CAPITULO 14

Le agradezco a mi amiga por la hermosa portada de este Fic.

Es escritora de igual manera, si están interesadas en cualquiera de sus obras les dejo el link

u/5495087/Ali-Victoria

user/NatAlivic

Agradezco también a mi amiga Monserrat Vidal por el nombre que me ayudo a pensar para un personaje que será muy interesante "Mortum Kilgori"

Agradezco a Xerxes Eli, por ayudarme a pensar en el nombre de este nuevo personaje, muy importante también "Scatha Lezquebec"

Esa noche le tocaba a Arthur hacerse cargo de la guardia, todo estaba tranquilo, vio como Remus salió a tomar el aire.

-. Severus ha vuelto, ¿Verdad? -. Le preguntó Arthur a Lupin. Lupin asintió. -. Te diste cuenta de eso, ¿No? -. Lupin lo observó. -. De cómo fue que Severus recuperó el control luego de caer en ese estado -.

-. No soy alguien tan perspicaz como tu Arthur. Hay muchas cosas que no puedo ver -. Lupin le sonrió. -. Pero el verte a ti y a Molly dándose amor es algo que quisiera no haber visto -.

-. ¿Eh? -. Le sonrió Arthur -. Nuestra familia tiene mucho amor hasta para compartir -. Le dijo riendo.

Severus veía a Hermione dormir, y recordó cómo fue su recibimiento, como ella misma no lo podía creer cuando la vio, y también recordó las palabras de Remus, recordándole que le dio su sangre, no para salvarlo a él, sino para aliviar el dolor de Hermione.

Y pensó si Hermione conocía esa parte de la historia, esa noche no quería hablar, no quería aun contarle todo lo que había pasado, sólo la quería a ella, y esa noche la tomó hasta que ella no pudo más.

Recordó esa escena, donde Lupin sin temor y disposición le entregó la sangre, y ahora cada vez que cerraba los ojos, los encuentros de Lupin como hombre lobo lo embargaban, haciéndole sentir miedo y repulsión.

Y vio que a pesar de ser tan amable, también sin ser consiente podía llegar a ser un monstruo, se levantó de la cama y entró al baño.

Hermione lo sintió moverse y vio su expresión de cansancio, no por sueño sino por su situación, sabía que no quería hablar de ello, y no pensaba obligarlo, pero aun así estaba preocupada por él.

Quería comprender por qué Scatha había decidido volver en ese momento, porque lo hizo estar en una difícil situación y si al final él había bebido su sangre a pesar de rehusarse al principio.

Pero y si no pudo hacerlo, y si sólo su maldición se calmó, le preocupaba cuanto tiempo le quedaba hasta perderlo para siempre, si beber su sangre podía retrasar aunque sea un poco su caída a ser un vampiro sin control, estaba dispuesta a darle toda la que él necesitara.

Aunque él le había pedido que no se preocupara tanto por él, Hermione no lo podía evitar, y ahora que conocía las intenciones de Lupin, no sabía cómo podían reaccionar estando juntos.

Se sentía débil e inútil, viendo como Severus y Lupin, procuraban que estuviera a salvo, sin que ella pudiera hacer nada, Hermione giró a ver la habitación del baño, aun las luces anunciaban la presencia de Severus dentro, Hermione siguió pensando y por fin se dio cuenta de que podía hacer.

Hermione entró al baño sin tocar y vio a Severus lavándose el rostro, vio por medio del espejo a Hermione a su espalda y se giró a verla. Hermione empezó a desatar la bata de dormir que llevaba puesta.

ADVERTENCIA: LEMMON

-. Veo que tienes problemas para dormir -. Se terminó de quitar la bata quedando sólo en ropa interior. -. Te puedo ayudar con eso -. Sonrió segura de sí misma.

Severus la miró boquiabierto.

-. Pero ¿Es tarde para eso? ¿No lo crees? -. Hermione se acercó a él con una devoradora mirada.

-. Desnúdate, Severus. Es un favor el que te estoy haciendo, ¿No lo rechazaras, cierto? -. Severus con el asombro aun en el rostro, iba a responder cuando Hermione lo tomó de la cintura y lo guio hacia el excusado, sentándose Severus, sorprendido por las acciones de Hermione.

Hermione con su lengua repasó primero el labio inferior de Severus, y, finalizo el morboso contacto con un mordisco, Severus se lanzó sobre su boca y la devoró.

Calor. Excitación. Locura momentánea. Durante varios minutos, se besaron con autentico frenesí mientras se tocaban. Hermione se sentía tan caliente, tan activa en esa faceta, que Severus sentía que se iba a derretir, pero cuando sintió a Hermione alcanzando su varita para conjurar un hechizo que lo desvistiera, Severus dijo:

-. Alto -. Su orden hizo parar a Hermione, y antes de ella siguiera, añadió. -. El estilo Muggle es mejor -. Hermione sonrió, eso hizo que el corazón de Severus saltara embravecido. Hermione se apartó. Severus era consciente de que el deseo de Hermione se intensifico por él. Sin demora, Severus se quitó la camisa que llevaba y el bóxer. En ningún momento dejaron de observarse y una vez que Severus terminó, Severus levantó a Hermione apoyándola en el frio mármol del baño, sin embargo Hermione no lo sintió ya que Severus comenzó a delinear su cuello con su lengua. Hermione clavó sus ojos en su erecto y tentador miembro, susurró mientras la sostenía. -. Me vuelve loco esta faceta tuya, insufrible sabelotodo. Estaría horas saboreándote, pero como es un favor para conciliar el sueño, por ello te voy a tomar ahora mismo -.

Y sin más, Severus le acercó su enorme erección a la entrada de su húmedo sexo y, de una sola y certera estocada, la penetró.

Hermione procuró bajar la voz, desconocía si los hechizos de contención seguían puestos, pero no podía pensar mientras Severus la poseía. Lo miró, se deleitó.

-. No me ocultes nada Severus -. Hermione musitó. Severus asintió. La penetró. -. Quiero sinceridad en nuestra relación -. Insistió jadeante.

-. Por supuesto mi sabelotodo. Prometido ahora y siempre -. Hermione escuchó a personas hablando en el pasillo, se oía como Ron y Harry, pero Hermione no entendía lo que hablaban, ella solo pudo disfrutar de lo que sintió en ese instante.

Estaba siendo saciada una y otra vez con vigor por el hombre que más deseaba en el mundo, y le encantaba.

Las fuertes manos de Severus, la tenían sujeta del trasero, la manejaban, y ella, dichosa del momento, se dejó manejar.

Severus la oprimía una y otra vez contra él mientras apretaba los dientes y Hermione oía como el aire escapaba a través de estos. El cuerpo de Hermione se abrió para recibirlo y jadeo, dispuesta a abrirse más y más para él.

Sus penetraciones se hicieron cada vez más intensas. Más posesivas. Y Hermione gemía de placer.

Las manos de Severus la sujetaron, le apretaron el trasero. La inmovilizaron contra la pared y solo pudo recibir gustosa una y otra vez su maravilloso y demoledor ataque.

Hermione sentía que un clímax asolador estaba a punto de hacerla gritar. Severus la miró y sonrió. Hermione contuvo su grito, acercó su boca a su oído y susurró como pudo.

-. Ahora… mi murciélago… dame más fuerte ahora -. Severus intensificó sus acometidas, sabedor de cómo hacerlo. Se hundió hasta el fondo en ella mientras Hermione disfrutó y explotó de exaltación.

Severus le dio lo que le pidió. Era su dueño.

Su amor. Su sirviente. Él lo era todo para ella, y cuando el calor entre los dos pareció que los iba a carbonizar, oyó salir de sus gargantas un hueco grito de liberación que acallaron con un beso.

Instantes después, Severus se arqueó sobre Hermione y ella le apretó contra su cuerpo, decidida a que no saliera de él en toda la noche.

Cuando los estremecimientos del maravilloso orgasmo comenzaron a desaparecer, se miraron a los ojos y Severus murmuró, aun con su miembro en su interior.

-. No puedo vivir sin ti. ¿Qué me has hecho? -. Eso hizo sonreír a Hermione y, tras darle un candoroso beso en los labios, respondió.

-. Me llevas en tu sangre, igual que yo a ti -. Durante unos segundos, Severus la miró con esa mirada tan suya, tan sarcástica y castigadora que la volvía loca.

Al final, le dio un beso en los labios y la soltó a regañadientes.

-. Te tomaría toda la noche, pero creo que ya siento la necesidad de dormir -. Hermione se mostró conforme animadamente, sacó su varita y ambos quedaron vestidos en el instante mismo.

Hermione lo tomó de la mano y lo guio a la cama, y no dejó de observarlo hasta que Severus por fin cerró los ojos.

…..

Ginny sintió como su garganta se cerraba, y después una sensación de dolor en su cuello, veía sangre y veía colmillos, no lo pudo soportar, abrió los ojos y se vio en su cama en la oscuridad.

Sentía mucho miedo, prometió no decir nada, y Hermione le dijo que no tenía por qué preocuparse, pero no quería descuidarse sabiendo que a la siguiente habitación su amiga se encontraba teniendo sexo con un vampiro y que quizá ya era su víctima y después Ginny estaría en su menú.

Volvió a acostarse y se relajó, no sin antes poner un hechizo de protección, no le sería tan fácil aceptar la decisión de su amiga y el descubrimiento de su profesor.

-. ¿Estás de acuerdo? -. Preguntó Severus con el ceño fruncido.

-. Si -. Hermione se apresuró a responder. -. Siempre -.

-. ¿Qué sucede con Lupin? -. Eso tomó por sorpresa a Hermione, pero sabía que no tenía alternativa.

-. No lo sé, jamás le insinué nada, siempre lo he visto como un amigo -. Hermione tomó las manos de Severus. -. Yo te pertenezco, y no lo digo por la mordida, sino desde que me besaste y me entregué a ti, he sido tuya desde entonces -.

-. Pero, no sería mejor para ti, si él… -.

Hermione tapó sus labios con delicadeza con sus manos y negó con la cabeza y, sin quererlo, los ojos se le llenaron de lágrimas.

-. Tú, ¿Ya no sientes nada? -. Hermione lo interrumpió con la voz entrecortada.

-. No -. Severus replicó, y en ese momento en el que negó con la cabeza, llena de una rotunda seguridad -. No has entendido absolutamente nada -. Severus cubrió la distancia que los separaba, atrapó la cara de Hermione entre sus masculinas manos y la besó con fuerza, llevándola contra la pared. De golpe al paraíso en una sola décima de segundo. Hermione le devolvió cada beso y Severus reaccionó estrechándola contra su cuerpo, aprisionándola contra el frio muro un poco más, consiguiendo que su corazón latiera más y más de prisa. -. No quiero compartirte, eres mía -. Susurró sin dejar de besarla.

Hermione trató de reordenar sus ideas, de pensar. No lo conseguía.

-. Soy tuya -. Murmuró Hermione. Las palabras de Hermione lo detuvieron en seco y lentamente se apartó sin dejar de observarla; algo le decía a Hermione que nunca podría escapar de esa mirada, como si ya pudiese lo que iba a decirle antes de hacerlo, como si pudiese leerme la mente, tan simplemente. Era intimidante. -. Nunca me perderás -. Hermione se sinceró, conocía sus preocupaciones y necesitaba recordárselas de vez en cuando, Hermione se encogió de hombros, casi disculpándose.

Severus suspiró largo y pausando, recorriendo la cara de Hermione con sus ojos.

-. Tampoco me perderás -. Hermione sonrió y suspiró para controlarse.

-. Otra cosa que tenemos en común -. Dijo Hermione lleno de espontaneidad.

Severus sonrió.

-. Si, así parece Señorita Granger -. Replicó Severus burlón. Hermione entornó los ojos, divertida y frunció los labios. El muy descarado se estaba riendo de ella. Severus se inclinó de nuevo sobre ella y otra vez Hermione sintió que le faltaba el aire. -. ¿Y que sugiere que hagamos, Señorita Granger? -. Severus susurró a escasos milímetros de los labios de Hermione.

-. A lo mejor -. Prácticamente Hermione tartamudeó con la mirada fija en la boca de Severus. -. Todo lo que necesitamos es estar juntos como al principio, lo demás no importara -. Severus la observó durante unos largos segundos, pero entonces, tomando por sorpresa a Hermione, volvió a apresarla contra el muro y la besó con fuerza.

ADVERTENCIA: LEMMON

Las manos de Severus volaron bajo el vestido de Hermione, recorrió sus piernas, rodeó sus muslos y le subió a pulso, anclándose a su trasero y estrechándola aún más contra su perfecto cuerpo.

-. Severus -. Jadeó Hermione.

Ya no necesitó más. Severus le besó la mandíbula, el cuello, la curva de la clavícula. Sus dientes siguieron a sus labios cada vez con más fuerza. Sabia Hermione que le dejaría marca, lo sabía, y creía que eso era lo mejor de todo.

-. Tómame -. Murmuró extasiada Hermione. No era consciente de lo que había dicho hasta que percibió la sonrisa de Severus vibrar contra la piel de Hermione y comprendió que había sonado muy impaciente y, definitivamente, entregadísima.

Severus se incorporó hasta que quedaron frente a frente.

-. ¿Has pensado muchas veces en cómo se verá esto? -. Preguntó Severus, aunque era una afirmación en toda regla. Hermione abrió la boca dispuesta a decir que no le importaba. Severus enarcó las cejas, burlón, mirándola hasta que Hermione cerró los labios y volvió a abrirlos para pronunciar un sí que le hizo sonreír engreído. Resopló nerviosa y con un ardor en cada centímetro de su cuerpo que ni siquiera pudo controlar. Severus le tomó de las muñecas y las atrapó contra la pared. La excitación se hizo más caliente, más líquida. Severus sonrío de nuevo, un gesto mucho más sexy, más animal, y se inclinó para besarla. Sin embargo, en el último microsegundo, cuando ya casi podía rozar sus labios, se apartó apenas un centímetro. -. Dime cómo imaginas que te haga mía -. Le ordenó.

Hermione lanzó un profundo suspiro, tratando inútilmente de controlar su respiración.

Lo había imaginado un millón de veces. Severus volvió a inclinarse sobre ella, volvió a sentir sus labios demasiado cerca, pero otra vez, en el último instante, volvió a apartarse. Gimió frustrada.

-. No... No puedo -. Jadeó Hermione. No pudo ordenar las palabras para que salieran con sentido de sus labios. La imaginación de Hermione no estaba al nivel. Severus se incorporó despacio, asegurándose de que todo el cuerpo de Hermione se hiciera consciente del suyo, mandándole el mensaje de que lo mejor estaba por llegar, pero no iba a darle nada que no me hubiera ganado.

-. Pues entonces sí que tenemos un problema -. Le advirtió con la voz amenazadoramente suave. Hermione tragó saliva. Tenía la sensación de que acababa de meterse en un buen lío y ni siquiera podía dejar de mirarlo. Sin previo aviso, Severus agarró las solapas de la blusa de Hermione y la abrió de un brusco tirón. Hermione gimió y su respiración se aceleró todavía más, mientras los botones resonaron contra el muro. -. ¿Quiere probar que se siente jugar conmigo ahora que estoy mejor? Pues estas son mis reglas: No quiero verte a solas cerca de Lupin. Quiero que me demuestres esa leona que extrañe estos días -. No había un sólo gramo de piedad en su voz.

Hermione le mantenía la mirada. Un orgullo bullicioso, que sólo él sabía despertarle, comenzaba a recórrela entera, mezclado con todo el deseo.

Claro que era una leona orgullosa.

-. Me imagino que me besas -. La voz de Hermione apenas era un hilo, pero estaba llena de una genuina seguridad. Podía hacerlo.

-. ¿Como? -. Inquirió Severus inmisericorde.

No pensaba ponérselo fácil. Lo miró y apretó los labios. En ese momento mismo lo odiaba. Recordaba esas últimas noches, sola, cada vez que cerraba los ojos en su cama y lo había imaginado sobre ella, desnudo, sudado, con todo ese masculino atractivo excitándola más y más.

-. Como si no pudieses pensar en otra cosa -. Respondió Hermione. Exactamente como se sentía ella.

-. Buena chica -. Susurró acercándose a ella. Torturándola. Toda la atención de Hermione volvía a la boca de Severus. Estaban muy cerca. -. ¿Qué más? -. Le ordenó Severus de nuevo. La voz de Severus era lo mejor de todo.

-. Me tomas -. Contestó Hermione con tono trémulo. Hermione suspiró bajito.

-. ¿Como? -. Hermione no podía más. Estaba a punto de arder por combustión espontánea.

-. Salvaje -. Jadeó Hermione.

-. Hermione -. Severus gruñó. La besó lleno de brusquedad de nuevo, sin delicadezas ni permisos, buscando lo que quería y llevándoselo. Acarició los pechos de Hermione y bajó hasta sus caderas. -. Ya se lo sensitiva que estas y ni siquiera te he tocado -. Tomó sus bragas en sus dedos y se las arrancó de un tirón. La tela se deshizo entre los muslos de Hermione y las manos de Severus, y un largo y descontrolado gemido se escapó de los labios de Hermione mientras todo su cuerpo se arqueaba. -. Esto te gusta ¿Verdad? -. Le desafiaba engreído, con las manos perdidas entre los dos, desabrochándose los pantalones y liberando su miembro -. A la Sabelotodo le gusta que me comporte como una bestia con ella, ¿Por qué será que no me sorprende? -. Severus terminó de pronunciar la última palabra cuando dejó su miembro en la entrada de Hermione y todo su cuerpo lo recibía con una sacudida de puro placer. Severus hundió las manos en el cabello de Hermione y la besó, acallando todos sus gemidos. Quería exactamente eso y, el hecho de que él lo tenía tan claro, solo hacía que la excitación de Hermione y su atractivo subieran de golpe. Severus sonrió, encantado con que estuviera rendida a él, a eso, en todos los sentidos. Brusco llevó sus manos contra el muro por encima de la cabeza de Hermione y las sujetó con una de las de él. -. Ahora es cuando vas a gritar de verdad -. Le dijo, mitad sarcástico, mitad lleno de arrogancia, incluso con un poco de malicia, se quedó muy cerca, casi besándola pero sin hacerlo, y con un único movimiento empujo las caderas y entró dentro de ella.

Hermione gritó. Entreabrió los labios, jadeante, buscando la boca de Severus, pero él seguía inaccesible, a escasos milímetros, contemplando su obra.

Hermione retorció las manos bajo el agarre de Severus. Se quedó sin aire. La llenaba entera. La llenaba para él. Le dolía. Le gustaba.

-. Severus -. Su nombre se evaporaba en sus labios. Severus sonrió de nuevo. -. Necesito… -. Empezó a decir Hermione, pero ni siquiera sabía cómo seguir.

-. Necesitas, ¿Qué? -. Esas dos palabras le dejaban claro que él conocía la respuesta a la perfección.

-. Severus -. Suplicó jadeando mientras cabeceó.

Todos los interruptores de su cerebro se habían desconectado.

La sonrisa de Severus se ensanchó.

Salió de Hermione.

Hermione gimió.

Y Severus la embistió de nuevo, empezando un delirante ritmo constante, cada vez más profundo, más duro, más brusco.

Hermione gimió.

Hermione gritó.

Todo su cuerpo se arqueó sin dejar un solo centímetro de aire entre los dos.

Severus marcó el compás, el control.

Severus la besó, agarró con fuerza su cadera de Hermione mientras luchó por no deshacerla como si fuera el ser más delicado de la tierra.

El cuerpo de Hermione se tensó.

Hermione retorció la tela de la levita de Severus a la altura de sus hombros.

Hermione tembló.

Hermione gritó.

Y un orgasmo lleno de fuerza le recorrió de pies a cabeza, llenándola de un placer puro, duro.

-. Necesitas exactamente esto -. Siseó Severus otra vez contra la boca de Hermione, con la respiración jadeante y la excitación rebosando en cada centímetro de sus cuerpos y sólo acababa de empezar.

Severus apretó las muñecas de Hermione con más fuerza y comenzó a moverse de nuevo, entrando y saliendo, una y otra vez.

-. Severus, por favor -. El placer lo inundó todo.

Hermione no pudo pensar. No pudo respirar. Su cuerpo ardía.

-. Quiero ver cómo te corres otra vez, mi pequeña sabelotodo -. Severus le ordenó.

Hermione no podía, sentía que se partiría en pedazos.

-. Severus… -. Murmuró Hermione de nuevo. Su cuerpo empezó a convulsionarse suavemente. Sus jadeos se transformaron en gemidos. Los gemidos en gritos. Todo volvió a empezar. Todo dio vueltas.

-. Dámelo, Hermione -. Severus rugió.

Y sencillamente Hermione obedeció. El deseo, la excitación, la adrenalina, todo estalló dentro de ella y volvió al placer, al pecado, al paraíso, a la oscuridad y de regreso a la luz y se corrió, liberando su cuerpo con otro maravilloso orgasmo.

Severus la embistió una vez más. Sus dedos se hacían más posesivos en su cadera de Hermione, en sus muñecas; su boca la poseyó con fuerza. Apoyó su frente en la de ella y, con un juramento ininteligible, alcanzó también el clímax, dejando que la electricidad más pura y el placer más absoluto lo dominaran todo.

Se quedaron muy quietos mientras sus respiraciones, poco a poco, iban calmándose.

Severus abrió su mano lentamente y dejo escapar las de Hermione. Justo antes de que se separaran por completo, le acarició el corazón de la muñeca con el pulgar y los músculos del vientre de Hermione volvieron a tensarse deliciosamente.

Había sido increíble. Él era increíble. Severus se separó despacio y clavó sus ojos en los de ella. Siempre había sido complicado no quedarse embobada con su mirada, pero justamente en ese momento creyó que era una misión imposible.

-. Ha sido increíble -. Repitió Hermione, esa vez en voz alta.

Un mechón de pelo le caía sobre la frente. Su cuerpo lánguido y satisfecho no pensaba hacer ningún esfuerzo para librarse de Severus y sopló dirigiendo los labios hacia arriba en un pobre intento por apartarlo.

Obviamente no lo consiguió.

Severus sonrió, alzó la mano y suavemente le apartó el rebelde mechón.

-. Ha estado impresionante, Señorita Granger -. Aclaró Severus.

Hermione sonrió y vio a Severus hacerlo, se sentía tan cómoda con él, en todos los sentidos, y eso era lo que no quería perder por nada del mundo.

Hermione lentamente apartó las piernas de la cintura de Severus. El salió de ella haciendo que su cuerpo se estremecería.

Severus la bajó despacio hasta que sus pies tocaron de nuevo el suelo y se alejó unos centímetros más.

Hermione lo miró y el corazón comenzó a latirle muy de prisa otra vez.

Severus habló.

-. Parece que tenemos una noche muy corta y mañana un día tan largo, es mejor que descansemos -. Severus la tomó de la mano y la encaminó a la cama.

-. Me parece bien pero debo bajar, un momento, estoy agotada -. Hermione sonrió con delicadeza y Severus comprendió, asintió.

-. La esperaré -. Hermione asintió y salió de la habitación.

Hermione caminó entre las habitaciones, tan silenciosa como sus pies le permitían pero sin esperarlo una mano que salió de la habitación, junto la que pasaba, la hizo entrar sin resistencia, cuando se dio cuenta, Ginny la observaba con obvia seriedad.

-. ¿Qué tal tu noche Hermione? -. Preguntó Ginny rodeándola.

-. Bien -. Balbuceo Hermione. -. Muy bien -. Sonrió sin esperarlo.

Ginny alzó la cabeza y la observó mientras examinaba su cuello de Hermione con las manos.

Al terminar de examinar su cuello, Ginny se alejó de ella.

-. ¿Bien o muy bien? -.

-. ¿Eso importa? -.

-. ¿Qué ha pasado Hermione? -. Ginny inquirió, la conocía demasiado.

Hermione se mordió el labio, ni siquiera sabía si era lo correcto decirle.

-. Lo hemos hecho -. Soltó Hermione.

-. ¿Que? -. Preguntó Ginny increíblemente sorprendida.

-. No lo digas así -. Hermione se quejó. -. Tú sabias que pasaría -.

-. Pero… ¿Con él? -. Respondió Ginny sin dudar y sin ningún remordimiento.

Hermione la observó disgustada.

-. ¿Algún problema? -.

-. No me preocuparía si fuera el profesor, pero es un vampiro… -. Ginny le hablaba como si ella comprendiera y Hermione no. -. Puede beber tu sangre y hacerte daño, podría matarte -. Hermione se cruzó de brazos.

-. Eso es absurdo -.

-. Al menos espero que sea tan bueno, para que no te importe morir desangrada -. Dijo Ginny molesta.

-. Es increíble -. Le dijo Hermione orgullosa.

-. Entonces, ¿Esto no acaba aquí? -.

-. Para tu desgracia no -.

-. ¿La orden lo sabe? -.

-. No, lo sabrán mañana -.

-. Espero por tu bien, que no te lastime -.

-. Sé cuidarme bien sola -. Hermione salió de la habitación sin esperar respuesta, estaba cansada por esa noche, mañana sería más largo todavía.

CONTINUARA... NOX

LES INVITO A DAR ME GUSTA A MI PAGINA EN FACEBOOK "AURORISS" DONDE SUBIRÉ TODO LO RELACIONADO CON MIS HISTORIAS.