La hija del senador

Disclaimer: Los personajes de la saga Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer y su casa editorial.El resto de los personajes pertenecen a mí y a mi imaginación.


Capitulo 14: finalmente

ROSALIE POV

Una vez más, estaba en el comedor con mi plato lleno y los ojos de mis padres mirando atentos a si pensaba terminarme mi comida o no.

Enterrando mi tenedor en una de las papas, la unte en un poco de salsa y me la llevé a la boca antes de masticarla con ganas.

-¿Que tal tus exámenes?- preguntó mi padre antes de beber un poco de vino y dirigirme una mirada seria

- todo ha ido bien. Debería tener los resultados en las próximas dos semanas.

- bueno, al menos ha valido la pena la exorbitante matrícula que estoy pagando cada mes…

-Carlisle..- mi madre llamó su atención- qué cosas dices, por supuesto que vale la pena. Cuando Rose obtenga su título podrá...

- trabajar en un museo- dijo él casi con asco- cuatro años y lo único que podrá hacer será trabajar en un museo o en una galería- él suspiró y negó con la cabeza- ah… y pensar las veces que intenté convencerla que estudiara abogacía o contaduría. Entonces tendría un futuro mucho más productivo.- otro sorbo de vino y el continuo- ahora sólo tendrá que conseguirse un buen marido de una familia acomodada que la mantenga y entonces yo podré quedarme tranquilo.

- ¿Ya estás buscándome marido?- yo no daba crédito a sus palabras

- tu madre y yo nos casamos apenas con dos años más que tú. - El me corrigió- y a menos que quieras casarte con un tipo que apenas conoces, yo diría que es buen momento para ir considerando tus opciones.

- ¿Te das cuenta de que ya pasaron más de veinticinco años desde que tú y mamá se casaron, no?

- ella tiene razón, cariño- mi madre intervino esta vez- los tiempos ahora son diferentes. Hoy en día los chicos…

- solo andan revolcándose sin ningún compromiso- dijo él, enfadado y sin dejarla terminar de hablar- Rosalie sabe el peso que viene con su apellido, por lo que es hora que comience a asistir a los bailes de nuestros conocidos en busca de algún futuro candidato.

- estás loco si esperas que me case ahora o en dos años- le dije- eso no va a suceder.

- sucederá si quieres heredar todas las cosas que están a mi nombre y si quieres que siga manteniendote indefinidamente mientras sigues con tu baile y tú gusto por el arte.

Ah.. esto era el colmo. De verdad lo era. ¿Casarme? El tenía que estar de broma.

-nunca me has dejado salir con nadie y de la noche a la mañana quieres que me case. ¿Estás loco? - grité sin poder comprender que rayos sucedía con mi padre

-una boda con alguien indicado viene con beneficios- dijo- que salgas con chicos que nadie conoce y que no va a traerte ningún tipo de favor económico o social, no tiene sentido- sentenció- además… que yo no te haga dejado salir con nadie en todo este tiempo no te ha impedido hacerlo del todo ¿o si? No creerás que yo lo me he enterado con quién te veías cada una de las veces que te escapabas de la vista de Marco o Charlie

Mierda.

Bien, yo no esperaba que fuera ningún secreto, pero aún así nos sabía exactamente cuánto es lo que él sabía sobre mis escapadas por algo de diversión. Incluso cuando lo que había hecho entonces no fuera nada en comparación con lo que estaba haciendo ahora con Emmett.

Sin embargo, él no había nombrado a Emmett, lo que me dejaba bastante a salvo por ahora. Él me había prometido que no le diría nada a mi padre y había cumplido. Entonces, eso había significado mucho para mí, cuando aún no sabía si realmente podía confiar o no en él; pero ahora que ambos habíamos llegado a un punto en que ambos estábamos comprometidos con una situación, que él hablara sería casi como un suicidio.

Comiendo más papas, yo no dije nada, casi como si no lo hubiera escuchado.

-no finjas ser la niñita inocente que no eres Rosalie- mi padre sentenció- ahora ya no tienes más a Charlie para que tape tus errores y te haga quedar bien conmigo.

-no hables así de Charlie- replique y dejándole pasar lo que había dicho sobre mi. Yo no fingía ser inocente como él decía, ni tampoco lo era. Que fuera reservada o que me vistiera de cierta manera no tenia nada que ver con como yo era. Quizás era inexperta en algunas cosas, pero no era estúpida y mi padre lo sabía bien.

-oh, Dios santo, él está en el hospital- dijo- ¿Acaso aun estás preocupada por el? Marco ya fue a verlo y está bien, pero debe permanecer ahí. No creo que quieras que se ponga peor.

-ni siquiera te importa lo que pase con el- gruñi bebiendome toda el agua de mi vaso de una sola vez a causa del enfado.

-Rose …- mi madre volvió a intervenir- no digas eso. Por supuesto que nos importa. Ha trabajado con nosotros por más de diez años y ha estado contigo durante todo ese tiempo. Desde luego que su salud es importante.

- por Dios santo, el tipo tiene cáncer en los pulmones- por supuesto, como siempre mi padre dando siempre las malas noticias en frío, aunque eso yo ya lo sabía- y nosotros estamos pagando por su tratamiento. Bueno, al menos por lo que pueden hacer por él llegados a este punto. No es como si a su edad pudieran hacer mucho

Empujando mi plato a medio comer hacia adelante, me levanté de la mesa ya sin soportarlo más.

-me he quedado sin apetito- dije - disfruten su comida, me iré a mi alcoba.

Sin siquiera esperar una respuesta de su parte, solo me fui de allí, subiendo las escaleras a toda prisa y sin mirar atrás, hundiéndome en mi cama, tan pronto como cerré mi puerta con llave.

Odiaba a mi padre. Había días en los que era lo único que sentía por él. Pena, quizás enojo, pero eso había sido el colmo.

¿Qué caso tenía que comiéramos"en familia" si eso siempre terminaba con nosotros discutiendo de esa forma?

Mi padre no confiaba en mí, pero eso no era ninguna novedad. Sino el resultado de mis propios actos dando sus frutos luego de varios años desobedeciendo sus reglas o llevándolas al límite. Y ya no lo hacía porque quería llamar su atención, como cuando era más chica, sino por que estaba harta de esas reglas que condicionaban toda mi vida. Estaba harta de vivir de esa manera, pero en lugar de entenderlo, él parecía solo querer que esa tortura solo se prolongara para mi, en lugar de terminarse cuando yo decidiera irme de esa casa.

Y eso era algo que iba a suceder, él lo quisiera o no, yo ya lo había decidido.

Ya habían pasado más de dos semanas desde que mis exámenes habían comenzado y a partir de esa mañana, finalmente estaría libre de todo el estrés y la tensión de estudiar y hacer trabajos casi todos los días.

Bueno, no es como si eso hubiera sido lo único que hubiera hecho, pero si la mayor parte de mi tiempo.

Saliendo de la ducha aun envuelta en una toalla, me volví hacia mi armario para buscar algo que ponerme. Ese sería el día, me había dicho, ya lo había decidido y no iba a arrepentirme. Después de todo lo que Emmett y yo habíamos estado haciendo en las últimas semanas, estaba más que lista para dar el siguiente paso con él. Y no, no era demasiado pronto.

Él era un buen tipo, y había sido increíblemente paciente, dulce y respetuoso conmigo y mis tiempos, desde que habíamos comenzado con esos juegos. Por eso es que quería hacerlo con él.

La noche anterior me había tocado hasta correrme para poder dormir, solo imaginando las cosas que él haría conmigo cuando finalmente lo hiciéramos.

Ah… y me había puesto tan caliente de solo recordar nuestra conversación por Facetime, de cómo él se había tocado y luego se había corrido mientras yo hacía lo mismo frente a él, completamente desnuda…

Nunca antes me había sentido con alguien así. Caliente y fuera de control… osada y dispuesta a hacer lo que él quisiera, incluso cuando me sintiera un poco avergonzada al principio…

De solo recordar su firme y esculpido torso, las venas sobresaliendo de su brazo mientras él se masturbaba, casi devastado...Su cabello despeinado, los músculos de su abdomen flexionados, mientras me observaba casi fascinado jadeando y tocandose…

Sacando un conjunto de ropa interior negra, lo deje sobre mi cama antes de buscar un vestido con que usar eso. No quería verme como si lo hubiera intentado demasiado, no como cuando lo había hecho con James. No quería que él sospechara nada, pero al mismo tiempo sorprenderlo cuando terminara de quitarme la ropa.

Así que luego de revisar mi guardarropas por tercera vez, saqué de éste, un vestido rosa de gasa translúcida, bajo el cual había otro "vestido" o más bien la parte interior del mismo de color negro. Era un vestido sencillo, pero arreglado y además combinaría con las bragas y el sostén que ya había elegido.

Ya vestida y con mis bolsos colgando de ambas manos, baje las escaleras para ir a la cocina, dónde solo parecía estar Mary.

-buenos días- la saludé

-buenos días, Rose- ella me sonrió mientras terminaba de picar unas frutas antes e echarlas dentro de la licuadora.

Unos segundos después, y con un jugo de color anaranjado ya hecho, ella vacío el contenido en una botella alta y me la pasó.

-tambien hay algo de pie de cereza. Puedo empacartelo para el viaje o para que lo comas después del almuerzo- ofreció de camino a la nevera.

-oh, no está bien- dije- no te preocupes por eso.

-sabes que no me molesta- dijo ella sacando la fuente redonda de la nevera y dejándola sobre la encimera de la cocina antes de cortar tres trozos- además, apuesto a que tus amigas va a gustarles.

Yo asentí con la cabeza, dándome por vencida al intentar rechazar su comida.

- tu padre se fue temprano- me dijo en tanto se las arreglaba para meter todo en un tupper de color rojo-. Hoy tenía algunas reuniones importantes. Dijo que no volvería hasta la cena.

Genial.

-¿Qué hay de mi madre?

-desayuno con su grupo de lectura, al parecer está ayudando a planear una gala de no sé qué cosa.

Bien. Así que tendría todo el día libre, para hacer lo que quisiera básicamente, sin tener a nadie preocupado por mi. Lo que significaba que podía seguir adelante con mi plan para ese día.

Después de terminar mi batido y meter las porciones de tarta de cereza en mi bolso, me despedí de Mary y salí de la casa por la puerta de enfrente, para encontrarme con Emmett en el auto.

No diciéndole nada de inmediato, esperé hasta que estuviéramos varias calles ya lejos de mi casa y que nos detuvieramos en un semáforo en rojo, para pasarme al asiento delantero del auto, casi haciendo que a él le agarrara un ataque.

-por Dios.. ¿Que estas haciendo?- pregunto ya conmigo sentada junto a él, algo que se me hizo de lo más extraño después de haber pasado tanto tiempo con él en el mismo auto, pero siempre ocupando sitios tan separados entre sí, con excepción de cuando ambos nos habíamos divertido en la parte trasera del coche.

-solo… quería ver qué se sentía estando en esta parte del auto- mentí

-podrias habermelo dicho antes- dijo algo preocupado- estaba apunto de poner en marcha el auto de nuevo, podrías haberte lastimado… Estando sin tu cinturón…

-nada pasó- dije haciéndolo suspirar.- ¿Podemos solo hablar un momento antes de que sigas manejando? Antes de que me lleves a algún lado, solo quiero hablar contigo.

-Rose …- él negó con su cabeza y entonces note como el tono de su voz, así como el modo en que él se había dirigido hacia mí, habían cambiado.

Si, esa no era la primera vez que él me decía así, en lugar de por mi nombre completo, y me hacía sentir algo que antes no había sentido por él.

-solo… déjame buscar un sitio donde estacionar el auto y hablaremos ¿De acuerdo? No quiero que nos pongan una multa, así que abrocha tu cinturón.

Poniéndome un puchero, hice lo que me dijo, y espere en silencio hasta que dos calles después el consiguió dónde aparcar el auto.

-bien, ahora dime… ¿Qué es lo que pasa? ¿De que quieres hablar?

-yo quiero…- mordiendo mi labio, apreté mis rodillas y lo miré a los ojos- pensé que hoy podríamos ir a tu departamento de nuevo y hacer lo que veníamos pensando hacer. Eso que te pedí que esperarás...

-¿Y que hay con tus clases?

-puedo tomarme una mañana libre- apunté- mis asistencias son casi perfectas, como imaginarás, así que no hay problema con eso.

Emmett asintió con su cabeza y solo entonces me dió una larga mirada de arriba abajo, analizando lo que yo llevaba puesto.

Sabía que él me había mirando en cuanto me había subido al coche, del mismo modo que lo hacía cada día, pero está vez, la diferencia es que lo había hecho casi como si estuviera ansiando ver qué llevaba debajo de mi ropa o imaginándome cómo iba a quitarmela.

-¿Estás segura? No quiero que creas que yo estuve apresurandote o algo…

-desde luego que no- yo me rei- y si estoy segura. Solo quiero terminar con esto. Quiero dejar de pensar en como sería hacerlo contigo todo el tiempo y en su lugar, hacerlo de una vez.

Con una sonrisa, Emmett acaricio mi mejilla como si no se pudiera creer lo que yo acababa de decirle. Casi como si hubiera ganado la lotería y no creyera que era él, quien tenía el boleto ganador.

-¿Directo a Brooklyn entonces?

-si

-bien- si riendo una vez más el se volvió hacia el volante y entonces pareció como si otro pensamiento apareciera en su cabeza- aunque deberíamos hacer una parada antes. Para comprar algo de comida y demás cosas…

-de acuerdo.

Poniendo el auto en marcha una vez más, Emmett condujo hacia el sur con una sonrisa que intento discimular bastante. Solo entonces y antes de que llegáramos al puente, el se detuvo frente a una tienda de víveres no muy grande

-¿Vienes conmigo o prefieres esperar en el auto?

Esa era la primera vez que él me preguntaba algo sobre lo que tenía que elegir. Hasta entonces siempre yo había sido la que había dado las indicaciones: "vayamos para allá" "llévame hasta alli" pero pocas veces realmente preguntándole si quería hacer algo conmigo, excepto que viera mis prácticas de baile.

-ire contigo- dije jalando la palanca de la puerta y entonces saliendo del auto, sintiendo como mi estómago parecía estar subido a una montaña rusa

Iba a hacerlo, ya se lo había pedido, más de una vez. Pero ¿por qué ahora que estaba llegando el momento me sentía tan insegura?

Caminando junto a él, ambos entramos a la tienda, mientras él tomaba una canasta de las que había en una pila junto a la puerta.

El sitio era peculiar. Es decir, no era una tienda de última moda o una supermercado renombrado o de diseño, sino una tienda común y corriente, como las que veías en las películas, dónde todo está abarrotado en los estantes, los pasillos son estrechos y el ambiente es cálido y pesado.

-¿que vamos a comprar?- pregunté viendo al alrededor como si estuviera en un planeta distinto la enorme cantidad de comida con nombres que jamás había escuchado que había allí.

No es que nunca hubiera ido a hacer las compras, pero la última vez probablemente había sido cuando yo tenía siete u ocho años y el sitio al que habíamos ido con mis padres era muy distinto a este.

"Con más clase" diría mi madre, pero no por eso era mejor.

-solo algunas cosas para comer. La última vez que fuimos, mis alacenas estaban vacías.

Oh. Yo aún tenía mis tartas de cereza en mi bolso, lo que significaba que podría aportar el postre, aunque yo no lo hubiera hecho.

-creo que puedo cubrir con el postre- dije

-oh, seguro que si- bromeó el por un segundo tomándome por la cintura y apretando contra su cuerpo.

-no, yo.. - me rei entonces al comprenderlo un segundo despues- Mary me ha dado algo de tarta de cereza, a eso me refería.

-esta bien- el sonrió y continuó andando por el corredor hasta las heladeras que había al fondo. Tomó entonces un pack de seis cervezas y las metió en el canasto.

- solo por si se te antoja después- dijo- no creas que pienso embriagarte.

- ¿Y qué hay con la comida?

-¿Que te gusta?

-la pizza, aunque no debería- dije casi en automático recordando a Alec- pero no voy a pedirte que me prepares un plato gourmet, así que me conformaré con lo que hagas- dije armandome de valor.

-soy bueno cocinando- respondió- puede que no como un restaurante de cuatro estrellas, pero quizás uno de dos y media, y con muy buena atención.

Entonces yo me reí con ganas.

-¿Entonces pizza?- él se volvió hacia uno de los anaqueles y sacó un paquete de harina, aceite, sal, levadura, salsa de tomate… solo entonces se volvió hacia las heladeras para tomar un paquete de queso para gratinar y luego fue hacia la "sección de las verduras" si es que podíamos decirle así a los 10 o 12 cajones que tenían un poco de cada cosa, para nada ordenados de un modo que buscará vender a primera vista sus productos.

Tomando Algunos tomates, Emmett los metió a la canasta que para entonces estaba casi a tope y también agrego algo de albahaca y una bolsa con nueces que no se de donde sacó.

-muy bien, yo haré la pizza, tu pondrás la tarta, tenemos cervezas .. ¿Algo más?

-¿Que tal algún refresco o algo de té…?

-tengo té y café en casa- yo asentí- ¿un par de latas de soda?

-si- regresando rápidamente a la heladera, él apareció con otro paquete de 6 refrescos y también un paquete con servilletas que agarró en el camino.

- muy bien, paguemos esto y vámonos- dijo

Yendo hacia "la caja" que en realidad era un largo mostrador abarrotado de todo tipo de chucherías y un enorme estante de cigarros al frente, vi entonces detrás de el, toda la sección de shampoo, cremas para el cabello, máquinas de afeitar, tampones y también de… condones, todos de distintos tipos y colores

Pasándole el canasto al tipo con un piercing en la nariz, con la camiseta que decía "cajero" a un lado, el comenzó a pasar los productos por el escáner de la caja.

Desde luego, íbamos a necesitar condones, puesto que yo no tomaba pastillas ni usaba ningún otro método anticonceptivo, pero ¿Cómo iba a decírselo?

La sola idea de tener usarlos me ponía ansiosa. Conocía la caja, incluso los habia visto en mi clase de salud en el instituto, solo que nunca había tenido que usar uno, no más que con un plátano. Nunca había llegado tan lejos como para tener que hacerlo, aunque no por que ellos no lo hubieran intentado.

Tal vez dejaría que Emmett se ocupara de esa parte, está vez.

Viendo cómo el tipo pasaba por la máquina las cosas que habíamos comprado para después guardarlas en una bolsa grande de papel marrón, yo me sentí inquieta pensando es eso que nos estaba faltando.

-muy bien ¿Algo más?- el tipo de la caja se volvió a vernos luego de mirar la caja registradora

- si, necesitaremos una caja grande de esos- dijo Emmett, señalando los condones - de los Prime negros, por favor

Tomandolos sin cuidado, el tipo los paso por la máquina antes de meterlos también en la bolsa y observarnos con una pequeña sonrisa cómplice antes de decirnos el total de nuestra compra.

Oh ¿Cómo debíamos vernos nosotros dos ahora mismo en un lugar como ese vestidos de esa forma? ¿Acaso pensaría que estaríamos en una escapada romántica? ¿Que teníamos una aventura?

Sacando su billetera, Emmett tomó un par de billetes de cien y se los pasó, dejándome ver cómo había muchos más de esos allí dentro.

Tomando la bolsa con el, salimos de la tienda y Emmett la dejo en el asiento trasero mientras yo me subía al auto, esperando que él hiciera lo mismo.

-¿Estás bien?

- si, solo…

-¿Qué?

- ¿Qué crees que ese tipo haya pensado de nosotros allá adentro? Comprando todas esas cosas a está hora de la mañana.

Emmett sonrió.

-no creo que haya pensado nada- contestó- apuesto a que ha tenido clientes mucho más extraños que nosotros. Y en todo caso no deberías preocuparte por eso. Dudo que alguien te conozca por aquí.

- lo sé- yo suspiré y lo miré - lamento no haber llevado mi billetera, te de dejado pagar por todo y…

Él negó con la cabeza.

-Solo es comida- dijo- no te preocupes. Se que no lo hiciste aproposito. Además no soy la clase de tipo que se preocupe demasiado por gastar su dinero, cuando éste no le falta.

La verdad era que yo había bajado a comprar sin mi bolso encima, y si bien lo hubiera tenido conmigo, había pensado en ofrecerle una de mis tarjetas para pagar por las cosas, siendo que no tenía dinero en efectivo conmigo normalmente; por lo que habría necesitado ir a un cajero si no quería que mi padre se enterara que su hija había estado comprando comida y condones en una tienda al otro lado de la ciudad, muy alejada de donde se suponia que debia estar.

-¿Y siempre andas con todo ese efectivo encima?

- oh eso...- el se rió- solo ha sido buena suerte en el poker contra Edward y Jacob. Les he dejado los bolsillos vacíos- el sonó divertido con la idea.

Poker.

A él le gustaba el poker. También a mí padre, pero hacía mucho tiempo yo no lo había visto volver a jugarlo.

De pronto el recuerdo de él jugando conmigo cuando era pequeña con todas esas fichas, intentando explicarme de que iba el juego, volvió a mi cabeza.

Tal vez, después de todo, tenían algo en común.

Cerca de veinte minutos después el volvió a aparcar el coche frente a su departamento, haciendo que la ansiedad regresara a mi, una vez más.

Volviéndose a abrir mi puerta, él bajó la bolsa con las compras del auto y entonces entramos a su edificio.

Ya en su departamento, las cosas se veían igual que como las habíamos dejado la última vez.

Luego de encender las luces, Emmett fue hacia la cocina, para ordenar un poco lo que habíamos comprado.

Metiendo en la nevera las sodas, las cervezas y el queso, dejo el resto de las compras sobre la encimera de la cocina, apartando a un lado la caja grande con condones; una que abrió rápidamente y sacó tres pequeños paquetes de la misma, separándolos del resto y metiendolos en su bolsillo.

¿Significa eso que lo haríamos 3 veces? ¿O solo había cortado un número de ellos al azhar?

-¿Estás nerviosa de nuevo?- el se acercó a mí y entonces me observó a los ojos

-No debería estarlo ¿No es cierto?

Acariciando mi mejilla él negó con la cabeza.

-Que lo estés significa que te importa.- su pulgar acarició mis labios, contorneandolos, y entonces su mano se apartó de mí- de cualquier forma, no será muy distinto a lo que hemos hecho hasta ahora- explicó, está vez acercando su rostro al mío, para hablarme, casi como si se tratara de un secreto- comenzaremos por eso primero… - sólo entonces su voz se volvió un poco más grave antes de continuar hablando- primero necesito que estés caliente y húmeda antes de que hagamos algo más.

Oh …

Guiñándome un ojo de modo seductor, Emmett sonrió con confianza, y luego me tomó por la nuca para besarme con ganas.

Dejándome llevar le respondí con ansias mientras sentía sus manos acariciar mi cuello y comenzar a bajar por el escote de mi vestido tocando suavemente mi piel.

Aumentando el ritmo de los besos él incorporó su legua al juego y su mano me tomó por la cintura para acercarme más a su cuerpo mientras yo me decía a mi misma que me relajara.

Acariciando mis piernas, y subiendo hasta la parte baja de mi trasero, Emmett me acarició sobre el borde de mis bragas antes de que yo terminara gimiendo involuntariamente.

-¿Vamos a mi alcoba?- preguntó, separandose apenas de mi. Yo asentí con la cabeza.

Tomándome por la mano, ambos nos dirigimos a su alcoba, ubicada detrás de una de las puertas que yo había visto la última vez allí.

Entonces una pequeña habitación apareció antes nosotros. Las paredes eran blancas y no había nada sobre ellas, una gran ventana por la cual ahora se colaban los rayos del sol, iluminando el panorama, un gran armario empotrado en la pared ubicado a la izquierda de este y una gran cama con sábanas blancas eran todo lo que había allí.

Sin molestarse en cerrar la puerta, Emmett volvió a besarme en cuanto ambos estuvimos dentro y sin perder el tiempo, consiguió deshacer el listón que estaba detrás de mi cuello sosteniendo mi vestido color rosa, haciendo que este cayera al suelo.

Quedándome solo con la parte de color negra, de una tela fina y que estaba pegada a mi cuerpo, vi a Emmett sonreír al verme con eso puesto.

Era más corto y revelador que el vestido con el que había ido a la fiesta donde se suponía que lo haría con James y entonces recordaba cómo él me había visto con eso puesto, sin embargo, este parecía gustarle mucho más.

-quitame la ropa- pidió volviendo a besarme.

Algo dudosa, me deshice de su saco con su ayuda para luego desatar tu corbata y quitar de en medio su camisa.

Mierda.

Sabía que no era la primera vez que lo veía con el torso desnudo, pero aún así no dejaba de sorprenderme que se viera de esa forma. ¿Acaso entrenaría en su habitación? No había forma de que tuviera ese abdomen sin hacer nada…

Dejando que mis dedos jugarán sobre el inocentemente, él se removió algo incómodo frente a mi

-tienes las manos frías - se quejó aunque aún sonriendo.

Tomándolas entre las suyas, él me besó antes de volver a acariciarme, está vez empujando su cadera contra la mía.

Deslizando las tiras del vestido negro hacia abajo, y empujándolo por mi cuerpo hasta que esté también terminó en el suelo, finalmente quedé solo con mi ropa interior frente a él.

Viéndolo a los ojos con duda, le pregunté lo único que no podía dejar de preguntarme desde que me lo había puesto antes de salir de la casa, sintiéndome de pronto demasiado desnuda.

-¿Te gusta?- mi voz salió casi como un murmullo.

Pasando su dedos por el borde de las copas de mi sostén, Emmett mordió sus labios antes de dejar que estos continuarán su camino por el centro de mi pecho, bajando por mi estomago… hasta llegar al borde de mis bragas, dejando entonces que sus dedos juguetearan con el borde de estas, antes de aventurarse entre mis piernas.

Sujetándome de su antebrazo, apreté mis labios mientras sentía sus dedos ir y venir sobre mi centro, acariciándome aún sobre mis bragas y comenzando a ponerme a mil por hora.

-te ves preciosa- dijo sobre mi oído, acercando su cuerpo al mío, y aún sin detener su tortuoso juego entre mis piernas- de verdad que sí…- jadeó empujando sus dedos contra mi entrada y haciéndome dar un paso hacia atrás, chocando la parte posterior de mis rodillas contra el borde de su cama.

Perdiendo el equilibrio por un segundo, él me ayudó a sentarme antes de hacer lo mismo a mi lado.

Con mucho cuidado, sus hábiles manos se deshicieron de las copas de mi sostén, empujándolas hacia abajo y dejando mis pezones al descubierto.

Casi de inmediato estos se pusieron duros y el estrujo uno de ellos entre sus dedos mientras me miraba a los ojos por completo caliente.

Sentí una ola de calor recorrerme y acabar directo en mi centro en cuanto el lo hizo, y al hacer lo mismo con el otro, el calor y la presión aumentaron, haciendo que yo apretara mis piernas entre sí.

-veo que esto te gusta-dijo antes de volver a besarme Yo se lo devolví aun sin decir nada y unos segundos después ambos terminamos acostados en su cama, uno junto al otro.

Acariciando mis piernas y luego mi trasero, Emmett finalmente deslizó sus dedos debajo de mis bragas y al igual que lo había hecho antes, me tocó moviendo sus dedos arriba y abajo, haciendo que me sintiera húmeda y excitada.

Sus besos se hicieron algo mas intensos y tambien el toque de sus dedos, presionando más con cada subida y bajada, haciendo que yo comenzara a suspirar con fuerza.

Finalmente el se aparto de mi boca y dandome una rápida mirada y una ligera lengueteada a mi pezón izquierdo tomo mis bragas entre sus manos y las hizo rápidamente hacia abajo.

Emmett sonrió, y poniendo algo de saliva en su mano volvió a bajarla a mi centro antes de comenzar a dar círculos tortuosos.

Oh mierda... eso se sentia increible.

Sus dedos eran agiles y rapidos, buscando lograr su cometido. Mientras yo unicamente me entregaba a él dispuesta a hacer y dejarme hacer lo que él quisiera.

-eso es- me alentó viéndome a los ojos- buena chica... ¿vas a correrte para mí?

¿iba a hacerlo? Oh, porque quería hacerlo

Emmett apresuró sus dedos haciendo que la necesidad de alcanzar la cima fuera aún mayor. Un par de gemidos escaparon de mi boca y el me beso tratando de acallarlos.

-mirame-dijo nuevamente apartándose de mis labios- quiero verte cuando te corras

Uno de sus dedos bajo hasta mi entrada y se introdujo ligeramente haciendo que yo soltara un fuerte gemido.

Emmett sonrió satisfecho y volvió hacia arriba para dar circulos sobre mi clítoris una vez mas.

Ya sin contenerlo mas, me deje llevar y mi cuerpo se sacudió al tiempo que tenía un orgasmo.

-dios….- Emmett gruñó, volviendo a besarme y sin detener su mano- hazlo de nuevo- me alentó mientras con su otra mano tironeaba uno de mis pezones.

Sin siquiera saber que eso era posible, sentí como mi cuerpo se preparaba una vez más para otro orgasmo. Mi estómago se tensó y mire a Emmett sin saber que decir.

Eso era increible, más que eso y apenas habíamos comenzado.

Agarrando su antebrazo con fuerza moví mi cadera instintivamente contra sus dedos y unos segundos despues volvi a correrme...

Besandome incluso cuando no tenía aire, Emmett me quito mi sosten antes de hacer lo mismo con sus pantalones, arrojandolos fuera de la cama, no sin antes dejar los 3 pequeños paquetes metalizados sobre las sábanas.

Algo dudosa, lo ví hacerlo, sin saber qué esperarme después de eso.

Él, sin embargo, no parecía tener prisa aún. Inclinándose contra mi, el beso y chupo mis pechos con gusto mientras me veía a los ojos por completo fascinado.

-eres hermosa- dijo consiguiendo que mi piel se erizará.

Si bien el ya me había visto desnuda cuando habíamos jugado por webcam, no era lo mismo que él lo hiciera en vivo y en directo, temiendome a centímetros de su cuerpo, y aún así pensará lo mismo.

Dejando un camino de besos sobre mi abdomen,bajando poco a poco hasta terminar arrodillado entre mis piernas, yo jadeé sintiendo de pronto toda mi piel demasiado sensible

Ah, ¿él iba acaso a…?

Casi de sorpresa sentí su lengua sobre mi centro y gemí en respuesta. Mierda...

Rápidamente él la movió arriba y abajo por mis pliegues primero a un ritmo lento y luego comenzando a incorporar sus dedos lentamente, separando mis pliegues y tocando mi clítoris mientras su boca continuaba moviéndose ágil y expertamente.

Sujetandome con fuerza de sus sábanas , Emmett me coloco mis piernas sobre cada uno de sus hombros y metió su lengua en mi entrada ligeramente en tanto escuchaba entre mis gemidos su asperas respiraciones.

Una, dos, tres, cuatro, cinco veces, su lengua hizo el mismo movimiento y sus dedos volvieron dar vueltas sobre mi clítoris volviendome por completo loca.

Mi cadera estaba en el aire contorsionandose arriba y abajo contra su boca solo queriendo más, queriendo llegar de nuevo a esa cima que tan bien se sentia.

Y Emmett lo consiguió uno o dos minutos despues mientras mi cuerpo perdia nuevamente el control y el sonreia como si eso fuera lo unico que él queria lograr.

Agitado y excitado él se incorporó rapidamente sobre mi y me beso con ganas, mientras sostenía mi cabeza entre sus manos.

Mi cuerpo de pronto parecía ser de gelatina caliente, apenas manejable, y eso que apenas habíamos comenzado.

Dándome cuenta de que yo lo había hecho nada por él, me incorpore en la cama al tiempo que llevaba mis manos a sus boxers negros y hacia el elástico hacia abajo.

Observandome con cuidado, yo lo tome entre mis manos y comencé a masturbarlo mientras gemia con suavidad.

De algún modo eso ayudaba a qué ellos terminarán más duros, pensé, recordando como eso había ayudado en otras ocasiones, con otros tipos, aunque Emmett ahora mismo no parecía necesitar ayuda con ese asunto.

No, justo ahora, él estaba tan duro como lo había estado la última vez unos segundos antes de correrse en mi boca, y quizás ese fue el motivo por el que me apartó de él apenas cinco o seis veces después de que había comenzado a chupársela. ¿Por qué querría durar más? O quizás solo quería hacerlo y ya.

Acercándome a él, Emmett peinó mi cabello lejos de mi rostro y entonces me tumbó sobre la cama antes de colocarse encima mío.

-¿Estás lista?- preguntó mientras me veía a los ojos.

- si…

Abriendo uno de los condones con cuidado, yo lo observé ponérselo antes de hincarse sobre mi.

Llevando su dureza a mi entrada, él jugó con ella ligeramente sobre mis pliegues, haciéndome gemir.

-solo respira- dijo

Solo entonces, un segundo después pude sentirlo deslizarse en mi interior lentamente.

Apretando mis labios, lo soporte mientras me recordaba a mi misma respirar, tal y como él me había dicho.

Emmett se detuvo un par de veces en cuanto sentía como yo apretaba su brazo con fuerza entre mis dedos, dándome unos segundos antes de continuar.

-buena chica- dijo apoyándose sobre sus codos a ambos lados de mi cuerpo y observandome con una mezcla de esfuerzo y placer - eso es…- el acaricio mi mejilla y me besó con dulzura- ¿Estás bien?- yo asenti intentando adaptarme a él, estando dentro de mi.

Unos segundos después el comenzó a retirarse lentamente para luego volver a penetrarme con suavidad, iniciando así un vaiven que me hizo que fuera pasando del dolor al placer poco a poco.

Apretando mis dedos contra su espalda yo gemi con fuerza al sentirlo enterrarse por completo en mi interior, retorciéndome apenas.

-respira- el me recordó entonces besándome con dulzura mientras volvía a moverse un poco más rápido y menos profundo.

Oh, eso sí se sentía mejor, mucho mejor…

Empujando mi cadera contra la suya, Emmett comprendió que eso me gustaba, por lo que continuó moviéndose a un ritmo más lento, pero constante mientras yo sentia poco a poco la presión acumulandose en mi abdomen.

-eso es… eso está mejor- dijo viéndome a los ojos y aun moviéndose.

Enterrando mi cabeza en la almohada, yo gemí con fuerza, sintiendome al borde mientras lo veía a los ojos.

Apenas un segundo después, yo me corrí, con mi espalda arqueandose hacia arriba y mis pechos alzándose contra él, haciendo que él gruñera y se pusiera tenso.

Incorporandose, Emmett se sentó frente a mi, y me observó con una sonrisa en sus labios.

Estirando mis brazos, me sostuve de su cuello y me incorporé, sentándome sobre él en tanto acomodaba mis piernas detrás de su espalda.

-oh, Dios….- él jadeo mientras me sostenía por la cintura y estiraba sus piernas debajo de mi, acomodandome sobre su cadera para hundirse en mi interior una vez más- Rose… Dios, preciosa estás ….ah…

Besándolo, yo me moví lentamente sobre él, yendo arriba y abajo, gimiendo cada vez más audiblemente mientras sentía mi estómago comprimirse.

Una vez más estábamos cara a cara y él solo parecía tener ojos para mi en ese momento.

Aferrando sus dedos contra mi cadera, él hizo su cadera hacia arriba, empujandose contra mi interior aún conmigo moviéndome sobre el.

Acariciando mis pechos, el beso y lamió mi cuello mientras yo buscaba con todas mis fuerzas terminar de sentirme cómoda y volver a alcanzar el éxtasis.

Gimiendo sobre su oído, me aferre con fuerza a su cuello dejando que entonces él me follara.

-¿Estás bien?- el preguntó al sentirme gimiendo más fuerte de lo que entonces había estado haciendo y deteniéndose por un segundo.

Volviéndome a verlo a los ojos, yo asentí con la cabeza

-¿Debería ir más despacio?

-haz que me corra- pedí- despacio no va a hacerlo…

Tomándome una vez más por la cintura, Emmett me empujó hacia abajo en tanto su cadera empujaba en la dirección contraria, haciendo que yo apretara mis labios con fuerza

-¿Que tal esto?- yo asentí y él repitió el movimiento, esta vez a un ritmo más rápido- ¿Esto es lo que quieres?

Oh… eso se sentía como el infierno.

Placentero y aún un poco doloroso, pero no tanto como para que lo odiara.

Clavando mis uñas sobre sus hombros lo resistí, mientras sentía como en mi abdomen la presionar hacía cada vez más grande.

-vamos, nena…- El me alentó aún besando mi cuello y sin detenerse.

Solo entonces y apenas unos minutos después yo me corrí mientras mi cuerpo parecía deshacerse entre un espasmo y otro.

Ya sin soportarlo, Emmett continuó moviéndose un par de veces más hasta que alcanzó la cima el también, hundiendo su cabeza entre mis pechos y apretando mi cuerpo contra el suyo en un abrazo caliente, pero al mismo tiempo muy dulce.

Seguido a eso, ambos terminamos desplomándonos en el colchón, uno junto al otro, cubiertos de sudor y aún con la respiración entrecortada.

Por primera vez en mi vida me sentí de algún modo plena.

Había pasado mucho tiempo ansiando tener sexo, deseando hacerlo con alguien que se interesara por mi y le importara como Emmett lo hacía conmigo. Y ahora que lo había hecho sentía que había valido la pena.

Desde luego, no había sido como yo me lo había imaginado. No podía compararse a cuando yo me complacía a mi misma o incluso cuando él me hacía correrme con sus dedos. No. Las sensaciones habían sido nuevas e intensas, llevándome a un lugar al que nunca había ido antes.

Cubriéndonos a manos con una de las sábanas, Emmett dejo un beso sobre mi frente y yo me acurruque a su lado, feliz y agradecida.

Cerrando mis ojos por un momento, lo último que recuerdo fue entonces el calor de su cuerpo junto al mío, la sensación del algodón de las sábanas sobre mi cuerpo desnudo y el haberme sentido realmente exhausta ahora que finalmente me había relajado.


muy bien, se que me ha tomado bastante, pero al fin he acabado con este capítulo.se ha hecho más y más largo a medida que iba escribiéndolo, pero en fin, espero que les guste.

escribir ha mantenido mi cabeza ocupada, tanto que he planteado en borrador casi toda esta historia y tiene más de 35 capitulos...

lo que significa que tendrán para leer durante un par de meses más.

eso y también se me han ocurrido varias ideas para otras hihistorias, no lo sé. quizás más adelante les publique un capítulo de alguna para ver qué les parece.

mientras tanto, seguiré publicando solo de esta. no quiero terminar abarcando más de lo que puedo manejar

en fin, espero con ansias sus comentarios! quizás alguna reflexión personal de cada una sobre que les gustaría que pasara en el siguiente capítulo entre ellos dos.

saludos!

Bella McCartney Darcy