Los personajes de Candy Candy pertenecen a sus autoras Mizuki e Igarashi. Esta historia es de mi autoría como todas las que he escrito y lo hago sin fines de lucro, solo por entretención.


Junto a Ti

CAPITULO XIV

La presentación de William Andrew

Llegó el dia que tanto se esperaba, la gran fiesta donde se presentaría en sociedad al patriarca de los Andrew. Por fin todos conocerían al misterioso tio William, un secreto que por años han tenido los Andrew y que esta noche se iba a revelar.

Durante la mañana había un gran alboroto en la mansión, ya que los sirvientes corrían de un lado para otro decorando el salón principal, para la velada de la noche. Elroy desde el balcón del interior de la mansión, observaba detalladamente que todo quedara como ella había pedido. Sabía que no iba ser cualquier fiesta, iba ser una fiesta que ella había estado esperando todo este tiempo, por lo que todo tenía que quedar a la perfección.

—Muchacha, el jarrón con flores queda mejor en la otra esquina –le ordenó a una de las sirvientas.

—Sí, señora…

—¡Por Dios Ramón! No vayas a quebrar esas lámparas, límpialas con cuidado.

—Lo estoy haciendo con cuidado, señora.

—¡Estos sirvientes…!-exclamó Elroy.

—¿Qué pasa, tía? –le preguntó Archie que llegó a su lado.

—Nada importante.

—¿Tía cuándo va llegar el tio William?

—A la hora de la fiesta.

—¡Que emoción que lo vamos a conocer!

—Sí, va ser un gran acontecimiento.

—¿Tía nos darías permiso con Stear para ir a la estación a buscar a Candy?

—¿Y a qué hora llega esa chiquilla?

—Bueno…no sabemos, pero me imagino que antes de la fiesta.

—¿Cómo desearía que no viniera? –comentó la anciana con desagrado.

—Tía, la gatita tiene que venir a conocer a su padre adoptivo. Además tu misma dijiste que el tio William quiere que ella este presente.

—Si…Bueno vayan a buscarla.

—Gracias tía –le dio un beso en la mejilla -Nos vemos en la tarde.

—Tienen que estar aquí antes de la fiesta.

—Sí, no te preocupes.

...

En la habitación de Albert, este se encontraba junto a George platicando.

—¿Y cómo te sientes, William? –le preguntó el bigotón –¿Nervioso para esta noche?

—Si…un poco.

—Ahora todos van a saber quién eres realmente.

—Así tiene que ser, aunque en el fondo me gustaría seguir siendo el Albert de siempre.

—Me imagino William, siempre te ha gustado ser un hombre libre, pero ya es tiempo que tomes tus responsabilidades como la cabeza de la familia. Además no estarás solo, todos te vamos a estar apoyando, especialmente la señorita Luisa que se va convertir en tu esposa.

—¡Luisa! –sonrió Albert –Es una chica muy buena.

—Van hacer muy felices.

Albert dio unos pasos un poco pensativo.

—Sabes George, he tenido unos sueños raros.

—¿Qué tipos de sueños?

—Me sueño besando a una mujer.

—Debe ser tu prometida.

—No, no es Luisa, es otra mujer, pero no puedo ver su rostro, solo que la beso y que es un beso maravilloso.

—¿Desde cuándo que tienes esos sueños?

—Desde que me rencontré con Luisa, ese dia que llego aquí a la mansión nos besamos, pero cuando la bese se me vino el recuerdo de otro beso y desde entonces no he dejado de soñar besando a otra mujer.

—Vaya William, será que tuviste un romance con otra joven cuando anduviste perdido.

—Jajajaja George, las cosas que dices.

—¿Por qué no? Después de todo no recuerdas donde estuviste cuando te creíamos muerto.

—Hay George, me estas dejando más confundido.

—Jajajaja, tienes razón, no me hagas caso –le tomó un hombro –Mejor muéstrame el traje que te vas a colocar esta noche.

—De acuerdo, te lo voy a mostrar, pero antes dime si enviaste lo que te pedí.

—Sí William, a esta hora debe estarle llegando todo a la señorita Candy.

En el hogar de Pony, Candy había ido a visitar a Tom, ya que se encontraba muy preocupada por él. Desde que Luisa se había ido, el vaquero se sentía muy deprimido, que lo único que hacía era estar encerrado en su cuarto, solo pensando en aquella chica que lo había enamorado de una manera que nunca imaginó. El que siempre decía que nunca se iba a enamorar lo termino haciendo, de una joven hermosa, pero la menos indicada para él.

—¡¿A qué has venido, Candy?–le preguntó el joven que estaba recostado en su cama con una botella de licor.

—Tom, no me hables así. Me tienes muy intranquila por tu estado, te vas a salir enfermando.

—¡No me importa!

—Tienes que reponerte y tratar de olvidar a Luisa.

—¿Como si fuera tan fácil? –tomó un sorbo de licor -¿Acaso tú has podido olvidar a Albert?

La rubia bajó su mirada.

—No, no lo he podido olvidar, pero tengo que hacerlo, no puedo pasarme la vida pensando en alguien que nunca más va aparecer en mi vida.

—Luisa, también no va volver aparecer en la mía, se va casar con el señor Andrew, ¿verdad?

—Me imagino que sí, Tom.

—¡Nunca debí colocar mis ojos en ella!

—El amor es así, siempre nos enamoramos de las personas equivocada –comentó Candy dando un suspiro.

Tom se levantó de la cama.

—Aun me cuesta entender como una chica tan joven y bella como ella, puede estar enamorada de ese señor tan mayor.

—Dicen que el amor no tiene edad y al parecer es verdad.

—Bueno, después de todo es un hombre rico y poderoso, muy distinto a mí, que soy un simple ranchero.

—¡No hables así Tom! Tú eres un muchacho con muchas virtudes, estoy segura que vas a conocer una chica que te valore y se enamore de ti.

—Gracias Candy, pero no me interesa conocer a otra chica.

—Ya Tom arriba el ánimo. ¿Por qué no salimos a dar un paseo? La mañana esta calurosa.

—No tengo ganas.

—Te hará bien tomar un poco de aire.

—¿Y tú porque no te has ido a Chicago? Que yo recuerde hoy es la fiesta donde van a presentar al señor Andrew.

—No voy ir a esa fiesta.

—No querías tanto conocer a tu padre adoptivo.

—Si…pero tal vez sea mejor en otro momento, donde pueda hablar a solas con él.

—Eso es verdad, me imagino toda la gente que va asistir a esa fiesta.

—Mucha Tom, los Andrew son una familia muy conocida. Bueno dejemos de hablar de los Andrew y ve a darte un buen baño antes de salir.

—Yo pensaba ir así.

—Tom, te hace falta un baño -le dijo la rubia mirándolo de pies a cabeza.

—¿Que me quieres decir con eso? ¿Que tengo mal olor?

—Tú te diste tu respuesta.

—¡Candy!

—Jajajaja, es una broma.

El también rio.

—Gracias Candy, por estar aquí conmigo.

—De nada Tom, tu sabes que siempre te he querido como a un hermano.

—Y yo a ti como a una hermana menor -le dijo abrazándola con emoción.

Después de haber estado toda la mañana con su amigo de la infancia. Candy regresó al hogar de pony, encontrándose con la señorita Pony que la estaba esperando en la sala del hogar.

—Candy por fin llegas –le dijo la mujer un tanto apresurada.

—¿Qué pasa, señorita Pony?

—Mira lo que llego para ti –le indicó una caja que estaba encima de un sillón.

Candy caminó hasta ella.

—¿Y esta caja?

—Te la mandó el señor Andrew.

—¿Qué será?

—Ábrela de una vez.

Candy abrió la caja encontrándose con un hermoso vestido color verde.

—¡Que vestido más hermoso! –comentó la señorita Pony mirándolo.

—Y viene con zapatos y un juego de collar y aros de esmeralda –añadió la rubia.

—Seguramente el señor Andrew te lo mandó para que asista a su fiesta.

—Pero yo no pensaba ir.

—Candy no le puedes hacer ese desaire a tu padre adoptivo, el desea que asistas.

—Eso es verdad.

—Entonces prepara tus cosas de una vez y te vas a Chicago.

—Tiene razón, de inmediato me voy, espero llegar a tiempo para la fiesta.

—Llegarás, Candy.

...

La noche llegó, y con ella la gran cantidad de invitados que asistían a la fiesta, vestidos con sus mejores prendas para la presentación del patriarca de los Andrew. Los primeros en llegar fueron los Legan, que se morían por conocer al tio William en especial Elisa y Niel, con la intensión de hablar mal de Candy, para que el millonario le quitara su apellido. También llegaron varios ancianos del concejo y unas amistades de la tía abuela. Más tarde arribaron los Britter, junto a Annie y Patty que había viajado desde florida. Así fue llegando muchos invitados más, dejando el salón principal de la mansión completamente repleto.

Elroy se sentía muy feliz de que todo estuviera saliendo como ella tanto deseaba, una fiesta por todo lo alto como se lo merecía su querido sobrino.

—George, es hora que William baje para presentarlo a los invitados –le ordenó la anciana.

—Pero todavía no ha llegado la señorita Candy.

—Stear y Archie la fueron a buscar a la estación. Ahí vienen estos muchacho –dijo Elroy viendo a los hermanos entrar por la puerta principal –¿Por qué se tardaron tanto en llegar?

—Es que estuvimos esperando a la gatita, pero no llego –contestó Archie con tristeza.

—¿Por qué no habrá venido la señorita Candy? –se preguntó George que por órdenes de Albert le había enviado el vestido y las joyas para que asistiera a la fiesta.

—George has lo que te mande esa chiquilla no va llegar.

—Sí, señora Elroy –dijo el bigotón dirigiéndose a la habitación de Albert.

Minutos después William Albert Andrew se hiso presente en el salón, luciendo un elegante frac negro que lo hacía verse muy, pero muy atractivo. Al bajar la escalera Elroy se le acercó y lo llevó al medio del salón.

—Damas y caballeros quiero presentarles a el patriarca de esta familia, mi sobrino William Albert Andrew.

—¡Que Albert es el tio William!–exclamaron Stear, Archie, Annie y Patty.

—No puede ser, el vagabundo que cuidaba Candy es el tio William –expresó Niel pálido de la impresión.

Todos estaban asombrados con la presentación de la cabeza de los Andrew, pero la más impresionada de toda fue Candy, que justo llegó en ese momento, reconociendo de inmediato a Albert aquel amnésico que fue su mejor amigo por mucho tiempo y terminó siendo su novio.

—Con la presentación de mi sobrino -continuó Elroy -También quiero anunciar que él y la señorita Luisa Steel se van a casar.

Luisa en ese momento se acercó a Albert y lo tomó del brazo ofreciéndole una coqueta sonrisa.

...

Candy no soporto más y salió huyendo de la mansión, con el corazón destrozado por lo que acababa de descubrir. Albert su querido amigo vagabundo era el tio William, ese hombre que la adoptó cuando era una niña, y el hombre del cual se enamoró perdidamente. Sin embargo, no quería creer que fuera así, no podía ser que Albert fuera su protector, no, tenía que ser un error, pero no lo era. La tía abuela lo había dicho claramente él era William Albert Andrew, el patriarca de la familia.

Ahora lo entendía todo, porque Albert se fue sin despedirse de ella. No tuvo el valor para decirle la verdad, para confesarle que él era su padre adoptivo y que tenía una novia con la que se iba a casar y nada mas ni nada menos que Luisa Steel.

—¿Albert por qué no fuiste sincero conmigo? ¿Porque me engañaste de esta manera? –dijo afirmándose en el tronco de un árbol donde se derrumbó.

Al ver la reacción de Candy al salir corrió del salón, Stear, Archie y sus novias salieron de inmediato a buscarla por todos lados, encontrándola un poco lejos de la mansión.

—Gatita, estas aquí –le dijo Archie viendo lo mal que se encontraba.

—¿Por qué saliste corriendo del salón? –le preguntó Annie.

Ella se levantó y se lanzó en los brazos de su amiga de la infancia.

—¡Oh Annie me quiero morir!

—¿Por qué dices eso?

—¿Porque estas tan afectada? –le preguntó Stear –Yo encuentro fabuloso que Albert sea el tio William.

Candy se apartó de Annie.

—Ustedes no entienden.

—¿Que no entendemos? –averiguó Patty –¿Hay algo que no sabemos?

—Albert me engañó.

—Entonces tú no sabías que él era el tio William.

—No Patty ¿cómo lo iba a saber? Para mi Albert siempre fue un vagabundo que había perdido la memoria.

—Bueno el tenia amnesia, no recordaba quien era por eso no te lo dijo–dijo Archie.

—Yo ya no sé si era verdad que Albert tenia amnesia.

—Candy por que no hablas mejor con él para que aclaren las cosas –le sugirió Stear.

—No, yo me voy de aquí. No quiero saber nada mas de Albert –contestó Candy.

—Gatita recapacita, mi hermano tiene razón tienes que hablar con Albert, es preciso que él te cuente que paso en realidad.

—Si Candy, platica con el –le insistió Annie.

Ella suspiro, pensando que sí, que debía hablar con él y gritarle en la cara todo el dolor y la decepción que sentía en su corazón.

—Está bien, voy hablar con él.

Continuará…


Hola lindas chicas.

Espero que se encuentren muy bien y hayan pasado una bella Navidad junto a sus familias. Aquí les dejo otro capítulo de este fic, me imagino que uno de los más esperado, donde Candy por fin pudo conocer al tío William jejejeje.

Quiero mandarles un especial saludo de Año Nuevo a cada una de ustedes que me apoyaron este año con este fic y los otros que publiqué anteriormente. Gracias a las chicas que siempre me comentan, a las silenciosas, las Guest y a las que colocaron mis fics en sus favoritas. También a mi amiga Stormaw que siempre me esta apoyando con mis fics internamente. Mil gracias por todo su apoyo y cariño hacia mis historias, que tengan un hermoso año 2020, que se cumplan todos sus proyectos y que Dios las colme de muchas bendiciones.

Si Dios me lo permite espero estarlas leyendo este próximo año con "Junto a ti" y con nuevos fics que mas adelante quiero publicar, si la musa de la inspiración me acompaña jajajaja.

Un cariñoso abrazo a cada una de ustedes.

*Feliz año 2020*