Renuncia de derechos: Todo lo que reconozcan es de otras personas (Horikoshi–sensei, Rowling y uno que otro más). El resto del desvarío es mío, así que me reservo su uso como me dé la gana.
Advertencia: esto es un crossover; por lo tanto, las diferencias con el canon de las obras base van a ser muchas (algunas sonarán absurdas, otras no tanto, pero ahí estarán), así que no se aceptarán comentarios malintencionados al respecto.
Dedicatoria: a TanitbenNajash, creadora de la Tabla de Invierno en la cual participa el presente fanfic. Y también a "Volver a Hogwarts", porque sin sus actividades de 2019 (en específico, una con "Quidditch a través de los Tiempos"), la historia origen de esto (aún sin publicar) no habría nacido.
Trece – Posible.
Enero.
Ante el terrible panorama de sentirse acorralada, Chihiro se obligó a mantener la calma.
Por una vez, dio gracias a los muchos y extenuantes entrenamientos de la familia.
—Ingenium, enciérralos.
Alcanzó a musitar eso cuando el primer villano se lanzó contra ella, por lo que apenas tuvo tiempo de activar su singularidad en la mano izquierda.
Sus chispas fueron distracción suficiente para blandir la varita en alto y lanzar el primer embrujo. En serio, ¿por qué los villanos olvidaban que era una heroína Dual?
Logró desmayar a cuatro de la pandilla antes de que el resto reaccionara, ya fuera con singularidades o con sus propias varitas, pero para entonces Chihiro también había lanzado unas cuantas de sus chispas, que al hacer contacto con los objetivos, actuaban casi igual que uno de esos paralizadores que usaba la policía mahonashi.
Para cuando se dieron cuenta que no podían ganarle, muchos intentaron escapar, aunque a juzgar por las muecas que les surgieron minutos después, los que empuñaban varitas no habían logrado desaparecerse con tantos cómplices como podían.
El resto fue tan bien como podría esperar, al menos Chihiro pudo seguir incapacitando maleantes mientras en la periferia, un fuerte viento indicó que Ingenium se encargaba de bloquear a quien quisiera huir a pie, ya fuera dando algunos buenos golpes o hechizando a diestra y siniestra. ¿Quién diría que el ser tan veloz alrededor de un montón de villanos causaría tantos daños?
—¡Eh, Ingenium! ¡Déjanos pasar!
Ante el grito, el viento se detuvo un par de minutos, dejando pasar a otros dos héroes con varitas en mano y gestos de fiera decisión al enfrentar a aquella pandilla.
—¡Lamentamos la demora! —dijo uno de los recién llegados, cuyo traje era en su mayoría marrón, con algunos detalles en verde musgo.
—¡No se preocupen! ¡Hay que terminar!
Dicho y hecho: en menos de cinco minutos, redujeron a los villanos y los ataron con magia.
—¿Contactaron a la policía? —quiso saber Chihiro, mirando a sus colegas.
—Lo hice yo, en cuanto nos aseguramos de dónde estábamos —respondió una mujer cuyo traje de heroína era casi todo blanco—. Si no hay contratiempos con el tráfico, no deben tardar.
Chihiro asintió, mirando a su alrededor. No había muchas edificaciones cercanas y las que sí existían, se veían claramente ruinosas.
—Ojalá podamos sacarles algo de información —espetó, en un siseo indignado.
—Ya verás que sí —alentó el héroe de traje marrón.
—Acabo de desmayar al último —avisó Ingenium, acercándose.
—Gracias, Ingenium.
—No hay de qué. Chihiro, ¿tienes un momento?
La aludida asintió, caminando tras su amigo solo unos metros, cerca de uno de los villanos.
—¿Qué pasa? —quiso saber Chihiro.
De pronto, sin saber cómo o por qué, la voz de Ingenium dejó escapar algo que no comprendió.
—¿Disculpa? ¿Podrías repetirlo?
—Sí, lo siento por hablar tan… —Ingenium carraspeó, antes de suspirar—. Me preguntaba si sería posible que me concedieras algo de tu tiempo en nuestro próximo día libre.
—Oye, no creo que hayas dicho todo eso hace un momento.
—Quizá. ¿Qué dices, Chihiro?
Ella se encogió de hombros y asintió, esbozando una sonrisa amable.
Seguramente su amigo necesitaba su ayuda con algo, ¿qué se le iba a hacer?
No tardaría en averiguar de qué se trataba. Estarían libres en tres días, después de todo.
—&—
Bienvenidos sean al día 13. Espero que les gustara.
Aunque me puse dramática en el capítulo anterior (o eso creo), no quise prolongar eso más de la cuenta, o me conozco, no acabaría como en el triple de palabras (y no, no me refiero a las palabras de la tabla). Así, se ve algo que a Chihiro y otros héroes de esta realidad les fastidia un poco: que se olviden que no solo puede pelear con una singularidad, sino también con magia. Menos mal, pues así ella y sus compañeros aseguran el triunfo sobre la pandilla de villanos.
Y sobre lo que Ingenium pretende, ¿hay apuestas? Yo digo que sí, aunque sea un poco obvio a dónde quiero llegar con eso.
Cuídense mucho y nos leemos en la siguiente palabra: Nieve.
