Se había vuelto un infierno.
No importaba cuántas veces llamara su nombre, las frases que dijera, simplemente no le escuchaba.Intentó una vez sujetar su hombro para hacerlo voltear, pero sólo obtuvo un golpe con el puño cerrado en la cara y fue suficiente. Ni siquiera le permitía seguirlo a la escuela, levantándose cuando menos una hora antes para estar fuera de casa antes que él y en clase se había cambiado hasta el lugar más apartado de él. En los recesos se quedaba en el aula, leyendo o jugando y a la hora de la salida se demoraba en la biblioteca, volviendo a casa para hacer sus tareas en el comedor, sólo yendo a dormir prácticamente a su habitación. Muichirou no sabía cómo explicar lo que estaba pasando y sólo salían lágrimas cuando alguien le preguntaba por su gemelo y esa abrupta frialdad entre ellos. Nunca habían dejado de hablarse más de dos horas y los días pasaban sin que Yuichirou lo mirara siquiera. Sus padres los sentaron en la sala, intentando descifrar por qué su hijo mayor había dejado de sentarse junto a su hermano en la mesa y ahora prefería incluso comer delante del televisor o en la cocina con tal de evitarlo,
"Que seamos gemelos no significa que debamos estar pegados como idiotas todo el tiempo, necesitamos crecer sin depender del otro"
Fue su única postura, y Muichirou sólo se pudo apretar los bordes de la pijama, intentando no llorar por la forma en que sus padres le daban la razón a pesar de reprenderlo por su vocabulario. Antes de dormir se besaba la mano para no sentirse tan extrañamente solo sin su beso de buenas noches. Pero todos los días sin lugar a descanso despertaba con lágrimas en la almohada. Era insoportable, lo estaba acabando.
-Yui- su vocecita de cristal iba a quebrarse , pero ahí estaba, al menos seguro que estando en la escuela no sería capaz de golpearlo de nuevo. O al menos eso esperaba. El chico no apartó su vista de la ventana, tarareando. Tomó valor para quitarle los audífonos, sintiendo enseguida la mano de su hermano apretándole con violencia- no puedes escuchar música en el salón de clases, tú me lo dijiste- titubeó, soltándose del agarre- ¿Por qué estás enojado conmigo? - volvió a acomodarse los auriculares y aunque temblaba volvió a quitarlos de sus orejas,esta vez incluso jalando su celular. Yuichirou por fin volteó a verlo, levantándose, empujándolo. Algunos alumnos seguían en el aula y voltearon sorprendidos a la escena.
-Suficiente tengo con soportar tu estúpida cara en casa ¿Por qué no te largas con tus amigos y me dejas en paz?-
-También son tus amigos y están preguntando por qué ya no te juntas con nosotros en el receso-
-No quiero verte con Tanjirou, me da asco lo hipócrita que eres- jaló el celular de sus manos, pero Muichirou lo detuvo.
-¿Estás enojado por lo que pasó con Sanemi?-
-Ya te dije que eso no es mi problema pero si quieres un consejo ¿Por qué no le meneas el trasero también a Rengoku o a Uzui? Podrías al menos usar tu cara bonita para ganarte una buena calificación porque obviamente no vas a lograr pasar de año con ese cerebro de adorno que tienes- aprovechó el momento de estática de su hermano para arrebatarle el celular, viendo a Uzui parado en la puerta. No había escuchado el timbre. Resopló, apretando su celular y los audífonos, chocando con Zenitsu quien estaba a espaldas de Tengen. No se giró a mirarlo, sólo quería salir de ahí. Muichirou salió también, pero su amigo lo sujetó del brazo, negando con la cabeza.
-Quiten esa cara y mejor abran sus cuadernos, esto no es problema suyo- Tengen le hizo una seña a Zenitsu y éste asintió, atrayendo a Muichirou contra su pecho mientras caminaban por el pasillo hasta llegar al aula de limpieza. Cerró la puerta y el chico se sentó entre los trapeadores y las escobas, llorando hasta que la cara se le puso roja, mojando su suéter.
-¿Me dirás que está pasando entre ustedes?-
-No lo sé- dijo Muichirou entrecortado, intentando recuperar el aliento- en verdad no lo sé. No lo entiendo-
-¿Por qué estaban peleando?- se sentó a su lado, limpiándole las lágrimas con un pañuelo de su pantalón-Trata de respirar, no quiero que te hiperventiles- Muichirou siguió sollozando, hipando y con estertores tan fuertes que las escobas a su lado se sacudían- y trata de ser más discreto, si alguien nos ve aquí en hora de clases nos vamos a ganar un buen castigo-
-Hace tres semanas que Yuichirou no me habla-
-¿Tanto tiempo y no se han podido arreglar? Debió ser algo grande ¿Qué pasó?- Muichirou se secó las lágrimas que le quedaban en el rostro, pensando.
-La última vez que me dirigió la palabra- volteó a mirarlo, bajando la voz- debes guardar el secreto- se puso un dedo en los labios y Zenitsu quiso reírse aunque sabía que no era el momento- estaba muy molesto porque Sanemi y yo estábamos por tener sexo y ...-
-Espera ¿Sanemi?- abrió la boca, para después fruncir el ceño- ¿Sanemi te hizo algo?-
-No llegamos a eso, sólo estábamos ¿Cómo me lo explicaste la otra vez? Ah, me estaba dando un oral. Yuichirou puso una cara como tú al principio pero después se molestó mucho cuando le dije que no me estaba obligando, que yo estaba ahí por mi voluntad-
-¿Y lo estabas, Tokitou?-
-¿A qué te refieres?- ladeó la cabeza, visiblemente confundido- Tú estabas en la fiesta el otro día, tú sabes que Sanemi y yo...-
-Lo que yo sé es que ese día tú no podías ni mantenerte de pie y él te estaba intentando meter la mano en el pantalón, eso no estuvo bien ¿Sí lo comprendes?- Muichirou lo miró, negando con la cabeza- Dios ¿Nunca te explicaron esto en tu casa?-
- Papá se pone muy nervioso cuando se trata de sexo y mamá ni siquiera soporta que digamos la palabra, dice que todavía somos muy niños-
-Eso explica mucho- suspiró, estirando las piernas al sentirlas entumirse y Muichirou aprovechó para recostar su cabeza en su regazo- siempre he pensado que eres un niño caprichoso y egoísta. No te importa lo que pase a tu alrededor ni si tu actitud puede herir a alguien, sólo estás ahí, como una hoja a la deriva. Sinceramente, nunca me expliqué qué te vio Tanjirou, siendo él una persona tan gentil. Hubiera tenido sentido si fuera la clase de persona que sólo se fija en el físico. Tenía muchas opciones, tal vez no lo sepas pero antes que tú le pidieras salir oficialmente, Kanao y Senjuro estaban en una competencia bastante sutil por quién se atrevería primero a declararle su amor a nuestro querido Tanjirou. Incluso para mí tenía más sentido que se hubiera enamorado de tu hermano pero verlo tan perdido por ti sí que ha sido una sorpresa. Eres una florecita de invernadero, tu hermano y tus padres te han cuidado tanto siempre- pasó su mano por el cabello de Muichirou- no hagas ese gesto de enojo, lo menos que puedes hacer es escucharme. Te daré el beneficio de la duda de que en verdad no entiendes lo que estabas haciendo, que de verdad es porque eres un niñito inmaduro e inconsciente y no un bastardo egoísta. ¿Estabas sobrio cuando pasó eso con Shinazugawa?-
-No mucho-
-¿Entiendes que lo que estaban haciendo ya cuenta como sexo?- negó con la cabeza, ovillándose , avergonzado- escucha, Mui, Sanemi no es una mala persona aparentemente, lo he conocido bien estos meses que he estado saliendo con Tengen y ya que son amigos, muchas veces hemos coincidido. No es malo por naturaleza, pero no ha tenido la misma vida que tú y ve las cosas muy diferentes. Entiendo por qué te resulta atractivo, estás deslumbrado por lo nuevo y Sanemi es muy astuto, te supo envolver muy bien desde el principio. No importa si directamente no te está obligando, no estás en condiciones de aceptar algo que no comprendes sólo porque te resulta agradable, sé que no eres esa clase de persona pero al menos por una vez en tu vida intenta concentrarte y pensar antes de actuar. Si Tanjirou se entera le vas a romper el corazón ¿Genya sabe?- asintió.
-Yui también está enojado con él y a mí no puede ni verme a la cara, parece apenado-
-No me imagino cómo logró criar a una persona tan noble como Genya, es un misterio- se rió recargando la cabeza en la pared- Tu hermano incluso dejó su relación por ti ¿No crees entender un poco por qué está tan enojado? Siempre ha estado para ti, pocos hermanos son tan unidos como ustedes y tú te burlaste de sus sentimientos y fuiste muy cruel. Creo que al menos le debes una disculpa. No ahora, deja que se calme un poco-
-¿Y si no se le pasa nunca?-
-Al menos habrás aprendido que las acciones que implican a otras personas suelen tener una consecuencia, Mui-
-No quiero aprender eso-
-Entonces madura- le acarició de nuevo el cabello, sintiendo cómo cerraba sus puños en su pantalón- si quieres puedes llorar más, no necesitas contenerte. Pero , ya que de alguna manera me estás obligando a ser cómplice de esto, voy a tener qué hacerte jurar que no vas a volver a acercarte a Sanemi. Como te dije, te puedo conceder el beneficio de la duda, pero no arriesgar a Tanjirou a que le hagas pasar un mal rato sabiendo que se puede evitar-
-¿Puedes al menos acompañarme a despedirme de él? No quiero que lo último entre nosotros haya sido eso- Zenitsu ladeó los labios en una especie de sonrisa, acariciando la mejilla de Muichirou para limpiarle las lágrimas.
-Es lo menos que puedo hacer-
Era como caminar a ciegas en una habitación desconocida. Debía andar con cuidado hasta en su respiración aunque de alguna manera sabía que jamás estallaría un conflicto. Genya le había encarado con una suavidad y madurez que le avergonzaba. El adulto era él, su hermano no debía estarlo condicionando así. Pero lo había visto tan decepcionado y tan reacio a aceptar cosas nimias como el desayuno o el dinero para el almuerzo que un pálpito le dijo que debía arreglar las cosas aunque pareciera que no había un problema. Su hermano fue tajante al pedirle que se alejara de Muichirou, valiente al confesar que no quería escuchar de sus labios lo que estaba ocurriendo entre ellos y que sólo quería enterrar el tema para siempre. Sanemi aceptó, sin pelear ni dar explicaciones, sólo aceptó, suspirando con alivio cuando Genya lo abrazó, acomodándose en su pecho como cuando era un niño pequeño y Sanemi supo que todo iba a estar bien.
Aunque le hubiera encantado hablar más, poder decirle que lo que sentía por Muichirou no era sólo una marcada atracción física. Le enloquecía su indiferencia, su inocente prepotencia con la que no temía caminar entre todos como si los retara, como si no le importara una mierda si el mundo comenzaba a fragmentarse.Le hacía sentir comprendido. Aceptado. No necesitaba ponerse la máscara del perfecto hermano mayor para congraciarse y aquello le daba una libertad que quería atesorar, mucho más que el tacto de sus labios, que su piel aunque jamás negaría que todo de él le seducía. Muichirou podía haber llegado a ser alguien mucho más que sólo un encuentro acalorado y hasta insatisfactorio como suelen ser las primeras veces. Podía haberse enamorado en serio, podía haber sentado cabeza, esperado a que fuera mayor para...
Se rió, tragándose las estupideces que estaba pensando, disolviéndolas bien con el trago de su cerveza. Genya lo miró desde el otro lado de la mesa con duda y la boca llena de comida.
-Lo lamento, pequeño, me acordé de un chiste muy tonto- sintió su celular vibrar. Intentó que su rostro no reflejara la sorpresa al ver el número, menos el vuelco en su corazón al leer el mensaje donde le pedía que se vieran- Disculpa, es... es algo del trabajo ¿No te molesta si te dejo comer solo?- Genya negó, sonriendo. Se acercó a besarle la frente. Buscó las llaves de su coche, si bien odiaba manejar y por eso optaba casi siempre por el transporte público, en ese momento no quería rodearse de gente.Encendió el radio.
