Capítulo 14.
Después de la boda la pareja se trasladó a la recepción donde serían recibidos, con grandes aplausos, la pareja estaba tan feliz, que no importaba si el mundo se cavaba en ese preciso instante, su primer baile como esposos fue anunciado.
Mi amor me permites esta pieza.
- Si será un placer.
Tanto Archie, como Anny, Stife, Paty, estaban disfrutando de la fiesta.
- Bueno hermano ya nada más faltas tú, ya solo les hace falta la fecha espero que no sea muy larga la espera.
Paty, muy ruborizada bueno, no se Stife y yo hablamos quizás unos 6 meses creo.
Anny dijo- eso si la tía abuela está de acuerdo ya que con este enlace fue muy apurado, termino muy cansada, me comento que se va a ir unos meses a su villa en Lakewood para descansar.
- Solo al patriarca le consintió un enlace muy pronto, no será que la tía estará de encargo.
- Archie cállate te pueden escuchar, no digas eso si la tía, te oye no quisiera escuchar lo que te diría.
Paty, muy ruborizada, estas insinuando que ellos, ya ósea poniendo las manos en su cara.
- Yo también lo llegue a pensar, pero, así como es la tía de espantada, no creo que lo haya permitido, no como crees, capas que, solo que, será, pues si fue muy pronto.
- Según el tío, tiene que ir a unos asuntos que atender en Europa, pero yo que últimamente he checado no me han mencionado nada al respecto, solo dejo todo arreglado para irse de luna de miel, solo eso, por eso creo que es muy extraño.
Elroy, que era muy inquisitiva inmediatamente supo de que estaban hablando los muchachos, así que se acercó a la mesa.
Muchachos espero que no estén zanjando el tema de la premura de la boda, porque créanme me van a escuchar cuando todo esto termine, con una mirada que podía traspasarlos.
- pues, aunque no lo diga todos pensamos que fue muy rápido, digo a mi me hizo esperar más de dos años para casarme, digo y el tío en dos meses a que se debe eso.
- Sobrino deja de escarbar donde no debes para empezar la boda se realizó por los asuntos del Patriarca en Europa, así que no tengo nada más que decir, quedo claro dejen de especular y ve a tender a tus suegros que están solos.
- Si tía.
La fiesta termino, los novios partieron a su luna de miel, se tomarían unas vacaciones en la Riviera Francesa, dos meses para ser exactos, salieron de la recepción para partir en tren hacia Nueva York, donde tomarían un barco hacia Europa.
No, sin antes pasar su noche de bodas, donde descansarían antes de partir a su viaje, fueron a una villa de su propiedad en las afueras de Chicago, solo ellos ahí estarían dos días antes de irse.
Llegaron a la propiedad donde ya los esperaban unos sirvientes que habían preparado el lugar para quedarse, arreglaron todo para que no les hiciera falta nada.
Albert, ayudo a Candy para que pudiera salir del auto, dios amor te dije que hoy te ves hermosa.
- Si muchas veces.
- Es que no me canso de decírtelo, esta semana te he extrañado mucho, ya que la tía no dejo que durmieras conmigo.
- Si, mi amor, pero es que había mucha gente en la casa y se iban a dar cuenta que tú y yo, pues ya dormíamos en la misma habitación.
- si ya se, pero fue una tortura, dándole un beso en los labios, ven vamos a entrar pedí que solo dejaran lo necesario y que se fuera la servidumbre para que no molesten, tomándola en brazos para poder entrar, bien Sra. Andlay aquí estamos.
- Hay sí, soy tan feliz, mi amor que aun pienso que estoy soñando.
- No es un sueño amor, anda pasa a la habitación para que te pongas cómoda y cenemos debes estar cansada, de todo este ajetreo.
Candy, subió a la habitación toda estaba adornada con pétalos de rosas, así como la iluminación con velas, realmente la habitación espectacular.
Detrás subió Albert entrando a la habitación abrasando por detrás a Candy, dándole un beso en cerca del cuello, te gusta.
- Esta hermoso, volteándose para abrasarlo, te amo tanto Albert, tanto más que a mi vida.
- Y yo a ti mi amor, no sabes cuánto, estoy tan feliz de estar casado ya contigo, llegue a pensar que nunca pasaría, sobre todo con lo del duelo.
- Hay amor, ya paso estoy aquí contigo, abrasándose a él con mucha ternura, en sus brazos se sentía protegida, desde que lo conoció en aquella colina, su fijación en él fue tal, que siempre soñó casarse con su príncipe de la colina.
- Anda ve a cambiarte yo te espero abajo, voy a ver que nos dejaron de cenar, te parece, dándole un beso en los labios.
Candy, entro a cambiarse para ponerse un camisón, que le regalaron las chicas en una reunión que tuvieron en la mansión, donde le dieron regalos para su luna de miel.
Este consistía en una batita de tirantes con encaje en la parte de arriba, con una bata encima, se quitó las horquillas del cabello para soltarlo y cepillarlo, nunca se había sentido nerviosa realmente, pero por alguna razón esa noche se sentía inusualmente así.
Bajo y ahí estaba la razón de su nerviosismo, Sentado en uno de los muebles esperándola, ya se había cambiado también se había puesto un piyama, y en la mesa adornada con velas y un vino francés.
Albert, sirvió las copas, invitándola a sentarse a la mesa, amor nos trajeron mucha comida como para una semana.
- Si se ve todo delicioso, tengo hambre en la fiesta casi no comí.
Cenaron, platicaron algunas cosas, como de que la tía Elroy, se sentía cansada y se había ido a su villa a descansar, de cómo ahora tenían que asistir a varios eventos, ya que ahora Candy fungirá como Matriarca.
Ya entrada la noche decidieron subir a descansar, al subir las escaleras Albert tomo de la cintura a Candy, para cargarla, subirla en brazos hasta la recamara poniéndola en la cama.
- Amor te deseo con locura, comenzó a besarla, lento apacible tenían toda la noche, aunque ya habían tenido intimidad no quería apresurar las cosas, solo quería que esa entrega de su primera noche de casados fuera como la primera vez.
Candy, rodeo su cuello con sus brazos para poder abrasarlo, bajando lentamente sus manos sobre su pecho, para acariciarlo moviendo sus pequeñas manos hasta llegar a su espalda.
Albert, beso su cuello, en lo que con sus manos acariciaba esas piernas que tanto lo enloquecían subiéndolas hasta el muslo, en lo que prodigaba lentamente un historial de besos hasta llegar a la parte del estómago, volviendo a subir, lentamente en lo que sus manos hurgaban debajo de la pequeña bata.
Candy, se dejó hacer lo que su ahora esposo le hacía, la tocaba con pasión, eso le encantaba jamás pensó que disfrutaría tanto estar con él, tocándolo, besándolo simplemente dejaba salir un suspiro de su boca, unos pequeños gemidos de lo que ya experimentaba, al sentir sus manos que tocaban su piel, ohhhh mi amor.
Albert, fue levantando suavemente esa bata dejando al descubierto su hermosa piel completamente desnuda, quitando todo o que le estorbaba, comenzando a besar esos dos senos que le encantaban, disfrutaba acariciarlos, besarlos lo hacía con tal proeza, que Candy, se retorcía de placer, toando su cabeza acariciando su cuello, solo gimiendo ahhhh, mmm, siiii
Señal para Albert, que realmente estaba disfrutando de todo ese placer que él, también estaba experimentando, realmente lo enloquecía su mujer, la deseaba, la amaba, comenzó a sentir su erección que le exigía entrar en esa cavidad húmeda que ya Candy, estaba preparando para convertirse en uno, bajando lentamente hasta llegar aquella parte intima para saborearla, posando su boca en ese recóndito lugar que lo invitaba hacerlo, Candy se retorcía de placer cada vez que el hacía eso, solo gemía, haaaa, siii.
Albert volvía a subir lentamente prodigando besos a diestra y siniestra hasta a apoderarse de su dulce boca, en lo que se acomodaba para poner su miembro en la entrada de Candy, para ser penetrada, sintiendo un placer extremo al sentirla, susurrándole al oído dios Candy te amo, cada vez que hacemos el amor me lleno de ti, me siento que voy a morir en ese preciso instante.
- Amor si yo me siento igual cada vez que me tocas, no sé qué me gusta más, sí que me acaricies o acariciarte, me haces muy feliz, me siento completa, me haces sentir mujer.
- Mi mujer, mía y de nadie más, fundiéndose en ella, para ser uno solo unos cuerpos apasionados en frenesí, dando una danza de vaivén que hasta que los dos llegaron al clímax, solo besándose diciéndose uno al otro te amo.
Después de que sus corazones acelerados se controlaran, Albert recostó a Candy a su lado, ella puso su cabeza sobre su pecho, amor creo que ya es tiempo de que le demos un heredero al Clan, es la razón por la que no te he pedido que te cuides, realmente me muero porque concibas un hijo.
- Es lo que más deseo, pero si me ha llegado mi periodo, pensé que con tanta actividad llegaría, pero aún no se nos concede.
- Bueno seguiremos trabajando en ello, de hecho, yo no me canso, de estar contigo.
- Amor, cuantos hijos te gustaría que tuviéramos.
- No sé, no lo había pensado antes, creo que con que tuviéramos uno, me conformaría no me gustaría que te expusieras, mi madre sufrió mucho para tenerme, tuvo varios abortos para tener a Rouse, después para tenerme a mí igual, así que, conque tengamos uno quizás dos, para mi está bien.
- Si tengo una niña, me gustaría que se llame Abigail.
-Porque te gusta ese nombre, si es niño recuerda que deberá llevar el Williams, por tradición.
- Si lo sé, aunque te pediría que como segundo nombre le pusiéramos Anthony, si no te molesta.
- No amor, no me molesta al contario ya lo había pensado, pero ¿porque Abigail?
- Cuando era pequeña llego una señora que quería adoptarme, pero me rehusé, por no dejar a Anny sola, así que ella me dijo que quería ser mi mama, que se llamaba Abigail, que sería mi mama Abigail, desde ahí me gusto ese nombre.
- Bueno si tenemos una niña que se llame Abigail, me gusta, mi Abigail, mi hija…
Así se quedaron dormidos, pensando y soñando con los hijos que iban a tener, realmente deseaban tener hijos, sus hijos, durante ese viaje se dedicaron amarse, a disfrutarse, aunque Albert deseaba que Candy se embarazara, por un lado, le daba un poco de alegría, que no lo hiciera porque pudieron de disfrutar de una luna de miel muy pasional.
No había noche que no se amaran con mucha intensidad, realmente los dos meses que estuvieron en Francia, no había momento que no le dieran rienda suelta a su pasión.
Llegando la hora de regresar a la mansión de nuevo, Candy estaba un poco afligida ya que su periodo de nuevo había llegado, eso indicaba que no había embarazo, Albert noto su tristeza…
- Amor no te preocupes, ya llegara, no hay porque preocuparnos aún es muy pronto.
- Si, pero Anny, se embarazo inmediatamente, cuando regreso de su luna de miel ya estaba embarazada.
- Mi vida, ya te dije que no te preocupes, anda subamos a nuestro cuarto a descansar que ya mañana tengo que trabajar y me imagino que tú también tienes actividades que atender, la tía no está, así que Sra. Adlay es usted dueña y señora de esta mansión, decide lo que mejor te parezca.
- Si decido remodelar está bien.
- Has lo que te plazca, lo que quieras.
- Con un puchero, está bien…
Así comenzaron su vida como casados, Candy tenía sus actividades, aunque tenía lo de la naviera Jeans, le aligeraba muchísimo la carga, ella solo revisaba los reportes y firmaba uno que otro contrato, también llevaba la administración de la mansión.
En los próximos meses en su matrimonio fue solo miel sobre hojuelas, ya que no había día que no se demostraran su cariño, Albert llegaba como desesperado en las noches para estar con Candy, en los días más apacibles salían a montar, hacer picnics era como si aún tuvieran un noviazgo.
No se les veía pelear, ni siquiera una rencilla, era puro amor, Candy recibía flores dos veces por semana que el mismo Albert se encargaba de elegir en la florería, así como algunos regalos que el mismo buscaba, llegaba del diario a comer con ella y trataba de llegar temprano.
De los matrimonios más sonados que acababan de iniciar, el de ellos era el más sólido y unido que había, de hecho ya Archie y Anny, habían tenido varias peleas por situaciones comunes, aunque se amaban aun así ya tenían distanciamientos.
El matrimonio Andlay, tal pareciera que el amor nunca se les iba a terminar ya habían pasado 6 meses de su matrimonio y estaban muy felices, lo único que les faltaba la llegada del anhelado bebe, puesto que Candy, aún no se embarazara ya empezaba a inquietarles.
El periodo de Candy llegaba puntual, como un reloj no tenía ni un atrasó, hasta que ese mes que precisamente tuvo mucho trabajo en la naviera. Jeans, le informo que tenía que viajar de urgencia a un puerto, ya que hubo un problema con una embarcación y tenía que ir a verificarla.
Le pidió que atendiera un cliente que acaba de contratar los servicios, Jeans le mando un recado con uno de sus ayudantes…
- Sra. Candy, me mando el Sr. Jeans para platicar con usted sobre el nuevo socio, ya que no quiere intermediarios, de hecho, pidió negociar con usted.
- Conmigo, pero si yo ya no gestiono los contratos, de eso se encarga Jeans.
- Si señora lo que pasa es que el Sr. es muy delicado con sus exportaciones, así que quiere tener de frente a quien se responsabilice de su carga.
- Ya hablaste con Jeans, sobre esto.
- No he podido el Sr. Jeans aun esta en aguas, viajando no me he podido comunicar con él, es por eso que vine a verla para saber qué hacer, que le digo a este cliente, porque quiere contratar ´por tres años.
Candy, suspiro, ya le había prometido a Albert que no iba a tratar ella con los clientes directamente, ya que podía ser algo que la pudiera perjudicar, en el ámbito que tendría que ir a concertar en algún lugar, como café o un restaurant, al verla podrían malinterpretar las cosas.
Ya que podrían pensar otra cosa, su reputación se podría ver afectada, pero por otro lado era un buen negocio, que podía pasar pensaba, si voy acompañada de Frederick y de Dorotty, sabrán que no voy sola.
Candy, pensaba decírselo a Albert, pero ese día lo esperaría a comer tal vez hasta el la acompañaría para que el supiera que los que iba hacer y porque tenía que ir a esa cita, pero ese día Albert no llegaría a comer ya que tendría un inconveniente.
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Helena, ya llevaba varias semanas un poco con malestares de la enfermedad, aun así, tenía que ir al banco, a depositar un dinero que le habían dado por la venta de unas pinturas que había puesto en venta.
- Niña porque no esperas a que te sientas mejor.
- No nana, tengo que ir, antes de que me pase algo más grave va a llegar el día que no podré ir, entonces todo, para que puedas ir tú.
-Por mí, no te preocupes yo voy a estar bien.
- Anda saca el vestido verde, ese que él me regalo hoy lo voy a usar quiero verme bonita, anda complacerme.
- Esta bien, pero yo voy contigo no me pienso despegar de ti.
- Está bien.
Así se arregló para ponerse bonita, se vistió, se perfumo, sabía que todas las transacciones las vería con George, pero aun así no quería que se dieran cuenta que estaba mal, al contrario, quería que si lo viera esa imagen se le quedara a él, cuando ella ya no estuviera.
Al llegar la recibió George…
- Hola Sra. pase ¿Cómo está?
- Bien gracias por preguntar.
- A que debemos su visita.
- Vengo a dejar este cheque por esta cantidad y revisar mis cuentas.
- Si voy a llevar esto en un momento vuelvo, para hacer las cuentas y la inversión como va está bien.
- Si, - George,…
- Digame…
- ¿Como esta?
- Feliz, no puedo engañarte ni hacerte sentir mal, pero realmente está muy feliz.
- Solo eso, quería saber.
- Le traigo un café, té, agua.
- Nada, así estoy bien.
George, saliendo de su oficina para ir al departamento de finanzas, no quería tardarse para no incomodar más de lo que Helena, ya estaba.
En lo que Helena estaba en la oficina, Albert que estaba en su oficina fue a buscar a George, a la suya para dejarle unos papales ya que pronto seria la hora para ir a comer, cosa que hacía desde que se casó, ir a comer con Candy, no quería que se sintiera sola y hacia lo posible por estar acompañándola.
Entro pensando encontrar a George, sin tocar…
- George, te dejo estos docu… ¡Helena!
- Albert, yo solo vine a revisar unas finanzas.
- S,i pues bien, que bueno te ves muy bien.
- Si gracias, tú también te vez muy guapo, en verdad veo que el matrimonio te sentó muy bien, ¿cómo es ella?
- Helena, creo que esa pregunta esta fuera de contexto, lo que tú y yo tuvimos se terminó hace mucho.
– Si verdad, tienes razón, solo que aún no dejo de sentir celos, perdón, pero esa es mi realidad.
- Lo siento, debo irme.
En ese momento Helena, sintió que se le nublo la vista, las piernas no les respondieron el aire le faltaba, hasta venir lo inminente un desmayo, el cual Albert apenas y si pudo llegar a tomarla de la cintura, para ponerla en un mueble que George, tenía en su oficina.
Cuando George, regreso encontró a Albert, recostándola.
- ¿Que le paso?…
- Se desmayó, llama a un doctor, no mejor hay que llevarla a un hospital, le hablaba, pero Helena no reaccionaba. Vamos Helena despierta, que tienes.
- ¿Que le paso a mi niña?
- Nana se desmayó no reacciona.
- Hay que llevarla donde la atienden, por favor ayúdenme.
- Si no te preocupes yo la llevo, sacándola en sus brazos, para llevarla con el doctor que la atendía.
Al llegar el doctor los recibió, inmediatamente supo de quien se trataba, últimamente en los últimos meses, la enfermedad de Helena se había agravado cada vez más, la depresión, el que ella no comiera, el que todo el tiempo se la pasaba llorando, no ayudaba a su cuerpo a recuperarse.
El doctor la atendió inmediatamente y la interno, al salir pregunto si alguien la acompañaba, inmediatamente…
- Yo doctor, yo la acompaño dijo Nana.
- Pero va a estar bien, verdad dijo Albert.
- Williams, si quiere yo me quedo, tu ve a tu casa, Candy te está esperando.
Albert, sabía que no se podía quedar lo podían reconocer y si se supiera a quien estaba acompañando se podría malinterpretar, así que hizo lo correcto en ese momento, se fue, pero ya no fue a su casa ya que era tarde, ya no le daba tiempo de ir a comer a su casa, ya que tenía unas citas en la tarde, mejor decidió esperar a George en su despacho, para atender sus citas y después saber que había pasado con Helena.
Ya estando atendiendo a Helena, el doctor le dijo que si no se cuidaba podría acelerar lo inevitable, más pronto de lo que se esperaba.
- si doctor entiendo, solo que tengo cosas que realizar lo siento.
- Helena, tendrás que descansar más, entiende los medicamentos son experimentales, así que no se, si van a funcionar o no, entiendes.
- Si, me puedo ir.
- Si, solo te voy a firmar tu salida.
George, abordo al doctor. - Puedo hablar con usted.
- Es usted familiar de la señora.
- No de hecho, no.
DOCTOR- Entonces no puedo decirle nada, sin la autorización de la señora, lo siento.
Dejando a un George intrigado, realmente necesitaba saber la situación, para poder abordarla, si no era necesario que Albert, supiera eso era lo mejor, entre menos se viera involucrado con ella, para su vida, para su matrimonio, era lo mejor.
Vio salir a Nana, del cuarto iba a pagar por la cuenta cuando, George la detuvo, señora ¿Cómo está?
- No creo que sea de su incumbencia, ya ve quien debe preguntar ¿Dónde está? Se fue así, sin más, no le importa lo que a mi niña le pase.
- Aunque no lo crea se fue preocupado, solo que él, tiene deberes que atender, ahora tiene una familia, usted debe entender eso.
- Pues no sé, como mi niña, puede amarlo así, si él, nunca la quiso, como mi niña aun lo quiere, no lo sé, le pido que se vaya, dígale a su patrón que, si quiere saber que la busque, que le pregunte directamente a ella.
- Está bien señora, cualquier cosa que necesite no dude en buscarme, estaré a sus órdenes.
Helena, fue dada de alta regresando a su casa, nana lo vi, nana dios esta tan guapo que no puedo creerlo, crees que se preocupó, como lo viste.
- Hay niña deja de pensar en él, no te quiere, si te llevo al hospital, pero de ahí se fue a ver a su mujer.
- Si lo sé, ya no lo vi cuando salí, no importa nana, el hecho fue que lo vi, soy tan feliz, de verdad es lo que necesito él, es mi medicina.
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Candy, al no ver que Albert llego le dijo a Dorotty que la acompañara, a su cita con el nuevo cliente….
- Pero Sra. Candy, el señor se va a molestar, ya ve que él, no le gusta que usted haga esas cosas.
- Lo estuve esperando, pero debe estar ocupado como para que yo le dé más cargas, esto lo puedo hacer sola, anda acompáñame, pedí vernos en un café para que no se malinterpreten las cosas, me acompañaras tú y Frederick.
No estaré sola, así que anda vamos porque este contrato será muy beneficioso, vamos dile al chófer que nos lleve, de regreso pasare a la oficina de mi marido y le platicare todo, ya verás que no se molesta.
Así, se fueron a la ciudad, en la cual ya los esperaba el nuevo socio…
ERNESTO WILSON, Haba tratado de entablar una relación con Candy, pero con su nombre no podría así que con ayuda de algunas personas hizo que le arreglaran unos documentos falsos, para poder presentarse ante ella con otro nombre Gregory Sanpayó, sabía que si se presentaba con su nombre verdadero jamás podría hacer negocios con ella.
Esa es la razón, de crear una nueva identidad, así como una nueva compañía bajo otro nombre, se quería destruir todo lo que amaba Albert, y eso era su nueva mujer, como hacer que eso suceda solo acercándose lo más posible a lo que más ama.
ERNESTO WILSON- alias Gregory Sanpayo- Sra. es un placer conocerla.
- El gusto es mío.
- Vaya, nunca imagine que la dueña sería una mujer tan bella.
- Sr. le pido que nos adentremos al tema, no quiero tardarme ya que mi esposo me espera y no quiero que se enfade porque me tardo.
- No, por supuesto que no, bien aquí tengo mi propuesta, serian tomar sus servicios por tres años, ya que mis exportaciones son cada semana, así que usted dirá si le interesa hacer negocios conmigo.
Frederick intervino en la negociación - La señora deberá checarlo con su socio el señor Jeans Mackenzy, pero se tendría que esperar para tomar esa decisión, ya que el en estos momentos se encuentra fuera del país.
- Así es señor, yo no puedo tomar una decisión apresurada, ya que él, lleva todo el trabajo operacional, yo sé que desea una respuesta pronto, pero entiéndeme yo no me puedo mover sin mi socio, le pido si e da una semana para recibir su respuesta.
- La esperare el tiempo que sea necesario, tomando su mano y besando su dorso.
Candy, inmediatamente la aparto de él retirándose, ya pasaban de las cinco así que fue al corporativo…
. Gatita, que agradable sorpresa, me imagino que vienes a ver al tío, pero que, no estaba contigo.
- No, de hecho, no vengo de otro lugar solo que estaba cerca y decidí pasar a platicar con él.
- Salió, tuvo cita con unos clientes no creo que regrese, mejor vete a tu casa y haya lo esperas.
- Pues sí, bueno me voy salúdame a Anny, dile que no me ha visitado.
- Si le diré, con el embarazo, ya sabes anda muy cansada.
Candy, solo bajo la vista en cuanto Archie, le dijo eso.
En la noche Albert, llego tarde a la mansión ya pasaba de la media noche, la cita con los inversionistas se prolongó hasta esa hora, llego sin hacer ruido ya que Candy estaba profundamente dormida, así que solo se acostó a su lado.
Al siguiente día, no desayuno solo se levantó muy temprano y se fue tenía una cita muy temprano, le dijo a Dorrotty, que no molestara a Candy que la dejara dormir, que él, tenía mucho trabajo pero que trataría de llegar temprano.
Ese día Candy, recibía un arreglo florar gigante, pensando que era de Albert, lo puso en el vestíbulo, realmente se emocionó cuando lo recibió, Albert siempre le había mandado rosas, esta vez eran Alcatraces se le hizo raro, pero pensó quizás no encontró rosas.
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En el corporativo…
Albert recibía una nota con varias fotografías de Ernesto y Candy juntos, en un café solo salían ellos dos, como si estuvieran en una cita.
Albert, al verlos se quedó en Shock, pregunto a su secretaria quien había dejado ese paquete en su despacho.
- señor, cuando yo llegue ese paquete ya estaba ahí.
- Me está diciendo que cualquiera puede entrar a mi despacho y nadie sabe, voy a salir cancela todas mis citas.
George, venia llegando, como ya te vas, si tenemos varias citas.
- Voy a matar en este momento a Ernesto Wilson…
- Como crees no, vamos a tu despacho y hablamos.
- No tengo tempo para hablar, voy a ir a matarlo, eso es lo que voy hacer, no voy a permitir que se meta con mi mujer, esta vez no.
- Pero de que hablas, cual mujer, si lo dices por Helena.
- No estoy hablando de Helena George, sino de Candy, mira…no sé qué quiere conseguir, pero esta vez lo voy a matar.
- Cálmate, ve y habla con Candy, que te explique qué hacía con él.
Albert, estaba tan enojado que no sabía cómo reaccionar, solo de imaginar a Candy con Ernesto en la situación que fuera lo mataba de celos, más aún que hacía con el ahí, se lo tenía que explicar ahora mismo, saliendo para la mansión.
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En la mansión Albert, llegaba, pero sumamente furioso, entrando como alma que lleva el diablo, gritándole a Candy, cuando se percata del ramo de flores que estaba en el vestíbulo, lo tomo y lo tiro al suelo.
- Señor, al verlo que estaba muy enojado- se le ofrece algo.
- Donde esta Candy.
- Esta en las caballerizas.
Albert, ni siquiera termino de escucharla dirigiéndose para las caballerizas, al llegar la vio ahí que estaba ensillando su caballo.
Candy, al verlo- Mi amor a que debo esta sorpresa, pensé que estabas en la empresa, acercándose para abrazarlo.
Albert, estaba tan furioso que de inmediato la aparto de él, tomándola de las muñecas, dime cuando te viste con Ernesto Wilson, para que se vieron, gritándole, a que fuiste a verlo, que tenías que tratar con él.
Candy, hasta tembló de verlo tan molesto, fue, fue porque quiere contratarnos para que le llevemos su mercancía para Europa, pero, no…
Amor de que hablas, yo no me vi con ningún Ernesto, fui a tratar asuntos con un nuevo cliente sí, pero no se llama Ernesto sino Gregory Sanpayo, te lo iba a platicar, eso fue ayer por la tarde, te fui a buscar a tu oficina, pero no estabas.
- Me dijiste que esos trámites ya no los llevarías tú, me mentiste… mirándola a los ojos, con mucha rabia.
- Si amor solo que Jeans, esta fuera del país, ayer te lo iba a decir en la comida, inclusive que me acompañaras, pero no viniste, tenía que hablar con él, además no fui sola, fui con el secretario de Jeans, Frederick, aparte fue Dorotty, conmigo.
-Quedamos que tú ya no llevarías ese trabajo, lo hablamos y que es lo que haces me desobedeces, ahora esas flores quien te las envió.
- Que, acaso no fuiste tú.
Albert, se le quedo mirando con ojos de desaprobación, sabia quien las había mandado, que es lo que estaba tratando de hacer, sabía que tenía que tener cuidado, Ernesto era un hombre de cuidado, ya antes había tenido altercados con él, lo de Helena fue la gota que derramo el vaso, pero a Candy no iba a permitir que se acercara, eso no.
Escúchame bien Candy, porque solo lo voy a decir una vez, te prohíbo, te prohíbo que tengas tratos con Ernesto Wilson o con Gregory Sanpayo, no quiero que te vuelvas a ver con él, bajo ninguna circunstancia, más vale que me hagas caso.
Candy, que ya estaba al punto de la furia, al igual que Albert, -Siempre me he mantenido al margen de tus asuntos de tu empresa, así que te pido que tu hagas lo mismo, tu sabias que yo no iba a renunciar a llevar la naviera, ahora no sé porque te pones así.
- No te quiero ver con ese tipo, no me hagas que tome otras medidas más drásticas, ya te lo dije te lo prohíbo, sino me veré en la necesidad, de que te desprendas de la naviera definitivamente.
Candy, no daba crédito a lo que escuchaba, -que dices, como que me lo prohíbes, pero que te pasas, es mi empresa, tú no puedes solo venir y decirme que me deshaga de mi empresa, solo porque no quieres que haga tratos con una persona.
Tu sabes que yo no me voy a desprender de la naviera, es mi herencia, mi legado, el legado de Anthony, así que, aunque te moleste, yo seguiré con mi empresa te guste o no y no me vuelvas a decir con quien o no hacer tratos, subiéndose al caballo muy molesta para salir a cabalgar.
- Candy, ven acá, que aún no terminamos esta conversación, no me puedes dejar así, con las palabras en la boca, Candy baja de ese caballo, aun no terminamos de hablar.
Candy, ya montada en su caballo, no sé qué más debamos hablar, ya te lo dije con los asuntos de la naviera no te metas, comenzando a trotar el caballo, Jeans le había dicho que nunca montara su caballo cuando estuviera molesta o enojada, ya que los caballos sienten la energía de quien los monta y si sienten esa energía negativa se les trasmitía, corría el riesgo de molestar al caballo y que la tirara.
Salió tan molesta después de la discusión con Albert, que ni siquiera se fijó que no había amarrado bien los cinchos.
Albert, estaba tan molesto que se fue a su despacho para tomar un trago, que lo necesitaba con urgencia.
Cuando de repente, se escuchó un grito, hayyyyyyyyyyyyyyyyy, el relinchido del caballo salir corriendo…
Candy, al cruzar por una baya el caballo estaba tan estresado, que cuando se negó a brincar, se levantó en dos patas, dejando caer a Candy, a un costado.
Albert, salió corriendo a ver qué pasaba, ahí estaba Candy tirada, el caballo salió huyendo por el temor de lo que acababa de ocurrir, - Mi amor pero que te paso, acercándose gritando ayuda, ayúdenme…
La levanto en brazos para llevarla al hospital, rápido Marcelo hay que llevar a la señora al hospital, Albert, estaba demasiado asustado por lo que sucedió, temía que Candy le hubiera ocurrido algo malo ya que no despertaba.
El doctor del hospital, la atendió inmediatamente…
Albert se agarraba la cabeza, no sabía que hacer, pero si algo le pasaba se moriría, sería su culpa por discutir con ella.
George, llego al hospital, pero que paso con la Sra. Candy, ¿Qué paso?
- Discutimos, subió al caballo no sé, el caballo la tumbo, es mi culpa, poniéndose en cuclillas dejando su rostro entre sus rodillas.
- Fue un accidente, debes dejar de culparte.
En ese momento salió el doctor familiar de la Sra. Andlay
- Yo doctor, soy su esposo.
- La señora está bien, no se rompió nada, a pesar de la caída no repercutió en su físico, solo que…
- Solo que Doctor, pasa algo.
- Lo siento la señora estaba embarazada tenía poco tiempo acaso un mes, no pudimos hacer nada, cuando llego ya se había desprendido, con una pequeña hemorragia, pero está bien se podrá volver a embarazar.
Lo lamento…
Albert, estaba en shock, como que Candy estaba embarazada, pero cuanto tenia...
- Es probable que ella, no lo supiera estaba acaso no más de un mes, así que con cualquier movimiento brusco hubiera pasado, mas con una caída así, puede pasar a verla.
Albert, solo se agarraba la cabeza, dios George, ahora que voy hacer, como se lo voy a decir, le digo que perdió a nuestro bebe, como le digo que fue mi culpa, que por que discutimos.
- Tranquilo, debes estar tranquilo cuando estés con ella, sino ella se puede poner peor, anda debes de tranquilizarte antes de hablar con ella.
Albert, solo se pegaba e la cabeza, es que fue mi culpa, no lo entiendes esto la va a devastar.
Cuando Candy, despertó Albert estaba junto a ella, le acariciaba el rostro…
- ¿Dónde estoy? ¿Qué me paso?
Albert, sin dejar de acariciarla, le dijo te caíste del caballo, te trajimos aquí, pero estas bien.
En ese momento Candy sintió una punzada en el vientre con mucho dolor, hayyy, me duele el vientre…
- Candy, mi amor lo siento, pero te lo tengo que decir, estabas embarazada y con la caída, lo perdiste.
Candy, solo quedo en shock, las lágrimas comenzaron a salir, hasta que pudo emitir un sonido noooo, dime que no es cierto, yo no sabía que estaba embarazada, si lo hubiera sabido no me hubiera subido al caballo, fue mi culpa.
Albert, también comenzó a llorar, no amor en todo caso fue mía, por llegar a reclamarte algo que no debí, perdóname.
Candy, solo se encogió en la sabana y solo dijo déjame sola, solo déjame sola.
Albert, salió de la habitación, sabía que Candy estaba muy perturbada, que no sería fácil recuperase, pero si era necesario el estaría a su lado hasta que ella estuviera bien. - George no sé cuándo podre ir a la oficina, por favor solo ocúpate.
- Si, yo me encargo no te preocupes y lo siento mucho.
A Candy la dieron de alta después de dos días, Albert la llevo en brazos hasta su habitación, Candy no hablaba, solo estaba con la mirada perdida, muy triste.
Albert, le pidió a Dorrotty, que estuviera al pendiente de ella, que no se le separara ni un instante, ya que él, tenía que ir a la oficina, tenía que firmar algunos documentos y no podía seguir postergándolo.
Dorotty, subió a ver a Dorotty, solo la abrazo le dijo- llora Candy, llora saca todo lo que tengas dentro y después te repondrás, no eres la única que estas sufriendo con todo esto el Sr. también está muy afligido, te tienes que recuperar.
- Porque Dorotty, porque ni siquiera lo sabía, yo nunca hubiera atentado contra el, si lo supiera, jamás me hubiera subido.
- Así pasan las cosas, a veces no te enteras hasta meses después, en este caso tenías poco tiempo, no debes de culparte, anda solo llora todo lo que quieras, pero después deberás ser la mujer fuerte de antes.
Candy, solo asintió con la cabeza.
Cuando Albert, llego de la oficina Candy, estaba más tranquila, - podemos hablar le dijo.
- Amor no solo te tienes que recuperar, si solo eso, lo demás no importa, dándole un beso en la frente.
- Perdóname, por no decirte, las cosas se salieron de control, yo no debí ir a esa cita, sin tu permiso y por haber subido a ese caballo, Albert yo no lo sabía, de verdad.
- sssshhh, no importa, sé que no fue tu culpa, no debes de sentirte responsable fue un accidente con respecto a Ernesto, tampoco es tu culpa, es que él y yo tenemos desavenencias desde hace tiempo, pero ahora no te preocupes por eso, solo debes de recuperarte, es lo que más me importa solo tu recuperación.
Anda vamos a dormir sí, me preocupé mucho por ti, al ver que no despertabas, comenzó a llorar, yo solo, me vi ahí sin ti que…
Candy, se acercó para abrasarlo era cierto lo que Dorrotty, le dijo- él también estaba sufriendo, los dos sufrían solo restaba ser fuerte para recuperarse de esa perdida, aunque sintiera un vacío, ella tendría que ser fuerte para poder apoyarlo en su sufrimiento.
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Pasaron 2 meses desde esos sucesos, Candy físicamente ya estaba muy bien, solo que Albert, no había querido tener intimidad con ella por miedo a lastimarla, realmente no quería que ella se sintiera mal.
Opto por dormir en otra habitación en lo que ella se recuperaba, deseaba estar con ella, pero entendía que una perdida como esa, no podía solo recuperarse de la noche a la mañana, sino que tendría que tener su tiempo.
Albert, estaba planeando en hacer un viaje para que ellos se recuperaran, sanaran sus heridas, así que planeaba arreglar todo para poder irse sin preocupaciones.
Helena, había ido a ver sus finanzas como en los últimos meses, la enfermedad se había extendido cada día mas, aunque no se le notaba por el maquillaje que usaba, si se denotaba cansada.
Encontrándose los dos en el pasillo…
- Helena, ¿Cómo estás?
- Bien, podemos hablar.
- No, creo que sea conveniente.
- Por favor, solo un momento.
- Esta bien pasa a mi despacho.
- Por favor, pasa siéntate.
- Gracias, es solo que no, mejor me voy, creo que no está bien.
- Helena dime, ya estás aquí.
- Estoy muriendo, tengo una enfermedad, en donde me sentenciaron a muerte, ya no me queda mucho tiempo de vida, no se quizás unos dos o tres meses, no más.
Albert, solo la miro, con tristeza, pero estás segura, ya te dijo el doctor, quizás si vez a otro, puedas buscar una segunda opinión.
- Ya la busqué y me dijeron lo mismo, no hay nada que hacer, a lo que vengo a pedirte en ese momento se intentó parar, pero sus fuerzas no la dejaron desvaneciéndose en el asiento.
Albert, inmediatamente se acerco fue a su baño, trajo un poco de sales y se las puso para que reaccionara, ¿estás bien?
- Si últimamente me pasa muy a menudo, pero estoy bien, solo quería que supieras que nunca quise lastimarte, que aun te amo, nunca deje de hacerlo y lo de Ernesto, no sabes cómo me arrepiento, el no haber confiado en ti.
- Eso ya quedo en el pasado, no debes afligirte por eso, lamento mucho por lo que estás pasando, de verdad, si en algo puedo ayudarte, no dudes en pedirlo.
Helena, se levantó para salir, sabes si hay algo que me gustaría, aunque no sé, si deba pedirlo.
- Solo pídelo, Helena a pesar de todo yo te guardo un cariño, aunque las cosas entre nosotros no terminaron en los mejores términos, te tengo cariño y guardo un buen recuerdo de nuestra relación.
- Voy a sonar egoísta, pero es lo que más deseo, solo regálame un tiempo contigo, un tiempo donde tú puedas conversar conmigo, leas para mí, imaginar que aún tenemos aquello que alguna vez tuvimos.
- Helena, sabes que eso no podré hacerlo, estoy casado, no puedo volver a tener una relación contigo.
- No me malentiendas, no me refiero a que haya entre nosotros intimidad, solo que me visites, tomes el, te conmigo, platicar, me leas un libro, solo déjame imaginar que nada ha cambiado, hazlo como mi última voluntad, solo un poquito de tiempo.
Albert, se quedó muy pensativo, era una situación delicada, estaba ante una situación, entre el honor y el deber, pero que debía hacer, le estaba pidiendo algo que realmente podía hacer, pero, por otro lado, aunque no tuviera intimidad le estaría faltando a Candy.
- No te prometo nada, solo lo pensare.
- Esta bien, saliendo de su oficina.
Albert, solo se quedó pensado, si él, fuera el que estuviera en ese caso, que haría, como actuaria, que sería lo último que desearía, recordando sus palabras (un poquito de tiempo para mi). Pero que hacer es su última voluntad, pero si Candy se enterara que es lo que pensaría.
Tomo una copa de Whisky para poder aclarar sus ideas, realmente estaba muy ofuscado con la noticia que Helena le dio, si le ponía la debida atención, se le notaba los rastros de la enfermedad, no sabía que decisión tomar.
Por un lado, el estado emocional de Candy, estaba mejor cada día, ya comenzaba a sonreír y por el otro el rostro de Helena, con una enfermedad incurable.
Volviendo a la felicidad, cuando de ti depende la felicidad de alguien más, que debes hacer, cual sería tu posición, cuando alguien te pide algo que tu solo puedes hacer, pero puedes perder tu propia felicidad al hacerlo.
CONTINUARAS….
Bueno chicas aquí una entrega más de esta historia, recuerden que, en esa época, las mujeres estaban muy reprimidas y tenían que pedir permiso para todo, pero en fin la historia así es, tiene que haber altibajos para ver si el amor de estos rubios puede ser de acero.
¿Qué harías tú, si alguien te pidiera lo que nuestro rubio le pidieron, te negarías? Pero piensa objetivamente no dejes que el amor hacia la pareja te ciegue, si alguien un amor del pasado te pidiera un poquito de tiempo, solo un poco, ¿Qué contestarías?
Ya saben las espero en el próximo capítulo, espero sus reviw, ya saben que adoro leerlos, bueno aquí las veo, ya saben por la XEW, RADIO.
