tal vez quiere comprobar algo.

—¿Con una extracción de tres días? A este paso sólo nos encontraran los ninjas de la Arena.

—Lo sé, es bastante sospechoso. Pero ya lo escuchaste, su intención es atraer al jinchuuriki del Kyuubi y no lo lograremos sin el cuerpo del Kazekage —suspiró—. Supongo que no podíamos arriesgarnos a que lo recuperaran y quedarnos sin el Ichibi, con lo difícil que fue derrotarlo.

—Supongo, aunque no veo porque querrían un cadáver —miró el cuerpo inerte del más joven—. Nunca se molestaron en recuperar el mío, sería molesto ver que si lo harían de este niñato…

—¿Sigues frustrado con tu aldea? Eso explica porque querías que la hiciera explotar.

Komushi estaba por protestar cuando un ruido exterior llamó la atención de ambos.

—Parece que si vinieron, deberías ponerte esa cosa. No creo que esto sea tan fácil.

La roca que bloqueaba la entrada de la cueva se rompió en cientos de pedazos tras el fuerte golpe que Sakura había propiciado. Gari y Komushi, resguardado dentro de la marioneta Hiruko, se levantaron de su lugar para ver a los tres ninjas de la Hoja y a la anciana marionetista.

—¡Entréguennos a Gaara! —Gritó Naruto con fiereza.

—Ahora veo a que se refería Itachi —Gari sonrió divertido antes de realizar un rápido sello de manos—¡Kuchiyose no justu!

De la invocación del ninja de Iwa emergió una gran águila, subió a ella y esta pronto comenzó a batir sus alas, elevándose y tomando el cadáver del Kazekage en sus garras para alejarse volando.

—Yo me encargo del Kyuubi, te dejo el resto a ti —se despidió antes de alejarse en el ave, siendo perseguido por un iracundo Naruto y un exasperado Kakashi. Sakura y Chiyo permanecieron en la cueva, listas para enfrentar al otro miembro de Tsuki no Me.

—¿Te gusta? Yo mismo lo diseñe, anula todas las debilidades de un marionetista —comentó, orgulloso, desde el interior de la marioneta.

—Sasori no mencionó nada de esto cuando tuvo su altercado con él —murmuró Chiyo, frunciendo ligeramente su ceño—¿Qué es lo que pretendes con esto, Komushi? ¿Por qué no regresaste a la aldea? Tu perdida lastimó mucho a Sasori, Pakura y Karura. No olvidemos a tu madre…

—Mi muerte no le afectó a nadie, vieja, ¿sabes por qué? Porque no soy un genio ni tengo un elemento de línea sucesoria —bufó con fastidió al tiempo que elevaba la cola de Hiruko.

—¿Quién te envenenó la mente de ese modo, Komushi?

Inevitablemente, la batalla entre ambas mujeres contra el antiguo amigo de Sasori comenzó. Chiyo hacía lo posible por asistir a la kunoichi mas joven así como intentaba que Komushi entrara en razón, pero no obtuvo ningún resultado positivo más que la destrucción de la marioneta Hiruko.

La pelea se había vuelto mucho más dura. Ambas kunoichi se encontraban muy lastimadas por los diversos ataques así como el veneno que poseían las armas ocultas dentro de la marioneta del Tercer Kazekage. Chiyo no dejaba de insistir al castaño sobre que había pasado, sobre porque no había decidido regresar a su aldea y aquello no era agradable de escuchar, porque no deseaba recordarlo y aun así todo volvía a su mente.

Recordaba el momento en el que el río de arena le arrastró en aquella tormenta, llevándole tan lejos que era sorprendente el hecho de haber sobrevivido. Recordaba haber despertado, enterándose de haber estado en una especie de coma por algunas semanas y recibiendo la noticia de haber perdido sus piernas.

—Esperé, esperé mucho tiempo que alguien fuera por mí. Los días se volvieron semanas, las semanas se volvieron meses, luego dos años, dos años esperando que alguien me encontrara…

—Komushi…

—¿Cómo querías que volviera, anciana? Sin piernas, sin saber exactamente donde estaba, las personas que me ayudaron eran simples granjeros que no tenían ni la menor idea de cómo moverse por el país del viento —un movimiento de sus dedos basto para que los pilares de arena de hierro arremetieran contra la pelirrosa, quien los golpeó con su brutal fuerza.

—Pero no es razón para que atacaras tu propia aldea, a tus amigos, a Gaara:… ¡Sakura, ahora!

Haruno aprovechó una apertura para destruir la marioneta del Kazekage en pedazos, inutilizándola al fin, aun cuando eso le había costado más heridas y sentía el veneno colarse por estas a su cuerpo, haciéndole sentirse débil, sin contar lo fatigada que estaba por la constante batalla.

—Culpar a tu aldea por algo así es completamente tonto e inmaduro —Sakura gruñó entre jadeos, manteniéndose alerta en espera de que el castaño preparara otro ataque—. No justifica para nada lo que has hecho…

—Sakura tiene razón. Sasori te buscó por mucho tiempo, tenía la esperanza de enterrarte como era debido, pero el tiempo pasó y simplemente nunca apareciste. No había nada que hacer.

Komushi miró fijamente los pedazos de la marioneta rota en el suelo, era gracioso ver como una niña y una anciana habían sido capaces de destruirla, de derrotarle, algo que Sasori -que se suponía un genio- no logró. Claro que en esa batalla, Sasori se mostraba lleno de dudas, como si realmente no deseara herirle, como si no deseara luchar contra él.

—Tal vez tengan razón, las dos —hablaba al tiempo que empezaba a abrir la capa negra de nubes rojas—. Lo único que quiero ahora es medir mi fuerza. Sé que en realidad no estoy al nivel de Sasori, pero al menos quiero saber que tan cerca estoy de superarlo.

—¿A qué viene esta necesidad de competir contra él? Nunca te mostraste envidioso, querías luchar junto a él, junto a Pakura —Chiyo frunció el ceño una vez más—. Quiero entender porque…

—Tengo entendido que buscan a Orochimaru —cambió de tema, captando la atención inmediata de la kunoichi mas joven—.Sólo quiero comprobar mi nivel, si me ayudan, tal vez les dé información sobre él, fue mi compañero en Tsuki no Me después de todo.

Dichas esas palabras, abrió un pergamino del cual salieron unas cien marionetas, dejando anonadas a las dos mujeres.

—Preparé a Hiruko como una marioneta que cubría las debilidades del marionetista, pero fueron lo bastante rápidas para destruirla. Y, sorprendentemente, también lograron destruir la del Tercer Kazekage —junto sus manos en un sello antes de estirarlas, liberando múltiples hilos de chakra de sus dedos, y de estos brotaban más hilos que se conectaban a todas las marionetas—. Tardé muchos años en dominar esta técnica y cuando la perfeccioné, conquisté un país pequeño.

—¿Cien marionetas al mismo tiempo? Komushi, la clase de habilidad que tienes habría sido de gran ayuda a la Arena —la anciana sacó dos pergaminos de su bolsa y de ellos liberó diez marionetas, aquellas que la habían hecho famosa en el mundo shinobi.

—Es gracioso, tardé mucho tiempo en poder fabricar marionetas, quería ser útil, mientras Sasori sólo convertía a sus adversarios en ellas, incluso al mismísimo Kazekage —comenzó a mover a todos los muñecos, atacando a las mujeres desde todas las direcciones posibles—. Él si era un monstruo, me sorprende que se ablandara tanto, pero comprendí que sólo lo vencería haciendo lo mismo que él.

Chiyo no pudo responder, sólo procuraba destruir todas las marionetas que podía. Ella tampoco entendió aquel episodio de rebeldía que su nieto adoptó poco después de la muerte de su amigo, fase que culminó tras la adquisición del Tercer Kazekage, pero que ella no fue capaz de controlar o evitar. Tiempo después de unirse a Akatsuki, se deshizo de la mayoría y ocultó la más poderosa que poseía.

La pelea se volvía cada vez más intensa, más desesperada, pues los tres tenían un objetivo importante más allá de la victoria: Sakura necesitaba la información sobre Orochimaru para llegar a Sasuke, Chiyo quería saber que llevaba al castaño a cometer tales atrocidades y el mismo Komushi deseaba comprobar que era más fuerte de lo que creía.

¿Pero era realmente eso lo que deseaba? Con cada movimiento de sus manos, se sentía más confundido, como si todo lo que había hecho no tuviera un propósito.

Había tardado mucho en poder hacerse dos piernas, después de todo, había aprendido simplemente observando el trabajo de su amigo pelirrojo. Cuando se adaptó a ellas, procuró ayudar a los granjeros que le salvaron mientras esperaba a que alguien le encontrara, pero nada de eso sucedió y la noticia de una nueva guerra llegó a sus oídos.

El país del viento no se involucró plenamente, más si envió ninjas a proteger sus fronteras. Komushi decidió despedirse de los granjeros y tratar de ir a la frontera, pero ¿Qué haría exactamente? Se sentía tan perdido en sí mismo, con los años que había estado lejos no dejaba de preguntarse si alguien le extrañaría, ¿haría bien regresar? Fue así como acabó como un simple observador.

Las marionetas sobrantes cayeron completamente inutilizadas una vez el marionetista fue inmovilizado. La espada que atravesó su espalda le hizo caer contra el suelo, escupiendo algo de sangre.

—Ustedes ganan, supongo que debo cumplir mi parte del trato…—dijo con debilidad—Deje un espía cerca de Orochimaru, Kabuto Yakushi, tal vez lo conozcan —volvió a toser sangre—. Se supone que me encontraría con él dentro de diez días, en el puente Tenchi de Kusagakure…

—Puente Tenchi —repitió Haruno para sí misma, aquella información era muy valiosa.

—Komushi, ese ataque, pudiste esquivarlo, ¿Por qué no lo hiciste? —Preguntó la anciana, confundida.

—Tal vez todo este tiempo seguía la voluntad de alguien más, no la mía…—respondió quedamente—Que mal darme cuenta tan tarde, luchando con ustedes…

Komushi murió, de un modo similar al que Sasori lo había hecho una vez. Claro que él no era completamente una marioneta y el rencor que pensaba tenía, fue completamente infundado.

El equipo de Gai fue capaz de derrotar a cada uno de los clones que se habían originado tras retirar los sellos de la barrera de la cueva, por supuesto que no se imaginaban que les tomaría tanto tiempo. Tras una larga persecución y luego una batalla contra Gari; Kakashi y Naruto finalmente recibieron los refuerzos por parte de los dos equipos y así lograron recuperar el cuerpo del Kazekage, desapareciendo el renegado en el proceso.

El rubio no quería aceptar que su amigo estaba muerto, no podía ser posible. Y cuando no parecía que hubiera algo que hacer, la anciana Chiyo decidió cederle su propia vida al joven Kazekage. Seguía sintiéndose responsable de algún modo ya que ella fue quien selló al Shukaku en su interior, cuando aún estaba embarazada su madre. Sentía que la culpa de su sufrimiento era en gran parte suya y ver a Naruto llorar de esa forma por su amigo, terminó de cambiar todo lo que pensaba del mundo que le rodeaba.

—Cuando los padres de mi nieto murieron y luego su amigo, él sufrió mucho, pensé que sería posible traerlos de vuelta de algún modo, por eso diseñé esta técnica —hablaba sin apartar sus manos del cuerpo de Gaara. En su batalla contra Komushi, había hecho mención de ello en algún punto y quizás eso había removido algo en la consciencia de él.

Sin embargo, la batalla le había debilitado mucho y sentía que desfallecería antes de lograr algo. Fue entonces cuando Naruto se colocó frente a ella y extendió sus manos.

—Usa mi chakra —aquellas simples palabras y esa mirada de decisión le recordó su breve conversación con Kakashi acerca de los dos jinchuurikis, como algo que era tan doloroso para ellos, les había unido. Así, con sus manos sobre los de la anciana, el chakra se fortaleció.

Tal vez Naruto era el único que desconocía el gran precio que debía pagar Chiyo por salvar a Gaara, los demás sólo observaban en silencio el gran esfuerzo que ambos hacían por traerlo de vuelta.

—Estoy feliz de que alguien como tú apareciera en el mundo shinobi que la gente tonta como yo ha creado —decía la anciana con una ligera sonrisa hacia el muchacho rubio—. Todo lo que hice en el pasado estaba mal, pero ahora, al final, por fin estoy haciendo lo correcto —no pudo evitar sentir el corazón estrujársele al pensar en su familia—. Espero que Sasori entienda mi decisión, la decisión de salvar al hijo de su maestra, porque sé que él hará de la Arena un buen lugar para las siguientes generaciones.

A su mente llegaron sus dos bisnietos, lamentaba mucho el no poder verlos crecer, convertirse en grandes hombres como lo era su padre. Esperaba que ellos ya no debieran vivir en medio de guerras absurdas y pudieran disfrutar la vida que niños como ella, su hijo y su nieto no pudieron, por perder a sus padres o por madurar muy pronto. Deseaba que convivieran con jóvenes de otras aldeas sin restricciones, sin odios tontos, sin rencores.

Konoha y Suna, su futuro será muy diferente al que yo tuve cuando era joven…—dijo mirando al cielo azul que les rodeaba en esa pequeña pradera. Luego, volvió a mirar a Naruto a los ojos—Conviértete en un Hokage como nunca nadie antes; y Sakura, la próxima vez salva a las personas que amas, no a una anciana como yo.

La pelirrosa asintió, sintiendo aquel nudo en su pecho ante el sacrificio que hacía por el futuro de su aldea. Las lágrimas pronto se desbordaron de sus verdes ojos, más al escucharle decir que era una gran chica y que algún día sería capaz de superar a su maestra.

—…y Naruto, esta es una petición de una anciana: Eres el único que puede comprender el dolor de Gaara y él comprender tu dolor. Por favor, cuida de Gaara.

Naruto sabía que aunque estuvo solo mucho tiempo, fue capaz de rodearse de personas que se volvieron muy importantes para él, pero Gaara no. Gaara permaneció solo mucho más tiempo, sufriendo y soportando la soledad, al menos hasta que el Uzumaki apareció en su vida, y fue este quien le dio la bienvenida de vuelta.

—Gaara…

—¿…Naruto? —Al abrir los ojos por fin, Gaara no solo se encontró a su amigo, sino a un gran número de ninjas de la aldea, ninjas que habían ido desesperadamente a rescatarle, aun cuando se habían visto retrasados por los altos mandos de su aldea, no se rindieron en ir en su búsqueda y finalmente habían llegado con él—Ellos han…

—Todos han venido a salvarte —sonrió Naruto.

Todos vitoreaban, celebraban y hasta lloraban de alivio al ver a su Kazekage a salvo. Por supuesto sus dos hermanos eran los más preocupados por su bienestar. Aunque al final, la emoción por el estado de Gaara cambió, ante la confirmación de la muerte de la anciana Chiyo.

—Naruto, en serio eres sorprendente —comentó Temari, ganándose la atención del jinchuuriki—, tienes el poder de cambiar a las personas. La abuela Chiyo siempre decía que no le importaba lo que le sucediera a la Arena. Ella no era el tipo de persona que daría su vida por Gaara.

—Ella dejó el futuro en tus manos y las de Gaara —comentó Kakashi—, ella fue una esplendida shinobi…

—Tal como el viejo Tercero —murmuró Naruto—, ahora entiendo mejor como se sentía…

El silencio, así como el anochecer se hicieron presentes, como un proclamo de respeto a la fallecida anciana que reposaba en los brazos de Sakura. Una oración por ella se realizó, aun en el silencio de la reciente noche.

Continuará…