**********DISCLAIMER*********
LOS PERSONAJES PERTENECEN A KISHIMOTO-SENSEI, SOLO LOS TOMO PRESTADITOS PARA PASAR UN BUEN RATO :)
"Día 30"
Se despertó con la sensación de que la cama en que dormía, era más grande de lo normal. Así que se acomodó justo en medio, con los brazos abiertos; esperando llenar el vacío. Los minutos transcurrían mientras miraba fijamente el techo, sin pensar en nada en concreto, sólo divagaba.
Ése día no tenia nada que hacer. Ni misiones. Ni encargos. Ni pendientes. Nada de cuidar ahijados. Nada de Kakashi jodiéndole para ver si cedía y se hacía cargo de un grupo de genin...
Nada de Naruto.
Se levantó de la cama desganadamente con sólo una idea en mente: no morir de aburrimiento.
La rutina del día siguió su curso: se dio una ducha, desayunó algo ligero mientras leía el periódico, lavó trastos sucios, limpió un poco la casa, regó las plantas de Naruto, ordenó por orden alfabético su cada vez más creciente colección de libros y acomodó por colores su ropa. Sí, todo lo que un día normal era...
Maldición, ¿a quien engañaba? Tan sólo la cuarta parte de todo lo que había realizado por la mañana, eran parte de su rutina, el resto de las labores eran para distraerse un poco. Una vez que ya no tuvo nada más que limpiar u ordenar cual enfermo obsesivo-compulsivo, se fue a sentar en uno de los sillones de la sala y fue en ése justo lugar, donde notó que algo hacía falta...
- ¿Y la pecera...?
El recipiente de cristal con forma rectangular que es hogar de las mascotas del rubio, no se encontraba donde debía. No pensó que les hubiera arrojado por el retrete pues se había encariñado bastante con el par de animalejos. Sonrió tiernamente al recordar que Naruto solía darles órdenes cómo si se tratasen de un perro, algo que sólo se le podía ocurrir a alguien tan usurakontachi. Por lo que la idea de que los hubiese dejado a cargo de alguien más, le pareció la acertada. Y ya sabía, quien fue la persona elegida...
- ¡Sasuke-kun!-fue el saludo con el que le recibió Hinata, una vez que le vio adentrarse al jardín delantero de su hogar. La kunoichi parecía estar dándole lecciones al pequeño Yuki, quien también le recibió, sorprendido.
- ¡Sasuke-san!
- Hey...-le revolvió la cabellera castaña, mientras le brindaba una sonrisa.
- ¿Ocurrió a-algo malo, Sasuke-kun?
- No, sólo quería preguntarte-devolvió la mirada a Hinata-¿Naruto te dejó a sus peces?
- ¡Sí, Naru-chan vino el otro día por la tarde, pidiéndonos que cuidáramos bien de Nemo-chan y de Nana-chan!-respondió por su madre, Yuki.
- Di-dijo que...-desvió la mirada, siempre lo hacía cuando charlaba con las personas-que estaría fuera algún tiempo.
- Siento que te haya causado molestias, Hinata.
- ¡No!-se apresuró a contestar, devolviéndole la mirada fija a Sasuke casi por instinto-¡No es ni-ninguna molestia!
- Yo puedo cuidarles-le cortó-He visto cómo Naruto lo hace y no sé porqué no me lo pidió a mí...
El tono de nostalgia en el comentario, hizo que Hinata le brindara una mirada extrañada. Era la primera vez que la indiferencia de Sasuke desaparecía no sólo de su rostro sino de hasta su misma actitud...no cabía ninguna duda de que la presencia de Naruto en su vida, le había cambiado.
Neji le comentó que el rubio estaría bastante tiempo fuera y no pudo evitar el pensar que Sasuke le estaba extrañando y que cuidar de los pececillos, le traería un poco de consuelo. No era una actitud errada. Después de todo, ella también pasaba por lo mismo cada vez que Neji se iba en misiones, por lo que la decisión que tomó fue bastante sencilla.
Ya después se encargara de pedirle disculpa a Naruto por romper su promesa de que ella les cuidaría...
- Yuki, ayúdame con la pecera de Naruto-kun.
- ¡Sí, mamá!-ambos Hyuuga, se adentraron en la casa y luego de unos pocos minutos, Hinata salió con la pecera en las manos, mientras que el pequeño cargaba con su comida.
- ¡Cuida mucho de Nemo-chan, Sasuke-san!-le dijo el pequeño, mientras se acercaba a la pecera que su madre, aún tenia en las manos-Ha estado triste desde que Naru-chan le dejó, casi no se mueve...-dijo entristecido, mientras daba golpecitos al cristal, intentando de que el mencionado pez reaccionara, pero no lo consiguió.
La kunoichi se aproximó a Sasuke, quien tomó la pecera y el botecito de comida que le ofrecía Yuki, para después de darles las gracias, marcharse. Pero antes de que saliera por la puerta, Hinata le llamó:
- ¡Sasuke-kun...!-el aludido se giró, sorprendido por la extraña emoción que le imprimió Hinata-S-si...si te sientes só-sólo...puedes venir...-hizo un gesto con la cabeza y aún confundido por su actitud, salió del lugar.
Cuando llegó al departamento, puso en el lugar correcto la pecera y el botecito con comida, para después, sentarse en el suelo, con los brazos sobre la mesa y recargando la barbilla en sus antebrazos cruzados, para observar impasible a los animalejos flotar...
¿Por qué demonios fue a casa de Hinata por ésos malditos peces sin gracia alguna?
Fue la pregunta que se apoderó de su mente en ése momento. Quizás era por orgullo, ya que una vez que llegara ése dobe, le demostraría que les cuidó perfectamente y así, tendría que aceptar que una vez más, se equivocaba. La otra era, que le hacían sentir un poco más en contacto con el recuerdo del kitsune.
Luego de unos minutos, la segunda respuesta era la que ganaba terreno, cómo la más acertada.
Ya comenzaba a extrañarle y tan sólo habían transcurrido dos días. Nunca antes pasó por algo similar, por lo que imaginó que la nula despedida por parte de Naruto, le afectó al punto de sentir que el tiempo que estarían distanciados, sería bastante.
En verdad se sentía extraño y trató de convencerse de que no tenia porque sentir ése agobio por su ausencia, que volvería pronto y una vez que lo hiciera le reclamaría por haberse marchado cuando una vez, el mismo rubio habló sobre el desaparecer de un día para otro...
/FLASH BACK/
Ambos, se encontraban recostados sobre una manta que colocaron en la terraza del departamento. La gran idea le surgió Naruto, quien dijo tener deseos de observar las estrellas.
Sasuke se hallaba boca arriba, recargando su cabeza en el antebrazo derecho, mientras que con el brazo izquierdo, abrigaba al kitsune, que había colocado la cabeza en su hombro. Y ya que Naruto se maravillaba con el cielo despejado, el moreno le observaba detenidamente. Era una manía que se estaba volviendo común, desde que su relación comenzó a volverse más profunda. Tal gesto, podría interpretarse cómo el de una persona totalmente enamorada y quizás, era así, pues su continuo escrutinio era para saber más sobre él. Y funcionaba.
Se había dado cuenta de que cuando Naruto reía, las marcas de su mejillas se curvaban de forma singularmente encantadora; que cuando pensaba, su mirada se volvía solemne e increíblemente intensa, como ocurría con las persona sabias; que cuando hacía pucheros, arrugaba la nariz y apretujaba los labios, de la misma forma en que varios de los hijos de sus amigos lo hacían, llegándose a preguntar, quien se lo imitó a quien. Pero quizás, su más importante descubrimiento fue, el brillo en sus ojos azules cuando le decía que lo amaba...
Muchas veces le habían dicho eso, pero nunca lo creyó y mucho menos, había observado ése enigmático resplandor en las pupilas de sus admiradoras. Y hasta cierto punto, se alegró de que solamente Naruto, le mirase de tal forma...
- ¿Pasa algo-ttebayo?-no se dio cuenta de en que momento, Naruto le pilló observándole.
- No-respondió indiferentemente y mirándole a los ojos, para encontrarse de nuevo con ése brillo tan característico en él.
- ¿Y por qué me miras tanto-ttebayo?
- ¿Acaso no puedo?
- Es que lo haces muy seguido-frunció el ceño, confundido-¿Tengo algo malo en el rostro dattebayo?
- La idiotez normal en alguien cómo tú.
- Que gracioso, teme...-se recostó nuevamente en el hombro de Sasuke, para luego de un profundo suspiro, comenzar una nueva charla:
- La película que vimos anoche, era bastante triste-ttebayo.
De inmediato recordó que el final de la película, hizo que Naruto llorase un mar de lágrimas, lo que le pareció bastante cursi. La trama era sobre una pareja de ninja que luego de varios problemas para estar juntos, termina trágicamente, pues el tipo se muere en una misión, justo en los brazos de su esposa.
El filme en sí le resultó bastante malo: trilladas frases, personajes planos, desarrollo predecible y una pésima trama. Todo lo que pasaron para que al final, ¿el tipo se muriera? ¿Qué clase de patético y simplón final era ése? En verdad que no comprendía cómo demonios el rubio estuvo sollozando más de media película por ésos malos personajes.
- Era sólo una película, usurakontachi-le dijo mientras pensaba no volver a dejársela ver-No debería afectarte tanto una historia ficticia.
- Pero sí ha ocurrido...-murmuró tristemente-Kurenai-sensei, perdió a Asuma-sensei dattebayo. Y quien sabe cuantas otras personas que no conocemos, han pasado por lo mismo.
- Todos morimos. Es cuestión de aceptar la pérdida.
- Lo sé, pero...-el moreno sintió que aquel cuerpo recostado al suyo, tembló-verle por la mañana y no poder hacerlo al siguiente día, debe ser un golpe bastante duro...
- ...-sí, tenía razón. A veces, se suele dar por sentado que las personas cercanas a ti estarán siempre a tu lado. Es una rutina el que te despidas de ellas y es algo realmente difícil, cuando ésa ultima vez que les dijiste adiós, se vuelve verdaderamente eso...un adiós.
- Cuando te fuiste de la aldea...-le dijo-te extrañe bastante-ttebayo. Pero si una vez más te marcharas, creo que no podría soportarlo...-la pesadumbre en sus palabras, hicieron que por instinto, Sasuke cambiase su posición.
Se puso de lado, justo frente al kitsune quien permanecía con la mirada gacha. Delicadamente, unió sus frentes, mientras pasaba el brazo derecho alrededor del cuerpo de Naruto:
- No me iré a ningún lado, dobe-le musitó, para luego, besarle. En los minutos que siguieron, se dedico a brindarle suaves caricias a su cabello rubio.
Sin embargo, Sasuke percibió que su inquietud no desapareció cuando comenzó a divagar nuevamente:
- Sasuke, si yo muriera...
- Deja de filosofar, maldita sea-le interrumpió molesto a sabiendas de a donde quería llegar.
- Algún día pasara, tú lo has dicho dattebayo-por primera vez en varios minutos, Naruto le miraba directamente a los ojos.
- Sí, pero el que pase no quiere decir que imagines que sucederá después...
- ¿Me extrañarías?-ahora fue el turno del rubio para interrumpirle y no parar hasta decirle lo que tenia en mente.
- Naruto...
- ¿Lo soportarías?
- Es suficiente...
- ¿Sobrevivirías?
- ...-le mantuvo la mirada, esperando que descifrara su silencio.
Si él llegase a morir, por supuesto que le echaría de menos desde el mismo instante en que fuera conciente de ello. Y era claro, que intentaría sobrevivir, más...no estaba muy seguro de soportar su ausencia.
Pero tenia que hacerse a la idea. Después de todo, el trabajo del kitsune era de los más peligrosos y aún cuando era muy fuerte, nada estaba por sentado...
- Yo no, Sasuke...-el rubio se aferró a su cuerpo, a lo que atinó en corresponderle la mutua necesidad de confidencia-no podría seguir sin ti dattebayo. ¿Es malo que piense de ésa manera?
- Te hace vulnerable y no puedes darte ése lujo.
- ...-ésa no era precisamente la respuesta que Naruto esperaba, por lo que cerró los ojos con fuerza, un gesto que fue suavizándose al percibir que la forma en que Sasuke le abrazaba, se hacía más efusiva...
/FIN DEL FLASH BACK/
Ésa vez no pudo decirle que él también se estaba volviendo débil por culpa de la emoción que les unía y que cada vez, se hacía más y más grande. Le aterraba que su cariño fuese creciendo recíprocamente a la sensación de fragilidad.
Pero, ¿qué más daba? Naruto había desaparecido de un día para otro, olvidando que le extrañaría, olvidando que no lo soportaría y, que no sobreviviría. ¡Ése maldito usurakontachi, mandó al carajo sus miedos y su relación omitiendo un "pequeño" detalle...!
Que nunca le dijo cómo hacer lo mismo.
Ahora, él tendría que descubrirlo por sí mismo, ¡y no era justo! No estaba listo para hacerle frente, siendo que se negaba a aceptar que era tan debil...
