Capítulo 14.
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Se había quedado helada cuando escuchó las tres voces pronunciar los poderosos ataques, pero ahora una vez que el brillo cegante se aclaró, sintió a sus espaldas la presencia imponente de los tres hombres, los cuales tenían un aire de liquidar a cualquiera con sola la mirada.
Ella los miraba desde abajo aún con los restos de lágrimas en los ojos, estaba impresionada por la fuerza de esos caballeros. Salió de su estupor cuando recordó que en esos momentos quien corría peligro era su amiga. Empezó a buscarla por todos lados hasta que la encontró a unos cuantos metros a su derecha encontrándose aún lastimada por todos los golpes de la bestia.
-¿Alguno de ustedes le dio?- preguntó Dohko interesado. Estaba que hervía de la rabia por las ganas de querer matar a su amigo, pero sabiendo que aquello era imposible se conformaría como la desmembrar a ese ser hijo de …-maldición…deberíamos hacer una competencia sobre quien lo mata primero…
-Creo que el ataque de Mu logró herirlo- habló el galo analítico. Aparentemente como sus ataques intervinieron justo cuando la bestia hacía un ataque frontal le fue fácil esquivar a los caballeros de Acuario y de Libra, pero Camus logró notar que el ataque de Mu, lo hirió considerablemente.
Danna miraba la conversación con sentimientos encontrados. Primero el agradecimiento que sentía por haberla salvado justo antes de que ese ser la matara, pero llena de indignación al saber que, a pesar de estar siendo atacadas brutalmente y heridas, fuese hasta ese momento que decidieron aparecer…¡Malditos Idiotas!
-¡Oigan ustedes!- llamó la atención de los tres dorados fuertemente- Si van a ponerse a dialogar mejor vuelvan por donde vinieron. Arianna se está desangrando a unos cuántos metros y lo único que hablan es si alguno logró darle…-los tres los miraban sorprendidos, jamás creyeron que esa chica, en apariencia tan dulce pudiese expresar un regaño como aquél- Oiga, estúpido padre, mueva su trasero a rastrear a esa bestia antes de que liquide a su hija- regañó a Dohko con autoridad- y tú, ve y protege a la chica que te gusta, deja de estar aquí parado como un pilar. ¡Necesito curarla de inmediato!
-Tu también necesitas curarte- interrumpió el galo viendo como el pelirrosa se dirigía rumbo a auxiliar a la morena y el maestro se ponía en alerta.
-Vaya…qué observador eres. ¡¿Acaso no lo notaste hace…no lo sé…el primer ataque donde casi me rompe la pierna?!- le comentó con un ácido que Camus sintió su propia sangre hervir. Esa mocosa se estaba comportando como toda una malcriada, bien que hicieron lo posible por ayudarlas, pero su Excelencia lo impidió. No entendía su enojo si al fin de cuentas ya estaban ahí para protegerlas.
Ambos se enfrascaron en una batalla de miradas en la cual parecía, no habría un perdedor por lo pronto. Ella, dejándose llevar por el cansancio de la lucha en la que participó hacía apenas unos minutos, y él, controlándose para no darle una lección a esa princesita.
-Amm…niños, si quieren pueden discutir luego. Aquí viene la bestia nuevamente. Camus, tú encárgate de cuidarla. – Habló Dohko mientras era él quien se dirigía directo a la bestia.
Danna volteó su mirada notando que el Lemuriano se acercaba rápidamente con la morena aún herida en sus brazos. La colocó justo a su lado mientras ella trataba de recuperar las energías suficientes para cerrar las heridas de su amiga, a pesar de que las suyas seguían abiertas y soltando sangre.
Dohko estaba enfrascado en una lucha cuerpo a cuerpo con la bestia, con sus manos, detuvo su mandíbula evitando una mordedura que sabía era fatal y resistiendo gracias a su fuerza y años de entrenamiento.
Estaba sorprendido de que fuera tan resistente, luego de atinarle varios golpes, incluyendo el poderoso ataque de Mu aún seguía con vida. Mientras forcejeaba notó como la grotesca legua salía de la inmunda boca y se posicionaba justo a su costado lista para encestarle un terrible golpe, sabía que aquél musculo sería un problema, así que en cuanto pudo, logró que esta capturara su brazo y con fuerza empezó a jalarla hasta que finalmente se la arrancó de un fuerte tirón.
-¡Prepárate maldito porque te haré picadillo!- exclamó mientras lo miraba revolcarse por el dolor de ser separado de su músculo bucal. Sin mucho preámbulo tomó una de las espadas del coliseo y empezó a dar estocadas exactas en las zonas vitales del demonio hasta que, luego de un rato de realizar aquella acción, la bestia dejó de moverse ante las constantes heridas y la pérdida de sangre.
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-Empezaré a curarla ahora…- comentó Danna empezando a invocar a su ángel protector con las manos llenas de su propio líquido vital. Miguel apareció frente a ellos agachándose a la altura de ambas. Evaluando la situación se quedó quieto, no haría acción alguna- ¿Qué haces Miguel? ¿Por qué no la curas?
-Solo tienen energía para curar parcialmente a una…Estas herida y mi prioridad es salvarte a ti.
-Es una broma, ¿cierto?- comentó consternada. Realmente no estaba para quejas justo ahora.
-No. Tu débil cuerpo morirá aún más pronto si curo al demonio. Debes entender…
-¡Ya lo sé!- interrumpió Danna mientras sostenía la herida de su brazo con su otra extremidad y bajaba la cabeza- Deja de repetirlo…Antes que un demonio…Arianna es una hija y una mujer amada…hazlo, una parte de ella también es humana, te lo pido.
Camus escuchaba atento la conversación que se desarrollaba frente a su ojos, ¿una muerte prematura? ¿De qué estaba hablando? Sabía que la albina era frágil de salud, pero no que su vida corría riesgo al punto de culminar en una muerte prematura.
-Recuerda que no puedes morir Danna. La persona que heredará nuestra presencia no llega a este mundo aún, tu obligación es resistir hasta que ella nazca.
-Por favor…
-Oye ángel…-habló el galo cansado de ver los constantes sacrificios que esa chica hacía por los demás, era increíble que no se preocupara por ella misma.- Dijiste que necesitas más energía para curarlas a ambas, ¿no? Pues yo te daré la mía, toma cuanto necesites.
-Recibir energía pagana es una ofensa…- al pronunciar estas palabras Camus lo miró de mala manera- pero es la voluntad del Altísimo que la intermediaria y el demonio vivan, así que lo haré. – afirmó Miguel mientras colocaba una enorme cadena sobre Camus y extraía poco a poco su cosmos transformándolo en energía para curarlas a ambas.
Era increíble la cantidad de cosmos que le estaban absorbiendo, ahora entendía por qué esa mujer siempre estaba frágil, esos ángeles requieren una cantidad titánica de energía para mantenerse.
Mu, viendo el estado de su amigo decidió ayudar el también aportándole de su cosmos para que el francés no sintiera la perdida considerablemente.
Observaba preocupado a Arianna, pero respiró con mas tranquilidad cuando notó que sus heridas cerraban rápidamente evitando que se desangrara aún más. Estaba seguro que con un buen descanso en la enfermería su chica estaría bien.
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Cuando todo terminó, ambas chicas fueron llevadas a la enfermería para que descansaran y recuperaran fuerzas. El doctor atendió a Camus y a Mu ya que estos se notaban algo pálidos, pero bastó un descanso de unas cuantas horas para que ambos volvieran a la normalidad.
Se dirigieron rumbo a sus respectivos templos ya que, al parecer las mujeres no recibirían visitas hasta entrada la tarde del siguiente día, así que no les quedó más remedio que irse.
Cuando Camus ingresó al templo de Acuario notó una presencia conocida para él. Era Shion quien se encontraba en su cocina preparando algo. Su pensamiento fue de "intruso", pero se lo reservó o sabría tendría un castigo y realmente no estaba para eso ahora.
-Oh, pasa pequeño- saludó Shion con aires demasiado amables, tantos que al dorado le preocuparon- me tomé la libertad de hacerte algo de comer. Siéntate.
Camus obedeció de mala gana. Odiaba que, a sus 22 años el patriarca aún lo llamara "pequeño", es decir, ya no tenía 7 años.
-¿Sucede algo excelencia?- habló interesado mientras veía con desconfianza aquella comida. Era sabido que el carnero mayor no tenía ningún tipo de habilidades culinarias y aquello parecía una especie de avena hecha a base de varias verduras y algo más que no supo cómo calificar.
Verán, tras el incidente, a Shion le llamó mucho la atención que, dos de sus más recatados niños se pusieran rebeldes y todo por un par de chicas. Se conmovió ya que, nunca vio a sus niños enamorados y él, con lo conservador que era debido al siglo en el cual fue criado, siempre desaprobó la actitud mujeriega inculcada por el de Libra.
Fue por esto que, al conversar con Dohko llegaron al acuerdo de que hablarían con los muchachos sobre lo que estaba pasando, y le solicitó al pelirojo visitara a su pequeño Mu. Él por su parte se encargaría de Camus pues sabía que era una persona difícil de hacer hablar.
-Tu actitud de hoy me sorprendió-
-L-Lo lamento por eso, en ningún momento fue mi intención faltarle el respeto- habló Camus serio, a lo que Shion río por o bajo dejando con duda joven.
-Por el contrario…estoy muy feliz por eso. Hasta ahora noté que mis pequeños ya se han hecho todos unos hombres- tras decir esto, se puso de pie y abrazó a Camus haciéndolo chocar contra su cintura, acto que hizo sonrojar al francés por la vergüenza- me alegra que estén luchando por lo que aman, no solo por su deber como Santos de Athena.
-Excelencia…hay algo que quiero preguntarle.
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Mu caminaba despacio rumbo a su templo, a pesar de haber recuperado su energía se sentía cansado. Esos ángeles…estaba seguro que el poder espiritual de esa señorita monja era igual o mayor al de la diosa Athena.
-Oh, llegaste carnero junior- dijo Dohko recostado en uno de los pilares del templo de aries.
-Maestro…¿necesita algo?-habló Mu con total respeto. No supo por qué, pero a su mente llegó el pensamiento de que el caballero de libra ahora no sólo era uno de sus maestros, sino también podría decirse que ahora era su "suegro" tomando en cuenta que se le declaró a su hija y esta le dio el "sí" en especias.
-De hecho sí. Shion estaba preocupado por lo niños, así que me pidió que viniera a darte una vuelta. Vamos adentro, Kiki preguntó por ti.
Al ingresar, sintió el abrazo de su discípulo que lo miraba preocupado. No había presenciado la pelea, pero los estruendos se escucharon hasta el templo de aries haciéndolo sentir un poco asustado.
Mu, luego de asegurarle al menor que estaba bien, preparó algo de cenar invitando al maestro y posteriormente, ordenándole al niño que se retirara a su habitación pues él y el maestro debían hablar cosas de adultos. Sobra decir que el chico obedeció a regañadientes pues él era todo un adulto ya.
-Observando que estas perfectamente bien iré al punto. ¿Cómo es eso de que te gusta mi hija?-soltó de sopetón el tigre haciendo que Mu se atragantara con el té que había servido.-Vamos, vamos niño. Ya estás grande como para que te pongas así.
-L-Lo lamento mucho maestro- se disculpó sonrojado.
-Adelante, responde a lo te pregunté.
-B-Bueno…si, es cierto. Me gusta su hija maestro.
-Mmm…¿y desde cuándo?- preguntó con aburrimiento. Por fuera aparentaba un total calma, pero por dentro sentía que explotaría, ¡él apenas estaba recuperando el cariño de su bebé- que hasta ahora no lo tiene aún- y resulta que este niñato ya se la quería llevar…papá…papá no lo permitiría!
-C-Creo que desde la primera vez que la vi en mi cumpleaños…- le dijo nervioso rascándose la cabeza. El maestro estaba inusualmente cansado y eso lo tensaba aún más.
-Entiendo…¿Y bien? ¿cuáles son tus intenciones con ella?
¿Acaso aquello era lo que se llamaba "pedir la mano de una hija"?
-Bueno…supongo que quisiera tener una relación con ella.
-Bien… Escucha Mu- habló el mayor poniéndose de pie en pose de profesor de escuela- hay ciertas reglas que debes seguir si quieres mantener el corazón de mi hija y el tuyo- ya que si se lo rompes haré lo mismo contigo- amenazó inmediatamente el mayor haciendo sobresaltar al carnero. - Sé que mi relación con Ariannita no es la mejor- ¿Ariannita? ¿Cuándo le puso ese sobrenombre? - pero te diré que como su padre me preocupo por su bienestar y ahora como mi bebé se ha enfrascado rumbo al mar de los hombres es mi deber decirte que quiero que la cuides. Te lo abierto, pequeño Mu, quiero que mi bebé llegue virgen al matrimonio.
El color de piel del pelirosa se tornó blanco como la nieve cuando procesó estas últimas palabras. Creo que al anciano maestro le agarró un poco tarde para hacer ese señalamiento ya que ellos dos ya habían tenido su primera experiencia- en el caso de ella- sexual.
Al menos rescató algo, hasta antes de él Arianna era virgen, pero creo que esa información era mejor no rebelarla por el momento, no estaba con energías para luchar ahí y ahora.
Escuchó al de Libra hablar por varias horas más sobre consejos amorosos que claramente él no practicaría pues eran por lo demás ridículos, sintiéndose solo contento porque esa mañana él fue el afortunado de ser el primero – y se aseguraría que el último- para el demonio.
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-Yo…Quiero que me hable de la mujer con la que murió el anterior caballero de acuario. -habló el galo sorprendiendo un poco a Shion.
-Mmm…Creo que no podría decirte mucho. Dégel era en extremo reservado y más con esa chica.
-¿Por qué?- preguntó interesado. Sabía que entre la historia de su antecesor y esa chica albina había una conexión.
-Bueno…Una vez que Dégel visitó Bluegraad con Kardia él trató de conquistarla. Así al volver no volvió a referirse sobre ella. Me parece que su nombre era Seraphina.
Ese tal Kardia sonaba demasiado parecido a cierto alacrán alborotado que conocía…
-¿Qué pasó realmente con ellos?
-Tengo entendido que la señorita era una princesa de Bluegraad, pero pasó toda su vida muy enferma. Dégel no supo que ella murió hasta que, en una misión, la encontró convertida en el receptáculo de Poseidón cuando el oricalco se liberó. Para detenerla, Dégel creó un ataúd de hielo y ambos murieron congelados.
¡Claro! Ahora todo tenía sentido. Asi que la historia que la chica albina contaba no era más que la de su antecesor y esa mujer a la que amó. El caballero de las estrellas sin duda alguna era Dégel pues sabía por boca de Shion que fue al único dorado que se le concedió la privilegio de estar en Star Hill al lado del anterior Patriarca estudiando las estrellas.
La montaña de la que hablaba debía ser el ataúd que empezó a congelarse cada vez más por las bajas temperaturas del lugar…Aunque…todo eso se le hacia muy extraño, él no era fiel creyente de las historias repetidas así que no debería creer que ese incidente sucedería de nuevo ya que ellos no eran reencarnaciones de sus antepasados, ¿o sí?
Analizó la información dándose cuenta de varios puntos en común: Danna y Seraphina, princesas de Bluegraad con una frágil condición de salud, ambas conocieron a un caballero dorado, específicamente el de Acuario. Se enteró, por palabras de Shion, que Dégel afirmó una vez estar enamorado de Seraphina…A él le atraía en demasía la chica de ojos zafiros…Seraphina murió antes de que fuera utilizada por Poseidón…Según el ángel a Danna le quedaba poco tiempo de vida… ¡Por Athena!...Eso…no significaba que la princesa de Bluegraad estaba destinada a pasar por lo mismo, ¿cierto? Ellos dos no estaban destinados a repetir la misma historia, ¿verdad?
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¡Holis! Se viene capítulos llenos de dulce amor, tensión, peleas sentimentales, revelaciones y mucho más. Espero que disfruten de este capítulo. Me despido.
