Celestial.

Los sonidos lograban inundar de dolor mi cabeza que latía al unísono de mi desbocado corazón, no pensaba, no sentía, podía verlo todo como si fuese una película, una bastante mala, aglomeraciones de demonios en un coliseo espeluznante y fantasmal, el olor a podrido y azufre reinaba cada rincón del recinto diabólico, aunque mi cabeza seguía dando vueltas tratando de procesar cada una de las palabras del rey del infierno, el inminente peligro y la sensación de calor en todo el cuerpo me mantenía alerta, era como estar viviendo en una pesadilla pero diez veces peor, cien veces peor.

Podía ver más allá del dolor que sentía, tras cada palabras y secretos que habían entrelazado el destino, tras cada escenario estúpido en el que ambos habíamos estado, era inevitable notar el amor que nos unía y que hacía que el constante sentir y latir de nuestros corazones se volviera uno solo, pero también podía ver claramente que no era Soul el hombre que estaba frente a mí, con una postura agresiva, sediento de sangre y que los individuos a mí alrededor, corrijo, los monstruos a mi alrededor alababan como si se tratase de un dios, gritando a todo pulmón como si estuviésemos en una especie de coliseo que viniera a por mí, ese hombre que más bien parecía una bestia no se detendrían en lo absoluto hasta que los deseos de sangre, violencia y odio se vieran totalmente complacidos.

-Por favor…-suplique al aire sintiendo como la esperanza se esfumaba de mi cuerpo, toda la sangre, todos mis nervios, mis sentidos, indagaciones, convicciones, sueños e instintos se juntaban para hacer la única cosa que buscaban hacer desde el día que había venido al mundo, sobrevivir.

Lucifer rió estridentemente ante mi suplica y baje la cabeza, no había salida en realidad y aunque la hubiera no sería una salida fácil, no tenía posibilidades de ganarle a todo el maldito infierno junto, la única era ese maldito trato, que aún si lograba ganar en realidad estaría perdiendo, más de lo que estaba dispuesta a perder.

Giré bruscamente cuando Soul se abalanzó bruscamente contra mí haciendo chocar su espada con un sonido metálico duro y sobrio contra la mía, por puro instinto la había levantado a tiempo para defenderme, notando como el acero hacía temblar mi brazo casi adolorido, una risa desquiciada emanaba desde lo más profundo de su ser, una risa eufórica llena de odio, viroteos desde las gradas del infierno, gritos dolorosos que no paraban de animar al príncipe y consentido de Lucifer a que me asesinara, debía ser todo un espectáculo ver la virtud e inocencia ser pisoteada, mis ojos captaron el movimiento que hicieron las comisuras del hermano de Soul al haber conseguido su venganza.

Una sonrisa que destilaba odio y repugnancia.

Y más allá miré al otro hermano de Soul, miraba el suelo y estaba tratando a toda costa de desviar la vista del decrepito espectáculo que estaba frente a él, parecía de alguna forma incluso asqueado, incomodo con mi ejecución.

La espada de Soul interrumpió mis pensamientos al verse chocar violentamente contra la piedra, al lado de mi cabeza haciendo que el sonido traspasara el hueso de mi cráneo y llegara hasta mi cerebro con una dolorosa violación, podía ver en sus ojos rojos ira incontrolable que sabía hubiera cortado mi cabeza de no haber hecho un movimiento brusco a tiempo, sólo había logrado cortar mi cabello con un sonido limpio, hebras rubias volaron sobre el aire y una de mis coletas yacía completamente seccionada sobre el suelo.

-¡Ahhh!.- grite empujando con mis piernas con una fuerza sobre humana apartando todo el cuerpo de Soul, sabía que si lo mantenía así de cerca sería fácil para él acabar conmigo, no sabía de donde había sacado la fuerza suficiente para si quiera poder moverlo, había caído de bruces, aún con la espada en la mano, este la alzo y cayó con un golpe incluso más fuerte en medio de mis piernas, como si hubiese pretendido cortarme por la mitad, las había abierto nada más al ver el filo de la espada precipitarse, no había logrado traspasarme.

No había opción ni salida, lo sabía, pero no quería aceptarlo.

-¡Vamor princesa!

-¡Deja de huir gatita!

-Pequeña perra cobarde

Escuchaba los gritos de las personas a mi alrededor, de la corte de lucifer, de su hijo Kid, escuchaba voces infernales impulsándome a pelear, a derramar la sangre del ángel que había cuidado de mí en mi vida pasada y en la propia ahora, yo era Catherine y Catherine era yo, sentía su alma dentro de mi cuerpo, arrepentida, dolorosa, pero también tremendamente fuerte y vengativa, podía sentir el odio hacía el demonio que la había asesinado en un principio pero también podía sentir los ecos del inmenso amor que aún tenía por Arakiel, el mismo amor que yo sentía por Soul, parecía que toda la energía del alma que habíamos compartido estaba concentrada dentro de mis manos dentro de mi cuerpo, dentro de mi ser, en una máxima expresión de valentía y fuerza, quizá toda la vida me estuve preparando para esto, para ser quién se suponía que debía ser y no sólo quién era.

Abandonada, lo había estado bastantes veces, pero ahora mismo no me sentía así, ya no, nunca más, haber recuperado una parte de mi alma que no sabía que existía hacía que de alguna forma no me sintiera sola, en lo absoluto, me sentía yo misma, única y fuerte, pudiese ser que estando en medio del infierno, rodeada de criaturas repulsivas que lo único que llenaría sus pútridos corazón sería verme siendo destazada y engullida por un ángel que habían corrompido, había sido la única forma de haberme encontrado a mí misma, mi voz interior y mi historia completa.

Recuerdos de una vida que me había sido arrebatada, un amor que me había sido arrebatado.

-Pelea, monstruo. - Esa voz hizo que mis sentidos se agudizaran y posara mis ojos en la persona que había dicho eso, la voz de Soul fría y llena de odio, no eran sus ojos y sabía que aunque su alma seguía ahí, sin duda, no era Soul quién movía su cuerpo, sabía que debía hacer, lo sabía pero no sabía si yo tendría el valor suficiente para hacerlo.

Abrí los ojos desmesuradamente cuando sentí una de sus manos fuertes cerrarse en torno mi cuello, estrangulándome violentamente, y levantando del suelo mi cuerpo, con una sola mano había logrado que mis pies dejasen de tocar el suelo, como si yo no pesara en lo absoluto, empleando una fuerza colosal en los dedos de su mano que sin duda alguna tenían la intención de parar mi respiración para siempre. Mi mirada se desorbitó de terror cuando vi como empuñaba la espada y la guiaba hacía a mí.

Grité de desesperación, angustia y pánico cuando pensé que me atravesaría de una con la espada, sin embargo la misma fuerza que había adquirido al momento de haber fusionado mi memoria con la de Catherine había reaccionado de una forma violenta, dando un puntapié que había ido a parar al estómago de Soul haciendo que este retrocediera, lo suficiente para aflojar su agarre lo necesario para después golpear con la empuñadura de la espada que aún sostenía su brazo haciendo que me soltara y mi cuerpo cayera con violencia en el suelo rocoso, las afiladas puntas rasgaron el enterizo, sentía la visión borrosa y la sangre en alguna parte de mi cuerpo saliendo caliente.

No duró mucho el estupor que sentía en un momento miré como Soul se recomponía del tremendo golpe que había atestado en su contra y se lanzaba furioso hacía adelante, quizá me había vuelto ágil pero no lo suficiente para evitar que tomara violentamente uno de mis tobillos aprisionándolo con fuerza haciendo que gritara de dolor, iba a romperme el tobillo, lo sentía, su cuerpo tiró de mi con fuerza arrastrando mi anatomía por el suelo de la caverna, rasgando todo a su paso.

El dolor era punzante, tremendo, tan increíblemente fuerte hacía que mi cuerpo se retorciera con desesperación, ni siquiera sabía que era capaz de sentir algo más allá del dolor, sin embargo, si lo sentía podía sentir todo, tan amplificado que me había dejado totalmente fuera de juego y de pronto fue como si todo lo demás se silenciara y sólo pudiese escuchar mi respiración.

Ya no escuchaba a los demonios, no escuchaba a Lucifer, no escuchaba el sonido de la lava buscando consumir la roca bajo nuestros pies, no podía sentir el calor que el infierno emanaba, no podía sentir el dolor que punzaba en las heridas abiertas de mi cuerpo, no podía sentir ni escuchar nada porque fue como si silenciaran todo.

Mis ojos viajaron a mi tobillo y con un movimiento sonoro "Clack", pude notar como el hueso, que había mantenido una posición normal hasta el momento de pronto se encontraba sobresaliendo de una forma repugnante de la piel, Soul o el demonio que había estado controlando su cuerpo físico había hecho que el hueso se rompiera y por consecuencia este saliera de su forma natural, el dolor suponía debía ser insoportable pero no lo sentía.

Lo único que sentía en ese momento era el calor y la luz inundar desde el interior sobre salir, como si hubiese algo que la estuviese llenando de una energía sobrencogedora que tratara de curarla desde el interior, miró los ojos de Soul y lo entendió.

Lucifer del otro lado de la sala sentado sobre su trono de oro miraba inexpresivo la escena, bastante divertido había sido tremendamente entretenido ver el frágil cuerpo de la que alguna vez había sido Catherine siendo maltratado de una forma inhumana, podía ver como cada parte de mi cuerpo estaba sangrando y lo disfrutaba.

Cuanta putrefacción, fealdad y asco había en ese ser, cuanto odio, todas las desgracias del mundo, violaciones, asesinatos, violencia, abuso, se encontraba en los ojos de esa abominación, era su culpa su responsabilidad, lo único que podía ser más terrible era que ese mismo ser era el que, había hecho que el amor de un ángel y una humana se volviese algo prohibido, desagradable, pecaminoso, el cielo nos había abandonado en el abismo más terrible y desgraciado de los confines de la tierra, no había luz, no había esperanza, no había una maldita razón para no rendirse quizá la única esperanza que existía era la que estaba instalada dentro de mi cuerpo, la misma que Catherine y sus memorias me habían otorgado, la misma que sentía que fluía a través de mis dedos de manera extraña.

"Estoy contigo"

Las palabras que había escuchado en mi mente no correspondían a mis pensamientos tampoco a las memorias de Catherine, las palabras que había escuchado, eran dulces, cálidas, desbordaban amor y la conocía tan propiamente que incluso podía decir que la conocía más que a mi propia voz, era la de un Ángel.

-Arakiel.-Su nombre salió de mis labios como un susurro sin embargo pude notar por el rabillo del ojo como los presentes jadeaban asqueados ante el nombre de un ángel que en el pasado hubiese sido despiadado con su asquerosa existencia, Lucifer por su parte había endurecido la mandíbula de tal forma que podía notar que sus ojos indiferentes, adquirían en sus profundidades rabia, no solía ser totalmente inmune y aunque ya no solía ser un ángel, poseía astucia e inteligencia para darse cuenta de que algo no iba totalmente de acuerdo a lo que había planeado.

-Destrózala. -Pude notar que hablaba lentamente y sus labios al finalizar la orden se curvaban en una sonrisa que hubiese pensado que era hermosa, pero sin duda resultaba diabólica, una sonrisa que no debía si quiera describirse.

Sombras negras escurridizas y asquerosas vagaron y cruzaron con velocidad dentro la caverna dejando en penumbra las figuras, los demonios y homúnculos se agazapaban tratando de huir de aquellas asquerosas manchas negras que bailaban en todas direcciones hasta llegar a la parte más alta y precipitarse hacía un solo punto.

Yo.

Las sombras volaron tan rápido que no había tenido tiempo ni siquiera de soltar un jadeo de dolor porque lo que había sentido era mucho más que dolor, cada una de mis terminaciones nerviosas habían sido quemadas hasta la raíz haciendo que mis ojos se pusieran en blanco y mi cuerpo cayera con un golpe sordo golpeándome la nuca en el proceso, soltando la espada que valientemente había estado empuñando.

Latidos dolorosos dentro de mi cabeza era lo que podía percibir.

Pero más allá también distinguía algo que me helaba la sangre la risa en una voz que conocía, pero también desconocía a la perfección, reía frenéticamente, sin sentido, sin nada más que odio y vació, reía desquiciadamente, haciendo que la risa perforara los oídos de todas las personas en el lugar.

-¡Termina con esa perra!-Era la voz de Kid, había mencionado que no quería que su hermano fuese su dueño y su mayor en el infierno, el rey del infierno, pero suponía que estaba dispuesto a sacrificar su deseo por convertirse en el regente de ese asqueroso lugar con tal de ver a la asesina de Chrona siendo destrozada.

Como si hubiese sido una orden, entre pestañas logré ver como Soul se apresuraba a ir hasta una esquina, tomando un alambre con púas que sabía y suponían era lo suficientemente grandes y afiladas para traspasar más allá del musculo, su cuerpo que había amado y tocado anteriormente, en el que había confiado plenamente, que me había causado deseo, ahora lo único que provocaba era odio, dolor, asco.

"Maka"

Nuevamente la voz de Soul, de Arakiel en mi cabeza había resonado de forma tranquila, pacifica, amorosa dentro de mi mente como un bálsamo cálido para todo el dolor que aún no podía procesar, era una voz que hizo que abriera nuevamente los ojos y los fijase hacía el techo de la caverna, mirando cómo aunque era poco visible pequeñas estrellas brillaban en él, quizá no lo eran y solían ser producto de mi imaginación, sin embargo había algo que hacía que todo el dolor menguara aunque fuese un poco.

Mis ojos se fijaron en los pinchos que el cuerpo de Soul había traído hasta mí, había tomado nuevamente mi tobillo herido arrastrándome haciendo que mi cabeza golpeara las rocas a su paso, pero antes de que pudiese darme por vencida la fuerza que había sentido dentro del cuerpo hizo que mis manos violentamente volaran hasta el alambre y los cogiera entre los dedos, haciendo que estos se clavaran en la palma de mis manos, tan profundamente que no dudaría que esta hubiese llegado hasta el hueso.

Los ojos rabiosos de la bestia que estaba frente a mí se clavaron como puñales en los míos que seguramente estarían llenos de miedo o terror, su musculatura se dejaba denotar debajo del enterizo y su respiración furiosa chocaba violentamente contra mis mejillas, que parecían arder.

"Pelea, pelea, estoy contigo, pelearé contigo hasta el final"

Mis mejillas estaban rojas del esfuerzo que hacía, pero el cuerpo lo sentía sin duda mucho más fuerte de lo que lo había sentido incluso sin estar herida, mi tobillo roto no tenía algún punto de apoyo sin embargo la adrenalina que fluía por mis venas y el sentido de supervivencia sobrepasaban todo lo que pudiese sentir.

Alzó la espada buscando atestarme una puñalada en el estómago, sin embargo con un movimiento que me había costado un esfuerzo sobre humano hacerlo había logrado esquivarlo, sin tener la misma suerte con el enterizo, el filo había logrado cortar el costado de la prenda, apreté los dientes tomando con la mano que aún tenía sana con toda la fuerza que podía reunir en mi cuerpo, el filo de la espada, haciendo que toda la plana sangrara en el proceso y jalándola con una fuerza desconocida en mí, logrando apartarla de las manos de Soul, lanzándola lejos y haciendo que esta cayera en un sonido metálico y agudo para la sorpresa del Rey del infierno.

Estaba herida, lo sabía y sabía que las posibilidades que tenía para sobrevivir eran casi nulas, pero podía sentirlo en mi, en mi interior de alguna forma estaba conmigo, ambos lo sabíamos, y tan pronto como había llegado ese pensamiento a mi cabeza, de pronto como una luz cegadora en mi mente apareció él, tan hermoso y sencillo, tan vulnerable como aquella vez que dentro de la tierra habíamos logrado un paraíso pequeño y personal.

Nuestro paraíso.

No sólo lo sentía lo podía ver, de una forma extraña intercalada con la realidad estaba conmigo.

"¿Qué haces aquí?" Pregunté desesperada, sintiendo un enorme alivio al verlo, de alguna forma dentro de mí, sus ojos rojos que había resultado aterradores en el cuerpo que aún estaba frente a míahora sólo resultaban compasivos, cariñosos.

"Jamás me fui, estuve tratando de hablar contigo, pero no podías escucharme me escondí en tu cabeza, tienes que vivir Maka, tienes que hacerlo, sólo así todo lo que ha pasado, contigo, conmigo, con nuestras almas, en el pasado y en el presente valdrá la pena, sólo así, ganaremos, sólo así él no podrá obtener su cometido" Su voz había sonado firme dentro de mi cabeza, noté como el cuerpo de la bestia que estaba frente a mí se volvía contra mí nuevamente y no tuve tiempo de apartarme de su puño que había chocado violentamente contra mi estómago sacándome el aire y haciéndome descomponer mi rostro en una mueca de dolor, casi agonía, el maltrato físico ya había llegado a un límite, mi limite, el cuerpo no me respondía.

Viré violentamente antes de que otro puño se estrellara contra mi rostro, haciendo que el alambre con pinchos cayera en el suelo dejando mi piel expuesta, la carne abierta provocaba borbotones de sangre que caían al piso con un sonido húmedo ante las ansiosas miradas de los demonios y del rey del infierno que se relamía los labios

"No puedo hacerlo, me matara, no puedo" Estaba desesperada, el cuerpo estaba fallando mis sentidos estaban fallando, a cada minuto que pasaba me sentía tremendamente cansada, perdida, sentía que en cualquier momento me desmayaría del dolor que sentía, no sabía ni siquiera como podía mantener mis ojos abiertos, todo lo que sentía estaba empezando a nublarse, sentirse cada vez más pesado, más lejano, más difícil.

"Puedes hacerlo Maka, puedes lograrlo, confió en ti, te daré mi fuerza vital, te la daré y podrás hacerlo, podrás matarme, sólo tenemos una oportunidad, sólo una, mátame, hazlo y así él no ganara"

La voz de Soul sonando en mi cabeza me había dejado helada, otro puño más que está vez había atinado directamente a mi mejilla derecha haciéndome enseguida salir disparada volando contra una de las paredes de piedra, haciendo que resbalara precipitándome contra el suelo, la sangre empezó a empapar mi rostro, empezó a ahogarme, la sentía caliente y espesa, la sentía asquerosa, sentía que un zumbido agudo me taladraba dolorosamente el oído, sabía que iba a morir,

"No puedo asesinarte, no puedo hacerlo"

"Puedes hacerlo Maka, sé que puedes, porque… te amo"

El sonido de las palabras que había pronunciado dentro de mi cabeza, hicieron que el cuerpo de Soul que hasta el momento no había flaqueado ni un segundo en someterme a la terrible tortura que estaba viviendo se había puesto de pronto rígido, como si por un momento de intermitencia Soul se nuevo lo hubiese tenido en control, sin embargo, en un pestañeo de ojos nuevamente se dirigía hacía su espada que yacía en el rincón las alejado.

Los ojos de Lucifer astutos habían notado ese leve movimiento, aunque sabía que apenas había sido perceptible en su semblante una sospecha se comenzaba a formar, era cuestión de tiempo para que se diese cuenta de que si aún estaba viva no era precisamente porque fuera la mejor luchadora o una masoquista que no sentía dolor, sino porque estaba teniendo una ayuda que ni de puta broma él pensaba a que estaba teniendo, Soul en mi cabeza, una parte de su alma que buscaba a toda costa ganar.

"Lo siento Maka, se que prometí que las cosas serían diferentes pero no es así, quizá no tengamos el final feliz que tienen los cuentos, pero tendrás tu propio final feliz, te daré lo que no pude darte, mi preciosa princesa, siempre estaré aquí, tu sirviente fiel yo soy. Te daré libertad"

Lagrimas empañaban mi visión, no eran lágrimas de dolor, lo sabía bien, mi espada yacía a unos pocos metros de mí y me arrastre hasta tener la empuñadura en mis manos, los viroteos no se hacían esperar haciendo que la piel se me pusiera china, haciendo que de nuevo una adrenalina desconocida me estremeciera entera de pies a cabeza.

-Estoy lista.- Suspire.

Entonces sentí como una energía potente imparable extraña y divina se fundiera en mi cuerpo en mi alma y tomara el control de mí, gritos aterrados resonaron en las paredes de piedra pero ya no los escuchaba, porque empezaba a maravillarme con todo lo que sentía dentro de mí, era como estar en el paraíso, amor, paz, justicia.

Los ojos de Soul se achinaron al verme y noté que los entrecerraba por un resplandor, un resplandor que yo no notaba, que yo no veía, que no me lastimaba, mire hacia abajo, hacía mi cuerpo, el resplandor que lastimaba a los demonios que habitaban el infierno salía directamente de mí con un halo divino de luz cálida y brillante.

Pude notar los gritos asustados y como Lucifer desde su trono azotaba los puños y gritaba algo que para mí no resultaba audible, no podía escucharlo, la energía que me llegaba empezó a crecer y sentí como cada parte de mi cuerpo emanaba esa tremenda luz y energía, entonces como rayos de sol, luces comenzaron a salir mis dedos desprendían energía, como suaves ondas que sin dudarlo lance en dirección a la primera fila de ese infernal coliseo, haciendo que las sombras se apartara y los demonios que habían sido tocados por la luz, entraran en combustión instantánea, desapareciendo tras un grito de agonía en chispas doradas.

-¡Mátala ahora!.-Entonces noté como la estridente voz del rey del infierno había gritado esa orden que se dirigía completamente a Soul y de la misma forma que la energía divina me había llenado a a mí, a él un aura negra y putrefacta envolvía a él. Y de su brazo se formaba una espada totalmente distinta a la anterior, materializada sólo de energía negra y asquerosa que por dentro parecía arder.

Grité.

Nos abalanzamos uno contra el otro de una forma tan violenta que el choque entre nosotros había provocado chispas que habían rebotado contra ambos, el sonido metálico de las espadas siendo chocadas una contra la otra sus ojos fijos en los míos con odio, con amor, con guerra, con todo lo que podía ser y significar bueno y malo, blanco y negro, corrí hacía un lateral, haciendo que el tobillo protestara dolorosamente, guiándolo haciendo que la estocada que me dirigía llegara a a la pared, después le plante un tremendo golpe en la nuca que él recibió con un codazo doloroso que se había estampado contra mi rostro haciéndome caer, enseguida él se posiciono sobre mi cuerpo a cuatro patas.

Gritó.

Había sido un grito tan gutural e inhumano que no parecía haber salido de cuerpo, levanto la espada por sobe su cabeza dispuesto a cortarme la cabeza con una estocada letal, pero antes de que pudiese hacerlo lleve una mano a su pecho concentrándome en los sentimientos que me habían embargado al besar a Soul, sentirlo dentro de mí, pensar en las memorias de Catherine y principalmente, en el calor que se sentía cuando su alma se había fusionado contra la mía.

Y un rayo de luz concentrado lo atravesó, haciendo que jadeara sorprendido, noté como el odio en sus ojos se había apagado tan rápido como lo había visto previamente encenderse y como su músculos tensos se había relajado.

-Ahora, hazlo, ¡Ahora!-Un grito que había reconocido como la voz de Soul, de mi Soul había salido de los labios del monstruo en el que se había convertido.

‑¡Ahhhhhh!-Grité sintiendo como mis brazos se movieron con fuerza voluntad, amor, verdad y la espada que había estado empuñando hasta el momento en un ligero golpe y una estocada limpia había atravesado el cuerpo de mi ángel, haciendo que se descompusiera en una expresión de dolor y por un momento de alivio.

Soltó un jadeo y entonces, su cuerpo se destensó, cayendo completamente en el filo de mi espada, atravesándose más si se podía por la fuerza de gravedad, quedando a escasos cinco centímetros de mi rostro, sangre que había salido de sus labios salpicaba y goteaba sobre la piel de mis mejillas.

Miré el techo de la taberna, la energía que había logrado que mi cuerpo luchara con ese último jadeo se había ido, pude notar como poco a poco el resplandor que emanaba mi cuerpo desaparecía, como una vela que poco a poco se había consumido, las luciérnagas parecieron moverse sobre la cueva y de pronto una luz fuerte y cegadora inundo mi visión.

Ya no podía más, pero al menos lo había logrado, lo había hecho, sonreí de una forma agridulce sintiendo como mi piel ardía ahí donde caían mis lágrimas, pude escuchar algunas cosas más, gritos, maldiciones, sonidos de espadas chocar violentamente, resplandores a mi alrededor, pero ya no tenía la fuerza para si quiera inferir que es lo que estaba pasando, sentí de pronto como una luz suave me envolvía y cerré los ojos.


¿Qué tal? Vine con una actualización de uno de los fanfics que ha sido más importante para mí, espero lo disfruten, no quería terminar el año sin haber actualizado y como se darán cuenta hemos llegado casi a la recta final, este 2020 acabaré con este fanfic y podré decir que lo termine, mientras tanto espero que hayan disfrutado la lectura y saben que cualquier tipo de comentario es Bienvenido, un beso :)