Suspiró nuevamente y miró por el balcón al viento acariciar la arena con ternura, el sol se hundía en las lomas de Suna y el color naranja se veía reflejado en un toda la aldea
—¿Qué haces aquí? ¿Estás bien?
Chouchou se sobresaltó levemente al oír a Shinki pero continuó mirando las dunas con estupefacción.
Escuchó sus secos pasos y sintió como se ubicaba a su lado.
—No tengo idea de que me pasa, pero siento un nudo en la garganta— El viento dio movimiento a sus mechones naranja —Siento que algo malo está pasando...
(...)
Hace unas horas que salieron del refugio, todavía no habían chocado con enemigos y el sol ya se había ocultado completamente.
—Daremos 130 metros más de avance y empezaremos a acampar, tomaremos guardias en la noche y nos levantaremos lo más temprano posible para tardar menos en llegar a Konoha— Indicó Sarada
Todo el grupo frunció en entrecejo al verla quitarse los lentes y luego aplastar su puño con las manos. Fue cuestión para que entendieran y sacaran su armamento.
—¿Tienes el byakugan? ¿No?— Sarada activo su sharingan —Si eres un aliado sal, de lo contrario, atente a las consecuencias
Las hojas de un árbol sonaron y de ahí bajó una silueta femenina, de larga cabellera azulina y levemente desordenada.
—¿Himawari? ¿Que haces aquí?— Preguntó Inojin sorprendido
La Uzumaki avanzó hasta ellos.
—Eres muy hábil, Sarada. Pero supongo que era cuestión de tiempo para que me detectaras— Dijo con su típico tono dulce
—¡No puedes estar aquí!
Sarada se aproximó a ella rápidamente e Himawari retrocedió.
—Le prometí a tu hermano que no te expondría al peligro, ¡Le dije que te cuidaría!
—Que mejor que hacerlo estando cerca— Himawari sonrió
—¿¡No lo entiendes!? ¡Es peligroso!
—¿Me subestimas?— El tono de la Uzumaki se endureció levemente
—No, pero yo sé la fuerza que tienen los enemigos, sé el valor de tu persona y tu sangre. ¡Kawaki no se apiadará de...!
—¿¡Acaso sabes realmente que pasó con él o mi padre!?
—Él inició toda esta guerra, él posiblemente mató a tu padre
—¿Tú que puedes saber de ello? Yo aún puedo encontrarlos, tengo la posibilidad de que estén vivos, tú ya no puedes encontrar a tu padre, Sasuke-San está muerto, Shikadai y mi hermano están desaparecidos, estás más desorientada que yo...!
El sonido de una cachetada en el aire dejó a todos boquiabiertos, Sarada estaba con la mano alzada e Himawari tenía la mano en su rostro.
—Bien, ¿Quieres venir? Hazlo, pero tienes prohibido faltarme el respeto, sabremos la verdad de todo esto y cada una echará en cara lo que tenga que decir. Pero tienes prohibido algo. Si vas a decir idioteces, tienes prohibido mencionar el nombre de mi padre y de Shikadai y no te atrevas de dudar de tu hermano cuando él nunca dudó de ti— Sarada le dio la espalda y continuó avanzando con los puños cerrados
Boruto...
Sumire miró al piso decaída y Mitsuki solo permaneció en silencio tras suspirar con pesadez. Hay nombres que solo traen dolor y nostalgia al alma.
Kawaki y Naruto...
Himawari siguió con la mano en el rostro y quedó con la mirada gacha como muchos en el grupo. El pensar en su padre y Kawaki le traía incertidumbre y tristeza. Los perdió al mismo tiempo. Y su pérdida trajo una maldición a la aldea.
Las promesas nunca podrán ser aseguradas y las maldiciones se acercan cual bestia hambrienta de sufrimiento.
(...)
—Fue un gusto recibirlo, ¡Takigakure lo espera pronto!
El rubio se puso de pie y dio una reverencia al líder de la aldea.
—¡Adiós, Boruto-San!— Se despidió uno de los escoltas
Acomodó sus prendas para cubrir su cuerpo y guardó su espalda.
Era el momento de volver a Konoha...
