Adrien

No sabía porque lo había echo, simplemente se me ocurrió decirlo, como sea, no había marcha atrás, estaba dispuesto a aceptar su decisión, fuera cual fuera, incluso si me pedía que me alejara... estaría dispuesto a cumplir su orden, como si de un tranquilo y sumiso minino se tratara. Mi único deseo, era hacerla feliz.

—¿Princesa? — inquirí posando su mirada hacia a ella, pues no me respondía.

¿Sería acaso demasiado pronto? ¿No estaba lista? Por que si era eso, estaba dispuesto a esperar lo que fuera necesario, esperaría toda la eternidad de ser posible.

Sin embargo la respuesta del por qué de su silencio, fue por el hecho de que estaba dormida. Dulcemente había apoyado su rostro en mi pecho y sus párpados se habían cerrado, probablemente demasiado cansada como seguir tratando de quedarse despierta.

Lucía tan tranquila.

La acomodé en mis brazos para que su cuerpo quedase encima del mío, su piel estaba tan caliente y suave como al momento de hacerla mía, suspiró entre sueños cuando la cambié de posición.

Se lo diría mañana, no podía darme el lujo de perder más tiempo, esa mujer era lo único que me mantenía con vida, no me veía en un mundo donde ella no estaba presente, simplemente no podía.

Acaricié sus cabellos y reparé en su rostro tranquilo, esa era una imagen que mataría por ver siempre cada mañana al despertar.

Y lo haría.

Marinette se casaría conmigo a como de lugar.

Aún era muy pronto para pedírselo, puesto que estábamos en el instituto, pero... una vez que ambos nos graduemos, haré la gran pregunta. No podía esperar más para tenerla conmigo. Ya era mayor de edad, podía tomar mis propias decisiones sin la opinión de mi padre de por medio.

Apegué su cuerpo desnudo a mi costado y besé su frente con cariño, aún era muy temprano, así que decidí dormir aunque sea unos pocos minutos junto al cálido cuerpo de mi princesa, su calor corporal y el mío ayudaba a mantenernos cálidos en las frías noches que acechaban París.

Di un enorme bostezo juntando nuestras frentes y colocando la sabana encima de nuestros cuerpos desnudos, cubriéndonos así de los rayos lunares que se colaban por los cristales de las ventanas.

Tenía mi alarma mental preparada. Dormiría un rato y luego me encargaría de llevarla personalmente a su habitación, sabía cual era, solo debía ir con cuidado y hacer que Plagg traspasara la puerta para abrirla e introducirme al interior de la alcoba.

Me sentía como el típico amante secreto que lleva a su dama en brazos en medio de la noche para que nadie los descubriera. La fiesta continuaba abajo, y con todos distraídos, era cien por ciento seguro salir de la habitación sin que notaran su presencia.

Terminé por cerrar los ojos completamente complacido. Estaba satisfecho por lo que había pasado esta noche, en mi interior, mi corazón se regocijaba de felicidad y alivio al cumplir uno de mis más oscuros deseos, y el que ese sentimiento fuera recíproco.

Entrelacé mis dedos con los suyos y me dispuse a dormir lo necesario, tendría unos cuantos minutos antes de seguir con el plan, estratégicamente planeado.

Sentía una fría tela cubriéndome hasta la mitad del torso. Cada célula de mi cuerpo reacciono y me obligó a abrir mis ojos para dejarme ver a una habitación e penumbras.

Dios... ¿Cuanto tiempo había dormido?

Seguramente no mucho, el cielo que se veía tras las ventanas aún estaba muy oscuro, aún así no quise tentar a la suerte de que alguien se percatara de la ausencia de Marinette, los pocos invitados que se habrían percatado, seguramente pensaron que estaba en su habitación durmiendo.

Su habitación...

¡Oh cielos! Debía darse prisa.

Con algo de torpeza, me vestí con las prendas que estaban regadas por el suelo descuidadamente, y con algo de temor me aseguré de que la mascara falsa estuviera en su debido lugar, no quería que si Marinette despertara, se diera cuenta de mi verdadera identidad, no estaba listo para decírsela... no aún.

Con paciencia y delicadeza infinita, tomé el menudo cuerpo de Marinette y la acurruqué hacia mi pecho aún en completa desnudez, cubierta únicamente con las delgadas sabanas blancas que permanecían desechas encima de la cama, Mari tenía el sueño muy pesado, ni siquiera había entreabierto los ojos cuando la cargué.

Supongo que es una ventaja para mi.

Con cuidado, susurré el nombre de mi Kwami para que abriera la puerta que había asegurado una candente noche con la mujer que ahora reposaba en mis brazos. Plagg de mala gana, accedió y le quitó el seguro a la puerta, dándome paso libre.

Caminé por los pasillos como los andares sigilosos de un felino y me aseguré de que nadie estuviera en medio de los elegantes pasillos.

Estaba a punto de llegar al cuarto donde se hospedaba, pero una voz chillona y quejumbrosa haciéndome

—¡Agh! ¡Ridículo! ¡Absolutamente ridículo! ¿Puedes creer que nadie en esa patética fiesta tenga una máscara de Queen Bee? ¿Pero que les pasa? — inquirió, la voz cada vez se escuchaba más cerca — ¡Es que acaso no ven que yo también soy una súper heroína!

«Chloe»

—P-Pero Chloe, yo si voy vestida como Queen Bee, mira — señaló Sabrina tímidamente su vestido junto a la típica mascara amarilla y negro.

—¡Eso no es suficiente! Merezco ser mucho más admirada que esos segundones de Rena Rouge y Carapace sin sentido de la moda — se mofó — ¡Hmp! Y se hacen llamar héroes, solo son unos aficionados.

—T-Tranquila Chloe, tú eres mucho mejor que ellos, solo te llaman para misiones importantes — trató de tranquilizar a su amiga.

—Hmm... puede que tengas razón, además esa patética fiesta es de Dupain Cheng, no creo que alguien tan insignificante como ella deba interesarme en lo absoluto — se burló utilizando su tono arrogante y su risa chillona.

Estuve a punto de soltar un siseo, pero eso me pondría en evidencia, así que solo me limité a morderme la lengua y esperar a que esas dos se marcharan pronto.

Pensé que al convertirse en una súper heroína, Chloe había cambiado, pero seguía siendo la misma niña arrogante y mandona de siempre. Si seguía con esa actitud aún después de graduarnos, pensaré profundamente en cortar ese lazo de amistad que manteníamos por años.

No era correcto que se expresara así de la gente. Ladybug estaría muy decepcionada de su actitud.

—En fin, vámonos Sabrina — ordenó Chloe — no me quedaré más tiempo en esta aburrida e insulsa fiesta. Tengo cosas mejores que hacer que celebrar el cumpleaños de una perdedora.

Cuando me asomé por la pared, pude ver a Chloe marcharse en dirección hacia su habitación, que afortunadamente quedaba en dirección contraria a donde yo estaba. A lo lejos pude divisar a Sabrina con un semblante triste observando en dirección a donde se celebraba la fiesta, era obvio que quería quedarse. Pero se recompuso de inmediato y salió disparada llegando detrás de Chloe.

Suspiré de alivio al encontrarme nuevamente solo.

Tenía que llevarla a la habitación de inmediato, o tendríamos problemas...

Cuando crucé el pasillo por donde desaparecido Chloe, sonreí complacido al estar frente a la habitación donde Marinette y sus padres se hospedaban.

Había llegado sin ser visto por entrometidos, eso era bueno.

—Plagg... — lo llamé.

Sabiendo lo que tenía que hacer, de mala gana atravesó la puerta y en seguida esta se abrió lentamente.

—Toda tuya, chico...

Asentí e ingresé a la habitación con la chica en mis brazos. Era mucho más ligera de lo que aparentaba. Casi no sentía su cuerpo en mis brazos, era como cargar un cristal.

Se removió un poco cuando atravesé el marco de la puerta, e incluso entreabrió un poco los ojos dejando ver esos brillantes orbes celestes.

—¿Que...? ¿C-Chat? — susurró desorientada.

—Shh... tranquila, vuelve a dormir princesa — le susurré al oído como un mantra. En seguida retomó su sueño y cayó como si mis palabras la hubieran hipnotizado.

Me facilitó la tarea de llevarla a su cama, perfectamente tendida. La recosté en las sábanas y me di a la tarea de buscar alguna bata para cubrirla, no pensaba dejarla solo cubierta con la sábana de la habitación que reservé. Al revisar en el baño, encontré para mi fortuna una delgada y pequeña bata blanca que dejaban los empleados en cada habitación, por si querían visitar el Sauna, o para cuando una va a bañarse.

La tomé con firmeza y me dirigí hacia la cama, donde mi princesa yacía recostada, como una niña inocente abrazando un peluche en las noches, su cabello desparramado como tinta negra por las almohadas y su cuerpo cubierto apenas con esas sabanas semitransparentes, la hacían ver como una hermosa diosa griega, la cual dormitaba sobre un lecho de blanco algodón. Era en definitiva muy hermosa, la chica más bella y con la cuál experimenté mi primera relación íntima. Me sentí afortunado.

Esa delicada criatura, había sido capaz de enamorarme aún más a través de sus caricias y sus besos, era como un casete en mi mente que repetía una y otra ves los acontecimientos en la cama de la habitación para huéspedes.

Lamentablemente, el tiempo era limitado. No podía tardar más de lo debido.

Saqué la nota que tenía en el bolsillo junto a una bolsa pequeña que le servirá mucho a Marinette una vez que se despertara. No había manera de que viniera aquí sin penar en cada diminuto detalle.

Me acerqué al velador y deposité las cosas que había traído para ella, puede que su cumpleaños ya habría pasado... pero aún me quedaba una sorpresa más por preparar, y una pregunta que realizar.

Marinette

Sentía un ligero frío recorriéndome el rostro y parte de los brazos, algo no muy extraño, pues las sabanas que me cubrían eran extremadamente delgadas y con el frío de la noche casi parecía que estaban empapadas.

Flexioné con mis brazos mi cuerpo para levantarme ligeramente y escudriñar con detenimiento el lugar donde me encontraba... un momento esta era...

Si, esta era la habitación donde mis padres y yo nos hospedamos para organizar la fiesta. Todo estaba en completa oscuridad, pero algo más claro debido el leve asomar la mañana. Fijé mi vestido colocado a un lado de mi cama y con espanto miré mi cuerpo, extrañamente cubierto con una bata de baño, era imposible que me hubiese levantado a esa hora a ponerme algo de ropa, estaba profundamente dormida.

Entonces debió haber sido...

«Chat»

Me avergoncé de que Chat hubiera tenido que vestirme, aunque era tonto, pues ya habíamos intimado y aún así sentía que mi rostro podría explotar al solo recordarlo.

Respiré profundamente antes de girar el rostro hacia la mesa que estaba aún lado de mi cama, había una nota y también una pequeña bolsa que me privaba de ver su contenido.

Encendí la lámpara y comencé a leer la nota detenidamente, sin duda era de Chat, solo él podía utilizar juegos de palabras de gatos en una carta.

Hola Princesa, de seguro ahora mismo estarás confundida y quizás algo adolorida... lamento eso. ¿O quizás no?...

En fin, estaré por siempre agradecido de que me hayas permitido darte tu regalo de cumpleaños, fue sin duda maravilloso pasar la noche a tu lado, nunca lo olvidaré... y espero que tu tampoco lo hagas.

En la bolsa que dejé a un lado de la nota, están unas cuantas pastillas para... bueno, tu sabes... no estar en la obligación de cuidar de un mini gatito aún, tómatelas cuando puedas, entre más pronto mejor ;)

Aún tengo una sorpresa más para ti, pero me veré en la obligación de dártela en la noche, hasta entonces espérame, Princesa.

Por siempre tuyo;

Chat Noir

Me había centrado por completo en la nota que no procesé el último párrafo hasta después de que todos los engranes en mi cerebro estaban funcionando correctamente.

¿Pastillas?... ¡¿Gatitos?!

«¡Maldición!»

Abrí la bolsa y una diminuta pastilla cayó en mi mano, me dirigí al baño y abrí el grifo llenando un pequeño vaso con agua.

Introduje la pastilla en mi boca y tomé un trago de agua para pasármela de un solo trago.

Suspiré aliviada de tener conmigo un método anticonceptivo... fui tan irresponsable anoche que no pensé en usar algo para evitar estar embarazada.

Menos mal que Chat había pensado en ese "pequeño" detalle con anticipación, aunque eso significaría que... tenía planeado acostarse conmigo desde el principio.

«Dios, la cabeza me da vueltas... será mejor que vaya a descansar un rato más»

Dejé el vaso en el mismo lugar de donde lo tomé y regresé a la cama para poner mi vestido en un armador, luego lo coloqué con delicadeza en el armario.

Chat sabe cuanto trabajé en ese vestido, fue tan lindo que incluso tuvo la simpatía de traerlo hasta aquí en lugar de dejarlo abandonado en la habitación, era tan detallista.

Sonreí mientras guardaba el resto de las pastillas en el bolso, ya había tenido demasiadas sorpresas por hoy, comenzando con el que me perdí mi propia fiesta.

Cuando estaba a punto de ir hacia la ventana escuché la perilla siendo girada y a continuación

—¡P-Papá! ¡Mamá!

—¿Cariño?... ¿Por qué te fuiste de la fiesta tan pronto? La abuela y el abuelo se preocuparon.

—L-Lo siento mucho mamá — atiné a contestar rápidamente — estaba algo cansada — inventé jugando con mis dedos de manera nerviosa.

—Son las cuatro de la mañana cielo... y te ves desaliñada y pálida, ¿segura que estas bien? ¿quieres que vayamos ya a casa?

—¡N-No, no! Yo... e-estoy bien, en serio, tan solo... estaba muy cansada, ya saben... trabajé en mi vestido por meses y estaba algo nerviosa por usarlo esta noche — me excusé — supongo que eso causó que tuviera sueño tan repentinamente — sonreí nerviosamente.

—Ya veo... pues, nosotros iremos a descansar cariño — dijo mi madre.

—¿No se quedarán en esta habitación? — pregunté algo extrañada.

—Reservamos una habitación más después de terminar la decoración del salón, creímos que querrías algo de privacidad después de tu cumpleaños — mencionó mi padre abrazando a mamá.

—Y-Yo... gracias, iré a descansar un poco más — informé señalando la cama.

—Dulces sueños, cariño — mi madre se separó del abrazo de mi padre y me dió un beso en la frente acariciando mis cabellos. — espero que te hayas divertido.

«Si claro, fue excelente perderme casi todo»

Aunque, pensándolo bien no la pasé tan mal con Chat.

Me ruboricé golpeándome fuertemente las mejillas asustando un poco a mi madre.

Reí nerviosamente y les di un sonoro beso a cada uno en la mejilla para luego casi llevándolos a arrastras hacia la salida.

—Bien, adiós mamá, papá... ¡Nos vemos en la mañana! — «O lo que queda de ella».

Por suerte no hicieron más preguntas y ambos me dejaron descansar.

Me arrimé en la puerta dejando que mi cuerpo se deslizara por ella quedando sentada en el suelo.

No sabía como calificar esta noche. ¿Si como la más rara? o ¿La más increíble noche de cumpleaños de todas?

Bueno...

Comprobé la hora en el reloj del velador.

« 4:16 a.m »

Reposé mi cabeza en las rodillas y suspiré profundamente.

Tendría que esperar a que saliera si quiera el sol para poder pensar correctamente.

...

La mañana no había sido como esperaba.

Mis párpados luchaban por permanecer abiertos y los bostezos se hacían más frecuentes cada vez. Estaba agotada... sin mencionar adolorida.

Recientemente padecía de las consecuencias de haber perdido la virginidad, y la noche anterior apenas y pude percibir un pequeño dolor que se desvaneció con el tiempo.

Llegué justo a tiempo antes de que cerraran la puerta. Choqué varias veces con las paredes pero aún así pude llegar completa a la clase.

Cabeceé en mi asiento casi toda la hora de clase hasta que escuché un chasquido de lengua por parte de Alya. La miré como pude tratando de que no se me cerraran los ojos y vi que me hizo una señal con la mano para darme ánimos.

—Resiste un poco hasta la hora del almuerzo, un buen vaso de café es lo que necesitas para revivir, ¡Ánimo chica! — Alya golpeó mi espalda tan fuerte que por poco y creí que se me salía lo poco que había desayunado.

Algo decaída asentí y recargué mi mejilla en el escritorio mirando al frente mientras las palabras de la profesora se distorsionaban en mis oídos e iban disminuyendo su volumen poco a poco. Momentos después, mi visión fue bloqueada y no podía escuchar nada más. Claro que Alya trató de ayudarme "sutilmente" dándome un ligero pellizco en mi costado que me hizo levantar de inmediato.

—¡Auch! ¡Oye! — me quejé frunciendo el ceño y fulminándola con mi mirada.

—Hey chica, no me mires así, te salvé de una reprimenda de parte de nuestra querida profesora — se defendió Alya — puede que seas su alumna favorita, pero no se tienta a la suerte — habló en un tono más divertido.

Agh, la suerte no podía estar más alejada de mi lado ese día.

No se como resistí las cuatro horas de la mañana sin dormirme.

—Que cara traes — comentó Alya — parece que luchaste con un ejercito de pichones antes de venir a clases — se rió mientras tomábamos una bandeja y colocábamos las cosas del almuerzo.

Tomé un plato de ensalada y estaba a punto de tomar una manzana cuando la mano de Alya se enroscó en mi muñeca.

—¿Ensalada? ¿Es todo lo que comerás? — preguntó casi indignada — ¿Quién eres? ¿Chloe?

—Eh... solo quiero algo ligero — respondí algo aterrada por la fuerza con la que sujetaba mi mano.

—¡Ni lo sueñes! No te dejaré comer solo ESO de almuerzo — en seguida comenzó a llenar mi bandeja de todo tipo de comida y un enorme vaso de café y crema batida.

—¡A-Alya...! ¡¿Qué haces?! — pregunte aterrada mientras me arrastraba hacia la caja.

—Evitando que sufras una recaída comiendo comida para conejos.

—¡P-Pero no puedo pagar todo esto!

—Tranquila, yo pagaré — contesto y sacando un billete pagó su comida y la mía sin poder protestar.

—Considéralo como tu regalo de cumpleaños atrasado — comentó alegremente llevándome hacia una mesa vacía para sentarnos a comer.

—Un café habría bastado, no necesitabas comprar todo esto...

—Pff... te conozco lo suficiente como para saber que hoy no desayunaste, ni... dormiste al parecer.

—Eh-Ah... yo... p-pues... ya sabes, la fiesta duró hasta tarde y... bueno, tu entiendes — sonreí forzadamente.

—¿Tus padres no te dejaron faltar hoy por que ayer fue tu cumpleaños?

—Si lo hicieron, pero les dije que era mejor si hoy asistía — resoplé — la fiesta de graduación esta a solo tres meses, no puedo darme el lujo de ser un mal ejemplo como presidenta.

—Eso es taaan tú.

—Lo sé — tomé un sorbo de café y sentía como con cada vez que bebía un trago la cafeína hacia lo suyo y procuraba en despertarme.

—Hmm...

—¿Mejor?

Asentí perdiéndome en el sabor dulce del líquido y la crema batida combinados en mi boca.

—Me alegro de que así sea, porque tenía curiosidad por preguntarte quién era el enmascarado con el que bailaste en tu cumpleaños — soltó de repente.

Casi escupo el trago de café que estaba tomando, pero en su lugar, me vi obligada a toser; me había atragantado al escuchar la pregunta de Alya.

—¿Q-Qué? ¿De qué hablas?

—No te hagas la que no sabes — alzó una ceja y me señaló incriminatoriamente — puede que otros lo pasaran por alto, pero yo no... — sorbió un poco de su café y continuó — "alguien" que obviamente no conozco, prácticamente secuestró a mi amiga en plena fiesta mientras que los demás se atragantaban en la mesa de bocadillos. Agradece que inventé la escusa de que te fuiste a dormir, porque sospecho que algo más pasó mientras estuviste a solas con el chico misterioso.

Estaba... perdida.

¡Alya nos había visto! Y por si fuera poco ella sabe que yo... ¡Agh! Fue inevitable no gemir de frustración y vergüenza.

—¿Y bien...?

—Bien... ¿qué?

—¡Ah no! No me dejarás con la incógnita, vamos escúpelo ¡¿Quién es él?! ¿Acaso ya te olvidaste de Adrien? ¿Y que hay de Luka? A estado frecuentándote últimamente, ¿no?...

—¡A-Alya! Ya basta... e-es un chico que invité por mi cuenta, n-no lo conoces, no es de aquí... solo vino a pasar una temporada aquí en París y... decidí aprovechar para invitarlo. — dije nerviosamente tomando otro trago de cafeína.

—Hmm... ya veo. ¿Y de dónde es? — preguntó de brazos cruzados mandándome una mirada zagas.

—¿D-De dónde? Pues él es... — «Piensa, piensa»

—¡De Inglaterra!

—¿Inglaterra?

—¡Si! Nació aquí en París pero... se mudó hace como... ¿7 años?, solo pasa aquí las vacaciones y... c-como allá ya son vacaciones, p-pues decidió venir — sonreí.

—No luces muy segura... — volvió a insistir mirándome de manera sospechosa.

—Y-Yo...

—¡Hola Chicas!

«¡Mi salvador! ¡Gracias Nino! Te debo una...»

—Hola, Nino — Alya se levantó de su asiento y rodeó el cuello de Nino para rozar sus labios en un beso dulce y luego hizo un gesto para saludar a Adrien con las manos.

—Hola Adrien.

—Buenos días Alya... Marinette... — por alguna razón desconocida, mi cuerpo vibró al escuchar mi nombre de los labios de Adrien, ni siquiera sabía por qué, solo... reaccioné de ese modo sin darme cuenta.

—H-Hola Adrien... — malditos tartamudeos.

—Siento no haber estado en tu fiesta ayer, quería ir pero... ya sabes, mi padre...

—N-No te preocupes Adrien, entiendo — una sonrisa comprensiva se formó mientras hablaba.

—Igual me siento muy mal así que... — sacó de su espalda un paquete pequeño envuelto en un bonito y muy decorado papel y me lo entregó — aquí tienes, espero te guste.

—G-Gracias, Adrien — mis dedos se rozaron suavemente con los suyos al tomarlo, una descarga recorrió mi cuerpo y evité a toda costa mirar sus ojos verdes, de alguna manera... me hizo pensar también en Chat y la noche que estuve con él, sentía un abrumador peso en mis hombros y mi corazón latía desbocado al tener en mi mente la imagen de los dos chicos que más amaba.

Sentía que estaba jugando con Chat, solo por el simple hecho de tener aún sentimientos por Adrien.

Debía arreglar esto pronto, y el ver a Adrien actuar tan dulce conmigo no me estaba facilitando las cosas.

«¿Por qué todo tiene que ser tan complicado?»

Todo empeoró cuando sentí la presencia de Adrien cada vez más cerca de mi, se inclino un poco y dejo un suave beso en mi mejilla separándose al instante.

—Feliz Cumpleaños, Marinette.

Mi boca se abrió y cerró, pero no produjo ningún sonido, estaba paralizada.

Lo vi marcharse sonriendo al lado de Nino y alejarse de la cafetería de manera lenta, o al menos para mi fue así.

—¡Oh por Dios! — la voz de Alya me trajo a la realidad. — ¡Lo sabía! ¡No lo has superado en absoluto! ¡Debiste ver tu cara cuando te dio el obsequio!

—Shh... ¡Cállate! ¡Podría escucharte! — reclamé poniendo mi mano en su boca para silenciarla.

Alya retiró mi mano de su boca y volvió a hablar.

—Y tú... ni creas que te has salvado de contarme sobre ese chico... ¿Cómo se llama? ¿Qué edad tiene? ¿Vive solo o con sus padres? ¿Es bueno en la cama? — preguntó alzando las cejas repetidamente.

«¡Dios, mátenme!»

—¡ALYA!

...

Como Alya prometió, el café sin duda había resultado y me dio energía para sobrevivir toda la jornada escolar. A excepción por las preguntas incómodas que recibí de Alya a toda costa, todo fue genial.

Me tumbé totalmente cansada a penas trepé las escaleras de mi cama, estaba agotada tanto física como mentalmente.

«Quizás no debí tomar tanto café»

Ahora era muy tarde y ni siquiera tenía un poco de sueño.

Hice una mueca volteando mi cara para tomar mi almohada y hundir mi rostro en ella, cada vez que recordaba las embarazosas preguntas de Alya, tenía ganas de ahogar un grito de frustración en ella.

Me disponía a tratar de dormir un poco, hasta que unos golpes encima de la trampilla me alertaron haciendo que enfocara mi vista hacia arriba.

—¿Chat?

La trampilla se abrió y luego se asomó la cabeza de Chat mirándome con una sonrisa enorme de cabeza.

—Bonne nuit, Princess... ¿Lista para tu sorpresa? — preguntó.

—¿Sorpresa? — murmuré confundida.

—¿No lo recuerdas, ma belle?

«La nota»

Los colores se vinieron a mi rostro inmediatamente y asentí torpemente fijándome como la boca de Chat se torcía en una sonrisa.

—En ese caso... — extendió sus garras hacia mi y dudosa la tomé ayudándome de esta forma a salir al balcón, solo para encontrarme con el barandal lleno de velas encendidas hermosamente y creando una atmosfera como de cuenta de hadas. Fue como la vez en la que André el heladero fue akumatizado, sentí una punzada de nostalgia el recordar su expresión dolorosa y decepcionada al ver que Ladybug nunca llegó a la cita acordada.

Sentía que las lágrimas se agolpaban en mis ojos de solo recordarlo.

—¿Princesa? Acaso... ¡¿E-Estas llorando?!

Volteé a verlo y su expresión asustada hizo que soltara una risita y seguido de eso un sollozo que retuve al colocar una mano sobre mi boca.

—¡Dios! L-Lo lamento tanto, esto no era para nada lo que quería ver, n-no quería hacerte llorar, perdóname princesa yo...

—No, no es eso Chat — lo interrumpí — todo es hermoso...

Sus orejas se irguieron y su rostro asustadizo pasó a uno de alivio.

—Entonces, ¿Por qué estabas llorando?

—E-Es solo... — la voz me estaba traicionando, parecía que en cualquier momento me rompería. — l-lo siento, e-es solo que esto es tan lindo, gracias Chat — me abalancé hacia él apresándolo en un abrazo reconfortante, se sentía tan bien.

Chat era tan maravilloso. Era amable, sincero, divertido, cariñoso, romántico... era la clase de hombre que toda chica querría tener a su lado.

Sentía que no merecía sus atenciones, me asustaba saber que tal vez yo no era lo suficientemente buena para él, que solo era una chica simple y torpe, al que había rechazado centenares de veces solo por tener la mas mínima esperanza de que Adrien se fijara en mi.

¿Que había hecho yo para captar la atención de Chat Noir siendo simplemente Marinette y no siendo Ladybug?

Cientos de preguntas se amontonaron en mi cabeza, impidiéndome sentir como Chat me alejó levemente de su pecho con una ternura infinita plasmada en sus ojos gatunos. Mirarlos, me hacía querer quedarme plantada en el mismo sitio durante horas, solo para no tener que dejar de observarlos.

Esto era muy extraño... mi corazón no hacía más que alocarse y acribillar mi pecho con sus incesantes latido y el repentino calor que se instaló en mi pecho.

¡¿Qué estaba pasándome?!

Chat pronto posó sus labios en las dos manos que tenía apresada en sus guantes, todo mientras no apartaba mi mirada de la suya.

En poco tiempo lo tuve arrodillado frente a mi y yo por un momento, me había olvidado de cómo respirar.

Tragué fuertemente cuando Chat abrió la boca comenzando a hablar, mi boca se mantenía seca y traté de por todos los medios no perder el equilibrio mientras escuchaba a Chat hablar.

Este era un momento demasiado sorpresivo, mi mente no lograba digerirlo por completo.

—Marinette...

—¿Eh?

—¿Recuerdas lo que pasó ayer en la noche?

¡¿Qué si lo recordaba?!

Por supuesto que lo hacía, era casi imposible olvidar que me entregué a Chat la noche de mi cumpleaños, tan cerca y a la vez tan lejos de todos mis amigos y familiares.

Asentí hacia él mientras apretaba nerviosamente sus manos enguantadas y sentía un escalofrío recorrer mi cuerpo, que aumento cuando vi la reluciente sonrisa de Chat.

—No podía esperar más ese día — con cada palabra dejaba un roce de sus labios en mis manos, acurrucándose contra mis brazos de manera dulce como un gatito desamparado que necesitaba de mimos — necesitaba tenerte... — continuó — deseaba tanto tenerte conmigo, que se convirtió casi en una obsesión — reveló sin temor alguno.

Cada uno de mis dedos era besado por sus labios mientras se acercaba más a mi, hasta casi acorralarme en la barandilla de mi balcón, todo acompañado por la luz de la luna y de las velas, que parecían irradiar más que nunca en ese momento, mis ganas de llorar iban en aumento.

Chat seguía besando cada parte de mis manos mientras subía por mi brazo continuando su recorrido.

—Por eso... mi princesa, quería que fuese mutuo, me rompió el corazón la simple idea de tenerte solo como amiga — sus adorables ojos verdes observaban mi rostro patidifuso con adoración mientras se levantaba y se acercaba más a mi rostro — quería algo más — su aliento caliente golpeo mi rostro. — aún quiero...

—C-Chat...

—¿Crees que... podamos intentarlo? — preguntó — ¿Quieres ser mi novia, ma beauty?

¿N-Novia? ¡¿Su novia?! ¿De Chat Noir? La simple idea parecía absurda, Chat y yo siendo pareja, era muy loco.

Por eso habíamos decidido ser solo simples amigos, el alto riesgo a que Hawk Moth o algún villano supiera de nuestra relación, nos ponía en peligro a ambos, era peligroso el simple hecho de ser amigos, teníamos ciertos acercamientos que a los ojos de los villanos podían utilizar a su favor.

La simple idea de ver a Chat siendo capturado por un Akuma por mi culpa, me lleno de terror.

El debió adivinar mis pensamientos, por lo que colocó su mano en mi mejilla susurrando.

—Sé lo que piensas — murmuró contra mi oído — no tienes porque preocuparte — me tranquilizó — yo te cuidaré — prometió — te prometo que a mi lado no te pasará nada... seré lo más discreto posible en nuestra relación y vendré a verte solo si no hay riesgo de Akuma.

Sus palabras eran cautivadoras, eran tan convincentes. Lo único que pasaba por mi mente era rechazarlo como la vez anterior, alegando que lo nuestro en ese hotel fue solo una aventura de una noche.. pero, mi corazón anhelaba darse una oportunidad con él, tener una relación casi normal con mi compañero, sonaba tan emocionante y a la vez tan romántico.

Por supuesto que sabía que Chat cuidaría de mi, confiaba más en él que en mi misma, y suponía que mientras no reveláramos nuestras identidades, no habría problemas, llegaría el momento adecuado para decírselo, así como yo estaría preparada para conocer a mi compañero de batallas finalmente.

La decisión estaba tomada, y yo... no podía estar más feliz por eso.

—Si... — las palabras salieron sin que pudiera evitarlo.

El rostro de Chat se iluminó y me tomó de la cara con sus dos manos mirándome fijamente, quizás para corroborar que no hubiese escuchado mal.

—Princesa...

—¡Si quiero Chat Noir! — envolví su cuello con mis brazos haciendo que soltara un grito de puro entusiasmo, permitiendo que me levantara en voladas y diéramos vueltas como una ruleta abanicando las velas y uniendo nuestros labios en un beso enardeciente que marcaba el inicio de nuestra relación.

Una por la cuál lucharíamos por mantener.

...

Bueno... en mi defensa, este cap es más largo que cualquiera de los anteriores y puse todo mi empeño en el... sin mencionar que tuve muchos contratiempos y distracciones que no me dejaron continuarlo , peeero... aún así no me rendí y aquí estoy trayéndoles un nuevo capítulo que espero les haya gustado mucho...

Bueno,haciéndoles un poco de spoilers, falta un capítulo para que inicien las fantasías de nuestros protagonistas... así que prepárense UwU... se estarán vendiendo pañitos húmedos para hemorragias nasales más adelante, ahora al 3X1 ... aprovechen la oferta de ahora, antes de que vengan los capítulos hot's .

"Paños húmedos" 3X1

Precio: $10

Una vez más, me despido y espero leer sus hermosos comentarios alentadores... me hace tan feliz leerlos ¡Los amo mucho! Un beso enorme y gracias por leerme .

¡Bye, bye!