BUenooooo Lo prometido es deuda! Aquí esta el capitulo 15! Espero que les guste y que me dejen sus mensajes contándome que les va pareciendo la historia! Como les dije el otro día queda capítulos para terminar! Ahora si, a disfrutar.

Capitulo 15. Rezos

Había pocas cosas seguras en su vida pero no cabía duda que, una de ellas, era que la Detective regalaba la mejor de las vistas cuando salía.

Sonrió por el pensamiento. Tendría que decirle de probar que tal era esa vista pero sin nada de ropa.

Le cortaba la respiración el saber que ahora eso era una posibilidad… había sido muy honesto esa mañana cuando le dijo que envidiaba a todos esos humanos que podían tocarla sin tener que buscar una escusa para ello. Envidiaba a la señorita López que la abrazaba siempre que la veía y al Detective Inútil que había tenido la oportunidad de besarla y acariciarla siempre que lo deseara.

Durante los últimos años a su lado, después de que Linda le había explicado que lo que sentía eran celos, muchas de sus fantasías se habían vuelto escandalosamente románticas… acomodarle un mechón de pelo detrás de la oreja y que ella le sonriese sonrojada en agradecimiento, acariciarle un brazo mientras miraban juntos alguna evidencia o acurrucarse juntos en un sillón disfrutando de la cercanía mutua.

Claro que también habían estado las fantasías mas divertidas que la incluían a ella, en diferentes estados de desnudez, reclamándolo como su propiedad y siendo reclamada. Esas habían estado desde el primer momento que la había visto.

La realidad es que no había nada que no quisiese hacer con ella.

En los mas de 15 años de solead que había pasado en el infierno, fue la oportunidad perdida de intimidad lo que mas dolor le causaba. En el fondo siempre había sabido que sería eso lo que nunca podría llegar a conseguir con otra.

Solo con Chloe él había anhelado un contacto diferente a los placeres de la carne.

Solo con ella había aprendido lo reconfortante que podía ser tener la mano de otra persona en tu brazo para hacerte saber que no estabas solo.

La vio despedirse de la demonio y meterse en el ascensor. Durante un segundo sus miradas se conectaron y ella le sonrío de la manera mas cariñosa que hubiese recibido en su vida.

El también sonrío.

Otra fantasía escandalosamente melosa se veía cumplida.

-Lucifer deja de sonreír como tonto que tus hermanos están a punto de desmayarse.- le dijo Maze mientras se acercaba a ellos.

Cuando se giro se encontró con la miradas confundidas de ambos. Puriel parecía particularmente atónito.

- Cierra esa boca Puriel o se te meterán las moscas.- le dijo poniéndose serio.

- Ella… la mujer humana… ella te… pegó…- contesto Puriel.

- Esta bien que la Detective sea mi debilidad pero claramente no va a destruirme por un golpe en el brazo hermano. Además, si sobreviví a que me disparara, un golpecito no es nada.

- Ella es la mujer que murió.- dijo de repente Maalik. –La que se culpaba por tu regreso al infierno.

- Si, bueno, ya aclaramos ese malentendido. La Detective no tiene nada que hacer en el infierno y ahora ya lo entiende.

- Ella… te disparo? – dijo como atontado Puriel.

- Estas particularmente lento hoy hermanito. Ponte al día. La Detective me disparó hace como cuatro años. Después de eso me han acuchillado y baleado en repetidas oportunidades y, ni así, se pudieron deshacer de mí.

- Pero… pero ella… te beso el brazo…-

- También te has vuelto exageradamente bueno en esto de decir lo obvio. Creo que podría presentarte al Detective Inútil; seguramente se llevarían muy bien.

- No lo entiendo Lucifer. Hace un par de años vi como Balar volaba por los aires cuando tuvo la mala idea de tocar tu pie en una de sus exageradas reverencias. No recuerdo que nadie nunca haya tenido permitido siquiera rozarte… ¿quien es esta mujer? – pregunto Puriel.

Aunque su tono no trasmitía otra cosa que curiosidad, lo enojaba la comparación entre su Detective y el obsecuente de Balar. – Balar es asqueroso y no quiso tocar mi pie sino besármelo. Se merecía lo que le paso y debería estar agradecido de que no le fue peor.

-Además… apuesto que la Detective te ha besado en lugares mucho más placenteros que el pie, ¿no es así Lucifer?- intervino descaradamente Maze.

La miro enojado pero no dijo nada ya que sabía que ninguna respuesta que le diera le sacaría la sonrisa socarrona de la cara... Aun más después de haberlo visto perdido en sus fantasías sucias y no tan sucias con Chloe. –Creo que hay aclaraciones que no es necesario hacerlas, además- le respondió mirándola directamente –Dudo que el joven que salio horrorizado de detrás de la barra, y que te tenia claramente parada en puntas de pie, estuviese admirando tus zapatos.-

Se giro nuevamente hacia sus hermanos y los encontró mirándolo. Puriel parecía aun en estado de shock pero Maalik tenia la misma cara de concentración que ponía cuando estaba intentando entender como romper alguno de los bucles de sus hermanos.

Antes de que pudiesen continuar con el interrogatorio acerca de la presencia de Chloe decidió cambiar de tema. –Puriel, si estas aquí por los papeles que le pediste a Maze aun no deben estar, se que el tiempo en el infierno corre diferente pero debes esperar al menos dos o tres días terrestres para que te los hagan.

Puriel, que parecía seguir demasiado distraído como para responder se lo quedo mirando por un momento antes de contestarle. –No… Maalik nos busco a mí y a Muzania para decirnos que vendría aquí por que tú se lo habías pedido y pensé en acompañarlo para ver si podía ayudar.

- Por cierto hermano- interrumpió Maalik -¿Qué fue lo que ocurrió? Sonabas un poco preocupado en tu mensaje. ¿Tiene que ver con esa mujer?

Pensó en como explicarle a Maalik lo que estaba ocurriendo. - Algo surgió y creo que deberías saberlo…- dado que no se le ocurría una manera suave de decirlo simplemente lo soltó. –Ayer nos encontramos con Abyzou. O mejor dicho ella nos encontró a nosotros.

- QUE?!- grito Maalik -¿Cómo es posible que este en la tierra? ¿Atravesó las puertas del infierno? ¿Esta acá?

- Tranquilízate.- puso una mano sobre el brazo de su hermano para evitar que saliese volando a revisar el club. –No sabemos exactamente donde esta pero es una de las cosas que la Detective va a intentar solucionar. Ayer mientras investigamos un caso la encontramos esperándonos. Quería que te avisara que estaba en la Tierra.

La cara de su hermano trasmitía tantos sentimientos que era difícil saber cual era el que prevalecería. -¿Esta bien?- preguntó Maalik finalmente.

-Es… complicado…- no quería tener que decirle a su hermano la situación peligrosa en la que se encontraba su pareja; pero tampoco quería mentirle. La realidad era que si Lilith la usaba para atacar a los humanos el se vería obligado a detenerla… y Maalik lo sabría.

- Habla hermano. Se que algo grave debe estar pasando por que se me ocurren pocas maneras de que ella cruzase las puertas del infierno y se que, ni el poder, ni los deseos de Abyzou, han estado nunca al servicio de ese objetivo.

- Lamento informarte- intervino bruscamente Maze – que, en la situación en que está, ni su poder ni sus deseos siquiera importan. Al parecer nuestra madre decidió volver a hacer de las suyas en la tierra y convoco a la demonia por su nombre verdadero. Ella no es libre de hacer lo que quiera… debo reconocer que debe haber sido bastante inteligente para encontrar un vacío en la orden que recibió…

- No tiene sentido…- dijo Maalik. –¿Por que convocar a Abyzou? Se que es fuerte cuando se enoja pero…-

No lo tenía y eso era algo que le molestaba. O por lo menos no convocarla solo a ella. La demonia era fuerte pero no tanto. Maze podría destrozarla en segundos. Aun con la guerra en el infierno, había demonios mucho más poderosos que ella. En realidad… si Lilith había salido cuando el maniático de Kingley había abierto la puerta, entonces ni siquiera debería saber que la mayor parte de sus hijos estaban muertos… ¿habría intentado convocar a Asmodeo? ¿Sabría ya por Abyzou que se había desencadenado una guerra? –No lo se. – le contestó finalmente. – ¿Se te ocurre algún motivo por el que pudiese convocarla a ella?

-No importa.- contestó Maalik. –Si ella está acá debo ir a buscarla.- dijo avanzando hacia el ascensor.

- Espera hermano.- Afianzó el agarre sobre su brazo. –La tierra es demasiado grande para simplemente salir a buscarla sin pistas. Claramente Lilith debe estar cubriendo sus rastros energéticos, sino Maze la habría percibido ya. Debemos pensar de manera racional. Te vuelvo a preguntar. ¿Se te ocurre algún motivo por el que Lilith pudiese haberla convocado a ella?-

-¿No será que quiere usar a los Sabuesos Infernales?- preguntó Maze. –Si no recuerdo mal ellos responden a Abyzou de manera casi tan obediente como lo hacen contigo Lucifer.

- Puede ser aunque no lo creo. Ellos responderían a sus pedidos pero no me desobedecerían si les doy una orden opuesta. Abyzou los mima y los adiestra, pero la primera orden que aprenden es que deben obedecerme. A menos que Abyzou estuviese del lado de Lilith desde antes…- era una posibilidad pero no lo convencía. No se habría esforzado para contactarlo. Ciertamente podría ser que el plan se hubiese estado gestando desde mucho antes de que el volviese al infierno y que haber conocido a su hermano cambiara los deseos de Abyzou pero… era una demonia… sus deseos se orientan hacía el poder… estando con Lilith el poder de ella sería superior… quizá el que lo buscara cuando estaba con la Detective también era parte del plan para que confiaran en ella…

-Detente hermano.- dijo Maalik poniéndole la mano libre sobre el hombro. –Puedo ver los engranajes de tu cabeza intentando explicar como Abyzou y el infierno en general se complotan. Yo mismo la he acompañado en alguno de los procesos de adiestramiento. Ella no planea nada en tu contra.

Durante unos segundos los miro con desconfianza. -¿Cuándo la acompañaste?- pregunto. ¿Seria posible que su hermano le mintiese para protegerla?

- Al principio. Poco después de liberarme. Su paz me tranquilizaba. Cuando tuvo que ir al páramo de Filis para entrenar a una camada nueva de sabuesos me fui con ella. La vi cuidar a los cachorros. Utilizar trapos con tu aroma para que solo te reconocieran a ti como alfa. Ella los cuidaba y les enseñaba que debían obedecerte.

Cierto. Ahora lo recordaba. No le había gustado que su aun débil hermano se fuese solo con una demonia pero, justamente por que era Abyzou, lo dejo marchar si preocuparse. La demonia era lo mas parecido a un ser maternal que había en ese lugar y había sabido que cuidaría bien de su hermano. -¿Entonces se te ocurre algún motivo por el que pueda haberla convocado?

Maalik se quedo callado por unos momentos. Estaba a punto de replantear la posibilidad de que los hubiese engañado cuando su hermano continuo -Lo único que se me ocurre,- dijo con cara seria. -es que el plan de Lilith tenga que ver con los lilim… Abyzou tiene la capacidad de conectarse con las fibras más sensibles de los seres recién nacidos. Por eso se encarga de la los Sabuesos Infernales. Ella los vuelve más dóciles durante sus primeras etapas de crecimiento. Eso permite que se los pueda entrenar…

- Quizá Lilith esta juntado un ejercito de lilim y utiliza a la demonia para controlarlos.- aventuró Puriel.

- ¿Para que exactamente haría eso?- pregunto molesta Maze. – Los lilim son humanos. Cualquiera de nosotros podría con cientos de ellos sin siquiera sudar. Además… no necesitaría a Abyzou para controlarlos. Si bien los lilim tienen un poco más de libertad por ser en parte humanos, una orden directa de mi madre los haría hincarse de rodillas ante ella.

-Pues bien, quizá es eso lo que quiere.- dio Puriel. – No consiguió reinar sobre el cielo o el infierno así que crea miles de lilim para establecer su propio reino en la tierra.

La idea de Puriel no era tan mala pero había cuestiones que no cuadraban. –Hay algo que no tendría sentido.- dijo finalmente en voz alta pero sin referirse a nadie en especial. -¿Por qué buscar personas que resaltan por su bondad?– No lo podía terminar de entender. ¿Seria solo otra forma de vengarse contra su Padre?. Lo cierto era que Lilith nunca había despreciado a su Padre tanto como él mismo lo había hecho. Odiaba más a los humanos por ser descendientes de Adán. Las victimas eran buenas personas con vidas dignas... –Además hay mujeres… -

-¿Y?- preguntaron Maze y Puriel al mismo tiempo. Maalik en cambio lo miraba serio. Su hermano ya había entendido cual era la pieza que no encajaba.

- Los lilim son hijos de Lilith.- explicó Maalik. –La parte de demonio de Lilith se combina con la parte humana de un hombre. Aun si hubiese estado buscando personas especialmente buenas para que su virtud potencie al máximo los poderes del lilim… no hubiese buscado mujeres. Además…- agregó mirándolo directamente. –corrígeme si me equivoco pero, aun si la gestación es mucho mas corta y no dura ni una semana, el lilim nacería como un bebe… entiendo la utilidad de Abyzou en ese caso pero el tiempo de crecimiento en los lilim no se acelera como la gestación… tardaría 15 o 20 años en poder usarlos para luchar.

- Nada de todo esto tiene sentido.- empezó a revolverse el pelo con la mano de pura frustración. Él solo deseaba dejar de pensar en la inmortal y volver con su Detective. –Nos falta información.- se giro hacia a Maze quien seguía relajada sobre el costado de la barra. -¿Podrías intentar conseguir mas información acerca de otras muertes? No puede ser coincidencia que este en Los Ángeles. Quizá si le sigues el rastro a alguna otra de las victimas puedas dar con algún testigo que haya tenido contacto… como paso con la sobrina de la monja que resulto toda una estafadora.

- Lo siento pero no puedo hacerlo Lucifer.- contesto tranquilamente Maze. –Con todo lo que esta pasando no puedo dejar a Linda y Charlie solos. Una búsqueda como la que me pides podría llevar semanas y no puedo confiar en que el inútil de Amenadiel se quede a ayudarla. ¿Por qué no mandas a uno de estos… serviciales angelitos, a buscar información en el infierno?– dijo señalando a los dos ángeles parados en medio de ellos.

La respuesta de la demonia no pareció afectar demasiado a Maalik pero si a su hermano Puriel que la veía como si le hubiese crecido una segunda cabeza.

-¿Desde cuando los demonios pueden elegir acatar o no las ordenes del rey del infierno?- preguntó Puriel con más curiosidad que molestia.

- Desde siempre.- contestó de forma contundente Maalik. – Igual que nosotros con nuestro padre, los demonios pueden ser libres si así lo desean.

Él no creía que eso fuese tan así, pero no tenia deseos de discutir con su hermano por lo que solo agregó.- Maze es libre.- luego se volvió hacia la demonia. –Ellos también lo son.

- Entonces manda a Amenadiel. El sigue atado a las faldas de tu padre. Solo dile que es una misión divina y saldrá corriendo a cumplirla.

La idea no era del todo mala. Se debía una conversación con su hermano y si el muy necio se negaba a ver la realidad entonces lo mejor que podría hacer era salir de su vista. – Esta bien. Hablare con Amenadiel y sino se lo propondré a la Detective. De cualquier manera ella debe poder conseguir información sobre las muertes del mismo estilo. ¿Puedes conseguir que tu contacto te de el nombre de alguna de las victimas?-

Maze puso una sonrisa maligna – Será divertido intentarlo. En cuanto lo tenga se lo mandare a Decker.- y sin decir otra cosa salio de la habitación.

- Si quieres hermano yo puedo recorrer el infierno.- dijo Puriel. –Se que Maalik estuvo buscando información sobre Lilith, por lo que podría centrarme en buscar información sobre otros demonios que hayan desaparecido. Todo esta bastante revuelto por los años de guerra pero ahora que sabemos que buscar puede que surja algo.

- No tienes obligación de hacerlo Puriel.- le molestaba que su hermano no pudiese romper el sentimiento de lealtad hacia él.– Como te he dicho, tú eres libre y no tienes por que involucrarte en esto. Lo mismo se aplica a ti Maalik,- dijo mirando al otro ángel. –has lo que consideres mejor. Cuentas con todos mis recursos si decides salir a buscar a Abyzou por tu cuenta pero, si aceptas mi consejo, espera aunque sea a que la Detective consiga una foto de ella. Para que puedas saber como luce el cuerpo humano que esta ocupando...-

Puriel resoplo con molestia. –Si encuentro algo les aviso.- dijo antes de darse vuelta y acercarse de manera resuelta al balcón, pateando una silla en el proceso.

Se giro para ver si Maalik lo seguía pero en cambio se lo encontró mirándolo con cara de resignación.

-Necesitas dejar de hacer eso hermano, o Puriel va golpearte.- dijo Maalik.

- Puriel necesita dejar de creer que me debe lealtad.- le contestó. –En algún momento tiene que entender que si no me hubiese seguido a esa guerra todo habría sido mejor. Prefiero que cuando lo haga no cargue con siglos siguiéndome lealmente por que, ahí, va a querer hacer algo peor que golpearme.

Maalik suspiro. - Puriel es mucho mas conciente que tú hermano. Él eligió y te agradece por haberle permitido hacerlo. Por eso quiere ayudarte. Tienes que dejar de insistir en quitarle ese derecho en tu mente. Puriel te aprecia, pero no lo suficiente como para no clavarte una flecha si lo sigues presionando.-

Ya habían tenido esa discusión antes.

Maalik y su eterno optimismo de creer que todos podían elegir. No tenia ganas de discutir nuevamente con él. Cerró los ojos y procedió a contactar a Amenadiel.

Amenadiel, trae tu lamentable trasero al Lux ahora mismo. Necesito hablar contigo.

Abrió los ojos para decirle a Maalik que lo había citado cuando sintió la familiar presión en la parte de atrás de su nuca.

¿Samael estas en la tierra?¿Dejaste el infierno abandonado de nuevo? Voy en un instante y mas vale que puedas darme una explicación para tu ausencia de allí.

-Maalik te aviso que nuestro querido y muy pomposo hermano mayor viene en camino. Si quieres, como yo, evitar hablar con él, te recomendaría que salgas de la habitación antes de que llegue.

Maalik suspiró.- No tengo deseos de verlo pero tampoco de regresar al infierno.- contestó. –Necesito estar solo y pensar en mis opciones. Si te parece esperare en el piso superior a que llegue la detective con la imagen de Abyzou.

- Ve.- le hizo un gesto con la mano despidiéndolo. -Si escuchas algo que se rompe soy yo probablemente partiéndole la cabeza a Amenadiel. Ni te gastes en bajar.

Maalik no parecía demasiado convencido de que dejar a sus hermanos solos fuese una buena idea pero, al parecer, la necesidad de estar aislado venció a la preocupación. –Recuerda hermano; Amenadiel se siente mucho menos libre de escoger de lo que nunca nos hemos sentido nosotros.- le dijo antes de dirigirse al ascensor que previamente había usado la Detective.

Podía ser que Amenadiel estuviese obligado a seguir las órdenes de su padre, pero no creía que ese fuera el problema. Por lo que Linda había dicho era lo divino en general lo que convocaba a su hermano mayor. Amenadiel había elegido tener un hijo. Había elegido dejarlo con Linda. No era la imposibilidad de elegir su problema… no después de todo el tiempo que había pasado en la tierra. Era que no deseaba hacerlo.

- Hermano espero que tengas una buena escusa para estar aquí y no cumpliendo con tus deberes en el infierno.- dijo la ya conocida voz de su hermano mayor desde el balcón en donde se había posado.

- Hola hermano... También para mi es un gusto verte.-

Cuando se giro lo sorprendió un poco descubrir que, el mismo sentimiento de añoranza que había tenido cuando se reencontró con algunos de sus conocidos en la tierra, lo invadía cuando veía al molesto de su hermano mayor.

Nunca había sido demasiado cercano a ninguno de sus hermanos cuando estaba en la Ciudad de Plata. Ese sentimiento de que algo faltaba lo separaba de los demás ángeles. Incluso con Ray-Ray y Gabi, sus hermanos favoritos, sentía que algo los hacia diferentes.

Después, cuando la guerra comenzó y muchos de sus hermanos exigieron la libertad a su lado, el temor y la euforia de finalmente estar rompiendo las cadenas de su padre, le impidieron conectarse con ellos… cuando llego al infierno se sentía tanto traicionado como culpable. No importaba desde cual de los dos bandos se viese, para ambos era el causante de mucho dolor.

Miro detenidamente al ángel moreno que seguía parado en la ventana con mirada desaprobadora. No era a él a quien había extrañado. El ángel que tenía parado enfrente era el extraño que vivía en la Ciudad de Plata y que se negó a pelear en ninguno de los dos bandos ya que decía que nuestro Padre no le había dado esa orden. Era molesto, creído y obsecuente con su Padre. Era el Arcángel Amenadiel. El hijo favorito de Dios.

Confiaba en poder encontrar en algún lugar al hermano que había pasado 4 años con él en la tierra por que, sino, se vería obligado a darle una paliza por idiota.

Suspiro y se acerco.

- A pesar de todo, es bueno verte hermano.- le dijo honestamente.

- ¿Qué haces aquí Luci? ¿Hace cuanto estas en la tierra? ¿Papá sabe que te fuiste?

- Si me conoces un ápice sabrás que me importa un bledo si Papá sabe o no que me fui.

- No puedes hacer esto de nuevo hermano.-contestó altaneramente Amenadiel. -Estoy demasiado ocupado para dedicarme a perseguirte y devolverte al infierno. Si estas aquí por Decker, ella esta bien.

- ¿A si?- le molestaba que se atreviese a decir eso cuando Chloe había muerto hacia solo unos días. - ¿Quisieras contarle a la audiencia como es que sabes eso?- dijo abriendo los brazos como señalando a espectadores invisibles.

Por un segundo la cara de Amenadiel recupero los rasgos que había tenido antes. –¿Le paso algo a Chloe?- pregunto preocupado. – Maze se estaba encargando de cuidarla desde lejos.- busco a la demonia por el salón de Lux. - ¿Acaso le paso algo a Maze? Ella ha estado un poco… enojada conmigo y no hemos podido hablar mas de un par de palabras sin que se ponga violenta pero… creí que ella seria suficiente para evitar que Chloe se pusiese mucho mas en peligro… supuse que para este punto ya se le habría pasado la culpa por tu regreso al infierno y que no habría tantos riesgos.

Sintió como de repente el fuego del infierno empezaba a hervir en su sangre y, por el paso atrás que dio su hermano, supuso que sus ojos lo estaban demostrando. Antes de que el maldito pudiese siquiera pensar en reaccionar ya se había tirado contra él.

Logro darle dos buenos puñetazos antes de que las alas negras actuaran como un escudo para lanzarlo hacia la pared.

- ¿TU LO SABIAS? – Le grito aún un poco fuera de si.

Amenadiel lo miraba desconcertado.

Respiro profundo antes de volver a preguntar. - ¿Tú… lo sabias? ¿Tú sabias que la Detective se culpaba por lo que había pasado?

- Yo… lo suponía…

- ¿Y NO HICISTE NADA?- estaba volviendo a descontrolarse e iba a terminar quemándolo vivo.

El rostro de Amenadiel recupero el gesto altanero con el que había llegado. – Yo no soy niñero Luci. Decker es adulta. Intente explicarle que estabas allí por que era tu deber y no por ella, pero no me creyó. Honestamente creí que estaba mejorando; si no me crees pregúntale a Maze.- volvió a mirar para todos lados como esperando que la demonia apareciera de la nada. -¿Dónde esta?

Aunque seguía enojado, había podido controlar lo suficiente la ira como para poder contestarle. Aun así se tomo su tiempo, se acomodo los puños de la camisa y aliso una inexistente arruga del saco. –Seguramente se fue para no tener que verte.

- Mira Luci, si lo que quieres es que este un poco mas cerca de la detective Decker, te advierto que no puedo ocuparme de eso personalmente, pero podría buscar a alguien que se haga cargo. Puedo reclutar un buen ángel de la guarda para eso.

- ¿Si? ¿Qué, vas a ponerle al mismo que le asignaste a tu hijo?

La mirada de su hermano decía lo mucho que le había molestado su pregunta. –Mi hijo no necesita un ángel de la guardia. Me tiene a mí.

- La única parte correcta de esa oración es que tu hijo no necesita un ángel de la guardia. La tiene a Maze. Tú por otro lado eres un idiota pomposo al que su propio hijo no creo que reconozca. Algo me dice que le daría más miedo que tú lo levantes a que lo haga Maze… con cara demoníaca y todo.

En un movimiento veloz, el ala izquierda de su hermano se había convertido en afiladas plumas que se apoyaban contra su garganta. – No opines de lo que no sabes Lucifer.- le dijo con tono áspero.

- Se que eres un idiota.- no había nada que deseara mas que borrar esa mirada de superioridad de un puñetazo, pero la posición en que habían quedado no le jugaba a su favor. – Se que encontraste a alguien que te ama, que tuviste algo que muchos inmortales han deseado y que en lugar de cuidarlo con tu vida lo dejas de lado para sentirte importante.- su hermano retiro su ala por lo que él se puso derecho. – Se que no eres merecedor de ninguno de esos regalos.

- ¿Y tu si?- preguntó con rencor Amenadiel. -Hay una razón por la que se me fueron otorgadas esas bendiciones. Mi padre me premio por mi trabajo y lealtad.

No podía creer lo que estaba escuchando. - ¿Estas bromeando? ¿Es que aparte de la inteligencia perdiste también la memoria? Nadie te otorgo nada. Todo fue tú elección. Tú elegiste estar con Linda… dejar a Charlie con ella. Y ahora estas eligiendo abandonarles.

- Eso no es así. Nuestro padre tiene tareas divinas para mí. Linda y mi hijo lo entienden. No todos descartamos nuestras obligaciones cuando dejan de gustarnos.- dijo con soberbia.

- Ellos son tu obligación. Si no fuese por Maze lo estarían pasando bastante mal.

- ¿De que hablas? Se que están bien. Los vi hace poco.

Se presionó el puente de la nariz y se concentro en contar hasta un millón para evitar entrar en una pelea inútil con él. -Dime algo hermanito… ¿Cómo crees que han estado viviendo?

La pregunta consiguió bajarle un poco los humos. -¿De que hablas?-

- Hablo de que había cuentas que pagar… alimentos que comprar… Linda estuvo todo el año cuidando de tu hijo y recuperándose del miedo de que lo hubiesen secuestrado… Hace poco recién retomo su trabajo. Si no fuese por Maze hubiesen pasado necesidades. Ni tú ni yo estábamos aquí para ayudarlos.

La cara de Amenadiel le decía que era la primera vez, en todo ese largo tiempo, en que pensaba en las necesidades de un bebe y una mujer que acaba de dar a luz. –Eres un estúpido Amenadiel. Pero eres un estúpido con una familia… Tuviste suerte. Aprovéchala.-

Aún con lo poco que le gustaban los pequeños humanos, él habría sido muy feliz si hubiese tenido la oportunidad de construir una familia con su Detective. Pensándolo bien… quizá si había sido un premio de su padre para su hermano mayor. A él en cambio le deparaba un futuro opuesto… en poco tiempo tendría que dejarla sabiendo lo mucho que eso los lastimaría a ambos.

No debía pensar en eso.

Era lo que había acordado con Chloe. Iba a asegurarse de que el tiempo que tuviesen juntos fuera suficiente para mantenerlo en movimiento, por lo menos hasta que Maze cumpliese su misión. Y dejaría a Chloe en el camino a la Ciudad de Plata aun que tuviese que sobornar a Azrael para eso.

Se dio cuenta que mientras había estado perdido en sus pensamientos su hermano había seguido hablando.

-…no puedo hacer mucho mas. Papá me ha hecho trabajar mucho este tiempo. Podría ir a hablar con él para pedirle que me deje estar mas tiempo en la tierra pero… ¿eso no seria muy egoísta de mi parte? Además al no hablar, no podría estar seguro de si me esta dando permiso o no. También lo hago por ellos ¿sabes? No querría que se enoje con ellos por no permitirme cumplir mi deber divino… -

Seguía sin entenderlo. –La estas cagando Amenadiel. Es tu elección poner las necesidades de otros por sobre las de tu familia. Será tu responsabilidad si los pierdes en el proceso. Además… ¿como que no te habla? ¿Desde cuando nuestro padre se priva de decirles a todos lo que tienen que hacer?

- Si nos dice. Solo que no habla mucho últimamente.

- Ese no es el padre que recuerdo.– De hecho una de las cosas que mas le molestaban de su padre era esa tendencia a dar largos discursos en los que Él y solo Él tenía la razón de todo.

- Probablemente empezó después de tu caída y por eso no lo recuerdas. No es raro. Nuestro padre es un ser superior. Es normal que evolucionara a un punto donde las palabras carecen de utilidad para él. Mira hermano, nos desviamos. Entiendo lo que me estas marcando. Gracias por decírmelo. Te prometo que voy a reflexionar sobre esto... ¿Es por esto que me convocaste? Sabes que podrías haberme pedido que fuese al infierno y habría ido.

No era exactamente la respuesta que hubiese querido pero, aun el Amenadiel humano, tendía a pensar demasiado las cosas antes de actuar al respecto.

- No exactamente. Algo paso que me obligó a venir a la tierra. Y me alegro por que parece que desde que me fui el lugar es un caos.

- ¿De que hablas?- preguntó confundido Amenadiel.

- Hablo de que Lilith esta en la tierra y haciendo de las suyas.- pensó en que es lo que le podía contar a su hermano y que era mejor que no supiera. – Hace poco una demonia fue convocada a la tierra. Su nombre es Abyzou. Es una demonia muy tranquila y no demasiado poderosa pero que se encarga de cuidar y entrenar a los sabuesos infernales. Ayer, ella me localizó. De alguna manera logro encontrar un vacío en la orden que Lilith le había dado como para hacerme saber que estaba en la tierra contra su voluntad. Maze investigó y encontró unos asesinatos que se habían producido en todo el mundo que tienen la pinta de ser obra de Lilith...-

Prefería que su hermano no supiese que había vuelto por Chloe. No iba a mentirle si le preguntaba pero sabía que se opondría a que ellos compartieran tiempo en la tierra. No iba a perder tiempo discutiendo con él si eso era algo bueno o no. El ya sabia que era un error… y no le importaba.

El porte de Amenadiel se había tensionado por la información que le había dado. –¿A que te refieres? ¿Cómo sabes que fue Lilith?

- Por que los cadáveres parecían momias de 3000 años de antigüedad pero no llevaban ni una semana muertos. Y porque tenían una sonrisa de satisfacción como la que solo Lilith podría dejarte cuando te seca hasta la medula.

El chiste no pareció causarle mucha gracia a Amenadiel. -¿Sabes desde cuando esta en la tierra?- preguntó.

- Creo que desde el año pasado cuando el loco ese abrió las puertas. Ningún otro demonio las ha traspasado desde que yo volví.

- ¿Estas seguro? Digo… con la guerra y todo… talvez alguno se escapo. Sabes que Lilith puede controlar a los demonios así que ninguno le habría podido negar que pase. Me cuesta creer que Lilith lleve un año en la tierra y yo no lo haya notado.

Le sorprendía un poco ver la forma en que su hermano hablaba de la inmortal. Por lo que el sabía, la mayor parte de los ángeles la encontraban como un ente perverso… algo casi tan repugnante como él mismo.

- Seamos honestos hermanito. No has pasado el suficiente tiempo en la tierra para notar nada. Ella ha estado yendo contra humanos que resaltan por ser las ovejas mas fieles del rebaño de nuestro padre. Además, las rejas no están custodiadas por demonios… están selladas con mi sangre. Solo los ángeles pueden atravesarlas.

- ¿A que te refieres con ovejas del rebaño de nuestro padre?

- A personas a las que ni siquiera yo podría sacarles un deseo egoísta… se podría decir que son casi como copias humanas de nuestros hermanos… una mujer casi tan fanática de cuidar la tierra como Samir, un hombre tan preocupado por los mas indefensos como el pequeño Gabriel y así…-

- Esto es terrible Luci. Si esta atacando a seres humanos que destaquen por su pureza… Linda podría estar en peligro…

De todas las cosas que pensó que su hermano podría contestarle, jamás se le hubiese ocurrido que sería eso. - ¿Exactamente de donde sacaste esa idea?- la Linda que el conocía era fiestera y tenia una imaginación lo bastante picante como para hacerlo sonrojarse. Además, lo más cercano que tenía a una oveja de su padre era ese lindo disfraz que había insistido en usar una vez cuando todavía aceptaba dormir con él.

Se sonrío. Tendría que preguntarle a su Detective si tenía algún disfraz por el estilo. O comprarle algunos…

- Claramente Linda es un ser puro. Tuvo el hijo de un ángel.– respondió obstinadamente Amenadiel.

Tan solo si pensaban en lo que habían echo para concebirlo se podría poner en duda su pureza. Para él, su Detective era un ser mucho mas puro que Linda. Pero no iba a discutirlo. Si su hermano se quedaba alrededor de Linda no tendría que preocuparse por la seguridad de su amiga y su ahijado.

–… así que tendré que quedarme a protegerlos, a ella y a mi hijo.- de nuevo se había perdido en las imágenes mentales de su Detective y, mientras, Amenadiel había seguido hablando. Aun si nadie lo estaba escuchando. -Padre seguramente comprenderá que es una tarea importante. Tendría que ir a avisarle a Jael que no volveré para supervisar con él los arcos superiores del palacio. Quizá podría ir rápido, incluso llevarme a Charlie…

- ¿Los arcos del palacio? ¿Esa es la tarea divina que te tiene tan ocupado?

- Toda tarea que me asigne mi padre es de vital importancia Lucifer. Pero en este caso creo que tan solo le avisaré que no puedo.

- Vete a casa Amenadiel. Intenta conseguir que Linda te perdone. Puede que ella sea muy comprensiva pero algo me dice que tienes una tarea difícil por delante. Te llamare si algo pasa.

- ¿Tu que harás hermano?- pregunto. -¿Iras a buscar a Chloe? Se que debes querer verla pero probablemente solo la lastimes más si te le acercas para luego volver a irte.

- Lo se. Ya vete Amenadiel. Necesito pensar.

- Adiós hermano. Nos vemos. – dijo para luego extender sus alas y salir de allí. Al parecer su club se había convertido en la nueva plataforma de despegue de los ángeles.

- Veo que no le dijiste a Amenadiel sobre nosotros.- dijo Maalick saliendo desde las escaleras de servicio.

- No se bien que haría Amenadiel si supiese que les ayude a romper sus bucles infernales. Preferiría no tener que pelear una guerra contra mi padre mientras todavía estoy en medio de otra en el infierno e intentando evitar una tercera en la tierra.

- Tampoco le dijiste que tu ya estas con la mujer. Con Chloe. Siempre has sido muy bueno en eso de las medias verdades.- continuo Maalick con una sonrisa.- Pero, por la cercanía que tenían hoy, creo que hiciste algo más que solo buscarla.

- Métete en tus propios asuntos hermano. Que esté más relajado no significa que vaya a aceptar que me molesten.

Maalick levanto ambas manos en señal de rendición. – No era mi intención hacerlo Lucifer. Me alegra verte así con alguien. Teniendo en cuenta que estoy enamorado de una demonia no voy a juzgarte por estarlo de una humana. Me intriga un poco saber ¿Por qué nunca contaste nada sobre ella?. Recuerdo que hace unos años Balar te llevó a unas demonias para "complacerte" y tu solo lo mandaste a volar diciendo que a ti no te interesaba mezclarte con nadie. ¿Por que simplemente no le dijiste que estabas en pareja?

- Por que no era así. Y yo no miento.- suspiro cansado. –Es complicado hermano.

- Por lo que estuve escuchando de tu charla con Amenadiel, todas nuestras relaciones parecen serlo. ¿Hace cuanto que estas con la detective?

- Como te dije, es complicado. Conocí a Chloe hace 5 años. Empezamos a trabajar juntos por un asesinato que se produjo en las afueras del club.- se dirigió arrastrando los pies hacia el sillón y se sentó lentamente. –Ella era inmune a mis poderes y eso me intrigo. Para cuando me di cuenta ya era muy tarde y me había enamorado de ella.

- ¿La niña que te abrazo es tu hija?- preguntó Maalick.

Una risa inesperada escapó de sus labios. La pequeña humana su hija… probablemente no sería tan malo. Se sonrío al contestar. –No. Es hija de Chloe y el detective inútil. Pero debo reconocer que por suerte no se parece en nada al padre y ha podido aprender algunas cosas de mí. Tendrías que verla chantajear a su padre para conseguir pastel de chocolate.- su sonrisa decayó cuando pensó que a ella también la lastimaría cuando se fuera. – Siempre hace eso de los abrazos. O agarrarte de la mano. Una vez me hizo arrodillarme para darme un beso. A mí. Al Rey del Infierno. Todo por que al parecer no puede irse a dormir sin besar la mejilla de las personas en su casa…- ese día lo había mirado con la misma mueca de terquedad que ponía su detective cuando quería que el hiciera algo. No le había quedado mas remedio que arrodillarse y permitirle besarlo. Luego le había sonreído y le había deseado buenas noches. Él solo había podido pensar en lo indigno de la situación. Pero luego había visto a su detective sonreírle con ternura y había decidido que quizá no era tan malo… siempre y cuando se asegurara previamente que la pequeña tuviese sus extremidades limpias antes de tocarlo.

- Me lo imagine, pero nunca esta de mas preguntar… Tú las quieres. A ambas.- dijo Maalick.

No era una pregunta pero aun así le contestó. - Si…- Ellas eran su premio y su castigo. Suponía que era lo justo. Prefería haberlas tenido a nunca haberlas conocido. Aun si eso implicaba perderlas. – Solo desearía que ellas no tuviesen que sufrir cuando me vaya.

- No lo entiendo hermano. ¿Por qué no viniste a verlas antes? ¿Y por que quieres dejarlas? Si te hacen feliz… ¿Por qué simplemente no te quedas con ellas?

- Porque nuestro querido padre me condeno a hacerme cargo del infierno. Cosas malas le ocurrieron a ambas por mi deseo de revelarme. Asesinos resucitados, ángeles mal intencionados, seres inmortales y demonios. No habrían conocido a ninguno si yo no hubiese estado cerca. Padre me lo dejo claro. El infierno es mi trabajo, mi reino y mi castigo.

La mirada de Maalick le decía que no le había gustado su respuesta. –Eso no es justo Lucifer. Suena que haces con ella lo mismo que acusaste a Amenadiel de hacer con su pareja... Dejarla para cumplir los deseos de nuestro padre…

- ¡NO ES LO MISMO!- estalló. –LO ÚNICO QUE QUIERO ES PROTEGERLAS. Si me quedo nuestro padre las seguirá teniendo en la mira. Si me voy, se que sufrirán pero en algún momento sanaran. Si no fuese tan egoísta ya me habría alejado. Pero la sola idea de saber que me queda una eternidad vacía… Se que, cuanto mas prolongo mi estadía, mayor es el dolor que voy a causarles… pero ya ves…. Eones han pasado y no puedo dejar de ser el mismo maldito egoísta que inicio una revuelta solo por que deseaba romper mis propias cadenas. Debería irme… dejar…

El sonido de su celular cortó su diatriba. Miro la pantalla y vio la foto sonriente de su detective. De Chloe.

Corto sin atender.

Quizá podría llevarse con él alguna foto. Tenía muchas como esa que había puesto de contacto. Fotos que le había tomado sin avisarle. Fotos en donde salía con esa sonrisa hermosa o con su cara de concentración.

Samael- la voz de Chloe le llego directo a su cabeza. Sonrío. Su detective aprendía rápido. –A menos que estés haciendo algo importante atiéndeme por que tengo una novedad que contarte.- por un momento hubo silencio pero podía sentir que aun no había cortado la conexión. Sabía que si se esforzaba podría ver por sus ojos lo que tuviese delante. –mmm... no estoy segura como se corta esto. ¿Hay algún botón mental? ¿Como el de cortar del teléfono? Serán palabras como Cambio y Fuera o…

Empezó a reírse por el pensamiento de su Detective. Sintió cuando la atención de ella se centro en otra cosa por que la conexión entre ellos se rompió. A los pocos segundos su celular comenzó a sonar nuevamente y esta vez si atendió.

- Hola Detective… Sabes, solo tienes que dejar de pensar en hablarme para que la conexión se rompa amor.- dijo con una sonrisa mientras se la imaginaba toda frustrada intentando cortar su llamada mental.

- Siento haberme comunicado así. Se que no te gusta pero se me ocurrió que quizás no me atendías por estar aun en la conversación con tus hermanos y pensé que, si Maalick aun esta ahí, le gustaría enterarse de lo que encontré.

- Él esta aquí. Y no hay problema en que me reces Chloe. Solo por ti dejare pasar ese horrible nombre que mi padre me dio. Me gusta escuchar tu voz mas de lo que me molesta el nombre.- dijo aun sonriendo. -¿Qué encontraste?

- Tengo una imagen de cómo se ve Lilith y otra de Abyzou. Te las mandaré al teléfono para que tus hermanos sepan como se ven. También… creo que encontré un posible vinculo entre nuestra primera victima y la abogada, Alice Monroe. Resulta que hace tiempo Ernesto tuvo un proyecto de producción comunitaria de hurtas. Una de las ONG de Alice le dio una ayuda económica para empezar y la misma Alice fue a dar un taller de formación para facilitar el sostén comunitario de la huerta… Estoy empezando a creer que Lilith los interroga antes de hacer lo que sea que les haga. Le pregunta a sus victimas posibles nuevas victimas…

- Eso tiene sentido. Les pregunta por personas que consideren tan santurronas como ellos mismos…

- Algo así. Eso explica por que fue a buscar a Ángela Dunrauf. Ortiz realmente creía que Ángela era un alma pura e inocente.

- Cuando no era más que una ratera.

- Honestamente no estoy segura si esa información sirve de algo. Pero por lo menos empezamos a entender su modus. Quizá podamos buscar a personas alrededor de la última victima que encajen en el perfil de Lilith.

- Todo sirve. ¿Necesitas mi ayuda?

- No. Solo estoy completando los papeles del último asesinato y esperando la información sobre la mujer asesinada en Canadá que Maze me paso. ¿Te veo en casa?

- Ahí estaré. Seré el Diablo en la cocina.

- Cuento con eso. Nos vemos.

- Adiós.– Corto la llamada pero se quedo mirando el aparato. ¿Qué estaba haciendo?

A los pocos segundos sonó la llegada de un mensaje y vio las dos fotos que le había enviado. La primera la reconoció al instante. Era el cuerpo de la muchacha rubia que estaba usando Abyzou. En la foto usaba la misma blusa blanca y pollera larga con la que la habían visto. Parecía triste o preocupada. Los rasgos infantiles y la seriedad de su rostro parecían no coincidir.

La Abyzou que vivía en el infierno estaba siempre tranquila e incluso alegre. Si bien nunca le había prestado mayor atención, cuando inicio la relación con su hermano se encargo de vigilarla para asegurarse de que no tramase nada. Cuando no estaba con Maalick siempre estaba jugando o trabajando con los sabuesos. No llevaba una vida particularmente compleja. Le daba mucha lastima que todo eso pudiese llegar a su fin por los planes que Lilith tuviese.

Paso a la segunda foto. Se podía ver que era un recorte individual de una misma foto porque, el largo cabello del cuerpo que habitaba Lilith, aparecía en parte de la foto de Abyzou.

Mientras que la Abyzou real tenía poco que ver con la muchacha rubia que habitaba, Lilith era algo diferente. La mujer tendría unos 25 o 26 años. Era alta y eso se enfatizaba por unas sandalias marrones con delicadas cintas que se cruzaban hasta su tobillo y con un taco excesivo para la hora de la mañana en que se había tomado la foto. Llevaba un vestido blanco con flores que le llegaba hasta por debajo de las rodillas que, si bien era suelto, enfatizaba de forma sensual el contorno de su cuerpo. El cabello largo lo llevaba suelto, pero su cara estaba despejada por unas hebillas colocadas estratégicamente.

Si bien la mujer en si misma no era tan impactante, había algo en el aura, en la postura y la confianza con la que caminaba, que resultaba atrayente. Sus gestos mostraban seguridad y decisión. Todo en ella le recordaba a la antigua Lilith, aun si el rostro no era el mismo, la esencia de ella estaba ahí.

Le paso el teléfono a Maalick para que viese las imágenes. –La primera es la apariencia que tiene Abyzou en la tierra. La mujer de pelo oscuro seria Lilith.

-Entiendo.- respondió Maalick aunque su mirada se había quedado fija en la foto de Abyzou. –Parece una niña. Necesito ir a buscarla. Intentarlo aun que sea.

- Hazlo si eso deseas pero debes entender que esta ciudad es gigante. Es muy difícil que la encuentres tan solo deambulando por ella.

-No puedo quedarme sentado sin hacer nada.

Suspiro. Sabía que si se tratase de Chloe, él haría lo mismo. –Lo se. Ve. Utiliza el dinero que esta en el primer cajón del armario de mi habitación si necesitas. Recuerda que los humanos no deben ver tus alas. Cualquier problema contáctame y si te desorientas solo levanta la mano frente a uno de los autos amarillos y pídele que te traiga a Lux.

Maalick le devolvió el celular y se marcho rumbo al ascensor.

Puriel- ya se estaba acostumbrando de nuevo a esta forma de comunicación y eso no terminaba de agradarle. Tendría que pensar seriamente en darles teléfonos móviles a sus hermanos. Cuando sintió la conexión continúo. – Hermano concéntrate en lo que estoy viendo.- Paso primero una y después la otra foto frente a sus ojos. – La primera es la imagen que tiene Abyzou en la tierra y la segunda es la de Lilith. No se si te servirá allí pero mejor que todos podamos reconocerlas.

Esta bien Samael. Seguiré buscando. - contesto Puriel.

No tenía suficiente fuerza de voluntad como para parrase aun. No si no era para verla. Busco el contacto de Amenadiel y le mando también las fotos para que pudiese revisar los alrededores de su casa. Le daría a su hermano la posibilidad de cuidar a su familia también.

Tiro el celular en el espacio continuo del sofá en que estaba sentado y se agarro la cabeza.

Cuanto más se acercaban a Lilith, menos tiempo le quedaban con su detective. Que decía de él que prefiriera no atrapar a una persona que estaba asesinando gente buena para no tener que abandonarla.

Quería quedarse con ella. Tener aun que sea una vida con ella. No le importaba sufrir después. Sabría que ella estaría en la Ciudad de Plata donde no habría dolor ni pena.

Por favor Padre.- por primera vez en años rezo a quien seguía siendo el dueño de su destino. -Déjame quedarme a su lado. Suspende mi castigo por el trascurso de una vida humana. Me comportare bien mientras este en la tierra. Incluso cuidare a tus preciados humanos- dos solitarias lagrimas resbalaron por sus mejillas.- Es tan poco tiempo… solo una vida. A cambio… tendrás mi sufrimiento para toda la eternidad… Te juro que me pondré voluntariamente las cadenas y aceptare sin quejarme la culpa por toda la maldad humana… por favor…. Ella me quiere... Si no es por mí… déjame quedarme por ella. Se que no lo merezco pero… ella si… Aun que sea déjame quedarme mientras me necesite… Te juro que no escapare de mi castigo. No renegare de él. Dejare que el dolor me destruya hasta el ultimo día de mi existencia si es lo que quieres pero… regálame una vida con ella primero... Por favor Padre…

No iba a ocurrir.

El maldito soberbio no iba a contestarle.

Le rogó piedad y no le importo.

De repente todo el dolor y la angustia que lo llenaban estallaron y sin poder contenerse libero sus alas habiendo volar por los aires todo lo que esta a su alrededor. Sentía la tensión en su estomago y la presión en su pecho. Tenia que contenerse… Necesitaba huir de todo eso.

Necesitaba dejar de sentir lastima por lo inevitable. Se lo había prometido a Chloe. No iba a empañar el tiempo que tenia con ella. No sintiendo pena o rezándole a alguien a quien nunca le había importado.

Se iría a la casa de su detective. La esperaría y fingiría que es solo otro de los muchos días que pasarían juntos.

Escondió de nuevo sus alas y salio sin mirar atrás.

- o-

Llegar a la casa de la Detective y encontrarla iluminada fue lo mejor que le podría haber pasado. Se sonrío. Seguramente había vuelto temprano para darle una sorpresa.

Recordando lo insistente que solía ser con eso de golpear la puerta en lugar de entrar por su cuenta (aunque no sabia por que si igualmente no le iba a impedir la entrada) toco timbre en una rápida sucesión, haciéndolo sonar como una canción.

Espero que le abriese con su mejor sonrisa pero lo que se encontró fue a una desconcertada joven hipnotizada por su encanto.

- Tu no eres la Detective.- fue lo único que se le ocurrió decir.

- eh… no, eh… yo soy Mary… - La muchacha parecía un poco encandilada por lo que no agrego mucho mas antes de que, desde atrás, se escucharon unas rápidas pisadas y de repente sus piernas fuesen atacadas por la pequeña humana. –LUCIFER! QUE BUENO QUE VINISTE!-

- Eh… si. ¿No deberías estar con tu otro progenitor?- pregunto dándole unas palmaditas en la cabeza para que lo soltara.

La pequeña lo agarró de la mano y lo hizo entrar y sentarse en el sillón mientras parloteaba sobre que era temprano y películas con baile.

- Mary.- dijo de repente Beatrice a la niñera. –Ahora que Lucifer esta aquí podrás irte a tu cita.

- Ehhh… no… no es necesario Trix. Tu papá vendrá en un rato, me puedo quedar hasta que llegues.

- Pero así podrás tener más tiempo para ponerte bonita para Tomy. – le contesto la pequeña sonriendo y parpadeando excesivamente rápido en lo que parecía una muy mala copia de un gesto de película romántica. –Voy a llamar a mamá para preguntarle si Lucifer puede cuidarme.

-Trix. Deberías preguntarle a señor Lucifer si puede hacerlo. Quizá paso para algo rápido y se tiene que ir.- dijo la muchacha mirándolo.

- Mmm no… no pensaba irme pero tampoco hacerme cargo del eng… de la pequeña humana.- le contestó.

- Ves Mary, Lucifer no tiene problema en quedarse conmigo.

- Trix, eso no es lo que dijo. – replicó bastante insegura la joven.

- Lucifer. – dijo Beatrice mientras se dirigía al teléfono celular que estaba sobre la mesa. – ¿o no que ti no te da miedo quedarte solo conmigo?

- Claro que no.- contestó ofendido. –Soy el Diablo. A mi no me da miedo nada.- entrecerró los ojos cuando se dio cuenta lo que había dicho. Esa niña era muy taimada. Con razón le caía tan bien.

Volvió al sillón con el celular puesto hacia arriba. En la pantalla se podía ver una imagen de la detective y la pequeña criatura abrazadas y sonriendo delante de lo que parecía una fogata.

-Hola monita. ¿Cómo estas?- se escucho la voz de la Detective. Al parecer Beatrice había puesto la llamada en altavoz para darle "transparencia" al momento.

- Bien mami. Mary y yo estábamos viendo una peli y ahora vino Lucifer.

- ¿Lucifer ya llego?

- Si ma. Y pensé que como Mary tiene una cita y papá viene en un rato a buscarme, quizá Lucifer podría quedarse conmigo… así Mary puede irse.

- Aja… y decime… ¿que opinan Lucifer y Mary de todo eso?

Él iba a contestar que no estaba para nada interesado en ver películas infantiles con el engendro pero la pequeña sabandija fue más rápida.

- Lucifer no tiene problemas en quedarse por que igual se iba a quedar y Mary dice que puede quedarse pero… mami… hoy es su aniversario…- bajo la voz como si estuviese contándole un secreto a pesar que todos los de la habitación estaban escuchando la conversación. -Y se va a poner un vestido muy bonito y se va a maquillar y todo eso…

- Si Lucifer esta de acuerdo… supongo que no hay problema pero amor… recuerda lo que hablamos ayer ¿Si?

- Si mami. No te preocupes.

- Esta bien monita. Te quiero. Pórtate bien y nos vemos mañana cuando salgas de la escuela. Pásame a Lucifer antes de cortar.

- Si ma. – dijo con una sonrisa. –Yo también te quiero.- agrego mientras le entregaba el celular.

Dado que no creía que la detective supiese que estaba en alta voz, decidió darle algo más de privacidad a su conversación sacandolo y alejándose a la cocina.

-Hola Detective. Debo reconocer que esperaba otro tipo de bienvenida cuando vi las luces encendidas.

- Lo siento. A Mary no le tocaba en realidad trabajar hoy. Acepto ir a quedarse con Trixie pero acordamos que fuera a mi casa por que le queda mucho más cerca de la suya. En una hora Dan ira a buscar a Trix y, después de eso, tendremos la casa para nosotros.

- ¿Planeas aprovecharte de mi Detective?- dijo con una sonrisa ladeada. Nada le generaba mas placer que esa idea.

- Para nada Lucifer.- podía escuchar la sonrisa en su voz. Casi en un susurro agregó –Pienso darle todo lo que el Rey del Infierno me pida. Al fin y al cabo solo así se debe tratar a la realeza.¿o no? ¿Piensas que tendrá muchas demandas para mí?

- Oh por mi padre Detective… no te imaginas cuantas… Si el cachorro me lo permite empezaré a escribir la lista ahora mismo para no olvidarme de ninguna.- la escucho reírse suavemente a través del parlante. Ese sonido era lo más hermoso que se había, alguna vez, creado.

- ¿Quieres decirme exactamente como fue que mi hija te convenció de quedarte a solas con ella?

- Para ser honestos Detective… no es tanto que me convenció como que hizo las preguntas correctas frente a los oídos correctos.– sonrío nuevamente. –Estoy empezando a creer que todas mis sabias enseñanzas no cayeron en oídos sordos. ¿Estas segura que es hija del Detective inútil? Por suerte claramente se parece más a ti que a él.

La escucho resoplar- Lucifer, no tienes que quedarte con ella si no quieres. Mary se puede quedar con ustedes hasta que llegue Dan o puedes irte y volver mas tarde. Trix sabe que no tiene que manipular a la gente así.

-¿Y no premiar tal muestra de increíble manipulación?- no podía evitar sonreír al imaginar la cara de absoluta frustración que debía estar poniendo en ese momento su Detective. –Por favor Detective. Uno tiene que ser consecuente en sus enseñanzas cuando se trata de engendros humanos. Perdón, de pequeños humanos.- el silencio al otro lado de la línea le hacia pensar que la Detective se estaba replanteando la idea de dejarlo quedarse al cuidado de la joven Beatrice así que agregó. –No te preocupes Chloe, la cuidaré hasta que la recoja el Detective Inútil y después prepararé un festín para alimentar a mi hermosa y servicial servidora.

La escucho reír de nuevo.

- Esta bien.- contesto divertida. –Compórtate, no llenes a mi hija de azúcar y si decides escribir esa lista, POR FAVOR, mantenla alejada de ella.

- Lo tendré en cuenta Detective. ¿Algo en especial que desees comer?

- A ti. Te quiero.- y sin darle oportunidad de responder, corto la llamada.

La respuesta lo había dejado con una sonrisa en la cara y la mirada fija en la foto de portada.

Era única.

Ya lo sabía, pero en momentos como esos volvía caerle la ficha de que no existía en el universo alguien como ella.

Que lo dejara sin palabras. Deseando darle todo, aun cuando sabia que nada seria suficiente. Mientras estuviesen juntos seria su trabajo el adorarla como el milagro que era.

Miro a la astuta pequeña que le sonreía desde el sillón. -¿Vamos a cocinar?-le preguntó con demasiada alegría.

- Tú no vas a cocinar nada.- dijo mientras se acercaba al sillón. –Ensucias demasiado y además es muy temprano para empezar.- se sentó en el sofá pegado al brazo del mismo para estar lo mas lejos posible de la hija de la Detective y miro a la niñera que estaba sentada en una silla cercana sin decir palabra. –Si quieres puedes irte.- le dijo. –Por lo que dijo la Detective la vendrán a buscar pronto. Yo me quedare con ella si necesitas marcharte.

- Ehhhh… - la pobre chica miraba de uno a otro sin saber que contestar.

- En serio Mary.- la alentó la pequeña. –Ve y arréglate para tu cita. Yo ya tengo todo guardado para cuando venga mi papá y ya me he encargado de cuidar a Lucifer para que no haga lío.

La pequeña chapucera lo miro y le sonrío. Cuando él le saco la lengua la pequeña solo sonrió más. La joven niñera pareció relajarse por el intercambio entre ambos por que se paro a buscar la campera y el bolso que estaban apoyados en la silla.

- En ese caso.- dijo mientras se ponía la campera. –me iré. Cualquier cosa me puedes llamar Trix.- agregó acercándose y dándole un beso en la mejilla. Luego se volvió hacia él pero, al parecer, no supo que decir por que solo se puso colorada y dijo un – Adiós señor Lucifer.- antes de salir prácticamente corriendo por la puerta.

- IEEEEYYYY!- gritó de repente el pequeño engendro a su lado para luego moverse del centro del sofá y ponerse demasiado encima de él como para que estuviese cómodo.

- ¿Qué… qué es lo que haces?- dijo con las manos levantadas sin saber donde ponerlas por que la mitad del cuerpo de Beatrice estaba recargado sobre él.

- Me acurruco para ver una película.- contestó mientras acomodaba la cabeza entre su hombro y su pecho y dejaba la mano apoyada sobre su corazón. –Estaba viendo Z-O-M-B-I-E-S. No te perdiste mucho, es el primer día de clases de Zed.

Vio en la pantalla un chico de pelo verde y tez pálida. Claramente las películas de Zombies ya no tenían los mismos efectos especiales que antes, pero todo era mejor que alguna de las películas musicales que sabia que le hacia ver en ocasiones a la detective.

Como no sabia donde dejar sus manos, y parecía tonto teniéndolas levantadas así, dejo caer una sobre el brazo del sofá y la otra, a falta de una mejor opción, la apoyo en el hombro del engen… de Beatrice.

Necesitaba acostumbrarse a decirle de las maneras aprobadas por la Detective o ella seguiría regañándolo.

Rápidamente se dio cuenta que toda la cuestión de los zombies había sido una estafa por que, todos los de pelo verde, se pusieron a bailar y cantar como si nada. Parecía que ni la muerte podía detener esa horrible música.

- ¿Sabes que Linda y Amenadiel tuvieron un bebe?- dijo de la nada Beatrice.

- Si.- contestó sin saber a donde quería llegar con esa pregunta.

- Y Amenadiel es tu hermano ¿no?

- Siiii…

- ¿Eso significa que es un ángel verdad?

- Si…- no sabía por que pero estaba seguro de que, lo que fuera que estuviese rondando por la cabeza de la niña, no era una buena idea.

- ¿Por qué no le das un bebe a mamá?- dijo sin mirarlo ni cambiar de posición. –Yo realmente quiero un hermanito y podría ayudar a cuidarlo. Ni siquiera me importa si es niño o niña. Yo sería su hermana mayor y lo cuidaría.

- Pequeña eso no…- empezó pero Beatrice lo cortó.

- Creo que a mamá le gustaría. Mi amiga Aldana tuvo un hermanito hace poco y dice que sin importar cuan cansada esta, su mamá siempre sonríe cuando el hace burbujas con saliva…- la vos de la pequeña había bajado y sonaba rara, como atragantada. -Yo podría enseñarle a hacer burbujas con saliva…-

- ¿Por qué haría burbujas con saliva?- le pregunto sin saber muy bien que decir.

- Por que es algo que los bebes hacen para hacer feliz a sus padres… si Amenadiel pudo tener un hijo siendo un ángel, significa que tu también puedes ¿o no?

- No funciona así pequeña.- dijo mientras empezaba a acariciar distraídamente su hombro como cuando intentaba reconfortar a la detective. – Amenadiel era más humano que ángel cuando concibió a Charlie. Además, por lo que yo se, mi Padre es quien debe bendecir una unión para que nazca un ser angelical.

La pequeña no dijo más nada por unos momentos, por lo que creyó que había vuelto a concentrarse en la película. De pronto, en un movimiento rápido, la vio limpiarse una lágrima que descendía por su mejilla. - ¿Estas bien Beatrice?- dijo intentando moverla un poco para ver su cara de frente, pero la pequeña la mantuvo girada hacia el televisor impidiendo que pudiese verla. -¿Te duele algo? ¿Quieres que llame a la Detective?

La pequeña negó con la cabeza pero no lo miro. Al rato dijo con voz ahogada -Mamá me dijo que no tenía que ponerme triste. Que eso te iba a entristecer a ti y que, aun que querías, no podías quedarte. Que teníamos que estar feliz de que esta vez íbamos a poder decirte adiós antes de que te fueras.- la mano que se apoyaba sobre su pecho se cerró sobre su camisa arrugándola toda. –Pensaba que quizás, si tú no podías quedarte, podrías tener un bebe con ella… Yo le enseñaría a hacer burbujas y… entre los dos la pondríamos contenta.

Sin pensar lo que estaba haciendo abrazó fuertemente a la pequeña que lloraba sobre su cara camisa.

- Perdóname Beatrice.- dijo con la mejilla apoyada sobre su cabello. –Perdóname...- era demasiado pequeña. Sabía que era él y su egoísmo quien había traído dolor a esa niña. Era demasiado pequeña para cargar con ese peso. -Siento haber vuelto y haberlas lastimado.- dijo con tristeza. –lo siento…

Chloe y Beatrice serian mas daño colateral de su egoísmo. En ese momento entendía el que su Padre lo castigara. Se merecía sufrir…

Pero ellas no.

Separo un poco a la pequeña para que levantara la cara y utilizo sus pulgares para borrar el rastro de lágrimas que marcaban sus mejillas. – Hay algo que podría hacer Beatrice.- le dijo. Su estomago estaba lleno de nudos por la propuesta que le haría porque, si aceptaba, significaría que todo terminaría ese día.

La pequeña lo miraba con los ojos aun anegados en lágrimas. -¿Qué?

- Yo… o mejor dicho uno de mis hermanos, podría… hacerlas olvidar…

- ¿Olvidar que te extrañamos?- preguntó con ingenuidad.

- Olvidar…me.

- No lo entiendo. ¿Como podríamos olvidarte Lucifer?

- Mi hermano Gabriel… él podría hacerlas olvidar que me conocieron… modificar sus recuerdos para que fuese como si nunca me hubiesen conocido… creo que él aceptaría…

De repente la pequeña volvió a abrazarse a él. -¿Tu quieres olvidarnos?- preguntó llorando.

- No es eso pequeña… no es eso… - repitió frotando su espalda hasta que se calmo un poco. –No es para mí. Yo jamás las olvidare. Pero no quiero que ustedes sufran… aun que no me recuerden yo nunca las olvidare.

- ¿ Y qué pasa si un día vuelves y nosotras no te recordamos?

- No creo que me dejen volver pequeña. Tengo que cumplir con mi trabajo. Si me voy las pondría en riesgo y no quiero eso.

- Pero ahora estas aquí.- las lagrimas habían parado pero a cambio había aparecido la misma expresión de terquedad que tenía su madre. –Te fuiste ¿o no? Y no nos esta pasando nada malo.

- Eso es por que mis hermanos se están ocupando… pero ellos no tienen la obligación de estar allí. Ellos son libres de elegir que hacer…

- Bueno pero te pueden ayudar ¿o no? La hermana mayor de Denisse a veces la ayuda a terminar de ordenar su pieza cuando su mamá se lo pide. ¿Tu papá no podría pedirle a alguno de tus hermanos que te ayude?

- No creo que lo haga Beatrice.

- Pues yo prefiero no olvidarte.- dijo volviendo a recostarse sobre él. –Si alguno de tus hermanos al final te ayudase y nosotras no te recordáramos, tú te pondrías triste. Cuando quieres mucho a alguien lo extrañas cuando se va y lo abrazas muy fuerte cuando lo vuelves a ver.- agregó mientras se acomodaba como para seguir viendo la película.- Papá me enseño eso cuando falleció mi Abu. Dijo que en el cielo nos veríamos y entonces yo la podría abrazar… Si tú no puedes volver a la tierra te veré en el cielo como a ella.

- Ojala fuese así de sencillo Beatrice…-

- Trixie. Toda la gente que me quiere me dice Trixie.

Sonrío por la desfachatez de la pequeña humana de corregir al Diablo. –Trixie…

- 0 –

Ver al Rey del Inframundo pegado a una humana patética, ya era bastante malo. Pero verlo cuidando a su cría le daba asco.

Todas ellas morirían pronto.

- Abyzou el momento se acerca. Ponte en marcha que tienes trabajo que hacer.

- Madre… por favor…- dijo con cara de sufrimiento la demonia. Desde que habían llegado a esa ciudad ruidosa la demonio le estaba resultando cada vez mas molesta. Debía recordar que la necesitaba para ayudarla cuando su plan hubiese tenido éxito.

- Has lo que te digo. Ya.- se dio vuelta para mirarla fijo hasta que la otra no aguanto y le desvió la mirada.

- Si madre…