Nuevo capitulo, y más largo de lo normal porque el anterior se me hizo corto

Gracias!

-Flashback-

-Un elfo jamás puede sentir miedo – Le decía un elfo de luna de cabellos lacios y largos a su pupila mientras esta le prestaba atención sentada sobre una roca un poco aburrida.

-Un elfo jamás puede sentir miedo – Repetía la chica con mucho desgano mirando hacia la nada mientras hacía leves pucheros con sus labios cuando Runaan; su maestro, no la veía.

A Rayla este tipo de entrenamiento psicológico era muy poco ortodoxo y aburrido, fuera de que tenías que repetir las mismas palabras que salían de la boca del mayor, tenías que asimilar que su actitud o prospecto hacía la vida debía ser el mismo y eso era algo que ella no compartía en lo absoluto. Pero no quería hacerlo enojar, a veces su mentor podía ser muy difícil cuando se le sacaba de casillas.

-Un elfo jamás puede huir de la muerte – Volvía a hablar Runaan sin notar que su estudiante poco a poco estaba perdiendo la concentración y más bien comenzaba a perseguirla el sueño.

-Un elfo… jamás… - Da un fuerte bostezo, uno tan audible que de inmediato el más alto dirigió su mirada hacía ella con el ceño fruncido – puede huir de la muerte…

-… Un elfo jamás puede escapar de una pelea – Esta vez sí le presto toda su atención a la menor. Tan solo para encontrarla dormida sobre aquella roca y empezando a medio roncar.

Fue la gota que derramo el vaso para Runaan. Apretó sus dientes con rabia, llevo su mano derecha hasta la cintura para sacar su característica espada curva elfica y rápidamente la golpeo contra la roca sobre la que estaba Rayla produciendo un chirrido estruendoso y una leve lluvia de chispa cayó sobre el rostro adormilado de la joven. Esto despertó de golpe a la chica que del mero susto se fue de espaldas hacía atrás cayéndose de la piedra donde se encontraba hasta hacer contacto con el césped de aquel bosque.

-Deja de hacer eso! – Se paró como pudo mientras arreglaba su uniforme y lo limpiaba de algunas ramitas que se adhirieron a este.

-Lo haré cuando por fin puedas tener al menos un poco de concentración – Le regaño con una voz algo enojada – Podrás ser una excelente guerrera. Pero si solo entrenas tu cuerpo y no tu mente solo serás una fruta sin semillas que brindar al mundo de Xadia – Explico en forma de metáfora a su pupila, cosa que en realidad era muy mala entendiendo ese tipo de referencias.

-Ah? – Su rostro parecía más de confusión, pero luego se recompuso para ponerse seria antes de hacer enfadar más a su maestro – Sí, está bien, Runaan. Pero para mí todo esto es una pérdida de tiempo – Expuso su punto de vista ante su entrenamiento del día – En una semana iremos al reino de los humanos y en lugar de estar entrenando como se debe me tienes aquí matándome de aburrimiento – Rayla podía usar ese tipo de lenguajes con él, llevaban años ya conociéndose así que esa clase de tratos por parte de la menor al mayor no eran de extrañar en ella – Quieres matarlos de aburrimiento también o qué?

Runaan dio media vuelta con un semblante serio, envaino su espada nuevamente, giro su cabeza un poco para ver a su pupila y con una señal de su mano le ordeno que le siguiera.

-Quiero estar seguro de que si te atrapan no vayas a poner en peligro a nuestra raza.

-Qué quieres decir? – Pregunto Rayla ofendida – Crees que si me atrapan voy a hablarles de cómo llegar a Xadia y todo eso?

-Eso es lo que espero que no hagas – Se dirigió a ella con algo de enojo – Eres muy descuidada Rayla, como te dije; fuerte pero distraída.

Caminaron por aquel frondoso bosque sin rumbo alguno. Para la elfa era raro que su mentor se portara de esa forma a unos días de atacar el reino de los humanos, más viniendo de alguien como él… era como si estuviera preocupado, muy preocupado. Runaan no era el tipo de elfo que expresaba sus emociones o pensamientos, él siempre ha sido un guerrero frío y calculador y que este tan al pendiente de lo que su pupila pueda hacer no es muy normal. Quizás se deba a que era la primera misión real de la elfa después de todo, era la primera vez que iba a salir de Xadia a conocer el reino de los humanos… bueno, también puede que sea la última.

-Rayla – La llamo sacándola de sus pensamientos – Quiero que me escuches atentamente – Pararon por un momento, el elfo dio media vuelta para quedar frente a la albina – Voy a ser franco contigo – Soltó un poco de aire de forma pesada – Si fallamos matando al rey de Katolis y a su estirpe no podremos regresar a Xadia nunca más – Miro hacia otro lado tras decir aquellas palabras – Si no lo logramos y los que logremos escapar iremos a este lugar – Runaan saca de uno de sus bolsillos de su prenda superior una especie de mapa que le estira a la menor para que la tome.

Rayla agarro aquella hoja de papel pergamino y la ojeo un poco, se trataba de las coordenadas de un lugar en específico en el reino de los humanos. Esto puso un poco en duda la perseverancia de los elfos a la albina quién luego de guardar aquel mapa en su bolsillo le pregunto:

-No que los elfos no huyen de una pelea? – Una burlesca sonrisa se posó sobre sus labios mientras su mentor aún continuaba con el mismo semblante.

-No se trata de huir, Rayla… es supervivencia…

-Y los demás lo saben?

Runaan guardo silencio por unos instantes tan solo para después asentir con su cabeza y continuar caminando hacía el hogar de los demás elfos de luna.

-o-

La cruda realidad era que solo ella conocía aquel lugar, los demás elfos que fueron enviados a la misión de matar a Harrow y a Ezran no recibieron aquella orden por parte de Runaan. Pero hasta el sol de hoy, más de cinco años después la albina aún no tenía idea que los otros no recibieron un mapa igual al que le dieron. Aquel pedazo de papel se perdió poco antes de salir de Xadia para entrar al reino de los humanos, pero si con algo contaba Rayla era con poseer una buena memoria para recordar las cosas. Quizás por eso fue que opto por ir a aquel lugar, no estaba cien por ciento segura de que iba a encontrar, tampoco tenía idea si su viejo maestro estaría allí o no. Todo era una suerte y esperaba que al menos esta vez estuviera de su lado.

Miro su listón de unión unos segundos y se preguntó cuándo era que iba a comenzar la tortura. Esperaba al menos no volver a sentir esa traumante sensación de tener su mano izquierda peligrando con desprenderse de su cuerpo si encontraban a Runaan rápido y aunque en su época estaba más que decidida a aceptar su destino cuando decidió no asesinar a Ezran, en estos momentos sí que le comenzaba a asustar.

-Bonita bufanda, Rayla – Llevo sus iris violetas hasta el rostro del mago quién la llamaba con una sonrisa entre los labios. Estaba avergonzada de lo que Callum le había hecho a su pobre cuello, aunque podía determinar que esa era la forma en la que el pelicastaño trataba de mostrarle a los demás de que "ella es de él" hay otras formas más adecuadas de hacerlo… como un dije o algo menos sexista. Tuvo que pedirle prestada su amada prenda de color rojo para ocultar aquellas marcas y era obvio que el más alto no podía negarse.

-Sabes que tengo una piel muy palida, verdad? – Le reprocho de inmediato la elfa de luna a lo que el mago se sonrojo de inmediato.

-Sí, Rayla… - Agacho la cabeza apenado por lo que había hecho unas horas atrás – Lo lamento… pero… - Levanto su vista para quedar frente a los ojos de aquella elfa y empezó a rebuscar en su bolso algo – Tengo algo para ti, espera… - De aquel bolso extrajo una extraña fruta que puso frente a ella – Ta dan! – Dijo con exaltación mientras Rayla admiraba aquella cosa; parecía ser fruta, pero era diferente a las que ella consumía, era uniforme, la parte inferior era mucho más ancha y se ponía más pequeña mientras más llegaba al tallo del árbol de donde fue cosechada, también tenía un color verde muy atrayente, justo de su color favorito.

-Qué es? – La elfa estaba muy intrigada, a pesar de haber probado muchas frutas y verduras a lo largo de su vida jamás había visto a una parecida.

-Oh! Esto? Es una pera! – La lanzo de forma suave para que Rayla pudiera agarrarla con ambas manos y comenzar a observar más de aquella fruta – Sabe rico, pruébala!

Por lo general cuando una fruta tenía color verde no es que fuera bastante agradable para su paladar, menos proviniendo del reino de los humanos. Una vez probo algo conocido como "limón" tenían casi el mismo color, pero sabía horrible, era ácido y a su paladar que de por sí es más de gustos dulces fue una especie de tortura mientras probaba de aquello. Pero iba a confiar en el mago, no iba a pensar mal de él en ese momento… no luego de lo que le hizo. Con algo de duda llevo aquella extraña cosa hasta su boca y dio un mordisco algo pequeño. La sensación que sintió fue indescriptible; un delicioso sabor aguado y dulce surco por toda su boca. Era la primera vez que llegaba a probar de aquel fruto y ya estaba encantada, cada nueva cosa que descubría del mundo de los humanos le encantaba.

Después de devorar por completo aquella fruta le pidió a Callum por más y esté dando por suerte que había conseguido solo un par para cada uno no pudo decirle que no a la elfa, así que simplemente se la dio para que continuara disfrutando de esta. A veces el mago observaba la muñeca izquierda de su compañera y no podía sentirse mal en el aprieto en que se encontraba sometida. ¿Qué hubiera pasado si él se hubiera echado la culpa? Quizás en estos momentos ya tendría su cabeza separada del cuerpo… no, Ezran no lo permitiría, lo más probable es que ahora haya dos ejércitos peleando en Katolis a muerte por lo sucedido. No, eso ni pensarlo, lo que si estaba presintiendo es que estaban perdiendo mucho tiempo en la misión y entre más rápido encontraran a Runaan más pronto todo se podría aclarar.

-Por qué te estás tocando la garganta, Callum? – Rayla le saco de sus atiborrados y locos pensamientos.

-Eh! No, no, en nada – Se posó a su lado de forma tierna robándole el poco de fruta restante que sostenía la elfa para terminar él de comerlo – Solo pensaba tonterías…

-Como en que si no encontramos a Runaan te van a cortar la cabeza? – Por poco Callum se atraganta con la fruta al escuchar eso – Ja! Lo sabía! – Dijo en forma triunfante mientras golpeaba de forma fuerte la espalda del mago para que no se ahogara – No te preocupes, lo vamos a encontrar.

-Cómo estás tan segura? – Era raro ver inseguro al príncipe para Rayla, por lo general siempre estaba confiado de sí mismo y de las personas a su alrededor – No quiero ser grosero, Rayla… pero hay que acabar con esto lo más pronto posible…

-Qué quieres decir? – La elfa noto un cambio notable en el muchacho, no la veía, pero parecía estarse avergonzando de las palabras que iban a salir de su boca.

-Debemos pedirle ayuda a Claudia… - Le comento sin darle aun cara – Su magia oscura puede ayudarnos a encontrar a Runaan más fácil…

-Pero necesitamos algo personal de él… - Rayla seguía sin entender el plan de su "amante" sin al menos un mechon de su cabello sería casi imposible dar con él de buena forma – No tenemos nada que le pertenezca.

-Sí, sí lo tenemos… - Miro a la elfa finalmente con los ojos un tanto apagados – Tú.

Rayla no podía creer lo que el mago le estaba diciendo "¿Ella le pertenece a Runaan?" Obviamente no, fue su mentor, su figura paterna luego de la muerte de sus padres, pero nada más.

-Como que yo? – Llevo su mano hasta su pecho mostrando indignación – De qué estás hablando? Runaan fue mi mentor, mi infancia estuvo con él pero no significa que sea de su "propiedad" – Hizo un ademan de comillas con sus dedos ante la última palabra.

-Tienes una conexión con él, llámalo sentimientos o emociones no importa – Se levantó tratando de explicarle – Y tal vez Runaan tenga lo mismo por ti. Él tal vez hace todo esto porque te odia, ese odio nos puede llevar a él.

Rayla solo bufo ante el comentario del pelicastaño. No iba a dejarse usar para que Claudia hiciera experimentos con ella, no, eso sí que no.

-Callum… - Suspiro de forma pesada – No voy a dejar que Claudia me toque con su magia – Le miro con los ojos filosos y determinados en su posición de no acceder a ello.

-Bien, solo era una sugerencia.

Rayla entendía al mago a la perfección; sus manos estaban en peligro mortal, sin ellas quizás no pueda hacer magia y eso sí que lo llevaría a un extremo de depresión que no deseaba conocer. Le daba algo de pena, era quizás la primera vez que Callum se enfrentaba a un reto así, bueno un reto que lo tuviera en tanto peligro. Recordó entonces la vez que tuvieron que enfrentarse a las serpientes del "desierto de media noche" en Xadia para rescatar a Zym de las manos de una elfa de cielo que se lo había robado para reclamar una jugosa recompensa por parte de la reina de los dragones. O aquella vez que lo llevo con su gente para que conociera a Ethari durante el camino… Ethari…

-Ethari… - Rayla abrió sus ojos sorprendida de lo que estaba apenas recordando cuando susurro su nombre – Callum! – Le grito sorprendida y esto casi provoca un infarto en el pelicastaño – Vamos en el camino equivocado! – Le agarró del brazo emocionada de lo que acababa de descubrir mientras el oji-verde estaba un poco confundido ante sus palabras – Recuerdas a Ethari?

-Eh… - Callum solo podía rascarse la cabeza tratando de acordarse de aquel nombre.

Rayla mascullo un poco molesta de darse cuenta que su compañero tiene tan mala memoria:

-El esposo de Runaan! – Le explicaba – No tenemos que ir hasta donde me dijo él, podemos ir con Ethari – Se levantó de su puesto algo emocionada ante su descubrimiento – Estoy segura de que él irá con su esposo y allá podemos atraparlo.

Callum no estaba seguro de aquello, tanto así que era muy poco probable que aquel elfo asesino de luna fuera de nuevo con los suyos después de matar a su propio rey.

-Rayla – Suspiro hondamente el mago – Mato a tu rey, de verdad crees que pueda ir con los elfos de luna después de lo que hizo? – La albina se cruzó de brazos al escucharle el "pero" de Callum – Y tampoco pienso que Ethari esté tan de acuerdo con que atrapemos a su esposo.

-Bien, es un buen punto – Rayla empezaba a pensar en que eran mayores las probabilidades de que Runaan fuera en busca de su pareja en lugar de aquel lugar que le había mencionado. Pero de pronto su mente se le ocurrió un nuevo plan – Y si nos separamos? – Callum arqueo una ceja algo inseguro de lo que la albina trataba de decirle – Tú y yo vamos con Ethari, Ezran y Claudia al lugar que Runaan me dijo antes de partir a Katolis.

-Mala idea! – Se paró para ponerse a la misma altura de la elfa – Ezran y Claudia no pueden defenderse, me parece una idea espantosa y aunque estén con Zym no me gusta pensar de que vayan a ese lugar tan peligroso.

-Callum son dos probabilidades muy altas! – Casi gritándole le dijo al mago lo que provoco que el más alto solo llevara sus dos dedos hasta el puente de la nariz para masajearse un poco y evitar seguirle la corriente a su elfa de luna – Bien! Te da miedo que algo les pueda pasar a ellos, lo entiendo… entonces que vayan hasta el bosque plateado y tú y yo seguiremos por el mismo camino – Aquello si parecía estar convenciendo al pelicastaño tanto que le empezó a prestar más atención a sus palabras – Si un rey humano le explica a Ethari que es lo que está pasando tal vez pueda ayudar y además hay muchos guerreros en mi hogar, los suficientes como para evitar que Runaan haga algo estúpido.

Lo malo de todo esto era que al parecer la elfa tenía toda la razón. Si Claudia y Ezran viajan hasta el bosque plateado estarán muchísimos más seguros que yendo con ellos hasta donde pueda estar Runaan, pero aun así porque pensaba que todo esto estaba destinado a ser desde el principio. Era como si en algún punto tuvieran que separarse para seguir por diferentes rutas (ambas igual de peligrosas) Quizás Zym tenga la fuerza suficiente para llevarlos a ambos en poco tiempo hasta el bosque plateado, pero la albina parecía muy decidida en que accediera a su plan. Se rascaba la cabeza y daba de a pocos pasos de allí para allá intentando darle un giro lógico a todo este asunto… ¿Y si Runaan quería que se fueran por distintos caminos? ¿Y si se trata de una emboscada? ¿Y si hay alguien más detrás de todo esto? Ya se sabe que Viren era quién lo tenía encerrado desde hacía años, pero aunque fuera el propio antiguo consejero de su padrastro no era alguien que planeara algo así a tan largo plazo.

-Deja de caminar, Callum! – Le detuvo la elfa sacándolo de sus pensamientos – Dime qué opinas?

Callum veía aquellos ojos violetas llenos de esperanza por terminar deprisa esta misión, tanto que no podía negarse a aquella petición.

-Habría que hablar con los otros…

-o-

En Katolis ya era algo más de la medianoche y esperaban impacientes en que la medicina que les había dado el elfo de luna horas atrás empezara a hacer efecto pronto en el joven guerrero Soren. Solveg estaba parado entre las sombras de la habitación tranquilo ante la mirada amenazante de Amaya quién creía que en lugar de hacerle bien al rubio antes lo había puesto más débil de lo que ya estaba. El consejero del rey de los elfos de luna levanto su mirada para chocar con los ojos fríos y cansados de la pelinegra muda, era como una especie de batalla mental sobre decidir si confiar o no en el otro. En un momento inesperado, la tos del guardián de Katolis resonó sobre la cama sobre la que se encontraba, eso reconforto bastante a Amaya, al parecer estaba volviendo en sí.

Soren abría los ojos de a poco, la tenue luz de las velas le encandelillaban sus pupilas y le costaba abrirlos por completos. Al final, con un enorme sobreesfuerzo dio un gran suspiro y ojeo todo a su alrededor con un enorme dolor todavía en su abdomen. Tanto los médicos del rey como Amaya y su traductor y el consejero de los elfos de luna estaban en aquella habitación:

-Si esto es el cielo… - Decía con la voz algo ronca debido a su seca garganta – Estoy muy decepcionado.

Amaya fue hasta su lugar y le pidió a Gren que la acompañara mientras se comunicaba con señas hacía el rubio:

-Soren, no es momento de bromas tontas – Le explicaba el pelirrojo por su general – Qué paso?

-Como qué que paso? – Trataba de reincorporarse y sentarse sobre el espaldar de la cama pero le era difícil debido a la herida, un médico le ayudo a posicionarse y hablar – Nos emboscaron, el famoso Runaan fue más rápido que los hombres de Amaya y yo – Tosía un poco mientras el mismo doctor le daba algo de agua para tomar – Lo peor fue que mi papá escapo y trata de liberar a un tal Aaravos o como se llame…

Solveg al escuchar aquel nombre se tensó por completo, tanto que salió de las sombras para acercarse al joven guerrero y escuchar mejor su historia con un rostro de mucha preocupación:

-Dijiste Aaravos? – Indago con un tono algo preocupado y el rubio asintió con el ceño fruncido – Huy… - hizo una mueca de molestia al corroborar aquel dato – Eso no es bueno…

Aquel elfo se quedó pensativo tapando su boca con la mano sorprendido y asustado de aquello. Amaya estaba un tanto confundida ¿Por qué se puso así de escuchar a aquel sujeto? Solveg de inmediato noto que la pelinegra le estaba observando esperando una respuesta precisa sobre el estado de su enorme preocupación:

-Aaravos es un poderoso archimago – Contaba – Avizamdun lo encerró en un lugar secreto hace milenios por romper las reglas con los dragones y enseñarles magia oscura a los humanos – Todos en aquel lugar no parecían entender absolutamente nada de lo que hablaba el mago, así que tras un suspiro explico de forma más detallada – Avizamdun era el padre de Azymondias… Zym, así lo conocen ustedes y Trueno así conocían a su padre – Eso sí parecían entenderlo – En todo caso es un elfo de las estrellas y alguien muy peligroso.

-Eso quedo claro – Hablo Gren esta vez por su cuenta – Y como lo detenemos?

-Aquel sujeto no se detiene ni siquiera se puede matar – Dijo molesto Solveg de sus propias palabras – Incluso el rey de los dragones tuvo que encerrarlo porque quizás no lo pudo matar… - Empezó a idear en su mente cuales eran los planes que tenían tanto Viren como Aaravos sobre lo que estaba sucediendo – Hay que buscar su celda y destruirla tal vez así evitemos que pueda escapar… el problema es que no sé dónde lo tenga encerrado.

-Un espejo? – Hablo Soren esta vez y todos se voltearon a verle – Digo, eso fue lo que le dijo mi papá al elfo. Creo que también necesitan una especie de cubito mágico para liberarlo – Recordó entonces el resto de la conversación el rubio que tuvieron antes de caer desmayado – Creo que lo tiene Callum o Rayla la verdad es que no recuerdo más…

Solveg miro hacía varios lugares de aquella habitación buscando algo. Convenientemente dio con un pedazo de lino mal envuelto y un pedazo de carboncillo y sobre la mesita donde estaban empezó a dibujar. Una vez terminada su obra se la paso a la general Amaya para que observara. La pelinegra recordó entonces aquello; fue un juguete que le dio Harrow a Callum poco después de matar al rey de los dragones. Ella miro al elfo y asintió lo que el tipo solo tomo como un mal presagio:

-Es una llave cargada de magia primaria que sirve como hechizo para encerrar a alguien – Hablo Solveg – Si ese cubo toca el supuesto espejo, Aaravos será liberado.

-Entonces que hacemos…? - Soren le cuestiono al elfo, preocupado de lo que estuviera a punto de suceder – Destruir el espejo, evitar que el cubo caiga en manos equivocadas, salvar el mundo? El espejo está en el castillo.

-Muy bien! – Gren hablo por Amaya una vez esta empezó a hacer sus señas – Haremos una búsqueda furtiva de aquello de inmediato… y Soren sobre tu padre…

-Está en los barrios bajos de Katolis – Confeso el rubio sin ningún tapujo – O eso dijo él, que iba a esperar al elfo allí.

-Dividamos el trabajo – Propuso Solveg – Mis hombres buscaran el espejo y ustedes a su hombre.

Algo recordó de inmediato Amaya; los chicos… miraron al elfo nuevamente y le "comento" su preocupación:

-Los chicos – El pelirrojo capto la atención del elfo de luna por Amaya – Quita de sus vidas aquellas uniones para que puedan regresar…

Solveg en cambio desvió su rostro hacía otro lugar, sabía de antemano que eso era una mala idea.

-General, no es buena idea – Su tono de voz era bajo – Entre más alejados estén de Katolis más tiempo tendremos de buscar el espejo y a Viren. Además, Runaan no es adversario frente a una elfa asesina, un mago y el príncipe de los dragones… - Explicaba tratando de animar a la pelinegra quién solo se cruzó de brazos molesta de la abstinencia del elfo – Puede tratarse de una trampa para que les quiten el cubo, si les quito eso entonces todo se va a complicar más…

Amaya fue hasta donde el elfo de luna se encontraba, se paró casi a la par de su semblante y con sus señas más firmes que nunca parecía que le estuviera ordenando:

-Trae a los chicos de vuelta, ahora… - Gren la última palabra la dijo de forma más lenta.

Solveg solo la determinaba con cierta molestia, él no iba a cambiar de opinión de forma tan fácil. Menos ahora que podría tratarse de una sucia jugarreta contra ellos.

-No… - Fue su única palabra antes de dar media vuelta y salir por la puerta, dándole la espalda a la general Amaya. Sin siquiera esperarlo sintió como la manga de su ropaje le era halada y su cuerpo regreso hasta donde estaba la pelinegra; con un rostro casi asustado vio como la mano cerrada de la general Amaya en forma de puño se dirigía a su rostro proporcionándole un fuerte golpe en toda la nariz que de inmediato lo hizo retroceder varios pasos hacia atrás y caer de trasero al suelo. Solveg llevo de inmediato su mano hasta el tabique de su rostro y después de observar su palma se dio cuenta que esta estaba comenzando a sangrar. Enojado, lleno de ira y cólera le dijo a la reina regente de Katolis con los dientes apretados de la rabia que poseía en ese momento – Se volvió usted loca? – Regreso su mano al puente de la nariz – Que parte de No, no puede entender?

Amaya le miraba con total desprecio por haber tomado aquella decisión, tanto que nuevamente movió sus manos para hostigarle con las palabras salidas de la voz de Gren:

-La parte en la que creo que se quiere quedar con el reino de los elfos de luna – El elfo solo pudo abrir los ojos como un par de platos sorprendido de esa afirmación – Rayla es la siguiente en el linaje y mientras más alejada se encuentre de su raza más oportunidades tiene usted de tener el poder.

El elfo de luna se encontraba sorprendido ante aquello, tanto que sus ojos le enviaron una mirada casi asesina a la pelinegra quién estaba preparada para recibir un ataque de este:

-Como sabe usted eso? – Se levantó como pudo, pero esta vez no se acercó a ella, ni loco iba a recibir otro golpe por nada.

-Porque mi papá era igual… - Soren le comento desde la cama algo anonadado de ver a Amaya perder los estribos así – Creo que por eso ella se toma esto tan enserio…

Solveg estaba empezando a hartarse de la desconfianza de los humanos. De hecho ni siquiera sabía cómo fue que se dieron cuenta de la realidad de la guardiana principal del rey Niilo, tal vez el rey Ezran le habría comentado antes de partir todos los detalles… o quizás fue Rayla quién les conto, en ese punto el elfo de luna ni siquiera le importaba.

-Yo no quiero ser rey de esa forma – Espeto indignado – Ni mucho menos quiero una guerra con los humanos por la muerte de Niilo. Aaravos es una amenaza tanto para nosotros como para ustedes, los dragones y toda criatura viva en esta tierra – Explicaba con rabia – Y si tengo que sacrificar a Rayla y a su príncipe por el bien de todos entonces lo haré – Agacho la cabeza un poco, se le notaba un tanto arrepentido de lo que había acabado de decir - Además, si son ciertos los rumores de que Callum es un mago habilidoso encontrara la manera de deshacerse de la unión tarde o temprano.

Dicho aquello se dispuso a salir todavía sobando la parte en la que Amaya le había golpeado con tanta fuerza. La pelinegra solamente pudo suspirar cansada de lo que había ocurrido. Tenía un reino al borde de la guerra, un mago peligroso a punto de escapar y lo peor de todo era que no sabía cómo lidiar con aquello hasta que regresara su sobrino, ella es una guerrera no una política y todo esto estaba comenzando a hartarla. Tenía que tomar decisiones muy fuertes si quería mantener al menos la paz con los elfos hasta que vuelta Ezran y Callum para solucionar todo este problema.

-Oigan… - Dijo Soren después de un absorto silencio que se estaba haciendo – Entonces Rayla es una reina?

-o-

Casi en la frontera de Katolis, los caminos se encontraban vacíos, excepto por un alma errante que se encontraba galopando a toda velocidad como si un demonio le estuviera persiguiendo. Los pasos de su bestia resonaban por doquier llegando a sonar aún más fuerte en sus puntiagudas orejas. Mantenía una mirada fría y llena de ira, su larga cabellera blanca se movía al compás de los movimientos y saltos de su caballo. Runaan parecía determinado en encontrar a como fuera lugar a Rayla, estaba concentrado en su misión, sin ninguna distracción en su mente o sin ningún recuerdo de quién fuera casi que su hija desde pequeña.

Su mundo se resquebrajo por completo cuando la elfa no pudo matar a ese humano aquella vez, pudieron haber entrado al reino de Katolis y matar a su rey sin que se dieran cuenta, pero fue ella quién lo arruino todo para todos. En ese momento no le guardaba rencor en absoluto, solo la consideraba débil y torpe por lo que hizo. Pero lo que más le toco el corazón fue que tratara de engañarlo de no cumplir la misión encomendada por la reina de los dragones; que encontraran el huevo era un milagro, sí, pero de igual si no mataban a Harrow y a su hijo todos estarían condenados de todas formas. No le importo que lo encerraran durante el proceso, había cumplido con matar al rey y esperaba que en algún momento Rayla se diera cuenta de su error y matara a Ezran pronto, pero mientras más pasaban los días, más sentía como su brazo izquierdo se iba quedando sin sangre a tal punto de desprenderse mientras estaba enjaulado como una bestia en ese estúpido medallón.

No sabe cómo fue que se mantuvo vivo todo ese tiempo, quizás la magia oscura del hechicero era lo que no le dejaba morir y cuando le volvió a hablarle para encomendarle algunas tareas y después liberarlo lo llenaba de algo esperanzador, sabía que no podía volver con su gente, pero si Ethari aún continuaba vivo lo convencería de que escaparan lo más lejos posible tanto de los elfos como de los humanos.

Ethari… su esposo, su amor, la única persona en la que pensaba todos los días y que evitaba que enloqueciera por completo. Debería de estar haciendo una nueva vida, quizás, pero no perdía la fe de que quizás estaría de duelo todavía y esperaba en poder llegar rápido hacía él antes de que su corazón lo mate.

-Lo haces bien, Runaan – Escucho una voz cerca de él y se detuvo asustado. Saco su hoja de la espalda y grito hacía la espesura nocturna.

-Quién habla? Donde te escondes? – Cerró los ojos por un instante y al volver a abrirlos se percató de la figura espectral del hechicero a quién le sigue las ordenes – Que quieres, hechicero? No basta con atormentarme de frente ahora lo haces en mi mente?

-Si sigues a ese paso llegarás al medio día al reino de Neolandia – Explicaba Viren acercándose de a poco a Runaan – Si tienes suerte los encontrarás allí… - Al parecer iba a terminar esto más rápido de lo que pensaba, Rayla era buena para hacer detener un grupo, era algo que le había enseñado de joven de que no lo hiciera.

-Como sabes que están ahí? – Le preguntó el elfo de luna a la figura espectral frente a él.

-Pude conectarme con alguien allí… parece que se quedaran unas horas más en Neolandia, no pierdas el tiempo y ve de una vez…

Runaan solo pudo soltar una pequeña risilla al hechicero de forma burlesca.

-Hiciste contacto con la pelinegra que me dijiste que no tocara? – Viren frunció el ceño ante aquella declaración por parte de Runaan – Déjame adivinar… es tu hija, no?

-No le hagas daño… de hecho – Viren le hablo con voz amenazante a lo que Runaan solo pudo soltar una carcajada – Si le tocas un pelo créeme que iré tras el tal Ethari y voy a disfrutar mucho de las miles de formas que tengo en la mente para torturarlo.

Runaan al escuchar el nombre de su esposo se bajó de su montura rápidamente y fue hasta la figura espectral de Viren desenvainando su espada:

-Como sabes de él?

-Leo tu mente, Runaan… y sé que deseas volver con él – Una sonrisa macabra se hizo en su rostro escalofriando al propio elfo asesino – Trae el cubo y te liberare para que vuelvas con él…

Al desaparecer aquel "fantasma" Runaan soltó un grito desgarrador que se alcanzaba a escuchar a kilómetros de distancia. Debía saber que ese desgraciado leía su mente desde hace mucho tiempo y ya sabía de su relación, sabía que con eso le chantajearía hasta el final. Si Viren era un hombre de palabra como suele decirle debía cumplirle. No iba a tocar a su hija para nada, pero Rayla era otra voz, si tenía la oportunidad de enfrascarse en una pelea con ella y si tenía probabilidades de ganar lo haría sin dudarlo, tiene un saldo pendiente con ella y se tenía que pagar como fuera, así fuera con la sangre de la elfa. Ya buscaría la forma de vengarse del hechicero más adelante.

Regreso a su caballo y a todo galope fue hasta el supuesto reino de Neolandia.

-o-

Callum sentía los tenues rayos del sol tocar su rostro, lo cual le provoco un poco de malestar que trato de cubrirlos con su antebrazo. Le iba a ser difícil hacerlo, tendría que levantarse y tapar las ventanas con las cortinas si quería continuar durmiendo. Cuando se disponía a levantarse le fue un tanto difícil pues había un peso elfico acostado sobre su torso, el mago solo sonrió un poco de ver el blanco cabello de Rayla… un segundo ¿Cómo fue que no le saco un ojo con sus astas mientras dormían? Bueno, al menos eran compatibles y seguros a la hora de ir a la cama.

Recordó entonces en plan de la elfa; separarse, Ezran y Claudia al Bosque Plateado y ellos al lugar donde iban desde el principio. Sentía algo de pánico dejar solo a su hermano menor, pero de igual manera lo ha estado dejando solo desde hace años, es un chico fuerte y tiene a un poderoso dragón de su lado, es lógico pensar que no les va a suceder nada a ninguno de los dos. ¿Pero por qué presiente que todo esto es una mala idea? No se lo ha dicho a Rayla, pero siente que hay alguien más detrás de todo esto… ¿Viren? No, está en la cárcel, resguardado de los mejores guerreros de Katolis. ¿Entonces quién? Dejo de pensar en aquello entonces cuando giro su rostro hasta la mesita de la cama donde habían puesto sus cosas; las espadas de la elfa, su libro de dibujos y obvio su cubo de runas que alumbraban en todas direcciones incluyendo el símbolo de la luna mientras la peliblanca estuviera cerca.

Algo se le metió a la mente; él no dominaba todavía el arcanum de luna, pero estaba cerca a alguien que estaba conectada con aquella fuente primaria. Así, nada más como por perder el tiempo aunque él supiera que no iba a funcionar decidió usar el viejo truco de Lujanne de regresar a los tiempos pasados de aquella habitación. Levanto un poco su brazo y después de hacer la respectiva señal del hechizo dijo en un leve susurro:

-Historia viventem…

De repente el hechizo se hizo presente a los ojos del mago, tanto así que el símbolo se pronunció y toda la habitación fue envuelta de un envolvente color entre verde y azul mostrándole al pelicastaño varias figuras de personas que antes habían estado allí. Estaba sorprendido, había hecho un hechizo de luna sin siquiera estar conectado a aquella fuente primaria. Veía de entre discusiones hasta conversaciones de las parejas y las personas que alguna vez pasaron en donde él estaba. Pero algo le perturbo un poco, porque se dio cuenta que donde los dos estaban acostados se podían notar a dos personas copulando exactamente donde ellos estaban.

Callum asustado se separó bruscamente de la elfa y se resbalo desde el borde de la cama hasta caer de espalda al suelo haciendo que el hechizo se rompiera en el acto. Rayla, quién estaba dormida no pudo presenciar absolutamente nada debido, se despertó un poco asustada y medio somnolienta todavía fue hasta el borde para ver a "su" mago en el piso tendido como un idiota.

-Qué paso? – Le preguntaba mientras emanaba un fuerte bostezo.

-Eh… yo… yo… - Estaba súper apenado de lo que había visto… apenado pero muy sorprendido – Rayla! No lo vas a creer! – Se levantó emocionado del suelo para tomarla de los hombros mientras la elfa la miraba algo confundida – Pude hacer magia de luna!

-Eh? – Rayla no parecía entender el alboroto, de hecho se estaba volviendo a quedar dormida cuando Callum la zarandeo con suavidad para que despertara de una vez por todas – Qué? Callum, puedes dormir en el pasto tranquilamente pero no en una cama normal?

-Puedo hacer magia de luna, Rayla! – Esbozaba una enorme sonrisa y la elfa se la devolvía de la misma manera pero de forma más lenta.

-Me alegro por ti, Callum… - Le dio un leve beso en sus labios y se separó de él volviendo a incorporarse en la cama – más tarde me lo enseñas – Volvió a acomodar las cobijas encima para tratar de conciliar el sueño por un rato más.

El mago no vio ese gesto con buenos ojos, acababa de descubrir algo nuevo y a la albina solo parecía importarle seguir durmiendo. Se cruzó de brazos un poco molesto de aquello pero nuevamente algo loco e infantil se le metió en la cabeza. Zafo su brazo un poco y volvió a repetir el hechizo encima de la elfa:

-Historia viventem…

Una vez más, tanto el símbolo como la reacción del hechizo se hicieron presente por toda la alcoba sin que la elfa se diera cuenta.

-Rayla… - Canturreo su nombre – Abre los ojos un poco…

La albina abrió un poco su ojo derecho y se encontró con algo sumamente desagradable: al lado de donde ella estaba tratando de dormir miro dos figuras casi espectrales de un color verdoso azul lleno de puntos de estrellas teniendo sexo. Eso la asusto de sobremanera, tanto que se quitó rápidamente las cobijas de encima, se paró sobre el colchón gritando y salto directo a los brazos del mago quién la recibió entre risas. Ella oculto su rostro en el pecho del pelicastaño perturbada de lo que había visto.

-Quítalos! Quítalos, Callum! – El mago entre risas deshizo el hechizo por ella y fue allí cuando Rayla entendió lo que trataba de decirle; era magia de luna ¿Pero cómo? Se supone que él no está conectado al arcanum – Como lo hiciste? – Le pregunto mientras le miraba a los ojos alegre por él.

-No lo sé… - Se explicaba mientras la dejaba suavemente en la cama – Supongo que es por estar cerca a alguien conectada al arcanum de luna – Le miraba con una tierna sonrisa en el rostro. Rayla solo se sentó sobre sus piernas para escucharlo, de cierta manera, le encantaba oírlo hablar de magia aunque ella no supiera casi nada en lo absoluto – El truco lo recordé de Lujanne hace tiempo, pero no sabía si podía usarlo tan siquiera…

-Ay Lujanne – Se dio una fuerte palmada en la frente al recordar el nombre de aquella elfa un poco desubicada de la cabeza – De todos los magos elfos de luna que existen tenías que aprender de ella?

-Pensé que te caía bien… - Añadió Callum un poco sorprendido.

-Me cae bien, es solo que creo que está loca.

El mago solo río un poco tras escucharla. Estaba encantado de tener a la elfa para él solo en esos momentos, sin nadie que los molestara, sin nadie que les perturbara la paz. Se acercó a ella de a poco para probar sus labios nuevamente, cosa que de inmediato la albina le correspondió. Era lógico, se querían más de lo que estaban pensando. A veces Rayla se sentía un poco mal de no entregarse por completo a aquel hombre tan atractivo, se percató que no tenía camisa cuando se separaron un tanto después del beso; Callum no poseía el cuerpo de un guerrero entrenado, pero era obvio que hacía ejercicio de vez en cuando ya que su abdomen se encontraba un poco marcado, lo mismo su pecho y sus brazos. No lo detallaba bien con ropa, puesto que siempre estaba con algo holgado cubriéndole casi todo.

Volvió a juntar sus labios con los de él y entrelazo sus brazos en el cuello del mago para hacer más profundo el beso. Callum poso su mano sobre el espaldar de la cama para hacer un poco de contrapeso y evitar lastimarla. Se separó de ella unos instantes para mirar su rostro, más precisamente esos hermosos iris que poseía, se consideraba el hombre más afortunado de la tierra por tener a una elfa tan hermosa junto a él ¿Quién más puede darse semejante lujo? No, creería que nadie por ahora. Iban a volver a lo suyo cuando la puerta de su habitación empezó a ser tocada:

-Oigan! – Era la voz de Ezran – Están bien? Escuchamos unos gritos…

Rayla se tapó con sus manos ante la vergüenza de haberse asustado de esa manera. Callum giro su rostro hasta la puerta y con voz algo alta le dijo:

-Sí, tranquilo… no hay problema, Ez – Volvió a la elfa con una sonrisa en los labios mientras esta continuaba apenada de lo que sucedió.

-Muy bien… el desayuno estará listo en unos minutos, no tarden…

Al parecer Ezran ya se había ido, pero tendrían que moverse si querían comer algo y contarles sobre la idea de la elfa.

-Oye… - Le pregunto Rayla mientras acariciaba uno de los mechones del mago – Por qué te dejas el cabello largo?

-Eh! – Se sonrojo un poco al sentir el tacto de los dedos de la albina sobre sus hebras – No… no lo sé… se me ve mal?

-No… - Decía entre pequeñas sonrisas – Te luce, es solo que cuando te conocí parecía que no te gustaba. Pero si hay algo que no me gusta en lo absoluto – Le dijo mientras acariciaba la barbilla del mago quién al parecer estaba comenzando a crecerle barba nuevamente cuando sintió algo de rasposo sobre sus dedos – Me gustaría que no te dejaras la barba… no me gustaría besarte y encontrarme con un pelo en la boca – Reía y eso apeno todavía más al joven mago.

-Vale, vale… ya me la quitare otra vez – Le guiño el ojo – Vamos a organizarnos para bajar con los demás.

Luego de un baño juntos y después de Callum pudiera quitarse lo que poseía de vello facial de unos días bajaron hasta el comedor de la posada para desayunar. Ezran y Claudia ya les esperaban desde hacía rato en la mesa, Zym se encontraba afuera comiendo su nutritivo plato de bichos junto al maestro Resmir quién no paraba de adular al joven dragón. A Rayla todavía no se le desaparecían los "chupetones" así que tuvo que pedirle al mago que volviera a prestarle la bufanda para cubrirse el cuello y evitar malos pensamientos tanto del rey de Katolis como de la pelinegra.

Después de unos minutos en los cuales no pasaba mayor cosa entre los cuatro salvo una que otra conversación referente a temas triviales noto algo extraño en la albina. Se sentía como si estuviera preocupada de hablar sobre un tema en específico, quizás era porque no tenía idea de cómo decirles que tendrían que separarse si querían tener más probabilidades de éxito en su misión.

-Oigan… - A la final se decidió la albina – Hay un tema que tenemos que discutir los cuatro… - Capto la atención de los presentes en la mesa. Suspiro un poco y conto – Runaan tiene un esposo que vive en el Bosque Plateado… creemos que podría estar dirigiéndose hacia allá en este momento.

Tanto Ezran como Claudia se miraron un poco dudosos de lo que contaba.

-Y apenas nos lo vienes a contar? – El moreno le hablo a la albina un tanto molesto.

-Lo siento, Ezran… es que no lo recordaba bien – Se excusó – Sé que vive en el mismo reino que yo pero ya casi no hablamos. Él y Runaan me criaron cuando era niña mientras mis padres estaban en la guardia dragón – El rey de Katolis se cruzó de brazos y continuo escuchándola atentamente – Él puede ser una oportunidad para llegar a Runaan más fácil…

-Y qué hay del lugar que nos contaste? – Claudia le interrumpió con el ceño fruncido.

-También es otra opción… mejor dicho – Buscaba la frase adecuada para convencerlos – Hay dos puntos de referencia para dar con Runaan… el lugar hacía donde vamos o el Bosque Plateado.

Ezran se quedó pensativo unos instantes. ¿Dos lugares? Era bueno pensar en el doble de posibilidades que en solo una.

-Rayla y yo queremos que vayamos a partir de ahora por diferentes caminos – Fue su hermano quién le saco de su mentecilla – Tú y Claudia hacía el Bosque Plateado y nosotros – Señalo a la elfa y a él mismo – Hacía el sitio original.

-Y cómo vamos a dar con el esposo de Runaan? – Claudia pregunto un tanto confundida – Ni siquiera lo conocemos. Ni siquiera sabemos si nos va a ayudar…

-Lo hará… - Rayla puso su libreta de dibujos sobre la mesa, parecía que andaba ya con eso de arriba hacia abajo y arranco dos hojas en blanco de este. Extrajo un pequeño carboncillo de su bolsillo y empezó a dibujar. Una vez acabó le paso aquel papel al rey y este se fijó que se trataba de lo que los elfos de luna conocen como "Ópalo de luna" – Si le muestran eso sabrá que se trata de algo entre Runaan y yo…

-Bien pero que hay de nuestra seguridad? – Ezran le comento preocupado – Ustedes dos son los únicos capaz de defendernos ante cualquier cosa – Claudia agacho la cabeza ante eso, sí pudiera usar su antiguo arte no necesitaría depender ni de la magia de Callum ni de las espadas de Rayla.

-Tranquilo, amigo – En la otra hoja comenzó a escribir unas cuantas palabras. Cuando acabo le pasó aquello a Ezran quién solo leía en la mente lo que decía allí: "Ville, créele todo lo que te dice Ezran el Rey de Katolis, es un amigo de confianza. Es una orden: Rayla" – Dale eso al guardián de turno del Bosque Plateado y te harán caso – Se cruzó de brazos confiada de lo que había escrito en esa hoja.

-Ville es tu amigo? – Pregunto Ezran un poco confundido lo que provoco en Callum quién se encontraba bebiendo un poco de jugo botarlo rápidamente al escuchar el nombre del ex novio de Rayla. Callum se fijó rápidamente en la albina quién al darse cuenta de la metida de pata que cometió frente al que parecía ser su actual pareja escondió un poco su rostro en la bufanda del mago - Sigo sin creer que esta sea buena idea, Rayla… tardaremos al menos una semana en llegar hasta el Bosque Plateado incluso sin descansar.

-Zym los puede llevar, en dos días estarán allá incluso si paran a descansar – Explico Rayla.

Después de un rato de debatir sobre aquel plan finalmente la última palabra la tendría Ezran. Ellos no se molestarían si decía que no, total, era el rey de al menos dos de ellos. Luego de meditarlo bien se dio cuenta que quizás sí pudiera funcionar, si habría dos flancos que cubrir era mejor que solo uno. Solo esperaba que los elfos de luna les ayudaran en aquella tarea y que el esposo de Runaan cooperara al menos.

-Bien, iremos al Bosque Plateado – Ezran tomo su decisión finalmente – De igual iremos con Zym, será seguro – Miro a Claudia quién solo le regalo una sonrisa y una pequeña reverencia ante sus palabras – Bueno, está decidido… pero se cuidan los dos, vale?

-Obvio, hermanito – Con orgullo saco pecho Callum – Hablas con un poderoso mago que domina por completo todos los arcanum – Rayla en ese momento tosió un poco mientras reía por lo bajo provocando que el pelicastaño reorganizara su oración – Que domina casi por completo todos los arcanum…

Tanto el rey como la antigua hechicera se comenzaron a preparar para su viaje a Xadia. Ezran por un lado estaba un poquitín emocionado por ello, solo ha conocido las tierras mágicas una vez en su vida y fue cuando una vez visito a su amigo poco después de que Rayla y Callum lo entregaran a su madre. Claudia por otro lado se mostraba un poco escéptica; no entendía muy bien la idea de la albina de que quieran separarse… es lógico que quiera pasar tiempo a solas con el mago, lo entiende a la perfección, pero tendrían mucho de que se pongan al día una vez terminaran con la misión que les encomendaron ¿Ethari? ¿Esposo de Runaan? ¿Por qué apenas vienen a darse cuenta de eso? Aunque la experiencia con la elfa de luna el día de ayer fue agradable no estaba cien por ciento segura de si lo que decía era verdad. También estaba el hecho de que era la nieta del rey que asesinaron y eso el moreno no se lo podía negar aunque tratara de ocultárselo.

Claudia tenía muchas cosas en la mente en ese momento; la visión con su padre la noche anterior, la sensación de que algo horrible le sucedió a su hermano, su mente comenzaba a resquebrajarse de a poco del solo hecho de pensar de que los dos están involucrados en algo muy complicado y peligroso y aunque se prometió a sí misma no volver a ver a Viren no puede negar que él continua siendo su papá de todas maneras. Entre suspiros y algo de desgano empaco poco para el viaje, solo una pequeña maleta con cosas necesarias, tampoco quería que Zym sintiera mucho peso encima aunque fuera un poderoso dragón de tormenta.

Pasada una hora después tanto el rey de Katolis como su consejera ya se encontraban preparados para partir. Resmir se encontraba jugueteando con el dragón y se llenó de una enorme melancolía el saber de qué quizás ya no iba a volver a ver al príncipe de las criaturas más poderosas del planeta nunca más, pero guardaba la esperanza de que algún día fuera a visitarlo. Claudia al ver al anciano se preocupó un poco, pero después de que le explicaran que se trataba de un poderoso mago de la fuente primaria del sol comenzó a sentir cierta admiración y curiosidad de saber de qué Callum no era el único en conectarse con los arcanums… le encantaría poder probar de aquel mundo y aprender… pero ya lo intento y fue un desastre o quizás el pelicastaño era un mal maestro.

Ezran abrazo primero a Rayla en forma de despedida cosa que la albina le devolvió con mucho cariño abrazándolo con todavía más fuerza. Luego fue con su hermano, aunque fuera un poco más alto no le importaba al pelicastaño curvear un poco su cuerpo para despedirse de su hermano por unos días.

-Cuídate mucho, Callum – Se separó de él casi conteniendo el llanto – Cuídense mucho los dos – Miro a la albina también que con una sonrisa en los labios le reverencio indicándole que iban a estar bien los dos juntos.

Mientras Ezran preparaba a su amigo dragón para partir fue el turno de Claudia de despedirse, obviamente tomo desprevenido al mago y lo abrazo cosa que hizo que Callum se tensara un poco mientras rodaba sus ojos hasta Rayla quién solo estaba de brazos cruzados viendo la "escenita"

-Si sucede algo no duden en volver a Katolis – Le dijo la pelinegra al mago, a la final con más suavidad la abrazo en forma de amistad – Y Rayla… - La albina solo la miro arqueando una ceja y no se esperó que también le diera un abrazo a ella – Cuando todo esto termine iremos al spa de Katolis, vale? – Le guiño un ojo cuando se separó de ella y eso provoco que la elfa solo le sonriera de manera amistosa… fue raro, era la primera vez que se portaba la albina de manera tan educada con Claudia y eso de inmediato lo noto Callum quién las miraba un poco feliz de que estuvieran resolviendo sus conflictos del pasado.

-Está bien… - Suspiro Rayla un poco luego de aquello – Solo no se pongan en peligros tontos…

Claudia asintió y dio media vuelta para dirigirse al joven dragón. Ezran estiro su mano para ayudarle a subir al lomo de la bestia una vez acomodada y lista Zym desplego sus alas y comenzó a aletearlas suavemente para ir ganando algo de altura. Mientras el polvo se levantaba del suelo los chicos en tierra cubrieron un poco sus rostros para que aquello no les cayera en los ojos. La pelinegra al sentir tanto movimiento brusco por parte del príncipe de los dragones no pudo evitar abrazar por la cintura a su rey con mucha fuerza mientras cerraba los ojos; estaba asustada, ha montado casi toda su vida en caballo pero era la primera vez que cabalgaría los cielos sobre una criatura tan majestuosa. El moreno solo se sonrojo un poco y antes de partir le dedico unas palabras a su hermano:

-Oye Callum! – Le miraba el mago desde el piso – No pierdan mucho el tiempo haciendo "sandiwchs" – El pelicastaño solo pudo darse un golpe fuerte en la frente mientras se ruborizaba algo avergonzando, Ezran noto eso y mientras iban ganando más altura se lanzó a reír de la pequeña "bromita" que le había gastado a su hermano antes de partir.

Una vez que ya no pudo divisarlos en el cielo regreso su mirada a Rayla quién estaba todavía cruzada de brazos y con una sonrisa medio picarona en su rostro:

-Cuando vas a decirme que es eso de los "Sandiwchs"? – Rayla le cuestiono provocando que el mago solo girara su rostro hacía otro lado y con un dedo comenzara a rascarse la mejilla súper apenado de lo que su hermanito había provocado.

-Eh, algún día Rayla vamos a hacer "sandiwchs" – Le explicaba con una sonrisa nerviosa mirándola a sus orbes violetas – Y te darás cuenta de que es…

Rayla negó con la cabeza sonriendo y dio media vuelta para ver a un ciego mago todavía apreciando el cielo, al parecer se había encariñado con el dragón y Zym también le cogió algo de apego.

-No te preocupes… - Le hablaba la albina al anciano – Zym vendrá a visitarte seguido… - Le animaba y el viejo giro su rostro hacía la elfa sonriéndole de soslayo.

-Sí, espero que sí… - Suspiro algo cansado, tomo su bastón del suelo y hablo – Creo que este es un adiós, jóvenes… espero que disfruten de su aventura – Les guiño un ojo y Rayla se sonrojo ante aquello.

-Quieres acompañarnos, Resmir? – Le propuso esta vez Callum mientras posaba sus manos en los hombros de la elfa de luna – A Rayla no le molesta, verdad? – La albina negó con la cabeza diciendo que realmente no le chocaba la presencia del viejo mago con ellos – Ves! Ah… cierto, perdón… - Se disculpó su alumno y el anciano solo echo a reír.

-No, no lo creo. Soy un anciano, Callum… - Explicaba en algo que ya de por sí es obvio – Mi tiempo de vivir aventuras ya pasó, ustedes pásenla bien y cuidado con el camino, hay mucha gente terrible por estos lares…

Resmir dio media vuelta y echo a caminar quién sabe a dónde. Bueno, quedaban ellos dos solos finalmente, podrían continuar perdiendo el tiempo en Neolandia, pero el deber llamaba y entre más pronto atraparan a Runaan sería lo mejor. Rayla quito suavemente las manos del mago de sus hombros para girarse y verlo de frente, no pudo evitar no besarlo, se estaba convirtiendo en un nuevo vicio para ella. Una vez que sus labios se juntaron el mago bajo sus manos hacia las caderas de la elfa para apretarla más contra su cuerpo, estaban felices el uno al otro en ese momento y pudieron seguirlo estando de no ser que andaban en mitad de la calle y de que quizás a muchos no les guste ese tipo de afectos en público. Se separaron sonriendo ambos y fueron a recoger sus cosas para el viaje que les esperaba:

-Y bueno… - Callum choco su cuerpo de forma suave contra la albina de manera juguetona – Con que Spa en Katolis, eh? – Rayla suspiro mientras rodaba sus ojos, ya más o menos sabia de que era lo iba a hablarle – Te hiciste amiga de Claudia por fin, eso es bueno…

-No creo que seamos tan amigas… - Observaba los iris verdes del mago a la par que dialogaba – Digamos que vamos resolviendo nuestras diferencias de a poco.

Después de un leve rato mientras organizaban sus cosas para partir fueron directamente hacia los establos para recoger sus monturas. Pero algo muy raro estaba pasando; al llegar allí ninguno de sus caballos estaba presente. Callum estaba un poco confundido, se suponía que ayer los dejaron con el encargado del lugar para que los cuidara. Quizás se estaba tratando de un hechizo de ilusión y se adentró más para darse cuenta de que realmente sus bestias no estaban ahí.

Rayla estaba casi echando humo por sus puntiagudas orejas cuando se percató de que realmente sus monturas no estaban allí. Fue nuevamente hasta la posada para hacer el respectivo reclamo pero el dueño juraba por todos los dioses que los había dejado allí para que pasaran la noche y que no se explicaba para nada como fue que desaparecieron. La elfa quería asesinarlo por ser tan irresponsable con algo tan delicado como lo es el caballo de otra persona. El gerente al notar la fura encima de la albina le propuso que le pagaría por las bestias con todo y creces y que le daría un descuento especial cuando volvieran. A Callum no le gustó aquello, de hecho, no creía que fuera culpa de aquel hombre que sus medios de transporte hayan desaparecido, algo o alguien quizás los robo…

Al final llegaron a un leve acuerdo ya que el mago interfirió: él les pagaría por los caballos pero nada de tratos ni descuentos especiales en un futuro próximo. Rayla acepto pero de igual caminar hasta aquel lugar a donde iban sería toda una tortura, no hacía un viaje de esa manera desde que llevaron a Zym con su madre, tal vez así pasarían un poco más de tiempo juntos, pero obviamente perderían más del que tienen dispuesto. Caminaron hacia afuera de las murallas no sin antes comprar más de aquella fruta que el pelicastaño le enseño durante la noche anterior y algunas carnes frescas para que Callum pudiera disfrutar cuando le diera hambre.

-Y bueno a pie cuanto crees que nos tardemos? – Pregunto el oji verde mientras mordía de aquella fruta para refrescarse.

-No lo sé, quizás una semana creo yo… - Rayla saco un mapa de su bolso para guiarse mejor – Estamos aquí, en Neolandia – Poso su dedo en donde decía el papel el lugar donde se encontraban – y las montañas de Duren que van de frontera con aquel bosque está aquí… - Callum observo y se trataba de un camino muy largo, demasiado largo para ir a pie – Sí, ya sé… es largo, tendremos que conseguir caballos más adelante, Callum.

-Eso o podemos disfrutar bien del paisaje… - Decía mientras admiraba las verdes praderas de Neolandia. Tal vez los reinos de los humanos no fueran tan coloridos y llenos de magia como en Xadia pero tenían lo suyo, era relajante ver las montañas a los lejos que daban cierto aspecto de ser azules con el contraluz del sol – Y sí, tienes razón, en una semana deberíamos estar allí si vamos a pie.

Mientras más se alejaban de los muros de la ciudad más se percataban que nuevamente se estaban adentrando a tierras donde los humanos no han hecho ni un solo hogar, el pueblo más cercano si el mago recuerda bien está a un día a pie, quizás si no paraban podrían llegar antes del amanecer siguiente pero obvio tendrían que descansar en algún momento. Rayla por otro lado estaba maravillada de disfrutar de su "paseo" de esta manera junto al mago, esa era la vida que ella deseaba; recorrer caminos, ir a donde quisiera, vivir aventuras fuera del Bosque Plateado, quizás si todo terminaba bien podría darse ese lujo y que mejor compañía que la de Callum. De vez en vez se lanzaban bromas tontas como en los viejos días cuando viajaron solos con Zym, solo que esta vez había más confianza y cariño de por medio.

Entre tantas risas y jugueteos inocentes a Callum le dio por mirar hacia atrás, obvio solo se veía como el camino que llevaban se iba perdiendo en el horizonte y cada vez las murallas de Neolandia se perdían con las praderas. Pero entrecerró sus ojos y pudo observar algo un poco inquietante… unos sujetos a caballo galopaban a gran velocidad hacia donde estaban ellos. La buena vista del mago le hizo darse cuenta que llevaban los mismos ropajes de aquellos hombres que trataron de llevarse a Zym el día de ayer. ¿Eran los mismos? No, no era posible… Resmir los dejo ciegos anoche con ese hechizo que hizo… ¿Serán amigos de él? En todo caso se trataba de aquella banda de asaltantes de caminos y obvio que ellos dos iban a ser su siguiente objetivo más si los tipos de ayer les comentaron de las personas que los dejaron discapacitados de por vida.

-Rayla… - Le dijo preocupado – Si te dijera que ayer Resmir, Zym, Ezran y yo nos metimos en problemas con unos tipos peligrosos como lo tomarías?

Rayla se bufo de él ante aquella pregunta tan rara, creía que se trataba de una simple broma pero como siempre decidió seguirle el jueguito:

-Bien porque al menos se divirtieron… - Reía de forma jocosa – Y mal porque no me invitaron…

Callum no quería asustarla, pero esos sujetos se estaban acercando cada vez más, pudo ver como uno empezaba a desenvainar su espada a lo lejos lo que provoco que el mago tomara de la mano con fuerza a la elfa y en lugar de continuar con el camino que llevaban se desviaran por el prado:

-Rayla! Corre! – Le grito el mago halándola con fuerza.

La elfa giro su rostro para ver porque su mago estaba tan asustado y se dio cuenta de lo que estaba pasando: los perseguían y no parecían ser amables… de hecho, estaban montados sobre los caballos con los que llegaron el día de ayer.

-Callum! Qué demonios hiciste?! – Le gritaba la elfa mientras aceleraban el paso a la par del mago mientras dé vez miraba hacia atrás y se daba cuenta que los estaban alcanzando.

-Te dije que nos metimos con unos tipos peligrosos! – El mago le respondía en el mismo tono – Que no entendiste de esa parte!?

De repente una flecha cayó casi cerca de ellos, casi dándole a Callum en un pie. Esos sujetos quizás eran amigos de los tipos que dejaron ciegos anoche y parecían estar muy molestos. Al parecer eran cuatro nada más, Rayla podría hacerles de frente pero viendo la velocidad que llevaban y como iban en montura tendría muchas las de perder y como Runaan le enseño una vez: "Un hombre a montura vale al menos por diez" eso era mala idea. Continuaron corriendo lo más rápido que podían mientras escuchaban los galopes de los caballos pisaban con fuerza cada rama y piedra que se cruzaba en su camino. Se estaban acercando demasiado y era muy peligroso en ese momento detenerse.

La albina miro hacia atrás nuevamente y vio como al menos tres de ellos desenvainaban sus armas mientras uno les apuntaba con su arco. Rayla le sugirió a Callum que lo mejor era correr en forma de Zigzag para evitar que las flechas dieran en el punto exacto; corrían de aquella forma en dirección hacia el norte, sin saber si era el camino indicado, solamente querían era salir de esa situación a como diera lugar. Uno de esos hombres tomo la delantera de sus compañeros y acelero el paso casi estando cerca del mago, con la mirada fiera directa hacia el pelicastaño alzo su espada preparándola para asestarle un golpe mortal al pelicastaño. La albina volteo su rostro hacia atrás y se dio cuenta que el joven príncipe estaba por ser alcanzado por uno de ellos, apretó los dientes con rabia y con su mano derecha desenvaino su arma élfica que tenía guardada en la cintura y con una puntería casi perfecta la lanzo hacía aquel sujeto.

El arma de la elfa rozo un poco el rostro del mago pero sin llegar a tocar su rostro provocando que en el acto le cortara unos cuantos mechones pero que de manera efectiva diera en la pierna del bandido que al sentir el contacto de la hoja con su piel dio un chillido de dolor que se alcanzó a escuchar hasta donde estaba Rayla. El hombre cayo del caballo de forma violenta y la bestia siguió su camino desbocado pasando de largo de Callum. La albina vio ese momento como algo perfecto para escapar, apenas sintió a la bestia alcanzarla hizo un rápido moviento y lo tomo del cuello dando una voltereta en el aire catapultada por el gañote del corcel y cayendo sentada sobre la montura de manera perfecta.

Callum la observo asombrado, era como si la Rayla de hacía cinco años no hubiera desaparecido para nada. La guerrera tomo las riendas de la bestia y empezó a desacelerar de a poco para alcanzar al mago.

-Vamos! – Le estiro su mano para que Callum la agarrara y así poder subirlo y salir corriendo de allí. Con algo de torpeza tomo de la palma de la elfa y con una fuerza casi increíble le ayudo a montarse aun cuando todavía seguían corriendo – Va uno faltan tres!

¿Escucho bien Callum? ¿Acaso estaba emocionada por esto? En cambio él estaba súper asustado, jamás se había enfrentado a algo así en toda su vida. Sentía que no podía dejarle todo el trabajo a ella y decidió también ayudarle. Volteo su rostro y aquellos sujetos no parecían querer detenerse, menos cuando la su compañera había herido a uno de los suyos. Hizo una leve señal con su mano izquierda dirigida hacía el suelo y pronuncio unas palabras:

-Terra cognitum! – De la nada, el suelo comenzó a vibrar y como por arte de magia… porque era magia obviamente, comenzaron a levantarse unas enormes piedras por el camino de aquellos sujetos mal intencionados. Una de aquellas fallas se erguía por encima de uno de los caballos chocando contra el abdomen de la bestia levantándola a varios metros en el aire con su jinete incluido y cayendo a lo lejos encima el corcel sobre este. Callum al ver aquello se emocionó bastante – Sí! Van dos! Faltan dos!

Rayla esbozo una enorme sonrisa tras escuchar aquello, parecía que estaban haciendo un buen equipo cuando se trataba de supervivencia. Uno de los malhechores al ver que estaban perdiendo acelero más su paso y con su arco apunto directo a la cabeza del mago, pero una pequeña piedra se interpuso en el camino causando que la flecha no fuera en dirección hacía Callum sino que rozara el brazo derecho de la albina. La elfa sintió aquello e hizo una mueca de dolor pero al parecer no se trataba de nada grave. Levanto un poco su brazo para ver la herida cuando algo de momento la intranquilizo demasiado… se estaba acabando el camino. A unos pocos metros pudo ver como un enorme acantilado terminaba su paseo a montura sobre la pradera.

-Callum… - Le llamo asustada – Sabes volar?

-Qué? – Callum levanto la cabeza por encima del hombro de la elfa para ver de que estaba hablando y su rostro palideció de inmediato – ay no…

-O es saltar o pelear contra ellos… - Le grito – Decide rápido!

Los caballos de Katolis no eran estúpidos, sabían que al llegar a un punto muerto de camino se detendrían de inmediato. Eso provocaría que salieran expulsados de la bestia hacía el vacío. Callum recordó un viejo hechizo que aprendió cuando vio a un elfo de cielo aquella vez que fueron con la reina dragón la primera vez, esperaba que pudiera funcionar. Se estaba acabando el sendero y aquellos sujetos estaban por alcanzarlos.

-Rayla! Agárrate a mí lo más fuerte que puedas! – Le pidió y la elfa soltó las riendas del caballo para abrazar al mago con mucha fuerza.

Cuando el caballo se dio cuenta que ya no había nada más por delante hizo un parón en seco que provoco que los jóvenes salieran disparados directo hacía el acantilado. La caída era larga, lo suficiente como para que Callum abriera sus brazos mientras la elfa se agarraba como podía de él para no soltarlo. Cerró los ojos y dijo:

-Manos plumas volantis… - Pero no pasó nada, continuaban cayendo y acercándose más y más al suelo. Esto comenzó a hacer que el corazón del pelicastaño palpitara con mucho miedo. Volvió a repetir el hechizo pero seguía sin funcionar.

-Callum! – La elfa grito horrorizada de sentir como el aire la golpeaba con fuerza mientras caían a lo que al final casi llegando hasta el suelo la abrazo con su brazo izquierdo y con el derecho hizo un nuevo símbolo o bueno uno ya conocido.

-Aspiro! – Soplo con fuerza contra el suelo a pocos metros y esto ayudo a que el aire que emanaba del cuerpo del mago sirviera como contrapeso para que no cayeran de forma tan violenta. De a poco y mientras se le iba acabando el aire fueron descendiendo hasta estar a una altura segura para caer. Una vez termino el efecto del hechizo el mago abrazo con fuerza a la albina y uso su cuerpo como para amortiguar la caída de la albina y que no le sucediera nada.

Una vez en tierra nuevamente el mago la soltó y ambos se acostaron cansados mirando hacia el firmamento. Tenían la respiración agitada, sus corazones palpitaban a mil por hora, fue una experiencia muy espeluznante, casi macabra, sus vidas pudieron haber terminado de no haber sido por ese simple pero efectivo hechizo. Rayla se giró un poco para ver a un cansado mago con los ojos cerrados tratando de volver a recuperar su respiración. Sonrió de manera efusiva y volteo todo su cuerpo para quedar encima de él, le tomo con sus manos las mejillas y rápidamente llevo sus labios con los del mago para besarlos de manera efusiva y apasionada. Callum no parecía entender que era lo que estaba sucediendo, pero habían escapado de la muerte, así que eso era como un pequeño premio para él en ese momento.

-Fue lo más genial que he tenido en años! – Se levantó de encima del mago emocionada gritando – No me divertía así desde que… desde que… - Estaba tan contenta que ni siquiera podía terminar sus propias palabras – Desde que soy guardiana del rey! Eso fue genial!

-Genial? – Callum le indago un poco indignado – Casi nos matan! – Se sentó mientras miraba la efusiva y contenta mirada de su elfa, aquello le provoco que soltara una risita pequeña sin querer.

-Y qué? – Se acercó a él y le estiro la mano para ayudarle a levantarse – Vamos! Admite que hacemos buena pareja! – Le guiño el ojo y el mago continuaba con la misma sonrisa bobalicona que siempre le regalaba a la albina – Un mago, una elfa de luna asesina! Nada se interpondrá en nuestro camino! – Le abrazaba con euforia y trataba de levantarlo del suelo, de no ser porque Callum pesa un poco más lo habría logrado sin ningún esfuerzo.

-Vale, vale… - La separo con cariño – Fue divertido, sí? – El mago se percató entonces de algo inquietante; el brazo de la elfa estaba lleno de sangre, tal vez la hirieron y no se dio cuenta por el éxtasis que estaba sintiendo del peligro – A ver, déjame ver eso… - Se acercó a su herida y se dio cuenta que no era tan grave, solo fue un roce leve pero había que lavarlo de inmediato si no quería que se infectara.

De su bolso saco una botella llena de agua y la dejo unos instantes en el suelo. Rasgo la manga izquierda de su prenda superior y luego se dispuso a mojarla con aquel líquido. Limpiaba la sangre de la elfa con mucho cuidado de no lastimarla cuando llegara a la herida, hizo un vendaje improvisado sobre este apretándole con fuerza para que se estancara y dejara de fluir.

-Eres médico también? – La elfa alzo una ceja con una sonrisa inocentona en su rostro preguntandole.

-No, la verdad es que no… - Termino con su curación y guardo nuevamente el agua en su bolso – Mi madre me enseñó a hacer eso cuando estaba pequeño… Ezran a veces se lastimaba mucho y tenía que ayudarle mientras mis padres estaban de viaje – Explicaba.

-Tu madre crío a dos grandes personas… - Su sonrisa se puso un tanto melancólica – Ojalá la mía hubiera sido así conmigo…

Eran situaciones diferentes; Callum siempre tuvo a dos padres pendientes que estuvieron para él cuando estaban vivos, Rayla en cambio al parecer no tenía esa oportunidad, fue criada desde pequeña para ser una asesina quizás su mentor era duro con ella porque lo consideraba necesario. El joven mago no iba a echarle más sal a la herida personal de la elfa, no lo merecía y menos cuando tienen un deber enorme en aquellos momentos.

-Bueno… - Le sonreía de forma cariñosa para calmarla – Parece que nos desviamos demasiado… - Pensaba mientras masajeaba su barbilla – Tendremos que buscar un punto de referencia – Observaba aquel paisaje en el cual cayeron y no era muy alentador, solo alcanzaba a ver un enorme valle frente a ellos y al parecer él no podía recordarle. Se fijó entonces en un viejo arbolete, algo por su mente le daba a entender que ya habría pasado en alguno de sus viajes por allí, pero no lo recordaba con plena actitud.

-Creo que… - Rayla extrajo su libreta de dibujos entonces y comenzó a buscar desesperadamente uno de tantos bocetos y retratos que habrían allí – Acá! Seguimos en Neolandia! – Le enseño entonces el trazo de aquel verdeolo que tenían a su frente y que él en un momento la dibujo a ella encima de una rama tomando al parecer un fruto de este y de inmediato lo recordó: "Arbolete, Neolandia"

-Sí, hay que ir más al norte… - Se fijó en el sol de mediodía y creía estar por buen camino – Es por allá… - Comenzó a caminar en una dirección y la elfa al verle lo primero que hizo fue soltar una enorme carcajada a lo que el mago solo se cruzó de brazos y le miraba con el ceño fruncido – Qué?

-Callum… el norte es en la otra dirección – Le señalo entre risas lo que provoco que el mago se hundiera en una vergüenza personal de no ser tan bueno con las direcciones como lo era ella.

-Jummm – Bufo un poco molesto y se fijó entonces que le estaba haciendo falta a la elfa una de sus características espadas – Rayla, perdiste tus espadas…

-Oh! – Seco sus lágrimas de risa y recordó entonces que era cierto; al lanzarla a aquel sujeto no tuvo oportunidad de volver por ella – Rayos… será duro acostumbrarme a pelear con una sola hoja…

-No… - Le mago le sonreía y la tomo del brazo entonces para continuar por el sendero – Creo que sé dónde estamos, pero podemos hacer una parada antes para visitar a un viejo amigo.