Muy buenas, gente procrastinadora de Internet, aquí Barandilla Show con el siguiente capítulo de Yandere Reality: El fanfic.

Como siempre, los personajes de Doki Doki Literature Club y Yandere Simulator pertenecen a Dan Salvato y a Yandere Dev respectivamente, yo solamente los tomé prestados en una noche loca llena de alcohol y sexo.

¡Comencemos!


Ayano se encontraba en el parque. A pesar de que había estado genuinamente preocupada por la misteriosa persona que había conocido por Internet y la situación con su amiga, no debía olvidar que el amor de su vida había aceptado sus sentimientos recientemente, y ese solo hecho, barría la incertidumbre que sentía de forma bestial, casi inhumana.

Y ahora mismo, se encontraba en una cita con su nuevo novio. Ah, qué bien que sonaba eso, sobre todo si hablamos de Ayano con Taro, o al menos eso era lo que ella pensaba.

Taro se encontraba más que feliz, aparentemente, de caminar de la mano de nuestra querida Yandere. El plan original era simplemente ir a comer, pero en algún punto comenzaron a pasear por la ciudad y conversar de cualquier cosa para pasar más tiempo juntos.

Para la joven, Taro era el chico perfecto con el que siempre soñó. Aunque eso ya lo sabíamos, después de todo, no es como si se hubiera acercado a él por esa razón en primer lugar ¡Incluso había aceptado cenar con la familia de la chica! Nada especial, solamente los padres de la chica celebrando una de sus cosas raras.

Luego de un montón de cosas cliché que suceden en las citas, ambos se despidieron. Fue así como ambos pasaron su fin de semana.

Desgraciadamente, la situación no era tan favorable para cierta castaña, después del mensaje que le había enviado Sayori, fue imposible para Monika volver a comunicarse con ella. Incluso había ido personalmente a su casa, pero sus padres siempre le decían que no había salido desde que llegó el viernes de la escuela.

Aun con las emociones a flor de piel, Monika decidió darle su espacio a la peli-coral, al menos por el momento. Simplemente le envió un mensaje más dando instrucciones para cuando estuviera lista para ayudar a Monika con los carteles.

Lo peor era que los propios padres de Monika le restaban un poco la importancia al asunto, diciendo cosas como que "ya se le pasará, siempre se le pasa". Aunque la verdad era que ellos solamente querían que su hija se calmara un poco, terminaban empeorando el asunto.

La única persona en su familia que se encontraba genuinamente preocupada por la situación, era su hermana menor. Incluso se las arregló para que la mayor se relajara durante algún tiempo, lo que hacía pensar a Monika que esa niña del demonio podía ser adorable si le daba la gana.

En el chat del club, la incertidumbre era la misma. Yuri y Natsuki se encontraban intentando animar a Sayori, mientras que MC simplemente se extrañaba y preguntaba si algo malo había pasado. Total, que a veces no sabían si el chiquillo era ignorante, o simplemente estúpido.

Afortunadamente para los sentimientos de la castaña, esta vez fue Sayori quien decidió ponerse en contacto con la joven por medio de una llamada telefónica.

̶ ¿Bueno? ̶

̶ Hola, Monika ̶

̶ Sayori… ¿Cómo estás? ̶

̶ Bien, estoy bien ̶ Mentira.

̶ ¿Quieres hablar? ̶

̶ No, es solo… ̶

̶ Te escucho ̶

̶ Hablé con mis padres hoy, me dijeron que has venido a visitarme ̶ La de ojos verdes la dejó continuar ̶ Sabes que no quiero que te preocupes por mi ¿Cierto? ̶ Y así es como se hace enfadar a Monika ̶ No pienses en mí, solamente tienes que centrarte en sacar adelante al club… ̶

̶ ¡Basta! ¿¡Cómo demonios piensas que puedo dejar de preocuparme por ti en esta situación?! ̶

̶ ¡No deberías! ¡Aún tienes mucho en lo que centrarte en tu vida como para preocuparte por alguien como yo! ̶

̶ Sayori, has sido mi mejor amiga por los últimos cuatro años ¡Obviamente voy a preocuparme por una amistad que vale tanto para mí! ̶

̶ … ̶

No hubo contestación por el otro lado, pero Monika sabía que Sayori intentaba contener las ganas de llorar.

̶ Solo… procura presentarte a las clases y al club hasta el festival. Haz eso por mí, como un favor ̶

̶ … Lo intentaré ̶

̶ Gracias… Nos vemos en la escuela entonces, supongo ̶

̶ Sí, adiós ̶

̶ Y, Sayori… No vales tan poco cómo crees ̶ No hubo respuesta ̶ Te veo luego ̶

La castaña colgó el teléfono y suspiró, realmente no deseaba perder el control de esa forma, pero cada vez que Sayori se menospreciaba de esa manera se sentía mal. No por nada había ayudado a sus padres a arrastrarla hasta terapia en cuánto se dio cuenta de su problema.

Una pequeña Miya, que nunca admitiría haber estado escuchando la conversación desde el comienzo, se escurrió en la habitación, llevaba en sus manos un balón de futbol.

̶ ¿Juegas conmigo? ̶

La sonrisa infantil en su rostro ocultaba a la perfección sus verdaderas intenciones, una expresión tan natural de inocencia que simplemente lograba que todas las dudas que se podían tener sobre la pequeña se dispersaran. Simplemente esta niña se merecía un Óscar.

Sin embargo, la mayor la conocía perfectamente bien. Sin duda era otro de sus planes para distraerla de la amarga situación. Seguramente había estado escuchando su llamada con Sayori desde quién sabe cuándo y simplemente quería fingir que acababa de llegar. Un gesto un tanto considerado de su parte.

̶ De acuerdo, vamos ̶

Y así, ambas hermanas salieron de la casa.


Y hasta aquí el capítulo de hoy, ya veremos cómo continúa esto porque me estoy quedando sin ideas… nah, mentira, ya tengo todo esto planeado, así que nos leemos en el próximo capítulo.

Si quieren organizar un complot, unirse a una banda de música o ver una película, supondré que ya saben dónde hacerlo.

Sin más que decir, Barandilla Show se despide.