Hola! *Sale lentamente de la cueva y se da cuenta que ya es otro año*

Feliz año nuevo. Mis mejores deseos para éste 2020 :)


CAPÍTULO 13

Though I battled blind
Love is a fate resigned
Memories mar my mind
Love is a fate resigned

Love Is a Losing Game- Amy Winehouse

Los días posteriores a su crisis fueron desesperantes. Charlie la miraba con preocupación allí dónde fuera, como si en cualquier momento se fuera a romper; Jasper parecía determinado a no "molestarla" con las cosas de la bebé, haciéndola sentir incapaz e inútil y Renée estaba ofreciéndole comida de arrepentimiento cada segundo respirable del día. No podía más.

Era domingo por la mañana y se encontraba encerrada trabajando como una posesa desde la biblioteca. Eleazar, su segundo al mando y jefe de asuntos jurídicos de la empresa, después de una larga y exitosa carrera en el litigio y en el derecho empresarial se retiraría a un cargo público ofrecido por el gobernador y ella no podía hacer nada para detenerlo. Ahora tenía una empresa sin cabezas visibles.

Había recibido llamadas de inversionistas preocupados por la situación y no había manera que ella se fuera de Forks sin que el juzgado se pronunciara definitivamente sobre la paternidad de Amy.

La puerta fue golpeada con suavidad dos veces y antes de que ella pudiera indicar el paso a quien estuviera detrás de la puerta, ésta se abrió revelando a Rosalie casualmente vestida quien entró con confianza y caminó elegantemente hacia ella.

- Mírate, tienes cara de lunes- señaló sin siquiera saludar

Bella sonrió tensa. – Es porque me siento en el maldito lunes-

Rosalie rio ante el evidente estrés de la castaña. – Cuéntame que problemas te llegan del no tan glamuroso mundo de Wall Street –

- Mi segundo al mando se retira al sector público y no estoy allá para tapar todos los vacíos que nos deja-

- ¿Cómo? ¿Se va así como así, sin avisarte?-

- Más o menos- suspiró derrotada – Para su defensa debo decir que me lo había estado anunciando de forma extraoficial. Sabía que la posibilidad existía, sólo que me toma en mal momento. Debo remplazarlo en menos de una semana y aunque el resto del equipo jurídico puede encargarse por ahora, no puedo permitirme esa vacante por mucho tiempo-

- Bueno- dice Rosalie de forma cautelosa- Yo podría ocuparla –

Bella la miró con sorpresa – Rose, no me lo tomes mal porque me encantaría pero sabes que es necesaria la total disponibilidad y la presencia del jefe jurídico en la empresa, ¿lo entiendes?-

- Lo sé- dice como quitándole importancia al asunto – Cuando nos mudamos de San Francisco hacia Forks, acordamos con Emmett que sería temporal y ya llevamos años aquí y sinceramente aunque no me disgusta aquí, soy una chica de ciudad y además debo pensar en mi desarrollo profesional. Emmett es desarrollador de videojuegos, puede trabajar desde cualquier rincón del mundo pero para mis metas si hay lugares específicos y New york es uno de esos.-

- ¿Estás segura Rose? Porque sabes que de ser así te necesito en una semana en el cargo-

La rubia sonríe como si se hubiera sacado la lotería. – Considéralo hecho jefa- afirmó- Hablaré con Emm, sé que estará reacio al principio sobre todo porque no ha sido fácil para ellos todo lo de la bebé, tú y ahora Edward marchándose también-

-¿Qué?- interrumpió - ¿A dónde irá Edward?-

Rosalie inmediatamente pareció nerviosa y consciente de que había hablado de más. -Bella- dijo seria- no se supone que debas saberlo-

Eso la intrigó más, su estómago se sintió pesado y un sudor frío cubrió sus manos. – Dímelo, por favor- suplicó.

Rosalie la miró en silencio y luego pareció un poco derrotada – Se unió a médicos sin fronteras, se irá el martes. Hizo unas llamadas y está adentro para la misión del medio oriente, ya sabes palestina, franja de gaza y demás-

El miedo se hizo más profundo y un sollozo salió de su garganta. Se cubrió la boca con las manos y unas lágrimas se escaparon de sus ojos – No puede hacerlo- susurró

- Él asegura que no es una misión suicida, que estará bien pero Esme está desconsolada, teme que no tome las precauciones necesarias, que se exponga demás y termine herido o…-

No necesitó terminar la frase, sabían lo que podía pasar y ella no pudo evitar sentirse culpable. Si hace unos días le hubiera dicho que lo intentarían, ¿estaría Edward abordando un avión para estar en la mitad de la guerra? – Necesito hablar con él-

- Bella por favor no, él fue muy claro cuando nos pidió que no te dijéramos de esto. Él está decidido a hacerlo, dice que necesita darle un nuevo enfoque a su vida y que después de todo lo que ha perdido necesita volver a sentirse afortunado y valorado. Sé que es duro para todos, tenemos miedo de que algo pase, pero debemos respetar su decisión y confiar en que estará bien-

Ella lloró y Rosalie la abrazó – Lo siento Bella, no debí decírtelo-

- No, necesitaba saberlo-

Un rato después cuando su llanto cesó y la resignación se instaló en ella, fue instada por Rosalie a seguir trabajando y a empaparla en el tema a manera de inducción.

Renée entró momentos más tarde con una bandeja de comida y de inmediato notó los ojos y nariz rojos de Bella, la miró interrogante pero ante el gesto serio de ésta lo dejó estar.

- Adivina Renée- dijo Rosalie emocionada como una niña

La mujer la miró sonriente – Dímelo, soy mala para las adivinanzas-

- ¡Trabajaré con Bella!- informó pletórica

- Espera ¿Qué? ¿te mudarás?-

- ¡Lo haremos!- dudó un poco – O eso creo, debo hablar con Emmett y se lo diré a Bella mañana mismo. Tengo unos trabajos persuasivos que hacer esta noche- dijo sugestivamente y todas rieron.

- ¡Oh, chicas! Es una maravillosa noticia. Me encanta saber que mi nena estará acompañada allá en la gran ciudad-

- Mamá- se quejó Bella avergonzada. No estaba acostumbrada a todo ese despliegue de amor y protección maternal.

Rose se burló- Note preocupes Renée, cuidaré de tu nena-

Ella pareció complacida. -Esta bien, ahora las dejaré-

Trabajaron un tiempo más. Bella estaba sorprendida por lo buena que era Rosalie, tomaba las ideas rápido y tenía el conocimiento más que necesario para suplir a Eleazar; lo demás lo tomaría del día a día en el trabajo.

Se sintió esperanzada y aunque se avergonzó cuando su madre lo trajo a colación, le alegraba tener una amiga en su entorno. Siempre había sido tan cerrada y reacia que no se permitió cercanía con nadie, por lo tanto tenía colegas y compañeros pero no tenía amigos, ni una vida romántica que presumir. Rosalie sería una buena adición eso sin mencionar que estarían Emmett, Jasper y su sobrina. El futuro aunque con la nube negra de la partida de Edward, parecía prometedor.

Tan pronto anocheció Rose se despidió y prometió confirmar su traslado aunque lo deba como un hecho.

Bella no pudo dormir. Se forzó a permanecer ante el computador y terminar la mayor cantidad de trabajo posible, pues sabía que era lo único que la mantenía alejada de pensar en Edward y en su inminente partida. Quería creerle a Rosalie, que él estaría bien y que después tal vez lograría ser feliz. Eso era lo que deseaba aunque no pudo negar que la idea de Edward formando una familia la atormentaba, pero supo que si eso pasaba era porque había salido ileso del peligro y eso era suficiente para complacerla. Saberlo sano y salvo sería lo que la mantendría bien por el resto del tiempo venidero. Tal vez sonara absurdo y Brontesco, pero le costaba la idea de existir en un mundo en el que Edward Cullen no existiera.

La luz del amanecer entró por el ventanal y supo que era momento de tratar de descansar un poco. Subió casi arrastrándose hasta su habitación y dejó que el sueño se apoderara de ella.

.

Su teléfono sonó insistentemente en el nochero y no le quedó otra que contestarlo. Se sorprendió al notar que dentro de poco serían las cuatro de la tarde y que ella había dormido casi nueve horas. – Hola Rose- saludó cuando contestó

- Oye jefa, te he dejado mensajes hasta el cansancio- reclamó

-Lo siento. Me dormí al amanecer, estaba absolutamente cansada-

- Jasper comentó algo así, solo que supuse que para este momento ya estarías despierta. Lo lamento-

- Está bien. ¿Hablaste con Jasper?-

- Sí, esta mañana nos encontramos junto con Edward en el despacho del juez. Es un hecho-

- ¡Oh, eso está bien! Lamento habérmelo perdido- se disculpó

- Para nada. Todos saben que has estado trabajando como loca, te mereces tu descanso-

- Igual quería estar ahí-

- No importa Bella- le quitó importancia al asunto- Oye, hablé con Emmett y está de acuerdo con todo. Yo me iré primero y él me alcanzará –

- Perfecto Rose, será genial tenerte a bordo. Sabes que puedes quedarte conmigo mientras encuentras un lugar para ustedes-

- Contaba con eso chica- aseguró con humor

- ¿Rose?- inquirió

- Escúpelo-

- Necesito hablar con él. Sé que se supone que no lo sepa y me mantenga alejada de esto pero de verdad significaría mucho tener tu aprobación para hablar con él. Por supuesto que no quiero causarte ningún inconveniente-

La línea se mantuvo en silencio por unos segundos. - ¡Que demonios!- exclamó- ¡Ve por él chica!-

Bella sonrió aliviada. – ¿Sabes dónde está?-

- Tiene un apartamento en este edificio nuevo en el centro, no es muy lejos de mi oficina. Te enviaré la dirección por mensaje-

- Gracias, gracias, gracias- dijo rápidamente mientras se ponía de pie dirigiéndose al baño.

- No es nada. Espero que todo salga bien y mi cuñado no quiera decapitarme- bromeó

- Procuraré que todo salga bien- prometió

Rosalie rio – No prometas eso Bella, que con los hombres eso casi siempre termina en una perdiendo sus braguitas-

- Calla Rose- la reprendió sonrojada, ¿estaba haciendo calor o era su impresión?

- Okey, pero luego no digas que no te lo advertí- tranzó – ahora voy a dejarte para que vayas por tu hombre-

-Bien- dijo ella todavía sonrojada

Se duchó rápidamente y aunque quiso arreglarse, se apuró a que fuera algo sencillo. Un leve maquillaje de polvos, rubor, pestañina y brillo de labios fue todo que hizo con el breve tiempo que tenía.

Salió corriendo y antes de salir de la casa vio a Jasper con su sobrina en brazos. – Oye, escuché las buenas noticias. Felicidades – le dijo en forma sentida.

Él sonrió radiante. – Es oficial, tengo una hija. Nunca pensé que viviría tanto para eso- bromeó

Ella rio ligeramente. – Calla idiota-

Su rubio cuñado la miró de forma sospechosa todavía sonriente. - ¿A dónde vas con tanto afán? –

Ella enmudeció – Yo… tengo que ir a buscar algo. Es…tengo que irme- dijo en forma nerviosa y pausada

Su carcajada resonó y su hija lo miró curiosa del sonido que emitió. – Eres tan obvia Swan- se burló – Un ser humano que no sabe mentir. Refrescante-

- ¿ya terminaste de burlarte de mí?, porque realmente necesito irme-

- Calma tigresa. Puedo olerlo en ti, vas en búsqueda de Cullen ¿no es así?-

Ella lo miró molesta y siguió su camino hacia la puerta. – No es que te importe-

Él sonrió – Pero me alegra. Apúrate- le dijo y ella así lo hizo.

Minutos después se encontraba al frente de un bonito y moderno complejo de apartamentos. Oprimió el botón del intercomunicador del 502 y a los pocos segundos se escuchó su voz - ¿Bueno?-

Ella dudó en decir algo. - ¿Mamá?- volvió a preguntar él un poco irritado

No quería molestarlo, pero hablar con él era una necesidad que se había instalado ella y dado a que ya estaba allí, dar la vuelta no era una opción. – Hola. Soy Bella, ¿puedo entrar?- preguntó dudosa

- Claro Bells- dijo sonando un poco desconcertado. Luego el pitido y la luz en la parte posterior pasando de rojo a verde, fueron la indicación de que podía seguir. Empujó la puerta y caminó directo al ascensor.

Sus manos estaban congeladas y no podía evitar estrujarlas contra si en gesto ansioso. Una vez llegó al piso, caminó con lentitud hacia la puerta abierta dónde estaba el amor de su vida.

Él le sonrió pero había cierta tensión alrededor de sus ojos. - ¿Qué te trae por aquí?- preguntó tenso una vez ella estuvo frente a él.

Ella lo miró y quiso decirle tantas cosas, pero no quería delatar a Rosalie aunque no hubiera manera en la que él no se diera cuenta que ella sabía.

-¿Bella?- preguntó confundido por su silencio - ¿Estás bien?-

La preocupación en su voz trajo lagrimas a sus ojos y antes de que él pudiera decir algo más, ella se lanzó en un abrazo. Él reaccionó de inmediato fundiéndose con ella en calidez.

- No quiero que te vayas- murmuró en su abrazo

Él la abrazó más fuerte. – estaré bien- aseguró

- Promételo-

- Lo prometo-

Ella se separó para mirarlo a los ojos. - ¿Porqué lo estás haciendo?- pregunta dolida

Edward la mira y se siente hipnotizado por los pozos chocolate que son sus ojos. – Debo hacerlo Bells-

Una brisa fría corre en el pasillo y ella tembló un poco. – Vamos adentro- dijo y la guió hacia el cálido y masculino apartamento.

Bella miró el espacio y sonrió. Era muy él y le sorprendió que a pesar de que hasta no hace mucho él llevara años casado, tuviera un apartamento de soltero. – Es lindo- apreció tímidamente

Él sonrió con nostalgia – Lo compré hace un tiempo, cuando iba a divorciarme. Planeaba venir aquí y aprender bajo la dirección de mi padre, regresar a Forks y esperar a que algún día decidieras volver-

- Volví- declara ella

- Lo hiciste- y en un arrebato de valentía, la tomó de la cintura en un gesto posesivo y afectuoso. -Y sin embargo nada es como esperaba-

- Nunca nada es como esperamos- respalda ella uniendo sus brazos a los de él al frente de su cintura.

El olor de ella lo embargó por completo y como un adicto no pudo evitar hundir su nariz en la cabellara marrón que tenía justo a su alcance. Bella tembló con sorpresa y excitación, lo quería tan malditamente cerca que duele. Incluso ahí en la mitad de la sala tan unidos como estaban, ella lo sentía lejos, como si la inminente partida de él se balanceara por encima de sus cabezas como un afilado cuchillo. Tal vez es eso lo que causa toda esa valentía y confianza en ellos para tocarse y ser cariñosos el uno con el otro.

- Si hace unos días te hubiera dicho que quería intentarlo otra vez, ¿todavía te estarías yendo mañana?-

Él acaricia sus costados y sumerge aún más la nariz en su pelo. – No- afirma- pero no es lo que pasó y sé que tienes la razón- su voz suena ahogada por el cabello de ella.

Para ese momento ella temblaba como una hoja de papel, su corazón latía deprisa y se sentía acalorada. - ¿Y que si no la tengo?- preguntó en forma entrecortada.

- Solo lo dices porque crees que voy a la misión médica a morir- replicó- No lo haré, tengo que mantenerme vivo a ver si puedo volver a sentir tu olor y ver esos ojos que me enloquecen. No me sirve de nada estar muerto, tenlo por seguro-

Ella se giró de forma que se miraron a los ojos. – Más te vale que así sea- le dijo seriamente

Él sonrió y tomó su rostro entre sus grandes manos – Mandona- se burló y luego depositó un suave beso en sus labios para rápidamente cortarlo.

Bella hizo un mohín cuando él se separó.

-Soy un pésimo anfitrión. ¿Quieres agua o algo?-

¡Quiero que me beses, idiota! Se moría por decir, pero en cambio forzó una sonrisa – Agua está bien, gracias-

Él caminó hacia la cocina y ella lo siguió apoyándose en la barra. Una maleta y un bolso apoyados contra el respaldo de una silla le llamaron la atención- ¿Es todo lo que llevarás? ¿Cuánto tiempo te irás?- pregunta esperanzada de que sea una misión corta.

- Un año- responde él de inmediato matando todas sus ilusiones- Y debo viajar ligero, no hay mucho que necesite allá. Se vive muy austero y pasamos la mayor parte del tiempo en campamentos-

Ella asiente pues el nudo en la garganta no le permite decir nada. Se apresura a tomar el vaso de agua que él le tendió y se lo bebe con prontitud.

Él repara en ella y recuerda porque no quería que ella se enterara de su partida, pero aun así no pudo enojarse. Tenerla ahí era un sueño. -Bells, se que suena peligroso pero muchos médicos antes que yo lo han hecho y han resultado ilesos… la mayoría-

- Lo sé, pero nunca nada nos resulta. Se lo que dije esa noche, pero la verdad es me cuesta mucho la idea de un futuro que no sea contigo. Quiero no ser egoísta, que vivas una vida feliz sin tantas cicatrices como las tenemos nosotros, pero eres el hombre que he amado desde que era una niña ¿Cómo se supone que te deje ir?-

Edward camina hacia ella y la toma entre sus brazos – Si eso es ser egoísta pues que me condenen. ¿sabes cuantas veces quise ser capaz de olvidarme de ti? Cerraba los ojos con fuerza y pedía a mi mente que te borrara, que me permitiera seguir adelante sin comparar a cada mujer contigo, con lo que eres y con lo que me haces sentir-

Bella lo mira a los ojos y procesa sus palabras, quiere decirle tanto y aún así siente que nada de lo que salga de su boca va a decir lo que quiere hacerle saber, entonces estampa su boca con la de él en un apasionado beso.

Él dudó por un instante pero ella continuó en su entrega y ni quería ni podía detenerla, entonces llevó una mano a su cintura y la otra a su nuca, profundizando el beso.

En los próximos minutos todo lo que se escuchó, fueron los jadeos para tomar aire y los sonidos de gusto que ambos emitían. Bella sintió su pulso acelerarse y fuego líquido correr por sus venas. Sabía que era una locura, pero lo quería demasiado como para detenerse en razonamientos.

Edward trazó con su mano derecha lentamente el camino desde la nuca hasta sus nalgas, Bella se derritió en un gemido y respondió trepándose en él, cruzando sus piernas alrededor de su cintura. – Bells- dijo él con aliento entrecortado

- La habitación o el sofá. Ahora- ordenó ella

Él sonrió mientras volvía a besarla. – Soy tu servidor- respondió y luego caminó hacia la habitación con ella subida en él y todavía besándose. Cuando la depositó suavemente en la cama puso ver la duda cruzando por sus ojos marrones, entonces trató de alejarse pero antes de que pudiera hacerlo ella lo jaló de nuevo con férrea determinación en su gesto. – Quiero esto más que nada- susurró y succionó su labio inferior para luego soltarlo – No me arrepentiré y espero que tú no lo hagas-

Una risa irónica brotó de garganta – tendría que estar totalmente loco- depositó pequeños y cálidos besos desde la mandíbula hasta su clavícula- y lamento informar que aún no has robado toda la cordura en mi.-


Déjenme saber que les pareció. Sus reviews son mi paga y mi inspiración

Marie McHale