CAPITULO 13

LA DULCE TARDE QUE SE VOLVIÓ AMARGA

Dino se reunió con Tsuna y su familia en la sala de estar de la mansión para disfrutar de una degustación de dulces italianos organizada por Romario. Para Dino fue una grata sorpresa cuando el hombre entró a la oficina para anunciarle que debía tomarse un descanso y convivir con sus invitados.

Por supuesto que Rachele ya se encontraba en el lugar, sentada en medio de Haru y Fabio, disfrutando de un poco de tiramisú, cuando Dino cruzó la puerta.

Inmediatamente, Haru se levantó de su sitio con una enorme sonrisa y permitió que Dino se sentara al lado de su prometida. Rachele sonrió algo avergonzada cuando el muchacho se acercó y Fabio lanzó una extraña mirada a Haru, quien, nerviosa, tomó asiento junto a Yamamoto.

No había visto a Dominic desde su llegada.

-Discúlpanos por haber comenzado sin ti –habló Rachele.

-No… Yo lamento la tardanza –respondió Dino-. Últimamente tengo mucho trabajo, pero prometo compensarte.

Rachele dejó a un lado la cuchara para tomar la mano de Dino.

-Forman una hermosa pareja –exclamó mamá con una sonrisa-. Me emociona verlos juntos.

Dino sintió su rostro enrojecer, soltó la mano de Rachele y se dispuso a tomar el postre que más cerca tenía haciendo lo posible por evitar la mirada de Reborn.

-Por cierto, Rachele –habló Bianchi-. ¿Te parece bien comer tantos dulces antes de la boda?

Dino contuvo la respiración. Cada vez que se mencionaba el tema de la boda, Rachele parecía tensarse mucho, y ese día parecía más nerviosa que nunca.

-No pasa nada si como sólo uno –respondió la chica-. Cuando vivía en Francia solía ir con una amiga a comer dulces en una cafetería que estaba cerca del colegio donde estudiaba.

-¿Qué vas a hacer si subes de peso? –insistió Bianchi.

-No lo haré –protestó Rachele-. Hago ejercicio todos los días.

-Rachele-san, yo también creo que deberías pensar más en tu peso –intervino Haru.

Rachele hizo un puchero nada propio en ella que hizo a Dino sonreír. Las chicas comenzaron una extraña discusión sobre el peso y los vestidos que dejó confundidos a los muchachos. Mientras tanto, Reborn comía en silencio con una expresión indescifrable. Tsuna parecía tan nervioso como él, pasaba la mirada de Rachele a Fabio y de Fabio a Reborn.

Y a pesar de todo, la tarde parecía más tranquila de lo normal.

-Dino, di algo.

Dino salió de su ensimismamiento cuando oyó la voz de Rachele hablándole. Algo que no esperaba, porque lo normal sería que ella buscara el apoyo de Fabio, no el de él. Lanzó un rápido vistazo hacia Fabio, que estaba quieto, con los ojos muy abiertos haciendo lo posible por disimular su desconcierto.

-¿Dino?

-¿Dino-san?

-¿Dino?

Rachele se acercó más a él y tomó nuevamente su mano. Fue el contacto con su piel lo que lo hizo reaccionar.

-¿Estás bien?

-S-sí… Es sólo que…

Los presentes miraban a la pareja sin estar seguros de cómo reaccionar. Sin embargo, las palabras de Dino fueron interrumpidas cuando la puerta se abrió con estrépito.

Dominic entró caminando con una elegancia que sólo él era capaz de demostrar. Se hizo un espacio en medio de Kyoko y Chrome y tomó un plato con tiramisú que había en la mesita de centro.

Tsuna y el resto de la familia lo miraron con sorpresa.

-¿Qué? –preguntó con la boca llena.

A Dino no le extrañaba ese comportamiento, pero no encontraba la manera de explicar su extraña aparición.

-¿Quién eres tú? –preguntó Gokudera de forma agresiva, siendo el primero en reaccionar.

-¿Por qué no respondes tú primero? –respondió Dominic con una sonrisa nada amistosa-. ¿Quién eres?

No sólo Gokudera, Yamamoto y Ryohei también parecían dispuestos a pelear. Pero Dominic cambió su táctica, suavizó los gestos de su rostro y se dirigió a Tsuna.

-¡Qué ofensa! –dijo fingiendo estar ofendido-. Entiendo que mi familia no sea muy importante dentro de la alianza Vongola, pero no tienen que tratarme de esta forma. Por favor haga algo, "jefe".

-¿Eeeh? –gritó Tsuna de la sorpresa. Miraba nervioso hacia un lado y otro.

-Tsuna no tiene por qué tratarte bien. No sabemos quién eres –habló Reborn tan tranquilo como siempre.

La confianza de Dominic desapareció en ese instante.

-Es Dominic –se apresuró Dino a intervenir-. Uno de mis antiguos compañeros del colegio, ¿de verdad no lo recuerdas?

-¿El jefe de la familia Fiorini? –preguntó Rachele.

Rachele pasaba su mirada de Dominic a Fabio, que ahora estaba mucho más tenso.

-¿El jefe de la familia Fiorini? –repitió Tsuna sin comprender nada.

-Ahora me acuerdo de ti –habló Reborn-. Eras parte de "ese" grupo de amigos.

-Eso fue hace mucho tiempo –Dominic se levantó e hizo una leve inclinación de cabeza en dirección a Tsuna-. Soy Dominic Fiorini, hace unos días tomé el lugar de mi padre como jefe de la familia. Me disculpo por no haberlo invitado a la ceremonia de sucesión, pero en realidad no hubo tal cosa porque todo fue muy apresurado. Es un honor para mí conocerlo, Décimo.

Tsuna estaba tan nervioso que no sabía qué responder, hasta que mamá se puso en pie muy seria.

-Tsuna, no es de buena educación ignorar a los amigos de Dino, saluda como corresponde.

-¿Eh? –Tsuna pegó un grito antes de levantarse y hacer una reverencia-. Sí, soy Sawada Tsunayoshi, es un gusto conocerte.

Para el desconcierto de Tsuna, Dominic soltó una carcajada.

-¿Puedo llamarte Tsuna? –preguntó Dominic.

-Sé más educado con el Décimo –replicó Gokudera agresivamente, poniéndose de pie.

-¿Tsuna-sama? –rió Dominic.

-No –respondió Tsuna-. No es necesario ser tan formal. Tsuna está bien… ¿Hablas japonés?

-Por supuesto que hablo japonés –se rió Dominic-. Muchos de nosotros estudiamos el idioma en cuanto se nos informó que el próximo jefe de la familia Vongola era japonés.

-N-nos cruzamos frente a la oficina de Dino-san.

Dominic volvió a reír un poco antes de seguir hablando.

-Me disculpo por mi descortesía de ese momento. Necesitaba hablar con Dino antes de hacer cualquier otra cosa.

-No te dejes engañar, Tsuna –intervino Reborn nuevamente-. A este sujeto le encanta hacer bromas de mal gusto. No entiendo cómo Dino puede recibirlo sin problemas.

-Lo que yo no entiendo es desde cuándo tú tienes problemas con ese tipo de cosas –exclamó Dino-. Hubo varias ocasiones en las que incluso te pusiste de su parte.

Reborn saltó de su asiento para golpear a Dino en la cara.

-No me contradigas, "perdedor Dino".

-¡Reborn! –lo reprendió Tsuna.

Reborn no tardó en castigar a su actual alumno con un golpe igual al de Dino. Después saltó al suelo y salió del salón sin decir más.

-No ha cambiado ni un poco –comentó Dominic en medio de un ataque de risa.

Los más pequeños rieron con el muchacho sin comprender realmente la broma, seguidos de mamá y las chicas. En poco tiempo, el ambiente se relajó e incluso los chicos parecían tranquilos nuevamente. Ese era uno de los talentos de Dominic, lograba que la gente a su alrededor se relajara casi instantáneamente.

De repente, Dominic dejó de reír para observar a Rachele, que volvía a dedicarse a su postre.

-Vine a conocer a la futura esposa de Dino –anunció sin delicadeza-. No pude asistir a la fiesta de compromiso por el estado delicado de mi padre.

Rachele se esforzaba por mantener la mirada firme ante Dominic, aunque sus mejillas se coloreaban cada vez más. Dino tomó su mano como gesto para animarla.

-Soy Rachele Bersezio –se presentó ella con la voz firme-. Me alegra conocer a los amigos de Dino.

-Dino y yo nos conocemos desde niños…

Dominic parecía haberse integrado bien al grupo. No le tomó mucho tiempo agradarle a mamá, jugar con Lambo y hacer reír a las chicas, quienes estaban recelosas en un principio. Todo parecía ir de maravilla hasta que Dominic dejó de reír y puso una expresión muy seria, mirando fijamente en dirección a Dino. Éste supuso que no lo estaba mirando a él sino a Rachele, pues el muchacho no desperdiciaría la oportunidad de mirar a una bella joven aunque estuviera comprometida.

Dino estaba por decirle que dirigiera esa mirada hacia otra parte cuando lo vio sonreír con burla. Un escalofrío recorrió su espalda. Esa tétrica sonrisa era la que Dominic mostraba cada vez que se le ocurría alguna travesura. Sin embargo, no le estaba sonriendo a él, sino a Fabio.

-¡Vaya! –habló Dominic-. De todos los lugares donde podríamos volver a vernos…

El silencio se instaló nuevamente en el ambiente.

¿De dónde se conocían Dominic y Fabio?

Fabio se mantuvo en silencio, sin apartar la mirada de Dominic. Rachele nuevamente miraba a uno y otro. Los chicos se pusieron en guardia. Las chicas pegaron un brinco y los más pequeños buscaron refugio en sus brazos. Incluso mamá se puso alerta.

-¿No vas a saludarme? –preguntó Dominic con fingida inocencia-. ¡Qué desagradable te has vuelto!

Fabio se levantó furioso. Apretaba los puños y miraba a Dominic con odio, como si estuviera dispuesto a matarlo en ese momento, sin importarle las consecuencias. Dino observó la impasibilidad de Dominic. Kyoko y Chrome, con poca discreción, se recorrieron hacia los lados tratando de alejarse. Lo que fuera que hubiera pasado entre ellos debía ser muy grave. Y a pesar de todo, era admirable la manera en la que Dominic lo estaba enfrentando.

Tras unos minutos que parecieron eternos, Fabio salió del salón sin decir nada.

El ambiente no se relajó y por el contrario, Gokudera, Yamamoto y Ryohei se levantaron para encarar a Dominic.

-¿Qué pasó? –preguntó Gokudera agresivamente-. Si pones en riesgo la vida del Décimo…

-No me miren así –exclamó Dominic con esa voz de inocencia que utilizaba para hablar con las chicas-. No le he hecho nada.

-Tsuna, deberías hablar con tu amigo –intervino mamá-. Algo muy raro le pasa.

-¿Y por qué debería ir yo? –protestó Tsuna.

-T-todo está bien –se apresuró a decir Dino-. Yo me ocuparé de eso más tarde.

Rachele también se levantó y, apartando a los guardianes de Tsuna, se dirigió a Dominic.

-Si has lastimado a Fabio de algún modo, no te lo perdonaré.

Sin decir más, salió del salón seguramente para buscar a Fabio.

-¿Te parece correcto que tu novia reaccione de esa manera? –preguntó Dominic a Dino con desconcierto.

Sin comprender del todo el comportamiento de Rachele, Dino se esforzó por mantener la compostura. Quería justificar a su futura esposa porque él también defendería a su familia, pero no podía evitar sentirse herido cuando imaginaba las posibilidades de que Rachele estuviera enamorada de Fabio.

-Esta es la casa de Rachele –declaró Dino-. Si no la respetas, toma tus cosas y márchate.

Antes de que el asunto se saliera de control, Dino se levantó y se marchó del lugar. No quería delatarse delante de Dominic. El muchacho no debía saber la verdadera relación que tenía con Rachele.

Cansado y confundido, Dino se dirigió a su oficina. Cerró la puerta y se sentó frente al escritorio. Suspirando, tomó un par de papeles en un intento de distraer su mente. Dino no quería perder la oportunidad de obtener información sobre Fabio, pero ya no estaba segura de qué tan buena había sido su idea. Tal vez la presencia de Dominic traería más problemas que ayuda. Tal vez lo mejor era decirle a su amigo que se marchara.

A penas llevaba unos minutos reflexionando en cuál sería la mejor estrategia, cuando alguien tocó la puerta.

-Entre.

La persona que Dino menos esperaba tras la puerta asomó la cabeza con timidez.