Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.
Traducción beteada por Flame's Child y Mary Eagle Med
Manacled
por SenLinYu
Capitulo 14
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Hermione se giró para mirar a Malfoy con calma. Incluso sin la poción dudaba que se sintiera particularmente preocupada. Ella lo observó mientras él se acercaba. Había llegado a la conclusión de que, en términos generales, él no tenía permitido ni estaba dispuesto a lastimarla.
Incluso si no estuviera desesperado por meterse en sus recuerdos, Stroud probablemente le habría explicado exactamente por qué no sería aconsejable quebrarla psicológicamente.
—¿Mantienes a muchas personas en jaulas?
Él la miró fijamente. Su rostro estaba un poco pálido, tenía la mirada oscura y endurecida por la ira que apenas mantenía bajo control. Podía sentirlo retorcerse en su límite.
Se le ocurrió que, si intentaba que él la matara, ese era probablemente el momento perfecto. Él estaba rodeado de la magia oscura, corrupta y adictiva de la habitación. Podía sentir cómo se filtraba en ella mientras lo miraba fijamente. Una persona podría embriagarse lanzando hechizos en un entorno como ese.
Los labios de Malfoy se apretaron en una línea recta y ella pudo ver cómo su mandíbula se tensó. Había tanto bajo su postura fría sin fin. Una furia adormecida se agitaba, ondulando justo debajo de la superficie.
La sala de estar tuvo un fuerte efecto en él. Una provocación maliciosa y ella podría hacerle morder el anzuelo. Se preguntaba cómo hacerlo.
Entonces, él puso cara de desprecio.
—Eres la única que mantengo enjaulada, sangre sucia —respondió. Su expresión se volvió abruptamente indiferente de nuevo; la ira aparentemente había retrocedido—. ¿No te has dado cuenta?
Los labios de Hermione se curvaron hacia abajo. Malfoy contempló la habitación; su cara parecía demacrada, pero esbozó una sonrisa arrogante.
—Esta es el ala de la mansión de mi padre.
Hermione miró a su alrededor bruscamente, casi esperando que Lucius Malfoy saliera de algún lugar con una expresión maníaca que le recordaba a su ex cuñada.
—Afortunadamente para ti —continuó Malfoy —, él ha estado en el extranjero desde que la guerra terminó. Me gustaría tener la esperanza de que no te torturará y maldecirá horriblemente si te cruzas en su camino, pero si fuera un hombre de apuestas, tendría que admitir que las probabilidades no están a tu favor. Así que te aconsejo que no hagas visitas regulares aquí. ¿Quieres un recorrido completo antes de irnos? ¿Sólo para que te asegures de que no hay nada conveniente tirado por ahí para que me asesines?
Él hizo un gesto hacia la puerta del salón y Hermione salió. Él la siguió de cerca y luego cerró la puerta con firmeza. Ella sintió un pulso de magia cuando la puerta se cerró; la sensación de oscuridad desapareció del aire alrededor de ellos. La puerta estaba fuertemente envuelta en hechizos protectores. Hermione se dio cuenta de que probablemente era una de las innumerables habitaciones a las que no debía entrar. Se preguntó si las otras habitaciones a las que él le impedía entrar estaban igualmente plagadas de magia retorcida.
—Astoria no dijo que hubiera algún lugar al que no podía ir. Asumí que se me permitía explorar toda la mansión —dijo ella.
—Estoy seguro de que ella estaría encantada si encontraras un final desafortunado. La indignidad de tu mera existencia también podría significar mi desaparición. Luego se convertiría en una viuda adinerada y libre de llevar a cabo todas sus sórdidas aventuras aún más públicamente de lo que ya lo hace —dijo Malfoy en un tono indiferente.
Hermione lo miró.
—¿Y no te importa?
Él la miró con una expresión fría:
—Me ordenaron casarme con ella, por lo tanto, así lo hice. Nunca me ordenaron que me importara.
—Suenas tan esclavizado como yo —dijo Hermione en son de burla.
Malfoy se paró en seco en el pasillo y se giró lentamente para mirarla, arqueando una ceja. La examinó durante varios segundos y Hermione se detuvo y le devolvió la mirada.
—¿Estás tratando de provocarme o hacerme dudar de mi lealtad, sangre sucia? Qué terriblemente audaz de tu parte.
Hermione estudió su rostro por un momento antes de levantar una ceja.
—Ya lo has pensado. Si no lo hubieras hecho, te sentirías ofendido en este momento.
Él continuó estudiando su rostro por varios segundos antes de que una lenta sonrisa se curvara en sus labios.
—¿Sabes? Casi pareces una Gryffindor de nuevo.
—Siempre he sido una Gryffindor —respondió ella.
Sus ojos brillaron débilmente.
—Cierto. Supongo que siempre lo has sido.
El momento se alargó. Se miraron el uno al otro. Los ojos de Hermione se entrecerraron mientras lo evaluaba.
Parecía imposible que sólo tuviera veinticuatro años. Nadie tan joven debería haber tenido una ira tan fríamente contenida detrás de sus ojos. Hermione había visto muchos rostros envejecidos por la guerra, mas la expresión de Malfoy era única. Estaba tan precisamente contenido, pero sus ojos eran una tormenta, parecían contener el poder del mar.
¿A cuántas personas había matado? Gente que conocía, gente que no conocía; nada de eso parecía perturbarlo. Su rostro no estaba marcado por la preocupación, era joven e indolente. Sin embargo, podía ver la guerra en sus ojos. Todas las muertes que había causado y visto, como si el gris de sus pupilas fueran fantasmas.
Ginny. Había asesinado a Ginny. Colgó su cadáver delante de todos sus amigos y lo dejó pudrirse.
Y Minerva. Poppy Pomfrey, quien fue la primera que le enseñó a curar. Neville, el primer amigo que tuvo en el mundo mágico. Moody.
Malfoy había matado a todos los que quedaban después de la guerra. Había eliminado a la Orden del Fénix.
Incluso bajo el efecto de la poción, el odio y la ira que sentía hacia él eran inevitables. No sólo lo odiaba emocionalmente. La furia por todo lo que él había destruido era una estructura en su mente. Se merecía sufrir profundamente por todo lo que había hecho. Ella no necesitaba sentir emociones para creerlo.
No podía entender lo que él obtenía al hacer eso. Era rico pero no parecía hacer nada con eso. Era poderoso pero estaba obligado a mantenerlo en el anonimato. Aparentemente no tenía pasatiempos aparte de matar gente eficientemente y leer. Ni siquiera parecía disfrutar particularmente de asesinar personas.
Su vida parecía extrañamente vacía de algo satisfactorio. ¿Qué lo motivaba?
Abrió la boca para incitarlo pero se abstuvo. Tenía que andar con cuidado y quería pensar más al respecto.
Él sonrió cuando vio que cerró su boca.
—¿Componiendo un bosquejo psicológico de mí?
Hermione arqueó la boca en una leve sonrisa.
—Sí —respondió.
—No veo la hora de verlo —dijo él volviéndose para continuar por el pasillo.
Ella aspiró por la nariz y lo miró furiosa.
Hubo un fuerte chasquido de tacos y, de pronto, Astoria apareció en la esquina. Cuando vio a Hermione y a Malfoy, sus ojos se estrecharon y sus labios se fruncieron.
—¿Estamos todos socializando ahora? —Astoria preguntó con voz empalagosa.
—Sólo recorriendo la mansión —dijo Malfoy arrastrando las palabras y el rostro de Astoria palideció un poco —. La puerta del salón de dibujo en el ala sur estaba abierta.
—Tal vez los elfos domésticos la dejaron abierta —dijo Astoria con frialdad.
—En efecto —dijo él con una sonrisa —. Sin duda fueron los elfos domésticos.
—Pensé que hoy tenías negocios —dijo Astoria, cambiando de tema abruptamente —. Dijiste que tu día estaba bastante ocupado cuando te pedí que pasaras esta tarde al evento para recaudar fondos y, sin embargo, aquí estás "recorriendo la mansión".
Hermione vaciló un poco mientras se interponía entre Malfoy y Astoria. Había algo intensamente inestable en la esposa de Malfoy y ella no estaba dispuesta a llamar su atención… o ira. Sin embargo, no había forma de que se retirara de la tensa conversación sin pasar desapercibida.
Permaneció congelada, observando cuidadosamente la escena mientras intentaba ser discreta. Las palabras se sentían mezcladas con implicación y aversión mutua. Astoria estaba hirviendo de resentimiento apenas disimulado y sus dientes brillaban débilmente mientras miraba con odio a su marido.
—El Señor Tenebroso ha sido bastante específico respecto a que la sangre sucia tiene prioridad sobre todo lo demás —dijo Malfoy con una expresión fría.
Astoria soltó una risa aguda e histérica.
—Por todos los cielos, no sabía que los herederos eran tan importantes —dijo mirando al estómago de Hermione.
—Las instrucciones del Señor Oscuro son lo importante —dijo Malfoy, comenzando a parecer aburrido. De hecho, Hermione se dio cuenta de que él ni siquiera estaba mirando a su esposa, sino por encima de la cabeza de Astoria, a un espejo en la pared que lo reflejaba a sí mismo y a Hermione —. Si él me pidiera que cultivara gusarajos, lo estaría haciendo con igual devoción.
Hermione casi resopló.
—No he notado que ninguna de las otras yeguas de cría necesiten tanta devoción. Ni siquiera dejas que nadie se acerque a ella. Es como si la estuvieras acaparando —Astoria replicó severamente.
Malfoy soltó una risa, un destello cruel entró en sus ojos mientras bajaban para descansar sobre el rostro de Astoria. Un destello de incertidumbre parpadeó en sus ojos como si fuera tomada por sorpresa por la atención total que su esposo repentinamentele estaba prestando.
—Me dieron a entender que no querías verla, Astoria. ¿Estoy equivocado? —preguntó Malfoy, su tono era ligero, casi persuasivo, pero tenía un toque de crispación —. ¿Prefieres que la pasee conmigo? ¿Qué la lleve a la ópera? ¿Quizás hacer que se una a nosotros en la portada de El Profeta el próximo Año Nuevo? Todo el mundo ya sabe que es mía. ¿Querías que lo reiterara?
Astoria palideció visiblemente y miró a Hermione con un odio indisimulado.
—No me importa lo que hagas con ella —gruñó Astoria, luego giró sobre sus talones y se alejó.
La inestabilidad en el aire se evaporó con el alejamiento de los pasos. Malfoy miró a Astoria con expresión de molestia. Se giró para dirigir su ceño fruncido hacia Hermione.
—Has irritado a mi esposa, sangre sucia.
Hermione lo miró. Casi parecía esperar que ella se disculpara.
—Mi existencia la irrita —respondió ella con indiferencia, luego lo miró —. Si te "importa", podrías remediarlo fácilmente.
Él resopló y la miró.
—Esa poción realmente está haciendo un buen trabajo contigo —dijo. La miró con tanta atención que sintió como si la estuviera recordando.
Ella encontró su mirada con calma. Deseaba poder estar tan tranquila sin sentirse congelada. Había tantas cosas sobre él que quería descifrar y explotar; si tan sólo pudiera controlar su mente y manejarse sola.
Había tanto en él que tenía poco sentido para ella.
Si sólo pudiera acercarse más.
—Siento que puedo respirar —dijo—. Como si hubiera estado ahogada tanto tiempo que olvidé cómo se sentía el oxígeno.
Luego hizo una mueca.
—Sin embargo, el síndrome de abstinencia deja algo que desear —agregó.
Él se rio y su mirada finalmente abandonó su rostro—. Si no te dejara en el suelo vomitando, podrías cometer el error de pensar que me importa —dijo con voz despectiva.
Hermione lo miró.
—Pareces sorprendentemente preocupado porque piense tal cosa —dijo con serenidad.
Malfoy hizo una pausa y la miró por un momento antes de que una lenta sonrisa felina adornara sus labios.
—¿Entonces estamos avanzando con el plan? —él arrastró las palabras. Los ojos de Hermione se entrecerraron—. ¿Cómo era? ¿Explorar el ala sur, tratar de encontrar la cocina, buscar un cobertizo o establos? ¿Buscar a Malfoy y tratar de encontrar una debilidad para explotar? ¿Ya llegamos tan lejos? Eres bastante eficiente.
Hermione lo miró fijo. Quería estar enojada, pero la poción sofocaba tal reacción.
—Estuviste en mi cabeza anoche —afirmó finalmente.
—Estaba tratando de dormir pero estabas pensando bastante alto —dijo él en un tono suave, recogiendo un pedazo de pelusa inexistente de su túnica y examinando su vestíbulo como si fuera un decorador de interiores.
—Bueno, diviértete —dijo después de un momento —. Los establos están más allá de los jardines de rosas en el lado sur de la mansión. Y el cobertizo está en el lado opuesto del laberinto de setos. Me consta que no puedes tocar tijeras de podar o rastrillos. Puedes ser capaz de tratar de estrangularme con una brida, pero de alguna manera dudo que puedas, de hecho, hacerlo.
Él sonrió hacia sus muñecas antes de girar y subir la escalera sin decir una palabra más. Hermione se levantó y lo vio desaparecer por un pasillo y luego miró a su alrededor, reflexionando sobre él mientras calculaba su próximo movimiento.
Él había estado leyendo su mente la noche anterior. No se sorprendió, pero hizo que cualquier cosa que sintiera fuera terriblemente inútil. Ni siquiera necesitaba esperar para realizar legeremancia en ella, él simplemente podía averiguar sus esquemas en todo momento.
Regresó a su dormitorio, se puso la capa y las botas. Cuando salió de la mansión en el porche, comenzó a contar mentalmente de dos en dos.
Dos, cuatro, seis, ocho, diez, doce...
Mientras contaba, dejó que su mente divagara, pensando lentamente.
Draco Malfoy era un enigma. Había tantas contradicciones girando bajo su fría fachada. ¿Cuáles eran sus ambiciones?
Veintidós, veinticuatro, veintiséis, veintiocho...
Parecía que él estaba acumulando poder sin tener ningún propósito específico para ello.
Él sabía que estaba encadenado por órdenes que no podía desobedecer: casarse con Astoria, manchar su linaje con mestizos, mantener a Hermione bajo constante supervisión...
Siguió las órdenes de Voldemort con devoción a pesar de que no parecía gustarle.
¿Qué obtenía? ¿Qué era lo que lo motivaba? Su poder y jerarquía parecían inútiles. No parecía estar obteniendo nada que no tendría como mortífago de nivel medio.
Sesenta y seis, sesenta y ocho, setenta, setenta y dos...
Por supuesto que a Hermione le estaría faltando algo. Él pasaba días afuera durante los cuales ella no tenía idea de lo que hacía, podría haber innumerables cosas que estaba haciendo de las que ella no tenía conocimiento.
Había algo que estaba pasando por alto. Un detalle que sentía que conocía inconscientemente pero que no podía ubicar del todo. Algo… algo. Como un rompecabezas que estaba armando, construyéndolo a partir de toda la información contradictoria que había estado acumulando en su mente.
Ciento treinta y dos. Ciento treinta y cuatro. Ciento treinta y seis.
Sintió algo crujir en el fondo de su mente y una página de un cuaderno desgastado con su caligrafía nadó ante sus ojos.
"La fanfarria está en la luz, pero la ejecución está en la oscuridad, con el propósito siempre oculto. Se revela la intención para desviar la atención del adversario, y luego se cambia para obtener el final a través de lo inesperado. Pero la penetrante inteligencia la previene con atenciones, la acecha con reflejas, entiende siempre lo contrario de lo que quiere que entienda, y conoce luego cualquier intentar de falso; deja pasar toda primera intención, y está en espera a la segunda y aun a la tercera. Auméntase la simulación al ver alcanzado su artificio, y pretende engañar con la misma verdad: muda de juego por mudar de treta, y hace artificio del no artificio, fundando su astucia en la mayor candidez. Acude la observación entendiendo su perspicacia, y descubre las tinieblas revestidas de la luz; descifra la intención, más solapada cuanto más sencilla.
De esta suerte, la astucia de Python combate contra la candidez de los penetrantes rayos de Apolo".
Hermione se detuvo preguntándose de dónde habían salido las palabras. No eran de un libro que pudiera acordarse. Había memorizado las palabras. Tan pronto como las vio en la memoria, recordó haberlas memorizado.
Nunca obra lo que indica, apunta, sí, para deslumbrar
Se repitió las palabras varias veces.
Luego comenzó a contar de tres en tres mientras avanzaba por el laberinto de setos en la dirección que Malfoy había afirmado que estaba el cobertizo.
El día transcurrió sin sentido, lleno de conteos. No hubo nada útil que pudiera encontrar durante su última exploración de la finca.
El cobertizo del jardín al que Malfoy la dirigió estaba cerrado.
Pero sí descubrió que Malfoy mantenía un establo de caballos alados; enormes abraxans, granians y aethonans. Todos la miraron fijamente a través de puertas con barrotes y empezaron a pisotear con sus pezuñas cuando ella se acercó.
Un delicado granian fue el único que no retrocedió cuando Hermione se aproximó. Agitó sus alas y empujó su nariz a través de los barrotes, relinchando y sacudiendo su cabeza hacia ella.
Hermione acarició suavemente su hocico aterciopelado y sintió el calor de su aliento contra su palma. Si su mente no hubiera sido sofocada, podría haber llorado al darse cuenta de que un caballo era la primera cosa cálida y gentil que la tocaba en años.
Se quedó parada durante varios minutos acariciando la frente del caballo y rascándole ligeramente la barbilla mientras el caballo acariciaba su túnica con la esperanza de encontrar una manzana o una zanahoria. Cuando se dio cuenta de que Hermione no tenía nada que ofrecer, sacó su cabeza estrecha de los barrotes y la ignoró.
Hermione permaneció allí por más tiempo del que debería.
Luego retomó el camino y encontró la entrada de la mansión Malfoy. Grandes puertas de hierro forjado permanecían cerradas y no se abrían para ella. Hermione no estaba segura de lo que habría hecho si se abrieran.
Paseó por la finca tanto como pudo.
Encontró el cementerio familiar. Innumerables lápidas y mausoleos enterrados bajo la nieve. La familia Malfoy era antigua.
Sólo un mausoleo fue cuidadosamente limpiado de nieve. A cada lado de la puerta había narcisos encantados, floreciendo. Hermione estudió las palabras talladas en el mármol.
Narcissa Black Malfoy. Amada esposa y madre. Astra inclinant, sed no obligant.
Al lado había una gran lápida para Bellatrix Lestrange. La cresta de la familia Black adornaba el mármol. Toujours Pur.
Hermione salió del cementerio y continuó explorando la finca. Se sentía interminable. Aislada. Colinas nevadas ininterrumpidas que se extendían hasta donde ella podía ver, cegadoramente blancas bajo el cielo azul claro. Cuando se hizo de noche, continuó paseando, mirando las constelaciones hasta que sintió que los efectos de la poción comenzaban a desvanecerse.
A la mañana siguiente, se sintió tan enferma que pensó que se estaba muriendo. Vomitó a un lado de la cama y le tomó horas antes de poder arrastrarse al baño. No sabía si podría volverse inmune a la poción, pero no creía que fuera posible seguir sobreviviendo para descubrirlo. Incluso si Malfoy lo enviara, dudaba que pudiera manejar la dosis nuevamente.
Estuvo enferma durante dos días, presionada contra la ventana mientras temblaba y sudaba la poción de su sistema. Reflexionaba sobre Malfoy y la sala de estar en el ala sur una y otra vez cuando no estaba demasiado febril como para pensar de manera coherente. La segunda noche soñó con Ginny.
Ginny estaba acurrucada junto a una cama y sollozaba en voz baja. Se giró bruscamente cuando Hermione entró en la habitación. Su expresión cuando se giró y vio a Hermione fue de angustia; su pecho tartamudeaba y respiraba agitada por la boca. Incluso su cabello rojo estaba mojado por las lágrimas.
Cuando Hermione se acercó, el cabello de Ginny se deslizó hacia atrás y dejó al descubierto una cicatriz larga y cruel que giraba por el costado de su rostro desde la frente hasta la mandíbula.
—Ginny —dijo Hermione —. Ginny, ¿qué sucede? ¿Qué pasó?
—No sé… —Ginny forzó las palabras y luego comenzó a llorar más fuerte.
Hermione se arrodilló junto a su amiga y la abrazó.
—Oh Dios, Hermione —Ginny jadeó —. No sé cómo…
Ginny se interrumpió mientras luchaba por respirar. Los sonidos de hipo ahogado surgieron desde lo más profundo de su garganta mientras luchaba contra sus espasmódicos pulmones.
—Está bien. Respira. Necesitas respirar. Luego dime qué pasa y te ayudaré —Hermione le prometió mientras pasaba las manos por sus hombros —. Sólo respira. Cuenta hasta cuatro. Aguanta. Y luego exhala por la nariz hasta contar hasta seis. Iremos aumentando. Respiraré contigo. ¿De acuerdo? Vamos, respira conmigo. Te tengo.
Ginny sólo lloró más fuerte.
—Está bien —repetía Hermione mientras comenzaba a respirar hondo para que Ginny la siguiera. La abrazó con fuerza en sus brazos para que ella sintiera su pecho expandiéndose y contrayéndose lentamente como una señal subconsciente.
Ginny siguió llorando por varios minutos más antes de que sus sollozos se calmaran y su respiración comenzara lentamente a imitar la de Hermione.
—¿Quieres decirme qué sucede o prefieres que vaya a buscar a alguien más? —preguntó Hermione cuándo estaba segura de que Ginny no iba a seguir hiperventilando.
—No… no puedes… —dijo Ginny de inmediato —. ¡Oh, Dios! Yo no…
Comenzó a sollozar en el hombro de Hermione nuevamente.
Todavía estaba llorando cuando Hermione se despertó del sueño.
Reprodujo el recuerdo en su mente.
Ginny rara vez lloraba. Cuando Percy murió, había llorado durante días, pero a medida que la guerra avanzaba, sus lágrimas se habían secado junto con las de los demás. Apenas había llorado cuando Arthur fue maldecido o cuando George estuvo a punto de morir.
Hermione no podía recordar que Ginny llorara tanto.
Seguía analizando el recuerdo una y otra vez en su mente, tratando de darle sentido.
No podía recordar la cicatriz en el rostro de Ginny. Parecía que habían pasado varios meses desde su cicatrización en el recuerdo, pero Hermione no recordaba cuándo Ginny pudo haberse hecho la herida. Parecía que alguien había tallado crudamente una sección de su cara con un cuchillo.
Hermione se preguntó si había sido ella quien la curó.
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Nota de la autora: La cita es de El arte de la discreción de Baltasar Gracian.
Astra inclinant, sed no obligant = Las estrellas [nos] inclinan, pero no [nos] obligan.
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NdT: ¡Muy Feliz 2020 mis queridas lectoras!
Espero que hayan pasado bien las fiestas y que este año sea de mucha luz para ustedes y sus seres queridos, y por sobre todo les deseo mucha salud para poder cumplir sus metas.
Acá regresé con un nuevo capítulo, espero que lo hayan disfrutado. Muchisimas gracias a mis betas, porque sin ellas todo costaría el doble. Créanlo o no, hay pasajes que son más complejos que otros para traducir, y más cuando quiero que se mantenga la esencia y la intención de la autora, espero que se venga logrando.
No voy agregar mucho más. Espero volver pronto. Les deseo de super corazón que este sea un gran año para todas. Las aprecio muchísimo de verdad. Muchas gracias.
*06 de enero de 2020*
